Connect with us

ECONOMIA

La inflación en 2025 fue de 31,5%, la más baja de los últimos 8 años

Published

on


En 2025 se registró la inflación más baja desde 2017. (Imagen ilustrativa Infobae)

La inflación anual de 2025 llegó a 31,5%, luego de cerrar diciembre en 2,8%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Se trata del nivel más bajo desde 2017 y los analistas prevén que la suba de precios continúe su proceso de desaceleración en 2026, aunque a un ritmo más lento.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC), con factores estacionales presionando, marcó una leve aceleración en el último mes del año pasado respecto al 2,5% que había arrojado en noviembre. En concreto, aún no se logra perforar el 2%, en un contexto en que sigue la recomposición de precios relativos en rubros como Energía, Transporte, Servicios y Regulados.

Advertisement
infografia

“La división de mayor aumento en el mes fue Transporte (4,0%), seguida de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%). La división con mayor incidencia en la variación mensual regional fue Alimentos y bebidas no alcohólicas”, reza el informe oficial del Indec.

Por el contrario, las dos categorías que registraron las menores variaciones en diciembre de 2025 fueron Prendas de vestir y calzado (1,1%) y Educación (0,4%). A nivel de las categorías, los precios Regulados (3,3%) lideraron el incremento, seguidos de IPC núcleo (3,0%) y Estacionales (0,6%).

Al posar la lupa sobre el comportamiento anual, la inflación experimentó una reducción de 86,3 puntos porcentuales respecto a los 117,8% que se había registrado en 2024. El Presupuesto 2026 contempla un IPC de 10,1% para el año corriente, aunque las mediciones privadas estiman el doble.

infografia

Un informe de GMA Capital resumió: “Durante 2024 y 2025, el desplome de la nominalidad fue el objetivo central del programa económico. La desaceleración inflacionaria respondió a un proceso más amplio de ordenamiento macroeconómico: la reversión de una dinámica fiscal históricamente deficitaria, el fin de la asistencia monetaria del BCRA al Tesoro (tras un período en el que, entre 2020 y 2023, la emisión superó el 25% del PBI) y un esquema cambiario que operó como ancla nominal, con una apreciación real de 41% desde diciembre de 2023. Esto permitió llevar la inflación a la zona del 2% mensual”.

Vale recordar que el IPC de 2024 ya había marcado una fuerte desaceleración frente al 211,4% de 2023, último año del gobierno de Alberto Fernández, a pesar de la herencia e inercia recibida.

Advertisement

La inflación prevista en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) para todo 2026 es de 20,5%. En principio, en enero volvería a superar el 2%. Para que el IPC llegue a un dígito anual recién habría que esperar hasta 2028, estiman las consultoras privadas.

La evolución del tipo de cambio tras las modificaciones en el esquema de bandas incidirá en el proceso de baja durante los próximos meses dado que el techo y el piso se actualizarán por inflación con dos meses de rezago. “La eliminación de un ancla nominal exógena de 1% por un ritmo más alto provocará menos anclaje en los bienes transables”, señala PPI.

infografia

Según GMA, hacia 2026, el foco se desplazaría en favor de la acumulación de reservas, “demandando ahora otro tipo de sintonía fina para sostener la desaceleración de la inflación”. Una posibilidad es la fijación de tasas de interés reales positivas.

Por su parte, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (Ipcba) mostró en diciembre de 2025 un aumento mensual de 2,7%, de acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Censos porteño.

Advertisement

En la comparación interanual, el indicador acumuló una suba de 31,8%, lo que implicó una desaceleración de 0,8 puntos porcentuales frente a noviembre.

Entre los rubros, transporte encabezó los incrementos con una suba de 5,5%, impulsada por los ajustes en combustibles, lubricantes y tarifas de colectivos urbanos, además de aumentos en automóviles y pasajes aéreos. Restaurantes y hoteles avanzaron 4,3%, principalmente por el encarecimiento de los alimentos consumidos fuera del hogar.

Alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un alza de 2,4%, con fuertes subas en carnes y derivados (7,4%) y en pan y cereales (2,0%), parcialmente compensadas por una baja de 5,9% en verduras, tubérculos y legumbres.

Advertisement

En tanto, vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentaron 2,1%, con incidencia de los ajustes en alquileres y expensas. Estas cuatro divisiones explicaron la mayor parte del incremento general de precios del mes,

Advertisement
Advertisement

ECONOMIA

Tras el pico de diciembre, la desaceleración de la inflación luce más desafiante para 2026

Published

on


Pese al dato anual de 2025, el camino de la desinflación luce más desafiante para el Gobierno en 2026. (AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)

La inflación de diciembre marcó un pico de 2,8% y estuvo bien por encima del 2,3% que pronosticaban los analistas que participaron del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Fue el séptimo mes al alza desde el piso de 1,5% de mayo y representa un desafío para la continuidad del proceso de desinflación en 2026.

La dinámica anual arrojó 31,5% en 2025, sustancialmente por debajo del 117,8% de 2024. Sin embargo, mantener la tendencia a la baja será ahora mucho más desafiante. Incluso el 20,1% que se proyecta en el REM para este año luce, en las actuales condiciones, muy optimista.

Advertisement

El nuevo salto inflacionario coincide justamente con el inicio de la fase 4 del plan monetario. A partir de enero, el BCRA comenzó a acumular reservas a través de la compra de dólares. La contrapartida es la emisión de pesos que luego no son luego absorbidos o esterilizados.

La pregunta es si es factible continuar y acelerar este plan, que en principio apunta a la compra de alrededor de USD 10.000 millones. El peligro es que los pesos que se emitan no tengan demanda suficiente, lo que llevaría a una mayor presión cambiaria y finalmente a un repunte mayor de la inflación.

infografia

Por lo pronto, la autoridad monetaria volvió a comprar ayer USD 55 millones, misma cifra del lunes, y ya acumula USD 328 millones en las últimas siete ruedas hábiles.

El dato de diciembre no sorprende tanto, pese a los pronósticos fallidos, porque se trata de un mes de alta estacionalidad en materia de precios por los gastos relacionados a las fiestas y las vacaciones.

Advertisement

En esta oportunidad, pesaron los aumentos de tarifas de servicios públicos, transporte y combustible. Además, la carne aumentó arriba de 7% y arrastró al rubro alimentos y bebidas, que avanzó 3,1%. Los precios regulados subieron finalmente 3,3%, pero los estacionales solo lo hicieron 0,6%. Más preocupante es que la inflación núcleo, que presenta la evolución general de los precios sin productos regulados ni estacionales, subió hasta 3%.

Un informe de Balanz indicó que “pese a la aceleración puntual de diciembre, esperamos que la inflación retome una trayectoria descendente durante el primer trimestre de 2026, en la medida que se diluya el impacto del aumento de la carne y del transporte”.

infografia

La elevada marca del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes pasado repercute directamente en el ajuste de las bandas cambiarias de febrero. Al ajustar 2,8%, el nuevo techo para finales del mes próximo ya será de 1.607 pesos. No significa que la cotización vaya a subir, pero sí que hay mayor espacio para que lo haga sin necesidad de intervención.

En principio, el pico inflacionario del mes pasado parece estar mucho más vinculado al ajuste de tarifas que a un exceso monetario. Sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno destrabó algunos incrementos luego de las elecciones legislativas, a fines de octubre.

Advertisement

La tranquilidad cambiaria luce como el principal indicador para medir si efectivamente hay más dinero del que demandan el público y las empresas. La respuesta parece negativa, teniendo en cuenta que el dólar se mantuvo con escasos cambios en las últimas jornadas. Incluso la cotización está por debajo del nivel de los últimos comicios.

Un informe de la Fundación Mediterránea estableció un rango amplio para la inflación del 2026, que va del 18% al 30%, distribuido en tres escenarios. En el optimista, aumenta fuerte la demanda de pesos, el tipo de cambio se mantiene muy estabilizado y el riesgo país cae. En este caso, es factible que el índice anual se ubique por debajo del 20%.

A pesar de la suba mensual, en el Gobierno festejaron que la medición anual tuvo una caída sustancial. “La inflación más baja en ocho años, en medio de reacomodamiento de precios relativos, salida del cepo con flotación cambiaria y en medio de un golpe de Estado por parte de la oposición”, posteó Felipe Núñez, jefe de asesores de Luis “Toto” Caputo.

Advertisement

El ministro de Economía también festejó el dato anual y omitió referirse puntualmente a diciembre. “El programa de estabilización basado en el superávit fiscal, el estricto control de la cantidad de dinero y la capitalización del BCRA seguirán siendo pilares para continuar con el proceso de desinflación”, señaló en la red social X.

Advertisement
Continue Reading

ECONOMIA

Caputo y Milei festejan la menor inflación en 8 años pero al mercado le preocupa lo que dejó el IPC

Published

on



Para Luis Caputo, el IPC sigue siendo un dato digno de festejo, aun cuando se registró el séptimo mes consecutivo de aumento mensual de la inflación. Su argumento en simple y pragmático para celebrar el 2,8% de diciembre y el 31,5% anual: con los elementos que jugaban en contra, podría haber salido todo mucho peor.

El ministro destacó que la inflación estuvo relativamente contenida pese a que hubo «un contexto de reacomodamiento de precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero, producto del feroz ataque político que derivó en una dolarización cercana al 50% del M2″.

Advertisement

Lo llamativo de su argumento es que, después de las elecciones legislativas, la inflación siguió su tendencia ascendente, a pesar de que ya se había despejado el «riesgo kuka«, al que anteriormente se culpaba por las actitudes defensivas de comerciantes y ahorristas, que incrementaban su demanda de bienes y de dólares.

En noviembre y diciembre, se verificó una caída de las tasas de interés, luego de la gran turbulencia generada en los meses previos a la elección de octubre. Además, se redujo notablemente la compra de divisas por parte del público minorista, que pasó de un boom dolarizador de u$s5.000 millones en octubre a compras por apenas u$s1.590 millones en noviembre.

En otras palabras, se vio en el último bimestre el indicio de una recuperación en la demanda de dinero por parte del público, según los propios funcionarios del gobierno se ocupaban de enfatizar. Sin embargo, los hechos parecían contradecir las declaraciones. Así, en las licitaciones del Tesoro, lejos de dejar pesos «sueltos» para mejorar la liquidez, Caputo prefería absorber la mayor cantidad de dinero posible.

Advertisement

¿El dólar es inocente?

En cuanto al dólar, el anuncio de cambio de régimen -ahora con un techo de la banda que ya no se mueve al 1% mensual, sino al ritmo de la inflación- no supuso un movimiento importante de la cotización: el tipo de cambio oficial se movió en diciembre un 1%, mientras que el «contado con liquidación» lo hizo en 1,5%.

Pero, en todo caso, el argumento que siempre ha defendido Javier Milei es que no existe relación de «contagio» entre el dólar y los precios.

Según la tesitura de Milei, es en estos momentos cuando debería revelarse el «principio de imputación de Menger». Es decir, la teoría que defiende que son los precios los que determinan los costos, y no al revés.

Advertisement

Milei suele sintetizar ese postulado teórico en una expresión mucho más gráfica respecto de en qué parte de la anatomía de los comerciantes se guardarán los stocks de mercadería no vendidos. Y, por lo tanto, la visión oficial es que, ante la falta de convalidación de la demanda, debería registrarse una caída de los precios hasta ubicarse en el nivel aceptado por los consumidores.

Como suele ocurrir, los economistas no se ponen de acuerdo en este punto: para algunos, lo que está ocurriendo refleja que esa tesis es incorrecta, porque los precios dan señales de seguir subiendo. Pero otros argumentan que, si en medio de una turbulencia del dólar y las tasas, los precios apenas tuvieron una pequeña variación, es precisamente por la «ayuda de Menger».

El factor carne, uno de los culpables del repunte de la inflación

Hay más curiosidades en el festejo oficial: hace unos meses, el argumento de Milei y Caputo era que, aunque el IPC estuviera subiendo, lo importante era que se mantenía contenida la «inflación núcleo«, que excluye a los precios regulados y los de productos estacionales.

Advertisement

Ahora, ni siquiera queda ese consuelo: la inflación núcleo tuvo una variación de 3%, es decir, mayor a la del IPC, mientras que los productos estacionales apenas registraron aumentos del 0,6%.

Sí es cierto que hubo una fuerte incidencia en los servicios de precios regulados, que aumentaron un 3,3%. Pero ese dato tampoco trae tranquilidad a futuro, dado que el shock de los servicios no terminó en diciembre, sino que continuó en el inicio de año, con las subas tarifarias de la energía.

¿Qué pasó, entonces? Uno de los grandes culpables del repunte inflacionario de fin de año es la carne. Los números son contundentes: el asado aumentó un 13% en diciembre, mientras el corte de cuadril subió un 10,4%.

Advertisement

Es cierto que diciembre, por las fiestas, suele ser un mes de aumentos en los precios cárnicos, que tienen una fuerte incidencia en la canasta del Indec. Pero también es cierto que los expertos están advirtiendo que lo ocurrido no se trató de una excepción estacional, sino que es el síntoma de una reducción en la población vacuna del país.

En el sector ganadero, el debate del momento es el alto índice de faena de hembras jóvenes, lo que impide la reposición del stock y puede inducir a una menor oferta de carne en el mediano plazo. Hay quienes responsabilizan al gobierno, por la presión impositiva sobre los productores y la desregulación del peso mínimo de la faena.

Argumentos para los críticos de la política anti inflacionaria del Luis Caputo

Lo cierto es que los más críticos del plan económico están encontrando cada vez más motivos para poner en duda la eficacia de la política anti inflacionaria. Para empezar, porque esta tendencia ascendente del IPC ocurre en coincidencia con el superávit fiscal.

Advertisement

Además, ya pasó el famoso período de 18 meses que, según la teoría que defiende Milei, se demora para que la contracción monetaria se vea reflejada en las góndolas de los supermercados.

Esto lleva a dos posibles explicaciones, ambas difíciles de aceptar por el gobierno: o bien el superávit fiscal no es la condición suficiente para frenar la inflación, o son ciertas las críticas de quienes dicen que la contabilidad oficial tergiversa el resultado fiscal, al no contabilizar los intereses capitalizados de los bonos del Tesoro.

Y, a partir del próximo mes, ya entra en vigencia el nuevo sistema cambiario, con lo cual el techo de la banda correrá a 2,5% en enero y a 2,8% en febrero. Para quienes creen en el ancla fiscal -y, en los hechos, Caputo ha demostrado ser uno de ellos- se trata de una mala noticia.

Advertisement

Para que la inflación del 2026 se ubique en torno de 20%, como espera el gobierno, el IPC mensual promedio debería ser de 1,6%. Si, en cambio, se mantuviera el nivel inflacionario registrado en diciembre, no sólo no se reduciría la inflación de 2025, sino que se incrementaría hasta el nivel de 39%.

El peor dato para el Gobierno

Lo cierto es que parece más difícil que nunca el cumplimiento del pronóstico de Milei, quien había adelantado que en agosto de este año la inflación sería menor a 1%. El presidente volvió, como siempre, a colmar de elogios a su ministro de economía en las redes sociales. Sin embargo, esta vez se abstuvo de apelar a explicaciones técnicas para suavizar el hecho de que se registró el séptimo mes de inflación al alza y que el IPC se acerca peligrosamente al nivel de 3% mensual.

Y, acaso, el peor dato para el Fobierno no estuvo en el reporte de la inflación, sino en el de la canasta de pobreza y la de indigencia: ambas registraron aumentos de 4,1% en el último mes del año.

Advertisement

Así, ya van tres meses consecutivos en que estos indicadores se mueven más rápido que la inflación promedio, lo cual empaña el discurso oficial sobre la tendencia a la disminución de la pobreza.

Quienes ya tomaron nota de ese agravamiento son los dirigentes sindicales, que están revisando al alza sus peticiones de reajuste salarial, en su mayoría a negociarse en el primer trimestre del año.

Advertisement

iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,inflación,luis caputo,dólar

Continue Reading

ECONOMIA

El Gobierno enfrenta un test clave de deuda en pesos: vencen $9,6 billones y hay expectativa por las tasas de interés

Published

on


La licitación en pesos será la primera del año y llega tras un fuerte pago de deuda en moneda extranjera (Reuters)

El Ministerio de Economía afrontará este miércoles una prueba clave en el mercado de deuda en pesos, con vencimientos por $9,6 billones. Se trata de la primera licitación en moneda local del año y llega inmediatamente después del pago del primer compromiso en moneda extranjera más significativo de 2026.

La operación estará a cargo de la Secretaría de Finanzas y tiene como objetivo principal renovar los compromisos que vencen, en su mayoría correspondientes a dos Letras del Tesoro capitalizables (LECAP). El resultado de la licitación permitirá medir el apetito de los inversores por los instrumentos en pesos y la capacidad del Tesoro para refinanciar su deuda sin convalidar un fuerte aumento del costo financiero.

Advertisement

La oferta diseñada para esta subasta contempla letras capitalizables, bonos ajustados por inflación, instrumentos vinculados al dólar y opciones a tasa fija. La estrategia oficial apunta a extender los plazos de vencimiento y, al mismo tiempo, reducir la tasa de interés implícita de la deuda.

La licitación se desarrollará en un escenario de “falta de pesos” en la plaza financiera, situación que se reflejó en un fuerte aumento de las tasas de interés en los últimos días. Para los especialistas, esta dinámica introduce un factor de incertidumbre adicional, ya que puede condicionar tanto el nivel de participación de los inversores como las tasas que el Tesoro deba convalidar para lograr un alto grado de renovación.

Los analistas siguen de cerca las decisiones que tomará el ministro de Economía, Luis Caputo, en esta licitación. Uno de los puntos centrales será el nivel de ofertas que reciba la Secretaría de Finanzas por parte de los bancos y otros inversores institucionales, así como el costo al que estarán dispuestos a prestarle pesos al Estado en un contexto de elevada volatilidad.

Advertisement
El Ministerio de Economía buscará
El Ministerio de Economía buscará renovar vencimientos por más de $9 billones con letras y bonos a tasa fija, ajustados por inflación y vinculados al dólar (Reuters)

Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, explicó que “el Tesoro necesita lograr un alto nivel de renovación (rollover) y una buena demanda de los instrumentos ofrecidos, de modo que el mercado perciba que hay liquidez y voluntad de continuar financiando al Estado sin presiones adicionales de tasas o de dólar”. En ese sentido, advirtió que este resultado es clave “para sostener la confianza financiera y evitar que se disparen las primas de riesgo o el dólar financiero”. No obstante, señaló que “las tasas de corto plazo están muy volátil, lo que demostraría que la liquidez es escasa”.

Otro elemento que estará bajo análisis es el equilibrio que deberá buscar el equipo económico entre dos objetivos que, en el corto plazo, pueden resultar contradictorios. Por un lado, el Tesoro necesita absorber pesos para recomponer parte de los fondos utilizados recientemente en la compra de dólares para afrontar el fuerte vencimiento en moneda extranjera. Por otro, también requiere volcar pesos al mercado para contribuir a estabilizar las tasas de interés y monetizar la economía, en un contexto de restricción de liquidez.

Desde Aurum Valores destacaron que “el Tesoro Nacional licitará mañana instrumentos en pesos y dólares para renovar vencimientos por casi $10 billones”. Detallaron que el menú incluirá “3 LECAP (42, 91 y 185 días), 1 BONCAP (junio 2027), 1 Letra TAMAR (agosto 2026), 4 CER cupón cero (mayo 2026, noviembre 2026, junio 2027 y junio 2028) y 2 LELINK (febrero 2026 y marzo 2026)”. Para la consultora, esta será “la primera salida al mercado del Tesoro en el año en un contexto desafiante, marcado por la falta de liquidez del sistema”.

Una visión similar expresaron desde Max Capital, desde donde remarcaron que la licitación se da en un escenario complejo por la escasez de pesos en el sistema financiero. Según la firma, la composición del menú refleja el intento oficial de ofrecer alternativas para distintos perfiles de inversores, combinando instrumentos de corto y mediano plazo, con y sin ajuste por inflación o tipo de cambio.

Advertisement

En términos operativos, la Secretaría de Finanzas pondrá a disposición del mercado letras capitalizables en pesos con vencimientos en febrero, mayo y noviembre de 2026, así como un bono capitalizable con vencimiento en junio de 2027. También se ofrecerá una letra a tasa TAMAR con vencimiento en agosto de 2026. En el segmento ajustado por inflación, se licitarán letras y bonos CER con vencimientos que van desde mayo de 2026 hasta junio de 2028. Además, el menú se completa con letras vinculadas al dólar, con vencimientos en febrero y marzo de 2026.

El "menú" de instrumentos comprende
El «menú» de instrumentos comprende opciones en pesos y otras ajustadas a la evolución del dólar (EFE)

Ignacio Morales, de Wise Capital, señaló que “la Secretaría de Finanzas intentará reabsorber mañana la totalidad de unos $9,6 billones en vencimientos de bonos y letras en manos de inversores privados, en un escenario marcado por la volatilidad de las tasas de interés y una fuerte concentración de compromisos en el corto plazo”. Para el analista, el resultado permitirá evaluar la capacidad del Tesoro para administrar el perfil de vencimientos en un contexto financiero exigente.

El foco del mercado estará puesto en el porcentaje de renovación que logre el Gobierno y en la señal que deje la tasa de interés convalidada en la licitación. Un alto nivel de rollover aliviaría las necesidades de financiamiento inmediato y podría contribuir a reducir tensiones en el mercado de pesos. En cambio, una demanda más débil o tasas significativamente más elevadas podrían reflejar las dificultades que enfrenta el Tesoro para refinanciar su deuda en un contexto de liquidez limitada.

La licitación de este martes se perfila así como un test clave para la estrategia financiera del Gobierno en el arranque del año. Más allá del resultado puntual, los inversores buscarán señales sobre la hoja de ruta oficial en materia de deuda en pesos, la administración de la liquidez y el manejo de las tasas de interés en los próximos meses.

Advertisement

Con información de NA



Corporate Events,South America / Central America,Government / Politics,BUENOS AIRES

Advertisement
Continue Reading

Tendencias