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Cómo hizo Maga Seggio para convertir un hobby en un imperio digital: “Con 22 años, invierto y tengo propiedades”

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Nacidos en redes – Maga Seggio

Maga Seggio no recuerda un momento exacto en el que haya decidido ser influencer. Todo empezó casi de casualidad, gracias al apoyo familiar. “Todo empezó por mi hermano”, cuenta. A ella siempre le habían gustado las redes, desde chica le gustaba modelar, “llamar la atención”, ser conocida. Pero le daba vergüenza. Fue su hermano el que, en plena cuarentena, la empujó a grabar su primer video. “Me dijo: hacé uno. Lo hice y me fue bien. Y bueno, ahí empecé”.

Desde ese día, Maga no paró. Subió un video, después otro, y después otro más. “Hasta el día de hoy, todos los días de mi vida subí un video o dos. Hay días que subo cinco”, dice. La constancia, esa palabra que repite varias veces a lo largo de la entrevista, se volvió su sello. Al principio era un hobby, una forma de divertirse. Después llegaron las marcas, las campañas, el dinero. Y con eso, el apoyo de su familia. “Cuando empezás a ver que es trabajo, que no es solo un hobby, todos empiezan a apoyar. Mi familia me da ideas, me ayuda, me grabo con ellos. Ya es costumbre”.

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Su contenido está atravesado por eso: lo cotidiano, lo familiar, lo espontáneo. “Es todo muy natural. Buena calidad, buen contenido, lo familiar, las parejas, todo funciona”, resume.

“Cuando empezás a ver que es trabajo, todos empiezan a apoyar»
(Fotos: Adrián Escandar)

Pero esa exposición tiene un costo. Maga lo sabe bien. Su primera relación amorosa, con Jorgito Barrionuevo, también influencer, fue una historia que se construyó frente a millones de personas. “Fue mi primer amor y fue muy público desde un principio. Todo el mundo opina”, dice. Y aunque asegura que lo manejaron bien en lo laboral, lo emocional fue otra cosa. “Es difícil diferenciar lo profesional de lo amoroso. Hay muchas complicaciones”.

Hoy está soltera. Y lo dice con tranquilidad. “Estoy bien conmigo misma. Puedo estar bien sola”, repite. “Cuando uno deja de estar en pareja, se empieza a enfocar mucho en uno mismo. Trabajás más, te cuidás más, salís más. A mí me encanta estar con mis amigos”. Sonríe cuando lo dice. “Volví a ser yo”.

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Sin embargo, incluso esa etapa personal se vuelve contenido para los demás. Los comentarios, las preguntas, las teorías de los seguidores. “Cuando no aclarás algo, la gente espera una explicación. Y está bien, pero a veces está bueno no decir nada”, explica. Porque cada gesto es leído, cada ausencia se nota. “Una semana que no subís videos y ya se dieron cuenta”.

"Estoy soltera"
(Fotos: Adrián Escandar)
«Estoy soltera»
(Fotos: Adrián Escandar)

En el mundo influencer, Maga aprendió a moverse con cuidado. “Hay mucha competencia. Hay muchos problemas en el ambiente. Todos están con todos y así empiezan las rivalidades”, dice. Ella se define como alguien que no desea el mal a nadie. Pero también admite que es firme con sus principios y que responde cuando se siente atacada. “No soy calladita”, aclara. Prefiere rodearse de su círculo íntimo y no involucrarse en internas. “Son como chismes de secundaria, pero en versión adulta”.

El mundo influencer también tiene otro gran lado negativo: la presión. La de producir sin parar. La de estar siempre bien. La de ser perfecta. “Hay mucha gente que cree que ser influencer no es un trabajo. Pero depende de cómo uno se lo toma. Yo me esfuerzo mucho”, dice. Trabaja con agencias, con marcas, graba campañas, edita, responde. Y además, documenta su vida. “A mí me encanta grabar lo cotidiano. Eso es lo que sirve”.

Pero no siempre es fácil sostener la sonrisa. “Es muy difícil cuando estás triste y tenés que subir un video”, admite. Hay días en los que no quiere mostrarse. “A veces subo videos viejos. Trato de no mostrarme siempre mal porque la gente empieza a sacar conclusiones”.

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"En el mundo influencer hay
«En el mundo influencer hay mucha competencia»
(Fotos: Adrián Escandar)

El hate fue uno de los mayores golpes. Al principio, no podía manejarlo. “Me afectaba. Fui al psicólogo”, cuenta. Su papá le dio una frase que la marcó: no tomar en serio la crítica de alguien de quien no tomaría un consejo. Hoy lo ve distinto. “El hate es parte de ser influencer. No todo el mundo te va a querer y está bien”.

Con tantos cambios en su vida: ser reconocida, con más de siete millones de seguidores, y haber tenido una relación vista por todos lados, su familia se convirtió en su refugio. Maga habla de sus padres con orgullo. Su papá creció en la pobreza, se metió en el ejército para poder comer, estudió, se recibió de abogado, armó negocios. “Yo estoy muy agradecida. Son lo mejor que tengo”, dice. Y no es solo emocional: también son su sostén financiero. “Ellos me ayudan a organizarme, a invertir, a comprar propiedades. Yo ahorro el 90% de lo que gano”.

“Mis papás querían que estudie
“Mis papás querían que estudie una carrera”
(Fotos: Adrián Escandar)

Tiene 22 años, pero un futuro ya armado. Está viviendo su juventud, pero siente que vivió mucho más. “Mi papá dice que tengo una vida de chica de 30”, se ríe. Viaja, trabaja, toma decisiones grandes. Y aunque fue una estudiante brillante, su mamá dudaba de este camino. “Me decía: qué desperdicio. Quería que estudie una carrera”. Su papá lo mismo. Pero ahora, con el tiempo, ambos la apoyan para que siga su recorrido como influencer: “Si le digo a mi papá ‘hoy quiero estudiar esto’, me diría ‘seguí por el camino en el que vas, no te desenfoques’”. Maga no descarta estudiar, pero hoy siente que ya está viviendo su sueño.

Eso no la exime de contradicciones. De autoexigencias. De momentos límite. Maga no vende un cuento de hadas. Reconoce las cosas negativas y positivas de trabajar con las redes sociales. Y, sobre todo, es consciente de que todo lo que tiene lo construyó a base de constancia.

“Yo sabía que me iba a ir bien”, dice. Segura desde el principio. Y esa convicción, parece, fue la que la trajo hasta acá.

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Dejar el azúcar una semana puede generar cambios que pocos imaginan

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Reducir o eliminar el azúcar durante una semana es uno de los desafíos más populares en hábitos saludables, y los resultados pueden empezar a sentirse más rápido de lo que muchos imaginan.

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Durante los primeros días, es común experimentar síntomas de abstinencia. El cuerpo, acostumbrado al consumo frecuente de azúcar, puede reaccionar con irritabilidad, ansiedad o fatiga. Esto se debe a los cambios en los niveles de glucosa en sangre y a la adaptación del organismo.

Sin embargo, después de ese período inicial, comienzan a aparecer los beneficios. Uno de los primeros cambios es la estabilización de la energía. Al evitar los picos y caídas bruscas de azúcar en sangre, muchas personas sienten mayor constancia a lo largo del día.

Otro efecto frecuente es la mejora en la calidad del sueño. El consumo elevado de azúcar puede alterar los ritmos del descanso, por lo que reducirlo ayuda a lograr un sueño más profundo.

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También puede notarse una disminución en la hinchazón abdominal. Esto se debe a que muchos alimentos azucarados procesados contienen ingredientes que favorecen la retención de líquidos.

Además, el paladar empieza a cambiar. Al reducir el consumo de azúcar, los sabores naturales de los alimentos se perciben con mayor intensidad, lo que puede ayudar a mantener hábitos más saludables a largo plazo.

Cambios que podés notar si dejás el azúcar

  • Más energía estable durante el día
  • Menos ansiedad por alimentos dulces
  • Mejor descanso nocturno
  • Disminución de la hinchazón
  • Mayor sensibilidad a los sabores naturales

Dejar el azúcar por una semana no solo es posible, sino que puede ser el primer paso hacia un cambio más profundo. Aunque los primeros días pueden ser desafiantes, los beneficios suelen aparecer rápido y motivar a sostener el hábito en el tiempo.

 

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Azúcar

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Alexiev Gandman, el argentino detrás del inolvidable arte gigante de Art Attack: “Decidí tirarme a la pileta”

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Por varias temporadas, Alexiev Gandman se encargó de maravillar a los televidentes con su arte gigante (Alexiev Gandman/Youtube)

El recuerdo de Art Attack despierta nostalgia y admiración en varias generaciones que crecieron frente a la pantalla, inspiradas por un programa que convirtió la creatividad y las manualidades en un verdadero fenómeno global. Aunque el ciclo debutó en 1990 y tuvo muchas versiones, en Latinoamérica marcó especialmente por la impronta local y la llegada de figuras icónicas. Si Rui Torres se ganó el cariño del público como presentador, Alexiev Gandman supo dejar su huella con su talento y despliegue en la sección de “arte gigante”. A más de una década de su paso por el programa, el artista argentino habló en exclusiva con Teleshow para contar cómo fue vivir desde adentro el fenómeno.

Durante seis años, Gandman fue el responsable de deslumbrar a la audiencia con creaciones a escala monumental, utilizando objetos cotidianos y paisajes como lienzos. Desde 2009 hasta 2016, su trabajo frente y detrás de cámara lo llevó a convertirse en referente de la creatividad televisiva, aportando una mirada fresca y desafiante a un formato que parecía haberlo mostrado todo. En cada episodio, el desafío de pensar y plasmar obras sobre el suelo requería ingenio, planificación y la capacidad de sorprender incluso a quienes ya conocían el universo de Art Attack.

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El impacto de Art Attack fue mucho más allá de la pantalla chica: se convirtió en una marca registrada de la infancia y en un semillero de vocaciones artísticas para miles de chicos y chicas en todo el continente. Y a una década de sus últimos momentos en el ciclo, Alexiev revive los secretos de producción, el detrás de escena y las anécdotas que hicieron posible llevar a la pantalla ideas tan ambiciosas como inspiradoras, y reflexiona sobre el legado de un programa que, aún hoy, sigue marcando tendencia en las redes y en el corazón de quienes crecieron soñando con ser parte de ese mundo de colores, texturas y creatividad sin límites.

Alexiev, el artista argentino detrás del conocido segmento de Ar Attack, junto a la marioneta de Vicent Van Coco (@alexievga)

—¿Cómo nació tu pasión por el arte? ¿Fue algo que adquiriste de chico o surgió a partir de alguna experiencia o familiar en particular?

Desde chiquito dibujo. Antes de los cuatro o cinco años dibujamos todos, pero en la primaria me la pasaba dibujando: todos los cuadernos llenos de dibujos. Mi mamá, al ver esto, me mandó ya en segundo grado a un taller barrial de dibujo y pintura, y siempre me dediqué a eso. En la secundaria, todos los márgenes de las carpetas estaban llenos de dibujos. Mis compañeros me pedían que les hiciera caricaturas de los profesores, y empecé a trabajar en la revista del centro de estudiantes haciendo ilustraciones. Así que no fue algo que decidí de un día para el otro, sino que me salió naturalmente.

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—¿En qué momento decidiste dedicarte profesionalmente al arte o a estudiarlo de manera formal?

En la secundaria tenía la idea, pero hice Industrial y, cuando había que elegir especialización, podría haber seguido en el colegio Fernando Fader, pero pensé que como artista me iba a morir de hambre. Es un pensamiento impuesto, no es que mis viejos lo pensaban. Así que seguí Electrónica. Pero después, cuando terminé la secundaria, decidí estudiar algo que tuviera que ver con el arte y me recibí de diseñador gráfico.

—¿Cómo surgió la propuesta de integrar Art Attack? Además de este proyecto, también sos profesor, ilustrador y tenés más de 170 libros publicados.

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—Sí, tengo más de 170 libros publicados, sobre todo de arte ilustrado. Cuando me llamaron para Art Attack era docente y ya tenía muchos libros editados. Trabajé mucho en publicidad como director de arte e ilustrador, así que supongo que ese mix hizo que pensaran en mí para el programa. Originalmente me convocaron como director de arte, para estar detrás de cámara, generando imágenes, buscando materiales y armando la pre y postproducción.

Un hombre de mediana edad sonríe a la cámara mientras dibuja en un cuaderno sobre una mesa de madera, junto a una taza de café y un bollo
Gandman, quen estuvo dentro del ciclo desde 2009 hasta 2016, tiene más de 170 libros publicados y trabaja como profesor (@alexievga)

—¿Cómo fue que te pasaron al frente de cámara para hacer las obras de arte gigante?

—El programa original era inglés y Disney compró el formato. Cuando me convocaron para ser director de arte, empezamos a armar las artes gigantes, mientras hacían casting para quien iba a estar frente a cámara. Un día me llaman y me dicen que veían en las pruebas que se me daba bien dibujar y que sería más natural que lo hiciera yo. Nunca había hecho teatro ni tenía fantasía de estar frente a cámara, yo me imaginaba en mi taller, no mostrando lo que hacía. Pero me encantan los desafíos y, aunque me ponía nervioso, acepté. Me pusieron un coach para la parte actoral y decidí tirarme a la pileta. Creo que funcionó.

—¿Cómo era el proceso creativo? ¿Tenías que practicar varias veces, planificar los dibujos, elegir las locaciones?

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Sí, todos los estudios eran los de Non Stop en Munro, bastante grandes. Los exteriores se grababan en lugares a no más de dos horas de viaje, por organización. Había una parte de preproducción: yo hacía todos los dibujos chicos, unos 110 o 120 por temporada, y Disney elegía 27 para cada año. Después pasaba el guion a la gente, aunque mi personaje no hablaba y sí había una parte actoral, y se elegían las locaciones. Una vez definido dónde grabar, pensaba qué materiales eran lógicos para cada lugar. Conseguíamos todo y lo armábamos en estudio para probarlo, hacer fotos, ver si funcionaba o cambiar algo. Después, grabábamos en exteriores. Generalmente sólo grabábamos dos o tres meses en verano por la cantidad de luz solar que necesitábamos.

Con diferentes objetos cotidianos, Alexiev Gandman supo destacarse en el icónico programa de arte (Instagram/@alexievga)

—¿Cómo combinabas el trabajo en Art Attack con tu labor como profesor y tus otros proyectos?

Era un año continuo, sin vacaciones. Durante el año daba clases y hacía la preproducción. Los tres meses de grabación eran en verano, cuando no tenía clases. A veces se superponían cosas, como tener que regrabar capítulos por temas técnicos, pero trataba de planificar todo. Siempre tuve varios “kioscos” a la vez y me las arreglaba.

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—¿Y el tema de los materiales? ¿Eran prestados o los compraba Disney?

Todos los materiales se compraban y, después, Disney los donaba a distintas entidades de bien público. Solo lo que era imposible de recuperar, como azúcar o glicerina, no se donaba.

Hombre con camisa verde azulada y jeans flota horizontalmente sobre un fondo blanco, con dibujos marrones de desierto, camellos, pirámides y un sol
Durante seis temporadas, el ilustrador argentino sorprendió al público con creaciones a gran escala usando materiales cotidianos (@alexievga)

—¿Te reconocía la gente por tus apariciones en Art Attack?

En ese momento, poco y nada, porque mis alumnos eran del terciario y no veían el programa. Ahora me pasa que muchos de mis alumnos actuales me vieron en la tele cuando eran chicos y me piden sacarse una foto. Les digo: “Cuando aprueben, nos sacamos la foto”. Es muy divertido y me encanta.

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—¿Pudiste conocer a otros conductores de Art Attack de otros países?

No tuve relación con Rui Torres ni con Neil Buchanan, pero sí con los conductores locales de las temporadas que hicimos nosotros. Con Emiliano Pandelo de Argentina seguimos siendo amigos, con Dani de Brasil siempre nos hablamos, y también con el de Italia. Todos vinieron a grabar acá, así que a la mayoría los conocí. La sección de arte gigante era la misma para todos los países, pero cada uno tenía su conductor local.

Un hombre de azul observa una figura gigante de un futbolista haciendo una chilena con un balón en un campo de césped, con espectadores de fondo
«Yo hacía todos los dibujos chicos, unos 110 o 120 por temporada, y Disney elegía 27 para cada año», comenta Gandman sobre sus obras de arte (Captura de video)

—¿Cuál fue el segmento de arte gigante que más te costó realizar?

Dificultades técnicas, pocas. La diferencia entre pintar con colores y pintar con elementos no es tanta. Lo que sí era pesado era usar materiales que, por ejemplo, que cargás mucho te cansás. Los mayores problemas eran técnicos o climáticos: grabábamos en verano, con mucho calor, a veces en lugares inhóspitos. También tenía que evitar broncearme para no tener problemas de continuidad, así que cada dos horas había que reponer protector solar y maquillaje. Eso hacía que las grabaciones fueran más lentas.

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—¿Después de tanto trabajo nunca te cansaste de hacer arte gigante?

No, porque como hacía muchas cosas distintas, cambiar el chip me cambiaba la cabeza. No sentía rutina. Además, me organizaba para tener escapadas y estar con mi familia en lugares verdes durante la temporada de grabación, así que también disfrutaba.

Hombre sonriente con camisa roja y chaleco de pesca beige, señalando a la cámara. Detrás hay césped, un lago, árboles y un cielo azul
Durante sus años como parte de Art Attack, Gandman supo equilibrar sus diferentes proyectos con el descanso (@alexievga)

—¿Si te volvieran a proponer volver a Art Attack o un programa propio, te gustaría?

La experiencia me gustó mucho. Quedé en muy buenos términos con Disney y después les propuse varios proyectos que no prosperaron porque la empresa pasó por cambios y la transición del cable a la plataforma. Pero siempre estoy abierto a desafíos nuevos, todo lo que me saca de la zona de confort me divierte y lo acepto.

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—¿Hoy en qué proyectos estás trabajando? ¿Algún libro nuevo, curso o actividad artística?

Libros, muchísimos. Ahora estoy haciendo dos para Sigmar, uno para Granica sobre los mundiales, con preguntas y respuestas, y otro de busca y encuentra para Artemisa. Estoy armando un libro de “Destruye este libro” con ciencia y escribiendo cuentos de terror para chicos. También hice un juego de cartas que estamos puliendo. Y, además, sigo dando clases en el instituto.

Un hombre de cabello gris y camiseta azul clara sonríe a la cámara mientras dibuja en una mesa de madera con bocetos. Detrás, una estantería blanca llena de libros
«Siempre estoy abierto a desafíos nuevos, todo lo que me saca de la zona de confort me divierte y lo acepto», asegura Alexievante la posibilidad de un nuevo proyecto (@alexievga)

—¿Qué consejo le darías a alguien que te vio en Art Attack y quiere apostar por la creatividad o el arte?

Lo más importante es divertirse. Cuando uno hace cosas que disfruta, es más fácil que eso se transforme en una carrera y hasta en un negocio. Si te divertís, los que leen o ven lo que hacés también lo van a disfrutar. Si hacés cosas por obligación, termina siendo frustrante y no hay fórmula mágica. Lo esencial es que te guste y te diviertas con lo que hacés.

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CHIMENTOS

Tras varios días de calor, el clima cambia el fin de semana: qué pasará el domingo de Pascuas

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Luego de varios días marcados por el calor en Buenos Aires, el clima comienza a mostrar señales de cambio justo en el inicio del fin de semana largo. Este sábado 4 de abril arranca con condiciones agradables, pero con un leve descenso de temperatura respecto a las jornadas anteriores.

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Según las tendencias meteorológicas para esta época del año, abril suele presentar valores más moderados, con máximas cercanas a los 22 a 26 grados y mínimas alrededor de los 15 grados. En este contexto, el sábado se perfila con cielo parcialmente nublado y temperaturas que rondarán esos valores, sin extremos de calor.

A lo largo del día, el tiempo se mantendrá relativamente estable, aunque con presencia de nubosidad variable. No se descartan cambios hacia la noche, con condiciones que podrían volverse más inestables de cara al domingo.

Para el domingo de Pascuas, el panorama muestra mayor incertidumbre. Los pronósticos anticipan la posibilidad de lluvias débiles o lloviznas en distintos momentos del día, con cielo mayormente cubierto. Esto podría impactar en los planes al aire libre, especialmente durante la tarde.

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En cuanto a la temperatura, se espera que continúe en un rango moderado, sin volver a los picos de calor previos. De hecho, el cambio de masa de aire favorece un ambiente más otoñal, con menor amplitud térmica y condiciones más frescas.

Este tipo de variabilidad es habitual en el inicio del otoño, una estación caracterizada por transiciones rápidas entre días cálidos y jornadas más frescas o inestables.

Cómo estará el clima este fin de semana en Buenos Aires

  • Sábado con cielo parcialmente nublado y temperaturas moderadas
  • Máximas cercanas a los 22 a 26 grados
  • Condiciones estables durante gran parte del día
  • Aumento de nubosidad hacia la noche
  • Domingo de Pascuas con cielo mayormente cubierto
  • Posibilidad de lluvias débiles o lloviznas
  • Ambiente más fresco en comparación con días anteriores

Después de varios días de calor, el fin de semana en Buenos Aires marca un cambio de tendencia. Aunque el sábado todavía permitirá disfrutar al aire libre, el domingo llega con un clima más inestable que podría modificar los planes. Como suele ocurrir en otoño, la clave estará en seguir de cerca el pronóstico y adaptarse a un tiempo que empieza a mostrar su lado más variable.

 

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