ECONOMIA
Reforma laboral: qué iniciativas propone el Gobierno y por qué formalizarían prácticas habituales de las empresas

Luego de la suspensión del encuentro de los gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el Gobierno impulsa que el Senado debata el proyecto de reforma laboral el próximo miércoles 11 de febrero. El texto propone cambios para incentivar la contratación formal. Aunque no todos los artículos introducen medidas nuevas, varios buscan otorgar respaldo legal a prácticas ya instaladas en el mercado laboral argentino, que, según especialistas en derecho laboral, representan un “ahorro futuro” para las empresas.
Con la presencia del ministro del Interior, Diego Santilli, en diversas provincias, el oficialismo logró el respaldo general de varios gobernadores al proyecto. El principal punto de conflicto es la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades que impacta en la coparticipación. Si bien existen alternativas para superar este obstáculo —como supeditar el cambio a la evolución de la actividad—, aún resta definir cómo se resolverá.
Hasta ahora no se observa un debate significativo entre la administración central y las provincias aliadas en torno al contenido de la reforma, su efecto sobre las empresas o los incentivos para la contratación de personal. Es que varios artículos no crean figuras nuevas, sino que buscan dar respaldo legal a prácticas ya vigentes, lo que, según especialistas, permitirá reducir los costos empresariales.
“Legalizar prácticas habituales en las empresas representa un aporte relevante y una ventaja económica, porque si algo no está legalizado existe un riesgo ante un accidente cubierto por la ART o durante una inspección”, señaló la abogada laboralista Silvina Scarimbolo.
EFE/Christian Escobar
La especialista indicó que muchos pequeños empresarios la consultan sobre los cambios concretos de la reforma, ya que mecanismos como el “banco de horas” o el fraccionamiento de las vacaciones ya se aplican en la práctica. “Muchos desconocen los riesgos que enfrentan por mantener prácticas, incluso acordadas con los trabajadores, que carecen de respaldo legal en caso de accidente, inspección o juicio laboral”, añadió en diálogo con Infobae. Es que si bien en la diaria varias firmas permiten que sus empleados dividan las vacaciones, lo hacen en contra de la ley, que establece un mínimo de 14 días corridos.
A la vez, Scarimbolo subrayó que la reforma laboral incorpora la opción de que empleado y empleador acuerden —o este último disponga de forma unilateral— componentes retributivos adicionales, ya sean transitorios, fijos o variables, que podrán otorgarse por un período determinado sin transformarse en derecho adquirido. “Este cambio permite premiar el desempeño y que las empresas mejoren su productividad”, añadió. Aunque ya es una práctica frecuente en Argentina, hoy no tiene marco legal y puede acarrear riesgos.
Entre los puntos más relevantes, la experta destacó la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que prevé un aporte del 3% de la nómina salarial de las empresas para cubrir futuras indemnizaciones. “Es un cambio sustancial para muchas pequeñas empresas porque les dará mayor seguridad para afrontar indemnizaciones laborales. También beneficia a los trabajadores, que tendrán mayor certeza de cobro”, afirmó.
De aprobarse el proyecto, se implementará una contribución especial del 3% sobre la nómina salarial, destinada a un fondo administrado por una entidad cuya creación y regulación dependerá de la Comisión Nacional de Valores (CNV). “De algún modo, se obliga al empleador a generar un fondo de previsión para despidos”, indicó el abogado especialista en relaciones de trabajo, Pablo Mastromarino.

Y aclaró que la medida no representará un costo adicional para las empresas, ya que las cargas sociales se reducirán en igual proporción. «El costo será el mismo, pero si se aprueba la reforma, las empresas podrán destinar ese monto al pago de indemnizaciones, cuando antes era percibido por el Estado“, señaló.
Otra iniciativa relevante es el “blanqueo de trabajadores”, que prevé como incentivo para el empleador una reducción significativa de las contribuciones patronales. Las destinadas al SIPA, al Fondo Nacional de Empleo y al Régimen de Asignaciones Familiares quedarán en 2%, mientras que las correspondientes al PAMI se ubicarán en 3 por ciento. “El objetivo es que las empresas, especialmente las pymes, que concentran la mayor parte del empleo informal, regularicen a sus trabajadores”, explicó Mastromarino.
Uno de los cambios más destacados de la reforma es la definición de los conceptos que se deberán considerar para calcular las indemnizaciones. “En la actualidad, según la provincia y la interpretación de la Suprema Corte local, ciertos conceptos pueden incluirse o no. El proyecto también establece que los intereses judiciales se calcularán según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 3% anual. Se fija así un criterio nacional, lo que implica una modificación”, detalló Silvina Scarimbolo. Además, resaltó que si la reforma se aprueba en el Congreso, dejará de existir la obligación de preaviso en el contrato de prueba de los trabajadores, eliminando un costo laboral para las empresas.

En el título 23, la reforma introduce modificaciones fiscales como un mecanismo indirecto para impulsar la contratación privada, reduciendo la carga del Estado sobre el sector privado. Entre ellos, sobresale el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), reclamado hace tiempo por la Unión Industrial Argentina (UIA).
Sin embargo, la contadora Elizabeth Piacentini advirtió que “los umbrales son elevados, ya que el monto mínimo de inversión para acceder a los beneficios es de USD 150.000”. Piacentini participó en las reuniones entre cámaras empresarias y el Gobierno, donde se propuso disminuir ese piso a 50.000 dólares. El acceso al RIMI permite deducir un porcentaje mayor en el impuesto a las Ganancias y recuperar el IVA, aunque estas ventajas solo aplican si la inversión alcanza al menos los 150.000 dólares.
“Invertir en bienes, obras de infraestructura o en el sector agropecuario, como vallas antigranizo o sistemas de riego, implica adquirir bienes de uso que, según la ley, deben amortizarse al 10%. El RIMI permite amortizarlos por completo en un año, según el tipo de bien. Así, pueden computarse como gasto. Algunos bienes se amortizan en dos años o en un lapso apenas mayor, pero el régimen otorga esa facilidad”, explicó Piacentini.
Cabe destacar que estas no son la únicas reducciones impositiva previstas. Además de la baja en el impuesto a las Ganancias para sociedades, la reforma contempla una disminución de los impuestos internos sobre los seguros, la telefonía celular y los automóviles, así como también sobre bienes suntuarios como el oro y las embarcaciones. Estas modificaciones han generado cuestionamientos.
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ECONOMIA
¿La revancha de Don Chatarrín?: acuerdo Trump-Milei puede favorecer a Rocca ante el avance asiático

Al final, «Don Chatarrín de los tubitos caros» -como rebautizó Javier Milei al CEO de Techint, Paolo Rocca- demostró por qué ha podido mantenerse en la élite industrial durante gobiernos de distintos signos. Lejos de entrar en la polémica tuitera, contraatacó con un arma que le duele al gobierno: trata de usar en su propio favor el propio acuerdo de libre comercio que Argentina firmó con Estados Unidos.
Tras varios días de silencio, Rocca dio una explicación oficial sobre lo ocurrido en la licitación para el gasoducto de casi 500 kilómetros que conectará Vaca Muerta con la costa atlántica. Y apuntó directamente al argumento preferido del gobierno: el de la sospecha de un sobreprecio en la cotización de la propuesta de Tenaris ante el llamado del consorcio Southern Energy.
Reconoció que, el precio que había presentado -u$s2.090 por tonelada de acero- superaba largamente la de su competidor indio Welspun, pero advirtió que lo raro no era el precio de Tenaris, que está en línea con los precios que se manejan en «las principales economías libres como Estados Unidos o Europa, y consistente con los costos directos e indirectos de nuestra operación en Argentina».
Y agregó que su contrapropuesta de igualar a su competidor mediante la baja de 24% en la cotización no tenía otro objeto que mantener el nivel de actividad y los puestos de trabajo argentinos, dado que con ese precio la operación se realizaría sin rentabilidad.
Pero, lo más importante, Rocca insinuó que la actitud de Milei no solamente convalida la práctica de «dumping» por parte de potencias asiáticas sino que, además, contradice la letra y el espíritu del tratado comercial con Estados Unidos.
En otras palabras, deja en el ambiente la sospecha de que el principal activo político de Milei -su alianza con Donald Trump– podría volverse en su contra, si Rocca decidiera usar la carta de la «competencia desleal» que siempre aparece en el discurso de la Casa Blanca.
Metiendo a EE.UU. en la discusión
La situación podría convertirse en un dolor de cabeza para el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, que asumió su cargo justo en el momento en el que se anunció el tratado de preferencia comercial entre EE.UU. y Argentina.
Milei presentó aquel anuncio como la antesala de una explosión de inversiones en el país, pero sus críticos pusieron la lupa sobre un compromiso que, a primera vista, dejan la sensación de ser la adhesión a temas consensuados a nivel mundial, pero que, entrelínas, podrían implicar en realidad que buena parte de las importaciones que Argentina realiza desde países asiáticos se encarezca o se desvíe hacia otros países.
El tratado obliga a Argentina a revisar una serie de políticas respecto de patentes, derechos intelectuales, combate a la falsificación industrial, observación de la regulación ambiental y de respeto a normas laborales en el comercio. Y hasta se agregó una mención a la no aplicación de exenciones impositivas a los exportadores de soja -una medida para aplacar la protesta de los farmers estadounidenses, enojados por el tax holiday que recibieron los sojeros argentinos-.
El embajador Lamelas y los funcionarios estadounidenses que conducen la relación entre ambos países quedarían en una situación incómoda si Techint decidiera aplicar su poder de lobby y pedir que Milei cumpliera su compromiso con Estados Unidos.
No por casualidad, en su comunicado de descargo, Rocca recordó las dos secciones del acuerdo que hacen mención explícita a la aplicación de reglas de juego en el comercio internacional.
Y enumeró:
* «Alineación en materia de seguridad económica: Argentina reforzará la cooperación con Estados Unidos para combatir políticas y prácticas no orientadas al mercado por parte de otros países. Ambos países también se han comprometido a identificar herramientas para alinear enfoques en control de exportaciones, seguridad de inversiones, evasión de aranceles y otros temas relevantes».
* «Empresas estatales y subsidios: Argentina se ha comprometido a abordar posibles acciones distorsivas de empresas estatales y a revisar los subsidios industriales que puedan afectar la relación comercial bilateral».
¿Un efecto boomerang para Milei?
El mensaje es claro: al convalidar la contratación de la empresa india que trabaja con precios inferiores al promedio del mercado siderúrgico global, Milei no está combatiendo los sobreprecios de un industrial que pide prebendas, sino que está contradiciendo la propia letra del acuerdo firmado con Donald Trump.
Rocca, que habitualmente cultiva el bajo perfil y prefiere delegar en otros ejecutivos la defensa pública de la industria argentina, sorprendió al tomar la palabra en la conferencia anual de la UIA y acusar a Milei de no entender los cambios que están ocurriendo en el juego geopolítico global.
«Hace unos años la política industrial era sólo reforma laboral y tributaria. Hoy el mundo la discute seriamente, desde Estados Unidos hasta la Unión Europea», planteó el dirigente de Techint, quien criticó a Milei por el hecho de que, mientras los demás países plantean defensas de sectores estratégicos, «Argentina sigue con un discurso de neutralidad total».
Curiosamente, mientras el gobierno se jacta de su apertura comercial -incluyendo el alegato teórico de Federico Sturzenegger que toma prestados los argumentos clásicos de David Ricardo de hace dos siglos-, hay analistas que creen que Trump terminará forzando a Argentina a un mayor cierre. O, en todo caso, a un desvío de comercio, desde las potencias asiáticas hacia Estados Unidos, dado que Argentina se comprometió a apoyar «la protección de los derechos laborales reconocidos internacionalmente». Y uno de los mantras de la administración Trump es que China y otras naciones asiáticas incurren en competencia desleal al utilizar mano de obra infantil o sin protección legal.
Experiencia en peleas políticas
No es la primera vez que Rocca se enfrenta a un gobierno y que, ante la acusación de ser un exponente de la «patria contratista», usa en su defensa el argumento de la creación de empleo con capacidad de competencia a nivel mundial. Ya con Cristina Kirchner había tenido diversos conflictos. El más resonante fue, en 2012, la campaña publicitaria «Made in Argentina», donde mostraba la presencia internacional de la multinacional fundada por la familia Rocca.
Y esa campaña tenía, como contrapartida, la participación hostil de Axel Kicillof en el directorio de la empresa -una consecuencia de la reestatización del fondo de las AFJP, donde había acciones bursátiles que, súbitamente, le dieron al Estado el derecho de nombrar directores-. Kicillof forzó a cambiar planes de expansión internacional de la compañía, de manera de redireccionar recursos dolarizados al mercado argentino.
También en esa época, Rocca había quedado en deuda con los Kirchner, por su favor de haber intercedido ante Hugo Chávez por la deuda de casi u$s2.000 millones del gobierno venezolano tras la nacionalización de Sidor, una subsidiaria de Techint.
Mucho más cerca en la historia, durante el gobierno de Alberto Fernández, la propia Cristina reforzó su fisura con el ex presidente al reprochar públicamente a Techint que trajera desde Brasil la chapa laminada para el gasoducto Néstor Kirchner en vez de mudar la línea de producción a Argentina.
Aquel reproche derivó en un escándalo político, cuando el entonces ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dijo que si se traía el acero de Brasil era por culpa del pliego de licitación realizado por Ieasa (Integración Energética Argentina SA), cuya dirección respondía políticamente a Cristina.
Esa discusión le costó el cargo a Kulfas, pero no impidió que Techint siguiera adelante como proveedor y ejecutor del gasoducto, ajeno a la pelea política por atribuirse el mérito de la obra, que ya no se llama Néstor Kirchner, sino Perito Moreno.
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ECONOMIA
El Gobierno espera un salto exportador tras el acuerdo comercial con EEUU: cuál sería el principal sector beneficiado

Tras la firma del acuerdo comercial con Estados Unidos, el gobierno de Javier Milei proyectó un salto de las exportaciones que, en principio, podría sumar más de USD 1.000 millones extra a la balanza de comercio exterior, por la quita de aranceles a los productos enviados desde Argentina. Además, la ampliación del cupo de toneladas de carne bovina convierte al sector cárnico en uno de los principales beneficiados por el pacto bilateral.
El entendimiento, cuyo marco se firmó a finales de noviembre de 2025, contempla la apertura mutua de mercados para bienes considerados estratégicos. El texto prevé que Argentina obtenga beneficios para sus principales exportaciones hacia Estados Unidos, con énfasis en recursos naturales, acero, aluminio y carne vacuna.
Desde la Cancillería se señaló que EE.UU. eliminará los aranceles para 1.675 productos nacionales de diversos rubros, lo que facilitará la recuperación de exportaciones por valor de 1.013 millones de dólares. “Este marco mejora la inversión de nuestro país en las cadenas de suministro, genera nuevas oportunidades mediante el crecimiento de exportaciones de productos ya comerciados y favorece la apertura de nuevos mercados gracias a mejores condiciones de acceso”, destacaron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por su parte, Argentina suprimirá gravámenes para 221 posiciones arancelarias, entre ellas maquinaria, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos. También reducirá al 2% los derechos sobre otros 20 bienes, principalmente autopartes, y concederá cuotas para vehículos, carne y otros productos del sector agropecuario.

A su vez, la cartera liderada por Pablo Quirno comunicó que la administración Trump asumió el compromiso de examinar “oportunamente” los aranceles aplicados al acero y al aluminio bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos.
En paralelo, el país norteamericano impulsará, mediante organismos como el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC), el financiamiento de inversiones en sectores estratégicos de Argentina en coordinación con empresas estadounidenses.
En simultáneo, el gobierno argentino anunció que la administración de Donald Trump otorgará un cupo ampliado de 100.000 toneladas anuales para el ingreso de carne bovina argentina. De acuerdo con estimaciones oficiales, esto representa una suma adicional de 80.000 toneladas en 2026, que se agregan a las 20.000 toneladas previamente autorizadas. Esta medida permitiría aumentar las exportaciones argentinas de carne vacuna en aproximadamente 800 millones de dólares.
Como era de esperarse, en el sector festejaron la noticia. El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (Consorcio ABC) fue uno de los primeros en celebrar el acuerdo comercial al entender que los funcionarios argentinos “han conseguido una mejora significativa para el acceso de nuestras carnes bovinas al mercado de los Estados Unidos”.
“Fruto del trabajo coordinado entre el sector público y el sector privado, se puso como una de las prioridades de la industria frigorífica a la mejora del acceso al mercado de los Estados Unidos, donde Argentina contó históricamente con una cuota de 20 mil toneladas libres de aranceles. Hemos recibido de parte de nuestros funcionarios negociadores la gran noticia de la ampliación de este por un volumen de 80 mil toneladas adicionales durante el año 2026″, indicaron.

Además, subrayaron que según información de la Dirección General de Aduanas, se exportaron a los Estados Unidos cerca de 45.000 toneladas de carne bovina enfriada y congelada por un valor de casi 345 millones de dólares, lo que podría incrementarse a partir de la entrada en vigencia del nuevo entendimiento. De acuerdo a las estimaciones de la entidad, los nuevos lineamientos comerciales posibilitarían el ingreso de divisas superiores a los USD 700 millones durante el año en curso.
“El volumen sujeto a preferencia arancelaria fue superado holgadamente por nuestras empresas exportadoras por lo que la ampliación de dicho contingente es una buena noticia para una industria que se encuentra frente a un contexto sumamente difícil debido a la reducción de la oferta ganadera, afectada por décadas de políticas adversas”, comentaron del Consorcio ABC.
Cabe destacar que las exportaciones de carne bovina alcanzaron un máximo histórico en valor en 2025, totalizando USD 3.700 millones, lo que representa un crecimiento del 22,3% en comparación con el año previo. Estos datos surgen de un informe elaborado por la Dirección Nacional de Producción Ganadera a partir de información suministrada por SENASA, Indec y la Dirección de Control Comercial Agropecuario.
El incremento en el ingreso de divisas se explicó por una fuerte demanda internacional, que impulsó los precios de la carne a niveles sin precedentes. En cuanto al volumen, las ventas al exterior sumaron 853.183 toneladas equivalentes res con hueso y exhibieron una contracción respecto al 2024.
El crecimiento de las exportaciones se relacionó con la mejora de los precios internacionales: en diciembre de 2025, el valor en dólares por tonelada de res con hueso fue un 35,6% superior al de diciembre de 2024, alcanzando el nivel nominal más alto registrado por el sector.
North America
ECONOMIA
Las inversiones de EE.UU. en Argentina y cómo fueron las exportaciones e importaciones en 2025

El Gobierno realizó este jueves un anuncio histórico. Confirmó la firma del acuerdo comercial con Estados Unidos. Fue el canciller Pablo Quirno quien lo oficializó en redes sociales, desde Washington.
«Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del @USTradeRep (oficina de Comercio de EE.UU.) por construir juntos este gran acuerdo», señaló Quirno en redes sociales.
Se trata de un nuevo paso en el alineamiento político y -ahora todavía más- comercial con el gobierno de Donald Trump. Se espera que a partir de este entendimiento se profundicen los lazos comerciales, y crezcan el intercambio y las inversiones norteamericanas en el país.
Lo cierto es que, con datos del 2025, Estados Unidos ocupa el tercer lugar en términos de inversión extranjera directa . Al margen de ese detalle, lo cierto es que Argentina posee un flujo comercial importante con Estados Unidos a partir de la exportación de energía, alimentos elaborados y, principalmente, minerales. Respecto de esto último, la potencia norteamericana es el segundo mayor comprador de litio y se encamina a posicionarse con fuerza en las futuras explotaciones de tierras raras y, eventualmente, uranio.
Estados Unidos, un actor de peso en términos de inversiones en el país
Al margen de eso, lo cierto es que ese país lidera en términos de posición pasiva bruta. «Estados Unidos se ubicó como el principal origen de la IED en Argentina al cierre del primer trimestre de 2025, con un stock de u$s31.882 millones, que representó 17% del total de tenencias», se indica en el informe.
«En segundo lugar, figura España, con una posición pasiva bruta de u$s27.379 millones (15% del total), seguida por Países Bajos, con USD 24.054 millones (13% del total). Esos tres países concentraron el 45% del stock de IED en Argentina», añade la institución.
La relevancia comercial de Estados Unidos en nuestro país se evidencia en los números finales de los intercambios que ocurren entre ambas naciones. En 2024, los negocios compartidos concretaron montos acumulados por encima de los 10.000 millones de dólares.
Durante 2025, Estados Unidos fue el tercer destino de las exportaciones argentinas, por detrás de Brasil y China, completando los u$s8.338 millones. Los productos más exportados fueron «Combustible y energía», seguido por manufacturas de origen industrial y manufacturas de origen agroepecuario
En cuanto a las importaciones, Estados Unidos también se ubicó en el tercer lugar y los bienes de capital y los bienes intermedios se llevaron la mayor parte de las compras desde el país.
En diciembre, «Estados Unidos fue el segundo país de destino de las exportaciones argentinas, y concentró el 12,4%. Las ventas registraron un crecimiento interanual de 48,5%. Los principales productos de exportaciónfueron: aceites crudos de petróleo; y oro para uso no monetario, los cuales representaron el 61,2% de las ventas totales hacia ese destino», señaló el INDEC en el último informe de intercambio comercial.
«Asimismo, los principales productos adquiridos fueron compresores de gases centrífugos excluido aire; ácido fosfonometiliminodiacético; ácido aminotrimetilfosfónico; naftas para petroquímica; y aviones y demás aeronaves, de peso envacío > a 15.000 kg, excluidas a turbohélice», agregó.
La minería, clave en la relación comercial entre Argentina y Estados Unidos
La minería es un ítem clave en la relación entre estos países. Según datos de la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera, la nación que gobierna Trump es destino del 11% de las exportaciones de litio que realiza la Argentina. Sólo es superada por China, que se queda con el apabullante 73% de los envíos.
Relacionado con las exportaciones de litio, el informe más reciente de la misma dependencia oficial señala: «Se destaca que Estados Unidos y Corea del Sur disminuyeron su participación en las exportaciones de litio un 16% y 46% respectivamente en los primeros 9 meses de 2025 respecto al mismo periodo del 2024″.
La misma fuente menciona a Estados Unidos como el segundo mayor comprador de, precisamente, minerales argentinos en general con una porción del 15 por ciento. El oro aparece a la cabeza de los materiales que más demanda ese país.
Además de litio y oro, Argentina también exporta a Estados Unidos desde vinos hasta carnes y limones. Hacia adelante, la expectativa es que la torta de exportaciones termine por ampliarse tanto en lo que refiere a productos como a servicios. Los analistas coinciden en que esto último sólo tendrá lugar si las empresas domésticas incorporan más tecnología y optimizan sus rendimientos productivos.
Caso contrario, fijar algún tipo de incremento de la presencia de compañías y productos estadounidenses en el escenario local incluso podría afectar la subsistencia de esas mismas compañías y hasta podría redundar en una nueva primarización de la economía.
La posibilidad de llegar con más productos a Estados Unidos
En un diálogo con iProfesional semanas atrás, Marcelo Elizondo, experto en comercio internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, mencionó a Estados Unidos como el mayor inversor en términos de empresas de ese origen operando en nuestro contexto doméstico.
«Las inversiones de Estados Unidos en Argentina, por la presencia de esas compañías y sus negocios, se ubican en los u$s28.000 millones. En cuanto a lo que se importa desde Estados Unidos, nuestro país compra tecnología, bienes de capital e insumos industriales. En cuanto a los productos agrícolas, ahí existe competencia», dijo.
De abrirse nuevos canales de exportación con la nación que gobierna Trump, Elizondo vaticinó que «se llegaría con más productos y servicios a un mercado de 300 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Se acelerarían las exportaciones, que hoy de por sí tienen a Estados Unidos como el principal demandante de servicios provenientes de Argentina y un importante comprador de energía, minerales y alimentos elaborados».
La respuesta final a estas posibilidades quedan sujetas a lo que, en próximas horas y días, tanto Milei como el primer mandatario estadounidense decidan y comuniquen, siempre con vistas a una hoja de ruta basada en intereses clave tanto en lo comercial como en el aspecto geopolítico.
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