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ECONOMIA

Tesoro vendedor, BCRA comprador: el cruce de datos que anticipan qué pasará con el dólar

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El dólar oficial opera este viernes 9 de enero a $1485, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1460. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1530 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1497 (+0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1520.

El mercado arrancó 2026 con una pregunta que volvió a ganar centralidad: de dónde salen los dólares para atender los pagos inmediatos, sostener la calma cambiaria y, al mismo tiempo, reconstruir reservas. En las primeras ruedas del año, se combinaron señales que, vistas en conjunto, reordenan la lectura sobre el frente externo y el comportamiento del tipo de cambio oficial.

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Por un lado, la autoridad monetaria reapareció como demandante neto en el mercado oficial luego de un largo período sin compras. Por el otro, distintos movimientos del sector público y del sistema financiero sugieren que parte de la estabilidad se explicó por ventas puntuales de dólares desde el propio Estado, en momentos en que la demanda privada presionó.

En paralelo, un nuevo anuncio financiero sumó un elemento clave al tablero: una operación de repo con bancos privados por un monto significativo y un plazo que excede el cortísimo plazo. La noticia despejó dudas sobre el fondeo inmediato, pero dejó abierto un punto operativo central: quién termina aportando las divisas para que el Tesoro cumpla con los vencimientos.

En ese marco, las expectativas también se ajustaron marginalmente. El consenso reflejado en el relevamiento del propio Banco Central corrigió levemente las proyecciones de inflación, aunque sin abandonar el sendero desinflacionario que el mercado sigue proyectando para 2026. Con compras, ventas y financiamiento en simultáneo, el foco se concentró en cómo se administra esa combinación y qué puede implicar para el dólar en las próximas semanas.

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El BCRA vuelve a comprar, pero con señales de prudencia

Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) señalaron que el Banco Central adquirió US$62 millones en el mercado cambiario oficial, encadenando su cuarta jornada consecutiva de compras. Sus analistas apuntaron que, con esa secuencia, el acumulado de la racha llegó a US$175 millones.

Para PPI, el punto relevante no fue solo el retorno comprador, sino la escala. Los especialistas del bróker detallaron que la vuelta a montos más modestos refuerza la lectura de que la compra abultada observada el martes respondió a una operatoria puntual, más que a un cambio estructural en la estrategia del Banco Central.

En esa misma línea, desde el bróker explicaron que la hipótesis más plausible es que el Central haya recomprado parcialmente los dólares que las entidades financieras habían adquirido el 29 de diciembre y vendido el martes. Ese episodio, según su análisis, habría forzado al Tesoro a vender al menos US$224 millones en el mercado cambiario.

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Con ese diagnóstico, para la sociedad de bolsa el mensaje de corto plazo es claro: no alcanza con mirar al BCRA para entender la dinámica del mercado oficial. En el arranque de 2026, la interacción entre bancos, Tesoro y Central aparece como una pieza clave para interpretar por qué el dólar oficial se movió de determinada forma y qué tan replicable es ese equilibrio.

Tesoro protagonista: datos monetarios y ventas para moderar al oficial

Haciendo foco en el rol del Tesoro, los especialistas del bróker explicaron que los datos monetarios publicados sugieren que el sector público habría iniciado 2026 con una venta significativa de dólares. Ese movimiento se habría dado el mismo día en que el Banco Central no participó del mercado cambiario oficial.

Desde PPI detallaron que inicialmente la caída de US$281 millones en los depósitos en moneda extranjera no permitía concluir ventas netas, ya que los depósitos en pesos también se redujeron en un equivalente de US$31 millones. Sin embargo, la información posterior permitió afinar el diagnóstico.

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Sus analistas apuntaron que US$15 millones de la caída se explican por pagos a organismos internacionales, principalmente al BIRF. El resto, unos US$266 millones, quedó asociado a la categoría «Otras Operaciones del Sector Público». Para PPI, la ausencia de otros pagos relevantes refuerza la interpretación de ventas del Tesoro en el mercado cambiario.

Con ese mapa, desde PPI concluyeron que más que un Banco Central comprador, lo que se habría observado fue un Tesoro vendedor para moderar la suba del tipo de cambio oficial. También remarcaron que la confirmación definitiva llegará recién el 27 de febrero, con la publicación del informe cambiario oficial de enero.

Repo por USD 3.000 millones: alivio financiero, dilema operativo

Desde Max Capital señalaron que, mientras continúa la cuenta regresiva para el pago de enero, el Banco Central anunció una nueva operación de repo con bancos privados por USD 3.000 millones, a 372 días de plazo. Para los expertos del bróker, el monto resulta más que suficiente para afrontar los pagos inmediatos.

Sin embargo, los especialistas detallaron que el Tesoro todavía necesita hacerse de esos dólares, dado que el repo fue realizado por el BCRA y no por el Tesoro. En los hechos, el anuncio fortalece el frente financiero, pero no elimina el paso operativo de cómo se consiguen las divisas para pagar.

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Para Max Capital, al 5 de enero el Tesoro contaba con ARS 4,1 billones, equivalentes a unos USD 2.800 millones. Sus analistas apuntaron que ese monto sería suficiente para comprar los dólares necesarios para el pago del 9 de enero.

No obstante, advirtieron que esa decisión drenaría el colchón de liquidez del Tesoro en el BCRA, elevando las necesidades de rollover en la próxima licitación y podría exigir pagar una prima sobre las tasas de mercado.

Reservas, esquema cambiario y expectativas: lo que mira el mercado para el dólar

Para Max Capital, existe una alternativa para evitar ese drenaje: proveer un bono al BCRA a cambio de los dólares necesarios. Sin embargo, sus analistas remarcaron que desde el acuerdo con el FMI las autoridades avanzaron en sentido contrario, reduciendo la exposición del Central al Tesoro.

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En los últimos días, los expertos del bróker señalaron que el Tesoro vendió dólares de manera ocasional, ayudando a contener presiones cambiarias. Como reflejo de ese accionar, los depósitos en dólares del Tesoro cayeron USD 511 millones entre el 26 de diciembre y el 5 de enero.

En paralelo, desde Max Capital destacaron que el BCRA compró dólares por tercer día consecutivo, acumulando USD 113 millones en los primeros cuatro días hábiles del año. La combinación entre ventas del Tesoro y compras del Central aparece como una de las claves del equilibrio actual.

Por último, los especialistas explicaron que el nuevo esquema cambiario probablemente ayude a entender la revisión de expectativas de inflación. El REM ajustó levemente al alza las proyecciones, pero mantiene un sendero desinflacionario para 2026, con una inflación interanual proyectada de 20,1%. En ese contexto, el mercado sigue atento a cómo interactúan reservas, financiamiento y flujos públicos para anticipar qué puede pasar con el dólar.

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ECONOMIA

Mejoraron las condiciones financieras en Argentina al cierre de 2025, según un informe privado: cuáles fueron los motivos

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Mejoró el clima de negocios en Argentina al cierre de 2025. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El clima financiero en Argentina mostró una mejora en diciembre de 2025, impulsada principalmente por el contexto internacional, según el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). El Índice de Condiciones Financieras (ICF) se ubicó en 61,5 puntos, el nivel más alto desde enero. Esta suba se apoyó enteramente en el repunte de las condiciones externas, mientras que las locales siguieron deteriorándose levemente, manteniendo activas las dudas sobre la inflación, las reservas internacionales y la estabilidad futura.

El ICF, elaborado cada mes por el IAEF y Econviews, mide cuán accesible es el crédito para familias, empresas y el sector público en Argentina. El indicador utiliza veinte variables: diez locales y diez internacionales, cuya combinación define si el entorno está en “confort” financiero (positivo) o en “estrés” (negativo) para la economía. De acuerdo con la metodología del instituto, valores elevados en el ICF reflejan mayor acceso al financiamiento y menor presión sobre los actores económicos.

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La evolución positiva de diciembre respondió exclusivamente al rebote del subíndice externo, que subió 12 puntos hasta alcanzar 38 unidades, cerca del mejor 5% de su registro histórico, según el IAEF. Un entorno global favorable para activos emergentes y menores tasas de interés de referencia favorecieron el alza de los activos argentinos. El instituto analizó: “El rally de los activos argentinos pos-elecciones se enfrió en diciembre. Si bien el ICF ganó otros 10 puntos, luego de subir casi 40 en noviembre, la mejora se debió exclusivamente al subíndice externo, que rebotó 12 puntos a 38 unidades luego de tres meses de caídas”.

En contraste, las condiciones financieras locales retrocedieron 1,5 puntos, culminando el mes en 23,5 unidades. Esta caída se explicó en parte por la inflación persistente, la volatilidad de las tasas de interés y el encarecimiento del financiamiento en pesos. La tasa de interés interbancaria para depósitos a plazo fijo de grandes sumas en bancos privados (BADLAR) cayó del 46% nominal anual en octubre al 26% en diciembre, aunque repuntó hacia finales de mes.

Mientras tanto, los niveles de inflación se mantuvieron por encima de los objetivos oficiales y la expectativa de desinflación enfrenta obstáculos por la falta de un ancla clara, luego de la flexibilización del esquema cambiario. El informe del IAEF puntualizó: “Con la nueva banda cambiaria flexible, ya no hay un ancla clara para la inflación. Creemos que costará quebrar el 2% en los próximos meses”.

Adicionalmente, la estabilidad de las reservas internacionales y la capacidad de cumplir las obligaciones financieras continúan bajo observación. En enero, el Banco Central de la República Argentina realizó una operación de recompra (“repo”) por USD 3.000 millones con bancos internacionales, a una tasa del 7,4%, para que el Tesoro nacional pudiera afrontar vencimientos. “El riesgo país había bajado fuertemente tras las elecciones, pero lleva casi un mes estancado en torno a los 570 puntos básicos. Y el diferencial entre los bonos bajo ley de Nueva York y los bajo ley argentina empeoró en diciembre”, resaltó el reporte.

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A pesar del repunte externo, persiste la volatilidad a nivel local e internacional, lo que alimenta la cautela en el mercado y la expectativa sobre las acciones del Gobierno y el BCRA para 2026. Se anticipa que la demanda de divisas por turismo aumentará la presión en enero y febrero, y el mercado sigue atento a si las autoridades logran recomponer reservas y consolidar una política monetaria estable. Desde IAEF mencionaron que en enero y febrero es mayor la demanda de divisas por el turismo.

De cara al año corriente, el análisis destacó oportunidades por una menor incertidumbre política y un Congreso más favorable a las reformas. Sin embargo, alerta que los avances concretos dependerán de la acumulación de reservas y de las decisiones en política monetaria y cambiaria. Estos factores serán claves para sostener la confianza de los inversores y reducir la brecha cambiaria.

Los analistas concluyen que la evolución del clima financiero dependerá de las señales que emitan tanto el contexto internacional como las medidas locales. El mercado permanece atento a cada movimiento y mantiene una postura cautelosa, consciente de que la confianza solo se fortalece ante acciones concretas que respalden la mejora de fondo.

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ECONOMIA

Se viene fin de aranceles de importación a celulares: cuánto bajarían precios de manera inmediata

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Un cambio histórico está a punto de concretarse en el mercado tecnológico argentino. Desde el 15 de enero, todos los celulares que ingresen al país desde el exterior quedarán exentos de pagar aranceles de importación. La medida, anticipada desde mediados del año pasado, genera fuerte expectativa entre comercios y consumidores, y podría traducirse en una baja significativa en los precios.

La decisión, formalizada a través del Decreto 333/2025, establece el final de un esquema que durante años encareció los smartphones vendidos en Argentina. El recorte de impuestos no llega por casualidad. En medio de un escenario donde el consumo sigue sin recuperarse y la brecha de precios con otros países es insostenible, el Gobierno busca descomprimir los precios de la tecnología y dar señales al mercado de una mayor apertura. A su vez, se intenta reducir el contrabando y recuperar recaudación formal a través de una mayor importación legalizada.

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En mayo de 2025, el arancel ya había bajado del 16% al 8% como parte de una desgravación gradual. Ahora, se completa el proceso con la eliminación total de esa carga impositiva. Si bien todavía es temprano para saber en qué medida se trasladará esa baja al precio de venta final, el efecto podría sentirse desde el primer trimestre del año. Fuentes del sector estiman que los precios tendrían una baja del orden del 10%. 

Menos impuestos y mayor oferta

Junto con la eliminación de aranceles, el decreto también redujo a la mitad los impuestos internos sobre una amplia gama de productos tecnológicos importados, incluyendo celulares, televisores, monitores y aires acondicionados. En paralelo, se eliminaron completamente los productos ensamblados en Tierra del Fuego.

La consecuencia directa de este cambio es doble, con más competencia entre marcas y una oferta más diversa de equipos. Las barreras que antes favorecían a ciertos ensambladores locales ahora se diluyen, y eso abre la puerta a una mayor presencia de modelos internacionales que antes eran inaccesibles o se conseguían a precios desproporcionados.

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El Decreto 333/2025 tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2038, lo que implica una señal clara de estabilidad regulatoria de largo plazo para el sector.

Aunque el fin del arancel representa un alivio importante en la estructura de costos, eso no significa que los precios bajarán en igual proporción. Todavía seguirán vigentes otros componentes que pesan sobre el valor final, como lo son el IVA (21%), costos logísticos, márgenes comerciales y el tipo de cambio oficial, entre otros.

De todos modos, el nuevo escenario impositivo sí genera margen para una reducción real. 

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Hoy, un iPhone 17 Pro Max con 256 GB de capacidad se vende en la Argentina a $2.999.999, lo que equivale a aproximadamente u$s2.027 al tipo de cambio oficial, pero si se lo compara con el dólar tarjeta o MEP, la diferencia podría ser aún mayor. El mismo modelo en Estados Undios cuesta u$s1.199, es decir, un 41% menos. En el caso del Galaxy S25 Ultra, la diferencia ronda el 34%.

Con la nueva estructura impositiva, parte de esa brecha podría empezar a reducirse. Incluso en algunos modelos de gama media y alta, los precios locales podrían quedar por debajo de los de Brasil.

¿Boom importador a la vista?

El nuevo esquema también modifica las reglas del juego para las importadoras. Las expectativas son de un crecimiento acelerado del volumen de operaciones. Algunas proyecciones del sector privado hablan incluso de una posible duplicación de las importaciones de celulares durante 2026, empujadas por la baja de impuestos y por un mayor dinamismo del comercio con China, principal proveedor de productos electrónicos.

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De hecho, durante el primer bimestre del año pasado, las importaciones de electrónicos desde ese país ya mostraban señales de despegue, con un crecimiento del 152% en computadoras y celulares. Esa tendencia ahora podría profundizar aún más.

Además, la llegada de nuevos jugadores al mercado ya es visible. Hay más empresas importadoras activas y una oferta que se diversifica, dejando atrás la fuerte concentración que caracterizó al negocio en los últimos años. Según datos de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), las importaciones totales alcanzaron los u$s81.523 millones en 2022, y se espera que ese volumen se recupere en 2025 tras la caída generada por la recesión.

Accesorios, pymes y negocios asociados también ganan terreno

La baja de precios no sólo favorece al consumidor. También amplía el margen de negocio para minoristas, mayoristas y emprendedores vinculados al mundo de la tecnología. Fundas, cargadores, auriculares, reparaciones, servicios posventa y todo el ecosistema alrededor del smartphone se prepara para una etapa de mayor volumen.

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Además, los productos ensamblados en Tierra del Fuego también se verán beneficiados por el recorte impositivo. Con menos presión tributaria, podrán competir en igualdad de condiciones con los equipos traídos de afuera.

La previsión de los importadores es clara, el 2026 marcará el inicio de un ciclo de expansión, donde la clave será el regreso del crédito al consumo, combinado con mayor previsibilidad política en un año sin elecciones.

¿Se acaba el turismo de compras?

Históricamente, los argentinos han viajado a países vecinos en busca de precios más bajos, a menudo hasta un 60% más económicos que en el mercado local. Sin embargo, con la nueva estructura de aranceles, se anticipa que esta diferencia se reducirá considerablemente. A pesar de esto, Chile, con su tradición de comercio y acuerdos de libre comercio, seguirá ofreciendo precios competitivos.

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En comparación con Brasil, Argentina se posiciona para tener precios similares o incluso más bajos en ciertos modelos de gama media y alta. La meta es que los productos tecnológicos se ofrezcan a precios razonables, lo que también podría ayudar a disminuir el contrabando, que en 2025 representó cerca del 30% del mercado de celulares.

Tierra del Fuego

La medida no pasó desapercibida entre los economistas que siguen de cerca el régimen de promoción fueguino. Juan Carlos Hallak, integrante del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA (IIEP-UBA), advirtió en un hilo publicado en X que la eliminación del arancel «licúa uno de los dos grandes beneficios» del esquema vigente. En otras palabras, los productos fabricados en la isla ahora deberán competir en igualdad de condiciones frente a un celular importado más barato.

Sin embargo, Hallak destacó que las empresas fueguinas aún conservan ventajas impositivas relevantes. Ya que continúan exentas del pago del 21% de IVA y del impuesto interno del 9,5%, cargas que sí aplican sobre los equipos importados. Esto podría ofrecerles un margen suficiente para mantenerse competitivas, siempre que logren eficientar costos y acelerar los procesos logísticos. El especialista también calculó que el impacto fiscal de la medida rondará los u$s250 millones anuales.

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Un nuevo mapa para la tecnología

La eliminación total de los aranceles representa un cambio estructural que no se veía desde hacía años. La política apunta a un mercado más competitivo, con mejores precios, mayor oferta y mayor formalidad en la cadena de comercialización.

Ahora, el foco estará puesto en el comportamiento de los precios a partir de febrero. Si se cumple lo que promete el nuevo esquema, por fin el celular de última generación podría dejar de ser un lujo argentino para convertirse en una herramienta más accesible para todos los usuarios.

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ECONOMIA

Tras el pico de diciembre, la desaceleración de la inflación luce más desafiante para 2026

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Pese al dato anual de 2025, el camino de la desinflación luce más desafiante para el Gobierno en 2026. (AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)

La inflación de diciembre marcó un pico de 2,8% y estuvo bien por encima del 2,3% que pronosticaban los analistas que participaron del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Fue el séptimo mes al alza desde el piso de 1,5% de mayo y representa un desafío para la continuidad del proceso de desinflación en 2026.

La dinámica anual arrojó 31,5% en 2025, sustancialmente por debajo del 117,8% de 2024. Sin embargo, mantener la tendencia a la baja será ahora mucho más desafiante. Incluso el 20,1% que se proyecta en el REM para este año luce, en las actuales condiciones, muy optimista.

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El nuevo salto inflacionario coincide justamente con el inicio de la fase 4 del plan monetario. A partir de enero, el BCRA comenzó a acumular reservas a través de la compra de dólares. La contrapartida es la emisión de pesos que luego no son luego absorbidos o esterilizados.

La pregunta es si es factible continuar y acelerar este plan, que en principio apunta a la compra de alrededor de USD 10.000 millones. El peligro es que los pesos que se emitan no tengan demanda suficiente, lo que llevaría a una mayor presión cambiaria y finalmente a un repunte mayor de la inflación.

infografia

Por lo pronto, la autoridad monetaria volvió a comprar ayer USD 55 millones, misma cifra del lunes, y ya acumula USD 328 millones en las últimas siete ruedas hábiles.

El dato de diciembre no sorprende tanto, pese a los pronósticos fallidos, porque se trata de un mes de alta estacionalidad en materia de precios por los gastos relacionados a las fiestas y las vacaciones.

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En esta oportunidad, pesaron los aumentos de tarifas de servicios públicos, transporte y combustible. Además, la carne aumentó arriba de 7% y arrastró al rubro alimentos y bebidas, que avanzó 3,1%. Los precios regulados subieron finalmente 3,3%, pero los estacionales solo lo hicieron 0,6%. Más preocupante es que la inflación núcleo, que presenta la evolución general de los precios sin productos regulados ni estacionales, subió hasta 3%.

Un informe de Balanz indicó que “pese a la aceleración puntual de diciembre, esperamos que la inflación retome una trayectoria descendente durante el primer trimestre de 2026, en la medida que se diluya el impacto del aumento de la carne y del transporte”.

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La elevada marca del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes pasado repercute directamente en el ajuste de las bandas cambiarias de febrero. Al ajustar 2,8%, el nuevo techo para finales del mes próximo ya será de 1.607 pesos. No significa que la cotización vaya a subir, pero sí que hay mayor espacio para que lo haga sin necesidad de intervención.

En principio, el pico inflacionario del mes pasado parece estar mucho más vinculado al ajuste de tarifas que a un exceso monetario. Sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno destrabó algunos incrementos luego de las elecciones legislativas, a fines de octubre.

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La tranquilidad cambiaria luce como el principal indicador para medir si efectivamente hay más dinero del que demandan el público y las empresas. La respuesta parece negativa, teniendo en cuenta que el dólar se mantuvo con escasos cambios en las últimas jornadas. Incluso la cotización está por debajo del nivel de los últimos comicios.

Un informe de la Fundación Mediterránea estableció un rango amplio para la inflación del 2026, que va del 18% al 30%, distribuido en tres escenarios. En el optimista, aumenta fuerte la demanda de pesos, el tipo de cambio se mantiene muy estabilizado y el riesgo país cae. En este caso, es factible que el índice anual se ubique por debajo del 20%.

A pesar de la suba mensual, en el Gobierno festejaron que la medición anual tuvo una caída sustancial. “La inflación más baja en ocho años, en medio de reacomodamiento de precios relativos, salida del cepo con flotación cambiaria y en medio de un golpe de Estado por parte de la oposición”, posteó Felipe Núñez, jefe de asesores de Luis “Toto” Caputo.

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El ministro de Economía también festejó el dato anual y omitió referirse puntualmente a diciembre. “El programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del BCRA seguirán siendo pilares para continuar con el proceso de desinflación”, señaló en la red social X.

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