ECONOMIA
Qué opciones tienen los inversores tras el pago de USD 4.200 millones del Gobierno: ¿reinvertir en bonos o esperar?

Luisa González/Reuters
Con el pago de los USD 4.200 millones por capital e intereses de los bonos ya realizado, se abre la gran pregunta para los inversores y ahorristas que ya comenzaron a recibir sus dólares “frescos”. ¿Conviene reinvertir esos rendimientos en deuda argentina o inclinarse por otros instrumentos?
Un aluvión de noticias financieras sacudió las últimas semanas. Incluyó las nuevas bandas cambiarias, la colocación de un préstamo Repo, la cancelación del swap con EEUU y hasta la crisis de Venezuela. ¿Es más recomendable esperar con los dólares “en la mano” hasta tener un panorama más claro?
Distintas voces del mercado recogidas por Infobae destacan que gran parte de las respuesta estará saber si la evolución del plan de estabilización promoverá un mayor descenso del riesgo país que convenza a los inversores de quedarse en bonos argentinos, cuyos rendimientos siguen siendo elevados.
El pago de la deuda realizado el viernes se dio en un contexto curioso: nadie pensaba en un incumplimiento por parte del Gobierno pero, a la vez, hasta último momento hubo dudas sobre cómo se implementaría el pago.
En la búsqueda de la previsibilidad, Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold, consideró que la cancelación puntual de la deuda es en sí mismo un signo clave para los inversores: “El pago del Gobierno es una señal relevante en términos de cumplimiento de contratos, que es justamente lo que el mercado necesita ver de manera sostenida para que el riesgo país continúe bajando”.

Cumplir con el pago “no es un evento disruptivo sino la continuidad de un proceso: pagar, honrar compromisos y normalizar la relación financiera del Tesoro con los inversores”. La regularidad aparece como un elemento que podría contribuir a reducir la prima de riesgo y mejorar el acceso a mercados de crédito.
El asesor financiero de Cocos Gold espera que “una parte relevante de esos dólares permanezca en el mercado argentino, donde los rendimientos siguen siendo atractivos frente a comparables de similar perfil crediticio, medido por consultoras internacionales”.
Ese atractivo se mantendrá en base a “la política fiscal y la estabilidad macroeconómica”. Si eso ocurre «el flujo puede contribuir a seguir comprimiendo spreads a lo largo de la curva”, en referencia a la diferencia entre tasas de interés de los bonos argentinos y los de referencia internacional. El especialista también remarcó la importancia de que en el Congreso “acompañe con las reformas estructurales”.
No todos los fondos seguirían el mismo destino. Marenco previó que “otra porción de los fondos probablemente se canalice hacia obligaciones negociables corporativas, especialmente en sectores como energía e infraestructura, y hacia instrumentos financieros dolarizados, que hoy ofrecen un buen balance entre rendimiento y riesgo”. El contexto de un riesgo país más controlado habilita que las empresas exploren nuevas emisiones de deuda, como sucedió en noviembre de 2025, cuando las colocaciones alcanzaron niveles récord.
De cara al año próximo, Marenco resumió: “el mensaje es claro: si Argentina sigue pagando y respetando las reglas, el escenario es constructivo. No hace falta épica; consistencia y previsibilidad son suficientes”.
En el mercado hay quienes ven la chance de aprovechar subas aún mayores en el precio en los bonos. Federico Filippini, Head of Research de AdCap, aseguró: “Vemos una oportunidad para extender duración dentro de la curva de bonos soberanos en dólares, que permiten capturar de manera más eficiente potenciales subas ante noticias favorables que podrían materializarse en las próximas semanas”.
El analista identificó dos factores recientes que podrían influir en el mercado: “Por un lado, esta semana el Banco Central comenzó a comprar reservas bajo el nuevo esquema monetario y cambiario. Por otro, el anuncio del REPO reduce la probabilidad de que los próximos vencimientos generen presión sobre las reservas”. El respaldo de estos movimientos se refleja en la percepción de menor riesgo ante futuras obligaciones de pago.
Filippini subrayó la importancia de la próxima revisión con el Fondo Monetario Internacional (FMI): “Hacia adelante, la próxima revisión con el Fondo —si bien no implicaría desembolsos significativos— podría actuar como un catalizador positivo, en la medida en que brinde respaldo a las recalibraciones del programa económico”. Además, el analista de AdCap sostuvo: “Seguimos considerando probable una mayor convergencia de las agencias de rating hacia una mejora en la calificación de la deuda soberana”. En este marco, Filippini destacó el bono AL35 como uno de los instrumentos más atractivos para capturar oportunidades.
El equipo de Estrategia de IOL Inversiones analizó el nuevo escenario para quienes recibieron fondos tras el pago del Gobierno y planteó alternativas según el perfil de riesgo del inversor. Para el segmento conservador, los especialistas recomendaron un fondo común de inversión en dólares que prioriza la estabilidad al invertir en Letras del Tesoro de Estados Unidos y Obligaciones Negociables de alta calificación crediticia.
En el caso del perfil moderado, propusieron el “Bopreal Serie 1” con un rendimiento del 7,0% anual en dólares al vencimiento y la opción de rescate anticipado en abril de 2027. Según el análisis de IOL Inversiones, “este instrumento destaca por su baja volatilidad y se posiciona como una alternativa superadora frente a la deuda corporativa tradicional”.
Para quienes tienen mayor tolerancia al riesgo, la opción sugerida fue el bono “Global 2035 (GD35)”. “Para quienes buscan capturar la compresión del riesgo país, este bono ofrece un rendimiento efectivo del 9,5% anual en dólares. Es el vehículo ideal si el riesgo país llega hacia los 450-550 puntos básicos”, explicaron en IOL Inversiones.
Un informe del Grupo SBS sumó otra mirada y prevé que el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausili puedan avanzar con medidas para administrar la deuda. Sus analistas afirmaron: “Consideramos que, a mayor ritmo de acumulación, mejor será la dinámica de los bonos en dólares, a la vez que potenciales operaciones de pasivos o recompras de bonos que reduzcan los exigente pagos en dólares de los próximos años podrían ser un complemento bullish para los bonos”.

REUTERS/Matias Baglietto
Desde Grupo SBS sostuvieron a los bonos GD35 y GD41 como “top picks” para quienes buscan posicionarse en instrumentos de deuda en dólares. Al analizar el tramo corto de la curva, el informe indicó: “Si se contempla una hipotética operación de pasivos concentrada en el corto plazo (2029/30) podría haber atractivo en ese tramo esperando algún tipo de sweetener por parte del gobierno en caso de tratarse de un canje, o directamente una recompra”. El informe también destaca el nuevo bono AN29, que “puede terminar resultando atractivo pensando en la reinversión”.
El consenso entre los distintos analistas consultados apunta a que una porción significativa de los dólares que ingresaron por los pagos del Gobierno permanezca en el mercado local, en la previsión de que se mantengan los precios firmes de los bonos que erosionen el riesgo país.
La capacidad del Gobierno para sostener el orden fiscal y la estabilidad macro consolidaría el atractivo para la reinversión en la deuda local. La eventual mejora de la calificación crediticia y la posibilidad de nuevas emisiones corporativas configuran un escenario en el que los inversores podrían optar por mantener gran parte de su capital en el sistema financiero argentino.
Mientras tanto, la diversidad de instrumentos y perfiles de riesgo permite que cada inversor evalúe la conveniencia de reinvertir en bonos soberanos, fondos comunes de inversión, obligaciones negociables o explorar oportunidades en el tramo corto de la curva ante la expectativa de ofertas de recompra o canjes.
ECONOMIA
Energéticas impulsaron al Merval, que cerró el mes 13% arriba: oportunidades de inversión en abril

Los ahorristas tuvieron un marzo variado en materia de rendimientos: las acciones llegaron a escalar hasta 33% en el mes, mientras que, en los bonos, el balance fue negativo para los nominados en dólares, pero alentador para los establecidos en pesos. Todo, en un escenario de fuerte tensión global por la guerra en Medio Oriente y la disparada del precio del petróleo, un factor que impulsó las cotizaciones de las empresas vinculadas a ese sector.
En resumidas cuentas, el principal índice de acciones de empresas líderes de Buenos Aires, el Merval de ByMA, ascendió más de 13% en todo marzo, aunque en 2026 acumula una caída de 2%.
Las acciones más ganadoras del mes fueron las de YPF, que escaló 33% en los 31 días, como consecuencia del fuerte aumento del petróleo —por encima de los u$s100 el barril— ante el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio mundial de crudo.
Además, en el movimiento alcista de la petrolera estatal influyó el fallo judicial favorable proveniente de Estados Unidos, que dejó sin efecto la sanción para el Estado argentino por la expropiación de la firma, que exigía el pago de u$s16.000 millones más intereses.
Más allá de YPF, otras acciones que subieron con fuerza en el mes fueron las de Banco de Valores (VALO), con cerca de 29%, y Comercial del Plata (COME), con un avance de 25%.
En Wall Street, donde también cotizan varias empresas líderes argentinas en formato de ADR, el panorama fue similar, con YPF liderando con un alza de 31% en dólares durante marzo.
«El conflicto en Medio Oriente fue el gran protagonista de los mercados durante marzo y generó efectos macroeconómicos sumamente relevantes. Desde el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero, se produjo una suba del petróleo que obligó a revisar al alza las expectativas de inflación para los próximos años y a ajustar las proyecciones sobre la política monetaria de los principales bancos centrales», detalla Milo Farro, analista de Research de Rava, a iProfesional.
En este escenario, agrega el experto, los índices de Estados Unidos, los mercados emergentes y los activos de riesgo en general «cerraron el mes a la baja. Sin embargo, cabe resaltar que las empresas energéticas sostuvieron la performance del Merval».
En cuanto a los bonos argentinos, los emitidos en dólares sufrieron una fuerte baja en el mes, como el título a 2041 (AL41D), que descendió 4%.
En tanto, los títulos nominados en pesos registraron alzas de hasta 9% en marzo, como fue el caso del ajustado por CER (inflación), el Boncer con vencimiento en 2028 (TX28).
Cabe aclarar que el Tesoro obtuvo u$s681 millones de financiamiento en marzo en el mercado, mediante la emisión de bonos a 2027 y 2028.
«Marzo fue un mes positivo para los activos argentinos, con una dinámica constructiva tanto en acciones como en bonos, aunque con mayor volatilidad hacia el cierre«, indica Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est.
A nivel global, la escalada del conflicto en Medio Oriente, especialmente la guerra con Irán, generó ruido en los mercados, impulsando el precio del petróleo a más de u$s100 y reintroduciendo temores inflacionarios.
«A pesar de eso, Argentina logró desacoplarse parcialmente, con subas en acciones y una mejora en la deuda, apoyadas en expectativas de normalización macro y compresión del riesgo país», define Castro a iProfesional.
De hecho, los mercados estadounidenses registraron caídas de hasta 5% en el mes, como en el caso de los principales índices S&P 500 y Dow Jones.
Las acciones que más suben en abril, con YPF liderando.
Abril: desafíos para acciones y bonos
Con el inicio de abril y la continuidad de la guerra en Medio Oriente, los analistas consultados por iProfesional trazan sus pronósticos.
«El ritmo del mercado estará atado a la evolución del conflicto. Si no se alcanza la paz, el petróleo seguirá bajo presión alcista y esto será negativo para el mercado de Estados Unidos. En ese caso, la apuesta será continuar en el sector energético, pero tomar ganancias si se concreta un alto el fuego», resume Andrés Repetto, analista y fundador de Andy Stop Loss.
Por su parte, Castro agrega: «De cara a abril, el escenario seguirá muy condicionado por este frente geopolítico. La guerra introduce un riesgo claro de estanflación global —más inflación y menor crecimiento—, lo que puede afectar tanto a bonos como a acciones a nivel internacional».
En ese contexto, puntualiza que Argentina podría «seguir mostrando resiliencia relativa si mantiene la mejora macroeconómica, aunque no está exenta de shocks externos, especialmente si continúa la presión sobre tasas globales o se deteriora el apetito por el riesgo».
Para Farro, ahora «será crucial» monitorear los alcances del conflicto y las negociaciones de paz. «El índice del miedo, que es el ETF de volatilidad esperada del S&P 500 (VIX), permanece en niveles elevados, con el mercado dependiendo de noticias, trascendidos de medios internacionales o comunicados en redes sociales«, señala.
En qué acciones y bonos invertir ahora
En este contexto, los analistas recomiendan cautela en un escenario de alta incertidumbre global, con foco en acciones energéticas y en bonos, tanto en dólares como en instrumentos en pesos con tasas atractivas.
«En el plano local, el escenario continúa mostrando cierta estabilidad relativa, apoyado en la fortaleza del peso y la compresión de tasas. La mejora en los términos de intercambio —por la suba de la soja y del petróleo— y las emisiones de deuda permitieron sostener una dinámica cambiaria contenida, con el tipo de cambio moviéndose dentro de las bandas sin señales de estrés en el corto plazo, lo que genera mayor credibilidad en el esquema adoptado para este año», afirma Jerónimo Bardin, jefe de operaciones de Ventas en Balanz.
En este marco, sostiene que la estrategia de inversión «continúa favoreciendo instrumentos ajustados por inflación (CER), donde el índice de precios implícito sigue mostrando niveles que consideramos bajos frente a la dinámica esperada en los próximos meses».
Dentro de esta curva, en el tramo largo, la «principal recomendación» es el bono CER con vencimiento el 30 de junio de 2028 (TZX28), que ofrece «una combinación atractiva de carry y potencial compresión de spreads, en un escenario en el que el riesgo país podría encontrar margen para estabilizarse».
A su vez, indica que el sesgo de política económica empieza a mostrar un «cambio de foco, priorizando la recuperación de la actividad por sobre una desinflación más agresiva», lo que refuerza el atractivo de la curva CER frente a instrumentos a tasa fija y reduce el riesgo de subas adicionales de tasas en el corto plazo.
Por su lado, Castro señala: «Seguimos viendo valor en bonos soberanos en dólares en la parte media de la curva y en acciones vinculadas a la energía, con YPF como principal exponente, seguida por Vista y Pampa Energía, que se benefician de un petróleo más alto».
Además, agrega: «Vemos una oportunidad táctica en el bono en pesos PR17, que ajusta por tasa Badlar más un spread y vence el 2 de mayo de 2029. Paga intereses trimestrales y devenga una tasa cercana al 34% anual, lo que resulta atractivo, especialmente en un contexto de atraso cambiario estacional por la liquidación de la soja».
«Los metales como el oro o la plata me parecen atractivos a estos precios, luego de la corrección reciente, y los activos de renta fija en pesos son interesantes para mantener altos niveles de liquidez, generando rendimiento mientras el dólar se mantenga estable, a la espera de que el mercado haga piso y aparezcan oportunidades», concluye Repetto.
De esta forma, Castro resume: «La clave será mantener una cartera equilibrada y selectiva, entendiendo que el escenario base es constructivo, pero con mayor volatilidad por la incertidumbre global».
En tanto, Farro agrega que, para inversores moderados o agresivos dispuestos a tolerar esa volatilidad, hay compañías con «buenos fundamentos», en particular a través de CEDEAR de firmas que cotizan en Wall Street, como NU Holdings (NU), Mercado Libre (MELI) y NVIDIA (NVDA).
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ECONOMIA
Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.
El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.
A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.
Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.
El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.
En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.
Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.
En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.
En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.
Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.
Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.
Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.
Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.
ECONOMIA
Frigorífico del creador de las hamburguesas Paty se presentó en concurso con una deuda millonaria

Frigorífico General Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.
La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto «Tito» Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.
El deterioro financiero que empujó esa decisión quedó reflejado en los registros de deudores del BCRA. Según la actualización al cierre de marzo, la compañía acumula 1.152 cheques rechazados por un total de poco más de $15.800 millones, mientras que su deuda bancaria asciende a alrededor de $24.300 millones.
Dentro de ese pasivo financiero, unos $2.500 millones figuran en situación 2, es decir, con seguimiento especial, y otros $16.100 millones aparecen en situación 3, la categoría que el sistema financiero asigna a deudores con problemas de cumplimiento. Sólo entre esos dos grandes rubros, la empresa ya exhibe compromisos por más de $40.000 millones, sin contar otras obligaciones comerciales, laborales y financieras.
La foto actual muestra un agravamiento claro frente a la que exhibía la firma apenas dos meses atrás. En enero, Frigorífico Pico ya cargaba con una deuda bancaria de $22.771 millones, más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En ese momento, además, el sistema financiero todavía la ubicaba bajo seguimiento especial. Ahora, una parte relevante del pasivo ya pasó directamente a la categoría de deudores con problemas.
La sociedad se dedica a la producción y al desarrollo de mercados locales e internacionales de carne vacuna, menudencias y subproductos, y toda esa operatoria se apoya en sus dos plantas frigoríficas ubicadas en La Pampa, en las localidades de Trenel y General Pico.
De una planta de escala a una operación mínima
La crisis financiera vino acompañada por un derrumbe operativo y laboral que ya se había vuelto inocultable desde comienzos de año. En enero, la compañía había suspendido a unos 450 trabajadores y prácticamente frenado la actividad en sus plantas, que quedaron reducidas a una guardia mínima de mantenimiento.
El contraste con su capacidad reciente es fuerte. Hasta hace dos años, Frigorífico General Pico faenaba alrededor de 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Incluso durante el año pasado todavía había procesado más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez, el peso del endeudamiento y la pérdida de ritmo comercial terminaron por desarmar esa estructura.
La faena se desplomó luego a niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño. En paralelo, se retiraron incluso los equipos de faena kosher, una unidad clave para la exportación a Israel, lo que terminó de mostrar hasta qué punto se había deteriorado la operación.
A ese cuadro se sumó el frente laboral. La empresa ya arrastraba aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado, mientras intentaba amortiguar el conflicto con el pago de una suma fija mensual y la entrega de carne. Pero con el correr de las semanas la situación se agravó todavía más y la compañía avanzó con el despido de unos 200 trabajadores, mientras otros 400 quedaron sujetos a la incertidumbre sobre la continuidad de las plantas y el eventual cobro de salarios e indemnizaciones.
Venta, alquiler y una salida que no llegó
Antes de presentarse en concurso, los dueños de la compañía venían buscando una alternativa que permitiera sostener el activo industrial sin avanzar hacia una liquidación. En ese marco, la planta de Trenel aparecía como el principal activo a preservar dentro de una estructura que, aun deteriorada, conserva valor por escala, habilitaciones y ubicación.
Sobre la mesa hubo distintas variantes: desde una venta total del frigorífico hasta la posibilidad de que un tercero tomara la explotación de la planta bajo otro esquema. En las últimas semanas, además, la propia empresa había dejado trascender que mantenía conversaciones con un grupo empresario de origen europeo, al que definía como uno de los actores con interés en participar de una solución para la continuidad operativa.
Ese interés, sin embargo, nunca terminó de traducirse en una salida concreta. Según explicó la compañía en su comunicación más reciente, las tratativas no avanzaron lo suficiente como para cerrar una operación y, en paralelo, siguió creciendo la presión de acreedores financieros y no bancarios.
En el propio comunicado, la empresa señaló que se analizaron alternativas para sostener la planta, entre ellas «propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo», incluida una opción «cercana a los u$s40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años». Ninguna prosperó.
También apuntó contra «un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor«, al que acusó de haber «obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación», al priorizar «el recupero de su crédito y contrariando el interés social».
En ese contexto, el concurso aparece ahora como la herramienta para ordenar acreencias, frenar el deterioro y ganar tiempo. No se trata de un dato menor en un sector que ya viene golpeado por consumo interno deprimido, caída de exportaciones, menor dinamismo de China, hacienda cara y costos fijos elevados, una combinación que dejó particularmente expuestas a las plantas más endeudadas.
Pese al cuadro crítico, Frigorífico General Pico intenta sostener un argumento central: que todavía conserva valor industrial y potencial de continuidad. En su comunicado, la empresa remarcó que cuenta con «activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales», y sostuvo que la planta de Trenel mantiene «un importante potencial operativo y comercial». También aseguró que continuará trabajando para «reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo».
La incógnita ahora es si ese paraguas judicial servirá para facilitar una salida empresaria para una de las plantas históricas del negocio cárnico pampeano o si terminará administrando una crisis que ya dejó suspensión de personal, despidos, deuda creciente y una cadena regional cada vez más golpeada.
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