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Fate y los trabajadores: una fábrica frenada, millones de litros de solvente y el desconsuelo del barrio

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Lejos de sus años como emblema industrial de la Argentina, con líneas a pleno y más de mil operarios por turno, la planta de Fate -sigla de Fábrica Argentina de Tejidos Engomados- en la localidad de Virreyes, partido de San Fernando, lleva ya cuatro días cerrada.

Llegó al desenlace de su cierre con menos de la mitad de su capacidad en uso.

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En su ingreso principal por la calle Blanco Encalada, una vigilia de grupo de afiliados del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) reclama su reapertura. El derrumbe del complejo condensa el derrotero de un listado de empresas nacionales: auge al amparo del mercado interno, pérdida de competitividad en medio de vaivenes macroeconómicos, duras tensiones gremiales y, finalmente, el golpe de una apertura comercial que expuso sus límites.

Trabajadores de la planta de Fate permanecen dentro del predio de la fabrica en resguardo de sus puestos de trabajo durante la conciliacion obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.MARTIN COSSARINI

Alejandro Assumma lleva 21 años en la planta de Fate, donde hasta hace días realizaba tareas de vulcanizado, e integra la comisión directiva del Sutna. Desde el miércoles es uno de los trabajadores que permanece en el acampe. “El fin de semana empezaron a correr rumores de despidos masivos. La empresa lo negó, pero el miércoles nos encontramos con el cartel de cierre y las cadenas en la puerta”, relata. Ese día comenzaron a llegar los telegramas de desvinculación para los 920 trabajadores de la planta. El comunicado del cierre se produjo en plena parada técnica. Es decir, con mínimo personal.

La parada técnica ocurre una vez al año y puede extenderse un mes, cuando solo se realizan tareas de mantenimiento, mientras el grueso del personal retoma de manera escalonada y, usualmente, de regreso de sus vacaciones.

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Sutna es liderado desde 2016 por Alejandro Crespo, vinculado al Partido Obrero. Desbancó del poder a Pedro Wasiejko, un gremialista enrolado en la CTA, que estuvo al frente del sindicato casi 17 años y fue el número dos de Hugo Yasky. A diferencia del grueso del universo sindical peronista, la actual conducción se identifica con la izquierda y no pertenece a la CGT.

En la reivindicación de “la lucha combativa”, alcanzó notoriedad cuando libró un fuerte conflicto en septiembre de 2022 por el aumento de un 200% del pago extra por trabajar el fin de semana. La disputa escaló en una toma en el Ministerio de Trabajo que frenó la producción de neumáticos en las tres principales fábricas del país: Fate, Bridgestone y Pirelli. El resultado culminó en un aumento de 63% en cuotas y un bono de 100.000 pesos.

Crespo, secretario gral de Sutna, dijo que estaban en reunión y pidiendo la reapertura con reincorporación. Siguen entrando trabajadores. Fate cierra y despide a más de 900 empleados. Fábrica en Blanco Encalada al 3000, Victoria, San Fernando.Pilar Camacho

El gremio es un férreo opositor al gobierno de Javier Milei y marca presencia en casi todas las protestas. Sin embargo, el sector del neumático está lejos de ofrecer los mejores pagos del mercado laboral industrial. Los trabajadores de Fate consultados por LA NACIÓN calculan que “los sueldos promedios están entre $1.200.000 y $1,600.000″.

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El dirigente Assumma recuerda que “ya son 14 meses sin aumento salarial” y afirma que “no fue una discusión paritaria lo que movió esto”. Recuerda que en 2024 la empresa desvinculó a 100 empleados y presentó un procedimiento preventivo de crisis, pese a balances que, según dice, mostraban ganancias por US$192 millones. El año pasado, agrega, se acordó un cambio de sistema laboral -de cuatro turnos rotativos a un esquema que deja la planta parada desde el sábado a la tarde hasta el lunes-, con una cláusula de estabilidad hasta junio de 2026.

En paralelo, el sindicato está atravesado por diversas ramificaciones internas que se enfrentaron en las elecciones de septiembre pasado, donde Crespo logró su reelección, pero con menor nivel de aceptación que en instancias anteriores. En la codiciada seccional de Merlo, donde opera la planta de Pirelli hubo un empate y aún no se resolvió. Ante el cierre de la planta, los dirigentes de unos y de otros espacios aseguran haberse unido para revertir el cierre de Fate. Entre los disidentes que dejaron de lado esas rencillas está Claudio Mora, quien camina la planta con la familiaridad de quien pasó allí casi dos décadas. “No es un sindicato homogéneo ni vertical; hay diferencias, pero el mandato lo fija la base”, afirma.

Trabajadores de la planta de Fate permanecen dentro del predio de la fabrica en resguardo de sus puestos de trabajo durante la conciliacion obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.MARTIN COSSARINI

Mora se desempeña en el área de ingeniería, mantenimiento y automatización de la planta de Virreyes desde hace 17 años. Fue uno de los primeros operarios que el miércoles por la mañana se toparon con los portones encadenados y el cartel de cierre, que luego derivó en la conciliación obligatoria vigente dictada por el gobierno bonaerense, primero, y nacional después. Desde entonces, el también dirigente sindical permanece en el complejo. “La asamblea resolvió sostener la presencialidad porque la empresa no está cumpliendo, por segundo día consecutivo, la conciliación obligatoria dictada por la Provincia y por Nación”, afirma.

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Según su reconstrucción, los telegramas de despido llegaron antes de que se dictara la conciliación y, por lo tanto, deberían quedar en suspenso. Sin embargo, los accesos siguen cerrados y no hubo representantes empresariales en el lugar ni en las instancias formales de negociación. “Solo vino una empresa de seguridad privada a colocar carteles; no hay nadie con capacidad de decisión acá”, describe. Tampoco -señala- se hicieron presentes inspectores laborales para constatar el incumplimiento. “La infraestructura está en condiciones de reiniciar la actividad”, manifiesta. El próximo paso será una audiencia virtual convocada por el Ministerio de Capital Humano el próximo lunes, donde volverán a verse representantes de la empresa y del sindicato.

Fundada en 1940, Fate consolidó su producción de neumáticos en la segunda mitad del siglo XX y convirtió a la planta de Virreyes en su núcleo productivo. Desde allí ganó una porción decisiva del mercado local, primero con cubiertas convencionales y luego con radiales desarrolladas junto a socios tecnológicos extranjeros. En los años de sustitución de importaciones fue emblema de industria pesada y empleo estable.

Bajo la conducción del empresario Javier Madanes Quintanila -también dueño de Aluar, única productora de alumnio- la firma creció al amparo de la protección arancelaria durante el kirchnerismo, enfrentó mayor competencia importada en el macrismo y volvió a operar con cierto resguardo comercial en gobierno de Alberto Fernández, aunque en un contexto de alta inflación y desequilibrios macroeconómicos que encarecieron sus costos que desataron diversos conflictos gremiales.

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Javier Madanes Quintanilla, director de FateDIEGO SPIVACOW / AFV

En su defensa de la política aperturista del mercado, en el gobierno de Milei interpretaron el anuncio del cierre de FATE como una maniobra de la empresa para desestabilizar al oficialismo.

“¿Conspiranoico yo? Fin”, escribió en ese momento el mandatario en sus redes sociales, lo cual acrecentaron las versiones de las sospechas en el seno de la Casa Rosada e iniciaron una ola de acusaciones digitales por parte de la militancia libertaria contra Madanes Quintanilla por supuestas afinidades con el modelo proteccionista del kirchnerismo.

La permanencia del Sutna en las inmediaciones de Fate reunía hasta el sábado por la mañana a unas 70 personas, entre afiliados, organizaciones afines y adherentes al reclamo. También se acercaron dirigentes: por la mañana llegó el exdiputado Luis Zamora, quien mantuvo un encuentro con Crespo. Participaron, además, delegados de empresas con historial de conflictos —Georgalos, Praxair, Paty, Lustramax, Enfer S.A. y Dana Spicer— y representantes de organismos estatales como el Garrahan, el INTI y el Incaa.

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La presencia policial es escasa, por momentos nula. No se percibe.

En el predio se instalaron gazebos, baños químicos y un nutrido despliegue de banderas del gremio y de agrupaciones trotskistas con consignas combativas. Del otro lado del alambrado, abierto como acceso a la planta, solo pueden ingresar los empleados.

Trabajadores de la planta de Fate permanecen dentro del predio de la fabrica en resguardo de sus puestos de trabajo durante la conciliacion obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.MARTIN COSSARINI

En el interior de la fábrica deambula el personal de seguridad y hasta el momento la convivencia es pacífica. Pero la acción de traspasar los límites del perímetro, argumentan en el gremio, “no es simbólica”. La planta alberga millones de litros de solventes, negro de humo en toneladas, azufre y acelerantes químicos. “Por convenio siempre hay guardias mínimas, incluso cuando hay paro; ahora la empresa retiró esa guardia y nosotros estamos resguardando las instalaciones y a la comunidad”, sostienen.

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El predio ocupa unas 40 hectáreas con más de 70.000 metros cuadrados cubiertos distribuidos en naves de producción, depósitos y playa logística y está rodeado por un barrio de casas residenciales de clase media. “El barrio originalmente se llama Victoria, pero todos los conocen como barrio Fate”, explica un comerciante. Para Ricardo y Roberto, dos hermanos que viven a menos de 150 metros del punto de la vigilia, “impresiona ver la fábrica vacía”. Algunos vecinos, temen por la seguridad de la zona y de que “el predio se convierta en un elefante blanco a la suerte de Dios”.


desenlace de su cierre,Alejandro Crespo,Javier Madanes Quintanila,Manuel Casado,Conforme a

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Patricia Bullrich criticó al peronismo por querer derogar la reforma laboral si llega al gobierno: “Basta de golpistas”

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La senadora Patricia Bullrich brindó declaraciones a la prensa sobre la reforma laboral y las críticas vertidas desde el peronismo hacia ella, más precisamente por el diputado de Unión por la Patria, Germán Martínez, quien aseveró que si fuera gobierno, derogaría el proyecto de modernización laboral aprobado esta semana por Diputados.

“Siempre quieren generar incertidumbre, como cuando hablan del helicóptero. Basta de golpistas”, expresó la exministra de Seguridad en comunicación con Radio Rivadavia.

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En otras palabras, la senadora Bullrich también aseguró que la reforma laboral “cambia de cuajo el modelo sindical argentino” y defendió la estrategia de negociación que el oficialismo desplegó para reunir los votos necesarios en un Congreso donde los libertarios no cuentan con mayorías.

Tras la polémica por las licencias médicas, el Gobierno busca cerrar filas y aprobar la reforma laboral en el Senado

En ese sentido, Patricia Bullrich dijo que el Gobierno de Javier Milei debió construir acuerdos “renglón por renglón” ante una composición adversa en ambas cámaras legislativas: “Cuando tenés 21 senadores y necesitas 37, la democracia requiere discutir cada punto. Nosotros conseguimos 42 o 44 votos, mucho más de lo necesario”, afirmó.

La senadora libertaria también se refirió a la baja del tope de aportes solidarios de los trabajadores a los sindicatos del 4% al 2%: “Hoy los aportes solidarios están entre el 4% y el 5%. Dejarlo en cero iba a ser un problema muy serio para las estructuras que existen”.

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El oficialismo consiguió dictamen para la reforma laboral en el Senado y buscará aprobarla el próximo viernes

Bullrich expresó que el núcleo de la reforma apunta a descentralizar la negociación colectiva: “El corazón de la ley es que el convenio menor, el sindicato de empresa, prevalezca sobre el convenio mayor. Eso implica una dispersión total del centralismo”, aseveró.

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Germán Martínez,Patricia bullrich,Peronismo,Reforma Laboral,Senadora

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Cecilia Moreau habló de los fuertes cruces entre diputados en el inicio del debate por la reforma laboral

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En una entrevista en Infobae en vivo, Cecilia Moreau advirtió sobre la gravedad de los incidentes en el Congreso durante el inicio de la discusión por la reforma laboral, al tiempo que criticó con firmeza el procedimiento adoptado por el oficialismo. “Cuando empezó la sesión, el horario de votación en general empezaba a 11:30 de la noche. Como es una ley que tiene muchos capítulos, muchos títulos, muchos artículos, seguramente haya necesidad de explicar el sentido del voto de algunos diputados y diputadas. Va a ser una votación lenta. Yo calculo que la ley, en el caso de obtener el número necesario, puede estar votada a las dos de la mañana. Pero hay que ver si el oficialismo consigue todavía la aprobación de la ley”, advirtió.

Durante la charla con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Mica Mendelevich, la diputada relató el clima tenso que dominó el inicio del debate. Aziz le preguntó por los episodios de violencia y la falta de autocrítica en todos los bloques. Moreau respondió sin rodeos: “A mí me parece nefasto que el diputado Almirón, que hoy es el miembro informante de la Comisión de Legislación del Trabajo, ni más ni menos, haya pegado una trompada a un compañero de su bancada, a Zago, en el recinto. A mí me pareció nefasto”.

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La denuncia de Moreau sobre el método y los tiempos del debate

La diputada remarcó que su espacio político no se opone a discutir una reforma laboral, pero puso el foco en el mecanismo elegido por el Gobierno: “Todo nuestro espacio planteó la necesidad de discutir una reforma laboral. Me parece que es necesario, que el error es el modo en el que se está haciendo, de manera exprés en el Senado y en la Cámara de Diputados”. Subrayó que la falta de debate previo impidió escuchar a “representantes y actores del mundo laboral, del mundo empresarial, del mundo PYME, del mundo sindical”.

Al referirse a la velocidad con que se trató la iniciativa, Moreau fue tajante: “Entró el texto de la ley y en menos de 24 horas se dictaminó y se está votando una ley que tiene más de doscientos artículos, que modifica la Ley de Contrato de Trabajo, que modifica otras leyes. Nos parece que el primer gran problema sobre el método es este”. Enfatizó que “tendríamos que habernos tomado el tiempo de escuchar a todos los sectores”.

La diputada recordó la advertencia que su espacio había hecho en campaña: “Sergio lo planteó muy claramente en la campaña electoral, el avance que iba a haber sobre los derechos del trabajador”.

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Violencia y falta de autocrítica en el recinto

La transmisión recogió el testimonio directo de Moreau sobre los incidentes violentos en el Congreso. “En el recinto a veces suceden cosas que no deberían suceder”, sostuvo, y relató: “Como presidenta de la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, que era presidente del bloque en aquel momento del PRO, me hizo gestos obscenos. Diputados de Juntos por el Cambio, casi me rompen las bancas”.

Aziz le preguntó por la reacción de su propio bloque ante comportamientos repudiables. Moreau insistió: “Tienen que decirles que está mal, decir que estaba mal. No digo que esté bien, tampoco soy quien para juzgar el accionar de mis compañeros, ni reclamar que no hayan dicho nada cuando esto sucedió y hayamos sido nosotros las víctimas”.

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Ante la consulta por la desconexión de los micrófonos de taquígrafos, la diputada respondió: “Propio de la dinámica. No digo que esté bien, pero tampoco soy quien para juzgar”.

La posición de Unión por la Patria y el futuro de la ley

En el cierre de la entrevista, Matías Barbería le preguntó si su bancada tenía margen de acción para modificar la ley. Moreau fue contundente: “Nosotros no entregamos ninguna batalla. La damos hasta el final. Creemos que es una reforma laboral que no va a ayudar a mejorar la calidad de vida del trabajador, que no va a ayudar a reconstruir el salario. Es una ley que además va a tener un alto grado de conflictividad judicial. Y los conflictos judiciales siempre atentan contra la vida del trabajador porque no tiene para bancarse un abogado”.

La diputada insistió en que “esta ley se tendría que discutir muchísimo más tiempo en Comisión y que además se incorporen un montón de otros proyectos que reducían, por ejemplo, la jornada laboral, que es lo que el mundo está discutiendo, que ampliaban licencias, que tenían una política concreta de acción para los trabajadores de las plataformas, que con esta ley tampoco son reconocidos”.

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Moreau concluyó: “El contexto económico es muy adverso para quien todos los días sale a trabajar y tiene, no un trabajo, dos trabajos la mujer, dos trabajos el marido. Ni que hablar si son mujeres que mantienen solas sus hogares. Vamos a seguir trabajando por la no aprobación de la ley en particular y sobre todo algunos temas que para nosotros son muy importantes”.

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• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich

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La fase más delicada del programa libertario

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La semana que termina quedó marcada por tres episodios directamente interconectados: el cierre de la fábrica de neumáticos Fate, el paro de la CGT y el debate de la reforma laboral. Como si se tratara de una síntesis de la agenda más sensible que ahora se visibiliza con mayor nitidez y que seguramente dominará la discusión en el transcurso del 2026.

Después de dos años con el foco en la baja de la inflación, el ordenamiento de las variables macro y la estabilización del sistema monetario, ahora la conversación gira en torno del temor a la pérdida del trabajo y a la expectativa de la reactivación económica. Empleo y producción. Se empezó a jugar la fase más delicada del programa libertario, la que determinará el éxito o el fracaso del experimento que encarna Javier Milei.

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Javier Milei, junto a su par húngaro, Viktor Orban, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino en la presentación del Consejo de la Paz de Donald TrumpSAUL LOEB – AFP

Hay tres factores centrales que influyen decisivamente en esta etapa. El primero, es que transcurre bajo variables que la determinan fuertemente, como la apertura comercial amplia, el dólar barato, las tasas de interés altas y una presión impositiva todavía pesada. Es decir, se encara el nuevo ciclo del plan bajo condiciones complejas para una matriz productiva poco acostumbrada a una competencia abierta. En este entorno, el lema “reconversión o muerte” luce tan contundente como riesgoso.

El segundo factor es el contexto del comercio global, marcado por la guerra de aranceles de Donald Trump, que anteayer ingresó en una senda incierta a partir del histórico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que le puso un límite a su aplicación. Las cadenas de producción y distribución del mundo atraviesan un estado de alteración profunda, y los países buscan nuevos mercados para acomodarse a la inestable situación. En particular China, el gigante que con un mínimo gesto es capaz de desatar una ola de importaciones. La Argentina, un país endogámico y desacostumbrado al gran juego del comercio internacional, enfrenta esta tempestad aferrado al mástil de la libre competencia, después de décadas de proteccionismo. Experimenta en condiciones de altísima turbulencia.

El presidente Donald Trump el día que anunció anuncia nuevos aranceles a varios paísesMark Schiefelbein – AP

La última variable tiene que ver con el modelo y el pensamiento del equipo económico, que desde Milei y el ministro Luis Caputo para abajo está más formateado para las finanzas, que para la economía real. De hecho el Gobierno no tiene un vocero y un mensaje para el mundo de la producción, como sí lo tiene para hablar de sistema monetario, flujos financieros o desregulaciones. Entiende que las políticas productivas son sinónimo de beneficios estatales que desfiguran su creencia firme en las reglas del libre mercado. Bajo esta lógica, el único objetivo reside en fijar las pautas para una competencia abierta, en la que los privados disputan clientes en base a precio y calidad. Cualquier intervención pública es distorsiva.

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El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el canciller Pablo Quirno; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el ministro de Economía, Luis Caputo; y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni

Milei cuenta a su favor con el consenso generalizado, de las elites y de la mayoría de la población, de que la economía argentina era inviable tal como estaba planteada. El pasado le sigue reportando un incalculable rédito. Pero esa convicción de cambio para dejar atrás décadas de estancamiento, que es la razón de ser de su gobierno, no tiene el mismo correlato a la hora de proyectar el futuro. Una cosa es estar de acuerdo en dejar atrás modelos fracasados; otra distinta es ponerse de acuerdo en cómo setear la próxima etapa.

Milei ha sido siempre muy nítido en su proyecto de convertir a la Argentina en el país más liberal del mundo, a pesar del apego histórico al paternalismo estatal. Nunca ocultó su voluntad de refundar el país, no en base a su idiosincrasia o a sus capacidades, sino a partir de su paradigma libertario. Si hasta ahora sus premisas centrales apuntaban al ordenamiento y el sinceramiento económico, este año afronta el desafío de empezar a transformar la matriz productiva. En esta fase no tiene enfrente a los mercados o al FMI, actores intangibles, sino a un entramado de empresas, gremios y trabajadores, que se ramifican en el tejido social. Son jugadores palpables. Empieza otra historia.

El Gobierno vivió esta semana con una sensación dual. Por un lado, exhibió una capacidad política reconstituida para lograr la aprobación de la reforma laboral en Diputados, a pesar de todos los obstáculos que debió atravesar. Esta vez refrendó los votos sellados con los gobernadores, sin las volatilidades de otras sesiones.

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La secretaria general de la Presidencia Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro del Interior Diego Santilli en la Cámara de Diputados durante el tratamiento del proyecto de modernización laboral.Presidencia

Después de las concesiones que hizo, no sólo sumó al grupo de aliados habituales (los de Pro y los radicales, más los peronistas Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua), sino que también logró el aval de gobernadores menos afines como el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro. Es cierto que los mandatarios provinciales habían planteado desde el principio en sus diálogos con el Gobierno que estaban de acuerdo con una modernización laboral, pero también influyó que esta vez el oficialismo articuló mejor sus negociones y aceptó con pragmatismo los cambios reclamados. En el camino garantizó obras, licitaciones, ATN e ingresos fiscales.

El momento en que la diputada Carignano desenchufa micrófonos para interrumpir la sesión

La contracara de la potencia oficialista fue el desconcierto kirchnerista, en una de las peores versiones de un bloque que hasta ahora había logrado mantenerse cohesionado pese a la adversidad. El papelón de la diputada Florencia Carignano desconectando cables de los taquígrafos, la escenificación de Horacio Pietragalla llevándole una cadena a Martín Menem, la moción inconsulta del rionegrino Marcelo Mango para levantar la sesión, fueron expresiones de impotencia del peronismo más duro que veía como se le escurría una de sus banderas principales: la defensa de los derechos de los trabajadores. El silencio de Cristina Kirchner fue muy elocuente. El peronismo se parece hoy a un archipiélago de actores e intereses, en el cual el kirchnerismo es la isla más grande, pero una más.

Sin embargo, este triunfalismo libertario sufrió un desgaste simbólico en los últimos días, como en otras ocasiones, a partir de un error propio. La incorporación a último momento en el Senado del artículo 44 sobre recortes en las remuneraciones para casos de licencias médicas, y las posteriores explicaciones de Federico Sturzenegger para justificarlo, activaron un sensor social que estaba adormecido. Una percepción de que la ley afectaba derechos esenciales, algo que ni los gremios ni la oposición habían logrado transmitir.

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El presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem con cadenas en su escritorio que le dejó Horacio Pietragalla, simbolizándo que esta ley quita libertad a los trabajadores. Durante el tratamiento de la reforma laboral en sesión de Diputados del Congreso Nacional.Hernán Zenteno

En el Gobierno admiten que fue un traspié importante. “Todo venía muy prolijo y ordenado. La gente no percibía una amenaza en la ley y teníamos encuestas con una mayoría de apoyo social. El discurso de quienes se oponían no calaban. Pero ese artículo generó la sensación de que se afectaban derechos laborales, algo que nosotros siempre buscamos evitar. Fue un problema grave”, admite uno de los funcionarios que estuvo cerca del tema.

Comisión por la reforma laboral en el Senado de la Nación. Patricia Bullrich y
Ezequiel Atauche
Pilar Camacho

El autor intelectual de esa modificación se mantiene prófugo. Hay no menos de tres hipótesis respecto de quién fue el artífice de ese sobregiro. Pero lo cierto es que el tema se discutió intensamente en la última reunión de mesa política previa a la sanción en el Senado. Allí fue Patricia Bullrich quien defendió la propuesta que muchos le atribuyen a Sturzenegger, otros a Milei y otros a la propia senadora. Pero nadie explica cómo se les ocurrió introducir semejante tema cuando incluso hasta tenían un dictamen firmado.

En el recinto el tema no había pasado desapercibido, y fue motivo de varias intervenciones de los senadores. Pero nadie hizo escalar el tema. Pasó como un artículo más. Hasta que Sturzenegger al día siguiente impostó su teoría sobre la lesión del trabajador que juega al fútbol y desató un temporal interno.

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Federico Sturzenegger en el Foro Económico de Davos 2026Boris Baldinger – World Economic Forum / Boris Baldinger

El ministro recibió fuego graneado durante varios días, especialmente de parte de aquellos que negocian con legisladores y gobernadores. No hubo nuevas reuniones, pero el chat del gabinete se tensó como pocas veces. Debió intervenir el propio Milei para bajar la directiva de que se retiraría el artículo. También ordenó no hablar más del tema.

Este imprevisto le permitió a la CGT concretar su idea de hacer un paro general, a pesar de que hasta entonces había muchas dudas internas. La nueva conducción de la central sintió que era una prueba de fuego y bregó para sumar a los gremios del transporte. Gracias a su adhesión, consiguieron hacer la medida de fuerza más nítida de los últimos años.

Conferencia de prensa de la CGTCaptura de Video

Lejos quedaron los tiempos en que una huelga general paralizaba el país. En definitiva, se trata de un recurso de la época industrialista que en la actualidad tiene mucho menos efectividad. Pero de todos modos, le permitió a la CGT exhibir una reacción. La central había llegado a esa instancia con sensaciones encontradas. Por un lado, había logrado eliminar del proyecto los artículos que lesionaban su base de sustentación económica, gracias a la interlocución que mantienen con actores del Gobierno, como Diego Santilli, Santiago Caputo y Lule Menem.

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Por el otro, había palpado la indiferencia de buena parte del peronismo, desde los gobernadores, que le habían prometido no apoyar la ley pero después no cumplieron, hasta los legisladores, que nunca los hicieron partícipes de sus estrategias (por ejemplo, cuestionan la decisión de José Mayans de no integrar las comisiones).

Paro General por la reforma laboral.
Recorrida por el barrio de Once.
Tadeo Bourbon

“En un momento de enorme debilidad, el paro nos empoderó circunstancialmente”, explican en la cúpula sindical. Sigue siendo una dirigencia muy desprestigiada, a la que un sector importante de la sociedad no le reconoce representación. Sin embargo, en la CGT creen que el escenario de desocupación que se avecina los va a revalorizar.

Mientras tanto preparan la judicialización de la reforma laboral, a partir de lo que entienden que es la afectación de derechos colectivos, como la protección de los puestos de trabajo y el principio de no regresividad (no puede haber derechos a la baja). También impugnarán el traspaso de la competencia laboral del fuero federal al porteño.

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Así como el fallido artículo 44 de las licencias activó una dimensión distinta de la reforma laboral, el cierre de la planta de Fate cristalizó un temor emergente sobre la situación de ciertas industrias y el futuro del empleo. Le puso rostros e historias a un problema que carecía de imágenes.

Naturalmente, hay indicios claros de que la empresa arrastraba problemas desde hace años, que se agravaron en los últimos tiempos por las importaciones de China (74% del mercado del neumático es de producción extranjera, y el 57% chino), y que estaba jaqueada por un gremio extremadamente combativo de izquierda, como Sutna, que de tanto confrontar, ahora se quedó sin causa.

Fate cierra y despide a más de 900 empleados. Trabajadores ingresaron a la fábrica. En Blanco Encalada al 3000, Victoria, partido de San FernandoMartín Cossarini

Pero más allá de esas particularidades, nadie piensa que se trate de un caso aislado, sino más bien de un caso testigo. Según un informe de la consultora Equilibra, “en los últimos dos años sólo 19 de 55 sectores productivos se expandieron. Los 36 restantes retrocedieron. Las actividades que se expandieron se concentran en la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la economía del conocimiento y la provisión de servicios públicos. El grueso de la caída se concentra en la producción de bienes transables que compiten con importaciones”. La organización Fundar elabora un monitor mensual sobre la situación de las empresas, y en su último reporte señala que desde noviembre de 2023 “se perdieron 21.938 empresas, es decir, un 4,3% del total”. En definitiva, Fate es parte de un diagnóstico más amplio, que todavía no da señales precisas de reconversión.

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Nadie le sacará de la cabeza a Milei que el dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla, eligió el día para cerrar su empresa, entre el paro y la reforma laboral. “Es raro lo que hizo. Hasta hace unos meses lo habíamos ayudado con exenciones de cargas sociales, en el esquema del plan preventivo de crisis. Y ahora nos avisaron la noche anterior que cerraban. Fue una guachada”, disparan en el Gobierno.

Javier Madanes Quintanilla, en la planta de FateDIEGO SPIVACOW / AFV

Del lado de la compañía aseguran que todo estaba programado desde hace dos meses, que habían dejado de comprar insumos, que habían apagado las calderas y que no había margen para demorar unos días la decisión. Ahora se acordó acatar la conciliación, sólo a fin de darle un margen al Gobierno para que sancione la reforma laboral. La suerte de la empresa está echada.

El caso denotó una dificultad en la interlocución con el Gobierno, que es compartida entre los industriales, quienes perciben desinterés por su situación de parte de Milei y de Caputo. Esta tensión se sintió, según dos testigos, en la última reunión entre el ministro y la UIA, a pesar de los esfuerzos compartidos por mostrar comprensión mutua. El problema de fondo no es si Madanes Quintanilla quiso complicar a Milei, sino si Fate es la punta del iceberg. Por esa razón, hay altos funcionarios que ya tienen una agenda de reuniones con sectores sensibles con un mensaje único: “Aguanten. Necesitamos que las empresas tengan supervivencia para que lleguen a la reactivación”, señala uno de los que estará a cargo de la tarea.

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Los ministros más racionales admiten que a partir de ahora se abre una carrera contra el tiempo, en la que, como expresó uno de ellos, “resulta imprescindible que se cristalice la reconversión. Todo va a depender de que la actividad económica repunte, más allá de la minería, la energía y el campo. Sino vamos a tener problemas”.


Jorge Liotti,Conforme a

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