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Horas angustiantes en Venezuela: el secuestro de Nahuel Gallo en El Rodeo 1 y los riesgos de una liberación incierta, tras la caída de Maduro

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Por estas horas, Venezuela enfrenta un compás de espera cargado de incertidumbre. El descabezamiento de la narcodictadura, tras la espectacular detención de Nicolás Maduro luego de una incursión militar de Estados Unidos, abrió un escenario de mayor inestabilidad política que aún no encuentra cauce institucional ni político. En este contexto volátil, con señales contradictorias desde Caracas y los centros reales de mando, la situación de los detenidos políticos se ha tornado más frágil. Entre ellos, el foco internacional se dirige nuevamente hacia Nahuel Gallo, el gendarme argentino secuestrado desde hace 394 días y mantenido en condición de desaparición forzada en El Rodeo 1, una prisión que funciona como enclave militar del régimen y centro clandestino de detención.

La escena es de extrema tensión. No existen plazos, garantías ni certezas. Solo una sucesión de señales parciales alimenta la ansiedad de las familias, la cautela de las cancillerías y la prudencia de los servicios de inteligencia que siguen el caso. El refuerzo de la seguridad en el penal, la suspensión indefinida de visitas y la clausura de cualquier canal logístico para una salida segura configuran un escenario en el que el tiempo juega en contra de los detenidos.

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El capturado narcodictador Nicolás Maduro es escoltado, mientras se dirige a una corte de Manhattan (foto Reuters)

Según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes reservadas con acceso a información diplomática y de inteligencia, la situación de Nahuel Gallo se volvió más sensible tras el terremoto político del último fin de semana, cuando el régimen venezolano quedó formalmente decapitado y se activó una transición desordenada, sin reglas claras ni una cadena de mando consolidada.

Nahuel Gallo fue secuestrado el ocho de diciembre de 2024 en Venezuela y desde entonces permanece recluido en El Rodeo 1, sin acceso regular a asistencia consular ni a un proceso judicial transparente. Para el Gobierno argentino, su situación constituye una desaparición forzada: el Estado venezolano controla su paradero pero niega o restringe información relevante sobre su situación jurídica y personal, en violación de normas fundamentales del derecho internacional.

A casi trece meses del secuestro, el caso se ha convertido en un expediente sensible dentro de la relación bilateral. No solo por la gravedad de la privación ilegítima de la libertad de un agente de una fuerza de seguridad extranjera, sino porque Gallo quedó atrapado en una lógica de rehenes que el chavismo utilizó sistemáticamente: extranjeros y opositores internos retenidos como moneda de cambio en negociaciones políticas y diplomáticas.

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La cúpula de la dictadura venezolana, después de la caída de Maduro

Fuentes reservadas consultadas por Infobae señalan que Gallo se encuentra alojado en el pabellón internacional de El Rodeo 1, bajo custodia militar directa de la Dirección General de Contrainteligencia Militar de Venezuela (DGCIM). No se trata de un penal administrado por fuerzas policiales ordinarias, sino de un espacio controlado por el principal organismo de inteligencia interna de las Fuerzas Armadas, señalado reiteradamente por organismos internacionales de derechos humanos como pieza central del aparato represivo del régimen. Esta condición explica el alto riesgo de cualquier intento de liberación improvisada.

El Rodeo 1 no es una cárcel más dentro del sistema penitenciario venezolano. Funciona como una base militar encubierta, con pabellones diferenciados y un control estricto sobre los internos considerados “sensibles”: presos políticos, militares acusados de conspiración y extranjeros capturados en operativos de inteligencia.

En ese pabellón internacional conviven ciudadanos de distintas nacionalidades, muchos arrestados sin orden judicial ni cargos claros. Organizaciones de derechos humanos denuncian desde hace años que el régimen de Caracas emplea estas privaciones de libertad como mecanismo de presión externa, especialmente frente a países que cuestionan su legitimidad democrática.

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En las últimas semanas, según pudo reconstruir este cronista a partir de fuentes del entorno de Gallo, la seguridad interna fue reforzada y las visitas suspendidas sin explicación formal. Desde ese entorno describen la situación como agotadora: la falta de información y el endurecimiento de las condiciones incrementan la angustia, la incertidumbre y la sensación de absoluta indefensión.

La coyuntura actual coincide con un dato político relevante: se cumplió un año de la declaración pública en la que Nicolás Maduro acusó a Nahuel Gallo de haber participado en un supuesto intento de magnicidio contra Delcy Rodríguez. Aquella denuncia, formulada sin pruebas públicas ni apertura de un proceso judicial formal, fue utilizada para justificar su secuestro y sostener un relato de amenaza externa, mientras el gendarme argentino permanece privado de asistencia consular, legal y humanitaria, en condición de desaparición forzada.

La ironía política es notoria. Delcy Rodríguez ocupa hoy el rol de presidenta encargada tras la caída de Maduro, mientras la acusación contra Gallo permanece jurídicamente sin sustento ni revisión independiente. Para diplomáticos occidentales consultados por Infobae, este expediente muestra cómo el chavismo utilizó el sistema penal como herramienta de propaganda, disciplinamiento interno y construcción de enemigos externos.

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El trasfondo de este colapso institucional remite a las elecciones de julio del año pasado, cuando Maduro desconoció una derrota contundente ante la fórmula opositora encabezada por Edmundo González Urrutia, con el respaldo de María Corina Machado. La negativa a aceptar el resultado y la posterior represión profundizaron el aislamiento internacional del régimen y las tensiones internas.

Machado, recientemente distinguida con el Premio Nobel de la Paz, se convirtió en símbolo de la resistencia democrática venezolana y en factor de presión que terminó de fracturar los equilibrios dentro del chavismo. La crisis fue consecuencia de años de deterioro institucional, sanciones, corrupción estructural y penetración del crimen organizado en el Estado.

Tras la caída de la cúpula de la narcodictadura, el poder real en Venezuela quedó fragmentado. Por un lado, el eje que integran Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional; por otro, el bloque formado por Diosdado Cabello y Vladimiro Padrino López, quienes mantienen el control efectivo del aparato represivo y militar.

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Esta disputa interna explica la parálisis en decisiones como la liberación de presos políticos y extranjeros. Cualquier movimiento puede interpretarse como una señal de debilidad o como una concesión inadmisible para la facción rival. En ese juego de suma cero, los detenidos quedan convertidos en fichas de negociación.

Desde el punto de vista de la seguridad, la situación es extremadamente delicada. Fuentes con conocimiento directo de las conversaciones en curso, consultadas por Infobae bajo estricta reserva, advierten que una liberación sin un dispositivo de extracción coordinado implicaría riesgos graves para la integridad física de los detenidos, en un país donde operan colectivos armados, facciones militares independientes y organizaciones criminales que disputan control territorial y capacidad de coerción.

La crisis de control territorial resulta central para comprender la cautela que domina cualquier decisión. El sur de Venezuela, paso obligado para una eventual salida terrestre hacia Brasil, se encuentra bajo dominio de economías ilegales vinculadas al narcotráfico y la minería clandestina, mientras los vuelos comerciales permanecen suspendidos y los corredores aéreos bajo control militar. En este escenario, cualquier traslado improvisado expone a los detenidos a secuestros secundarios o represalias.

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En las evaluaciones de riesgo que manejan actores diplomáticos y de seguridad, prevalece una coincidencia: una operación de fuerza para extraer a los detenidos de El Rodeo 1 no solo tendría un alto costo político, sino que difícilmente garantizaría su vida. El penal fue concebido como una instalación de seguridad reforzada, con lógica militar, preparada para resistir un intento de incursión.

Por ello, la estrategia actual se orienta a una salida política y negociada, con tiempos abiertos y márgenes estrechos, enfocada en preservar la integridad física de los detenidos. Estados Unidos surge como actor clave en este esquema, no como ejecutor directo, sino como garante informal de ciertos compromisos mínimos en conversaciones que se desarrollan fuera del radar público.

La posibilidad de una incursión militar para liberar a los presos fue evaluada y descartada hace meses. El Rodeo 1 está diseñado para resistir un ataque externo y un escenario de ese tipo podría derivar en un número elevado de víctimas, incluidos los propios detenidos. Ese análisis inclinó la balanza hacia una estrategia de negociación discreta y gradual.

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Ese mismo enfoque explica la decisión de Washington de avanzar directamente sobre la cúpula del régimen. Nicolás Maduro fue detenido durante la madrugada del sábado tras una incursión militar de Estados Unidos y trasladado fuera de Venezuela. El ex líder chavista quedó a disposición de la Justicia federal estadounidense, en Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico y terrorismo trasnacional, en el marco de causas abiertas por el Departamento de Justicia. Su arresto marcó un quiebre definitivo y precipitó el actual escenario de transición caótica.

En Buenos Aires, el Gobierno argentino sigue el caso de Nahuel Gallo con atención permanente. La Cancillería y los organismos de seguridad gestionan el expediente con extrema reserva, conscientes de que cualquier gesto público mal calibrado puede agravar una situación ya inestable. El objetivo es preservar la vida del gendarme argentino y garantizar una eventual salida segura de Venezuela.

La estrategia argentina combina presión diplomática multilateral con canales discretos de comunicación, en coordinación con otros gobiernos que cuentan con ciudadanos detenidos en Venezuela. No hay margen para gestos grandilocuentes: el caso se mueve en un terreno donde la exposición pública puede cerrar puertas y aumentar los riesgos, especialmente para quienes permanecen bajo custodia del aparato represivo.

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El caso Gallo se inscribe en un marco más amplio. Según registros de organizaciones de derechos humanos relevados por Infobae, en Venezuela hay 902 presos políticos, de los cuales 86 son extranjeros privados de libertad de manera arbitraria, muchos empleados como instrumentos de presión frente a la comunidad internacional y los gobiernos que cuestionan la legitimidad del poder en Caracas.

En ese universo de detenidos, El Rodeo 1 ocupa un lugar particular. No solo por el perfil de los presos, sino porque funciona como pieza estratégica del esquema de control del régimen, donde el aislamiento, la opacidad informativa y la custodia militar maximizan el margen de maniobra política de quienes retienen el poder.

La inestabilidad que atraviesa Venezuela tras la caída de la narcodictadura ha agravado ese cuadro. El vacío de poder, las disputas internas y la ausencia de una cadena de mando clara incrementan la imprevisibilidad y elevan el riesgo para quienes permanecen secuestrados bajo custodia estatal.

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Para los observadores internacionales y la diplomacia extranjera, el escenario venezolano es una incógnita. La combinación de fractura política, crisis de seguridad y actores armados con autonomía relativa crea un entorno en el que incluso decisiones aparentemente simples, como la liberación de un detenido extranjero, pueden generar consecuencias imprevisibles.

En este contexto, la situación de Nahuel Gallo resume todas las variables de la crisis venezolana: un secuestro sin proceso judicial, la utilización de un ciudadano extranjero como rehén político, un aparato represivo sin controles y una transición de poder inconclusa que mantiene en vilo a la región.

Crime,Diplomacy / Foreign Policy,North America,Top Pictures

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Video: el abrazo entre Milei y Adorni en el acto por Malvinas

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El presidente Javier Milei participó este jueves en el acto por el aniversario número 44 de la guerra de Malvinas. El mandatario se bajó del auto oficial junto a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y avanzó hacia el monumento a los caídos.

Allí lo esperaba todo su Gabinete. Se abrazó con cada uno de ellos. Pero el gesto más esperado era el que se iba a dar con el ministro coordinador, Manuel Adorni, envuelto desde hace semanas en un escándalo por un vuelo privado a Punta del Este, sus propiedades y su patrimonio.

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En una nueva muestra de apoyo, que se suma a las que ya le brindó días atrás, el Presidente se acercó a su jefe de Gabinete con alegría y ambos se abrazaron con una sonrisa en la cara. La escena del contacto entre ellos duró al menos cinco segundos.

El abrazo entre Milei y Adorni

Noticia en desarrollo


acto,Javier Milei,Manuel Adorni,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. El precio de la nafta y las reacciones por el 44° aniversario de Malvinas,,Día del Veterano. Milei reafirmó el reclamo de soberanía sobre las Malvinas en un acto en el que se abrazó con Adorni,,»La Argentina, siempre y en todos lados». La reacción de Patricia Bullrich al lanzamiento de Artemis II

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Argentina le exigió al Encargado de Negocios de Irán que abandone el país en 48 horas

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La crisis diplomática entre Argentina e Irán escaló en las últimas horas con una decisión de máxima gravedad: el Gobierno de Javier Milei declaró “persona non grata” al encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires y le ordenó abandonar el país en un plazo de 48 horas.

La medida fue oficializada por la Cancillería a través de un comunicado difundido por el canciller Pablo Quirno —y luego replicado por el propio presidente Javier Milei—, en el que se informa que “la República Argentina ha declarado persona non grata al Sr. Mohsen Soltani Tehrani, Consejero y Encargado de Negocios ad interim de la República Islámica de Irán […] y debe abandonar el territorio nacional en un plazo de 48 horas”.

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El canciller argentino, Pablo Quirno, da conferencia en Buenos Aires, Argentina, el 22 de diciembre de 2025. Foto de archivo. REUTERS/Tomás Cuesta

El texto precisa que la decisión se adopta “de conformidad con el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961”, el mecanismo jurídico que permite a un Estado expulsar a un representante extranjero sin necesidad de mayores explicaciones formales.

La decisión se produce como respuesta directa al comunicado difundido el día anterior por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, que había marcado un fuerte punto de tensión en el vínculo bilateral. En ese documento, el régimen teocrático sostuvo que “condena enérgicamente la acción ilegal e injustificada del gobierno argentino” y calificó la decisión de incluir a la Guardia Revolucionaria en el listado de organizaciones terroristas como “una ofensa imperdonable al pueblo iraní”.

Guarda-Revolucionaria-de-Iran-12

Además, el texto iraní cuestionó la legitimidad de la medida al afirmar que “no solo viola los principios fundamentales del derecho internacional […] sino que constituye un error estratégico”, y avanzó un paso más al advertir que “esta decisión […] genera responsabilidad internacional para el Estado argentino”.

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En su argumentación, Teherán atribuyó la decisión a factores externos. Señaló que fue adoptada “bajo la influencia del régimen sionista ocupante y de Estados Unidos” y sostuvo que se produce “en simultáneo con la agresión militar” de esas potencias contra Irán, en referencia al actual escenario de ofensiva militar en Medio Oriente.

El comunicado iraní también incluyó una definición política sobre la conducción argentina. Allí se afirma que el presidente y el canciller “se han colocado como cómplices de los crímenes cometidos y del lado equivocado de la historia”, en una formulación que escaló el tono del conflicto.

El comunicado de Irán que derivó en la decisión del gobierno de Javier Milei de expulsar al encargado de negocios

Frente a ese posicionamiento, la Cancillería argentina respondió esta mañana con un texto que no solo oficializa la expulsión, sino que también fija una posición política y jurídica más amplia.

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El comunicado señala que la decisión se adopta “en respuesta al comunicado difundido el día de ayer por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, que contiene acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes contra la República Argentina y sus más altas autoridades”.

Y agrega un punto central en la argumentación oficial: esas declaraciones “constituyen una inaceptable injerencia en los asuntos internos de nuestro país y una tergiversación deliberada de decisiones adoptadas conforme al derecho internacional y al ordenamiento jurídico nacional”.

El texto también vincula este episodio con el histórico conflicto judicial entre ambos países. En ese sentido, advierte que la situación “se suma a la persistente negativa de la República Islámica de Irán a cooperar con la Justicia argentina en la investigación del atentado contra la AMIA”.

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La Cancillería va más allá y remarca que Irán mantiene “un reiterado incumplimiento de las órdenes internacionales de detención y extradición de los responsables”, en referencia a los pedidos de captura que pesan sobre ex funcionarios del régimen por su presunta participación en los atentados terroristas de los años 90.

En otro tramo, el comunicado introduce un elemento adicional de gravedad al señalar que “resulta particularmente grave la designación en cargos de alta responsabilidad del Cuerpo de Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de personas requeridas por la Justicia argentina”.

El cierre del texto refuerza el posicionamiento político del Gobierno: “La República Argentina no tolerará agravios ni injerencias de un Estado que ha incumplido de manera sistemática sus obligaciones internacionales y que persiste en obstaculizar el avance de la justicia”.

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Y concluye con una definición que sintetiza la línea oficial: “La República Argentina reafirma su compromiso inquebrantable con la memoria, la justicia y la lucha contra el terrorismo, así como con el pleno respeto del derecho internacional”.

La secuencia de hechos muestra una escalada en apenas 48 horas. Primero, la decisión argentina de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria, basada en antecedentes judiciales vinculados a los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994. Luego, la respuesta iraní, con un comunicado que combinó descalificaciones, acusaciones y advertencias diplomáticas. Finalmente, la reacción argentina con la expulsión del principal representante diplomático iraní en el país.

En paralelo, el contexto internacional agrega un factor de tensión adicional. La crisis se desarrolla en medio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, un escenario que condiciona las posiciones diplomáticas y en el que el Gobierno argentino ha decidido alinearse de manera explícita con Washington y Jerusalén.

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En ese marco, la Guardia Revolucionaria —estructura central del sistema de poder iraní— se convierte en el eje del conflicto. Mientras la Argentina la señala como una organización vinculada al terrorismo internacional, el régimen iraní la reivindica como “defensora de la seguridad nacional” y “la fuerza más efectiva contra el terrorismo”.

El contraste entre ambas posiciones es total. Y la expulsión del encargado de negocios iraní termina de consolidar un deterioro acelerado del vínculo bilateral, en un escenario donde la confrontación ya no es solo discursiva, sino también diplomática y operativa.

El comunicado que fue publicado por la Oficina del Presidente

En ese contexto, la reacción iraní —y la posterior respuesta argentina— dejan en evidencia un endurecimiento de posiciones que trasciende lo bilateral y se proyecta sobre el tablero geopolítico global.

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El intercambio de comunicados en las últimas 48 horas muestra dos narrativas opuestas. Por un lado, la Argentina fundamenta sus decisiones en antecedentes judiciales y en la necesidad de combatir el terrorismo. Por el otro, el régimen iraní niega esas acusaciones, denuncia injerencia externa y responde con una retórica confrontativa.

La expulsión del encargado de negocios iraní sintetiza esa tensión. Y anticipa un deterioro aún mayor en la relación entre ambos países, en un momento en que la política exterior argentina ha decidido avanzar sin ambigüedades en una estrategia de confrontación con el régimen de Teherán.

Mohsen Soltani Tehrani,Irán,diplomacia,expulsión,gobierno,relaciones internacionales,encargado de negocios,Oriente Medio

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Diputados de Unión por la Patria proponen una “reparación histórica” económica para los veteranos de Malvinas

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Un grupo de diputados presentó un proyecto de ley de “Reparación Histórica Malvinas”, que propone otorgar un beneficio económico excepcional a exsoldados conscriptos que participaron en combate durante la guerra de 1982, así como a civiles que cumplieron funciones de apoyo en el Teatro de Operaciones.

“Malvinas es memoria y también una deuda que la democracia tiene que saldar. Por eso, junto a @AldoAdolfoLeiva presentamos este proyecto de Reparación Histórica que reconoce a quienes, siendo muy jóvenes, fueron enviados a la guerra y cargaron durante décadas con el abandono, el dolor y el silencio”, enfatizó la diputada Victoria Tolosa Paz, de Unión por la Patria, quien presentó el proyecto junto a su colega Aldo Leiva, veterano de Malvinas.

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El proyecto fue acompañado por una veintena de diputados de Unión por la Patria.

Victoria Tolosa PazFabián Marelli

“El Estado tiene la obligación de reparar, reconocer y agradecer. Porque la soberanía se construye con memoria y el futuro exige justicia”, indicaron.

Según propone el proyecto, el monto debe equivaler a 104 haberes mínimos jubilatorios, a pagarse en 24 cuotas actualizadas por movilidad, exento del Impuesto a las Ganancias. En caso de fallecimiento, el beneficio podrá ser percibido por familiares directos bajo un esquema de prioridades y distribución.

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La iniciativa establece además que quienes accedan al beneficio deberán renunciar a reclamos judiciales o administrativos vinculados a pensiones previas y dispone que la implementación estará a cargo de Anses, con certificación del Ministerio de Defensa. El objetivo es ampliar el universo de reconocimiento, incluyendo también a las familias de los excombatientes, muchas de las cuales cargaron con las consecuencias del conflicto.

Acto en recuerdo de la guerra de Malvinas, anoche, en Río GrandeAriel Montenegro

En sus fundamentos, el proyecto señala que se trata de una deuda pendiente de la democracia con quienes combatieron siendo muy jóvenes y luego enfrentaron años de abandono estatal, secuelas físicas y psicológicas, y dificultades de reinserción social. También destaca que, si bien hubo avances desde 2004 en materia de reconocimiento, aún persiste la necesidad de una reparación integral que salde el desamparo de las primeras décadas y honre el sacrificio de los veteranos y sus familias.


Malvinas,Cámara de Diputados,Conforme a,Malvinas,,Día del Veterano. Milei reafirmó el reclamo de soberanía sobre las Malvinas en un acto en el que se abrazó con Adorni,,»Intereses extracontinentales”. El mensaje de Victoria Villarruel por Malvinas a 44 años de la guerra,,La imagen inédita del buque heroico que sobrevivió a la Guerra de Malvinas pero tuvo un triste final

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