INTERNACIONAL
Presentan denuncia por presunto maltrato y abuso en albergue en Panamá

La diputada Alexandra Brenes, presidenta de la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la Nación contra la directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNIAF), Ana Fábrega, y otros funcionarios, por presuntos delitos vinculados a abuso sexual, maltrato a menores e incumplimiento de deberes de servidores públicos.
La acción se produjo tras una visita de inspección realizada por la comisión legislativa al CAI de Tocumen, un albergue estatal ubicado al este de la Ciudad de Panamá. Tras el recorrido, Brenes reportó “irregularidades” relacionadas con el estado de la infraestructura, la falta de personal idóneo y la convivencia de niños, niñas y adultos dentro del mismo espacio, un punto que, según dijo, no se ajusta a estándares de protección.
Brenes sostuvo que la denuncia se fundamenta en correos, informes y reportes internos que, según explicó, ya habían sido enviados a niveles jerárquicos de la institución y advertían sobre presuntas situaciones de negligencia y vulneración de derechos.
La diputada pidió al Ministerio Público “celeridad” en el trámite y llamó a que los funcionarios que conozcan hechos de este tipo denuncien, al advertir que el silencio puede convertirse en complicidad por omisión.
Junto a la diputada compareció César Augusto Pérez, identificado en reportes de prensa como exdirector de Prevención del SENNIAF y encargado del CAI de Tocumen, quien aseguró haber sido separado del cargo por “pérdida” o “falta de confianza” luego de elevar alertas internas sobre supuestas irregularidades.

Pérez dijo que sus comunicaciones fueron presentadas “por escrito” y que no buscaban atacar a la institución, sino mejorar condiciones para los menores bajo custodia estatal.
SENNIAF, por su parte, respondió públicamente que la visita de la comisión al CAI se desarrolló con normalidad y conforme a procedimientos establecidos para la protección de niños, niñas y adolescentes.
La entidad indicó que ese tipo de recorridos se han venido realizando desde diciembre, incluyendo inspecciones a albergues privados en Santiago, Coclé y Chiriquí, y que durante el recorrido en Tocumen los diputados fueron acompañados por la directora general, Ana Fábrega, además de personal técnico y administrativo.
En su posición institucional, SENNIAF también recordó que los albergues se rigen por disposiciones específicas de funcionamiento y resguardo, y que las visitas deben coordinarse previamente con listados de visitantes (nombre, cargo e identificación) para las verificaciones correspondientes, priorizando el bienestar y la confidencialidad de los casos y evitando cualquier forma de exposición de los menores.
Mientras avanza el trámite de la denuncia, Brenes anunció que la comisión elaborará un informe con observaciones del recorrido y lo remitirá a las instancias correspondientes, además de enviar notas para que la Comisión de Presupuesto evalúe la situación del centro. La diputada recordó que SENNIAF está adscrita al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y pidió atención directa al tema.
El caso vuelve a colocar en el debate público el funcionamiento de albergues estatales y los mecanismos de supervisión. En los próximos días, el curso del proceso dependerá de las actuaciones del Ministerio Público y de la documentación que, según la diputada, fue incorporada como sustento de su denuncia, así como de los hallazgos que la comisión legislativa formalice en su informe técnico.

Entre 2021 y 2023 ya se habían conocido alertas e investigaciones vinculadas a irregularidades en albergues supervisados por el Estado y la SENNIAF, que motivaron acciones de control y pronunciamientos públicos.
En febrero de 2021, la Defensoría del Pueblo solicitó a la Asamblea Nacional que se remitieran informes preliminares sobre maltratos a menores en albergues bajo la supervisión de la entidad, lo que dio paso a investigaciones sobre presuntas vulneraciones de derechos en varias instalaciones destinadas a niños y adolescentes.
Un escándalo similar marcó los primeros meses de 2021, cuando un informe parlamentario reveló condiciones “infrahumanas” en centros de acogida para menores supervisados por la SENNIAF, donde se documentaron casos de abusos físicos, sexuales y psicológicos hacia decenas de niños y adolescentes. La comisión legislativa que investigó esos hechos trasladó conclusiones a la Procuraduría General de la Nación para que se abriera una investigación penal, y surgieron cuestionamientos sobre la capacidad institucional para garantizar seguridad y protección en los albergues estatales.
Además, en 2023 la Procuraduría General de la Nación confirmó una condena de 60 meses de prisión a una exfuncionaria de la SENNIAF por el delito de maltrato a un menor en un albergue, como parte de casos que han transitado en el sistema judicial.
INTERNACIONAL
Hong Kong citó al cónsul panameño por el fallo que anuló la concesión de puertos de CK Hutchison

Medios de Hong Kong y portales en chino reportaron que el gobierno hongkonés convocó al Cónsul General de Panamá en la ciudad, José Ramón de Jesús Varela Fábrega, para expresar su rechazo a la decisión judicial panameña que anuló el contrato de CK Hutchison para operar dos puertos vinculados al tránsito del Canal de Panamá.
Según esos reportes, el encuentro fue encabezado por el Secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Hong Kong, Algernon Yau Ying-wah. Yau comunicó una “fuerte insatisfacción” con el fallo. También sostuvo que la medida afecta la confianza de inversionistas. Y que impacta las reglas del comercio internacional.
La citación se produjo después de pronunciamientos difundidos en China sobre posibles “graves consecuencias” para Panamá, en el marco de la reacción por la decisión de la Corte Suprema de Justicia.
En esa línea, autoridades de Hong Kong señalaron que CK Hutchison había realizado inversiones y generado empleos durante años, y reclamaron un entorno de negocios “justo e imparcial” para empresas que operan legalmente.
El planteamiento incluyó una petición para que Panamá respete el “espíritu del contrato” y garantice “trato y protecciones” a compañías de Hong Kong.

El origen de la controversia está en el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional el marco que sostenía la concesión otorgada a Panama Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison, para operar los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristóbal (Atlántico).
La sentencia anuló el contrato y sus extensiones. El argumento central, según lo reportado públicamente, fue que el esquema otorgaba privilegios exclusivos y exenciones fiscales incompatibles con disposiciones constitucionales.
La concesión se estructuró en 1997 como un paquete que agrupó la operación de ambos puertos bajo un solo operador. Ese diseño —que colocó en un mismo bloque activos en los dos extremos del Canal— es el que ahora el Ejecutivo panameño asegura que no volverá a repetirse.
Tras el fallo, el presidente José Raúl Mulino afirmó que, en adelante, los contratos no se otorgarán a un único operador como un “monopolio” o un esquema de control concentrado. Y anunció que el objetivo es concesionar por separado Balboa y Cristóbal.
En el trasfondo del caso también figura la auditoría impulsada por la Contraloría General sobre la concesión, un proceso que fue parte de la presión institucional para revisar el contrato y sus renovaciones.
La discusión sobre la concesión se mantuvo activa en el país por señalamientos de irregularidades y por el impacto de los beneficios contractuales vinculados a exenciones. Ese proceso alimentó acciones legales que terminaron elevando el caso al máximo tribunal.
En paralelo a la disputa judicial, CK Hutchison mantenía un proceso para desprenderse de activos portuarios, incluyendo los asociados a Panama Ports Company, dentro de una transacción global negociada con un consorcio liderado por BlackRock.
Ese plan incluyó desde el inicio una operación de gran escala que abarcaba decenas de terminales. Sin embargo, la propuesta enfrentó el rechazo de China, que exigió revisiones y objetó la estructura del acuerdo por consideraciones estratégicas relacionadas con la infraestructura portuaria y la cadena logística global.
Luego de ese rechazo, se planteó la posibilidad de incorporar a la naviera estatal china COSCO como parte del consorcio, en un intento por atender las objeciones y destrabar la transacción.
Aun así, el panorama cambió tras el fallo panameño: la venta de los puertos que incluyen Balboa y Cristóbal quedó bajo mayor incertidumbre, mientras se define el alcance práctico de la sentencia, el futuro administrativo de los activos y el nuevo modelo de concesión.
Tras la anulación del contrato, CK Hutchison decidió impugnar el desenlace por la vía del arbitraje internacional, y su filial Panama Ports Company inició procedimientos bajo ese mecanismo. La disputa abre un frente legal que puede prolongarse en el tiempo. Y coloca bajo presión la transición administrativa de dos terminales consideradas parte del engranaje logístico panameño por su rol en el movimiento de contenedores y el transbordo regional.
El presidente Mulino, por su parte, afirmó que la decisión de la Corte es definitiva. Y sostuvo que Panamá no aceptará amenazas de ningún país.
La Cancillería panameña también respondió a las advertencias provenientes de China, en un contexto en el que el gobierno ha insistido en la independencia judicial y en la vigencia del Estado de derecho como marco para la relación con inversionistas y operadores extranjeros.
Dentro del plan de transición anunciado por el Ejecutivo, Mulino indicó que, una vez se concrete la salida de CK Hutchison, el grupo Maersk, a través de su filial APM Terminals, asumirá la operación de forma interina para evitar interrupciones.
Esa administración temporal se mantendría mientras el Estado organiza un nuevo proceso de concesión. Y mientras define el esquema bajo el cual Balboa y Cristóbal se licitarán de manera individual, en lugar de un solo paquete como el de 1997.
El episodio ha escalado a un pulso diplomático y económico donde convergen Panamá, Hong Kong y China, con el componente adicional del arbitraje y la transacción global en la que participan actores financieros y navieros. En el corto plazo, el centro de la discusión está en la implementación del fallo. En el mediano, en el modelo de concesión que sustituirá el esquema anulado. Y en el impacto que la disputa tendrá sobre la continuidad operativa de dos puertos que Panamá considera parte de su plataforma logística.
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INTERNACIONAL
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Ella fue la que enfureció, aterrorizó y moldeó a Arundhati Roy

A la larga y sonora lista de madres difíciles de la literatura —la Sra. Bennet; Joan Crawford; Rose Hovick; ¡vaya, Medea!—, ahora añadamos a Mary Roy. A la Sra. Roy, a ustedes. Y, lo más revelador, a su propia hija.
Esa hija es Arundhati Roy: la autora y activista india que irrumpió en la lista de los más vendidos en 1997 y ganó un Premio Booker a los 36 años por su primera novela, El Dios de las Pequeñas Cosas, la brillante historia de una familia atribulada. Su segunda novela, de mayor tinte político, El Ministerio de la Máxima Felicidad, se publicó 20 años después, tras numerosos libros de no ficción.
Esperemos que las nuevas memorias de Roy, Mother Mary Comes to Me, no sean la piedra angular de esta carrera poco convencional (estudió arquitectura y también escribió y actuó en películas), pero ciertamente es una piedra angular: sólida y pulida en su descripción de una monstruosidad fundacional.
Aunque carecía de riquezas materiales, la majestuosa Mary Roy emerge de estas páginas como una madre imperiosa y volátil, una “gánster” similar al famoso Roy de la televisión, Logan, de Succession: lanzando vajilla, profiriendo insultos y golpeando a su hijo, Lalith, por unas calificaciones mediocres, con una regla de madera hasta romperla. Él creció y prosperó como un extrovertido magnate de la pescadería, pero hasta el día de hoy su hermana, alabada por sus excelentes calificaciones, encuentra un poco incómoda la fama.

“Cuando me brindan o me aplauden, siempre siento que alguien más, alguien tranquilo, está siendo golpeado en la otra habitación”, escribe, y —asintiendo con la cabeza hacia su bien establecida conciencia social— “si te detienes a pensarlo, es cierto, alguien lo está siendo”.
La Sra. Roy falleció en 2022 a los 88 años. Aquejada de un asma terrible, en sus últimos años siempre la seguía un “súbdito asustado que llevaba su inhalador para el asma, como si fuera una corona o un cetro”. No solo prohibió las perchas de alambre; le contó a Arundhati (de soltera Susanna) que había intentado abortarla con una. Y como eso no funcionó, deseó haber abandonado a su hijo, “una piedra de molino al cuello”, en un orfanato.
“¡Fuera!” era un edicto frecuente, desde casa o en el coche. “¡Perra!”, exclamó Mary después de que Susanna, de 9 años, colgara accidentalmente su nuevo teléfono de baquelita durante una conversación.
Cuatro años después, la niña regresó a casa de un internado militar y encontró a su amada pastora alsaciana, Dido, llamada así por la reina de Cartago en la obra de Christopher Marlowe, muerta a tiros. El delito: aparearse con un perro callejero.
Veamos los puntos fuertes de este personaje complejo. Su Waystar Royco fue Pallikoodam, la renombrada escuela que fundó en un antiguo Rotary Club de Kottayam en 1967. Colaboró con un misionero cristiano, quien se marchó rápidamente tras la llegada de profesores de Bharatanatyam, una forma de danza clásica india (“pagano, anticristiano e inaceptable”, resopló el misionero). El intelecto de Mary era amplio y generoso: le contaba a su hija sobre los conflictos mundiales, leía a Rudyard Kipling y cantaba Ol’ Man River.
Tras reconstruir las nuevas instalaciones de la escuela en un terreno de tres acres, finalmente persuadió a la Corte Suprema de su país para que anulara una sentencia contra los estudiantes que interpretaban la ópera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, Jesucristo Superstar. Ya había presentado una demanda con éxito contra una ley que negaba a las hijas los derechos sobre la propiedad de su padre.

El patriarcado le falló a María. Su propio padre, un elegante entomólogo del gobierno imperial, también había sido violento; en una ocasión, le partió el cuero cabelludo a su esposa, una violinista consumada, con un jarrón de latón y le destrozó el instrumento. El hermano de María, G. Isaac, fue becario Rhodes y fundó una fábrica de encurtidos; su gusto por las mujeres jóvenes inspiró a María a llamarlo Humbert Humbert.
Se casó con el primer hombre que pudo para huir de su familia de origen, y resultó ser un alcohólico ausente, así que se divorció de él, pero conservó el apellido. Micky Roy era hijo de un boxeador, cuyo encanto irresponsable, cuando aparece, tiene un toque de Johnny Nolan, el camarero cantante de Un árbol crece en Brooklyn.
Estos familiares y sus dinámicas se describen con extraordinaria precisión, hasta llegar a las grotescas historias rabelesianas del cuidado de ancianos, con su madre usando un timbre de llamada junto con sus gafas de sol Christian Dior. También lo es la inevitable despedida de Arundhati, quien se reinventa con la ayuda de Janis Joplin y los Beatles (nótese el título del libro), mientras “literalmente vive del aire”.
La inspiración significa respirar, algo que para Mary Roy siempre fue un esfuerzo. Su hija compara el proceso de escribir El Dios de las Pequeñas Cosas, que contenía algunos elementos autobiográficos, con “esculpir humo”. Pero sus descripciones de la defensa pública —contra las pruebas nucleares, las presas, las violaciones en grupo— llegan aquí más como tormentas de polvo: acontecimientos urgentes e impresionantes que perturban el microclima de este libro.
El dinero y su moralidad son consideraciones constantes en Mother Mary Comes to Me. Tras una infancia de abusos y privaciones materiales, Roy nada en dinero y crea una fundación benéfica para lidiar con los excesos: “mis locas regalías”.
Ingresando a su padre en un centro de rehabilitación: “¡Gracias a Dios por las regalías!”. Su hermoso apartamento en Delhi: “Mi casa de la realeza, comprada íntegramente con las ganancias de la literatura. Un lugar peligroso para mí … Uno del que nadie puede obligarme a salir. De vez en cuando beso las paredes y levanto una copa y un dedo medio a mis críticos, que parecen pensar que para escribir y decir lo que digo debo vivir una vida de pobreza falsa y autoinfligida”.
Puedes ver a Mary en ese dedo medio, pero ella también puso el Roy en “realeza”.
Fuente: The New York Times
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