ECONOMIA
Por qué las reservas del BCRA se mantienen en su nivel más alto en tres años pese al pago de bonos y la devolución del “swap” con EEUU

Las reservas internacionales brutas del Banco Central se mantienen firmes y en su nivel más alto en tres años. El lunes aumentaron en USD 372 millones, a USD 44.768 millones, muy cerca de los USD 44.781 del jueves 8, un máximo desde el 5 de enero de 2023.
Fuentes del Banco Central explicaron a Infobae que en la contabilidad contribuyeron unos USD 300 millones por la mejora de cotizaciones de activos, principalmente el oro, que subió 2,7% en el día, a un récord histórico de USD 4.622 la onza, más compras de contado del BCRA en el mercado de cambios por 55 millones de dólares.
En las últimas dos semanas las reservas del Banco central le hicieron frente a dos eventos muy exigentes: el pago de bonos soberanos en dólares y la devolución del tramo utilizado del swap con los EEUU.
El resultado fue relativamente satisfactorio para las cifras de la entidad monetaria, pues no se observó un deterioro mensurable para las reservas ¿Cómo lo consiguió?
Las reservas internacionales del Banco Central finalizaron la semana en USD 44.396 millones, unos USD 129 millones más que previo a la amortización de capital e intereses de Bonares y Globales por unos 4.200 millones de dólares. Además, en el tramo final de diciembre habría cancelado otros USD 2.500 millones para compensar la intervención directa del Tesoro norteamericano en el mercado de cambios local antes de las elecciones legislativas.
El viernes, el BCRA informó que canceló totalmente todas las operaciones realizadas durante el cuarto trimestre de 2025 con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, bajo el acuerdo de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones anunciado en octubre de 2025.
El BCRA había activado un tramo por USD 2.541 millones en octubre y lo canceló a fines de diciembre, luego de haber estado vigente por algo más de dos meses.
El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent fue quien confirmó la operación a través de un posteo en la red social “X”, donde explicó que el ESF (sigla del inglés Exchange Stabilization Fund o Fondo de Estabilización Cambiaria) actualmente “no tiene pesos”.
Max Capital precisó que “el BCRA no brindó detalles sobre el financiamiento utilizado para el repago. Sin embargo, en el balance semanal del BCRA, correspondiente a la semana del 23 de diciembre, se observa una caída en ‘Otros Pasivos’, asociada al tramo activado del swap, junto con un aumento de ‘Obligaciones con Organismos Internacionales’ por un monto similar, lo que sugiere que el swap fue cancelado usando una línea de crédito de un organismo multilateral”.

Analistas indicaron que los fondos para pagarle a EEUU habrían provenido de una línea de financiamiento con el BIS o Banco de Pagos Internacionales con sede en Basilea, Suiza, una institución que nuclea a los bancos centrales y autoridades financieras para promover la cooperación y la estabilidad monetaria y financiera global.
“Sale Bessent (Swap activado por USD 2.600 millones) por crédito del BCRA con Organismos Internacionales (BIS)”, comentó por “X” Amílcar Collante, economista de Profit Consultores.
En el caso del pago de vencimientos por Bonares y Globales fue diferente y su efecto en reservas tuvo distintos ingredientes. En total el desembolso del Tesoro alcanzó unos USD 4.200 millones y se efectuó en dos etapas: el jueves 8 se giraron unos USD 2.500 millones a cuentas del exterior para el pago de estos títulos con ley extranjera, mientras que el viernes 9 se completó la operación con otros USD 1.700 millones en cuentas en el sistema local, dado que los Bonares son bonos con ley argentina.
Como el mismo jueves se hizo efectivo el ingreso de unos USD 3.000 millones por el REPO (Repurchase Agreement o acuerdo de recompra) o préstamo respaldado en bonos que alcanzó el Banco Central con seis grandes bancos internacionales, tras el pago de Globales las reservas crecieron USD 541 millones en lugar de caer.
El viernes 9, con el pago de Bonares, las reservas cedieron USD 385 millones, pues de los cerca de USD 1.700 millones, unos USD 700 millones no impactaron por estar en manos de organismos públicos, mientras parte de las tenencias en cuentas privadas fueron reinvertidos y quedaron dentro del sistema, dentro de la contabilidad de reservas.
De acuerdo con datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el pago de capital de los Globales ascendió a USD 1.522 millones, mientras que los intereses suman USD 1.042 millones, con fecha de pago prevista para el 9 de enero. A estos compromisos se sumó el vencimiento de los Bonares, que implicó USD 1.187 millones en concepto de capital y USD 462 millones de intereses, también según la OPC.
“El Central firmó su tercer REPO en un año, logrando esta vez un monto superior a los anteriores y pactando una tasa más atractiva, de solo 400 puntos por encima de la referencia para préstamos garantizados. El único matiz desfavorable es el plazo: el financiamiento se acordó por solo un año. Aun así, con el pago ya realizado y la línea de crédito en marcha, el perfil de vencimientos en dólares muestra una nueva configuración. Estimamos que las obligaciones en dólares con privados y el FMI alcanzarán los USD 9.000 millones en lo que resta de 2026. Pero en 2027, el número escala hasta USD 23.000 millones”, detalló GMA Capital.
Además, el regreso de las compras del Banco Central también ayudaron a reforzar reservas, con un saldo neto positivo de USD 218 millones la semana pasada, a la vez que el lunes 5 se produjo el ingreso de unos USD 707 millones liquidados por las empresas adjudicatarias de las centrales hidroeléctricas del Comahue. Parte de estas divisas habrían sido absorbidas “en bloque” por el Tesoro, pues dado el volumen su venta en el mercado de cambios hubiera producido una enorme volatilidad en la cotización mayorista del dólar.
Es principalmente por estos ingresos -compras del BCRA, remanente del REPO y liquidaciones privadas- que las reservas internacionales brutas aumentaron la semana pasada en 1.297 millones de dólares.
Dentro del movimiento contable del REPO, hay que subrayar que el miércoles 7 de enero, el Tesoro le compró al Banco Central USD 2.308 millones, lo que incrementó sus tenencias en moneda extranjera a USD 4.518 millones para cumplir el pago de deuda. Este movimiento fue neutro para las reservas.
“El Tesoro habría comprado los USD restantes, dado que sus depósitos en dólares aumentaron en la misma magnitud en que cayeron sus depósitos en pesos. Esta operación se realizó el mismo día en que el BCRA anunció un REPO con bancos privados, lo que hace probable que las compras de dólares se hayan efectuado directamente al BCRA. Los depósitos (del Tesoro) en pesos a esa fecha finalizaron en 3,1 billones”, consignó Max Capital.
“Desde el frente político, la atención ahora se dirige principalmente al avance de las negociaciones políticas para aprobar en el Congreso la reforma laboral. A nivel económico, más allá de monitorear la macha de la inflación y la actividad, el foco está puesto en las compras del BCRA – dentro del plan para acumular reservas – y la estrategia de financiamiento con se transitaría el año en busca de ir avanzando hacia un roll-over total de los vencimientos”, planteó el analista Gustavo Ber.
En paralelo, el dólar mayorista sigue planchado entre los $ 1.460 / $1.470 mientras el organismo monetario sigue avanzando diariamente con las compras de divisas, y los operadores buscan dilucidar el rol del Tesoro en el mercado cambiario durante esta nueva etapa. Más allá de que el objetivo de compras del BCRA resulta muy bienvenido, y se ansía que resulte sustentable, se espera conocer mayores precisiones sobre el programa financiero y la dinámica del sector externo.
ECONOMIA
Qué va a pasar con el dólar y cómo la cotización en mínimos desde noviembre ayuda al objetivo antinflacionario del Gobierno

A diferencia de períodos recientes, cuando la escalada de la inflación presionaba sobre el tipo de cambio -en particular en etapas sin “cepo”-, en 2026 se observa un fenómeno opuesto: la oferta a buen ritmo permite al Banco Central absorber divisas con un tipo de cambio en baja, en un mercado que parece desacoplado de la dinámica general de precios.
El comportamiento del dólar funciona como “ancla” las expectativas devaluatorias y ayuda al Gobierno a ponerle contención a una inflación próxima al 3% mensual -como reflejaron los índices de diciembre y enero-.
Al mismo tiempo, las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes.
Las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes
La pregunta central es por qué cae el dólar aún en un contexto inflacionario tan alto. Basta recordar que el 2,9% de enero fue la mayor cifra desde marzo del año pasado (3,7%), la tasa interanual (ahora en 32,4%) ascendió por tercer mes seguido y ya van ocho meses sin “desinflación”, a partir de mayo de 2025.
El BCRA inyecta pesos cuando compra dólares pero los aspira cuando se los vende al Tesoro, así quita presión sobre los precios y el dólar
Un factor clave en esta pasividad cambiaria pasa por la importante oferta privada. Desde noviembre, tras las elecciones legislativas, se registró una serie de emisiones de Obligaciones Negociables y bonos provinciales, que contribuyeron a inyectar divisas en el mercado por un total estimado de USD 8.000 millones.
Además, el frente comercial sumó divisas, destacándose en enero el récord en el registro de DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) por un volumen superior a 10 millones de toneladas, principalmente por exportaciones de trigo y cebada.
Durante enero y febrero la oferta estacional -entre USD 400 y 500 millones diarios- habilitó las compras oficiales sin alterar la estabilidad de las cotizaciones. Además, el dólar mayorista se aleja a casi $200 o 14% del techo de las bandas de flotación, la mayor distancia en seis meses, un reflejo de la “pax” cambiaria.
El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante.
El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante
Los agentes del mercado no pierden de vista que ante la inminencia de las liquidaciones del agro en otoño, cuando fluye el producto de la cosecha gruesa de soja y maíz, además delos derivados industriales-, la oferta se reforzará y, según los datos recientes, el tipo de cambio podría caer aún más si no intervienen compras oficiales.
En ese contexto, cobraron protagonismo las estrategias de “carry trade”. El Tesoro nacional se mantiene muy activo con la licitación de bonos en pesos de muy corto plazo para esterilizar eventuales excedentes, como los que podría provocar la compra de divisas a manos del BCRA.
Un dólar estable, junto a tasas de interés reales positivas en pesos, incentiva las liquidaciones de divisas por privados, que buscan aprovechar los rendimientos de la deuda.
Las colocaciones del Tesoro -que emite bonos por encima de los vencimientos– tiene efecto contractivo de pesos. Como consecuencia, hay un doble efecto contra la inflación: retira liquidez de la demanda de bienes y servicios y también potencia una depreciación de la cotización del dólar, lo que contribuye a la baja de precios de bienes finales, piezas e insumos importados.
El Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación (Vasconcelos)
En los últimos 12 meses la Base Monetaria tradicional (el llamado M2) exhibe un crecimiento del 31%, similar a la inflación del período, por lo que resulta clave retirar pesos de circulación.
Los pesos que inyecta el BCRA al sistema con sus compras de dólares están siendo absorbidos, ya que el Tesoro usa pesos que en gran medida surgen de las licitaciones de deuda para comprar divisas de las arcas del Central.
La debilidad de la cotización del dólar podría continuar sin desvíos hasta mitad del año. En el segundo trimestre se prevé muy abundante oferta dado el superávit comercial estacional, que en buena parte será absorbida por el BCRA, tal como ocurrió en 2024, para cumplir con su objetivo de compras netas en el orden de 10.000 a 17.000 millones de dólares este año.
La soja registra una muy importante recuperación de precios de 10% en 2026, a USD 417 la tonelada en el Mercado de Chicago, que abona la teoría de una sobreoferta de divisas en el corto plazo.
Argentina también se inscribe en un contexto internacional de debilitamiento del dólar. Tras una caída del 10% en 2025 frente a las principales divisas -según el “Dollar Index” (DXY)-, en este primer tramo de 2026 retrocede 1,5% más.
Por lo tanto, que el precio del dólar local pierda valor frente a la inflación interna no implica necesariamente un deterioro de la competitividad exportadora -el llamado “atraso cambiario”- dada la apreciación de las monedas de socios comerciales como Brasil y China.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que mide el BCRA se sostiene próximo a los 92 puntos, aún cerca del nivel de equilibrio teórico de 100 puntos, lo que revela que no hay atraso cambiario pese a un dólar que viene en declive en el mercado interno.
“Se destaca que el tipo de cambio no sufrió presión alcista en el inicio del sendero de acumulación de reservas, cuestión que vemos vinculada a factores exógenos y a la estacionalidad en la demanda de pesos. Hacia adelante, la dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de la actividad económica determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas internacionales contra remonetización de la economía”, dijo Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
“Creemos que Argentina buscará volver a los mercados (internacionales) más cerca de mayo, una vez que la acumulación de reservas alcance aproximadamente los USD 4.000 millones en el año y se traduzca en condiciones de emisión más favorables”, estimó un informe de Adcap Grupo Financiero.
La dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de actividad determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas (Franco)
“En 2026 se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde setiembre pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre”, dijo Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.
“Si bien el esquema con el techo de la banda cambiaria indexada está diseñado para evitar apreciaciones adicionales del peso, la contrapartida es que no será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad, porque en cierto modo el Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación”, agregó Vasconcelos.
Una tasa de inflación que en el inicio del año corrió por encima de las expectativas del mercado también llevó a “recalibrar” los cálculos para lo que viene de 2026. Este factor afecta indirectamente al dólar, pues el régimen de bandas cambiarias que fijó el BCRA se amplía en base a esta variable del IPC, aunque con dos meses de rezago.

“La inflación nacional finalmente dio 2,9% contra diciembre. Es el valor más alto desde marzo pasado y la octava aceleración mensual consecutiva”, refirieron los analistas de Puente. “Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios, de modo que los registros vuelvan a mostrar una tendencia descendente.
“Para 2026, ajustamos nuestra proyección al alza a 24% (desde 20%), dados los últimos registros de inflación por encima de lo esperado. Esperamos que, en el marco de acumulación de reservas, la estrategia del Gobierno siga siendo administrar la liquidez con sesgo restrictivo para mantener la estabilidad cambiaria y de esa forma evitar un traspaso a precios significativo, retomando el sendero de desinflación gradualmente a partir del segundo trimestre”, resaltó en un informe Aldazábal y Compañía.
Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios (Puente)
Un análisis de Max Capital precisó que “la aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario, cierto pass-through cambiario y la inercia en bienes y servicios no transables, en parte impulsada por precios regulados que ajustan en función de la inflación pasada y que ahora están generando un piso para la inflación”.
“Si bien el tipo de cambio subió en promedio 22,6% desde junio, la inflación quedó rezagada, en parte debido a condiciones monetarias contractivas. A medida que la política se normaliza, parte de esa inflación rezagada comienza a materializarse, con la postura contractiva previa desplazando parte de la presión inflacionaria hacia adelante en el tiempo”, agregó Max Capital.
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ECONOMIA
Inflación: qué dicen los datos de la primera mitad de febrero y qué habría pasado con la nueva fórmula

La inflación de febrero volverá a destacar como problema irresuelto de la política económica, tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a raíz de la decisión del Gobierno de posponer la actualización de la fórmula de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En alimentos, donde ocurrieron los mayores aumentos en los últimos meses, no hubo señales de desaceleración. El relevamiento semanal de precios de la consultora LCG en supermercados registró una inflación semanal de 1% en Alimentos y bebidas durante la segunda semana de febrero, luego de 2,5% en la primera. Se expone así la persistencia de la presión inflacionaria; en las últimas cuatro semanas el promedio mensual de inflación del rubro se aceleró a 2,4 por ciento.
La postergación del cambio metodológico del IPC (sustitución de la canasta de 2004 por la de 2017/2018) habría significado una moderación en el impacto de los Alimentos y bebidas, pues el nuevo método reducía su ponderación del 26,9% al 22,7%, en tanto el peso de las tarifas públicas pasaba del 9,4 al 14,5 por ciento. El Gobierno argumentó que debía consolidarse la desaceleración de precios para modificar la fórmula.
La medición de LCG, basada en relevamientos digitales de precios cada miércoles en cinco cadenas de supermercados, determinó que casi una quinta parte de la canasta monitoreada volvió a mostrar aumentos de precios, lo que evidencia incrementos extendidos, no concentrados en pocos rubros. Esto refuerza la preocupación por el IPC de febrero, que se conocerá en el 12 de marzo.

La mayor suba semanal la tuvo Aceites con 2,4%, por debajo quedó Carnes con una variación de 2,3%, pero con una mayor incidencia. El informe de LCG precisó que el 70% de la inflación semanal se atribuyó al aumento en carnes, mientras que las Verduras atenuaron parcialmente el alza, con una baja de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) sobre el índice global. Este comportamiento contrastó con la dinámica de semanas anteriores, en las que los incrementos se repartieron de manera más homogénea entre distintas categorías.
El informe de avance de LCG indicó que la inflación promedio mensual en alimentos y bebidas aceleró 0,8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, a 2,4 por ciento. Este resultado surge de comparar las últimas cuatro semanas con los períodos previos, donde la variación osciló entre 1,6% y 1,8%. Según la consultora, las carnes fueron el principal motor de la aceleración, aportando un 64% de la inflación mensual promedio del rubro.

A nivel de las subcategorías, tanto Frutas como Bebidas e infusiones para consumir en el hogar tuvieron una variación de 1,8%. Mientras que Productos lácteos y huevos una suba menor del 1% y las verduras retrocedieron 3,2%, ayudando a moderar el alza general de la canasta. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos mensuales se produjeron en Carnes (3,6%) y Aceites (2,4%), mientras que verduras y frutas mostraron caídas o incrementos poco significativos.
Levemente por arriba se ubicó la consultora Analytica que reportó una suba de 1,3% en Alimentos y bebidas en la segunda semana, pero tras un 0,58% en la primera. “El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+6,6%) y carnes y derivados (+3,7%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran pan y cereales (+1,1%) y aguas, gaseosas y jugos (+0,9%)”, comentaron.
Sin embargo, hay relevamientos más optimistas para el Gobierno. En la consultora Econviews, registraron una suba de 0,6% en la segunda semana de febrero para una canasta de alimentos y bebidas en supermercado, donde también se destacó Carnes (2,3%) y Verdulería con una deflación del 0,5%.
Este escenario plantea dificultades para el equipo económico, que precisa exhibir una mejora en lo que hasta mediados de 2025 era el principal logro del Gobierno. Desde entonces, la inflación se aceleró mes a mes. En enero, la inflación fue de 2,9%, con un acumulado de 32,4% en los últimos doce meses, por encima de todas las proyecciones de las consultoras privadas (entre 2,4% y 2,6%). El presidente Javier Milei aseguró que hacia agosto el dato de inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%).
El inicio de la fase 4 del programa económico permitió acumular reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y mantener el tipo de cambio controlado, lo que ahorra presión cambiaria sobre los precios, al costo de convalidar tasas elevadas en pesos. Esto deja en suspenso la recuperación de actividad e ingresos. La renovada prioridad es combatir la inflación.
La persistencia inflacionaria y la dispersión de aumentos por rubros y productos desafían la política económica y la gestión de expectativas. Los datos de LCG y Econviews muestran que la aceleración en Alimentos y bebidas, impulsada por las carnes, marcó la agenda de precios y condicionó las decisiones oficiales durante febrero.
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ECONOMIA
Con el mercado en tregua, las consultoras muestran preocupación por el atraso cambiario y la inflación

Las acciones de las empresas de Inteligencia Artificial se volvieron para los inversores un activo delicado de manipular. No saben si comprar o vender porque creen que hay una burbuja que se extiende a todas las empresas a las que les ha modificado la actividad, bajando costos y provocando desempleo.
En ese contexto, la crisis se trasladó a toda la región, que hasta ahora se mantenía al margen. La semana más corta para los mercados argentinos, llegó en el momento oportuno. Habrá dos días de tregua.
En tanto, las consultoras opinaron sobre la agitada semana de la Argentina.
FMyA señaló que la semana fue “tranquila hasta el jueves, cuando los mercados cayeron con fuerza, sin grandes drivers; febrero viene más difícil, luego de un mes donde los mercados llegaron a máximos, con metales y emergentes repuntando. El ruido internacional sigue presente, por ahora sin grandes motivos más que correcciones desde máximos. Y pega a las acciones que ahora están más altas, como Brasil y Argentina”.
Según la consultora que dirige Fernando Marull “el 2,9% de inflación de enero sorprendió (el mercado esperaba 2,4%). En la segunda semana de febrero, la inflación fue de 0,4% y proyectamos 2,3% para el mes, porque los aumentos fuertes son de tarifas (luz y gas). Con el dólar bajando, salarios sin presión y tasas de interés en 2,8% mensual, la inflación tiene que bajar (en febrero solo suben tarifas)”.
Pensando en marzo, indicó FMyA, “estaremos atentos al dólar”. Es un mes de más demanda de dólares “y puede rebotar, pero no tanto ya que en abril y mayo entra la cosecha y habrá más oferta de dólares. En marzo hay presión de inflación (educación) y seguramente se reabran paritarias; imaginamos que por eso el Tesoro busca que no bajen demasiado las tasas de interés”.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, “el dato de inflación de enero en EEUU trajo algo de alivio luego que el mercado acentuara su postura de cautela tras la sorpresa positiva en los datos de empleo. La lectura del headline del Índice de Precios al Consumidor arrojó una variación del 2,39% interanual contra expectativas del 2,5%, mientras que el core estuvo en línea con las proyecciones en 2,5 por ciento. Con esta información vuelven a incrementarse las chances de que la Reserva Federal recorte las tasas más rápidamente. Emergentes cerró entonces una semana positiva tanto para acciones como para renta fija mientras que en la Bolsa local el Merval en dólares anotó un descenso del 4,45% y el Riesgo País subió hasta acercarse a los 520 puntos”.

REUTERS/Agustin Marcarian
De acuerdo a F2, “con la caída del tipo de cambio y la persistencia inflacionaria el tipo de cambio real mostró cierta apreciación que lo devolvió hasta el nivel de julio de 2025. Tal apreciación fue suavizada por el fortalecimiento, sobre todo del real, pero también del resto de las monedas de nuestros principales socios comerciales frente al dólar. Otro factor que influye en el fortalecimiento del peso es el sesgo contractivo de la política monetaria que se mantiene firme más allá de las compras de divisas del BCRA, ya que el Tesoro (vía rollover de deuda superior al 100%) también se encarga de esterilizar”.
El informe agrega que “la baja en el dólar mayorista vino acompañada de un mayor volumen de operaciones en febrero lo que indica que el mercado prefiere andar cubierto ante la chance de que un repunte en el tipo de cambio cause daño en las estrategias de carry trade, un riesgo que se profundiza a medida que cae el tipo de cambio y, más aún, sin que retrocedan las expectativas inflacionarias”.
Para la consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel “la semana dejó un sabor agridulce. Por un lado, las buenas noticias son que el Senado dio media sanción a la reforma laboral y que el Banco Central no para de comprar dólares; pero, al mismo tiempo, la inflación se encargó de recordarnos que el partido es largo y el rival no se rinde fácil, a lo que se sumaron datos de empleo que no fueron alentadores. El dato de inflación de enero cayó como un balde de agua fría. El 2,9% dolió no solo por estar arriba de lo esperado, sino porque ya son ocho meses seguidos de aceleración mensual. Si bien la tendencia de los últimos meses tuvo mucho que ver con los aumentos en precios regulados y la carne, la sensación es que la desinflación chocó con una inercia difícil de romper.
En el medio, estuvo la desprolija postergación del nuevo IPC, que sumó ruido innecesario. Sin un ancla clara a la vista, las expectativas vienen ajustando al alza. La última encuesta del BCRA, previa a la publicación del índice de enero, había mostrado un aumento de casi dos puntos y medio en la estimación para 2026, y los precios de los bonos ya marcan una inflación implícita de 27%, en línea con nuestras proyecciones. El desafío hoy es volver a anclarlas”.
El informe agrega que “en el sector externo las cosas se ven mejor. El Banco Central sigue pasando la aspiradora y ya lleva comprados más de USD 2.000 millones en el año, superando el 20% del objetivo anual de US$ 10.000 millones. Estos números son clave para conseguir el waiver en la segunda revisión del programa con el FMI que arrancó estos días ¿De dónde salen los dólares? La oferta sigue firme gracias a las colocaciones corporativas, un fuerte repunte de los préstamos en dólares y un mayor flujo hacia emergentes. En esta materia, el Gobierno tiene un aprobado con creces”.

EconViews destaca que “el super peso volvió a escena. El tipo de cambio se ubicó a más del 10% del techo de la banda. El contexto global ayuda: el dólar está débil y monedas como las de Brasil, México y Chile se apreciaron más del 4% en el año. Con la expectativa de un salto discreto enfriándose, revivió el carry trade. El Gobierno podría haber comprado incluso más, pero dejó apreciar. Sirve para contener precios, pero reabre la vieja pregunta de la competitividad”.
Para el Banco Mariva “la última lectura de la inflación puede haber encendido algunas luces de advertencia, pero es menos problemática si se observa en detalle. Nuestra principal conclusión es que el núcleo que cayó al 2,6% desde el 3% del mes anterior marca un cambio de ritmo tras seis meses consecutivos de aceleración de este componente”.
El informe agrega que “la dinámica monetaria y de divisas de las últimas semanas apunta a una demanda excesiva de dinero. El tipo de cambio ha caído un 4,7% en lo que va de año, a pesar de que la BCRA compró USD 1.900 millones. Parte de este exceso de demanda proviene de una restricción política monetaria implementada por el Tesoro a través de sus licitaciones de deuda. A través de las licitaciones ha absorbido $3,53 billones hasta ahora superando la emisión de pesos del BCRA comprando por $2,74 billones”.
Mariva observa que “la crisis de liquidez no es tan forzada como ocurrió en julio y agosto pasado. En cambio, es más probable que se deba a una recuperación genuina de la demanda de pesos, que a su vez podría ayudar a reducir aún más la inflación en los próximos meses”.
La consultora 1816 destaca que “el BCRA lleva comprados USD 1.907 millones en 2026, lo que significa inyección de $2,7 billones al sistema. Pero la base monetaria interanual cayó, de modo que, al menos hasta aquí, no hubo acumulación de reservas por remonetización, sino más bien compra de dólares del BCRA y esterilización con deuda en pesos del Tesoro. Lo ideal es acumular reservas contra base monetaria (pasivo no remunerado del BCRA), pero en nuestra opinión es preferible hacerlo contra deuda en pesos que no sumar divisas (y también mejor hacerlo contra deuda en pesos que contra deuda en dólares).
En enero la demanda de liquidez suele caer de punta a punta en términos reales (algo que también ocurre en febrero, marzo y abril, aunque en menor medida), así que para continuar comprando divisas los próximos tres meses será necesario que siga la esterilización (puede ser vía mercado primario o vía secundario, como cuando el BCRA vende LELINK). En lo que va de 2026, las compras del Central están vinculadas al crecimiento de los préstamos en dólares, ex tarjetas, que hasta el 9 de febrero aumentaron USD 1.431 millones. Vienen subiendo fuerte por la baja de tasas post elección (desde 8% en octubre hasta 5,5% ahora) y porque continúan aumentando los depósitos en dólares en el sistema, pese a que ya se liberaron las cuentas CERA (ese aumento de depósitos amplía la capacidad de los bancos de prestar en moneda extranjera)”.
A todo esto, el overnite abrió anoche con cautela. Los principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en verde, pero no se mostraban decididos al alza ya que no sobrepasaban 0,5%. El VIX, denominado “índice del miedo”, subía 1,21% y sobrepasaba los 20 puntos lo que enciende alertas.
El oro también se mostraba levemente positivo y el Bitcoin se mantenía en el rango de los USD 68 mil. Aunque en el feriado largo hay inversores de vacaciones, no dejarán de seguir estos indicadores. El miércoles se parece a la eternidad por la exagerada volatilidad que llega desde el exterior.
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