INTERNACIONAL
¿Nicolás Maduro y el fin de una tiranía?

Ayer América Latina presenció un acontecimiento de profundas implicaciones estratégicas en la geopolítica y en la seguridad hemisférica. La captura de Nicolás Maduro, jefe de una organización criminal transnacional, a través de la operación denominada Absolute Resolve, ante la impunidad prolongada de una dictadura sanguinaria, marca un punto de inflexión y es un golpe mortal al crimen transnacional organizado y al narcotráfico.
Maduro rendirá cuentas a la justicia. Así se marca el inicio del cierre de uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente y abre un debate ineludible en el actual paradigma de las RRII y de la responsabilidad de la comunidad internacional frente a regímenes criminales. El ordenamiento jurídico internacional está con los ciudadanos de Venezuela y no para la impunidad de los tiranos.
El socialismo del siglo XXI, sus “franquicias” y sus aliados regionales han sido cómplices de un modelo que convirtió a Venezuela en un Estado fallido y destruyó la vida de millones de venezolanos. La combinación de autoritarismo, corrupción estructural y captura criminal del aparato estatal produjo una devastación sin precedentes: hiperinflación crónica, colapso de los servicios públicos, desinstitucionalización total, narcotráfico sistematizado desde el poder y un éxodo forzado de más de siete millones de ciudadanos. A ello se suman cientos de presos políticos, ejecuciones extrajudiciales, torturas documentadas y una política deliberada de hambruna como mecanismo de control social.
El fraude electoral de julio de 2024 —que desconoció la victoria clara e incontrovertible de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado— no fue un episodio aislado, sino la confirmación definitiva de una usurpación sostenida exclusivamente por la coacción. Ese acto extinguió cualquier menoscabo de legitimidad democrática. Maduro dejó de ser, incluso formalmente, un jefe de Estado para convertirse en un usurpador con control de facto.
La acción emprendida por el presidente Donald Trump se inscribe en un marco jurídico excepcional pero reconocible. Maduro enfrenta acusaciones formales ante tribunales estadounidenses por narcoterrorismo y conspiración para el tráfico internacional de drogas, crímenes de naturaleza transnacional que activan el principio de jurisdicción universal. Estos delitos no son asuntos internos: afectan directamente a la seguridad internacional y erosionan el orden jurídico global.
La soberanía no es solo control territorial, sino una obligación primaria del Estado de proteger a su población. Cuando un régimen no solo incumple esta obligación, sino que se convierte en el principal perpetrador de crímenes masivos, la responsabilidad se transfiere a la comunidad internacional. Venezuela cumplía, desde hace años, todas las condiciones que activan esta condición: crímenes de lesa humanidad, persecución política sistemática, desplazamiento forzado y ausencia total de correctivos internos. Los mecanismos multilaterales regionales —la OEA, el TIAR y otros instrumentos hemisféricos— fueron sistemáticamente bloqueados por la dictadura y por Estados que privilegiaron afinidades ideológicas sobre principios democráticos.
El precedente histórico de Manuel Antonio Noriega en Panamá, cuya captura fue posteriormente legitimada por la comunidad internacional, confirma una verdad incómoda pero necesaria: el orden internacional liberal se erosiona cuando tolera la impunidad de los tiranos.
Es legítimo reconocer que esta operación ha generado severas críticas, incluso entre sectores que han denunciado con firmeza al régimen venezolano. La preocupación por el unilateralismo y la no intervención merece atención seria. Sin embargo, cuando un régimen ilegítimo se convierte en una amenaza internacional y en un perpetrador sistemático de la barbarie, la neutralidad deja de ser una opción moralmente razonable.
Hoy, la discusión central debe ser el futuro. Venezuela necesita con urgencia una transición pacífica, ordenada y liderada por los legítimos representantes de la voluntad popular. Edmundo González Urrutia, presidente electo el 28 de julio de 2024, junto con María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz y símbolo indiscutible de la resistencia democrática, están llamados a encabezar este proceso histórico, en el cual sería completamente inaceptable la participación de los cómplices criminales del dictador, encabezados por Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello.
La comunidad internacional tiene un deber ineludible: apoyar sin ambigüedades la restauración democrática mediante el levantamiento inmediato de sanciones al gobierno legítimo, una respuesta humanitaria masiva, la reconstrucción económica y garantías efectivas para el retorno seguro y digno de los exiliados.
El pueblo venezolano ha soportado un sufrimiento indecible. Los responsables deberán responder por sus crímenes, Hoy, por primera vez en muchos años, recupera la posibilidad de decidir su destino. Este día no solo marca el final de una dictadura; envía un mensaje inequívoco al mundo: las tiranías no son eternas cuando el mundo libre actúa con determinación. Pero el corolario es igualmente inexorable: Venezuela debe asumir en adelante las riendas de este proceso, para decidir con libertad el futuro que desea moldear como nación.
* El autor es expresidente de la República del Ecuador.
South America / Central America,Civil Unrest
INTERNACIONAL
La traición, la noche helada y la fuga por la nieve: la historia de la masacre de Glencoe

El 13 de febrero de 1692, la Matanza de Glencoe marcó uno de los episodios más oscuros y polémicos en la historia de Escocia. Este acto de violencia, ejecutado por fuerzas del gobierno bajo el mando del capitán Robert Campbell de Glenlyon, selló el destino del clan MacDonald en las Tierras Altas occidentales, dejando una huella indeleble en la memoria nacional y en el imaginario popular, hasta el punto de inspirar relatos modernos como la célebre escena de la “boda roja” en la serie Game of Thrones.
Desde tiempos remotos, Escocia mantuvo una tradición de resistencia frente a invasores y de luchas internas por el poder. Las crónicas del país registran desde los Caledonios y los Pictos rechazando el dominio romano, hasta figuras emblemáticas como William Wallace y Robert the Bruce enfrentándose al ejército inglés en Stirling y Bannockburn.
A finales del siglo XVII, la política escocesa se vio marcada por la llamada causa jacobita, surgida tras la destitución del rey católico James VII de Escocia y II de Inglaterra durante la “Revolución Gloriosa” de 1688, que instauró en el trono a William de Orange (posteriormente William III).
La causa jacobita agrupó a quienes buscaban restaurar a un monarca católico, y encontró apoyo entre varios clanes de las Tierras Altas, en particular los MacDonald de Glencoe, quienes permanecieron leales al depuesto James.
El gobierno de William III, decidido a consolidar su autoridad, exigió que todos los clanes de las Tierras Altas firmaran un juramento de lealtad antes del 1 de enero de 1692.
A cambio, prometía dinero, tierras y el perdón para quienes acataran la orden a tiempo. En cambio, quienes no lo hicieran serían castigados como traidores.
La situación de los MacDonald era especialmente delicada. Aunque el jefe del clan, Iain MacIain, buscó cumplir la exigencia, se vio perjudicado por la demora en la autorización del propio James para prestar el juramento.
Según el archivo del Glencoe National Nature Reserve, “James solo dio su consentimiento a la solicitud de William a mediados de diciembre; la noticia llegó a los MacDonald el 28 de diciembre: tenían tres días para cumplir el plazo”.
MacIain emprendió una travesía a través de la nieve hasta Fort William, pero allí nadie tenía la autoridad para aceptar el juramento. Debió desplazarse a Inveraray, a más de 96 kilómetros de distancia, y finalmente pudo prestar el juramento el 6 de enero, convencido de que su clan quedaba a salvo.
Sin embargo, la decisión de “dar un escarmiento” ya estaba tomada desde el gobierno, y la suerte de Glencoe estaba echada.

El trasfondo de este trágico desenlace implicaba no solo rivalidades entre clanes, sino también un claro deseo del gobierno de imponer su control sobre los rebeldes de las Tierras Altas.
Aunque la historia suele asociar la masacre a la enemistad tradicional entre los MacDonald y los Campbell, la evidencia señala que se trató, sobre todo, de una operación estatal para quebrar la resistencia jacobita.
“Aunque los Campbell son los más asociados con la masacre, fue menos una cuestión de rivalidad de clanes que un complot gubernamental para alinear a los clanes de las Tierras Altas con el rey William”, detalló el propio sitio oficial de Glencoe.
En la última semana de enero de 1692, dos compañías, sumando unos 120 soldados del regimiento del conde de Argyll y comandados por Robert Campbell de Glenlyon, llegaron a Glencoe. Siguiendo las tradiciones de hospitalidad de las Tierras Altas, los MacDonald ofrecieron alojamiento y techo a los soldados durante casi dos semanas.
“Glenlyon había recibido órdenes de alojar a sus hombres entre las familias MacDonald en el valle, en lugar de impuestos no pagados. Las reglas tradicionales de hospitalidad implicaban que fueron bien recibidos. Sin embargo, Iain MacIain, jefe anciano del clan, ordenó que las mujeres jóvenes y solteras fueran enviadas lejos, y temiendo que Glenlyon pretendiera desarmar al clan, ocultó las armas en otro lugar”, relató el portal History Today.
La noche del 12 de febrero, Glenlyon y sus oficiales recibieron sus órdenes escritas: “A las 5 de la mañana del día siguiente debía atacar a los rebeldes… y matar a todos los menores de setenta años”.
El propio MacIain fue asesinado por la espalda mientras intentaba vestirse. Su esposa fue despojada de sus ropas y los soldados le arrancaron los anillos de los dedos con los dientes; terminó muriendo de exposición. Nueve hombres atados fueron fusilados uno a uno y Glenlyon remató a cada uno con su bayoneta.
En total, al menos 38 hombres, mujeres y niños murieron en el ataque inicial, y muchos más fallecieron de frío al intentar huir a las montañas.
El impacto de la masacre fue tan profundo que, señala el Glencoe National Nature Reserve, “cuando la noticia finalmente llegó al público, tras ser publicada primero en Francia, una Comisión Parlamentaria de Escocia determinó que los asesinatos fueron ‘crímenes de asesinato bajo confianza’“.
Y agrega: “En una época donde la hospitalidad era piedra angular de la vida en las Tierras Altas, este fue un crimen atroz y sorprendente”.

La indignación en Escocia fue inmediata y duradera. En 1695, el rey William III se vio obligado a ordenar una comisión de investigación. La responsabilidad se repartió, aunque la comisión concluyó que el rey había firmado la orden de “extirpar” a los MacDonald, pero solo con la intención de “proceder por la vía de la justicia pública”.
La mayor parte de la culpa recayó en John Dalrymple, secretario de Estado para Escocia, quien, según la comisión, “despreciaba a los Highlanders y particularmente a los MacDonald”.
William III finalmente lo perdonó, justificando que “al estar a muchos cientos de millas de distancia, no podía tener conocimiento ni participación en el método de ejecución”.
A pesar de que la tradición popular culpó a los Campbell, los registros históricos indican que solo una docena de miembros de este clan participaron directamente en la masacre.
El hecho de que los soldados se alojaran bajo el mismo techo que sus víctimas durante días antes del ataque, violando las normas más sagradas de hospitalidad, convirtió la masacre en un símbolo de traición y barbarie.
INTERNACIONAL
Rubio defends US operation in Venezuela, calls out reporter for trying to start a fight

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Secretary of State Marco Rubio defended the U.S. capture of former Venezuelan President Nicolas Maduro on Sunday, going on to call out a reporter for supposedly trying to stir up tension during a press conference.
Rubio made the statement during a joint appearance with Slovakian Prime Minister Robert Fico. A reporter referenced Fico’s previous criticism of the U.S. operation against Maduro and asked whether he stood by it, leading Rubio to address the issue first while he was answering other questions from the same reporter.
«I think you asked him a question in order to, like, see if you can get him against us, or something… A lot of countries didn’t like what we did in Venezuela. That’s okay. That was in our national interest,» Rubio said.
«I’m sure there’s something you may do one day that we don’t like, and we’ll say we didn’t like that you did this,» Rubio continued, while turning to Fico. «So what? That doesn’t mean we’re not going to be friends, we’re not going to be partners,» Rubio said.
TRUMP ANNOUNCES VENEZUELA TURNING OVER MILLIONS OF BARRELS OF OIL TO US GOVERNMENT ‘IMMEDIATELY’
US Secretary of State Marco Rubio (L) and Slovakia’s Prime Minister Robert Fico shake hands at the end of a joint press conference in Bratislava, Slovakia, on February 15, 2026. (Photo by Alex Brandon / POOL / AFP via Getty Images)
«We have very close allies that didn’t like what we did in that regard. I can tell you what, it was successful. It was necessary, because the guy was a narco-terrorist, and we made him a bunch of offers,» the secretary continued.
«And look what’s happened in Venezuela in the six weeks since he’s been gone,» Rubio said acknowledging that the country still has «a long way to go.»
«There’s still much work that needs to be done, but I can tell you Venezuela is much better off today than it was six weeks ago. So we’re very proud of that project. And I know some will disagree … I think everyone can now agree that Venezuela has an opportunity at a new future that wasn’t there six weeks ago,» he added.
Rubio’s statement comes days after President Donald Trump recounted the military’s strength during the operation to capture Maduro. Trump, speaking in Fort Bragg, North Carolina, honored U.S. special forces and their families for their roles in the operation.
STATE DEPT CONFIRMS ‘LIMITED NUMBER’ OF PERSONNEL IN CARACAS WORKING TO RESUME VENEZUELA DIPLOMATIC RELATIONS

Nicolas Maduro is seen in handcuffs after landing at a Manhattan helipad, escorted by heavily armed federal agents as they make their way into an armored car en route to a Federal courthouse in Manhattan on January 5, 2026 in New York City. (XNY/Star Max/GC Images via Getty Images)
«It was in a matter of minutes before (Maduro) was on a helicopter being taken out of there. They had to go through steel doors,» Trump said Friday afternoon. «The steels were like it was like paper-maché. You know what paper-maché is? That’s weak paper.»
U.S. special operations forces carried out the successful capture of Maduro and his wife on sweeping narcotics charges. Trump celebrated that there wasn’t single U.S. casualty during the operation, despite Maduro being housed on a heavily-armed military base.
«These guys blasted through every door,» Trump continued Friday. «They got up to him before he got to the big safe. But that wouldn’t have worked either, because they had equipment that was going to knock that out in a matter of minutes, but he never got there. It went so fast.»
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Maduro was whisked off on a helicopter, before he was brought to the U.S., where he faces federal charges, including narco-terrorism conspiracy, cocaine-trafficking conspiracy and weapons-related offenses. He is being held in federal custody at the Metropolitan Detention Center in New York City.
Fox News’ Emma Colton contributed to this report.
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INTERNACIONAL
El papa León XIV pidió que el Año Nuevo Lunar sirva para construir “paz y prosperidad para todos los pueblos”

El papa León XIV instó este domingo a que el Año Nuevo Lunar, que comienza el próximo 17 de febrero, sea una ocasión para mirar al futuro y construir “paz y prosperidad para todos los pueblos”, tras el rezo del Ángelus dominical.
“En los próximos días se celebra el Año Nuevo lunar, festejado por miles de millones de personas en Asia Oriental y en otras partes del mundo”, señaló el pontífice desde la ventana del Palacio Apostólico.
León XIV expresó su deseo de que esta “alegre fiesta” aliente a los ciudadanos a “vivir con más intensidad las relaciones familiares y la amistad”, y que la celebración traiga “serenidad a los hogares y a la sociedad”.
Y añadió: “Que sea una ocasión para mirar juntos al futuro, construyendo paz y prosperidad para todos los pueblos”.
El Año Nuevo Lunar es la fiesta más importante del calendario asiático y cada año en estas fechas millones de personas se trasladan a diversas partes del continente para encontrarse con sus familias, lo que causa uno de los mayores movimientos de población del planeta.
“Con los mejores deseos para el nuevo Año, expreso a todos mi afecto”, concluyó el papa.
El régimen de China estima que se realizarán 9.500 millones de desplazamientos durante el período de 40 días alrededor del festival, un récord histórico, según información de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma. Aproximadamente540 millones de esos viajes se realizarán en tren, y 95 millones por aire. El resto será por carretera.
En un país donde se espera que los trabajadores hagan largas jornadas, incluidos los fines de semana, y tengan pocos días de vacaciones anuales, el festival del Año Nuevo Lunar es un tiempo valioso.
Ante la coyuntura, algunos jóvenes optan por no regresar al lugar de origen durante el Año Nuevo lunar, una práctica conocida en redes sociales como ‘esquivar el Año Nuevo’.
Esa decisión se traduce, relatan internautas, en aprovechar las vacaciones para viajar a otros destinos o en invitar a padres y parientes a desplazarse a las ciudades en las que residen.
Las reservas de billetes asociadas al llamado “Año Nuevo inverso” —cuando son los padres quienes viajan para reunirse con sus hijos— aumentaron un 84% interanual, y algunas aerolíneas han lanzado planes específicos para facilitar esos desplazamientos, según datos recogidos por la agencia estatal China News Service.
Esta tendencia se aprecia también en la decisión de algunos jóvenes de emplear sus vacaciones para viajar, en lugar de regresar a su lugar de origen.
“No dispongo de muchas vacaciones cada año y suelo pasar las del Año Nuevo lunar en Shaanxi con la familia”, explica a EFE Li, una oficinista en Pekín que añade que este año viajará a Filipinas durante las fechas festivas.
“Al principio mis padres no se lo tomaron bien porque supone una ruptura de la tradición”, indica Li, quien agrega sin embargo que “acabaron aceptándolo” porque saben que su hija “necesita relajarse y desconectar” de su trabajo en la capital.
El economista Peng Peng señaló al medio financiero Yicai que “las formas de celebración se están diversificando” y que, al tiempo que se preservan las tradiciones, también conviene fomentar otras modalidades que responden a la “importancia creciente” que se da a “buscar la felicidad personal y la relajación”.
(con información de EFE)
Religion,Europe,Religion / Belief
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