CHIMENTOS
“Vamos a hacerlo salir, si no me matan”: Maxi López explicó la polémica frase sobre el nacimiento de su hijo

sobre el nacimiento de su quinto hijo (Video: Lape Club Social-América TV)
Luego de varias semanas de espera, el 31 de diciembre nació Lando, el segundo hijo de Maxi López y Daniela Christiansson. A pocos días del parto, Maxi dejó el invierno suizo y regresó a la Argentina para retomar las grabaciones de MasterChef Celebrity y participar de la temporada de verano de Olga en Mar del Plata. Antes de instalarse en la costa y volver a la rutina laboral, pasó por el piso de Cortá por Lozano (Telefe) y habló sobre la llegada de su hijo. Sin embargo, una de sus frases generó polémica y debate en redes sociales: “El 31 no quería salir el chico. Y le dije al doctor: ‘Vamos a hacerlo salir, por favor, que yo tengo que volver a cocinar, si no me van a cocinar acá arriba. Si no vuelvo, me matan’”.
Las repercusiones no tardaron en llegar y, ante la controversia, Maxi decidió aclarar sus dichos en una entrevista en vivo con Lape Club Social (América TV), desde el parador de Mar del Plata. “Yo desdramatizo mucho y tiendo a ser siempre positivo y alegre en ciertas cosas», señaló el exdelantero a modo de introducción. “La verdad es que teníamos una fecha, tenía Dani una fecha de parto, 19, 20 de diciembre, lo cual decidimos esperar porque ella quería un parto natural. Esto la gente no lo sabe, realmente, porque yo tampoco lo conté. Entonces, esperamos hasta el día 27, 28, que ya estaba pasada de nueve meses y una semana más, y el doctor personal de ella y junto con el staff del hospital de ahí de Ginebra, decidieron implementar ellos una cesárea porque el gordo ya estaba pesando más de 4,400 kilos. Y nos dijeron por cuestiones de salud”.
López fue categórico al negar cualquier presión sobre su pareja para adelantar el parto: “A ver, son dos cosas diferentes. Una cosa es todo el proceso que pasamos, el proceso que pasó ella con el embarazo y esperamos hasta más de nueve meses porque el deseo era ese, ninguna presión. Imaginate, después del quinto hijo…”, graficó en alusión a los tres varones que tuvo con Wanda y a Elle, su primera hija con la sueca. Y siguió aclarando que su trabajo no tuvo nada que ver con la decisión: “Y en cuanto a lo laboral, yo toda mi vida tuve que salir a trabajar y viajaba por el fútbol más de veinte años. Muchas veces me tocaba estar lejos de casa y yo decidí en el 2026, decidimos con Dani venir a vivir a la Argentina. Entonces, tengo que ponerme a buscar una casa, un hogar, para cuando ella pueda viajar con el gordo, ya esté todo listo, tenga una cunita lista, la cama para mi nena, los cuartos para mis chicos. Eso lleva tiempo”, enumeró.
Maxi agregó que, como padre, siempre ha estado presente en los embarazos: “Desde el primero al último, a mí me tocó acompañar siempre. En todos los embarazos estuve presente en todos. En algunos estuve desde el inicio. Por ejemplo, con Elle me tocó estar los primeros dos años a full porque trabajaba al lado de casa, entonces tenía la posibilidad de volver. Este me encuentra en otro país, me ha pasado que me iba por fútbol a otros países y volvía. O sea, es parte de mi vida hace más de veinte años”.
En cuanto a la organización familiar, Maxi aclaró: “Ya compré la cunita, ahora me estoy encargando de buscar la casa en Buenos Aires, pero donde ella se sienta más cómoda, donde esté bien. Yo voy mandando fotos y vamos planeando los dos. Ella estaría acá si el nene tuviera las vacunas, porque tampoco es sano que viaje un bebé de menos de tres meses”.
De esta manera, Maxi López intentó poner en contexto sus declaraciones, subrayando que la prioridad fue siempre la salud y el bienestar de Daniela y del bebé, y que las decisiones se tomaron en conjunto, sin presiones ni imposiciones relacionadas con sus compromisos laborales.
CHIMENTOS
Sergio Lapegüe celebró el cumpleaños de su madre después del violento robo que sufrió: “Felices de verte sonreír”

Después de atravesar una de las semanas más duras de su vida familiar, Sergio Lapegüe compartió en sus redes un momento que funcionó como un pequeño bálsamo en medio de la angustia: el cumpleaños de Elba, su mamá, a pocos días del violento asalto que sufrió en su casa de Banfield. “Feliz cumple, Ma. Felices de verte sonreír”, escribió el conductor en una publicación donde se ve a la mujer rodeada por sus seres queridos, en una escena íntima, cálida y cargada de emoción.
La imagen muestra a Elba sentada en su silla de ruedas, con una expresión serena, mientras la familia se acerca para acompañarla. Entre sonrisas, manos apoyadas en sus hombros y miradas cómplices, la postal transmite algo más que una celebración: la sensación de que, pese al miedo y la violencia reciente, lo importante sigue siendo estar juntos. En una historia, además, la esposa del conductdor, Silvia “Bochi” Todaro, le dedicó un mensaje directo y conmovedor: “Feliz cumpleaños, Elba de nuestro corazón”.

El gesto tomó una relevancia especial por el contexto. Elba, de 90 años, padece Alzheimer y había sido víctima de una entradera que conmocionó a los vecinos y se volvió noticia. Cuatro delincuentes ingresaron al domicilio y sorprendieron a la mujer y a sus cuidadoras. Se llevaron dinero en efectivo y un celular, y antes de escapar retiraron los equipos de grabación de las cámaras de seguridad (los DVR), un detalle que refuerza la idea de un ataque planificado y con intención de borrar rastros.
La situación fue todavía más dolorosa por lo que relató el propio Lapegüe: los asaltantes no solo revisaron y destrozaron la casa, sino que también maltrataron a las cuidadoras y a su mamá. El periodista incluso grabó con su teléfono el momento en que ingresó a la vivienda y encontró todo patas para arriba. Su testimonio, atravesado por la impotencia, reflejó el nivel de violencia que se vivió puertas adentro: habló de golpes, de ojos vendados y de una escena de caos que, para cualquiera, resulta difícil de procesar; más aún cuando la víctima es una adulta mayor con una enfermedad neurodegenerativa.

En ese marco, el posteo del cumpleaños no fue “una foto más”. Fue, en algún punto, una respuesta emocional a lo que pasó: una forma de mostrar que Elba sigue acompañada, contenida y sostenida por su entorno. También, una manera de devolverle algo de calma a su comunidad, que siguió el caso con preocupación desde que se conocieron los detalles del robo.
La dimensión familiar aparece como el corazón del relato. Lapegüe contó en más de una oportunidad cuánto lo atraviesa el deterioro progresivo del Alzheimer y cómo la rutina de visitas (ir todos los días, tomarle la mano, acompañarla aunque a veces no lo reconozca) se transformó en un ritual de amor. En las coberturas del asalto, incluso mencionó un símbolo muy personal: el piano, que para su mamá era parte de su historia y que para él funciona como puente en esos momentos en los que la conexión parece posible. Ver el hogar revuelto, los objetos tirados y la intimidad quebrada fue, para él, una herida doble: material y afectiva.

Por eso, la celebración del cumpleaños tiene un peso distinto. No borra lo ocurrido ni lo minimiza, pero deja ver el otro lado: el de la reconstrucción. El de volver a sentarse en una mesa, de acercarse para una foto, de intentar recuperar una sensación de normalidad. En los comentarios, además, se percibe ese acompañamiento del ambiente: mensajes de colegas y figuras públicas, corazones, bendiciones y palabras de aliento. “Feliz cumpleaños”, “Bendiciones” y halagos a la familia fueron los comentarios que más se repitieron en la sección.
CHIMENTOS
“Me está faltando oxígeno”: el desesperado pedido de La Mona Jiménez en el escenario que preocupó a todos

Lo que prometía ser una noche de puro festejo terminó convirtiéndose en un momento de tensión e incertidumbre. La Mona Jiménez volvió a los escenarios en el Complejo Forja de Córdoba con entradas agotadas para celebrar el Día de los Enamorados, pero en pleno show sorprendió al detener la música y admitir algo que preocupó a todos: “Yo me quedo sin aire”.
Vestido de rojo intenso y fiel a su estilo inconfundible, Juan Carlos Jiménez Rufino abrió la noche pasada la medianoche con “El enamorado”, desatando la euforia de miles de personas. El arranque fue demoledor, con clásicos como “Goma de mascar”, “Intentemos”, “Y ya ves” y “Anímate a vivir”. Sin embargo, el calor dentro del predio comenzó a sentirse cada vez más fuerte.
En medio de la interpretación de “Se fue”, el cuartetero frenó antes del estribillo y tomó el micrófono con franqueza. “Chicos, yo paro cinco minutos antes que me caiga. Poneme la silla. Voy a sentarme”, lanzó, visiblemente afectado. El público, lejos de impacientarse, respondió con aplausos y gritos de apoyo.
El cantante explicó que la falta de oxígeno en el escenario era intensa. “Está faltando un oxígeno acá arriba”, agregó, dejando en claro que la situación no era menor. En lugar de realizar una pausa larga, decidió dividir el descanso en dos intervalos de 15 minutos para poder recuperar fuerzas sin cortar definitivamente el clima del baile.
El regreso tras la primera pausa mostró a un artista decidido a continuar, pero el esfuerzo físico era evidente. La Mona retomó con “Sola en su cuarto”, “Me desespero” y “Ella a él”, aunque volvió a reconocer que el calor era insoportable. En más de una oportunidad pidió agua y aire, priorizando no solo su salud sino también la de los músicos.
Los videos del momento se viralizaron rápidamente en redes sociales, generando preocupación entre los fanáticos. A sus 75 años, el ídolo del cuarteto demostró que sigue dejando todo arriba del escenario, pero también dejó en evidencia que el contexto climático fue extremo.
A pesar del susto, el Mandamás cerró la noche cerca de las cinco de la mañana con una seguidilla de hits que hicieron vibrar Forja: “La enamorada”, “Señor juez”, “3 corazones”, “Celosa” y “El solterito”, entre otros. Incluso entre el público se encontraba Carlos Tévez, quien se sumó al festejo cordobés tras el triunfo de Talleres.
Si bien el propio desarrollo del show confirmó que las pausas fueron preventivas, la frase “me quedé sin aire” quedó resonando. La preocupación se instaló por unas horas, aunque el desenlace mostró a una Mona firme y profesional.
El regreso fue multitudinario, emotivo y también exigente. Y dejó algo claro: el Mandamás sigue siendo el rey del cuarteto, pero el calor y el paso del tiempo ya no son detalles menores.
Mona Jiménez
CHIMENTOS
Las lágrimas de una puertorriqueña en el show de Bad Bunny en Buenos Aires: “Pone en alto nuestra cultura”

Bad Bunny en Buenos Aires reunió a una multitud diversa y fervorosa donde los fanáticos se convirtieron en los otros grandes protagonistas de la jornada. Entre banderas, atuendos llamativos y looks especialmente preparados para la ocasión, los seguidores del artista puertorriqueño compartieron con Teleshow, en la segunda noche del artista en el Estadio Monumental, sus emociones, historias y rituales previos al gran show.
Michelle Herrera y Jerome destacaron entre el público por ondear una bandera de Puerto Rico, señal de pertenencia. “Estoy muy orgullosa. Qué emoción tan grande estar aquí en Buenos Aires. Es espectacular”, expresó ella, conmovida, quien viajó desde su Aguadilla natal y trabaja como tripulante de una aerolínea junto a su compañero de trabajo.
Para ellos, estar presentes en el recital fue una oportunidad única: compraron las entradas mientras viajaban y celebraron poder representar la identidad boricua. “Trae tanto amor a todos los latinos, pero también representando y poniendo en alto nuestra bandera de Puerto Rico. Nuestra cultura. Nuestra historia. Con tanto orgullo”, resaltó, entre lágrimas y lejos, pero cerca, de su país.
La marea de seguidores incluyó también a Lucho y Emma, una pareja que no dudó en invertir en un look inspirado en el cantante. “El sombrero lo compré recién en la entrada. Me salió 30 lucas. Saladito”, confesó él, divertido, llevando el sombrero pava o jíbaro que usan los trabajadores de la caña de azúcar y el café en la isla, mientras aseguraba que el artista marcó toda su adolescencia y que asistir era cumplir un sueño largamente esperado. Emma, en cambio, prefirió mantener la sorpresa y no informarse demasiado para que todo sea motivo de asombro y fiesta.
Entre las coronas de flores y el glitter, Laura y Romina viajaron desde San Martín para disfrutar del espectáculo. Romina recordó con orgullo sus comienzos como fanática en 2016, estando en aquel mítico show en Pinar de Rocha, mientras Laura relató la emoción de volver a ver en vivo a Benito tras varios intentos frustrados por la demanda de entradas. Ambas coincidieron en resaltar el clima de fiesta y la oportunidad de “perrear en el Día de los enamorados” junto a miles de personas.
La diversidad generacional también se hizo notar en la voz de Natalia y Nacho, madre e hijo llegados desde Avellaneda. Para Nacho, de 13 años, asistir al recital fue un regalo especial por su rendimiento escolar y su cumpleaños. “Cumplió años hace poco. Dije: ‘No lo puedo festejar’, pero vinimos acá”, contó la mujer, feliz de compartir la experiencia con el verdadero fanático.
El espíritu de celebración individual estuvo presente en Jacqueline, marplatense radicada en la Ciudad de Buenos Aires, quien decidió ir sola por primera vez a un recital. “Yo no era fanática, pero me gustaba mucho. Ahora que es un artista que se expresa políticamente, me gusta más todavía”, compartió, vestida de bandana y en la parte de arriba de una bikini. “Me parece que en el contexto mundial que estamos viviendo, donde tenemos una derecha que avanza sobre Latinoamérica, tener voces tan importantes y que son escuchadas por los jóvenes, me parece extremadamente importante”, reflexionó.
Finalmente, Benjamín y Francisco, amigos de La Plata, reflejaron el entusiasmo juvenil con su elección de looks y la expectativa por las sorpresas de la noche. Francisco lució el cabello teñido de rosa en homenaje a los inicios del cantante, mientras ambos compartían la ilusión de escuchar sus canciones favoritas y ver en el escenario a invitados como Duki y Khea. Su sueño, al final de la noche se terminó cumpliendo.
Relatos de esfuerzo para conseguir entradas, viajes desde distintas partes del país y del mundo y la construcción de una comunidad de seguidores dispuesta a todo por compartir una experiencia única. Bad Bunny se transformó así en un punto de encuentro entre generaciones, tendencias y orígenes. Un catalizador de un sentimiento de unidad y representación regional.
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