ECONOMIA
La temperatura ideal del aire acondicionado para no gastar electricidad de más

Durante el verano, el uso del aire acondicionado se encuentra entre las principales causas de consumo eléctrico en los hogares. Elegir la temperatura ideal del aire acondicionado con base en recomendaciones técnicas permite reducir el gasto energético y mantener el confort. La clave para ahorrar energía reside en establecer el termostato según los valores sugeridos por autoridades y especialistas del sector energético.
Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, la configuración más eficiente para el aire acondicionado en verano es de 24 °C a 25 °C cuando hay personas en el ambiente. Esta sugerencia coincide con la de la Agencia Internacional de la Energía, que sostiene que mantener una diferencia moderada entre la temperatura exterior y la temperatura interior disminuye el gasto eléctrico y el impacto en la factura.
El ahorro energético no depende únicamente de un número en el termostato. La relación entre la temperatura seleccionada y la temperatura exterior resulta fundamental: cuando la diferencia es más baja, el equipo requiere menos esfuerzo para acondicionar el ambiente y el consumo de energía disminuye. Organismos y expertos señalan que cada grado que se sube el aire acondicionado puede traducirse en una reducción del consumo de entre un 3% y un 5%. Este ajuste se traduce en una baja en el gasto mensual y en una disminución de las emisiones asociadas al uso de electricidad.
El técnico @refricer.cl afirma que el confort personal puede ubicarse entre 22 °C y 25 °C, aunque recomienda utilizar los valores superiores para lograr un equilibrio entre bienestar y eficiencia. La empresa Edesur, dedicada a la distribución de energía, respalda la recomendación de 24 °C como óptima para el uso doméstico, sobre todo en jornadas de altas temperaturas.
La Agencia Internacional de la Energía enfatiza la importancia de considerar el contexto climático y la ocupación de los espacios. Si no hay personas en una habitación, se aconseja apagar el aire acondicionado o aumentar el valor del termostato a 28 °C. Esta medida genera una reducción significativa del consumo eléctrico. Además, la agencia señala que el modo ECO o de bajo consumo que incluyen muchos equipos modernos puede incrementar el ahorro, ya que ajusta automáticamente la potencia del compresor para mantener la temperatura sin picos de demanda.
El Departamento de Energía de Estados Unidos indica que, para maximizar el rendimiento y el ahorro, conviene mantener puertas y ventanas cerradas mientras el equipo está encendido, y controlar la entrada de luz solar directa. El mantenimiento regular del filtro y de los componentes internos también influye en el consumo: un filtro sucio obliga al aparato a trabajar más y eleva el gasto de electricidad.
La elección de la temperatura no es el único factor que impacta en el consumo. El tamaño del ambiente y la potencia del equipo también inciden en la eficiencia. Un aparato sobredimensionado o subdimensionado para el espacio puede generar un uso ineficiente de la energía, según las fuentes consultadas. En viviendas pequeñas, un aire acondicionado de menor potencia puede mantener la temperatura adecuada con menos consumo, mientras que en espacios grandes se recomienda elegir equipos con la capacidad suficiente para evitar un funcionamiento forzado.

Edesur sugiere mantener a punto los equipos y elegir modelos con etiquetas de eficiencia energética clase A o superior. Los dispositivos más eficientes usan menos electricidad para alcanzar la misma temperatura que los modelos antiguos o de menor categoría.
El técnico @refricer.cl recomienda, además, evitar el encendido y apagado constante del equipo. Encender el aire acondicionado solo cuando es necesario y mantener una temperatura fija ayuda a estabilizar el consumo y a alargar la vida útil del aparato.
Para quienes buscan optimizar todavía más el uso del aire acondicionado, la Agencia Internacional de la Energía propone regular la temperatura de noche y durante las ausencias. Si la vivienda queda vacía por varias horas, se aconseja apagar el equipo o programarlo para que suba a 28 °C durante ese tiempo. Esta estrategia permite reducir gastos innecesarios sin afectar el confort cuando las personas regresan al hogar.
La ventilación cruzada y el uso de cortinas o persianas para bloquear el sol complementan las recomendaciones técnicas. Permitir la circulación de aire fresco en los momentos de menor temperatura exterior y reducir la radiación solar directa sobre el interior de la vivienda disminuye la carga térmica y facilita que el aire acondicionado trabaje menos.
La Agencia Internacional de la Energía y el Departamento de Energía de Estados Unidos coinciden en que la educación del usuario y el ajuste de hábitos cotidianos influyen de manera directa en la eficiencia energética. Adaptar la vestimenta, aprovechar las horas más frescas del día y evitar actividades que generen calor en horarios críticos ayudan a mantener la temperatura interior sin necesidad de exigir al máximo a los equipos de climatización.
Durante la temporada fría, el uso del aire acondicionado como calefactor también puede optimizarse con una configuración adecuada. Edesur y especialistas técnicos recomiendan programar el equipo entre 20 °C y 22 °C para mantener una temperatura confortable y eficiente. Durante la noche, conviene bajar el termostato a 15 °C o 17 °C para reducir el consumo cuando no hay actividad en los ambientes.
El Departamento de Energía de Estados Unidos recuerda que el ahorro energético sigue el mismo principio que en verano: cuanto menor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la interior, menor será el gasto eléctrico. Mantener puertas y ventanas cerradas, evitar filtraciones y realizar un mantenimiento periódico del equipo son prácticas que ayudan a lograr una calefacción eficiente.
El técnico @refricer.cl destaca que la programación horaria y la elección de la temperatura mínima durante la noche o las ausencias prolongadas constituyen estrategias efectivas para reducir el consumo sin perder confort.
Al ajustar la temperatura del aire acondicionado según las recomendaciones de organismos y expertos, y al adoptar hábitos eficientes, es posible minimizar el consumo de electricidad tanto en verano como en invierno. La información disponible de fuentes especializadas permite establecer parámetros objetivos y claros para el uso racional de los equipos de climatización.
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ECONOMIA
La petrolera italiana ENI elogió su proyecto conjunto con YPF sobre GNL en un artículo del Financial Times

Un extenso artículo del diario británico Financial Times sobre la creciente relevancia de las plataformas flotantes de Gas Natural Licuado (GNL) destacó el caso de Nguya, de la petrolera italiana ENI (Ente Nazionale Idrocarburi), en las costas del Congo.
El Nguya, destaca la nota, es más largo que el portaaviones más grande de las fuerzas armadas de EEUU y empequeñece el buque tanque de más de 300 metros que hizo allí su primera carga de GNL.
El artículo destaca con ese ejemplo el creciente peso de las plataformas flotantes en el comercio mundial de gas y proyecta un aumento de 150% en su capacidad de procesamiento entre 2025 y 2032. Y en ese ámbito, también pone de relieve el proyecto Argentina LNG, que ENI comparte con YPF y otras compañías.
Según Claudio Descalzi, CEO de ENI, las plataformas flotantes brindan rapidez operativa, seguridad y menores costos, en especial en regiones en las cuales construir proyectos terrestres es complicado o políticamente riesgoso.

REUTERS/Callaghan O’Hare/File Photo
Antes, dice Descalzi, era más fácil la licuefacción de gas en estaciones terrestres, pero las condiciones cambiaron. Como ejemplo señala que un atentado terrorista en 2021 hizo que Total Energies pudiera reiniciar el mes pasado, casi cinco años después, la construcción de una planta de ese tipo en Afungi, Mozambique. En cambio, ejemplifica, el Coral South, otra plataforma flotante de ENI situada a “unas pocas docenas de millas” de donde ocurrió el ataque terrorista, opera segura y sin interrupciones desde 2022.
El artículo del FT destaca el avance global de las plantas flotantes y su rol de aceleradoras de proyectos en zonas complejas y con menores costos que las instalaciones en tierra.
El propio Descalzi eligió como ejemplo el proyecto de Argentina LNG, en el que su empresa se asoció con YPF y XRG, brazo de inversiones energéticas internacionales de Adnoc, la Compañía Petrolera Nacional de Abu Dhabi, el más rico de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
“Descalzi desestimó las preocupaciones de que las plantas flotantes de GNL no puedan igualar la escala de las instalaciones en tierra, señalando el próximo proyecto de Vaca Muerta en Argentina. Allí planea desplegar una flota de barcos que serán cada uno más del doble del tamaño del Nguya y que eventualmente podrán producir 18 millones de toneladas de GNL al año, una cifra comparable con algunas grandes terminales exportadoras de Estados Unidos”, dice el artículo de Financial Times.

Esa proyección excede en 50% lo anunciado oficialmente. El jueves pasado YPF, ENI Y XRG firmaron el acuerdo de desarrollo conjunto (Joint Development Agreement, JDA) para avanzar en el proyecto Argentina LNG, enfocado en la producción y licuefacción de gas natural con destino a la exportación. El proyecto prevé una producción de 12 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL, mediante dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG), cada una con una capacidad de 6 MTPA. “El proyecto -precisó en un comunicado la petrolera- está diseñado para integrar las etapas de producción, procesamiento, transporte y exportación de GNL”.
El JDA estableció un plan de trabajo. Los tres socios avanzarán a la etapa de Ingeniería Básica (Front-End Engineering Design, FEED) y actividades asociadas, incluyendo ingeniería, estructuración técnica y principales frentes de trabajo comerciales y de financiamiento, precisó un comunicado de YPF.
El presidente de la compañía argentina, Horacio Marín, dijo que el nuevo paso “marca la incorporación formal de XRG al proyecto que venimos desarrollando junto con ENI. Contar con dos jugadores de clase mundial nos permite posicionar a Argentina LNG como uno de los proyectos más relevantes a nivel global. A partir de ahora, continuaremos trabajando de manera muy intensiva para alcanzar la Decisión Final de Inversión durante la segunda mitad de 2026”.

REUTERS Maxar Technologies/Handout via REUTERS
Según el artículo del FT, las plataformas flotantes ofrecen soluciones más adaptables y menos costosas que las instalaciones en tierra y viabilizan fuentes de vida útil más corta.
Como ejemplo de éxito en ese rubro menciona también a la noruega Golar, que aportará las plataformas flotantes del otro proyecto de GNL existente en la Argentina, Southern Energy, encabezado por Pan American Energy (PAE) y también integrado por YPF, Pampa Energía y Harbour Energy. El éxito de Golar, listada en Nueva York, se refleja en la evolución de su valor de mercado, que creció más de 100% en los últimos dos años, de poco menos de USD 2.200 millones en marzo de 2024 a más de USD 4.400 millones en la actualidad.
ENI también se posicionó como referente, por su apuesta al desarrollo de tecnología flotante. Al respecto, Descalzi señaló: “cuando Argentina decidió explotar su gas en aguas poco profundas, nos contactaron porque somos expertos en esta especialidad. Así que es una gran ventaja”.
ECONOMIA
El dólar no sólo cae en la Argentina: qué pasa con otras monedas emergentes y cuáles son las causas

La tendencia de baja del dólar que se registra en la Argentina durante las primeras semanas de 2026 forma parte de un fenómeno más amplio. En simultáneo, otras monedas emergentes experimentan una apreciación respecto de la divisa estadounidense, mientras que los indicadores globales reflejan una caída sostenida del dólar a nivel internacional. Esta evolución abre interrogantes sobre los factores que impulsan estos movimientos y sobre el alcance de la tendencia.
El análisis de lo que ocurre en los mercados emergentes muestra que el retroceso de la moneda estadounidense no se limita al peso argentino. El real brasileño, el peso chileno, el peso colombiano, el rand sudafricano y el yuan chino también exhiben una apreciación en lo que va del año. En contraste, la lira turca representa la excepción: el dólar sube en ese mercado mientras retrocede en la mayoría de las monedas de economías emergentes.
Los datos recopilados desde el cierre de 2025 hasta mediados de febrero de 2026 evidencian la magnitud de la baja. El real brasileño se posiciona como uno de los protagonistas del movimiento: el dólar cae 4,6% frente a la moneda de Brasil entre el 31 de diciembre de 2025 y el 16 de febrero de 2026. El peso chileno y el peso colombiano también muestran bajas considerables, con retrocesos de 4,2% y 3,2% respectivamente. El rand sudafricano registra una caída de 3,5% y el yuan chino, de 1,3%. El peso argentino acompaña la tendencia, con una disminución de 3,8%.
El promedio de variación en todos los mercados analizados alcanza -2,7%. Si se considera únicamente a las monedas emergentes donde el dólar retrocede, el promedio resulta de -3,4%. Sólo la lira turca se desmarca, con una suba de 1,7% del dólar en ese país durante el mismo período de observación.
El caso del real brasileño merece un análisis particular. Brasil sostiene una economía con fuerte inserción en los mercados internacionales de materias primas y una política monetaria que busca contener la inflación y estabilizar la moneda. El real gana terreno frente al dólar, y este movimiento se alinea con el flujo de capitales hacia activos de economías emergentes, en un escenario donde los mercados evalúan posibles cambios en la política de tasas de interés de Estados Unidos. La caída del dólar respecto del real brasileño repercute en los precios relativos y en la competitividad de las exportaciones, al mismo tiempo que refleja la confianza de los inversores en la estabilidad macroeconómica de Brasil durante este tramo del año.
El peso chileno, por su parte, acompaña el fortalecimiento frente al dólar. La economía de Chile responde a factores vinculados con el precio internacional del cobre, la balanza comercial y las decisiones del Banco Central. La apreciación del peso chileno se produce en un contexto de estabilidad financiera y de expectativas de recuperación económica, mientras que el flujo de capitales hacia activos chilenos también contribuye a la dinámica observada.
En Colombia, el peso exhibe una apreciación de 3,2% frente al dólar en lo que va de 2026. El contexto incluye una política monetaria que busca equilibrar inflación y crecimiento, junto a un escenario internacional que favorece la entrada de capitales hacia mercados emergentes. La variación del dólar frente al peso colombiano responde tanto a factores globales como a la dinámica interna del país.
El rand sudafricano y el yuan chino también muestran retrocesos del dólar, aunque con menor intensidad. En Sudáfrica, la moneda local gana 3,5% frente al dólar, en un contexto donde los precios de las materias primas y la estabilidad política influyen sobre el mercado cambiario. El yuan chino, con una apreciación de 1,3% respecto del dólar, refleja la política cambiaria de China y la evolución de las relaciones comerciales internacionales.
En el caso argentino, el dólar baja 3,8% frente al peso desde el cierre de 2025 hasta mediados de febrero de 2026. La dinámica de la moneda en la Argentina responde a factores internos, como la intervención del Banco Central y la evolución de la demanda de divisas, pero también se inserta en la tendencia regional y global. La baja del dólar en la plaza local se suma al comportamiento observado en el resto de los mercados emergentes analizados.
La única excepción entre las monedas emergentes incluidas en este seguimiento es la lira turca. El valor del dólar sube 1,7% en Turquía durante el período analizado. La dinámica de la lira responde a factores propios del mercado financiero turco, entre los que se encuentran la inflación, la política monetaria y la percepción de riesgo de los inversores. Este comportamiento contrasta con la tendencia predominante en otras economías emergentes.
El análisis de la evolución del índice DXY permite poner en perspectiva el fenómeno de la baja del dólar a nivel global. El Dollar Index, que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de monedas desarrolladas, inició 2026 en 98,322 puntos y se ubicó en 97,062 puntos el 16 de febrero. Este descenso de 1,3% durante el período observado acompaña la tendencia observada en los mercados emergentes, aunque el ritmo de caída resulta algo menor en comparación con las monedas analizadas previamente.
La baja del DXY refleja factores globales que afectan la demanda de dólares en los mercados internacionales. Entre estos factores, la expectativa de cambios en la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos ocupa un lugar central. Los flujos de capital tienden a buscar mercados con mejores rendimientos, lo que favorece la apreciación de monedas emergentes cuando los inversores anticipan un ciclo de tasas más bajas en Estados Unidos. Además, el contexto de recuperación económica en varios países genera condiciones para que los mercados emergentes reciban inversiones y aumenten su atractivo relativo.
El fenómeno de la baja del dólar frente a monedas emergentes y frente a la canasta global de monedas que mide el DXY no se limita a lo ocurrido en 2026. El análisis de la tendencia previa muestra que la depreciación de la divisa estadounidense ya se manifestaba durante 2025, con varios trimestres de retroceso en diferentes mercados. Los datos actuales profundizan un proceso que se extendió en el tiempo y que encuentra explicaciones tanto en factores globales como locales.
Las razones detrás de la apreciación de las monedas emergentes frente al dólar incluyen, además de los movimientos de tasas en Estados Unidos, la evolución de los precios internacionales de las materias primas, la confianza de los inversores en la estabilidad macroeconómica de los países y las intervenciones de los bancos centrales. En el caso de Brasil, la combinación de política monetaria y contexto internacional reforzó la tendencia de apreciación del real. En Chile y Colombia, la dinámica cambiaria se apoyó en el flujo de capitales y en la evolución de las exportaciones. En Sudáfrica y China, las condiciones cambiantes del mercado internacional y la política económica local determinaron la evolución reciente del tipo de cambio.
En la Argentina, la baja del dólar en 2026 se integró a la tendencia regional y global, aunque la dinámica local mantuvo particularidades propias. El comportamiento del peso argentino frente al dólar se explicó por la acción del Banco Central, los flujos de divisas y la evolución de la demanda interna. El fenómeno global de baja del dólar aportó contexto a lo que sucede en el mercado local, reforzando la percepción de que la apreciación del peso no es un fenómeno aislado.
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ECONOMIA
Cómo se ubica la Argentina en el ranking global de complejidad económica elaborado por la universidad de Harvard

En un contexto de estancamiento sostenido, la posición de Argentina en términos de complejidad económica muestra una caída marcada durante la última década. Según un trabajo elaborado por el centro de estudios Growth Lab, de la Universidad de Harvard, el país perdió capacidad para diversificar la producción y las exportaciones, quedando rezagado frente a otros mercados de la región.
El estudio sostiene que el desarrollo económico depende en gran medida del volumen de conocimiento productivo que acumula un país y de la eficacia con que lo aplica para fabricar una amplia variedad de productos avanzados.
El ranking de países del Growth Lab sintetiza esa capacidad a través del Índice de Complejidad Económica (ECI, por sus siglas en inglés), un ranking elaborado en base a un indicador que combina el grado de diversidad de la canasta exportadora con la presencia de esos productos en otros mercados.
Para los investigadores, las economías que logran colocar en el mundo una gama amplia de bienes sofisticados suelen obtener mejores puntajes, lo que refleja una base productiva más profunda y desarrollada.
En el caso de la Argentina, entre 2014 y 2024 descendió 30 posiciones en el ranking global: pasó del puesto 54 al 84, sobre un total de 145 economías. Así, el país dejó de figurar entre los de mayor complejidad para ubicarse dentro del grupo de menor desempeño relativo.
Como referencia, y si bien la región en su conjunto registró deterioros, Brasil se sitúa en el puesto 56; Chile, en el 85; Uruguay, en el 73; Bolivia, en el 123; Perú, en el 102; Ecuador, en el 109; Venezuela, en el 133; y Colombia, en el 68. En contraste, sobresale Paraguay, que aun ocupando el lugar 80, logró escalar 12 posiciones.

Growth Lab describió que la Argentina ha presentado un patrón estático de crecimiento de las exportaciones, donde la contribución más importante provino de productos de complejidad moderada, en particular combustibles minerales, aceites y ceras, y grasas u aceites de origen animal o vegetal.
El país “aún no ha iniciado el proceso tradicional de transformación estructural. Esta es una fuente clave de expansión económica, ya que reasigna la actividad desde sectores de baja productividad hacia sectores de mayor productividad”, precisó el informe. En términos generales, implica trasladar funciones fuera de la agricultura hacia los textiles, y luego hacia la fabricación de electrónica y/o maquinaria.

Pero la participación de la Argentina en el mercado global textil, detalla el trabajo, se mantuvo sin avances significativos durante la última década; mientras tanto, la electrónica y la maquinaria todavía no lograron despegar, acotando los ingresos.
Según la universidad estadounidense, la dinámica exportadora local en los últimos cinco años estuvo motorizada por el agro. De forma “preocupante”, la comercialización agrícola cayó. Como resultado, el crecimiento económico se vio obstaculizado por concentrarse en un sector que está en retroceso.
“El conocimiento existente en el país brinda una cantidad moderada de oportunidades para diversificarse hacia nuevos productos. Al diversificar su economía, podría considerar un enfoque de ‘política industrial parsimoniosa’. Las oportunidades limitadas requieren abordar los cuellos de botella para facilitar saltos cortos”, aseguraron los investigadores de Growth Lab.
“Dadas sus exportaciones actuales, algunos de los sectores con alto potencial son: maquinaria industrial y hierro y acero“, recomendaron.
“La Argentina es menos compleja de lo esperado para su nivel de ingresos. Por este motivo, se proyecta que su economía crezca de manera lenta hacia 2034, a un ritmo de 0,4% anual, ubicándose en la mitad inferior de los países a nivel global”, concluyen.
Ahora bien, de acuerdo al análisis del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la UBA y el Conicet, en 2025 las exportaciones de bienes diferenciados —productos con características únicas, marca o calidad que los distinguen de la oferta genérica— avanzaron 4,3%, consolidando un segundo año consecutivo de resultados positivos.
No obstante, la expansión perdió fuerza en la segunda mitad del año debido a la reestructuración del sector automotor hacia vehículos utilitarios, que redujo temporalmente los envíos. Al excluir este rubro, el conjunto mostró un incremento de 11%.
Se destacaron las exportaciones de carne y pesca en envases preparados para el consumo final, que aumentaron 33%, impulsadas principalmente por mayores ventas de carne vacuna a EEUU. También se anotaron subas relevantes en el sector químico (+12% interanual), con un rol central de los productos farmacéuticos, y en maquinaria y equipo, donde sobresalen hilos y cables.

En este marco, y considerando la dinámica reflejada por Growth Lab, Federico Bernini, economista del IIEP, cree que el buen desempeño observado durante 2025 no implica necesariamente un cambio de tendencia en cuanto a complejidad exportadora, pero hay algunas señales que permiten ser optimista hacia adelante.
En este sentido, el especialista subrayó que la Argentina atiende un mayor número de combinaciones de productos y destinos, lo que, de mantenerse, suele estar vinculado a un incremento de las exportaciones. Además, el crecimiento de los bienes diferenciados se distribuye de manera amplia y no se concentra en un solo sector.
Por otro lado, la industria automotriz, principal motor de este segmento, atraviesa una transición hacia la fabricación de vehículos utilitarios. Si bien esto conlleva una caída temporal en los despachos, se espera que a partir de 2027 las ventas al exterior se recuperen una vez que todos los nuevos modelos estén disponibles.
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