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Las memorias feroces y sin épica de la danesa Tove Ditlevsen: miseria, desenfreno, literatura y adicciones

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Tove Ditlevsen fue célebre en Dinamarca y el reconocimiento internacional llegó hace unos años, con la traducción de sus libros. La crítica de su tiempo consideraba menores los temas de su literatura.

Advertencia al lector: lo que sigue es un artículo escrito bajo el influjo de una lectura inesperada y deslumbrante. Cada tanto sucede que cuesta salir de un libro aunque hayamos llegado al final. Hay algo en los personajes que nos acompañaron, en la propia escritura o en los hechos que se narran que no terminan de irse de nuestro lado. Cada tanto sucede que es todo eso junto –los personajes, la escritura, los hechos–, que no nos abandona ni nos permite leer otra cosa. Precisamente ahí estoy, a la espera de que se apague el calor de la lectura para poder ingresar a otro universo. Es desde ese pasaje, y todavía conmovida, que escribo lo que sigue.

Tove Ditlevsen (19917-1976) era una criatura cuando supo que lo único que le interesaba en la vida era la literatura. Quería leer y quería escribir pero para eso necesitaba espacio y silencio y en el miserable departamento en el que vivía no había nunca ni silencio ni espacio. Durante sus primeros años durmió con sus padres, en la misma habitación. Solo escapaba de la opresión por las noches, cuando se sentaba en el alféizar y miraba por la ventana hacia el cielo, por encima las calles mugrientas de Vesterbro, la zona roja de Copenhague. Cuando su hermano cumplió los 18 y huyó de casa, ella pasó a ocupar el sofá de la sala a la hora de dormir: perdió la ventana pero ganó intimidad algunas horas. Entonces comenzó a registrar por escrito lo que ocurría a su alrededor y también lo que le pasaba a ella misma, una mujer extremadamente sensible, adelantada a su tiempo y con ambiciones definitivamente por fuera de su clase.

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El drama fue siempre parte de su historia y también de su escritura. Su primer poema narraba en verso el duelo de una mujer por la muerte de su hijito. Cuando murió, o mejor, cuando eligió morir, tenía 58 años y era una celebridad en Dinamarca, con treinta libros publicados entre poemarios, novelas, cuentos, memorias y relatos infantiles. Además, había escrito columnas en periódicos, por lo que todos en su país la conocían, sobre todo las mujeres.

Durante décadas Ditlevsen fue una escritora clave para generaciones de lectoras danesas pero su centralidad no atenuaba la incomodidad que provocaba su literatura. El canon de la época no estaba en condiciones de procesar una obra producida a partir de la vida doméstica, el matrimonio, la maternidad, la dependencia emocional y química y el deseo de escribir como tabla de salvación, todos temas considerados menores. Era, claro, una época que no podía procesar una literatura escrita por la mayoría de las mujeres.

"Trilogía de Copenhague", de Tove
«Trilogía de Copenhague», de Tove Ditlevsen, fue traducido al español por Seix Barral.

Tove Irma Margit Ditlevsen nació en Copenhague en 1917 y se suicidó en 1976. Aunque practicó todos los géneros (incluso los textos a pedido para ser leídos en eventos y ocasiones especiales, habilidad que explotaron todos sus superiores en los trabajos precarios que emprendió para sobrevivir), son sus memorias las que, a partir de la traducción al inglés y luego al español en los últimos años, le dieron a su nombre trascendencia en todo el mundo. Esas memorias fueron pensadas como tres libros diferentes, Infancia, Juventud y Dependencia, que fueron publicados entre 1967 y 1971.

Décadas después, hubo un editor que advirtió que los textos componían un relato único: la historia de una niña criada en la pobreza y con una madre fría y calculadora; la de una joven que se niega a cumplir el destino miserable que se avizora y quiere escribir pese a que “las chicas no escriben poesía”, como le repite su padre, un fogonero socialista; y la de una mujer adulta atrapada en matrimonios complicados, una maternidad asfixiante y, sobre todo, adicciones peligrosas que la borran del mundo cada vez por más tiempo. Fue ese editor visionario el que decidió reunir en inglés las memorias en un solo libro, el audaz y apabullante Trilogía de Copenhague (publicado en español por Seix Barral).

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Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas,
Tove Ditlevsen escribió poesía, novelas, cuentos y literatura infantil. En sus memorias no se victimiza y narra hechos brutales con cierta distancia y sin instalarse en el lugar de la víctima.

En Infancia Ditlevsen construye una de las figuras maternas más perturbadoras de la literatura autobiográfica del siglo XX: una mujer desangelada, irritable y violenta que desaprueba todo. “El mundo era frío y peligroso porque la ira oscura de mi madre siempre terminaba en una bofetada”, escribe Ditlevsen. La casa es una cárcel, la lectura aparece como sorpresa y la escritura es una forma de escape, una salida secreta del tormento. La realidad que se avecina para Tove no es una promesa de felicidad y por eso las palabras por escrito actúan como desahogo.

En Juventud la narradora cuenta el pasaje a la adultez con cierto desapego y sin épica: trabajos de oficina poco estimulantes, el mismo abrigo y las medias corridas, habitaciones alquiladas (la ocupación nazi aparece en algunas escenas importantes pero siempre la crisis de la protagonista está en el centro), vínculos frágiles, la sensación persistente de no encajar. Muy alta y muy delgada, algo excéntrica, siempre aparece la idea de que no es atractiva. Esto le dicen en su casa y también las amistades ocasionales del barrio. Crecer pensando que no vas a gustarle a nadie no parece un buen comienzo para una vida esplendorosa.

La prosa de Ditlevsen es seca, sin afeites, algo distante (en algún sentido, hay algo de este estilo que se encuentra en la obra de la húngara Agota Kristof). No hay belleza ni en el retrato del ascenso social, al que llega como escritora exitosa y a través de su primer matrimonio, ni en las relaciones amorosas que se sucederán, algunas más sexuales que otras. Si hay algo que insiste en el libro es la ambición literaria siempre en tensión con su inseguridad. También es una constante la dependencia de los hombres que son quienes validan o impiden que se concrete su deseo de escribir. La escritura es una necesidad vital que siempre se ve amenazada por algo o por alguien.

Para Tove Ditlevsen escribir fue
Para Tove Ditlevsen escribir fue en un comienzo una tabla de salvación y siembre la posibilidad de una fuga. Su vida está retratada en sus memorias.

“Para mí, escribir es como en mi infancia, algo secreto y prohibido, vergonzoso, algo que uno se esconde en un rincón para hacer cuando nadie más está mirando”.

Su primer marido es Viggo F., el editor de la revista que publica su primer poema, cuando ella tiene 22 años. El hombre es mucho mayor y solitario, tiene dinero, ama a los artistas, viste de verde y vive en una casa en la que todo es verde como su ropa, desde las paredes hasta las copas.

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“Todo en la sala de estar es verde: la alfombra, las paredes, las cortinas… y siempre estoy dentro, como en un cuadro.”

Pero lo que más la sorprende y excita a Tove cuando conoce esa casa es que en el baño de Viggo F. hay una ducha. Tímidamente, casi en un beboteo, le pide permiso para usarla.

Viggo sabe que ella es joven y la induce a vincularse con otros autores de su edad, lo que le abre a Tove la puerta a nuevas amistades y posibles relaciones amorosas. Ebbe será su segundo marido, un hombre joven y hermoso, atrapado por la familia y por su imposibilidad para resolver su futuro. Estudia economía pero ama la literatura. Y fundamentalmente no puede abandonar el alcohol. Con Ebbe llegarán el amor real, la primera hija de Tove y el esfuerzo por adaptarse a una vida tradicional en una Dinamarca ocupada por los nazis. La maternidad y los primeros cuidados de la bebé le roban a Tove el deseo sexual y Ebbe comienza a sentirse abandonado. El centro romántico de las memorias están en esta relación de pareja, que no tendrá un final feliz aunque ambos mantendrán un hilo amoroso invisible hasta el final.

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“Algo ha salido mal para cada uno de nosotros, y creo que nuestra juventud ha desaparecido junto con la ocupación”.

Tove Ditlevsen no se sentía
Tove Ditlevsen no se sentía atractiva y tuvo una infancia miserable y una juventud en la que se vio obligada a emplearse en trabajos precarios y poco estimulantes.

El tercer volumen, Dependencia, es el libro el que terminó de consolidar su prestigio internacional en estos últimos años y es, si se me permite, desesperante por lo que narra y por cómo lo hace. Ditlevsen narra 25 años de su vida aunque se detiene largo rato en su matrimonio con Carl (su tercer esposo), un médico con antecedentes de enfermedad psiquiátrica que la inicia en el uso de opioides y la conduce al descenso progresivo a la adicción al Demerol.

Con él tendrá otro hijo y también se hará cargo de un hijo que el hombre tuvo con otra mujer. También casada con él y completamente dependiente de las drogas se someterá a una cirugía de oído para poder seguir inyectándose. No estaba realmente enferma, era la excusa para seguir drogándose y él, en su delirio, alimentaba esa supuesta enfermedad. Nunca recuperará la audición de ese oído. Tove se hunde, deja de escribir, olvida su cuidado personal, ya no sale de su habitación y es la niñera la que queda a cargo de los chicos. Tove ya no reconoce las unidades de tiempo: “Una hora podría ser un año, y un año podría ser una hora. Todo depende de cuánto haya en la jeringa”.

Fríamente hablando, en su vida habrá cuatro matrimonios, cuatro divorcios, tres hijos y dos abortos. Sí, Tove Ditlevsen escribía literatura sobre partos, abortos y también sobre los efectos de la menopausia (cuando habla de su madre y de su tía), temas que, siempre supimos, resultan menores y poco sugerentes para los diseñadores de cánones.

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“Me enamoré de un líquido transparente en una jeringa”, escribe cuando cuenta que, en realidad, abandonó a su anterior marido por la droga y no por otro amor. El título original del libro en danés significa a la vez “casada” y “veneno”, una ambigüedad que condensa el eje de esta historia. A propósito de la primera experiencia de la narradora con el Demerol, en la New York Review of Books Deborah Eisenberg escribió: “Ninguna película de terror que haya visto —por potentes que sean sus imágenes o metáforas— se ha acercado al resto del libro en cuanto a puro terror”.

El manipulador Carl pelea con sus fantasmas y también con la necesidad de controlar a su mujer: la droga, en inyecciones o como pastillas de metadona, se convierte en la herramienta para sedar las ambiciones de independencia de Tove y mantenerla en casa. En Los Angeles Review of Books, la crítica Nina Renata Aron destacó el tratamiento del tema en este libro como un gesto de vanguardia ya que estamos acostumbrados a leer estas vidas dependientes en relatos escritos por hombres, no por mujeres. Haber dedicado un fragmento tan extenso de sus memorias a la adicción fue “un acto radical para una mujer, en cualquier lugar del mundo, en 1971”, escribió Aron.

Tove Ditlevsen y Victor Andreasen,
Tove Ditlevsen y Victor Andreasen, su último marido.

Ditlevsen no habla desde el arrepentimiento ni se posiciona como víctima. Tampoco busca romantizar la caída y si bien el final de Dependencia la muestra casi recuperada y con su nuevo marido, no hay final feliz, no puede haberlo. Victor es editor de un diario, un hombre que la admiraba como escritora, un hombre enamorado que asume el cuidado de su mujer; el que la persuade para irse a vivir fuera de la ciudad y el que habla uno por uno con todos los médicos del pueblo para que no le receten opioides a Tove, acostumbrada a manipular a los profesionales y a falsificar recetas. Consigue distanciarla de la droga y viven juntos más de dos décadas: casi una vida normal, pero también ese matrimonio terminará en divorcio.

En la vida real, y no en sus memorias, la pareja tuvo una relación turbulenta, desquiciada. Luego de divorciarse y ser la comidilla del ambiente literario, alejada de todo pudor la escritora publicó un anuncio anónimo, aunque reconocible, en el diario de su ex marido. Decía así:

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Tras escapar de un matrimonio largo e infeliz, me siento sola en este mundo donde todos están en pareja. Tengo 52 años, mido 1,72 metros, soy delgada y rubia. Tengo un apartamento de ocho habitaciones en Copenhague y una preciosa casa de verano. No me falta dinero, solo amor. Me he labrado un nombre en la literatura, pero ¿de qué sirve si echo de menos a una pareja leal y cariñosa de una edad adecuada, preferiblemente que sepa conducir? Intereses: literatura, teatro, gente y felicidad doméstica. Por favor, envíen una fotografía y detalles de su situación personal.

A lo largo de sus memorias, Tove pasará cortas y largas temporadas en diferentes hospicios y sanatorios (algunas páginas me recordaron Un ángel en mi mesa, de Janet Frame, la novela en la que se basó Jane Campion para filmar su película del mismo nombre). Hay en el modo en que encara las peripecias de su vida una distancia, una mirada clínica, como de entomólogo, aunque nunca abandona las descripciones que ponen al cuerpo en escena. Esa combinación de frialdad formal y emociones intensas es una de sus marcas de estilo. Me gusta algo que escribió Parul Sehgal en The New York Times, quien habla de una prosa “plana, casi enmascarada”, que le añade inquietud a la abyección de lo que se narra, como si el propio lenguaje se mostrara reticente a ofrecer alguna clase de consuelo.

Esa idea es también, a su manera, formulada por Hilton Als en The New Yorker, cuando señala que la obra de Ditlevsen produce un efecto de extrañamiento constante: escribe desde dentro de las instituciones —el matrimonio, la familia, la maternidad— pero como si nunca terminara de pertenecer a ellas, es decir, como si todo el tiempo permaneciera en el umbral.

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“Me rescataron de mis muchos años de adicción, pero desde entonces, la sombra de mi antiguo anhelo sigue regresando débilmente si tengo que hacerme un análisis de sangre o si paso por la ventanilla de una farmacia. Nunca desaparecerá por completo mientras viva”.

El reconocimiento internacional de Tove Ditlevsen llegó 45 años después de su muerte. La publicación en inglés de Trilogía de Copenhague promovió la lectura de toda su obra y la instaló como figura clave de patria literaria de la época: la literatura del yo o la autobiografía moderna. Es notable, leí en estos días muchos artículos sobre su vida y su obra y en casi todos en algún momento la señalan como antecedente de muchas de las obras de autores que se destacaron en estos años en la literatura confesional, como Annie Ernaux, Lucia Berlin, Karl Ove Knausgard o Rachel Cusk pero también, al menos cierta zona de los primeros tomos de la trilogía, hacen pensar directamente en la ficción, como es el caso de La amiga estupenda, de Elena Ferrante. El Nápoles de Ferrante tiene bastantes similitudes con el Vesterbro de Tove.

No es una sorpresa pero sí es una pena que los críticos norteamericanos o europeos no hayan leído aún Memorias por correspondencia, el maravilloso libro escrito por la artista colombiana Emma Reyes (1919-2003), que sin dudas, incluso por cuestiones cronológicas, tiene puntos de contacto con la autobiografía de Ditlevsen, sobre todo por el modo sobrio aunque brutal —y hasta con humor, por momentos– con el que cuenta el drama de su vida sin victimizarse.

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Las memorias de Ditlevsen dialogan
Las memorias de Ditlevsen dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo pero son literatura plena.

Un artículo de Nina Siegal en The New York Times, recuerda que Ditlevsen llegó a escribir su propio obituario, en el que se muestra convencida de que sus memorias iban a ser la parte de su obra por la que se la recordaría en el futuro. No se equivocó. Sin embargo, aunque esas páginas dialogan con discusiones del presente acerca de temas de género, salud mental y literatura del yo, no es posible decir que quedan reducidas a una agenda: son literatura plena.

“Los que tenemos más miedo a la vida que a la muerte tenemos una dimensión extra”, escribió Tove Ditlevsen en un ensayo citado por Siegal y la frase podría funcionar muy bien como una clave de lectura de la trilogía. Y es que escribir fue, para alguien en constante pelea con su voluntad como ella, una pasión, sí, pero también una manera de demorar la salida de este mundo, algo que terminó haciendo por propia mano cuando, en lugar de apelar a la metadona para dejar de ver una realidad oprobiosa, atrapó en un puño una cantidad importante de pastillas para dormir, las bebió sin pausa y ya no despertó.

Cuentan que una multitud asistió a su funeral. En el prólogo a uno de sus libros de poemas, la novelista y poeta danesa Olga Ravn añade un dato que no sorprende. Cuenta Ravn que las fotografías de su cortejo fúnebre mostraban “un mar de mujeres trabajadoras siguiendo su ataúd por las calles de Copenhague”.



Tove Ditlevsen

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Cuba le comunicó a las aerolíneas que en 24 horas se queda sin combustible para aviones

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El Gobierno cubano advirtió a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que a partir de este lunes el país se queda sin combustible para aviación debido al asedio petrolero de Estados Unidos.

Por el momento las aerolíneas afectadas -principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas– no han comunicado públicamente cómo van a afrontar esta situación, que podría generar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios, al menos en el corto plazo.

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No obstante, este hecho no es nuevo en Cuba. En situación similares previas -tanto en el período especial en los años 90 como en cuellos de botella momentáneos en los últimos meses- las aerolíneas habían salvado el problema reacomodando sus rutas con paradas extra para repostar en México o República Dominicana.

Fuentes del sector confirmaron este domingo el anuncio del régimen castrista a la agencia de noticias EFE. La mayoría de vuelos que conectan la isla con el exterior cubren rutas a Florida, en Estados Unidos (Miami, Tampa, Fort Lauderdale), España (Madrid), Panamá (Ciudad de Panamá) y México (Ciudad de México, Mérida, Cancún), aunque Cuba también tiene conexiones regulares con Bogotá (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana) y Caracas (Venezuela).

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 29 de enero una orden presidencial que amenazaba con aranceles a aquellos países que suministrasen petróleo a Cuba, tras alegar que la isla era un peligro de seguridad nacional para su país.

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Cuba, que produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas, anunció esta semana un duro plan de emergencia para tratar de subsistir sin importaciones de crudo y derivados que incluía el fin de la venta de diésel, la reducción de los horarios de hospitales y oficinas estatales y el cierre de algunos hoteles.

El sábado el gobierno empezó a cerrar algunos hoteles de la isla y a trasladar a los turistas a otras instalaciones como parte del paquete de medidas adoptado ante el asedio petrolero de Estados Unidos, confirmaron fuentes del sector.

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga aseguró el viernes en la televisión estatal que «se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas, y aprovechar la temporada alta que está transcurriendo en estos momentos en nuestro país».

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El también titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera no especificó detalles sobre esta «compactación» de la infraestructura turística, pero las fuentes -que prefirieron el anonimato- adelantaron a la agencia EFE que desde el viernes se están cerrando hoteles y reubicando a los turistas internacionales en otros centros.

Esto afecta principalmente a algunas instalaciones turísticas ubicadas en el balneario de Varadero (oeste) y de los cayos del norte de la isla.

Entre las principales cadenas hoteleras que operan en Cuba están las españolas Meliá e Iberostar, y la canadiense Blue Diamond, entre otras.

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México envía ayuda humanitaria mientras negocia la posibilidad de mandar petróleo

En tanto, el gobierno de México informó este domingo el envío de más de 814 toneladas de víveres destinados a la población de Cuba a bordo de dos buques de la Marina armada que zarparon del puerto de Veracruz.

El envío de ayuda por parte del gobierno de la presidenta izquierdista Claudia Sheinbaum ocurre mientras México sigue negociando una eventual entrega de petróleo a la isla sin ser sancionado por Estados Unidos, que amenazó con imponer aranceles al país que le suministre hidrocarburos.

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Los víveres, que fueron embarcados desde temprano en el puerto de Veracruz (este), incluyen entre otros, leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz y artículos de higiene personal, la mayor parte de ellos en el buque Papalopan (536 toneladas) y el resto en el Isla Holbox.

«Informamos que aún quedan más de 1.500 toneladas de leche en polvo y frijol pendientes de ser enviadas», agregó la Cancillería en el comunicado.

Cuba enfrenta una profunda crisis agudizada por la suspensión de abastecimiento de crudo desde Venezuela, tras la caída del mandatario de ese país, Nicolás Maduro, en una intervención de fuerzas estadounidenses el 3 de enero.

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Las ventas de petróleo y derivados de México a Cuba sumaron 496 millones de dólares en 2025, menos de 1% de la producción de la petrolera estatal mexicana Pemex, informó la propia empresa la semana pasada.

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Transforman colchones viejos en aislantes térmicos con hongos: la innovación que apunta a revolucionar la construcción sostenible

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Investigadores australianos convierten colchones viejos en un aislante térmico sostenible utilizando hongos y espuma reciclada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un grupo de investigadores ha conseguido convertir colchones viejos en aislamiento térmico para la construcción utilizando hongos. Esta propuesta innovadora, presentada por la Universidad de Swinburne y difundida por Popular Science, reimagina la gestión de un residuo de gran presencia en los vertederos, y abre nuevas posibilidades para la economía circular y la sostenibilidad en el sector de la edificación.

La acumulación de colchones desechados representa un desafío ambiental de gran escala. Cada año, millones de estos productos terminan en vertederos a nivel global. Según datos citados por Popular Science, un colchón puede tardar hasta 120 años en descomponerse por completo en condiciones de relleno sanitario. Además, su tamaño voluminoso y la mezcla de materiales—espumas, telas y metales—complican el reciclaje, demandando procesos costosos y muchas veces inviables para las plantas de tratamiento tradicionales.

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El resultado es la saturación de rellenos sanitarios, donde estos colchones permanecen durante décadas sin degradarse, liberando contaminantes y ocupando espacio necesario para otros residuos.

El reciclaje convencional de colchones enfrenta obstáculos tanto logísticos como técnicos. La separación manual de componentes y la falta de mercados viables para materiales recuperados dificultan la gestión eficiente de estos desechos. Por eso, la búsqueda de soluciones alternativas cobra urgencia, especialmente ante el crecimiento de la industria del descanso y el aumento en la rotación de estos productos.

Millones de colchones acaban cada
Millones de colchones acaban cada año en vertederos, donde pueden tardar hasta 120 años en descomponerse por completo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frente a este panorama, un equipo de la Universidad de Swinburne, en Australia, ha desarrollado un método novedoso para transformar colchones fuera de uso en un material aislante basado en hongos.

Según detalla Popular Science, el proceso parte del desmontaje de los colchones para separar la espuma de poliuretano, principal residuo, que se desinfecta y tritura, quedando lista para convertirse en el sustrato donde se cultiva el micelio, la red de filamentos vegetativos de los hongos.

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El micelio, al crecer sobre la espuma triturada, consume parte del material y lo une en una estructura compacta y ligera. Esta transformación ocurre en condiciones controladas de temperatura y humedad durante solo unas semanas. El resultado es un panel rígido, de baja densidad, en el que el micelio actúa como aglutinante natural y otorga al material propiedades aislantes.

El protagonismo de los hongos radica en su capacidad para descomponer y reorganizar los residuos en compuestos útiles, sin necesidad de adhesivos sintéticos ni procesos industriales contaminantes. Además, el proceso no requiere altas temperaturas ni grandes consumos energéticos, lo que reduce la huella ambiental respecto a los métodos tradicionales de manufactura de aislamientos.

Primer plano de hongos silvestres
Primer plano de hongos silvestres con sombreros marrones y blancos creciendo en un entorno terroso y húmedo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El producto final presenta características técnicas comparables, e incluso superiores, a los materiales de aislamiento térmico convencionales. De acuerdo con Popular Science, los paneles generados con micelio y espuma reciclada muestran una baja conductividad térmica, lo que los hace adecuados para conservar la temperatura interior en edificios y reducir el gasto energético en calefacción o refrigeración.

Durante los ensayos, estos paneles demostraron resistir temperaturas aproximadas a los 1.832 grados Fahrenheit (1.000 ℃), lo que los posiciona como una alternativa eficaz frente a riesgos de incendio y condiciones extremas.

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A diferencia de muchos aislantes sintéticos, los paneles de micelio no liberan compuestos tóxicos, son biodegradables y pueden producirse localmente a partir de residuos urbanos. Su resistencia a la humedad y a ciertos patógenos añade ventajas en términos de durabilidad y sanidad, minimizando riesgos para la salud de los ocupantes de los edificios.

Las aplicaciones potenciales de este aislante micológico abarcan desde viviendas hasta infraestructuras comerciales. Su ligereza facilita el transporte y la instalación, mientras que la flexibilidad del proceso permite adaptarlo a diferentes tamaños y formas según necesidad. Además, el ciclo de vida del material cierra un circuito; al concluir su uso, puede compostarse o biodegradarse sin dañar el entorno.

Los paneles aislantes a base
Los paneles aislantes a base de micelio y espuma reciclada resisten temperaturas de hasta 1.000 ℃ y muestran una baja conductividad térmica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto futuro de esta innovación depende de su capacidad para escalar y ser adoptada por la industria. El equipo de Swinburne visualiza un modelo en el que los centros urbanos recolecten colchones desechados y los transformen en aislantes para nuevas construcciones, cerrando el ciclo de los materiales y reduciendo significativamente la generación de residuos.

La propuesta encaja en las tendencias de economía circular, donde los productos al final de su vida útil se reincorporan al sistema productivo como materia prima, en vez de convertirse en desechos. La posibilidad de replicar este enfoque en distintas ciudades y países abre la puerta a un cambio estructural en la gestión de residuos y la fabricación de materiales de construcción más limpios.

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A pesar de los avances, persisten desafíos técnicos y logísticos. El escalado del proceso, la estandarización de la calidad del material y la aceptación por parte de las normativas de construcción son obstáculos que el equipo sigue investigando. Además, la viabilidad económica en comparación con los materiales tradicionales determinará el ritmo de adopción de esta tecnología.

Las proyecciones indican que, si se implementa a gran escala, este método podría reducir notablemente el volumen de colchones enviados a vertederos, disminuir las emisiones asociadas a la producción de aislantes convencionales y fomentar una nueva cultura de aprovechamiento integral de los residuos.

La investigación divulgada por Popular Science muestra que la colaboración entre ciencia, industria y sociedad puede gestar soluciones innovadoras para los retos ambientales contemporáneos.

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SCOOP: Trump ally Kid Rock jumps into key governor’s race with high-profile endorsement

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

EXCLUSIVE — Detroit native and cultural icon Kid Rock is taking sides in the race for Michigan governor.

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The famed musician and entertainer with a working-class persona who is known for his conservative political views is endorsing Republican Rep. John James in the 2026 race to succeed term-limited Democratic Gov. Gretchen Whitmer.

The Michigan governor’s office and a Democrat-controlled open U.S. Senate seat are top targets for the GOP to flip in November’s midterm elections.

«As our next Governor of Michigan, I know you will bring many victories to our GREAT STATE!» Kid Rock, whose real name is Robert James Ritchie, said in a statement shared first with Fox News Digital on Sunday.

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BATTLE FOR THE SENATE: WHERE DEMOCRATS AND REPUBLICANS AIM TO FLIP SEATS

Musician and Detroit native Kid Rock, left, joins Republican Rep. John James of Michigan, who is running for governor. (John James gubernatorial campaign)

James, who’s in his second term representing a swing congressional district in suburban Detroit, said in a statement, «Kid Rock is a good friend. We share our love for Detroit, the state of Michigan and the United States of America!»

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«I’m honored to have the endorsement of this unapologetic freedom-loving patriot and I look forward to working with him and every other Michigander to make Michigan great again!» added James, a West Point graduate and veteran of the Iraq War, and a businessman who was the 2018 and 2020 Republican Senate nominee in the Great Lakes battleground state.

Kid Rock’s backing of James comes a couple of hours before the singer and songwriter headlines Turning Point USA’s «All-American Halftime Show» during the Super Bowl.

HOW TO WATCH THE TURNING POINT USA ALTERNATE HALFTIME SHOW

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Turning Point USA, which was co-founded by the late Charlie Kirk, is hosting its own alternative to the Super Bowl halftime show this Sunday. The event comes as conservatives criticize the NFL’s choice to feature Latin music star Bad Bunny as the halftime performer.

Kid Rock performs at Republican National Convention.

Musician Kid Rock performs on the fourth day of the Republican National Convention at the Fiserv Forum in Milwaukee, Wisconsin, on July 18, 2024. (Andrew Harnik/Getty Images)

Kid Rock is an outspoken supporter of President Donald Trump, backing him in all three of his presidential campaigns. He performed his song «American Bad Ass» at the 2024 Republican National Convention with altered lyrics to showcase his support for Trump.

Trump, whose sway over the GOP remains immense and whose endorsements in Republican primaries are highly coveted and extremely influential, to date has not weighed in on Michigan’s gubernatorial race.

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HEAD HERE FOR THE LATEST FOX NEWS REPORTING AND ANALYSIS FROM THE CAMPAIGN TRAIL

A release from James’s campaign highlighted that «John James has stood with President Trump consistently since 2018, and every subsequent election, maintaining a clear and steady alignment when others backed his opponents, ran against him, or stayed silent.»

The James campaign also emphasized that «Kid Rock and John James share deep Detroit roots and a common view of Michigan as a state defined by hard work, manufacturing, culture, and natural beauty — from the Great Lakes to the communities that power the Midwest economy.»

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Rep. John James of Michigan, seen at the 2024 Republican National Convention, is running for governor in the battleground state's 2026 race.

Rep. John James of Michigan, seen at the 2024 Republican National Convention, is running for governor in the battleground state’s 2026 race. (Angela Weiss/AFP via Getty)

James is the clear polling front-runner in a very crowded field of Republicans vying for the GOP nomination in the August primary. Among the other Republicans in the race are former Michigan Attorney General Mike Cox, Michigan Senate Minority Leader Aric Nesbitt, former state House of Representatives Speaker Mike Leonard, and businessman Perry Johnson, a longshot candidate for the 2024 Republican presidential nomination who is making his second bid for governor.

Michigan Secretary of State Jocelyn Benson is the clear front-runner among three candidates for the Democratic nomination.

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Former three-term Democratic Mayor Mike Duggan of Detroit is campaigning for governor as an independent.

The race in Michigan is rated a toss-up by three top nonpartisan political handicappers: the Cook Report, Inside Elections, and Sabato’s Crystal Ball.

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