ECONOMIA
El dilema de Milei: la disciplina fiscal frente a una inflación que no cede

Desde junio de 2025, cada mes que el Indec difunde la tasa de inflación, aparece en escena el debate entre muchos economistas sobre si la inflación se ha vuelto difícil de combatir, o si responde a otros factores. Se exponen diferentes argumentos:
- Algunos advierten que e asiste a un proceso de consolidación de la denominada “estanflación” (inflación con recesión),
- Para el equipo económico, persiste la recomposición de precios relativos que afectan la variación del índice general -precios de servicios regulados que están atrasados respecto de un hipotético valor del equilibrio entre costos y tarifas vigentes-, por efecto de exceso de regulaciones e intervención en los mercados de bienes de tarifas que arrastraba la economía y que se intensificó en el gobierno anterior; y
- Al mismo tiempio se debilita el argumento del “efecto monetario” que sostiene el presidente Javier Milei, porque con superávit fiscal y cero emisión de pesos para financiar al Tesoro persiste un creciente aumento mensual del índice general de precios, y además, en enero aumentó la tasa interanual respecto de la observada en diciembre.
A ese debate se sumó la decisión del Ministerio de Economía de suspender la difusión del nuevo índice de precios basada en la canasta de consumo de los hogares según la encuesta que el organismo oficial de estadística hizo en 2017/18 -más intensiva en servicios públicos y privados, y menos en alimentos y textiles e indumentaria, principalmente- porque fue interpretada como “manipulación o intervención del Indec, para no mostrar la realidad de la inflación”.
Con la canasta de consumo de los hogares de 2004/2005 la inflación de enero fue 2,88%, con la nueva de 2017/18 hubiese dado 2,8%, coinciden varias consultoras
Este argumento ha sido calificado de falaz porque, según diversas consultoras especializadas en economía, además de lo corroborado por Infobae también pudo corroborar, en enero la tasa de 2,9% que informó el Indec con el “viejo” índice (2,88% con dos decimales como toma Anses para el aumento de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares) hubiese arrojado 2,8% -ocho centésimas de punto porcentual menos- con la canasta de gasto más actualizada. La diferencia resulta mínima y no altera materialmente el resultado.
El anuncio de que en enero de 2026 comenzaría el nuevo índice fue el entonces director del Indec desde el 16 de diciembre de 2019, Marco Lavagna -en octubre de 2025- y no el ministro Luis Caputo. Nunca se explicó por qué se demoró tanto la difusión del nuevo índice, más allá de que por la pandemia de 2020 se atrasó en ese momento el procesamiento de los datos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo 2017/18, y no se hizo en los años siguientes de la presidencia de Alberto Fernández.
La asignación de una partida específica para realizar la encuesta ENGHo 2026/27, desde mayo de 2026 a abril de 2027, permitiría contar con un índice actualizado en los primeros años del próximo gobierno, y así poder contar con mejores estadísticas de precios y sobre la medición de las canastas básicas de alimentos y total con servicios esenciales, claves para determinar los umbrales de pobreza e indigencia por ingresos.
El gobierno anterior al actual, con una inflación de 930,7%, los precios de los productos estacionales subieron 41,4% más que el índice general; el conjunto núcleo la superó en 7%, y los regulados fueron retrasados en 38,3 por ciento.
La asignación de una partida específica para realizar la encuesta ENGHo 2026/27, desde mayo de 2026 a abril de 2027, permitiría contar con un índice actualizado en los primeros años del próximo gobierno
Una brecha similar se observó entre la comparación del promedio de los bienes de 11,8% más que la variación general y los servicios que se movieron 24,7% por debajo.
Si se toma como punto de referencia de equilibrio general la base diciembre de 2016 que mantiene el Indec para estimar la variación del IPC, correspondiente al primer año del gobierno de Cambiemos, se advierte que a enero de 2026 prácticamente no existe brecha entre los cambios de los índices de bienes y servicios (+0,3% y -0,1%, respectivamente), respecto del 10.313% que registró el nivel agregado.
En desagregados, los estacionales -los que más subieron el último mes (5,7%)- muestran aún un rezago de 12,3%, mientras que los regulados, con 1%, y el resto (núcleo), superó el nivel general en 2,4 por ciento.
Respecto de diciembre 2016 los precios regulados mostraron en enero 2026 un rezago de 12,2% y los regulados de 1 por ciento
Entre los 12 grandes rubros del Indec, los mayores aumentos sobre el promedio corresponden a: restaurantes y hoteles 23,3%, salud 11,4%, alimentos y bebidas no alcohólicas 8%, transporte 4,8%, y vivienda y servicios básicos de agua, electricidad, gas y combustibles 4,5 por ciento.
Por el contrario, se retrasaron: bebidas alcohólicas y tabaco 26,9%; prendas de vestir y calzado 24,9%; equipamiento y mantenimiento 17,5%; educación 14,5%; recreación y cultura 11,5%; comunicación 7,7% y bienes y servicios varios 2,6 por ciento.
Hasta el fin del período de Mauricio Macri: los cambios fueron escasos: recortaron la brecha los alimentos y perdieron los avances en salud, transporte y vivienda.
Por otra parte, si se comparan los índices del IPC al cierre del gobierno de Alberto Fernández, -noviembre de 2023- con los de enero de 2026, la suba acumulada es de 369,8%, y se identifican brechas sustanciales entre los distintos rubros y categorías.
El conjunto de bienes subió 10,6% menos que el nivel general, y el agregado de los servicios públicos y privados avanzaron 31,4% más.
Por categoría, el mayor aumento fue el de los regulados (37,2%), mientras que los estacionales retrocedieron 27,2% y la inflación núcleo lo hizo 2,6por ciento.
Por grandes divisiones ampliaron la brecha con el índice general: vivienda y servicios básicos 56,4%; comunicación 25,2%; bienes y servicios varios 20,2%; educación 18,6%; transporte 13,8%; restaurantes y hoteles 10,2%; y salud 3,1%. Se retrasaron: prendas de vestir y calzado 32,8%; equipamiento y mantenimiento del hogar 20,3%; recreación y cultura 9,7%; bebidas alcohólicas y tabaco 6,8%, y el conjunto de alimentos y bebidas no alcohólicas 5,5 por ciento.
De lo expuesto, si la referencia que toma el Gobierno para completar la eliminación de los desfases en los precios relativos entre los diferentes bienes y servicios que consumen los hogares es la estructura que dejó la presidencia de Cambiemos en noviembre de 2019, con un índice general del IPC que se elevó 3.811%, los mayores aumentos esperables por la política oficial de avanzar en la desregulación de la economía, excluidos los impredecibles estacionales, se concentrarán en comunicaciones; en menor medida en vivienda y servicios básicos para el hogar; educación y salud.
El resto de los bienes y servicios, por contrario, deberían moverse conforme a las reglas del mercado, en las cuales influyen los cambios en el poder de compra de los ingresos de los hogares, la apertura de la economía, y las tasas de interés, principalmente, y también los efectos de las desregulaciones acumuladas en casi 90 años de historia económica argentina.
Este último factor explica que, a pesar de dos años de estricta disciplina fiscal (lo que permitió al Gobierno cerrar el grifo de la emisión del BCRA para financiar el desequilibrio del Tesoro), la variación del IPC aún se ubica más cerca del 3% mensual en lugar de empezar con cero, como aspira el presidente Milei.
En países sin la maraña de regulaciones, cepos y trabas a la apertura comercial como las que caracterizaron a Argentina desde los años 40, los planes de estabilización demoraron hasta 8 años en mostrar sus frutos plenos, mientras los efectos netos de los cambios en política monetaria y demanda de dinero se vieron entre 18 y 24 meses.
El giro más reciente en ese sentido se observó en la previa a las elecciones legislativas, entre junio y octubre pasados.
ECONOMIA
Un exfuncionario de Economía defendió la apertura y destacó el auge de las inversiones en riego

Sequías e inundaciones son dos de los grandes factores de riesgo de la producción agraria, y en momentos en que las recientes lluvias atenuaron, pero no disiparon del todo, los problemas de escasez de agua en algunas regiones del país, el Senado aprobó en la semana un proyecto que busca favorecer las inversiones en equipos de riego y otros implementos que apuntan en particular al sector agropecuario.
A eso se refirió el exsubsecretario de Producción del Ministerio de Economía de la Nación, Santiago Migone, en un posteo en la red social X en el que destacó el fuerte aumento de la importación de equipos de riego.
“El año pasado fue récord en importación de equipos de riego. En 2024 se redujeron los aranceles del 12% al 2%. No somos conscientes de lo que puede cambiar el país con inversión masiva en riego”, escribió Migone, que hasta mediados de 2025 integró el equipo económico y se alejó, según circuló en ese momento, debido a que el congelamiento de las remuneraciones en el sector público había llevado muy abajo los ingresos de los funcionarios. Posteriormente, con la salida por “temas personales” de otros dos funcionarios del área, Economía avanzó en la simplificación del área
Migone subrayó también un aspecto incluido en el texto del proyecto de “Modernización laboral” que la Cámara de Diputados aprobó en la semana y que el gobierno buscará el próximo viernes convertir en ley en una sesión del Senado.
“Pocos mencionan una medida clave de la nueva ley. Dentro del RIMI (RIGI para PyMEs), se impulsa fuertemente la inversión en riego. Esto fortalece al agro, el sector más productivo del país. Se destaca poco, pero es de enorme impacto”, escribió Migone para referirse al “Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones” incluido en el capítulo tributario del proyecto oficial (este sábado, en una entrevista radial, el constitucionalista Félix Lonigro dijo que ese capítulo podría ser declarado inconstitucional, pues según la CN los temas impositivos deben tener como Cámara de origen a Diputados, y el Ejecutivo giró primero el proyecto al Senado).

Migone destacó como “beneficios concretos” para las inversiones la amortización acelerada del impuesto a las Ganancias, la deducción impositiva en una sola cuota para equipos, la devolución del IVA en tres meses y la reducción a la mitad de le cuota del IVA en energía eléctrica para riego.
Además, subrayó, “no hay monto mínimo de inversión, a diferencia de otros rubros” lo que -fundamentó- “,ejora el flujo de caja y la rentabilidad”.
Según el exfuncionario el RIMI aplicado a las inversiones en riesgo permitirá expandir la frontera productiva, especialmente en provincias no centrales como Salta, Mendoza, San Juan o La Rioja.
El campo es un sector desconcentrado, con miles de productores y PyMEs involucrados, no unas pocas empresas grandes, y obviamente genera empleo genuino y exportaciones: más riego implica más hectáreas cultivables, mayor producción intensiva y más mano de obra en regiones que lo necesitan
De hecho, si bien el RIMI incluido en el proyecto de modernización laboral fija mínimos de inversión de USD 150.000 para las micro empresas, de USD 600.000 para las pequeñas empresas y de USD 3,5 millones para las medianas empresas, un pasaje del texto aprobado en Diputados dice “sin perjuicio de los compromisos relativos a los montos mínimos establecidos (…) las inversiones productivas efectuadas en sistemas y/o equipos de riesgo, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo para el sector agropecuario y en bienes semovientes serán susceptibles de promoción, independientemente del monto de la inversión involucrada en cada caso”.
Migone, actualmente miembro de una consultora especializada en “soluciones financieras integrales”, también salió al cruce de la vicepresidente, Victoria Villarruel, cada vez más alejada del gobierno de Javier Milei.
A raíz del rechazo de la CSJ de EEUU a las “tarifas recíprocas” que dispuso Donald Trump, Villarruel en cierta forma se “solidarizó” con el jefe de la Casa Blanca y criticó oblicuamente la apertura comercial del gobierno de Milei.

En un pasaje, la vicepresidente escribió: “sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina. La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales. Tenemos todo para ser una potencia mundial. No debemos conformarnos con ser un país de servicios. En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo”.
A lo que Migone respondió: “No entiendo de dónde saca la gente que Argentina tiene una apertura total e irrestricta de importaciones. Argentina es uno de los países del mundo con mayores impuestos a la importación!”
ECONOMIA
Advierten que el precio de la carne puede seguir alto por dos o tres años: los motivos

Un economista analizó el presente del mercado de la carne vacuna, uno de los productos que más aumentó en el último tiempo, y explicó las causas de la suba
21/02/2026 – 20:19hs
El asado, símbolo indiscutido de la mesa argentina, atraviesa uno de sus momentos más complejos debido a una combinación de factores climáticos y ciclos productivos que no dan tregua al bolsillo. En el último año, el precio de la carne vacuna experimentó un salto del 75%, superando con creces el índice de inflación general. Según los especialistas, lejos de ser un aumento estacional, se trata de un quiebre estructural que podría mantener los valores en niveles críticos durante los próximos años.
Esta «crisis de oferta sin precedentes» tiene su origen en las secuelas de la sequía extrema que afectó al campo entre 2022 y 2023. En aquel entonces, la falta de pasturas obligó a los ganaderos a desprenderse de sus animales de forma masiva para evitar que murieran en los campos. Ese proceso de liquidación, que en su momento mantuvo los precios bajos por la sobreoferta, hoy muestra su cara más amarga: la falta de terneros y una «máquina de producir» que quedó seriamente dañada.
En diálogo con Splendid AM 990, el economista David Miazzo explicó que el mercado está operando bajo una lógica implacable de oferta y demanda. Con la llegada de las lluvias y la mejora de las pasturas, el productor inició un proceso de retención de hacienda. «El productor prefiere hoy mantener al animal en el campo para que gane kilos, lo que estira los plazos de producción», señaló el especialista. Esto significa que los animales tardan más tiempo en llegar a las góndolas, reduciendo la disponibilidad inmediata de carne.
Este proceso de recría es una etapa necesaria para recomponer el stock nacional, pero tiene un impacto directo en el mostrador. Miazzo advirtió que el ciclo ganadero es intrínsecamente lento, por lo que la recuperación total del rodeo demandará entre dos y tres años. A este escenario interno se le suma un frente internacional demandante: Estados Unidos se ha convertido en un importador neto de proteína argentina, lo que presiona los valores globales hacia arriba, aunque el techo local lo pone la maltrecha capacidad de pago de los consumidores argentinos.
Del asado al pollo: la transformación de la dieta argentina
Ante la imposibilidad de convalidar los nuevos precios de los cortes vacunos, los consumidores han volcado su preferencia hacia otras proteínas más económicas. Si bien la Argentina mantiene un estatus récord de consumo total de carnes (vacuna, aviar y porcina), con 116,5 kilos por habitante registrados en 2025, la composición de esa canasta cambió drásticamente.
- Carne vacuna: Se mantiene en torno a los 50 kilos anuales, pero ya no es la reina indiscutida.
- Pollo: Con 47,7 kilos, ya compite «palo a palo» con la vaca por el primer puesto en la preferencia diaria.
- Cerdo: Alcanzó los 18,9 kilos, impulsado por una mayor producción local e importaciones estratégicas.
«El consumidor termina sustituyendo por preferencia o por precio relativo», afirmó Miazzo, confirmando que la dieta nacional vive una transformación profunda. Mientras el precio del kilo de carne vacuna se mantenga en estos niveles, la tendencia hacia el pollo y el cerdo seguirá consolidándose, al menos hasta que el ciclo ganadero logre equilibrar la oferta de terneros en el mediano plazo.
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ECONOMIA
La abundancia de calamar atrae a la flota china de aguas distantes, que opera al acecho en la “Milla 201″

Los resultados de la pesca de calamar en 2025 y el buen inicio de la actual temporada, que sugieren una abundante biomasa de la especie y se refleja en muy buenos datos de captura de los buques “poteros” (especializados en captura de calamar) de bandera argentina que operan dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA, o Mar Argentino), hasta 200 millas desde la costa continental, son una enorme tentación para los cerca de 500 buques extranjeros, mayormente chinos, que operan en el borde exterior, en la llamada “Milla 201”.
En razón de eso, la Armada Argentina, bajo el mando del Comando Conjunto Marítimo dispuso que el 3 de febrero zarpe un patrullero oceánico para iniciar tareas de vigilancia, control y protección de la ZEEA. A la operación se sumó una aeronave P-3 Orion de apoyo, con vuelos a baja altitud y seguimiento del accionar de la “flota extranjera de aguas distantes”.
“Ya pasamos las 50.000 toneladas”, dijo Darío Sócrate, director de la Cámara de Armadores Poteros Argentinos (CAPA), que agrupa a empresas con una flota conjunta de poco más de 80 buques, Sócrate comentó a Infobae que si bien la etapa más temprana, de captura del ‘Stock Sub-Patagónico’ no fue buena, los resultados mejoraron mucho a partir de la captura, ya no tan al sur, del ‘Stock Desovante de Verano’. Y ahora habría incluso indicios de buena pesca del calamar subpatagónico. “Ojalá la temporada siga así hasta marzo o abril”, concluyó el directivo del sector pesquero.
Los precios internacionales y la buena captura permitieron que en 2025 se exporten casi 200.000 toneladas de calamar. La especie, la más buscada por la flota china, aportó así unos USD 550 millones, más de una cuarta parte de los cerca de USD 2.000 millones de exportaciones pesqueras, un muy buen resultado para un año marcado por un conflicto que llegó a poner en peligro la pesca del langostino, la especie de pesca que más divisas aporta.
“El comportamiento de la flota extranjera en la zona adyacente es normal e idéntico al del año pasado. Incluso diría que tuvimos merma en el número de buques, ya que estamos a mitad de febrero y mitad de la campaña. Estamos reforzando la vigilancia electrónica, como se hace de noviembre a junio, cuando se intensifica la flota de aguas distantes”, dijo a Infobae el Prefecto Néstor Kiferling, director de Tráfico Marítimo Fluvial y Lacustre de la Prefectura Naval Argentina (PNA).

“La flota potera extranjera “se viene portando con una distancia de más de una milla. No observamos que haya gran riesgo de ingreso, pero el riesgo siempre está latente”, dijo Kiferling. Todos los años, explicó, esa flota se posiciona mayormente en el suroeste patagónico y “con solo esperar ahí tiene captura; no observamos anomalías”. En cambio, agregó, “sí hemos detectado algunas incursiones de flota arrastrera, hicimos el pedido a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura que nos da herramientas para poder poner a derecho a buques infractores mediante el sistema guardacostas. Se hacen notificaciones con el nuevo procedimiento. Es un cambio de paradigma que estamos aportando desde la Prefectura Argentina al mundo”.
Kiferling consideró el comportamiento de la flota potera extranjera como “normal” e incluso destacó que en los últimos días “hay un corrimiento de flota de arrastre y potera hacia Malvinas, que abrió la temporada de pesca. Estamos hablando de unos 450 a 460 buques operando en zona; y de esos, 125 se fueron a Malvinas. Nos está llamando la atención en esta campaña. Pero el nivel de captura sigue siendo parecido dentro de la ZEEA y la captura de flota extranjera”. Además, agregó, la última vino este año “un poco más tarde”.
Lo cierto es que los movimientos medidos en los últimos doce meses evidencian el abrumador dominio de la flota china pescando en las narices del Mar Argentino. Sobre 776 buques de pesca de aguas distantes cuyos movimientos se observan, 418 son de bandera china, aunque también es posible que todos o la mayoría de los 28 con bandera de Vanuatu sean en realidad propiedad de empresas chinas.

Incluso aunque no pesquen dentro del Mar Argentino, la captura en el borde externo de una especie migratoria y de corta vida como el calamar afecta la disponibilidad dentro de la Zona Económica Exclusiva. De hecho, datos suministrados en su momento por el Instituto Nacional de Investigación Pesquera (Inidep) precisan que los volúmenes de calamar capturados por la flota extranjera en la “Milla 201″ suelen superar por buen margen los capturados dentro del Mar Argentina.
De 2013 a 2023, según esos datos, los buques extranjeros capturaron más de 1,7 millones de toneladas de calamar en el borde externo, contra 1,3 millones de toneladas de la flota de bandera nacional dentro de la ZEEA. En algunos años las diferencias fueron abrumadoras. En 2015, por caso, el Inidep estimó que la flota extranjera capturó 392.000 toneladas de calamar, contra 117.00 de los buques nacionales en el “Mar Argentino”. Y que en 2021 las cifras fueron 220.000 y 114.000 toneladas respectivamente.
Además, la imagen apunta 674 “posibles encuentros”, referencia a un análisis de situaciones de proximidad y contacto entre buques de distinto tipo, por caso para reabastecimiento de combustible o trasbordo de carga pesquera.

Prefectura define además como “buques de interés” las embarcaciones que, por su actividad, comportamiento operativo, antecedentes o zonas de navegación, tienen importancia estratégica. “En su mayoría -señaló un oficial de la fuerza- se trata de unidades vinculadas a la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR), ya sean buques de captura o de apoyo logístico”.
Los “encuentros” se analizan para en función de proximidad y contacto entre buques en alta mar estimar, entre otros factores, el volumen de carga transbordada o pesca extraída.
Los datos de “detecciones” delatan también el abrumador dominio de la flota china. Los nombres de los bancos apareados, en algún tipo de operación logística al borde del Mar Argentino y en particular cerca del “agujero azul”, entre las latitudes 43 y 47, donde la confluencia de las corrientes cálida de Brasil y fría de las Malvinas genera una alta concentración de calamares y la escasa profundidad facilita su captura, son reveladores. He aquí los nombres de algunos apareamientos en la Milla 201: Dong Fang 102 y Fu Yang 2, Bao Feng y Hai Gong You 606, Ning Feng Leng 16 y Haishun 1, Bao Yu y Hai Gong You 606, y así siguiendo.
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