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Astor, Piazzolla Eterno: los secretos la obra que brilla en el Colón y el desafío de reinventar el tango sin pedir permiso

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Astor, Piazzolla Eterno en el Teatro Colón: un viaje musical y visual a través de la vida y obra del genio del tango

Una noche cualquiera, en la mágica y misteriosa Buenos Aires, un Astor Piazzolla de seis voces y mil recursos reconstruye su vida al compás de esa música que de tan intrépida y desafiante se hizo inmortal. El escenario del Teatro Colón es el ambiente ideal para la redención definitiva de una obra que se animó a desafiar al presente para diseñar un futuro en permanente construcción, con los riesgos que eso implica. “Yo no cambio el tango, lo hago crecer”, dice en un momento, cansado de los ataques y los desprecios, conocedor de su talento y dispuesto a hacerse escuchar a pesar de todo.

La frase sintetiza la vida, la obra y el pensamiento de Astor Piazzolla y es una muestra acabada de esa mezcla de militancia y obstinación sostenida en el tiempo. Y de alguna manera acompaña cada paso de Astor, Piazzolla Eterno, el musical de manufactura artesanal y resultado for export, que brilla en el Teatro Colón y que aporta una aproximación tan fiel como disruptiva a uno de los artistas más importantes de la historia argentina. Una puerta de entrada a su obra extraordinaria y un paseo por nombres esenciales como Carlos Gardel, Aníbal Troilo, Amelita Baltar y Horacio Ferrer.

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Para abordar la vida y la obra de un mito con infinitas aristas posibles, la coproducción del Teatro Colón con RGB, la productora de Gustavo Yankelevich, destinó el trabajo en tres cabezas independientes que pusieron su conocimiento y espíritu colectivo al servicio del producto final. La puesta en escena y dirección es de Emiliano Dionisi, la dirección musical de Nicolás Guerschberg y la dirección artística de Tato Fernández. En charla con Teleshow, los directores desandan este camino de relojería desde aquellas charlas en la que todo estaba por hacerse hasta el orgullo de ver la obra ya realizada, en el escenario más emblemático de la cultura argentina y que recibió aplausos y elogios del público y la bendición de la familia del bandoneonista.

Nicolás Guerschberg (arreglos y dirección musical), Emiliano Dionisi (autor, puesta en escena y dirección) y Tato Fernández (dirección artística), los cerebros detrás de Piazzolla Eterno ( Juanjo Bruzza Teatro Colón)

Cada uno llegó a la obra de Piazzolla por caminos diferentes y eso también empieza a explicar la dinámica del espectáculo. Emiliano se impregnó de su música como ocurre con los clásicos: “Lo conocí de manera casi inconsciente, es como Romeo y Julieta, hasta el que no la leyó más o menos sabe de qué se trata. Después, el tango me llega por mi viejo, que le gustaba mucho Julio Sosa. Y ya en lo laboral, soy diplomado en Artes del Circo, en la Universidad San Martín, y la música de Piazzolla se utiliza mucho para el circo contemporáneo, porque es una música muy teatral, con mucho corazón y con mucho desarrollo”, explica.

En cambio, para Nicolás se volvió casi una obsesión en su carrera de músico, sea como intérprete, estudioso o arreglador. Giró por el mundo con el Quinteto Astor Piazzolla y hace 27 años formó Escalandrum con Pipi Piazzolla, uno de los nietos de Astor, el sexteto de jazz que entre tantas vertientes recrea a su manera la obra del genio. “Todo eso me acercó a Astor de diferentes maneras, desde su obra hasta su vida y su familia, y me convertí en una especie de devoto de este gran hombre”.

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Responsable de la puesta de Rocky, uno de los tanques del musical por estos días, y de fenómenos pop como Nicki Nicole y Bizarrap, Tato Rodríguez completa este improvisado cómo conocí a Piazzolla y, sin ponerse de acuerdo con sus compañeros, ofrece una tercera posición. “La primera vez fue escuché algo de Piazzolla fue en el cine, cuando fui a ver 12 monos. Escuché ‘Suite Punta del Este’ y me voló la cabeza. Era adolescente, es lo que más me acuerdo de la peli, y eso que es excelente”. En resumen, tres diferentes maneras de acercarse al hombre y al mito. Un aperitivo ideal para adentrarnos en la cocina del show que se presenta en el Colón de Buenos Aires hasta el 16 de febrero.

"No quería imaginarme a un
«No quería imaginarme a un actor que hiciera de Piazzolla», dice Emiliano Dionisi para justificar su Piazzolla coral (Gentileza de Prensa)

—¿De quién fue la idea de que haya un Piazzolla coral y no un intérprete único?

Emiliano: Estamos en la era de las biopics, y no quería imaginarme a un actor que hiciera de Piazzolla, con el bandoneón. Me propuse ser muy fiel a la personalidad de Astor que era un artista que todo el tiempo subvertía lo que se esperaba de él. Entonces, en vez de un Piazzolla hay seis cantantes que son Piazzollas, pero también dos bailarines que son Piazzollas y la orquesta entera es Piazzolla. Y me animo a decirte que el espacio es Piazzolla, esa propuesta para meterse en la cabeza de una persona que vibra con la música. La escenografía se mueve como si fuesen partituras musicales y todo vibra en el entorno piazzolliano. No podíamos hacer un espectáculo de Piazzolla sin sorprender, sin ir por donde nadie se lo esperaba.

Nicolás: Todo eso es de Emiliano, que hizo grandes obras y esto no hace más que confirmar su talento. Es un placer para mí estar trabajando con él desde el comienzo y fue muy hermoso cómo se dio todo de manera muy fluida. A él se le ocurrió esta manera tan original y única de contarlo, y yo me subí a este barco hermoso, con todas las puertas abiertas para proponer desde la música.

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Tato: Emi tenía la propuesta del libro armado y sobre esa idea del multi Astor, armamos un no espacio, esa especie de exterior que puede ser un patio, o un café o la calle. Y lo mismo con la idea de usar una pantalla para generar ideas de lugares, no caer en la típica foto de la estatua de la libertad para hablar de Nueva York, sino más bien jugar con los recuerdos y el imaginario que rodea a las grandes ciudades. Como esas cúpulas locas y toda esa onda art decó que tiene Buenos Aires.

Una forma posible de representar
Una forma posible de representar Nueva York, según la idea de Tato Fernández (Gentileza de prensa)

—¿El formato de musical surgió en esa construcción o venía de antes?

Emiliano: Siempre estuvo la idea del relato, y a partir de ahí hay un texto que naturalmente iba a tener música, porque estamos hablando de un músico con una creación extraordinaria. Por consecuencia, y por ese engranaje, cuando la gente lo ve, lo considera un espectáculo de teatro musical. Hay mucho prejuicio en pensar el teatro musical como esa cosa medio burlesque o de revista y entretenimiento, cuando puede ser un arma poderosísima, narrativa, absolutamente emotiva o despampanante. Y, sobre todo, cuando estamos narrando la historia de un tipo que su música te lleva a lugares tan extraordinarios.

—¿Cómo se trabajó para condensar una vida como la de Piazzolla en una hora y media de función?

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Emiliano: Sabía de entrada que tenía que hacer un trabajo de condensación. Es la vida entera de una persona que además ha tenido una vida de momentos maravillosos, momentos más duros, momentos de pelearla y momentos de tocar el cielo con las manos. Y eso sin contar su música, que tiene una producción impresionante. En esa condensación sentíamos que estaba lo esencial para un relato que le resulte conmovedor y honesto para aquel que conoce a Piazzolla y que sea un viaje disfrutable para los que no saben tanto de su vida. En ese equilibrio estuvimos, con el suficiente arco emocional para que entres en la historia, te comprometas con ese personaje, llegues a lo más alto y a lugares también dolorosos y emotivos y fuertes.

Nicolás: No se sabe exactamente, pero dicen que tiene más de dos mil obras escritas, es una barbaridad. Desde lo musical, nos centramos en ciertas obras cumbres, representativas, que tengan cierta repercusión, no solamente los grandes hits, sino otras que van acompañando el cuento.

Crédito: Gentileza de Prensa (Imagen
Crédito: Gentileza de Prensa (Imagen Ilustrativa Infobae)

—Nicolás, más allá de los amplios márgenes que supone el sello del artista, venías interpretando a Piazzolla en formatos más convencionales.

Nicolás—Sí, y fue un gran desafío, porque ya de entrada no iba a ser un concierto, había algo diferente en lo teatral, lo musical y la puesta. Y es muy emocionante vivir cada día esta experiencia, hacer dos funciones diarias es fuerte, física, intelectual, emocionalmente, pero es una maratón hermosa. Y te vas con esos aplausos de un Colón colmado, el homenaje tan hermoso a esta figura que amamos y admiramos tanto. Todo eso te deja el espíritu lleno para encararlo el otro día.

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—Es muy interesante cómo se cuentan y se cantan, todos los movimientos que hay en la vida de Piazzolla. Inmigraciones, desarraigos, exilios…

Emiliano: Yo de lo que estoy muy orgulloso es que casi sin darnos cuenta, no solo pusimos en escena la obra de un tipo extraordinario en su quehacer musical, sino que ponemos en un escenario como el Colón, que es sinónimo de validación en la Argentina, a un tipo que sufrió mucho el rechazo, que lo acusaron de ser “el asesino del tango”, que le dieron la espalda. Un tipo que cambió la forma de sonar de un país y al que le costó tanto validarlo, lo hace una especie de antihéroe perfecto para este escenario. Y eso me fascina.

—Cómo dialogan la música y la puesta en general con esa escenografía que sugiere más de lo que muestra, que no avasalla en ningún momento, aun en un ambiente tan imponente como es el Colón.

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Emiliano: Fue hermoso el trabajo en colaboración con cada una de las áreas, la música, el sonido, el diseño del sonido, las imágenes, la iluminación, el vestuario, la coreografía, nunca nadie quiso invadir ni ponerse por delante del otro. Y sabíamos que teníamos que construir un espacio evocativo y onírico, y que se transformara como si realmente estuviésemos viendo la conciencia de una persona y no un espacio físico real. Y en esa conciencia aparecen espacios que se sugieren, que parecen conocidos, que cambian de color, que cambian de lógica, que se deforman o desaparecen. Yo estoy muy contento que hayamos logrado esta sintonía evocativa de un tipo que escribía al futuro.

La obra puede verse hasta
La obra puede verse hasta el 16 de febrero en el Teatro Colón (Gentileza de Prensa)

Tato: Y también la idea de que las visuales se muevan con lógica de maquinaria teatral, tenemos creo que solo dos fundidos en toda la obra, el resto sucede a través de un elevador que se lo lleva o de un telón que se corre. Creo que nunca se había puesto una pantalla en el Colón, y esto de ser locos y disruptivos en un espacio como este, acostumbrado a las puestas descomunales, tiene que ver con la obra de Piazzolla también. El desafío era dialogar con la sala pero sin tanta escenografía, poner a los actores y músicos lo más adelante posible y que estén cerca de la gente, y jugar con las pantallas.

—Tato, cómo hiciste para administrar los recursos escénicos y no caer en la tentación de la tecnología?

Tato: Las visuales las hice yo mismo, es todo artesanal con la idea de que nade pase por encima de la música, pero sí que dialogue y aporte. No es un concierto, por eso quise armar un imaginario a la altura de la música de Piazzolla, por eso esa pantalla gigante, que no tiene principio de fin y que si la mirás de arriba, hasta tiene una curva y contracurva que se asemeja al bandoneón.

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—Venimos hablando de una persona artísticamente revolucionaria, que rompía estructuras y forzaba límites todo el tiempo sobre quien paradójicamente se fue gestando cierto fundamentalismo alrededor de su figura. ¿Tuvieron esto en mente a la hora de pensar el espectáculo?

Tato: Así como a él le decían que era el asesino del tango, capaz algunos nos pueden decir a nosotros que somos asesinos de Piazzolla (risas). Es lo que nos vibró, y lo hicimos con mucho respeto, cuidado y amor.

Crédito: Gentileza de Prensa (Imagen
Crédito: Gentileza de Prensa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nicolás: En cualquier espectáculo va a haber gente que va a estar a favor y otra no. El caso de Piazzolla es un caso de un artista enorme, muy representativo, que vivió una vida de lucha y rechazo hasta que llegó la aceptación. Y todo esto es parte del juego a la hora de encarar un proyecto así. De todos modos, yo creo que lo que nosotros podemos hacer como artistas y como devotos de nuestro trabajo y de la obra de este genio, es hacerlo de la mejor manera, poder plasmar todo el esfuerzo y toda la ambición y el amor que le pusimos. Después, por supuesto, las repercusiones son inevitables, y eso quiere decir que realmente estamos haciendo algo. Si no, nos quedamos en nuestra casa

Emiliano: Podríamos haber tomado un camino más fácil y hacer un homenaje mucho más conservador, tocando sus temas y contando su historia, pero todos sentíamos de corazón que teníamos que ser muy honestos con el tipo de artista que estamos evocando, con un tipo que siempre se corría de lo esperado. Es más arriesgado, pero también es más genuino y tiene más corazón.

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—¿Para vos, Nicolás, significó algo particular por estar más ligado a su obra, incluso a su familia?

Nicolás: No hubo incertidumbre ni miedo, pero sí compromiso para darlo todo y poder realmente representar esto de la mejor manera. Traté de estar muy atento a que la música represente lo que Emiliano quería decir. Y después, como director musical, seleccionar a un grupo que responda.

—Cuál fue la reacción de Pipi al ver el trabajo?

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Nicolás: Yo tengo una amistad, una hermandad con Pipi y los muchachos de Escalandrum, hace 27 años que estamos juntos. Él supo antes que yo que lo iba a dirigir, y me dice “Escuchame, boludo, hacelo bien, ¿eh?, que te voy a matar”, esas cosas lindas de la amistad, pero siempre apoyando. Y cuando lo vio me dijo: “Es muy bueno lo que están haciendo. Estoy feliz. Mi abuelo estaría orgulloso, mi viejo también”. Vino Laura Escalada, la esposa de Astor, su nieto Daniel Villaflor Piazzolla, Pipi con su familia, mucha gente relacionada al entorno Piazzolla, y recibimos un apoyo muy lindo de toda la gente que lo quiere a Astor. Y eso, obviamente es un espaldarazo, porque es toda gente querida, y me da más fuerza para seguir trabajando.

El repertorio musical selecciona obras
El repertorio musical selecciona obras cumbres y menos conocidas de Piazzolla, permitiendo un recorrido emotivo y representativo por su extensa producción (Gentileza de Prensa)

Emiliano: Amelita Baltar vino al estreno, me enteré después porque si no me hubiese agarrado un infarto. Si bien no se la imita en ningún momento, obviamente aparece en la historia desde la voz. Y me dijo: “Es la primera vez que desde la butaca me puedo ver en el escenario”. Y es hermoso porque no se la imita, no se hace una caracterización, y que ella se haya sentido representada significa que dimos con una tecla evocativa que funciona.

—No se la nombra a Amelita, eso también fue una decisión?

Emiliano: Es que el espectáculo es evocativo, por eso Astor es todo en el escenario, es el espacio, es el movimiento, es cómo se derrama la luz, son los músicos, es la respiración de un bandoneón. Nosotros buscamos evocar un personaje, y para eso no tenés que imitarlo.

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Nicolás: Es algo vivo, que está presente, y uno se siente realmente parte de este viaje hermoso que es Astor Piazzolla eterno. De este clásico que se impuso como uno de los grandes compositores del mundo y tiró la pelota del tango y de la música argentina y de Buenos Aires para adelante. Que tenía la ilusión, parafraseando a Discépolo, que se lo escuche en el 3000 también.

La obra muestra la vida
La obra muestra la vida y el legado de Piazzolla a través de seis cantantes, dos bailarines y una orquesta, reinventando el género en un formato disruptivo (Gentileza de Prensa)

—¿Creen que él fue consciente de eso? ¿Llegó a verlo?

Nicolás: No sé si se imaginaba tanto, porque realmente Astor luchó y llegó a ver la punta del iceberg de su reconocimiento, de su fama, pero se ha convertido en un músico planetario, con una obra y una influencia enormes.

—Jugando con esta idea de futuro que atraviesa su obra, ¿Qué estaría haciendo Astor en el contexto de la música actual?

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NG: Haciendo música nueva. De hecho, siempre hablamos con músicos amigos de que él no paró nunca. En el final de su vida estaba escribiendo una ópera basada en Gardel, tenía encargos de orquestas, de cuartetos de cuerdas… Tenía mucha música, estaba en su apogeo y bueno, lamentablemente a veces la vida juega esas cuestiones. Y a él se lo avisaron un año antes, que si seguía tocando arriesgaba su vida. “Yo me voy a subir al escenario hasta el último día”, les dijo. Y así fue.

*Astor, Piazzolla Eterno: hasta el 16 de febrero en el Teatro Colón: Emiliano Dionisi: autor, puesta en escena y dirección. Nicolás Guerschberg: arreglos y dirección musical. Tato Fernández: dirección artística

Cantantes: Natalia Cociuffo, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira, Nacho Pérez Cortés, Alejandra Perlusky

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Bailarines: Alejandro Andrian, Victoria Rosario Galoto

Orquesta: Alejandro Guerschberg (bandoneón) Lucio Balduini (guitarra eléctrica) Serdar Geldymuradov (violín) Sara Ryan (violín) Paula Pomeraniec (violoncello) Daniel Falasca (contrabajo) Francisco Huici (Multi instrumento y efectos) Nicolás Guerschberg (piano y dirección)



Piazzolla

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CHIMENTOS

El hijo de Julián Weich mostró cómo funciona la biopiscina de su casa sustentable: “No tiene bomba ni filtro”

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Momo, el hijo de Julián Weich, mostró la biopiscina que desarrolló en su casa de Córdoba (Video: Instagram)

Lejos del ritmo urbano y del circuito tradicional, Jerónimo Momo Weich apostó por una forma de vida austera. El hijo del conductor Julián Weich suele compartir esta elección en sus redes sociales, y ahora presentó la biopiscina que diseñó en sintonía con el medio ambiente. Junto a su pareja, erigieron una casa de barro bajo principios de bioconstrucción y permacultura en la zona de Los Hornillos. Ahora, mostró el espacio recreativo y funcional al ecosistema, sin la necesidad de recurrir a tecnología convencional.

“Una de las cosas que más disfrutamos este verano es tener esta hermosa biopiscina donde poder refrescarnos, donde poder revitalizarnos después de cada labor. El agua está fresquita y transparente gracias al filtro natural de las plantas”, detalló Momo al mostrar el estanque. Remarcó que la piscina no tiene bomba ni filtro artificial, sino que el proceso lo realiza el propio ecosistema del lugar.

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Julián Weich y su hijo Jerónimo, conviviendo en San José de David, en el departamento panameño de Chiriquí

“Esto es un camalote. Esas raíces son las que hacen el proceso de filtrado del agua”, explicó. Agregó que, por las lluvias, el agua se recarga naturalmente y resaltó la importancia de las raíces en la limpieza, al realizar el trabajo de bombeado.

En la biopiscina, conviven más de diez tipos de plantas acuáticas diferentes: “Hay repollito del agua, hay camalote, hay lirio, hay nenúfar”, enumeró, y también habló de la fauna. “Hay mojarritas que trajimos del arroyo para encargarse de la parte de los mosquitos y las larvas”. Momo subrayó la relevancia del agua en el ecosistema. Explicó que, durante la noche, las ranas se acercan a cantar, los insectos y las abejas toman agua y los pájaros se posan sobre las plantas. “Esta es un agua natural que la utilizamos para los riegos, para nadar y para alimentar toda la vida y todo el ecosistema que nos rodea”, concluyó.

Desde joven, Momo eligió un camino diferente al de Julián, enfocado en una vida más espiritual y sustentable. Según contó su padre en una entrevista con Teleshow, la búsqueda de su hijo comenzó a los 19 años, cuando decidió dejar sus estudios y salir de viaje por Latinoamérica. Durante ese recorrido, vivió de lo que encontraba, practicó el desapego material y se dedicó a actividades callejeras para sostenerse. Julián Weich relató que el reencuentro con su hijo fue un momento revelador y que la experiencia lo llevó a comprender y valorar ese modo de vida basado en la sencillez y el vínculo con la naturaleza.

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El hijo del conductor viajó a Epuyén con la Brigada Forestal de Traslasierra (Video: Instagram)

“Momo me enseñó el valor del desapego, algo que cuando se trata de una legítima elección, y no de un cachetazo del destino como le pasa a tanta gente, se entiende mejor la vida. Del desapego de lo material y también del de la popularidad, porque yo pude sacarme por completo el traje de la fama. Entonces te das cuenta de que no se necesita demasiado para ser feliz o para alcanzar esos ‘momentos de felicidad’”, expresó Julián Weich al reflexionar sobre el aprendizaje que le dejó la experiencia de su hijo.

El compromiso de Momo con el medio ambiente no se limita a la construcción sustentable. En los incendios que castigaron al sur del país a comienzos de este año, se anotó como brigadista para combatir el fuego en la Patagonia. El grupo de voluntarios de Traslasierra trabajó activamente en el combate del fuego en la zona de Epuyén y en tareas de apoyo en zonas devastadas por los incendios. Allí resaltaron no solo su labor como brigadista, sino también su calidad humana y su sensibilidad frente a las causas colectivas.

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Hay una actitud que tienen las personas manipuladoras y casi nadie la detecta

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Detectar si alguien está intentando manipularte no siempre es fácil. A diferencia de otros comportamientos más evidentes, la manipulación suele ser sutil, emocional y progresiva. Según la psicología, no se trata de una acción puntual, sino de un conjunto de actitudes que buscan influir en pensamientos, decisiones o emociones sin que la otra persona lo note claramente.

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Uno de los aspectos más importantes para identificarla es observar los cambios en la conducta. Los especialistas coinciden en que no existe un gesto único que confirme la manipulación, sino que hay que prestar atención a desviaciones respecto al comportamiento habitual de una persona.

Entre las señales más comunes aparece la contradicción entre lo que alguien dice y cómo actúa. Por ejemplo, una persona puede mostrarse amable en sus palabras, pero transmitir tensión, incomodidad o control a través de su lenguaje corporal. Estas incongruencias suelen ser una pista clave.

También es frecuente que el manipulador intente generar culpa o inseguridad. Esto puede manifestarse en comentarios indirectos, críticas disfrazadas o actitudes que buscan hacer sentir al otro responsable de situaciones que no le corresponden. El objetivo no es discutir, sino influir emocionalmente.

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Otra señal importante es la insistencia emocional. Las personas manipuladoras tienden a repetir argumentos o presionar de forma sutil hasta lograr una reacción. Este tipo de comportamiento puede generar desgaste y confusión en quien lo recibe.

El lenguaje corporal también aporta pistas, aunque no de forma aislada. Posturas rígidas, sonrisas forzadas o movimientos nerviosos pueden indicar tensión interna, pero deben interpretarse en conjunto y en contexto, ya que ningún gesto por sí solo prueba una intención manipuladora.

Por último, la psicología advierte que la clave está en observar patrones. Cuando ciertas actitudes se repiten y generan incomodidad constante, es probable que haya una dinámica de manipulación en juego.

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Señales que pueden indicar manipulación

  • Cambios en el comportamiento habitual
  • Incongruencias entre palabras y gestos
  • Generación de culpa o inseguridad
  • Insistencia emocional o presión constante
  • Actitudes que buscan controlar decisiones
  • Comentarios ambiguos o indirectos
  • Sensación persistente de incomodidad

Reconocer la manipulación no implica desconfiar de todos, sino aprender a observar con mayor claridad. Entender estas señales permite poner límites, cuidar el bienestar emocional y construir relaciones más sanas, donde la comunicación sea directa y transparente.

 

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Tamara Paganini estalló de furia a pocos días de ingresar a la casa de Gran Hermano: “¡Son un asco!”

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Tamara Paganini estalló de furia a tres días de ingresar a Gran Hermano: «Son un asco»

El regreso de Tamara Paganini a Gran Hermano el 31 de marzo de 2026 generó un fuerte impacto en la dinámica del reality. La histórica subcampeona de la edición 2001 volvió a la casa tras 25 años y en sus primeras intervenciones se mostró indignada por la suciedad en la casa, lo que provocó un verdadero enfrentamiento con otros participantes.

Al reincorporarse a Gran Hermano como parte de la “Generación Dorada”, Paganini mostró un carácter frontal y cuestionó la convivencia tras ver el estado del lugar a poco más de un mes de iniciada la temporada. Convocó a sus compañeros, denunció públicamente el desorden y exigió una respuesta. Este regreso, cargado de referencias a su pasado y con un tono desafiante, despertó inmediatas reacciones de apoyo y rechazo en el grupo.

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Durante la noche de su ingreso, Tamara Paganini lució un vestido plateado y fue presentada por Santiago del Moro, el conductor, como “una gran revancha, no solo en el juego, sino en la vida”. Al cruzar la puerta, saludó a los demás con su estilo característico: “¡Hola, hijos de puta!”. Luego pronunció una de las frases que marcaron la jornada: “Cuando me fui era un pollito y ahora soy un halcón”. Paganini también llevó consigo a “Sasha”, la oveja de peluche que la acompañó en la primera edición, y expresó su emoción: “Ay, estoy temblando. Estoy muy feliz, muy, muy feliz de estar acá”.

Tamara Paganini encaró a sus compañeros de Gran Hermano por la suciedad que hay en la casa

El enojo de Tamara Paganini por la suciedad en la casa

Tras sus primeros días de convivencia, la tensión se hizo evidente. Tamara Paganini reunió a los participantes haciendoles creer que los había convocado Gran Hermano. “La verdad es que es mentira que los llamó Gran Hermano. Pero si no decía eso no me iban a dar ni cinco de pelotas, se iban a quedar durmiendo. Porque yo necesito hablar de algo que para mí es muy, muy importante”, expresó mientras la mayoría la escuchaba.

Y luego habló sin rodeos sobre el estado del lugar: “Son un asco, loco. Son un asco. Desde que pasé esa puerta, no puedo creer como en un mes y medio juntaron tanta mugre, loco”, manifestó según la transcripción del programa.

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Al señalar las zonas con más suciedad, Paganini insistió: “En la pieza, en la pieza…”. En ese momento, Pincoya la interrumpió pidiéndole que “baje” el tono. Esto enfureció aún más a Tamara: “Anda a cagar”. Y agregó: “¿Quieren hacer un tour? Porque yo les propongo hacer un tour”. Su manera de encarar el tema generó divisiones en el ambiente y profundizó el choque intergeneracional dentro de la casa de Gran Hermano.

Un grupo de aproximadamente quince personas, incluyendo Tamara Paganini de naranja, reunidos en un salón moderno con sofás dorados y una cocina al fondo
Tamara Paganini observa atentamente mientras Sol y Daniela discuten en medio de un grupo de concursantes

Reacciones de los participantes ante el reclamo

La intervención de Tamara Paganini provocó todo tipo de respuestas. Solange Abraham apoyó abiertamente su postura: “Tiene razón, tiene razón”, repitió en medio de la discusión, y detalló el esfuerzo de su grupo: “Yo invito a que vean la cocina que hoy tocó a mi grupo y a mí, a cómo limpiamos siempre… yo organicé cada cajón de nuevo, sus tupper, cada cubierto, todo ordenado”.

Otras voces, como la de Pincoya, cuestionaron sus intenciones: “¿Lo estás haciendo para llamar la atención o te mandó el hombre?”. Más adelante, expresó: “Esa huevada fue armado. Eso fue armado”. Daniela, por su parte confrontó a Sol: “Hace un mes y una semana que estás viviendo así y nunca te escuché”.

Entre comentarios y réplicas, otros participantes respondieron con molestia: “No, un tour la chota, no me pisen el baño, porque ahí sí le empiezo a pegar un palazo en los tobillos”. Otro agregó: “Amigo, llegó hace tres días, no tiene derecho a decir nada porque no limpió ni un plato”.

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Tamara Paganini en la época de su primera participación en Gran Hermano
Tamara Paganini en la época de su primera participación en Gran Hermano

La historia de Tamara Paganini y su regreso tras 25 años

El retorno de Paganini no solo reavivó tensiones por la convivencia, sino que puso en primer plano su historia dentro del reality y las consecuencias de su paso en 2001. Hace 25 años, Tamara Paganini fue apodada “La India” y su regreso en el ciclo de la “Generación Dorada” evidenció tanto la revancha en el juego como la personal.

Tras su participación en la edición original, Paganini mantuvo un conflicto judicial con Telefe y la producción, que se extendió por más de 13 años debido al modo en que editaron su imagen y cómo afectó su vida. “Gran Hermano me destruyó la vida”, reconoció en varias entrevistas. Describió cómo debió tomar medidas extremas frente a la notoriedad y los cambios en su rutina diaria: “No podía tomar un colectivo, un tren… gasté una fortuna en remis”.

El litigio concluyó en un acuerdo económico, aunque aclaró que su intención principal era obtener una disculpa pública: “No quería plata, quería que me pidan perdón públicamente por todas las ediciones maliciosas que habían hecho conmigo”.

Con su regreso, la convivencia dentro de la casa de Gran Hermano cobró una nueva dimensión. Paganini reafirmó su liderazgo y dejó claro que su presencia es un desafío a viejos y nuevos códigos, intensificando el debate sobre pertenencia y memoria en el reality.

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