ECONOMIA
Mapa salarial: ¿qué sectores generan los mejores ingresos en cada provincia argentina?

A la hora de buscar trabajo, el código postal puede ser tan determinante como el CV. En una economía marcada por la dispersión salarial, saber qué sectores pagan más en cada provincia es muy útil para profesionales y jóvenes que buscan su primer empleo. No es lo mismo ser ingeniero en Vaca Muerta que desarrollador en Córdoba o especialista financiero en el microcentro porteño.
Un análisis de los salarios por sector en base a los datos publicados por el Ministerio de Capital Humano, permite conocer cuáles son los trabajos que mejor pagan en cada jurisdicción del país. Las opciones son muchas, pero los ganadores están claros en cada caso.
Comenzando por el Gran Buenos Aires, los datos oficiales, elaborados por el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), muestran que los sueldos más altos corresponden a la prestación de servicios relacionados con la extracción de petróleo y gas -excepto las actividades de prospección-.
Si bien no se trata de una provincia minera ni petrolera, es claro que la mayoría de los cargos gerenciales se encuentran en Buenos Aires, por lo que es lógico que ese rubro se encuentre en la cima de la tabla. En detalle, los trabajadores en ese sector ganan $5.384.004 de bolsillo. También son muy bien pagados los servicios de las entidades financieras bancarias ($4.299.563) y la producción de semillas ($4.055.087).
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se destaca muy por sobre los demás el rubro de “extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos”, con un sueldo de $19.591.653 netos. Completan el podio las industrias básicas de hierro y acero ($12.092.235) y la extracción de minerales metalíferos no ferrosos ($8.921.637).

Los sueldos y actividades son muy diferentes en Catamarca. Según los datos oficiales, quienes más ganan allí trabajan en el sector de fabricación de productos farmacéuticos, con un salario medios neto de $ 5.572.941. Bastante por detrás aparecen la explotación de minas y canteras ($2.991.666) y de minerales metalíferos no ferrosos ($2.723.766).
En Córdoba los mejores salarios son los del rubro de servicios de “entidades financieras bancarias”, con un ingreso de bolsillo de $3.797.768. En segundo y tercer lugar están la generación de energía eléctrica ($3.445.664) y las actividades de informática ($3.373.814).
Con una matriz productiva completamente diferente, los empleos mejor remunerados en Corrientes se vinculan a la “elaboración de pescado” ($7.456.810). El podio lo completan la fabricación de productos farmacéuticos ($6.830.706) y los servicios de entidades financieras bancarias ($3.793.997).
En la vecina Chaco también lideran los “servicios de las entidades financieras bancarias”, con un sueldo promedio de $5.226.957. Le siguen la fabricación de productos farmacéuticos ($4.809.793 netos) y la elaboración de cemento, cal y yeso ($2.810.167).
Son más altos los salarios de los sectores líderes en Chubut. De acuerdo a la OEDE, los mejores ingresos corresponden a empleos en la extracción de petróleo crudo y gas, con un sueldo neto promedio de $6.953.360. Le siguen la fabricación de productos farmacéuticos ($6.533.936) y la generación de energía eléctrica ($5.796.859).

En Entre Ríos aparecen algunas actividades no mencionadas hasta aquí. Encabezan el ranking los trabajadores de la fabricación de jabones y detergentes, que perciben en promedio $5.259.358 de bolsillo, seguidos por los de actividades informáticas ($3.395.803) y distribución de energía eléctrica ($3.307.637).
Los mejor pagos en Formosa son los empleados del sector financier, con un ingreso promedio neto de $3.860.025. Bastante más atrás siguen la elaboración de bebidas no alcohólicas ($1.964.049) y la venta al por mayor de máquinas ($1.661.814).
En Jujuy el ranking lo encabezan los salarios en “extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos”. promedian unos $4.031.073 al mes. Los otros dos rubros mejor pagos son los servicios de arquitectura e ingeniería ($3.376.128) y los de entidades financieras bancarias ($3.158.990).
Las actividades que mejores salarios tienen en La Pampa se encuentran dentro del rango de los $3 millones. Encabeza la lista la extracción de petróleo crudo y gas natural ($3.579.626 netos). Apenas por debajo se encuentran la fabricación de productos farmacéuticos ($3.559.638) y los servicios de las entidades financieras bancarias ($3.405.251).
Es parecido el top tres de la provincia de La Rioja. El salario más alto es el que cobran los empleados de las fábricas de productos farmacéuticos ($3.222.599 de bolsillo). En segundo lugar están la elaboración de productos lácteos ($2.860.742) t en el tercero los servicios de las entidades financieras bancarias ($2.755.272).

En la provincia de Mendoza, los que más ganan son los empleados que se desempeñan en el área de “servicios auxiliares a la actividad financiera”, con un ingreso neto promedio de $6.713.985. Figura una vez más en el podio la fabricación de productos farmacéuticos ($5.260.612) y la extracción de petróleo y gas natural ($4.886.261).
Son bastante más bajos los sueldos del Top 3 em Misiones. Una vez más, encabezan la lista los servicios de las entidades financieras bancarias, que ofrecen un salario de $3.468.725. También se destacan los rubros de “ensayos y análisis técnicos” ($2.402.083) y la fabricación de productos farmacéuticos ($2.336.703).
Neuquén, la provincia con el salario promedio más alto del país tiene montos bastante elevados entre las tres actividades que más pagan. Tal vez sorprenda que la cima del ranking no lo ocupe el sector petrolero, sino las industrias básicas de hierro y acero, que pagan en esa provincia un sueldo neto medio de $8.201.058. En segundo lugar sí aparece la extracción de petróleo crudo y gas natural ($8.034.109) y en el tercero la fabricación de maquinaria para la explotación de minas y canteras ($6.146.972).
En la provincia de Río Negro, la lista es encabezada por la fabricación de productos farmacéuticos, donde se pagan salarios de $6.458.664. Completan el podio la extracción de petróleo crudo y gas natural ($6.439.153) y la generación de energía eléctrica ($5.188.546).
Sorprende el caso particular de Salta, que tiene un salario muy alto en la cima del ranking. En detalle, los trabajadores que se dedican a la extracción de minerales para la fabricación de abonos y productos químicos, llegan a cobrar salarios de $13.090.340. Son altos también los sueldos de la extracción de petróleo crudo y gas natural ($7.443.796) y los de la fabricación de productos farmacéuticos ($5.894.484).

Otra provincia minera, San Juan, también tiene una actividad de ese rubro en lo más alto de la lista. La extracción de minerales metalíferos no ferrosos paga $4.571.075 por mes. En tanto la explotación de minas y canteras paga $4.151.627 y los servicios de entidades financieras bancarias $3.594.166.
En San Luis, en cambio, lideran el mercado las actividades informáticas, que pagan un sueldo promedio neto de $3.397.672. Le siguen un poco por debajo las industrias básicas de hierro y acero ($3.254.371) y los servicios de las entidades financieras bancarias ($3.056.067).
La provincia de Santa Cruz tiene sectores bien variados en la cima del ranking. En lo más alto está la extracción de petróleo crudo y gas natural, que en ese caso paga un promedio de $5.957.987. En el segundo lugar del podio figura la pesca y recolección de productos marítimos, con un sueldo de $5.549.729 y en el tercero está el servicio de transporte marítimo, con un nivel de ingresos de $5.484.833.
En lo que respecta a la provincia de Santa Fe, el puesto más alto del ranking lo ocupan los servicios de administración de mercados financieros, con un sueldo medio de bolsillo de $4.412.783. Completan la lista el servicio de transporte marítimo ($4.325.609) y los servicios de entidades financieras bancarias ($3.317.558).

En Santiago del Estero, los tres sectores con mejores salarios coinciden con los de otras provincias. En lo más alto aparece la fabricación de productos farmacéuticos. Las empresas de ese rubro pagan salarios de $5.397.752. Bastante más atrás se destacan los servicios de entidades financieras bancarias ($2.634.45) y la distribución de energía eléctrica ($2.397.107).
Los mismos sectores, pero en orden alternado, protagonizan el podio de Tucumán. La actividad de mayor salario promedio es la fabricación de productos farmacéuticos ($5.182.189). En segundo lugar se encuentra la generación de energía eléctrica ($2.998.073) y en el tercero los servicios de las entidades financieras bancarias ($2.996.465).
Finalmente, se debe mencionar el caso de Tierra del Fuego. Una vez más, figura en lo más alto la fabricación de productos farmacéuticos, con un salario promedio de $9.048.829. En la segunda posición figura la “obtención y dotación de personal” ($5.618.832) y en el tercero las actividades de servicios relacionados con la extracción de petróleo y gas ($4.256.979).
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ECONOMIA
Qué va a pasar con el dólar y cómo la cotización en mínimos desde noviembre ayuda al objetivo antinflacionario del Gobierno

A diferencia de períodos recientes, cuando la escalada de la inflación presionaba sobre el tipo de cambio -en particular en etapas sin “cepo”-, en 2026 se observa un fenómeno opuesto: la oferta a buen ritmo permite al Banco Central absorber divisas con un tipo de cambio en baja, en un mercado que parece desacoplado de la dinámica general de precios.
El comportamiento del dólar funciona como “ancla” las expectativas devaluatorias y ayuda al Gobierno a ponerle contención a una inflación próxima al 3% mensual -como reflejaron los índices de diciembre y enero-.
Al mismo tiempo, las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes.
Las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes
La pregunta central es por qué cae el dólar aún en un contexto inflacionario tan alto. Basta recordar que el 2,9% de enero fue la mayor cifra desde marzo del año pasado (3,7%), la tasa interanual (ahora en 32,4%) ascendió por tercer mes seguido y ya van ocho meses sin “desinflación”, a partir de mayo de 2025.
El BCRA inyecta pesos cuando compra dólares pero los aspira cuando se los vende al Tesoro, así quita presión sobre los precios y el dólar
Un factor clave en esta pasividad cambiaria pasa por la importante oferta privada. Desde noviembre, tras las elecciones legislativas, se registró una serie de emisiones de Obligaciones Negociables y bonos provinciales, que contribuyeron a inyectar divisas en el mercado por un total estimado de USD 8.000 millones.
Además, el frente comercial sumó divisas, destacándose en enero el récord en el registro de DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) por un volumen superior a 10 millones de toneladas, principalmente por exportaciones de trigo y cebada.
Durante enero y febrero la oferta estacional -entre USD 400 y 500 millones diarios- habilitó las compras oficiales sin alterar la estabilidad de las cotizaciones. Además, el dólar mayorista se aleja a casi $200 o 14% del techo de las bandas de flotación, la mayor distancia en seis meses, un reflejo de la “pax” cambiaria.
El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante.
El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante
Los agentes del mercado no pierden de vista que ante la inminencia de las liquidaciones del agro en otoño, cuando fluye el producto de la cosecha gruesa de soja y maíz, además delos derivados industriales-, la oferta se reforzará y, según los datos recientes, el tipo de cambio podría caer aún más si no intervienen compras oficiales.
En ese contexto, cobraron protagonismo las estrategias de “carry trade”. El Tesoro nacional se mantiene muy activo con la licitación de bonos en pesos de muy corto plazo para esterilizar eventuales excedentes, como los que podría provocar la compra de divisas a manos del BCRA.
Un dólar estable, junto a tasas de interés reales positivas en pesos, incentiva las liquidaciones de divisas por privados, que buscan aprovechar los rendimientos de la deuda.
Las colocaciones del Tesoro -que emite bonos por encima de los vencimientos– tiene efecto contractivo de pesos. Como consecuencia, hay un doble efecto contra la inflación: retira liquidez de la demanda de bienes y servicios y también potencia una depreciación de la cotización del dólar, lo que contribuye a la baja de precios de bienes finales, piezas e insumos importados.
El Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación (Vasconcelos)
En los últimos 12 meses la Base Monetaria tradicional (el llamado M2) exhibe un crecimiento del 31%, similar a la inflación del período, por lo que resulta clave retirar pesos de circulación.
Los pesos que inyecta el BCRA al sistema con sus compras de dólares están siendo absorbidos, ya que el Tesoro usa pesos que en gran medida surgen de las licitaciones de deuda para comprar divisas de las arcas del Central.
La debilidad de la cotización del dólar podría continuar sin desvíos hasta mitad del año. En el segundo trimestre se prevé muy abundante oferta dado el superávit comercial estacional, que en buena parte será absorbida por el BCRA, tal como ocurrió en 2024, para cumplir con su objetivo de compras netas en el orden de 10.000 a 17.000 millones de dólares este año.
La soja registra una muy importante recuperación de precios de 10% en 2026, a USD 417 la tonelada en el Mercado de Chicago, que abona la teoría de una sobreoferta de divisas en el corto plazo.
Argentina también se inscribe en un contexto internacional de debilitamiento del dólar. Tras una caída del 10% en 2025 frente a las principales divisas -según el “Dollar Index” (DXY)-, en este primer tramo de 2026 retrocede 1,5% más.
Por lo tanto, que el precio del dólar local pierda valor frente a la inflación interna no implica necesariamente un deterioro de la competitividad exportadora -el llamado “atraso cambiario”- dada la apreciación de las monedas de socios comerciales como Brasil y China.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que mide el BCRA se sostiene próximo a los 92 puntos, aún cerca del nivel de equilibrio teórico de 100 puntos, lo que revela que no hay atraso cambiario pese a un dólar que viene en declive en el mercado interno.
“Se destaca que el tipo de cambio no sufrió presión alcista en el inicio del sendero de acumulación de reservas, cuestión que vemos vinculada a factores exógenos y a la estacionalidad en la demanda de pesos. Hacia adelante, la dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de la actividad económica determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas internacionales contra remonetización de la economía”, dijo Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
“Creemos que Argentina buscará volver a los mercados (internacionales) más cerca de mayo, una vez que la acumulación de reservas alcance aproximadamente los USD 4.000 millones en el año y se traduzca en condiciones de emisión más favorables”, estimó un informe de Adcap Grupo Financiero.
La dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de actividad determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas (Franco)
“En 2026 se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde setiembre pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre”, dijo Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.
“Si bien el esquema con el techo de la banda cambiaria indexada está diseñado para evitar apreciaciones adicionales del peso, la contrapartida es que no será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad, porque en cierto modo el Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación”, agregó Vasconcelos.
Una tasa de inflación que en el inicio del año corrió por encima de las expectativas del mercado también llevó a “recalibrar” los cálculos para lo que viene de 2026. Este factor afecta indirectamente al dólar, pues el régimen de bandas cambiarias que fijó el BCRA se amplía en base a esta variable del IPC, aunque con dos meses de rezago.

“La inflación nacional finalmente dio 2,9% contra diciembre. Es el valor más alto desde marzo pasado y la octava aceleración mensual consecutiva”, refirieron los analistas de Puente. “Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios, de modo que los registros vuelvan a mostrar una tendencia descendente.
“Para 2026, ajustamos nuestra proyección al alza a 24% (desde 20%), dados los últimos registros de inflación por encima de lo esperado. Esperamos que, en el marco de acumulación de reservas, la estrategia del Gobierno siga siendo administrar la liquidez con sesgo restrictivo para mantener la estabilidad cambiaria y de esa forma evitar un traspaso a precios significativo, retomando el sendero de desinflación gradualmente a partir del segundo trimestre”, resaltó en un informe Aldazábal y Compañía.
Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios (Puente)
Un análisis de Max Capital precisó que “la aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario, cierto pass-through cambiario y la inercia en bienes y servicios no transables, en parte impulsada por precios regulados que ajustan en función de la inflación pasada y que ahora están generando un piso para la inflación”.
“Si bien el tipo de cambio subió en promedio 22,6% desde junio, la inflación quedó rezagada, en parte debido a condiciones monetarias contractivas. A medida que la política se normaliza, parte de esa inflación rezagada comienza a materializarse, con la postura contractiva previa desplazando parte de la presión inflacionaria hacia adelante en el tiempo”, agregó Max Capital.
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ECONOMIA
Inflación: qué dicen los datos de la primera mitad de febrero y qué habría pasado con la nueva fórmula

La inflación de febrero volverá a destacar como problema irresuelto de la política económica, tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a raíz de la decisión del Gobierno de posponer la actualización de la fórmula de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En alimentos, donde ocurrieron los mayores aumentos en los últimos meses, no hubo señales de desaceleración. El relevamiento semanal de precios de la consultora LCG en supermercados registró una inflación semanal de 1% en Alimentos y bebidas durante la segunda semana de febrero, luego de 2,5% en la primera. Se expone así la persistencia de la presión inflacionaria; en las últimas cuatro semanas el promedio mensual de inflación del rubro se aceleró a 2,4 por ciento.
La postergación del cambio metodológico del IPC (sustitución de la canasta de 2004 por la de 2017/2018) habría significado una moderación en el impacto de los Alimentos y bebidas, pues el nuevo método reducía su ponderación del 26,9% al 22,7%, en tanto el peso de las tarifas públicas pasaba del 9,4 al 14,5 por ciento. El Gobierno argumentó que debía consolidarse la desaceleración de precios para modificar la fórmula.
La medición de LCG, basada en relevamientos digitales de precios cada miércoles en cinco cadenas de supermercados, determinó que casi una quinta parte de la canasta monitoreada volvió a mostrar aumentos de precios, lo que evidencia incrementos extendidos, no concentrados en pocos rubros. Esto refuerza la preocupación por el IPC de febrero, que se conocerá en el 12 de marzo.

La mayor suba semanal la tuvo Aceites con 2,4%, por debajo quedó Carnes con una variación de 2,3%, pero con una mayor incidencia. El informe de LCG precisó que el 70% de la inflación semanal se atribuyó al aumento en carnes, mientras que las Verduras atenuaron parcialmente el alza, con una baja de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) sobre el índice global. Este comportamiento contrastó con la dinámica de semanas anteriores, en las que los incrementos se repartieron de manera más homogénea entre distintas categorías.
El informe de avance de LCG indicó que la inflación promedio mensual en alimentos y bebidas aceleró 0,8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, a 2,4 por ciento. Este resultado surge de comparar las últimas cuatro semanas con los períodos previos, donde la variación osciló entre 1,6% y 1,8%. Según la consultora, las carnes fueron el principal motor de la aceleración, aportando un 64% de la inflación mensual promedio del rubro.

A nivel de las subcategorías, tanto Frutas como Bebidas e infusiones para consumir en el hogar tuvieron una variación de 1,8%. Mientras que Productos lácteos y huevos una suba menor del 1% y las verduras retrocedieron 3,2%, ayudando a moderar el alza general de la canasta. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos mensuales se produjeron en Carnes (3,6%) y Aceites (2,4%), mientras que verduras y frutas mostraron caídas o incrementos poco significativos.
Levemente por arriba se ubicó la consultora Analytica que reportó una suba de 1,3% en Alimentos y bebidas en la segunda semana, pero tras un 0,58% en la primera. “El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+6,6%) y carnes y derivados (+3,7%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran pan y cereales (+1,1%) y aguas, gaseosas y jugos (+0,9%)”, comentaron.
Sin embargo, hay relevamientos más optimistas para el Gobierno. En la consultora Econviews, registraron una suba de 0,6% en la segunda semana de febrero para una canasta de alimentos y bebidas en supermercado, donde también se destacó Carnes (2,3%) y Verdulería con una deflación del 0,5%.
Este escenario plantea dificultades para el equipo económico, que precisa exhibir una mejora en lo que hasta mediados de 2025 era el principal logro del Gobierno. Desde entonces, la inflación se aceleró mes a mes. En enero, la inflación fue de 2,9%, con un acumulado de 32,4% en los últimos doce meses, por encima de todas las proyecciones de las consultoras privadas (entre 2,4% y 2,6%). El presidente Javier Milei aseguró que hacia agosto el dato de inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%).
El inicio de la fase 4 del programa económico permitió acumular reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y mantener el tipo de cambio controlado, lo que ahorra presión cambiaria sobre los precios, al costo de convalidar tasas elevadas en pesos. Esto deja en suspenso la recuperación de actividad e ingresos. La renovada prioridad es combatir la inflación.
La persistencia inflacionaria y la dispersión de aumentos por rubros y productos desafían la política económica y la gestión de expectativas. Los datos de LCG y Econviews muestran que la aceleración en Alimentos y bebidas, impulsada por las carnes, marcó la agenda de precios y condicionó las decisiones oficiales durante febrero.
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ECONOMIA
Con el mercado en tregua, las consultoras muestran preocupación por el atraso cambiario y la inflación

Las acciones de las empresas de Inteligencia Artificial se volvieron para los inversores un activo delicado de manipular. No saben si comprar o vender porque creen que hay una burbuja que se extiende a todas las empresas a las que les ha modificado la actividad, bajando costos y provocando desempleo.
En ese contexto, la crisis se trasladó a toda la región, que hasta ahora se mantenía al margen. La semana más corta para los mercados argentinos, llegó en el momento oportuno. Habrá dos días de tregua.
En tanto, las consultoras opinaron sobre la agitada semana de la Argentina.
FMyA señaló que la semana fue “tranquila hasta el jueves, cuando los mercados cayeron con fuerza, sin grandes drivers; febrero viene más difícil, luego de un mes donde los mercados llegaron a máximos, con metales y emergentes repuntando. El ruido internacional sigue presente, por ahora sin grandes motivos más que correcciones desde máximos. Y pega a las acciones que ahora están más altas, como Brasil y Argentina”.
Según la consultora que dirige Fernando Marull “el 2,9% de inflación de enero sorprendió (el mercado esperaba 2,4%). En la segunda semana de febrero, la inflación fue de 0,4% y proyectamos 2,3% para el mes, porque los aumentos fuertes son de tarifas (luz y gas). Con el dólar bajando, salarios sin presión y tasas de interés en 2,8% mensual, la inflación tiene que bajar (en febrero solo suben tarifas)”.
Pensando en marzo, indicó FMyA, “estaremos atentos al dólar”. Es un mes de más demanda de dólares “y puede rebotar, pero no tanto ya que en abril y mayo entra la cosecha y habrá más oferta de dólares. En marzo hay presión de inflación (educación) y seguramente se reabran paritarias; imaginamos que por eso el Tesoro busca que no bajen demasiado las tasas de interés”.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, “el dato de inflación de enero en EEUU trajo algo de alivio luego que el mercado acentuara su postura de cautela tras la sorpresa positiva en los datos de empleo. La lectura del headline del Índice de Precios al Consumidor arrojó una variación del 2,39% interanual contra expectativas del 2,5%, mientras que el core estuvo en línea con las proyecciones en 2,5 por ciento. Con esta información vuelven a incrementarse las chances de que la Reserva Federal recorte las tasas más rápidamente. Emergentes cerró entonces una semana positiva tanto para acciones como para renta fija mientras que en la Bolsa local el Merval en dólares anotó un descenso del 4,45% y el Riesgo País subió hasta acercarse a los 520 puntos”.

REUTERS/Agustin Marcarian
De acuerdo a F2, “con la caída del tipo de cambio y la persistencia inflacionaria el tipo de cambio real mostró cierta apreciación que lo devolvió hasta el nivel de julio de 2025. Tal apreciación fue suavizada por el fortalecimiento, sobre todo del real, pero también del resto de las monedas de nuestros principales socios comerciales frente al dólar. Otro factor que influye en el fortalecimiento del peso es el sesgo contractivo de la política monetaria que se mantiene firme más allá de las compras de divisas del BCRA, ya que el Tesoro (vía rollover de deuda superior al 100%) también se encarga de esterilizar”.
El informe agrega que “la baja en el dólar mayorista vino acompañada de un mayor volumen de operaciones en febrero lo que indica que el mercado prefiere andar cubierto ante la chance de que un repunte en el tipo de cambio cause daño en las estrategias de carry trade, un riesgo que se profundiza a medida que cae el tipo de cambio y, más aún, sin que retrocedan las expectativas inflacionarias”.
Para la consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel “la semana dejó un sabor agridulce. Por un lado, las buenas noticias son que el Senado dio media sanción a la reforma laboral y que el Banco Central no para de comprar dólares; pero, al mismo tiempo, la inflación se encargó de recordarnos que el partido es largo y el rival no se rinde fácil, a lo que se sumaron datos de empleo que no fueron alentadores. El dato de inflación de enero cayó como un balde de agua fría. El 2,9% dolió no solo por estar arriba de lo esperado, sino porque ya son ocho meses seguidos de aceleración mensual. Si bien la tendencia de los últimos meses tuvo mucho que ver con los aumentos en precios regulados y la carne, la sensación es que la desinflación chocó con una inercia difícil de romper.
En el medio, estuvo la desprolija postergación del nuevo IPC, que sumó ruido innecesario. Sin un ancla clara a la vista, las expectativas vienen ajustando al alza. La última encuesta del BCRA, previa a la publicación del índice de enero, había mostrado un aumento de casi dos puntos y medio en la estimación para 2026, y los precios de los bonos ya marcan una inflación implícita de 27%, en línea con nuestras proyecciones. El desafío hoy es volver a anclarlas”.
El informe agrega que “en el sector externo las cosas se ven mejor. El Banco Central sigue pasando la aspiradora y ya lleva comprados más de USD 2.000 millones en el año, superando el 20% del objetivo anual de US$ 10.000 millones. Estos números son clave para conseguir el waiver en la segunda revisión del programa con el FMI que arrancó estos días ¿De dónde salen los dólares? La oferta sigue firme gracias a las colocaciones corporativas, un fuerte repunte de los préstamos en dólares y un mayor flujo hacia emergentes. En esta materia, el Gobierno tiene un aprobado con creces”.

EconViews destaca que “el super peso volvió a escena. El tipo de cambio se ubicó a más del 10% del techo de la banda. El contexto global ayuda: el dólar está débil y monedas como las de Brasil, México y Chile se apreciaron más del 4% en el año. Con la expectativa de un salto discreto enfriándose, revivió el carry trade. El Gobierno podría haber comprado incluso más, pero dejó apreciar. Sirve para contener precios, pero reabre la vieja pregunta de la competitividad”.
Para el Banco Mariva “la última lectura de la inflación puede haber encendido algunas luces de advertencia, pero es menos problemática si se observa en detalle. Nuestra principal conclusión es que el núcleo que cayó al 2,6% desde el 3% del mes anterior marca un cambio de ritmo tras seis meses consecutivos de aceleración de este componente”.
El informe agrega que “la dinámica monetaria y de divisas de las últimas semanas apunta a una demanda excesiva de dinero. El tipo de cambio ha caído un 4,7% en lo que va de año, a pesar de que la BCRA compró USD 1.900 millones. Parte de este exceso de demanda proviene de una restricción política monetaria implementada por el Tesoro a través de sus licitaciones de deuda. A través de las licitaciones ha absorbido $3,53 billones hasta ahora superando la emisión de pesos del BCRA comprando por $2,74 billones”.
Mariva observa que “la crisis de liquidez no es tan forzada como ocurrió en julio y agosto pasado. En cambio, es más probable que se deba a una recuperación genuina de la demanda de pesos, que a su vez podría ayudar a reducir aún más la inflación en los próximos meses”.
La consultora 1816 destaca que “el BCRA lleva comprados USD 1.907 millones en 2026, lo que significa inyección de $2,7 billones al sistema. Pero la base monetaria interanual cayó, de modo que, al menos hasta aquí, no hubo acumulación de reservas por remonetización, sino más bien compra de dólares del BCRA y esterilización con deuda en pesos del Tesoro. Lo ideal es acumular reservas contra base monetaria (pasivo no remunerado del BCRA), pero en nuestra opinión es preferible hacerlo contra deuda en pesos que no sumar divisas (y también mejor hacerlo contra deuda en pesos que contra deuda en dólares).
En enero la demanda de liquidez suele caer de punta a punta en términos reales (algo que también ocurre en febrero, marzo y abril, aunque en menor medida), así que para continuar comprando divisas los próximos tres meses será necesario que siga la esterilización (puede ser vía mercado primario o vía secundario, como cuando el BCRA vende LELINK). En lo que va de 2026, las compras del Central están vinculadas al crecimiento de los préstamos en dólares, ex tarjetas, que hasta el 9 de febrero aumentaron USD 1.431 millones. Vienen subiendo fuerte por la baja de tasas post elección (desde 8% en octubre hasta 5,5% ahora) y porque continúan aumentando los depósitos en dólares en el sistema, pese a que ya se liberaron las cuentas CERA (ese aumento de depósitos amplía la capacidad de los bancos de prestar en moneda extranjera)”.
A todo esto, el overnite abrió anoche con cautela. Los principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en verde, pero no se mostraban decididos al alza ya que no sobrepasaban 0,5%. El VIX, denominado “índice del miedo”, subía 1,21% y sobrepasaba los 20 puntos lo que enciende alertas.
El oro también se mostraba levemente positivo y el Bitcoin se mantenía en el rango de los USD 68 mil. Aunque en el feriado largo hay inversores de vacaciones, no dejarán de seguir estos indicadores. El miércoles se parece a la eternidad por la exagerada volatilidad que llega desde el exterior.
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