ECONOMIA
El dólar volvió a caer y tocó mínimos en tres meses: qué factores pueden alterar la paz cambiaria

Tras la media sanción al proyecto de ley de reforma laboral, el dólar oficial cayó 0,3% a $1415 este jueves, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa perforó los $1.400 y se negoció a $1.396, con una baja del 0,7%. De esta manera, se ubica en su menor valor en tres meses y se aleja todavía más del techo de la banda cambiaria, que se ubica en $1.583,39.
En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1470 (+0,4%), y el MEP se ubica a $1422, sin variantes. Por último, en el segmento informal, el blue se negocia a $1440.
El dólar puede estar quieto y, aun así, el mercado no deja de hacer cuentas. No se trata solo de mirar una cotización: el foco está puesto en de dónde salen los dólares, quién los aporta y cuánto dura el mecanismo que hoy sostiene el equilibrio. Cuando esa respuesta depende más del financiamiento que del flujo comercial, la estabilidad se vuelve un activo valioso, pero también frágil.
En este escenario, reservas, balance cambiario y tasas pasan a ser una misma conversación. Si el mercado percibe que el Banco Central logra acumular divisas, el tipo de cambio gana aire. Si, en cambio, la acumulación se apoya en entradas financieras que deben repetirse mes a mes, cualquier ruido —externo o doméstico— puede reabrir expectativas.
Por eso, la pregunta que recorre la city no es si el dólar «está barato», sino qué condición sostiene la calma y qué evento podría cambiarla. En un mercado donde la estabilidad se construye con ingeniería financiera y señales fiscales, el segundo semestre aparece como el momento en que el esquema será puesto a prueba por la estacionalidad de la oferta y por la necesidad de financiamiento.
El balance cambiario marca la condición
Desde GMA Capital señalaron que el freno y la mayor selectividad del crédito no responden solo a tasas o a la mora: también reflejan un límite estructural, la disponibilidad de dólares. Esa restricción se ve con claridad cuando el balance externo no cierra por la vía comercial y el mercado debe apoyarse en flujos financieros para sostener la estabilidad.
Los especialistas del bróker detallaron que en diciembre la cuenta corriente del balance cambiario volvió a mostrar un déficit de USD 1.565 millones. El comercio de bienes dejó un superávit de USD 426 millones, pero fue más que compensado por los egresos en servicios (USD 771 millones) y por pagos de rentas e intereses al exterior en el ingreso primario (USD 1.243 millones). El resultado fue un cierre en terreno negativo que obligó a mirar el otro lado del balance.
En ese contexto, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el equilibrio del mercado de cambios descansó nuevamente en los flujos financieros. La cuenta financiera fue superavitaria por USD 1.505 millones, con un aporte clave del sector público. En particular, destacaron la colocación de deuda en moneda extranjera del Tesoro por USD 910 millones, un movimiento que marcó el regreso del país al financiamiento externo luego de casi ocho años, junto con desembolsos netos de organismos internacionales por USD 714 millones.
Del lado privado, GMA Capital describió un comportamiento más heterogéneo: el sector privado no financiero registró egresos netos por USD 398 millones, mientras que las personas humanas demandaron USD 2.793 millones, parcialmente compensadas por otros ingresos financieros. En diciembre, las reservas aumentaron USD 832 millones y cerraron el año en USD 41.167 millones. La lectura que dejaron sobre la mesa fue directa: el orden cambiario se sostiene, pero depende de flujos financieros constantes.
Reservas, carry y tasas
Desde Eco Go señalaron que la decisión del Banco Central de la República Argentina de empezar a comprar dólares a partir de enero fue un giro clave en el frente cambiario. En su balance, el Central llevaba comprados USD 1.651 millones, buscando mantener un tipo de cambio moviéndose un poco por debajo de la banda original. En paralelo, esa estrategia contribuyó —según su análisis— a acelerar la caída del riesgo país hacia la zona de 500 puntos básicos, en un contexto donde el dólar global volvió a debilitarse.
Sus analistas apuntaron que el «puente» de estabilidad se construyó con un mecanismo que reactivó el carry: comenzó con un Tesoro que vendía dólares y un Banco Central que ofrecía cobertura para que los bancos vendieran divisas, permitiendo compras del BCRA que luego se revendían al Tesoro. Para Eco Go, ese encadenamiento ayudó a sostener el equilibrio a la espera de una mejora estacional por la cosecha.
La consultora agregó que el puente se consolidó con dólares que aparecieron en el mercado oficial por colocaciones de deuda corporativa y de algunas provincias. Recordaron que, después de la elección, las colocaciones de deuda ascendieron a USD 10.000 millones: de ese total, USD 5.500 millones fueron dólares cable y, según avisó el Banco Central una semana antes del informe, todavía quedaban USD 3.500 millones por vender. También señalaron que la formación de activos externos del sector privado se desplomó, pero no desapareció: USD 1.470 millones por mes en el último bimestre del año.
En este marco, Eco Go sostuvo que el ancla cambiaria empujó la remonetización y comprimió tasas. En enero, el dólar mayorista apenas se movió y en lo que va de febrero acumula una caída del 1,8%. Con una inflación que se mantuvo alta (2,8% en diciembre y en torno a 2,7% en enero, según lo anticipado por el ministro), las tasas quedaron casi neutras contra la inflación pero muy positivas contra el dólar, ayudando a asegurar el roll over de la deuda en pesos: vencen $18 billones en febrero y luego $12,5 billones promedio por mes hasta junio.
Segundo semestre
Eco Go describió que, en el medio de este reordenamiento, empezó a operar un cambio estructural: compresión de la brecha cambiaria, tasas activas positivas (con eliminación de la línea productiva), recomposición tarifaria y de servicios no regulados frente a caída de precios de bienes coordinada por el ancla y la apertura, con una masa salarial que no crece.
Los expertos de la consultora señalaron que, por lo pronto, hay dos segmentos que muestran dinamismo: sectores asociados al RIGI y economías de plataforma con un grado de semi informalidad. Pero también remarcaron que la expansión del crédito doméstico —que había sido driver en 2024 en un contexto donde empleo e ingresos no traccionan— todavía no aparece, mientras las entidades digieren el impacto de la mora tras el apretón monetario de julio.
En paralelo, GMA Capital enfatizó que el desafío es convertir el equilibrio en un esquema sostenible que habilite un círculo virtuoso entre estabilidad externa, crédito y actividad. En su diagnóstico, el orden cambiario depende de entradas financieras persistentes, mientras la apuesta oficial apunta a acumular reservas vía la cosecha y colocaciones de deuda del sector privado, descartando por ahora volver a los mercados de deuda soberana.
Por eso Eco Go planteó que el camino no será lineal y que dos preguntas empezarán a resonar con más fuerza en la segunda mitad de 2026, cuando la salida de la cosecha se modere y la oferta quede más determinada por dólares de deuda. La primera: si, después de Bessent, seguirá existiendo un prestamista de última instancia para Argentina bajo la llamada Doctrina Donroe, algo que —según su análisis— quedará en gran medida supeditado a la elección en Estados Unidos en noviembre.
La segunda: a medida que se acerque 2027, qué descontará el mercado sobre la reelección de Javier Milei sin ballotage o, si hubiera ballotage, si vuelve la polarización apelando al «riesgo Kuka», o si aparece un «ortodoxo productivista» que extienda el horizonte. En ese tablero, Eco Go sostuvo que ayuda un dólar global débil si no se combina con eventos disruptivos que afecten flujos a emergentes y precios de commodities.
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ECONOMIA
ANSES: cuándo cobro en abril 2026 si mi DNI termina en 2

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) estableció el calendario de pagos de abril 2026 para jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales. El cronograma organiza las fechas de cobro según la terminación del Documento Nacional de Identidad (DNI), lo que permite identificar con precisión cuando corresponde percibir cada prestación.
Durante abril, los haberes registran un incremento del 2,9% vinculado a la actualización por inflación. Los nuevos montos para jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares y universales ya fueron oficializados y se aplican a partir de este mes.
Quienes tienen DNI terminado en 2 percibirán sus haberes a partir de las fechas previstas para cada prestación: en la mayoría de los casos, el pago comienza el 14 de abril de 2026, aunque para algunas prestaciones, como las Pensiones No Contributivas, se inicia el 13 de abril. Las fechas y valores para cada prestación se detallan a continuación.
Jubilaciones y pensiones que no superan el haber mínimo: $450.319,31
Los titulares de jubilaciones y pensiones que no superan el haber mínimo recibirán el pago el 14 de abril de 2026. El monto para quienes cobran la mínima, con el bono extraordinario, llega a $450.319,31.
El haber mínimo garantizado del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) se ubica en $380.319,31, de acuerdo a las resoluciones oficiales. El ajuste sigue la variación del Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC).
Jubilaciones y pensiones que superan el haber mínimo: hasta $2.559.188,80
El pago para quienes perciben jubilaciones y pensiones por encima del haber mínimo está programado para el 27 de abril de 2026, en el caso de DNI finalizado en 2. El monto máximo fijado por la ANSES es de $2.559.188,80 en abril.

Asignación Universal por Hijo (AUH): $136.666
La Asignación Universal por Hijo (AUH) para quienes tienen DNI terminado en 2 se acreditará el 14 de abril de 2026. El monto total es de $136.666 por hijo, de los cuales se percibe mensualmente el 80% de forma directa ($109.332,80).
El 20% restante ($27.333,20) se retiene y se abona en una cuota anual tras la presentación de la Libreta AUH.
Asignación Universal por Hijo con Discapacidad: $445.003
Para los beneficiarios de la AUH por discapacidad, el pago también se realizará el 14 de abril de 2026. El monto asciende a $445.003 por hijo.
Asignación Familiar por Hijo (primer rango de ingresos): $68.341
Los titulares de la Asignación Familiar por Hijo en el primer rango de ingresos cobrarán el 14 de abril de 2026. El monto de la prestación se ubica en $68.341 por hijo.
Asignación Familiar por Hijo con Discapacidad (primer rango de ingresos): $222.511
El 14 de abril de 2026, quienes perciban la Asignación Familiar por Hijo con Discapacidad dentro del primer rango de ingresos recibirán $222.511 por hijo.
Asignación por Embarazo: $136.666
La Asignación por Embarazo para protección social se pagará el 14 de abril de 2026 para titulares con DNI terminado en 2. El monto total es de $136.666, aunque el cobro mensual efectivo es de $109.332,80 (80%). El 20% restante se reserva para ser liquidado al finalizar el embarazo.
Asignación por Prenatal: $68.341
El pago de la Asignación por Prenatal está programado para el 15 de abril de 2026 en el caso de DNI terminado en 2. Los montos varían según la situación laboral y la cantidad de hijos.
Para abril de 2026, el monto general establecido para esta asignación se ubica en $68.341 por embarazo, según la escala determinada por ANSES y el ajuste por inflación.
Asignación por Maternidad: Remuneración Bruta
La Asignación por Maternidad se abona entre el 14 de abril y el 12 de mayo de 2026 para todas las terminaciones de DNI. El monto de esta prestación equivale a la remuneración bruta (el sueldo total sin descuentos) que la trabajadora tiene declarada ante la ANSES.
Este beneficio se percibe sin topes de ingresos del grupo familiar, lo que garantiza que la titular reciba una suma igual a su salario habitual durante el transcurso de su licencia legal.

Asignaciones de Pago Único: Matrimonio $119.275, Nacimiento $79.660, Adopción $476.268
Las Asignaciones de Pago Único, que comprenden matrimonio, nacimiento y adopción, podrán cobrarse entre el 13 de abril y el 12 de mayo de 2026 para todas las terminaciones de DNI.
Los montos específicos varían según el tipo de prestación y, de acuerdo con lo informado por ANSES, para abril de 2026 corresponden a $119.275 para matrimonio, $79.660 para nacimiento y $476.268 para adopción.
Pensiones No Contributivas (PNC): desde $336.223,52 (con bono)
Las Pensiones No Contributivas (PNC) se abonarán el13 de abril de 2026 a quienes tengan DNI terminado en 2. Este grupo incluye las prestaciones por invalidez, por vejez y para madres con siete hijos.
Para las prestaciones por invalidez y vejez, el haber base es de $266.223,52$, que con el bono de $70.000$ suma un total de $336.223,52. Por su parte, la Pensión para Madres de 7 hijos equivale a una jubilación mínima; por lo tanto, percibirán un haber base de $380.319,31$, que asciende a $450.319,31 al incluir el refuerzo extraordinario.
Asignaciones Familiares de Pensiones No Contributivas
Las Asignaciones Familiares de Pensiones No Contributivas estarán disponibles del 10 de abril al 12 de mayo de 2026, sin importar la terminación de DNI. El monto para esta asignación depende de la composición familiar y la prestación base.
Prestación por Desempleo: entre $176.200 y $352.400
Quienes perciben la Prestación por Desempleo con DNI terminado en 2 cobrarán el 23 de abril de 2026 . Para los pagos de este mes, el monto de la prestación se ubica entre un mínimo de $176.200 y un máximo de $352.400, ya que estas cifras corresponden al período devengado en marzo .
Es importante considerar que, si bien para abril se oficializaron nuevos topes de hasta $357.800, dichos valores impactarán efectivamente recién en el calendario de mayo por tratarse de un beneficio que se liquida a mes vencido.
ECONOMIA
Inflación vs. reactivación: Milei rechaza gradualismo y abre frente interno por el rumbo económico

Cavallo atribuye la lentitud del BCRA a acumular reservas «al temor a que la emisión monetaria provoque aumentos adicionales en la tasa mensual de inflación». Y su frase tiene asidero: fue el propio Milei quien, ante un auditorio de inversores de Wall Street, pronosticó que a Santiago Bausili, presidente del BCRA «le van a salir dólares por las orejas», pero inmediatamente le advirtió: «cuidado que no se te vaya a los precios«.
En la misma línea, el ministro Toto Caputo dejó en claro que sigue teniendo miedo a que un bajón repentino en la demanda de pesos por parte del público juegue en contra de la estabilización. Tras su elocuente frase -«no puedo forzar a los argentinos a tener pesos en el bolsillo si no los quieren»– el ministro pasó a los hechos, y en la última licitación del Tesoro no se contentó con renovar la deuda que vencía sino que, además, absorbió $3 billones «excedentes».
Críticas desde la ortodoxia
Lo que llama la atención de la argumentación de Cavallo es que coincide con las críticas que están haciendo muchos economistas, tanto de la línea ortodoxa como los simpatizantes del keynesianismo cercanos a Cristina Kirchner.
Y no sólo eso: también se generó una sensación de que en el gobierno hay un debate interno respecto de si vale la pena mantener como objetivo central una baja rápida de la inflación, aun si el precio a pagar es una crisis de desempleo. Uno de los hechos que motivó esa sospecha de debate interno fue la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi como nuevo asesor.
Como académico, Talvi ha obtenido reconocimiento por sus investigaciones, junto al argentino Guillermo Calvo, sobre crisis de las economías latinoamericanas.
Y, tomando como ejemplo el proceso de estabilización uruguayo de los años ’90, admitió que fue un error haber realizado un ajuste fiscal que consiguió el equilibrio a corto plazo basándose, sobre todo, en bajos salarios de los empleados públicos, e incluso recuerda que recién se tomó conciencia de la inviabilidad política de ese plan cuando se desató una huelga policial. El resultado fue la aceptación de un déficit considerado manejable.
Es un consejo que puede resultar difícil de digerir para el gobierno de Milei, que en 2025 recortó la masa salarial del personal estatal en un 9,4% real.
También, sobre la base de aquella experiencia, se manifiesta contrario a fijar el objetivo de una baja acelerada hasta una inflación de un dígito anual, si para llegar a esa meta se debe usar herramientas que resulten nocivas para la economía real, como el anclaje del dólar y una suba exagerada de las tasas de interés.
Según Talvi, si un gobierno tiene que elegir qué priorizar, debería promover una caída de las tasas y asegurarse un buen nivel de actividad productiva, aun cuando eso implique que la inflación baje a un ritmo lento. «Paciencia estratégica», lo define el uruguayo.
Discurso liberal, políticas intervencionistas
Pero paciencia es, justamente, lo que el presidente Milei no quiere asumir frente a la inflación, que está bajando a un ritmo mucho más lento de lo previsto. Por lo pronto, le ha valido a Milei cuestionamientos de índole político, como por ejemplo el haber estimado que el «delay» entre la emisión monetaria y las subas de precios es de 18 meses, pero luego corregir ese pronóstico a 24 meses.
Además, el ministro Toto Caputo ha demostrado que, ante situaciones de crisis, puede ser tan pragmático e intervencionista como el peronismo. En dos ocasiones citó a los fabricantes de alimentos y a las cadenas supermercadistas para pedirles que dieran marcha atrás a subas de precios que, desde su punto de vista, no se justificaban por un incremento de costos sino que obedecían a una protección preventiva por si había una devaluación.
Caputo logró su cometido, pero puso en cuestión el argumento doctrinario según el cual la inflación es un fenómeno solamente monetario.
No fue la única desviación a la ortodoxia de la doctrina liberal. Porque, así como intervino en momentos de «aumentos de precios preventivos», el gobierno también se reservó el derecho de vetar los acuerdos salariales cuando consideró que no iban en línea con la inflación prevista.
El propio Caputo justificó en varias ocasiones su actitud de no homologar paritarias que ya habían sido firmadas por las partes sindical y empresarial. Es algo que le valió no pocos comentarios irónicos, por parte de la CGT, respecto del extraño liberalismo que practicaban funcionarios que intervenían en acuerdos entre privados.
Demanda de pesos, el verdadero tema
Lo que Milei está cuestionando ahora es un postulado económico al que la mayoría de los argentinos parece adherir intuitivamente: la célebre «curva de Phillips», planteada por un economista neozelandés que, en los años 50, armó un revuelo a nivel mundial, al proponer que existía una relación inversa entre inflación y desempleo. |
Es decir, que en una economía con precios en alza había mayores probabilidades de mantener los puestos de trabajo y que, por el contrario, en situaciones de estabilidad crecía el riesgo de que los ajustes se produjeran no en el nivel de los salarios sino en la cantidad de gente empleada.
A pesar de que Milei defenestra esta teoría, cuya validez fue refutada por Milton Friedman -uno de los ídolos del presidente argentino-, lo cierto es que incluso en Estados Unidos ha habido demostraciones de su vigencia a nivel político.
El llamado «quantitative easing» puesto en práctica tras la crisis financiera de 2008 implicó una apertura de liquidez como forma de combatir la recesión. El objetivo expreso era impedir una deflación -un trauma que la sociedad estadounidense arrastra desde el crack de 1929- y, más bien, generar una inflación que ayudara a licuar los déficits.
Es un hecho que fue expuesto en el Congreso por Axel Kicillof, en sus días de ministro de Economía, para refutar la noción liberal de que la inflación es consecuencia directa de la emisión monetaria. En aquellos días, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea llegó a haber deflación, pese a que le cantidad de dinero se había multiplicado.
Los economistas liberales le respondieron que ahí está el núcleo del verdadero debate: el de la demanda de dinero. Los ciudadanos estadounidenses no temen guardar su efectivo «bajo el colchón». Y los argentinos… tampoco, siempre que sea en dólares. Pero cuando se trata de la moneda nacional, la demanda de pesos puede disminuir de forma dramática, como quedó demostrado en la previa de las elecciones legislativas, cuando la mitad de la base monetaria se pasó a dólares.
Laffer, la otra curva polémica
El gobierno también puso en debate sus principios liberales después de recibir a Arthur Laffer, que pasó a la fama en la campaña electoral estadounidense de 1980, cuando convenció a Ronald Reagan de que defendiera una propuesta contraintuitiva: que el déficit fiscal se resolvería bajando impuestos.
El veterano economista estadounidense es el autor de la mundialmente famosa teoría según la cual hay un efecto de rendimientos decrecientes en la recaudación de impuestos, porque a mayor presión impositiva, mayor será el incentivo a la evasión. Por eso, en la célebre «Curva de Laffer» se explica que, a partir de determinado punto crítico, cada suba de impuestos no sólo no aumenta la recaudación sino que la hace caer. Y, en teoría, si se redujera el peso de los impuestos, el ingreso a la caja fiscal tendría que aumentar.
El gobierno de Milei defiende su adhesión a la tesis de Laffer, con el argumento de que lleva realizado un alivio impositivo equivalente a 2,5% del PBI. Pero las quejas empresarias no han disminuido. Más bien al contrario, en el campo se quejan de que sus márgenes de rentabilidad han caído, mientras que los industriales afirman que están en desventaja competitiva frente a la importación, no por su propia falta de eficiencia sino por el impacto de los impuestos sobre las empresas argentinas.
Para colmo, el «efecto Laffer» está lejos de verse: van ocho meses consecutivos en que ARCA disminuye su ingreso. Y parece poco probable que Caputo dé su visto bueno para mayores recortes de impuestos en el corto plazo.
De manera que, para ayudar a una recuperación más rápida de la producción y el consumo, quedan pocas herramientas a mano. Una de ellas es una inyección de liquidez que abarate el crédito y lubrique el sistema financiero. Tiene su costo, claro: la inflación se mantendría en niveles relativamente altos durante un tiempo, pero la compensación sería una mejora en el empleo. Y esa sugerencia es, precisamente, lo que Milei acaba de rechazar de plano.
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ECONOMIA
La economía de El Salvador crecerá entre 3% y 3.5% en 2026, según el BCR

La economía de El Salvador mantendrá un ritmo de expansión en 2026, con una proyección de crecimiento situada entre 3% y 3.5%. Esta estimación, presentada este viernes por el Banco Central de Reserva (BCR), responde principalmente al empuje de la inversión privada y a una combinación de factores internos, especialmente la mejora de las condiciones de seguridad y el dinamismo del consumo y del turismo. Según la previsión oficial, el país superará el promedio histórico de 2.5% registrado durante las tres décadas previas.
De acuerdo con el BCR, el rango estimado para 2026 no solo se ubica por encima del promedio de crecimiento anual de 2% observado desde la dolarización en 2001, sino que también rebasa la media de 2.3% alcanzada entre 2014 y 2018, cuando el país sufrió sus índices más elevados de homicidios.
El sector privado, principal motor de la economía en 2026, lidera el ciclo expansivo con un portafolio de proyectos en ejecución superior a USD 9,000 millones. Esta cifra, de acuerdo al Banco Central de Reserva, agrupa inversiones en infraestructura, maquinaria y equipos, sobresaliendo los ámbitos de la construcción, los servicios y el comercio, y supera ampliamente la inversión privada de 2025.
La diversificación se expresa en desarrollos habitacionales, especialmente de tipo vertical, así como en parques logísticos, infraestructura corporativa, hoteles y complejos turísticos, lo que refuerza la presencia del sector en todas las áreas de la economía.

Los organismos multilaterales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, organismo regional de la ONU, prevén una expansión del producto interior bruto en el rango de 3% a 3.5% para 2026, citando como motores la inversión pública y privada, la obra civil, la inversión social, la actividad inmobiliaria y el turismo, destaca el reporte del Banco Central de Reserva.
Asimismo, la proyección del gobierno converge con la previsión del más reciente informe de la financiera inglesa EMFI, que indica que la economía salvadoreña tendría un crecimiento interanual de entre 3% y 4% en el primer trimestre de 2026, mientras que el promedio anual se ubicaría en torno al 3.2%.
Mientras que la calificadora de riesgo Moody’s estima que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real rondará el 3.1 % este año.
El empuje de la inversión pública y los proyectos de gran envergadura
Conforme a lo informado por el BCR, la inversión pública también refuerza su papel estratégico. Entre los proyectos destacados figuran el Aeropuerto del Pacífico, el Estadio Nacional de El Salvador, el Viaducto Morazán, sistemas de transporte urbano como el Metrocable y amplios programas de infraestructura vial y educación, incluyendo el plan “Dos Escuelas por Día”. Estas iniciativas, cuyo valor conjunto superará los USD 1,000 millones, buscan fortalecer la conectividad, la competitividad y la actividad económica a nivel nacional.
Un indicador que muestra esta tendencia es el aumento del 179.2% en la inversión pública ejecutada a febrero de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, con USD 144.3 millones ejecutados frente a los USD 51.7 millones del año previo.
El crecimiento económico de El Salvador durante 2026 se proyecta encabezado por la expansión de la inversión privada —con más de USD 9,000 millones en proyectos en desarrollo, según el Banco Central, impulsada por la confianza empresarial y la continuidad de proyectos estratégicos promovidos por la administración de Nayib Bukele.

Consumo y remesas fortalecen la demanda interna
El consumo privado persiste como elemento estructural de la demanda, beneficiado por el incremento del ingreso disponible de los hogares derivado tanto de la actividad productiva como de las remesas. De acuerdo con el Banco Central de Reserva, el 26% de los hogares salvadoreños recibe remesas, que al cierre de febrero de 2026 sumaban USD 1,524.8 millones, con un crecimiento de 8.4% frente al año anterior.
El gobierno salvadoreño destaca que las medidas adoptadas, como la “Quincena 25”, la expansión de la Central de Abastos y de más de 60 Agromercados, la prolongación de subsidios a servicios básicos y la supervisión de precios de productos considerados estratégicos, funcionan como respaldo al poder adquisitivo y contención del costo de vida.
Los indicadores de actividad económica corroboran la fortaleza del momento: el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) aumentó un 5% en enero de 2026, el Índice de Producción Industrial (IPP) incrementó un 6.4% en el mismo mes; las exportaciones de bienes crecieron un 3.3% hasta febrero de 2026; la recaudación tributaria ascendió un 5.8%, impulsada por el IVA, que aumentó un 7.1%; el consumo aparente de cemento, indicador vinculado a la construcción, creció 11.7% y el total del crédito subió un 8.1% a finales de marzo.

Turismo, eventos internacionales y efecto multiplicador
El turismo se ha consolidado como uno de los segmentos de mayor dinamismo, de acuerdo a los datos oficiales, ya que entre enero y marzo de 2026 el país registró 1.3 millones de visitantes internacionales, un incremento del 34% frente al mismo periodo de 2025.
Para el cierre del año, se proyecta la llegada de 4.2 millones de turistas, impulsada por la organización de grandes eventos —como los conciertos de Shakira en febrero, la llegada de 18 cruceros y certámenes internacionales como el Triatlón Ironman 70.3 o el XIII Campeonato Panamericano de Maxibasketball—, que generarán impactos en los sectores de transporte, comercio, alojamiento y gastronomía.
Según la Autoridad de Planificación del Centro Histórico de San Salvador, ente gestor de proyectos urbanísticos de la capital, la inversión privada consolidada entre enero y comienzos de marzo de 2026 en nuevos proyectos turísticos y urbanísticos en la capital alcanzó USD 195 millones, indica el Banco Central.
El fortalecimiento de la demanda interna, la multiplicación de grandes proyectos de infraestructura y un entorno de seguridad establecen así el escenario de crecimiento de El Salvador, cuyos fundamentos estructurales refuerzan la perspectiva de continuidad en la senda expansiva para 2026, concluye el BCR.
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