ECONOMIA
Santa Fe sumó USD 800 millones a las reservas del BCRA: cuánto perdió la provincia por esperar para ingresar los dólares

Las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) superaron los USD 46.000 millones tras el ingreso de los USD 800 millones provenientes de la colocación de deuda de la provincia de Santa Fe en los mercados internacionales, concretada en diciembre. El salto registrado el viernes se explica por la transferencia de estos fondos al país y su administración por parte del Banco de Santa Fe, agente financiero provincial, lo que abre interrogantes sobre el impacto efectivo y el costo que tuvo para Santa Fe la demora en traer los dólares al sistema financiero local.
En lo que va de 2026, el BCRA acumuló compras netas por USD 2.500 millones, alcanzando el nivel más alto de reservas en más de seis años. Sin embargo, este desempeño estuvo directamente influido por la operación de financiamiento externo realizada por Santa Fe. Según fuentes oficiales de la provincia, “los USD 800 millones que se colocaron, que estaban en una cuenta en Nueva York, se trajeron a la Argentina y los administra el agente financiero de la provincia, que es el Banco de Santa Fe, privatizado a mediados de los 90. Por el encaje del banco, aumentaron las reservas internacionales, y a medida que avancen y se certifiquen obras, se irán utilizando los dólares, tal como dispuso el gobernador”.
La demora en el ingreso de los fondos, que permanecieron más de dos meses en el exterior antes de ser transferidos, implicó una pérdida financiera para Santa Fe debido al diferencial de tasas y a la evolución del tipo de cambio en ese período. Según analistas consultados por Infobae, el costo de oportunidad se explica porque los dólares depositados en una cuenta en Nueva York generaron un rendimiento menor al que hubieran obtenido si se hubiesen convertido y colocado en el sistema local al momento de la colocación del bono. Además, la variación del tipo de cambio oficial en ese lapso podría haber reducido el poder de compra de esos fondos en pesos para la ejecución de obras públicas.
Si se hace la comparativa en el escenario en que Santa Fe hubiera liquidado los USD 800 millones el 10 de diciembre pasado, cuando colocó el bono en Nueva York y el tipo de cambio estaba en $1.430, hubiera obtenido $ 1,14 billones. Mientras que en el escenario actual, donde la cotización del mayorista está en valores mínimos ($ 1.367), la cifra baja a $1,09 billones y esa pérdida por supuesta especulación es la que le recrimina el Gobierno a la provincia.

Días atrás fue el propio ministro de Economía, Luis Caputo, previo a que se produzca la baja abrupta en la cotización mayorista, a quien se refirió a la situación de Santa Fe. “Te corrijo. Son casi $120.000 millones en dos meses. Una lástima y una especulación sin sentido, ya que sus gastos son en pesos y le hubiera ahorrado toda esa fortuna de plata a los santafesinos”, escribió en la red social X en respuesta a un usuario que afirmaba que el costo fue de 50.000 millones de pesos.
Según estimaciones privadas, si en vez de dejar los fondos en dólares se hubieran invertido en un plazo fijo, el rendimiento habría alcanzado un 12,8% y la gobernación santafecina habría obtenido un “costo de oportunidad” de 102,1 millones de dólares. Si la opción elegida hubiese sido una Lecap, el retorno habría sido de 11,9%, con una diferencia de 95,3 millones de dólares.
En pesos, la pérdida total estimada ronda los $139.928 millones si se hubiera colocado a tasa Tamar. De ese monto, $61.200 millones corresponden a baja del dólar y el resto al rendimiento en pesos que podría haber percibido la provincia. Además, el distrito habría perdido $130.608 millones en caso de haber invertido en Lecap, bajo las mencionadas mediciones.
El impacto inmediato sobre las reservas internacionales se debió al mecanismo de encaje que rige sobre los depósitos en moneda extranjera. Según una fuente consultada en off the record, la liquidación de divisas del sector público puede diferir de la normativa aplicable a empresas privadas. “En principio, la provincia debería liquidar esos dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para recomprarlos luego y cancelar el pago de intereses y capital. En el caso de las empresas, existe un plazo de hasta seis meses para liquidar esas divisas, pero para los gobiernos provinciales no es tan claro. El plazo probablemente esté dado por el pago de intereses del bono: antes del primer pago deberán liquidar esos dólares en el MULC o no volverán a tener acceso al mismo. No creo que puedan comprar dólares MEP/CCL”, indicó la fuente.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, explicó: “Ahora esos dólares entraron en el sistema. Cuando sean utilizados, pasarán de un depósito de la provincia a otro agente. No necesariamente afecta las reservas, salvo que quien los reciba los envíe al exterior”. Esta precisión es clave: la permanencia de los fondos dentro del circuito bancario local no implica una reducción inmediata de las reservas, salvo que se destinen a pagos externos o transferencias fuera del país.
Por su parte, Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres, agregó: “No tiene por qué liquidarlo, porque está transfiriendo una cuenta propia a otra cuenta propia. Si los usa para pagar vencimientos de deuda externa, ahí sí se pierden reservas porque son pagos al exterior en dólares. Si vende para obra pública localmente, no necesariamente se pierden reservas, porque los vende en el mercado y los pueden comprar individuos que los dejan en su banco. Simplemente los dólares pasan de la cuenta del Banco Santa Fe a otra cuenta bancaria”.
Las perspectivas delineadas por los especialistas consultados por Infobae muestran que la evolución de las reservas dependerá del destino final de los fondos. Si se utilizan para cancelar compromisos externos, habrá una reducción directa de reservas; si se emplean en pagos internos, los fondos permanecerán en el sistema financiero y seguirán computando como reservas internacionales.
Fuentes oficiales de Santa Fe detallaron que la transferencia de los USD 800 millones y su depósito en el Banco de Santa Fe respondieron a una estrategia definida por el gobernador. Los dólares se emplearán de acuerdo al avance de las obras públicas y las certificaciones correspondientes, manteniéndose en el sistema bancario hasta que surjan obligaciones externas o se liquiden en el mercado local.
El análisis sobre plazos de liquidación y restricciones normativas en el acceso al MLC es central. La fuente en off the record remarcó que los gobiernos locales podrían tener reglas de mayor flexibilidad que las empresas privadas, siempre en el marco de los cronogramas previstos para pagos de intereses y capital de los bonos emitidos.
El rol del Banco Central en la operatoria ha sido objeto de atención entre los analistas. La acumulación de reservas responde tanto al ingreso de fondos externos como a la gestión de los encajes bancarios y las operaciones en el mercado cambiario. El saldo alcanzado constituye el máximo de los últimos años y una referencia clave para el seguimiento de la estabilidad financiera nacional.
La duración y sostenibilidad de este nivel de reservas depende del ritmo de ejecución de las obras financiadas con los dólares de Santa Fe, la dinámica de pagos externos y las decisiones de política económica que adopten tanto la administración provincial como las autoridades nacionales.
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ECONOMIA
¿Se desploma el dólar o viene el rebote? La letra chica del BONAR 2027 que mira la City

El dólar oficial opera este martes 24 de febrero a $1.390 en la pizarra del Banco Nación y se ubica en su menor valor desde mediados de octubre. Por su parte, el dólar mayorista se negocia a $1.370,5 para la venta. En cuanto a los dólares financieros, el MEP cede hasta a los $1.392,16 y el contado con liquidación (CCL) sube a $1.439,95. Mientras que el dólar blue, se ubica a $1.420.
El Tesoro suma un nuevo bono en dólares bajo ley local y, con esa pieza, busca reordenar el tablero de financiamiento en un tramo del año donde el mercado mira dos pantallas al mismo tiempo: la capacidad de refinanciar vencimientos sin sobresaltos y el comportamiento del dólar ante cualquier señal de estrés. La novedad no es menor porque introduce un instrumento en divisas en un esquema de licitaciones frecuentes, al mismo tiempo que modifica el menú de alternativas para el corto plazo en pesos.
El bono, identificado como BONAR 2027, se integra a las colocaciones quincenales y aparece con una arquitectura pensada para escalar de manera gradual: una emisión acotada en la subasta principal, una reapertura al día siguiente al precio de corte y un programa total que busca acumular un monto relevante a lo largo de varias rondas. En esa lógica, el financiamiento intenta construirse por etapas, evitando la foto de una colocación única que fuerce una tasa muy alta o altere expectativas.
En ese marco, la pregunta que atraviesa la discusión es qué puede implicar esta estrategia para el dólar. El canal no es directo por precio de mercado en el día a día, sino por expectativas: cuánto alivio real aporta sobre reservas, cuánto reduce la probabilidad de financiar pagos con emisión de pesos y qué costo financiero termina convalidando el Tesoro en función de la demanda. Todo eso puede influir en el clima cambiario, sobre todo si aparecen señales de rollover más débil o de tasas más exigentes.
Una licitación distinta: cambia el menú en pesos y aparece un bono en dólares
Desde Max Capital señalaron que la licitación inmediata enfrenta vencimientos por ARS 7,2 bn y que el Tesoro vuelve a estar condicionado por su posición de caja en pesos. En la lectura del bróker, el punto no es solo el monto nominal que vence, sino el hecho de que la autoridad fiscal no cuenta con depósitos en ARS suficientes en el BCRA para cubrir todo sin depender de una renovación elevada.
Los especialistas del bróker detallaron que, al 5 de febrero, el Tesoro tenía ARS 4,9 bn y USD 290 mn, un nivel que, según su evaluación, vuelve a instalar la necesidad de un alto rollover. En un esquema donde el mercado calibra la demanda por deuda soberana licitación a licitación, ese dato se vuelve clave para anticipar qué tasa podría exigir la curva en pesos y cómo puede reaccionar el resto de los activos ante cualquier señal de tensión.
Para Max Capital, la composición de la oferta también marca un giro: habrá cinco Boncer con vencimientos entre mayo de 2026 y junio de 2028, dos instrumentos dólar linked con vencimientos en junio de 2027 y junio de 2028, y el nuevo BONAR 2027. En esa lista, destacaron que es la primera licitación en la que no se ofrecen Lecaps ni Boncaps, instrumentos que venían concentrando la demanda en el tramo más corto.
En términos de perfil, los expertos del bróker precisaron que el instrumento más corto ofrecido pasa a ser el Boncer mayo de 2026, con un horizonte cercano a tres meses. Esa ausencia de alternativas típicamente cortas puede reordenar preferencias y, en consecuencia, modificar el equilibrio entre tasas, cobertura e inclinación por dolarizar portafolios, un punto que el mercado suele traducir rápidamente a expectativas sobre el dólar.
BONAR 2027: cómo funciona el programa y por qué apunta a julio de 2026
Los especialistas de Max Capital explicaron que la principal novedad es un bono en dólares bajo ley local con vencimiento en octubre de 2027. Según detallaron, el cupón anual es 6% y se paga mensualmente, mientras que el precio se define en la propia licitación. Esa estructura, con pagos frecuentes, busca resultar atractiva para ahorristas que comparan rendimientos en dólares dentro del sistema.
En cuanto a la mecánica, el bróker indicó que el Ministerio de Economía planea incluir el instrumento en licitaciones futuras con un máximo de USD 150 millones por ronda. Además, se habilitaría una segunda vuelta al día siguiente para ampliar la emisión y llevarla hasta USD 250 millones al precio de corte de la subasta primaria, un mecanismo pensado para sumar volumen sin cambiar la referencia de precio.
Barreto analizó que este esquema funciona como una estrategia de financiamiento por tramos, que reduce la probabilidad de un shock sobre tasas y expectativas. Para el especialista, emitir en subastas quincenales en lugar de una operación única permite ajustar oferta y tasa según la demanda, además de coordinar la deuda en dólares con la refinanciación de instrumentos en pesos, lo que vuelve menos traumática la gestión de vencimientos.
El economista también remarcó que el objetivo de USD 2.000 millones no cubre la totalidad del problema: estimó el vencimiento de capital de julio de 2026 en torno a USD 4.200 millones, por lo que la captación prevista representa menos de la mitad. En paralelo, Max Capital puso el foco en el pago de capital de bonos en USD de julio de 2026 por alrededor de USD 2.700 millones, y explicó que el programa busca sumar hasta USD 2.000 millones para afrontar esa ventana. En ambos enfoques, la conclusión converge: el bono es un componente, pero el resto deberá provenir de reservas existentes u otros instrumentos financieros, con el riesgo de que el mercado esperara un canje y se encuentre con un esquema de financiamiento más de corto plazo.
Precio, tasa y demanda: el cupón del 6% no alcanza para explicar el costo real
Para Max Capital, la discusión de rendimiento no se agota en el cupón. En sus estimaciones basadas en un modelo de hazard rates, utilizando la curva en dólares y BOPREAL ajustados, el precio local del bono debería ubicarse entre USD 100,2 y USD 100,5, levemente por encima de la par. Bajo ese supuesto, la TIR esperada en la licitación se ubicaría entre 5,9% y 5,7%, por debajo del cupón nominal.
Los analistas del bróker agregaron que, offshore y una vez considerado el canje, el bono podría operar en torno a 97–97,5, con una TIR en el rango de 7,9%–7,6%. También subrayaron que el vencimiento ocurre después de las elecciones pero dentro del mandato, por lo que la prima asociada a octubre de 2027 debería ser acotada, y señalaron que el instrumento apunta principalmente a inversores minoristas, directa o indirectamente, dado que los bancos pueden comprarlo con fondeo de depósitos en USD.
Barreto, por su parte, puso el acento en el rendimiento implícito: aunque el cupón sea 6%, el precio que convaliden los inversores puede llevar a una tasa efectiva mayor si el bono se coloca por debajo de la par. Para el especialista, ese escenario es típico cuando el riesgo país y las tasas exigidas por el mercado para la deuda argentina se mantienen altos, y puede elevar el costo financiero real por encima del nominal.
En esa tensión entre cupón, precio y demanda, ambos análisis encuentran un punto operativo: la reapertura al día siguiente al precio de corte puede atraer minoristas con una referencia clara y, más tarde, permitir que los bancos ajusten su exposición. Aun así, Barreto advirtió que una demanda baja puede derivar en tasas más altas, menor rollover y mayor presión en el mercado cambiario, mientras que Max Capital consideró que la colocación podría ser exitosa para captar ahorro local en dólares, aunque sin actuar como catalizador inmediato para los bonos soberanos en dólares.
¿Qué puede pasar con el dólar? Los canales que mira el mercado y los riesgos a seguir
El impacto potencial sobre el dólar aparece, primero, por el lado de la liquidez del Tesoro en divisas. Barreto precisó que emitir en dólares en la plaza local busca evitar que el pago de vencimientos requiera monetización, es decir, evitar una dinámica en la que se necesite comprar dólares con emisión para cumplir compromisos. En esa lógica, si el programa logra sumar dólares utilizables para pagos, puede contribuir a reducir presiones sobre la base monetaria y, por esa vía, sobre el tipo de cambio oficial.
Desde Max Capital añadieron un ángulo de comportamiento de mercado: la operación va contra la expectativa de inversores que esperaban algún tipo de canje para reducir necesidades de financiamiento de corto plazo. En su lectura, la estrategia refuerza el uso de financiamiento de corto plazo y deja el pago para después de las elecciones, lo que obliga a seguir de cerca la respuesta de demanda en cada licitación y la tasa de corte que resulte. Esa tasa funciona como termómetro de confianza y, por extensión, del apetito por mantener posiciones en pesos o dolarizar carteras.
En síntesis, el foco para anticipar qué pasará con el dólar queda atado a variables que ambos informes consideran decisivas: demanda efectiva por el BONAR 2027, tasa de corte y su evolución, capacidad de rollover del Tesoro y, sobre todo, si el programa genera un ingreso neto de dólares que mejore la posición de caja en divisas.
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ECONOMIA
Dólar hoy en vivo: a cuánto se negocian todas las cotizaciones minuto a minuto este martes 24 de febrero


El Gobierno anunció que colocará un bono denominado en dólares por un monto de hasta USD 150 millones por subasta y podrá ampliarse en una segunda ronda, al día siguiente, por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte. El nuevo instrumento configura una oportunidad para los ahorristas que quieran generar rendimientos superiores a los ofrecidos por los plazos fijos.
¿A cuánto se vende el dólar en bancos?
El dólar al público es ofrecido en el Banco Nación a $1.390 para la venta. El billete tocó los $1.385 el lunes. En febrero el dólar minorista baja 75 pesos o 5,1 por ciento. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.392,75 para la venta y a $1.342,39 para la compra.
El BCRA compró USD 95 millones
El Banco Central absorbió este lunes USD 95 millones por su intervención cambiaria, el 26,3% de la oferta en el mercado de contado -y por encima del nivel objetivo de 5% diario autoimpuesto por la entidad-. Después de 34 ruedas consecutivas con saldo comprador la entidad superó los USD 2.500 millones líquidos incorporados por esta vía.
Las reservas internacionales aumentaron en USD 373 millones, a USD 46.634 millones, el stock bruto más elevado desde el 21 de octubre de 2019. La suba del oro (+3%, a USD 5,235.30 la onza) fue el principal impulsor de las suba junto con las compras oficiales.

Con una oferta en el segmento de contado que alcanzó los USD 360,9 millones, la oferta volvió a imponerse en una rueda mayorista donde el dólar tocó un piso de $1.360, mientras que se distanció a casi 17% del techo de las bandas.
La tendencia declinante para el dólar se acentúa este lunes, con la novedad de un dólar MEP que es operado por debajo de los 1.400 pesos por primera vez desde septiembre. Así, la cotización bursátil se pliega a la tendencia, después de que el dólar mayorista y el minorista en bancos quebraran ese piso la semana pasada.
ECONOMIA
¿Se desploma el riesgo país? Broker top de la City anticipa una nueva suba de bonos en dólares

Expertos de la city porteña describen un escenario con espalda para esperar una compresión adicional del riesgo país apoyada en una condición central: la escasez de oferta de deuda soberana. El análisis sostiene que, con un fuerte apetito por exposición a la región, ese esquema puede sostener precios y seguir reduciendo spreads.
La tesis se sostiene en dos pilares. Por un lado, un banco central con capacidad de acumular reservas para atravesar vencimientos. Por el otro, un Tesoro respaldado por el equilibrio fiscal para pagar intereses con recursos propios e intentar cubrir capital con fuentes alternativas si hiciera falta.
Con reservas en alza, un ratio de deuda/PBI en descenso y activos públicos que ganan tamaño, plantean que los fundamentos locales acompañan una compresión adicional. Al mismo tiempo, advierte que el principal riesgo proviene de un eventual deterioro del contexto financiero internacional, que hoy presenta un panorama especialmente favorable para la región.
En ese marco, expertos enfatizan tres variables a seguir de cerca: el ritmo de la acumulación de reservas, la consistencia fiscal para afrontar compromisos en dólares y la lectura del contexto externo que condiciona el apetito por emergentes. Si esas piezas se sostienen, la compresión podría continuar; si se rompen, el escenario exigiría un giro.
La estrategia de secar la oferta y sostener precios
Desde el bróker Delphos señalaron que la estrategia oficial apunta a una compresión adicional del riesgo país mediante una escasez en la oferta de deuda soberana. Plantearon que, en un contexto de fuerte apetito por exposición a LATAM, esa escasez puede sostener precios y reducir spreads.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la viabilidad del enfoque se apoya en dos elementos: la capacidad del Banco Central de acumular reservas para afrontar vencimientos y un Tesoro respaldado por equilibrio fiscal para pagar intereses con recursos propios y, eventualmente, cubrir pagos de capital con fuentes alternativas.
Sus analistas apuntaron que ese marco de demanda se observó en una emisión histórica de Ecuador que logró captar USD 4.000 millones y recibió ofertas por más de USD 18.000 millones, como muestra de un panorama internacional con gran apetito por exposición a la región.
Para Delphos, ese apetito también se canalizó localmente con una fuerte oferta del sector privado y de provincias: en el reporte destacaron un récord de emisiones primarias por casi USD 10.000 millones desde las elecciones legislativas. En paralelo, remarcaron que hasta el momento no hubo una emisión internacional soberana en dólares y mencionaron una emisión chica del tramo AN29, a una tasa por debajo de niveles de mercado, concentrada en suscriptores locales con incentivos extra.
EMBI vs CEMBI: lo que revela el descalce de la compresión
Los especialistas del bróker comparan spreads corporativos (CEMBI) versus soberanos (EMBI) y que allí se registra una gran compresión del EMBI, contrastando con una compresión más tímida del CEMBI.
Desde Delphos señalaron que esa diferencia se explica por el shock de oferta asociado a emisiones recientes: mientras el EMBI comprimió con fuerza, el CEMBI avanzó de forma más moderada por la magnitud de la oferta corporativa y subsoberana.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, con falta de oferta soberana y apetito por deuda emergente, se generó un efecto de crowding in que impulsó emisiones privadas y subsoberanas. Esa dinámica, según el reporte, ayuda a entender el descalce entre CEMBI y EMBI.
Sus analistas apuntaron que, con empresas y provincias despejando en gran medida sus vencimientos, esperan un menor ritmo de emisiones primarias corporativas. En ese escenario, señalan que la oferta limitada de títulos argentinos favorecería una compresión adicional tanto del CEMBI como del EMBI.
Reservas del BCRA: la aritmética que sostiene la estrategia
Para Delphos, la viabilidad de la estrategia se sustenta en el esquema actual de acumulación de reservas. En el reporte recordaron que el Banco Central de la República Argentina anunció expectativas de acumular entre USD 10.000 y USD 17.000 millones.
Según los especialistas del bróker, hasta la fecha del informe el BCRA llevaba acumulados USD 2.413 millones y registraba compras equivalentes al 16,8% del volumen diario operado en el MULC. Además, subrayaron que ese porcentaje está por encima del 5% objetivo mencionado en el comunicado.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el Central espera que el monto operado en el MULC aumente a medida que se reactive el crédito, crezca la demanda de dinero y se alcance una mayor profundidad en el mercado de capitales. En su tabla de sensibilidad, Delphos indicó que para lograr el objetivo mínimo con un objetivo de compras del 5% el promedio diario del MULC debería ubicarse por encima de USD 700 millones.
Para Delphos, si se mantuviera el 16,8% de compras sobre el volumen diario, el BCRA lograría acumular un monto excedente al objetivo superior, en torno a USD 27.000 millones. Incluso si el volumen diario no aumentara y se mantuviera el 16,8%, proyectaron USD 17.700 millones para 2026. Y si el porcentaje actual se redujera a la mitad, describieron que el objetivo mínimo podría cumplirse con el volumen diario estable. Con esa acumulación, señalaron, el BCRA tendría espacio para afrontar vencimientos de Bopreales y Repos en 2026 por USD 4.100 millones y también los de 2027 por USD 6.100 millones.
Equilibrio fiscal y pagos en dólares: el mapa que mira el mercado
Los especialistas del bróker detallaron que, en el caso del Tesoro Nacional, la viabilidad se sustenta en el compromiso con el equilibrio fiscal. Asimismo remarcaron que, desde la asunción de Javier Milei, el foco del plan económico estuvo en ordenar los desbalances públicos y erradicar un déficit financiero de casi 6% del PBI en el primer mes de gobierno.
Para Delphos, el superávit financiero sostiene la estrategia para que el Tesoro afronte pagos de intereses con recursos propios e intente también cubrir capital, recurriendo a fuentes alternativas de financiamiento si fuera necesario. Además, plantearon que es esencial descomponer vencimientos en dólares entre compromisos con organismos internacionales y con privados.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, para organismos internacionales, los pagos netos de intereses y capital —descontados los desembolsos programados— para 2026 y 2027 son de USD 2.900 millones y USD 7.470 millones, respectivamente. En cuanto a pagos de capital e intereses con el mercado, registraron USD 4.200 millones para lo que resta del año y USD 9.200 millones para 2027.
Sus analistas apuntaron que, con la mediana de estimaciones del REM, esperan un superávit primario 2026 de USD 9.150 millones; neto del superávit ya registrado, restarían USD 7.400 millones, lo que alcanzaría para afrontar los USD 7.100 millones pendientes entre intereses y capital a organismos multilaterales y al sector privado en 2026. Para 2027, describieron vencimientos conjuntos de intereses y capital por USD 16.700 millones (netos de desembolsos) y señalaron que el superávit proyectado alcanza para pagar la integridad de las obligaciones por intereses por USD 8.100 millones, buscando financiamiento alternativo para capital si fuese necesario.
Deuda/PBI, FGS y el riesgo externo: dónde puede estar el freno
Contando con la capacidad para afrontar los próximos vencimientos, con reservas en alza y con activos públicos como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad en máximos, Delphos sostuvo que están dados los fundamentos para la compresión adicional. En el reporte señalaron que una estrategia sin rollover a mercado de próximos vencimientos reforzaría la baja del ratio deuda/PBI.
Los especialistas del bróker detallaron que esa estrategia implicaría una reducción potencial de deuda consolidada para lo que queda del mandato en torno a USD 29.350 millones y consolidaría un desendeudamiento que estiman en torno a USD 80.000 millones. Además, remarcaron que el ratio deuda/PBI bajó al 71%, desde niveles de 2023 en torno a 160%, y que, con proyecciones de crecimiento del PBI del REM de alrededor de 3,3% para los próximos dos años, el ratio podría comprimirse hacia 63%–60%.
Para Delphos, el tamaño y la composición del fondo previsional es otra pieza relevante. Además, indicaron que su valor total hacia el final de la administración de Alberto Fernández se ubicaba en torno a USD 25.000 millones y que, según el informe estadístico mensual publicado por ANSES correspondiente a diciembre de 2025, el fondo ascendía a casi USD 70.000 millones.
Sus analistas apuntaron que, si se incorporara una eventual consolidación intra-sector público en manos del FGS —una discusión que, según el reporte, podría volver—, el ratio deuda/PBI podría reducirse hacia niveles de 53%, lo que apoyaría la expectativa de continuidad en la compresión. Sin embargo, Delphos advirtió que el riesgo principal yace en el plano internacional: el apetito por deuda emergente deprimió los spreads de la región sobre treasuries hacia niveles cercanos a mínimos históricos, en un escenario acompañado por expectativas de tasas de referencia en descenso y un DXY más débil. Pero remarcaron que, si los spreads corporativos de EE.UU. empeoraran, esa tendencia favorable podría revertirse y el país debería ajustar rápidamente la estrategia y rolear vencimientos a las tasas actuales.
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