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Donald Trump aspira a controlar las elecciones y tener su Arco de Triunfo

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Donald Trump volvió a encender las alarmas en Washington. El presidente de Estados Unidos llamó a su partido a despojar a los Estados del control de las elecciones y transferirlo al gobierno federal, una medida que expertos y dirigentes de ambos partidos consideran inconstitucional. El planteo surge en un contexto adverso para el oficialismo: los sondeos no lo favorecen y el mandatario teme perder el control del Congreso en las legislativas de noviembre.

La ofensiva se produce tras un nuevo revés electoral en Texas, histórico bastión republicano, donde el candidato demócrata Taylor Rehmet obtuvo un escaño en el Senado en un distrito en el que Trump había arrasado en 2024. Ese resultado se suma a otros golpes recientes, como las elecciones de gobernadores en Virginia y Nueva Jersey, celebradas en noviembre pasado, que dejaron amplios triunfos opositores.

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Con ese telón de fondo, Trump insistió en que su partido debería “nacionalizar” los comicios y cuestionó que algunos Estados -en su mayoría gobernados por demócratas- sigan organizando sus propias elecciones, tal como lo establece la Constitución.

Desde hace décadas, el sistema electoral estadounidense funciona de manera descentralizada: son los Estados y los distritos los que administran el proceso. Trump busca ahora modificar ese esquema para que el control quede en manos del gobierno federal, una iniciativa que, según sus críticos, le permitiría influir sobre los resultados y condicionar el voto.

Uno de los ejes de su discurso es la inmigración. Sin aportar pruebas, el presidente sostiene que extranjeros sin documentación votan de manera ilegal y favorecen al Partido Demócrata. “Quiero ver elecciones honestas. Si un Estado no puede organizarlas, la gente que me respalda debería hacer algo al respecto”, dijo desde la Oficina Oval, rodeado de legisladores republicanos.

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“Miren Detroit, miren Filadelfia, miren Atlanta”, agregó, al señalar ciudades de Estados clave como supuestos focos de corrupción, aunque sin presentar evidencia concreta. “El gobierno federal debería intervenir. Si no pueden contar los votos de forma legal y honesta, alguien más debería hacerse cargo”, remarcó.

Las declaraciones refuerzan lo dicho un día antes en una entrevista con el exsubdirector del FBI Dan Bongino, en la que exhortó a los republicanos a “tomar el control” de los procedimientos de votación en al menos 15 Estados, que no identificó.

Tiempo atrás, la Casa Blanca ya había solicitado a los Estados que compartieran sus padrones electorales. Al menos 24 se negaron, al considerar la medida ilegal y dirigida contra el voto inmigrante.

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Los planteos del magnate generaron fuertes críticas, incluso dentro del oficialismo. “¿Donald Trump necesita una copia de la Constitución? Lo que propone es descaradamente ilegal”, afirmó el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer. El republicano John Thune, jefe de la mayoría en la Cámara alta, sostuvo que si bien apoya exigir identificación a los votantes, se opone a federalizar las elecciones por tratarse de una cuestión constitucional.

El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, denunció que lo propuesto por Trump es "descaradamente ilegal". Foto: EFE/EPA/WILL OLIVER

El titular de la Cámara baja, Mike Johnson, intentó bajarle el tono a la polémica y dijo que Trump solo estaba expresando su frustración por presuntos problemas en Estados demócratas. Sin embargo, descartó que el Partido Republicano avance en el sentido que plantea el presidente.

El sistema electoral estadounidense se rige por leyes estatales enmarcadas en la Constitución, lo que limita el rol del gobierno federal. Cualquier intento de alterar ese esquema podría derivar en un juicio político.

Las tensiones se agravaron días después de que el FBI registrara la principal oficina electoral del condado de Fulton, en Georgia, en busca de documentos vinculados a las elecciones de 2020. Tras dos recuentos, las autoridades confirmaron entonces la victoria de Joe Biden. Ningún tribunal ni organismo electoral halló pruebas de fraude, pese a las reiteradas denuncias de Trump.

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En marzo pasado, el presidente firmó un decreto que exige identificación para votar en todo el país y busca impedir que se cuenten los sufragios por correo recibidos después del día de la elección, aun con matasellos previo. La medida enfrenta resistencias en tribunales federales.

En marzo pasado, Trump firmó un decreto que exige identificación para votar en todo el país y busca impedir que se cuenten los sufragios por correo recibidos después del día de la elección. Foto: REUTERS/Evelyn Hockstein/File Photo

“¿Quién no quiere que los votantes se identifiquen? Solo quienes quieren hacer trampas”, insistió Trump. “¿Y quién hace trampas? Los demócratas”, agregó.

En ese mismo discurso, volvió a vincular el sistema electoral con su promesa de lanzar “la mayor deportación de la historia”. “Si los republicanos no expulsan a los migrantes indocumentados, nunca volverán a ganar una elección”, afirmó.

Incluso llegó a lamentar no haber utilizado a la Guardia Nacional en 2020 para incautarse de las urnas y permitir que funcionarios afines contaran los votos. En una entrevista con Reuters, sugirió que “Estados Unidos no debería celebrar elecciones de medio mandato”. La Casa Blanca luego aclar que se trataba de una broma.

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Trump insiste con un Arco de Triunfo en Washington

En paralelo a su ofensiva política, Trump volvió a impulsar su idea de construir un Arco de Triunfo en el corazón de Washington, cerca del Monumento a Lincoln. El presidente sostiene, de manera errónea, que la capital reclama una obra de ese tipo desde hace dos siglos.

“Se interrumpió por algo llamado la Guerra Civil”, dijo días atrás a bordo del Air Force One. Sin embargo, historiadores desmintieron su versión: las águilas que menciona forman parte de un puente construido décadas después y el único antecedente similar fue una estructura temporal levantada en 1919 tras la Primera Guerra Mundial.

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“Washington era una ciudad inacabada antes de la Guerra Civil”, explicó la historiadora Chandra Manning, de la Universidad de Georgetown. “No había impulso para monumentos decorativos cuando aún faltaban edificios esenciales”.

Un modelo de un arco en el Resolute Desk durante una conferencia de prensa en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington. Foto: Jim Lo Scalzo/EPA/Bloomberg

Trump insiste en que su arco sería “el más bonito del mundo”. Según The Washington Post, evalúa una estructura de hasta 76 metros de altura, superior al Arco del Triunfo de París y cercana en escala al Capitolio.

El proyecto se sumaría a una serie de reformas impulsadas por el presidente, como el salón de baile de 400 millones de dólares en la Casa Blanca, la remodelación del Jardín de Rosas y cambios estéticos en la Oficina Oval.

La nueva estructura, según sus planes, debería inaugurarse en julio próximo, durante las celebraciones por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos. Aún no se informó cuánto costará, quién la financiará ni si cuenta con aval urbanístico.

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“El presidente Trump tiene razón. Durante casi 200 años, el pueblo estadounidense ha querido un arco en la capital”, sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle. “Su visión quedará grabada en la historia del país”.

Con información de Agencias

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Los expertos en restauración desaconsejan el traslado del ‘Guernica’: “No está preparado para viajar ni debería hacerlo si quiere conservarse bien”

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Los expertos en restauración desaconsejan rotundamente el traslado del Guernica. (Europa Press)

Corre estos días por el Museo Reina Sofía una gran inquietud que llega hasta el País Vasco. Desde que el lehendakari Imanol Pradales alzase la voz para pedir el traslado del Guernica, el icónico cuadro de Pablo Picasso, se han sucedido las declaraciones cruzadas y demás polémicas. Pero faltaba por conocer la opinión de quien realmente conoce mejor el cuadro: los restauradores. En muchas ocasiones, los considerados como “doctores” del arte han salido al paso para proteger la integridad de la obra por encima de cualquier interés político.

“Por un lado restauramos aquello que está deteriorado u oscurecido por el tiempo, lo volvemos a un estado lo más cercano posible al original. Pero también cuidamos de la obra en todos esos transportes”, comienza explicando María Antonia López de Asiaín, restauradora del Museo Nacional del Prado, quien habla con Infobae tras desatarse la polémica en torno al cuadro de Picasso. “El Guernica no está preparado para viajar. Ni debería viajar si quiere conservarse bien, porque es una obra muy grande, con mucho deterioro por el tiempo. Cuando se trajo del MoMA enrollado, tenía una serie de fisuras verticales, un craquelado que está fijo, que está estable, pero que no te admite el traslado”, zanja de primeras la experta, que coincide de pleno con el informe elaborado desde el propio Museo Reina Sofía, que desaconseja rotundamente el traslado del cuadro.

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Pero, ¿por qué entraña tanto riesgo este movimiento que sugieren desde el País Vasco para celebrar el 90º aniversario del bombardeo de Guernica?

Imagen del informe facilitado por el Museo Reina Sofía, en el que se detalla el desgaste y las alteraciones del Guernica
Imagen del informe facilitado por el Museo Reina Sofía, en el que se detalla el desgaste y las alteraciones del Guernica

“Los restauradores revisamos la obra y emitimos un informe de conservación. Y decimos: esta obra sí puede viajar o esta obra no puede viajar. Pero si las condiciones de conservación de la obra sí se pueden apañar o hacer una buena restauración, el cuadro está estable y no corre riesgo, lo aprobamos. En el caso del Guernica, es que no se debe apañar. No es que no se pueda, es que no se debe”, recalca la restauradora del Prado, en el cual estuvo el Guernica durante más de 11 años antes de su traslado definitivo al Reina Sofía.

Un traslado que, a pesar de la escasa distancia, ya tenía gran dificultad. “En aquel momento, la empresa de transportes hizo como un camión, como que el suelo entre las ruedas bajaba… Porque no dan la altura, los camiones, punto. De obra de arte tiene tres metros de altura. Y este cuadro no cabe. En la anterior ocasión que se pidió, diseñaron hasta un viaje en carreteras que tuviera los puentes de suficiente altura para poder llevarlo, porque claro, no es una medida estándar de camión”.

El deterioro del Guernica y las razones para su no traslado

El informe facilitado por el Museo Reina Sofía explica con lujo de detalles por qué se niega al traslado. “Los estudios con luz visible han hecho posible apreciar las diferentes alteraciones que ha sufrido la obra. Respecto al soporte, vemos que el perímetro de la tela presenta un gran número de alteraciones causadas por los múltiples clavados y desclavados del bastidor a los que el lienzo fue sometido a lo largo de su historia. El bastidor original carecía de cuñas intencionalmente, por lo que exigía aplicar fuertes tensiones durante el montaje, tensiones acentuadas por el hecho de ser un lienzo de grandes proporciones”, detalla el estudio publicado hace tan solo unas semanas, que también habla de “alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras atribuidas mayoritariamente a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia”.

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El lehendakari Imanol Pradales ha afirmado que la cesión de el ‘Guernica’ de Picasso a Euskadi de forma temporal podría ser «una buena forma de avanzar en reparación». (PNV)

El deterioro y el inmenso tamaño del Guernica (776,6 cm × 349,3 cm) son dos de los aspectos en los que López de Asiaín coincide con el Reina Sofía. “Una obra, en lienzo de tan gran tamaño, cuando la mueves, hace como vela, como un barco. El Guernica está muy deteriorado porque es de gran tamaño y precisamente se puede proteger peor porque es de gran tamaño. Entonces, está muy deteriorado… El enrollado causa una serie de fisuras verticales o de craquelados”, confirma la restauradora, quien por otro lado no es ajena a los intereses políticos que hay detrás de este hipotético movimiento. “Es la machada de decir: ‘Yo me traje el Guernica y el Guernica es nuestro’. Es un poco eso, la cuestión política”.

A pesar de todo, la restauradora defiende vías alternativas al traslado del Guernica para poder celebrar ese aniversario sin poner en riesgo el cuadro. “Hay que diferenciar la obra del mensaje. Es decir, esa obra de arte tiene valor para nosotros, para el Reina Sofía, para los restauradores y para los historiadores del arte. Y para el País Vasco la tiene como mensaje. Entonces, realmente piensas, ¿es lo mismo tener la obra de arte en realidad, que puede sufrir, que puede tener un detrimento? Porque para nosotros es un símbolo de nuestra Guerra Civil, de España, de todo, que no tenemos ningún derecho a deteriorar. No te digo que viaje un póster, pero se pueden hacer realidades 3D, cosas diferentes, muy buenas y con el mismo mensaje», defiende la experta.

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«Esta guerra no ha terminado»: Tres columnistas debaten qué debe suceder a continuación en Irán

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El presidente Donald Trump anunció un alto el fuego con Irán antes de las negociaciones previstas para este fin de semana para la resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Stephen Stromberg, editor de la sección de opinión de The New York Times, reunió a los columnistas Nicholas Kristof y Bret Stephens, así como a la colaboradora Megan K. Stack, para analizar las perspectivas de paz y las consecuencias de la guerra hasta el momento.

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La conversación ha sido editada para mayor claridad y brevedad.

Stephen Stromberg: ¿Qué probabilidades hay de que los disparos se reanuden antes de que ambas partes lleguen a un acuerdo? Bret, ¿por qué no empiezas tú?

Bret Stephens: Como se dice que dijo el gran físico Niels Bohr (¿o fue Yogi Berra?), «Es muy difícil predecir, sobre todo el futuro».

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Pero yo diría que esta guerra no ha terminado.

No creo que Donald Trump permita que Irán siga bloqueando el estrecho de Ormuz.

No creo que Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, permita que el alto el fuego interfiera en la campaña de su país contra Hezbolá en el Líbano.

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Y no creo que a los que están al mando en Teherán les interese un acuerdo que los deje sin uranio enriquecido o sin la capacidad de enriquecerlo.

Nicholas Kristof: Coincido en que veremos más enfrentamientos armados.

Las dos partes están demasiado distanciadas como para llegar rápidamente a un acuerdo, así que sospecho que se atacarán mutuamente y pondrán a prueba sus límites.

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Pero también creo que ambas partes desearían un acuerdo, el adecuado, por lo que podría haber cierta disposición a seguir adelante de forma ambigua, incluso con violaciones por parte de la otra parte, sin que se retome la guerra a gran escala. Eso espero.

Megan K. Stack: No creo que la violencia esté a punto de terminar.

Pero sí creo que hay una pequeña posibilidad —hago hincapié en «pequeña»— de que Trump aproveche los próximos días para sacar a Estados Unidos de todo este embrollo y declarar la victoria.

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Líbano, que ayer sufrió el ataque israelí más mortífero hasta la fecha, es un punto clave de fricción.

¿Desea Trump un alto el fuego con la suficiente urgencia como para intentar detener la ofensiva israelí contra Líbano?

¿Ve Irán suficiente ventaja en obtener un acuerdo con Estados Unidos ahora como para abandonar Líbano?

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El historial de Trump sugiere que no se volverá contra Israel, pero se encuentra en una situación de presión sin precedentes debido a lo que muchos —incluida yo— consideramos una debacle desastrosa en Irán.

Stromberg: ¿Cuáles deberían ser las líneas rojas del presidente Trump en las próximas negociaciones?

Stephens: ¿ Como mínimo?

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Primero, el estrecho de Ormuz es una vía marítima internacional que debe estar abierta al tráfico marítimo, libre de amenazas de violencia y sin peajes.

Segundo, Irán no puede tener ni su reserva de uranio enriquecido ni el derecho a enriquecerlo; si Irán quiere uranio poco enriquecido para alimentar reactores nucleares, podemos suministrárselo.

Tercero, Irán debe respetar la soberanía de todos sus vecinos, incluidos países como el Líbano, donde mantiene aliados.

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No puede haber paz en la región mientras Irán proporcione a grupos terroristas los medios para socavar gobiernos y atacar países vecinos.

Cuarto, Irán no puede volver a masacrar a su propio pueblo y esperar impunidad: lo que se denomina la «responsabilidad de proteger» es algo que le debemos al pueblo iraní, asediado por la violencia.

Kristof: La línea roja más importante debería ser la cuestión nuclear.

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Sería una catástrofe para la región si Irán se apresurara a desarrollar armas nucleares y se convirtiera en otra Corea del Norte, y creo que esta guerra ha aumentado ese riesgo.

Si Irán realiza pruebas y acumula armas nucleares, Arabia Saudita, Turquía y quizás Egipto también las adquirirán.

Por lo tanto, la máxima prioridad debería ser el retorno a un acuerdo nuclear que gestione las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán y el regreso de los inspectores al país. Irán hizo una oferta bastante buena sobre armas nucleares en vísperas de la guerra, que Estados Unidos rechazó; dudo que podamos obtener algo igual de bueno ahora, y es probable que Irán insista en cierta capacidad de enriquecimiento de bajo nivel.

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Quizás tengamos que aceptarlo, siempre y cuando abordemos el tema del uranio altamente enriquecido, los límites al enriquecimiento adicional y un régimen de inspección riguroso.

No creo que las demás líneas rojas de Bret sean alcanzables si se quiere poner fin a la guerra; Irán prefiere continuar la guerra antes que renunciar a la influencia que ha adquirido sobre el estrecho de Ormuz.

Y creo que insistirá en mantener a sus aliados.

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Así que tendremos que tomar decisiones difíciles, porque nuestra posición negociadora es peor hoy que antes de la guerra.

La decisión más difícil debería ser impedir que Irán obtenga armas nucleares, incluso si eso implica ceder en otros ámbitos.

Stack: Las líneas rojas están bien, pero Trump sabe que no está en una posición fuerte para exigir nada.

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Parece desesperado por salir de esta guerra.

Dudo que esté dispuesto a hacer concesiones en el estrecho de Ormuz, lo que podría ampliar el control de Irán sobre el paso e incluso permitirle obtener beneficios del peaje a los barcos.

Pero no me sorprendería que surgiera un acuerdo de este tipo.

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Crearía una fuente de ingresos para ayudar a Irán a reconstruirse tras la guerra sin ceder directamente a las demandas iraníes de reparaciones.

Además, trasladaría la responsabilidad de abordar el tema del estrecho de Ormuz a Europa y Asia, algo que a Trump le conviene.

Stephens: No creo que debamos sobreestimar la fuerza de Irán:

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tienen una habilidad innata para el farol que no se corresponde con su destreza en el combate.

Puede que tengan razón al decir que Trump quiere un acuerdo, pero no creo que lo quiera a cualquier precio: si hay algo que el presidente detesta más que nada, es la apariencia de debilidad.

Y dejar que Irán controle el estrecho ahora más que al principio da una imagen de debilidad. Dudo que Trump lo tolere.

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Stack: No estoy seguro de eso.

Trump había moderado su retórica sobre el estrecho de Ormuz, especialmente después de no lograr que sus aliados europeos lo apoyaran para tomar una postura firme contra Irán al comienzo de esta guerra.

Su posición actual parece ser que Estados Unidos no depende del estrecho de Ormuz, y que quienes sí dependen —Europa y Asia— pueden encontrar su propia solución.

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La realidad es que Trump ya se ve débil, de forma desastrosa.

Creo que lo sabe y está intentando minimizar las pérdidas.

Stromberg: El estrecho de Ormuz es una vía marítima internacional. ¿Puede Trump negociar legítimamente su estatus? ¿Sería estable cualquier acuerdo que dejara a Irán con un control sustancial sobre el estrecho, considerando cómo reaccionaría el resto del mundo ante un acuerdo que impusiera barreras de paso que no existían antes del inicio de la guerra?

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Kristof: Según el derecho internacional, el estrecho de Ormuz debería considerarse una vía marítima internacional con libre paso. Pero si Irán impone un peaje, quizás con Omán, no veo quién lo impedirá.

La principal contrapresión sería China, pero se estima que Irán puede ganar 500 mil millones de dólares en los próximos cuatro años cobrando por el paso, y no renunciará a ello fácilmente.

Irán podría argumentar que, por razones medioambientales y de seguridad, debe coordinar el paso por el estrecho.

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Esto significaría que Irán saldría enormemente fortalecido de esta guerra. Trump lo detestaría, pero podría quejarse de que él hizo el trabajo difícil y ahora les corresponde a los europeos abrir el estrecho, lo que dejaría a Irán en control.

Stephens: Ceder el control del estrecho a Irán —con o sin la participación de Omán— sería un fiasco. Sentaría un precedente catastrófico:

¿Deberían ahora los hutíes, con base en Yemen, exigir el control del estrecho de Bab el-Mandeb, en la desembocadura del mar Rojo? ¿Y qué hay de Indonesia en el estrecho de Malaca?

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La Armada de Estados Unidos nació para garantizar la libertad de los mares; esto sería su fin.

Pero no es necesario que Irán controle el estrecho.

Obligar a Irán a abrirlo es un objetivo militar alcanzable para el que el Pentágono lleva décadas planificando.

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Si tenemos que hacerlo, debemos hacerlo, e insistir legítimamente en el apoyo de nuestros socios europeos y del Pacífico, que dependen mucho más de la energía del Golfo Pérsico que nosotros.

Stack: Informes recientes sugieren que Irán ha publicado mapas del estrecho que dan a entender que el paso está minado, y ha pedido a las navieras extranjeras que discutan sus rutas con Irán para garantizar un paso seguro.

Se trata de una estrategia inicial agresiva de cara a las negociaciones de este fin de semana.

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Stromberg: Suponiendo que ustedes tres tengan razón y que los disparos puedan reanudarse, ¿qué podría hacer Estados Unidos, si es que puede hacer algo, para obtener mayor influencia?

Stephens: Los iraníes están intentando construir una nueva base nuclear subterránea, aún más inexpugnable que la antigua de Fordo, en un lugar llamado Montaña del Pico.

Deberíamos destruirla como medida de precaución ante el próximo intento nuclear ilícito de Irán.

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Deberíamos tomar el control de las islas iraníes en la desembocadura del estrecho, incluso si eso implica el despliegue de tropas terrestres.

Deberíamos destruir elementos de la economía iraní de los que depende el régimen, incluidas las instalaciones petroleras.

Incluso podríamos ayudar a los israelíes en el Líbano, como recordatorio de que la amenaza que representa Hezbolá no es solo para Israel.

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Pero bajo ningún concepto debemos atacar infraestructuras, como centrales eléctricas, de las que dependen los civiles iraníes.

Lo último que deberíamos hacer es concederle a este régimen el inmerecido favor de la simpatía de su pueblo.

Stack: Los tiroteos no han cesado realmente; ¡miren Líbano! También creo que es un error pensar que el único problema de Estados Unidos en estas negociaciones es la falta de influencia.

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Existe además una grave falta de credibilidad.

¿Por qué debería Irán confiar en algo de lo que diga esta administración? En dos ocasiones durante el último año, Irán ha negociado con Estados Unidos y se ha declarado dispuesto a hacer concesiones reales, solo para sufrir ataques con bombas por sorpresa. Trump es el único responsable de haber destruido tan gravemente su propia credibilidad. Ahora tiene que negociar en una situación de semidesesperación con un adversario que no tiene motivos para creerle.

No creo que haya forma de superar estos problemas, y es probable que la posición de Estados Unidos solo empeore con el tiempo.

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Kristof: Cada vez que Trump intenta obtener ventaja, la pierde, y además parece más desesperado.

Las estrategias que ha empleado para conseguirla, como asesinar líderes, amenazar con lo que podría equivaler a un genocidio y contemplar la incautación de instalaciones en alta mar, han resultado contraproducentes y han debilitado nuestra posición.

La única medida militar que consideraría, aunque probablemente la descartaría, sería un esfuerzo conjunto con los Emiratos Árabes Unidos para apoderarse de tres islas en disputa en el estrecho —Abu Musa y las islas Tunb Mayor y Menor— y entregarlas inmediatamente a los Emiratos para su ocupación y control.

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Esto supondría un duro golpe para Irán, pero los emiratíes se encargarían de la operación.

El problema es que Irán casi con toda seguridad respondería con un nuevo ataque de misiles contra la infraestructura de la región.

Así que, quizás, en lugar de apoderarnos directamente de las tres islas, sería mejor insinuar que podríamos hacerlo si fracasan las negociaciones.

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Es una amenaza más efectiva que una acción concreta.

También deberíamos internacionalizar las negociaciones.

China y Pakistán han sido los actores más sensatos hasta ahora, y deberíamos incluirlos, sobre todo porque China mantiene buenas relaciones con Irán, desea que el estrecho esté abierto y no quiere que Irán posea armas nucleares.

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Stromberg: Por supuesto, la administración Trump argumenta que, tras seis semanas de guerra, Estados Unidos ya ha logrado lo suficiente como para que el costo haya valido la pena. Si la guerra terminara ahora, ¿cómo se verían los costos y los beneficios?

Stephens: En el espíritu de la Pascua judía, adopto una postura de «dayenu» —«habría sido suficiente»— respecto a la guerra. Irán seguía una estrategia similar a la de Corea del Norte, consistente en acumular un vasto arsenal de misiles con el objetivo de hacer impensable el costo de atacar sus instalaciones nucleares.

(En el caso coreano, la disuasión no se basaba tanto en misiles convencionales, sino en artillería apuntando a Seúl). Israel y Estados Unidos actuaron justo a tiempo para reducir drásticamente esa amenaza, lo que, como mínimo, brindó al mundo varios años de relativa seguridad frente a un Irán nuclear. ¡Eso sí que es un momento de «dayenu»!

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La destrucción de gran parte de la capacidad militar de Irán, sumada, esperemos, a la continuidad de las sanciones económicas contra el régimen, también significa que Teherán estará mucho más debilitado ante el próximo levantamiento popular, prácticamente inevitable.

Además, la disminución o eliminación de muchos de los aliados regionales de Irán, incluido el régimen de Assad en Siria, crea oportunidades para un cambio positivo en la región que no habría sido posible cuando grupos como Hamás y Hezbolá estaban en su máximo apogeo.

Pero todo esto depende de cómo termine la guerra. Si termina ahora, es decir, prematuramente, estos logros podrían resultar contraproducentes, es decir, insuficientes. La Guerra del Golfo de 1991, que finalizó con Saddam Hussein aún en el poder, demostró lo que sucede cuando no se completa el trabajo y se prepara a la región para su próxima crisis.

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Kristof: Este conflicto entre Trump y Netanyahu se estudiará como un ejemplo de cómo no se debe librar una guerra.

Las ganancias son muy modestas: hemos debilitado significativamente la armada, el ejército y la capacidad misilística de Irán. Los costos son inmensos: hemos dejado a Irán, por ahora, al mando de una de las vías marítimas más importantes del mundo; hemos matado a escolares y jugadores de voleibol; hemos gastado cantidades de misiles y armamento que debilitan la disuasión en Asia Oriental y pueden poner en riesgo a Taiwán; hemos fortalecido a los elementos más intransigentes y extremistas dentro de Irán y hemos elevado el poder de la Guardia Revolucionaria; hemos aumentado la probabilidad de que Irán despliegue armas nucleares en los próximos cinco años; hemos perjudicado el futuro de nuestros socios del Golfo; y hemos elevado el precio del petróleo, los fertilizantes, etc., durante algún tiempo.

Más niños africanos morirán de desnutrición debido al alza vertiginosa de los precios de los fertilizantes y la disminución de las cosechas. Pienso especialmente en el pueblo iraní, que protestó con tanta valentía por la democracia en enero y fue brutalmente masacrado; pues también los hemos dejado en peor situación.

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El régimen es tan impopular que en los últimos años se ha visto obligado a ceder en algunos temas, y existía la posibilidad de que, tras la muerte de Ali Khamenei, el nuevo líder supremo de Irán fuera alguien como Hassan Khomeini, quien habría continuado por ese camino. En cambio, hemos dado a los sectores más intransigentes una nueva oportunidad, y la represión es mayor que nunca.

Y ya que estamos hablando del costo de esta guerra, también está el costo financiero: aproximadamente 1,3 millones de dólares por minuto solo en gastos a corto plazo.

Linda Bilmes, experta de Harvard en financiación de guerras, estima que el total alcanzará el billón de dólares.

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Con menos de tres semanas del costo de esta guerra, podríamos haber proporcionado educación preescolar universal en Estados Unidos para niños de 3 y 4 años, o haber hecho que la universidad fuera accesible para todas las familias con ingresos anuales de 125.000 dólares o menos, o haber revertido durante un año los recientes recortes a los subsidios de la Ley de Cuidado de la Salud Asequible.

Podríamos haber usado esas sumas para fortalecer a Estados Unidos.

En cambio, las usamos para, en efecto, fortalecer a Irán.

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Stack: Si pulsáramos un interruptor y termináramos la guerra ahora, Estados Unidos obtendría: Un Irán debilitado y dañado (no estoy convencido de que esto beneficie directamente a EE. UU., pero otros discreparían).

Pero: No habría cambio de régimen. No se confiscarían las reservas de uranio. Las bases militares estadounidenses en el Golfo quedarían prácticamente inhabitables. Nuevas tensiones con los aliados del Golfo.

Una opinión pública estadounidense muy desaprobadora. Una percepción global de que Netanyahu nos convenció para entrar en guerra y fracasamos estrepitosamente. Nick también plantea un punto excelente: ahora es más probable que Irán busque un arma nuclear, y es probable que otros estados también comprendan que la única forma de protegerse es obtener una bomba nuclear. Esto es malo para todos.

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Irán obtendría: Miles de muertos, incluyendo a muchos altos funcionarios. Daños materiales graves que requerirían mucho tiempo y dinero para su reparación.

Nueva animosidad con los estados árabes del Golfo.

Pero: Liberación de las presiones políticamente desestabilizadoras de las sanciones. Control sobre el estrecho de Ormuz, de vital importancia económica. Nuevas tensiones entre Estados Unidos e Israel, y creciente desaprobación de Israel entre los votantes estadounidenses. La percepción global de que Irán se mantuvo firme frente a la superpotencia mundial.

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Mientras tanto, hemos visto a Trump dar tumbos tratando de volver a… lo que tenía antes de empezar a bombardear Irán: un estrecho de Ormuz abierto e Irán en la mesa de negociaciones.

Stephens: Algunas de las críticas a la gestión de Trump en la guerra me recuerdan al chiste del monje que se queja de la comida en su monasterio: «La comida es pésima y las raciones son muy pequeñas». ¿La objeción es que nunca deberíamos haber ido a la guerra? ¿O que no hemos avanzado lo suficiente en el logro de nuestros objetivos?

Me parece que una vez que decidimos (a) que un Irán nuclear es inaceptable; (b) que Irán no estaba negociando de buena fe; y (c) que Irán no había aprendido la lección tras los ataques de junio pasado a sus instalaciones nucleares y se estaba apresurando a reconstruir sus capacidades militares, entonces parece que otra guerra era inevitable y necesaria, y que lo principal ahora es terminar el trabajo que empezamos.

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Stack: Mi objeción es que Estados Unidos nunca debió haber entrado en guerra. Trump debió haberse ceñido a las negociaciones que parecían prometedoras.

Kristof: El régimen más debilitado por esta guerra podría ser el de Trump. Creo que las consecuencias económicas de la guerra aumentan la probabilidad de que los demócratas ganen el Senado y la Cámara de Representantes en otoño, y quizás también aumenten la posibilidad de que un presidente demócrata suceda a Trump. Pienso en el rey Creso de Lidia consultando al Oráculo de Delfos sobre si debía atacar el Imperio Persa. El Oráculo le dijo que, si lo hacía, un gran imperio sería destruido. Así que Creso, complacido, siguió adelante. Y el Oráculo tenía razón: Creso atacó Persia y destruyó un gran imperio: el suyo propio.

c.2026 The New York Times Company

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Australia’s most decorated living soldier charged amid fierce debate over war crimes allegations

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Australian authorities have arrested and charged the country’s most decorated living soldier, Ben Roberts-Smith, 47, with five war crime murders allegedly committed during the war in Afghanistan.

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Roberts-Smith, a former member of the Australian Defence Force, was arrested at Sydney Airport on Tuesday. His arrest has sparked outcry from a former Australian prime minister, who argued its unfair to judge the actions of «men in mortal combat by the standards of ordinary civilian life.» X owner Elon Musk also weighed in on the arrest, calling it «insane.»

The Australian Federal Police and the Office of the Special Investigator said Roberts-Smith is being charged in connection with the killings of five unarmed Afghans in three separate incidents between 2009 and 2012. AFP Commissioner Krissy Barrett alleged that Roberts-Smith either killed the unarmed Afghans himself or instructed a subordinate to kill them. If convicted, Roberts-Smith faces life imprisonment on each charge.

«It will be alleged the victims were not taking part in hostilities at the time of their alleged murder in Afghanistan,» Barrett said during a press conference. «It will be alleged the victims were detained, unarmed and were under the control of ADF members when they were killed.»

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NEW CHARGES AGAINST DC NATIONAL GUARD SHOOTING SUSPECT OPEN DEATH PENALTY DOOR

Ben Roberts-Smith arrives at the Federal Court in Sydney on June 9, 2021. Australia’s most decorated living war veteran lodged an appeal on Tuesday, July 11, 2023, against a civil court ruling that blamed him for the unlawful killings of four Afghans. (Rick Rycroft/AP)

The investigation into Roberts-Smith began in 2021, according to Ross Barnett, director of investigations at the Office of the Special Investigator. Roberts-Smith received the Victoria Cross after storming two enemy machine guns during his fifth tour in Afghanistan.

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Barnett said at the press conference that the investigation was «under challenging circumstances,» given that some of the murders occurred well over a decade ago and investigators were unable to visit Afghanistan.

«We don’t have access to the crime scenes, we don’t have photographs, site plans, measurements, the recovery of projectiles, blood spatter analysis, all of those things we would normally get at a crime scene,» Barnett said at the press conference.

TRUMP’S DC GUARD DEPLOYMENT DIDN’T FUEL VIOLENCE — BIDEN’S AFGHAN VETTING BREAKDOWN DID

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Ben Roberts-Smith standing outside St. Martin-in-the-Fields Church while wearing a suit and medals.

Corporal Ben Roberts-Smith VC, MG attends a Victoria Cross and George Cross Association Reunion Service at St. Martin-in-the-Fields Church on May 30, 2012 in London, England. (Max Mumby/Indigo/Getty Images)

While Australia’s current prime minister has yet to weigh in on the arrest, former Australian Prime Minister and leader of the Liberal Party Tony Abbott expressed his support for Roberts-Smith on X in a lengthy post.

«If Ben Roberts-Smith transgressed, why wasn’t this picked up prior to his gallantry awards and why wasn’t any culture of brutality towards prisoners detected by his more senior officers, and dealt with quickly, rather than being allowed to fester, as has been alleged, for over a decade?» Abbott wrote.

Allegations that Roberts-Smith engaged in war crimes began circulating publicly in 2017 and 2018 in articles published by The Age, the Sydney Morning Herald and The Canberra Times.

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Roberts-Smith filed a defamation suit against the papers, which became Australia’s most expensive defamation trial, but in 2023, a Federal Court judge ruled that four of the six murder allegations brought by the papers against Roberts-Smith were legitimate.

In one of the allegations ruled to have merit by Justice Anthony Besanko, Roberts-Smith allegedly marched a handcuffed Afghan man named Ali Jan off the edge of a 10-meter cliff. He survived the fall, but Roberts-Smith and his fellow soldiers walked down a footpath to meet him. Roberts-Smith then ordered a subordinate, known as Person 11 in court, to shoot him.

Ben Roberts-Smith walking away from the Federal Court of Australia while wearing a dark suit and blue tie.

Ben Roberts-Smith departs the Federal Court of Australia in Sydney on June 7, 2021 in Sydney, Australia. (Sam Mooy/Getty Images)

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The High Court dismissed Roberts-Smith’s appeal of the ruling in September 2025.

The criminal charges against Roberts-Smith stem from a joint effort by OSI and AFP. The two Australian agencies have conducted 53 investigations into ADF members tied to war crime allegations in Afghanistan. Ten of the investigations remain ongoing.

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