ECONOMIA
¿Viene un cisne negro? Japón prepara una inyección letal de dólares y bancos «top» entran en pánico

El tablero de la economía mundial amaneció teñido de un rojo profundo tras un sorpresivo y contundente mensaje proveniente de las más altas esferas del Lejano Oriente. Sanae Takaichi, la primer ministra de Japón, decidió poner un freno de mano a la especulación financiera desenfrenada. Con un tono severo que no dejó lugar a dobles interpretaciones, la funcionaria advirtió que el Gobierno nipón está completamente listo para defender su soberanía monetaria a cualquier costo.
Esta declaración cayó como una bomba atómica en las mesas de dinero de todo el planeta, donde miles de operadores quedaron paralizados ante las pantallas titilantes. Ocurre que el yen, tradicionalmente visto por los analistas como un refugio seguro en tiempos de crisis, atraviesa hoy una de las peores crisis de devaluación de su historia moderna. Los fondos de inversión más agresivos habían apostado fortunas colosales a que esta caída no tendría fondo, aprovechando la debilidad estructural de la economía asiática frente a la fortaleza estadounidense.
Ahora, con las palabras de Takaichi, el escenario financiero dio un giro drástico y el pánico más puro comenzó a apoderarse de los inversores especulativos. Una intervención estatal implica que Japón usará sus gigantescas y codiciadas reservas para comprar yenes en el mercado abierto, forzando así su apreciación de forma artificial y repentina. Quienes apostaron en contra de la moneda nipona podrían perder miles de millones de dólares en cuestión de segundos si este movimiento gubernamental se concreta.
Para el ciudadano común en occidente, este conflicto puede parecer una disputa lejana, pero las consecuencias de esta guerra financiera viajan a la velocidad de la luz. Si la tercera economía del mundo mueve sus fichas para rescatar su moneda, el precio del dólar a nivel global sufrirá réplicas y temblores inmediatos. Se avecinan semanas de altísima turbulencia donde el valor real de los ahorros familiares y el costo de las importaciones penderán de un hilo muy delgado.
El disparo de advertencia a los mercados
El pánico desenfrenado de los últimos días no surgió de la nada, sino de un movimiento técnico y sigiloso muy específico en el opaco mundo financiero. Los principales bancos comerciales de Asia reportaron haber recibido llamadas confidenciales del Banco de Japón, consultando el precio exacto y la disponibilidad de la divisa. En la jerga sofisticada de Wall Street, este procedimiento se conoce como «rate check» y equivale, literalmente, a desenfundar un arma cargada frente a los rivales del mercado.
Históricamente, esta consulta telefónica a los agentes financieros es el paso previo e indispensable a una intervención masiva y letal en el mercado global de divisas. El Estado avisa, de una manera implícita pero aterradora, que está calibrando la mira antes de empezar a vender dólares de sus reservas sin piedad. El objetivo principal de esta maniobra es asustar a los especuladores para que abandonen sus posiciones de riesgo antes de que llegue el golpe real y devastador.
Lo que elevó la tensión a un nivel histórico sin precedentes fue un rumor inquietante que cruzó el océano Pacífico a toda velocidad en las últimas horas. Según trascendidos en los pasillos de las finanzas, la Reserva Federal de Nueva York también estuvo sondeando los precios de la moneda japonesa con los grandes bancos. Esto abre la puerta a una intervención coordinada y brutal entre las dos mayores potencias económicas del mundo libre, un evento rara vez visto.
Si Estados Unidos y Japón deciden actuar juntos en esta cruzada, el poder de fuego para aplastar la devaluación del yen sería sencillamente devastador. Los expertos en divisas saben que absolutamente nadie en el mundo privado puede ganarle una pulseada a la Reserva Federal y al Banco de Japón trabajando en equipo. Por esa misma razón, el simple rumor del «rate check» paralizó las operaciones diarias y dejó al mercado en un estado de vigilia y shock permanente.
El veredicto de Wall Street: qué anticipan Goldman y Morgan Stanley
Las mentes más brillantes y experimentadas de las finanzas globales pasaron la noche en vela analizando este nuevo y peligroso panorama de riesgo sistémico. Desde las oficinas de Goldman Sachs, los estrategas calcularon minuciosamente que Japón cuenta con una «caja de guerra» de casi 300.000 millones de dólares para esta batalla. Esta cifra verdaderamente monumental le permitiría al país asiático sostener una defensa feroz del yen durante varios meses sin siquiera tener que pedir ayuda externa.
Por su parte, los analistas senior de J.P. Morgan emitieron informes de alerta máxima para sus clientes sobre la extrema volatilidad que se avecina en el corto plazo. Ellos consideran que la barrera técnica de los 160 yenes por dólar se convirtió en una línea roja psicológica absoluta para el gobierno y el Banco Central japonés. Si la moneda cruza ese umbral crítico, la orden de venta de dólares será automática, fulminante, implacable y ejecutada sin ningún tipo de previo aviso al mercado.
El peligro más grande y silencioso lo señaló Morgan Stanley, alertando sobre el dramático efecto «trampa» que podría generarse con esta intervención cambiaria. Hay demasiados inversores en todo el mundo apostando a la baja del yen al mismo tiempo, lo que crea un mercado peligrosamente sobrecargado y frágil. Si Japón interviene de golpe, todos correrán hacia la misma y estrecha puerta de salida, provocando un colapso en los sistemas de compra y venta.
Finalmente, desde el Bank of America (BofA) decidieron sumar una cuota extra de pesimismo al advertir sobre el profundo daño colateral de estas medidas. Sostienen que esta inminente guerra de divisas obligará a todos los bancos centrales del mundo a reevaluar sus proyecciones de inflación para el año que comienza. Absolutamente nadie en la economía global saldrá ileso de una manipulación cambiaria de esta magnitud liderada por una potencia industrial del G7.
El laberinto político y la onda expansiva que llegará a tu bolsillo
Detrás de todo este complejo ajedrez financiero se esconde un enorme y difícil dilema político para el nuevo liderazgo gubernamental de Tokio. Takaichi prometió en su campaña un fuerte gasto público para reactivar la economía, una medida que inevitablemente genera inflación y devalúa la moneda local. El Gobierno está actualmente atrapado en una encrucijada entre cumplir sus promesas populistas a los votantes o proteger la sagrada estabilidad del sistema financiero internacional.
La forma práctica que tiene Japón de intervenir es vendiendo los miles de millones en bonos del Tesoro estadounidense que tiene guardados celosamente en sus bóvedas. Si Tokio inunda el mercado con estos bonos para conseguir liquidez en dólares y luego comprar yenes, las tasas de interés globales subirán de manera violenta. Esto encarecería automáticamente el crédito en todo el mundo, afectando desde las hipotecas familiares en Europa hasta la refinanciación de la deuda en países emergentes como Argentina.
Este temido efecto dominó es exactamente lo que mantiene en alerta máxima a los organismos multilaterales de crédito y a los ministerios de economía de todo el mundo. Un salto brusco en el valor del yen encarecerá de inmediato las exportaciones vitales de tecnología avanzada, microchips y automóviles que produce la industria japonesa. Como consecuencia, las computadoras, los teléfonos inteligentes y los repuestos sufrirían un aumento de precios que impactaría directamente en los bolsillos de los consumidores en América Latina.
La guerra de nervios en los mercados apenas comienza y el desenlace de esta batalla definirá el ritmo económico y la inflación del año que recién empieza. Takaichi mantiene por ahora un estricto y calculado silencio oficial, dejando inteligentemente que el miedo especulativo haga gran parte del trabajo por ella. Mientras tanto, el mundo financiero contiene el aliento, sabiendo perfectamente que el próximo titular de noticias o tuit puede cambiar las reglas del juego para siempre.
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ECONOMIA
El riesgo país sigue cayendo y se acerca a los 500 puntos básicos, el índice más bajo desde 2018

Este lunes el riesgo país sigue con la tendencia en baja, tal como venía la semana pasada, cuando llegó a niveles mínimos desde casi ocho años atrás. Hoy, el riesgo país se ubica en las 517 unidades, según la medición de J.P. Morgan, su menor nivel desde el 12 de junio de 2018, cuando llegó a los 503 puntos.
En cuanto a la plaza local, durante este lunes los bonos soberanos en dólares que más subieron son el Global 2035, que avanza 0,7%, seguido por el Global 2038, que también gana 0,7%, y el Global 2041, con una mejora de 0,6%.
El índice S&P Merval sube 2,5% a 3.116.377,510 puntos en pesos, mientras que en dólares sube 2% a 2.091,98. En la rueda de esta jornada, las acciones líderes que más suben son Edenor (+6,9%), Transportadora de Gas del Norte (+6,9%) e Irsa (+6,4%).
En los mercados de Nueva York sobresalen las subas en dólares de BBVA (+7,3%) y Central Puerto y Banco Supervielle (ambos con +5%).
Compra de reservas, dólar y confianza: las claves detrás de la caída del riesgo país
Durante la semana pasada se sostuvo un tono positivo para los activos financieros argentinos, con subas en acciones y bonos, una nueva baja del riesgo país y un dólar en retroceso, en un contexto de compras de divisas por parte del Banco Central.
Uno de los factores clave detrás de la baja del riesgo país es el crecimiento de las reservas internacionales brutas, que superaron los u$s45.000 millones por primera vez desde septiembre de 2021. A eso se suma la demanda sostenida por los bonos soberanos, reforzada tras el pago de amortizaciones y vencimientos del 9 de enero.
Con este escenario, el riesgo país argentino se ubica en niveles que no se veían desde 2018. Desde la asunción de Javier Milei, el indicador se redujo en casi 1.400 puntos básicos, y si la comparación se extiende a noviembre de 2023, cuando ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.
La mejora de los bonos y la compresión del riesgo país también se explican por el saldo comprador del BCRA en enero, superior a u$s900 millones, y por la baja del tipo de cambio mayorista.
El BCRA compra y el oficial baja: la señal detrás de las operaciones
Expertos de la city porteña detallaron que el Banco Central acumuló en enero más de u$s900 millones, con un promedio diario de u$s63 millones y catorce ruedas consecutivas de saldo positivo. Para la sociedad de bolsa PPI, que compras de esa magnitud convivan con un tipo de cambio que no se recalienta sugiere que una parte relevante de la demanda se canalizó mediante operaciones en bloque.
Desde Epyca señalaron que, en la primera quincena de 2026, el BCRA también logró compras consecutivas bajo la nueva regulación cambiaria, acumulando u$s562 millones y superando el 5% del volumen operado en el MLC que el Gobierno había tomado como referencia. Para sus analistas, ese dato muestra un aprovechamiento efectivo de una oferta temporal de divisas.
Sin embargo, los expertos de la consultora explicaron que la «compra fuerte» de dólares recién ganaría tracción cuando exista una oferta masiva, algo que ubican a partir del inicio de la liquidación de la cosecha gruesa desde marzo.
En esa ventana, sostuvieron, habría más margen para normalizar variables monetarias —como encajes y tasas— sin tensionar el techo de la banda cambiaria.
Tesoro en modo dólar
A la par de las compras del Central, desde PPI señalaron que el Tesoro habría vuelto a demandar dólares. En la rueda del lunes 19/01 —de bajo volumen por el feriado en Estados Unidos— sus analistas infirieron nuevas compras por el movimiento de sus cuentas en el Banco Central: los depósitos en moneda extranjera subieron u$s279 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron el equivalente a u$s269 millones.
Para PPI, dado el patrón reciente, es probable que esas operaciones se hayan realizado directamente contra el BCRA. Si esa hipótesis se confirma, el Tesoro acumularía compras por u$s2.746 millones en lo que va del mes directamente a la autoridad monetaria, un dato que vuelve a poner el foco en la coordinación entre política cambiaria y necesidades financieras del sector público.
Los especialistas del bróker detallaron que las últimas compras servirían para afrontar las obligaciones restantes de enero, estimadas en u$s245 millones. Mirando hacia adelante, estimaron que la dinámica podría repetirse: en febrero el Tesoro enfrenta vencimientos cercanos a u$s1.000 millones, de los cuales u$s830 millones corresponden al pago trimestral de cargos e intereses al FMI; al 19/01, añadieron, contaba con apenas u$s349 millones en su cuenta en el BCRA.
PPI también advirtió el lado B: el Tesoro sigue reduciendo sus depósitos en pesos en el BCRA y al 19/01 se ubicaban en $2,32 billones, el nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que erosiona una fuente clave de liquidez del sistema financiero.
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ECONOMIA
Salió desde Venezuela el primer buque con crudo pesado hacia Estados Unidos

Un buque tanque fletado por Trafigura partió el domingo desde el puerto venezolano de Jose, transportando alrededor de un millón de barriles de crudo pesado venezolano al Puerto Petrolero Offshore de Luisiana (LOOP), según datos y documentos de LSEG, difundidos por la agencia Reuters. Este envío representa el primer cargamento directo a Estados Unidos dentro de un acuerdo de suministro de 50 millones de barriles recientemente pactado entre Caracas y Washington.
Las comercializadoras Vitol y Trafigura recibieron este mes las primeras licencias estadounidenses para cargar y exportar petróleo venezolano como parte del acuerdo, tras lo cual comenzaron a enviar cargamentos a terminales de almacenamiento en el Caribe, desde donde han comercializado y vendido el crudo a refinerías internacionales.
De acuerdo con el reporte de Reuters, el petrolero Gloria Maris, con bandera de Liberia, lleva aproximadamente un millón de barriles de crudo Merey de Venezuela y es el primero que las comercializadoras envían directamente a un puerto estadounidense desde el inicio del acuerdo, de acuerdo con los documentos y datos disponibles. Además, el buque más pequeño Volans, con bandera de Barbados, zarpó el domingo con cerca de 450.000 barriles de crudo venezolano hacia la terminal de Bullen Bay en Curazao.
Hasta la fecha, los comerciantes han enviado entre 10 y 11 millones de barriles de petróleo venezolano en el marco del acuerdo, y se preparan para comenzar a exportar fueloil, según fuentes y documentos revisados. Sin embargo, antes de que Venezuela pueda revertir los recortes de producción implementados durante el bloqueo estadounidense, el país debe agotar la mayor parte de los más de 40 millones de barriles acumulados en almacenamiento desde el mes pasado.
El volumen de crudo venezolano exportado como parte del acuerdo de suministro de USD 2.000 millones se situó la semana pasada en unos 7,8 millones de barriles, según datos de monitoreo de buques y documentos de PDVSA. El lento avance de los envíos ha impedido a la empresa estatal revertir completamente los recortes de producción.
El acuerdo entre Caracas y Washington, sellado este mes, permite la venta de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano almacenado en tanques y buques. Vitol y Trafigura fueron las primeras en obtener licencias estadounidenses para cargar y exportar. Sin embargo, el suministro no ha permitido a PDVSA reducir rápidamente los inventarios ni revertir los recortes de producción iniciados en enero.
Fuentes involucradas en las transacciones señalaron que las dificultades para transferir y almacenar el petróleo, así como la renuencia de los clientes finales a pagar los precios solicitados, han retrasado las ventas. Desde el 12 de enero, cuando los dos primeros petroleros partieron hacia terminales en Bahamas y Santa Lucía, otros cinco buques han seguido transportando crudo venezolano a esos destinos y a Curazao, según datos de envío revisados.
La estatal PDVSA, junto a Vitol y Trafigura, no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Funcionarios estadounidenses informaron la semana pasada que unos USD 500 millones provenientes de las primeras ventas de petróleo se depositaron en un fondo, cifra confirmada por el Gobierno venezolano, que anunció la llegada de los primeros USD 300 millones. No se han detallado los volúmenes exportados.
Además de los cargamentos gestionados por las comercializadoras, la única otra compañía que actualmente exporta crudo venezolano es Chevron, principal socio de PDVSA en una empresa mixta, que incrementó los envíos este mes desde los 100.000 barriles por día exportados en diciembre, según los datos disponibles.
Las transacciones petroleras entre Venezuela y Estados Unidos se aceleraron después de la captura del ex dictador Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores en una operación militar estadounidense en Caracas. Desde entonces, el poder fue asumido por la vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, quien ha sido considerada por la Casa Blanca como interlocutora oficial para conducir la transición a la democracia en el país caribeño.
South America / Central America
ECONOMIA
Un broker de la City revela su cartera ideal: cómo distribuir $1 millón en 10 acciones con potencial

Con un dólar que se mantiene estable, tasas reales todavía algo elevadas y un riesgo país que se mueve sin grandes sobresaltos, el mercado accionario argentino atraviesa una etapa de transición. Lejos del rally explosivo que siguió al cambio de escenario político, el S&P Merval ingresó en una fase de leve suba en dólares, donde las alzas dejaron de ser generalizadas y el foco volvió a ponerse en los fundamentos de cada sector y de cada empresa.
En ese contexto, IEB Research presentó en su último Argentina Weekly una cartera de acciones argentinas con un sesgo deliberadamente conservador. La estrategia no apunta a maximizar retornos en el corto plazo, sino a ordenar el riesgo, priorizar compañías líquidas y posicionarse en sectores que puedan capturar una mejora gradual del escenario macro si se consolidan algunos de los equilibrios actuales.
La lectura de fondo es que el equity argentino continúa condicionado por la dinámica del riesgo país, pero empieza a mostrar valor relativo frente a otros activos, especialmente si se mira el mediano plazo y se evita la concentración excesiva.
Un mercado que no está caro
Según el análisis de IEB, el principal condicionante de la renta variable local sigue siendo el riesgo país, que se mueve en torno a los 500–550 puntos básicos. Ese nivel explica por qué, pese a la acumulación de reservas del BCRA y a una inflación que desacelera, las acciones no lograron una recomposición más agresiva en dólares.
La consecuencia de este escenario es una subvaluación relativa de las acciones argentinas, particularmente en los sectores con mayor peso en el índice, como Oil & Gas y Bancos, que vienen mostrando un desempeño más débil frente a otros segmentos que ya capturaron parte de la mejora macro.
Para IEB, esta situación no invalida la inversión en acciones locales, pero obliga a ser selectivo, priorizar balances sólidos y evitar apuestas puramente tácticas en un mercado que todavía carece de catalizadores claros.
La lógica detrás de la cartera de IEB
La estrategia propuesta por IEB Research se estructura sobre una premisa simple, ya que en un mercado lateralizado, la clave no es adivinar el timing, sino construir carteras equilibradas, con sectores defensivos que amortigüen la volatilidad y exposiciones selectivas a los motores estructurales de la economía argentina.
Por eso, la cartera concentra su mayor peso en Oil & Gas, mantiene una participación relevante en Bancos y refuerza el perfil defensivo con empresas reguladas, complementando el esquema con sectores que podrían capturar valor ante una reactivación gradual de la actividad.
Cómo se invertiría $1 millón según esta estrategia
Aplicando la distribución sectorial definida por IEB a un capital de $1.000.000, el armado de la cartera queda claramente definido, tanto a nivel sectorial como por acción.
Oil & Gas: $400.000
El sector energético concentra el 40% del portafolio, reflejando la convicción de IEB en el potencial de Vaca Muerta como principal motor estructural del mercado argentino.
De ese total, $250.000 se asignan a YPF, que representa el 25% de la cartera. Para IEB, la petrolera estatal atraviesa un proceso de transformación profundo: venta de áreas maduras, reducción de costos de extracción y crecimiento sostenido del shale oil. El desempeño del bloque Loma Campana permitió alcanzar niveles de producción que consolidan un precio de equilibrio competitivo incluso en un contexto de Brent más débil. Además, la desinversión en activos no estratégicos fortaleció la generación de caja y mejoró el perfil financiero de la compañía.
El resto del bloque energético, $150.000, se destina a Vista Energy, que explica el 15% del portafolio. A diferencia de YPF, Vista presenta una exposición casi total al upstream, lo que le otorga mayor sensibilidad al precio del crudo y a la expansión de la producción. Para IEB, se trata de una apuesta con mayor volatilidad, pero también con mayor potencial relativo si el desarrollo de Vaca Muerta continúa avanzando.
Bancos: $200.000
El sector bancario concentra el 20% del capital, dividido en partes iguales entre Banco Macro y BBVA Argentina.
En el caso de Banco Macro, al que se destinan $100.000, la lectura de IEB es que ofrece un perfil más defensivo dentro del sector financiero, con fuerte presencia en el interior del país y un modelo de negocio más tradicional. La eventual recuperación del crédito al sector privado y una mayor estabilidad macro aparecen como los principales catalizadores para una mejora en resultados.
Por su parte, BBVA Argentina, que recibe otros $100.000, aporta diversificación y una mayor integración regional. Para IEB, una compresión del riesgo país y una normalización gradual del sistema financiero podrían reflejarse en una mejora de márgenes y en una recuperación del valor de mercado del sector bancario en su conjunto.
Reguladas: $160.000
El bloque de empresas reguladas representa el 16% de la cartera y cumple un rol claramente defensivo.
Dentro de este segmento, $60.000 se asignan a Transportadora de Gas del Norte, una compañía que se beneficia de la recomposición tarifaria y de un marco regulatorio más previsible. IEB destaca su bajo nivel de apalancamiento y la capacidad de afrontar inversiones futuras sin comprometer su balance.
El resto del bloque se reparte entre Central Puerto y Transener, con $50.000 cada una. En ambos casos, IEB resalta la estabilidad de los flujos, la mejora en balances tras años de atraso tarifario y el rol estratégico que cumplen dentro del sistema energético argentino.
Sectores complementarios
El 24% restante del portafolio, equivalente a $240.000, se distribuye entre sectores que IEB considera con potencial de mediano plazo, aunque con ponderaciones más acotadas para evitar desequilibrios.
En Servicios Financieros, se destinan $80.000 a BYMA, una apuesta directa al crecimiento del mercado de capitales argentino. Un mayor volumen operado, nuevas emisiones y más participación de inversores institucionales serían los principales drivers.
En Real Estate, otros $80.000 se asignan a IRSA, que combina activos inmobiliarios con exposición al consumo. Para IEB, una mejora gradual de la actividad económica podría traducirse en una revalorización de estos activos.
El sector Materiales recibe $50.000, concentrados en Loma Negra, una compañía directamente ligada al ciclo de la construcción. La reactivación de la obra privada y, eventualmente, de la obra pública, aparecen como factores clave.
Finalmente, $30.000 se asignan a Telecom Argentina, aportando una exposición acotada a telecomunicaciones y servicios digitales, con foco en estabilidad más que en crecimiento agresivo.
Una estrategia pensada para el mediano plazo
Por todo esto, el mensaje de IEB Research y remarca cómo el mercado accionario argentino todavía necesita catalizadores para destrabar una suba más sostenida, pero la relación riesgo–retorno empieza a volverse atractiva si se construyen carteras equilibradas y se evita la concentración excesiva.
Con $1 millón, la propuesta no apunta a un golpe de corto plazo, sino a posicionarse de manera ordenada en acciones argentinas con balances sólidos, liquidez y capacidad de capturar una mejora gradual del escenario macro. En un mercado que sigue siendo sensible al frente político y al riesgo país, la disciplina y la selectividad vuelven a ser el principal diferencial para el inversor.
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