ECONOMIA
Los argentinos olfatearon que el dólar estaba barato y se disparó la compra de divisas en bancos

Y un día volvió la «normalidad» al mercado financiero: los argentinos abandonaron su calma y volvieron a su actividad preferida, la compra de dólares. El balance cambiario del Banco Central indica que en enero hubo una demanda de u$s3.146 millones por parte de los pequeños ahorristas.
De ese monto, hay u$s2.203 que corresponden a compras de billetes verdes en el sistema bancario, mientras que el resto se explica por los gastos con tarjeta de crédito de los turistas argentinos en el exterior, las compras de productos y servicios online.
El egreso de divisas por turismo, como era de esperar para esta época del año, fue particularmente elevado, con u$s844 millones en pagos con tarjeta, más u$s147 millones asociados a servicios de transporte de pasajeros y u$s146 millones a giros al exterior de operadores turísticos.
Como siempre, el BCRA se encargó de aclarar que una parte sustancial de esos dólares quedan depositados dentro del sistema financiero argentino, por lo que no debe confundirse la cifra con la formación de activos externos -lo que popularmente se conoce como «fuga de capitales»-.
Además, informó también que los turistas pagan un 60% de sus gastos del exterior directamente con dólares de sus proias cuentas bancarias, lo que implica que no tiene un impacto directo sobre las reservas del Central.
Pasó la calma post electoral
Lo que llama la atención es que, luego del notable bajón en la demanda de dólares que se había producido en el momento post electoral, ahora se está regresando a niveles parecidos a los de mediados del año pasado.
El momento de mayor alivio para el gobierno fue en noviembre, cuando los ahorristas «apenas» demandaron u$s1.596 millones, de los cuales u$s1.088 correspondieron a compra de billetes para atesoramiento «bajo el colchón».
Son cifras que lucen pequeñas en comparación con el momento de máxima tensión pre-electoral. Ante la incertidumbre por una eventual devaluación posterior a las legislativas, los argentinos demandaron en octubre u$s5.068 millones, con un récord de compras por u$s4.196 millones en «cash».
Desde el equipo económico se asoció esa reacción al «riesgo kuka», que es como definen el temor de los ahorristas a una situación de inestabilidad financiera derivada de una turbulencia en el plano político. En los tres meses previos a la elección legislativa, se dolarizó la mitad de la base monetaria, mientras el índice de riesgo país se disparó hasta los 1.500 puntos.
Ya disipado el temor político tras las elecciones, en el gobierno celebraron lo que veían como una etapa de normalización, caracterizada por una recuperación en la demanda de pesos. Es decir, que los ahorristas, al constatar que no se produciría la temida devaluación, empezarían a desprenderse de sus dólares.
Sin embargo, eso no ocurrió: tras el bajón de noviembre -explicable como contracara de las altas compras previas- el público otra vez empezó a demandar dólares.
Y lo paradójico de la situación es que, en la medida en que el tipo de cambio cae más -llegó en febrero a su punto más bajo, con una cotización de $1.365-, se refuerza el argumento de los economistas que denuncian una situación de «atraso cambiario».
Esto implica que cuando se conozca el balance cambiario de febrero, no sería extraño que la demanda minorista de dólares volviera a registrar un alza.
¿Del colchón al banco?
El otro aspecto en el que se produjo el regreso a la «normalidad» fue en la cuenta corriente, que arrojó un saldo negativo por u$s919 millones. Lo peor es que esto ocurrió en un momento en el que Toto Caputo celebra los récords de exportación, con un saldo de balanza comercial que dejó un superávit de u$s1.987 millones.
Así, el rojo de la cuenta corriente acumulado de los últimos 12 meses arroja u$s1.850 millones. Salvo por el momento de la exportación de la cosecha gruesa -junio y julio- y por el «tax holiday» para la soja en septiembre, todos los meses registraron déficits.
El dato es seguido de cerca por los economistas, dado que todas las crisis devaluatorias estuvieron precedidas por un deterioro rápido de la cuenta corriente. De momento, en el gobierno no muestran preocupación por la demanda de dólares, aunque sí se nota un esfuerzo porque los billetes queden en el sistema bancario, que ya llegó a un nivel de depósitos por u$s38.000 millones.
Toto Caputo espera que se produzca la «dolarización endógena» gracias al incentivo de la ley de presunción de inocencia fiscal -los bancos no piden justificar ingresos a los depositantes de menos de u$s9.500- y por la suba de las tasas de interés para plazos fijos en dólares, que se estima ocurrirá como consecuencia de la emisión del nuevo bono del Tesoro que paga intereses mensuales.
La lupa en la cuenta corriente
Es cierto que el déficit actual no es preocupante si se lo compara en términos históricos: equivale a menos de medio punto del PBI, cuando en momentos críticos se ha llegado a un rojo de seis puntos.
Sin embargo, esta situación no disipa las preocupaciones de los economistas críticos, que creen que inexorablemente el déficit volverá a agrandarse. La explicación es que en los últimos meses hubo un nivel inusualmente bajo de importaciones -en torno de u$s5.000 millones mensuales- como consecuencia del sobre-stockeo que habían realizado los comerciantes en el momento pre-electoral.
Pero la expectativa es que el saldo comercial volverá a adelgazar, mientras la salida de dólares por el rubro servicios se mantendrá firme -y el mundial de fútbol será un incentivo para ello-, al tiempo que los incentivos a la compra para atesoramiento continúan vigentes.
Como contracara de ese déficit en cuenta corriente está el «sobrante» de dólares de la cuenta financiera -es decir, la que no toma en cuenta el comercio sino los movimientos de capitales-, que fue positiva por u$s3.147 millones. Ese dato obedece, principalmente, a la ola de emisiones de deuda, tanto corporativa como de los gobiernos provinciales.
Pero el riesgo sobre el que están advirtiendo los economistas es que el gobierno cometería un error si confiara en la continuidad de ese ingreso de capitales, dado que la historia muestra que ese flujo inversor puede rápidamente revertirse ante una situación de inestabilidad global.
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ECONOMIA
El Gobierno eliminó el impuesto al lujo de los autos 0 km: qué modelos alcanzaba y qué pasará con los precios desde el lunes

El mercado automotor argentino vive días de gran intensidad. Por un lado, con buenas noticias provenientes de los acuerdos de intercambio comercial cerrados con Estados Unidos y la Unión Europea, que permitirán importar autos de ambos orígenes con beneficios arancelarios, y de la eliminación del impuesto interno, ya sea en marzo a partir de abril dependiendo de la fecha de publicación en el Boletín Oficial, por la cual una porción del mercado tendrá una baja impositiva que permitirá mejorar los precios para los usuarios.
Pero como toda moneda tiene dos caras, hay también una situación menos favorable para los actores, tanto fabricantes como importadores y concesionarios, y que es una notoria retracción de las ventas de vehículos 0 km que pasó disimulada en enero, pero se acentuó fuertemente en febrero, con una caída estimada en un 25 por ciento.
Ese escenario no es nuevo ni sorpresivo para las marcas, que ante los cambios de regulaciones ya empezaron a trazar planes. Algunos tienen decisiones concretas que se aplicarán inmediatamente, pero otros esperarán a la reglamentación de ambos programas para aplicar cambios a los precios. Así, algunas automotrices aplicarán bajas de precios según el ítem que aplique desde el próximo lunes y otras quizás lo hagan un mes después.

La eliminación del impuesto interno, que se hizo famoso como “impuesto al lujo”, permitirá que los autos y SUV que hoy cuestan más de $121 millones dejen de tributar el 18% que se aplica desde febrero de 2025 (antes era del 35% con un impacto del 53% efectivo), con lo que ahora podrán bajar a un valor cercano a los $103 millones Aunque en esos casos probablemente el precio sea un poco más alto, ya que varias marcas los tenían “pisados” para no pasarse del límite que los obligaba a tributar.
Si bien cada marca tendrá su propia política comercial que comunicarán una vez promulgada la ley, presumiblemente a partir del lunes próximo, en general habrá una baja entre el 12 y el 15 por ciento.
Sin embargo, hace pocos días, Stellantis dio el primer paso adelantándose a la eliminación de internos, y decidió bajar el precio del DS7 E-Tense, el modelo híbrido enchufable del C-SUV de lujo francés, que pasó de USD 90.000 a USD 72.000, una baja del 20 por ciento.
El resto de las marcas trabajan en sus estrategias con distintos enfoques. “Algunos modelos tendrán una baja mayor y otros una menor. En promedio estaremos aplicando una reducción de precio del 12%”, aseguraron desde una importadora oficial premium este viernes.
“La reducción de impuestos se verá reflejada en los precios a nuestros clientes. Próximamente, con la promulgación de la medida, informaremos los precios de los modelos afectados por el impuesto interno”, señalaron desde Toyota Argentina este viernes, confirmando que habrá una baja en los modelos de la propia marca y también de Lexus.
Otros empresarios del sector insinúan que la baja será lineal, un 18% a cada modelo que estaba alcanzado por el impuesto. “No se debería especular con una pequeña diferencia. La gente tiene que saber que si el impuesto desaparece y era del 18%, la baja también debe acompañar ese porcentaje”, aseguraron a Infobae pidiendo reserva de la marca por “cuestiones estratégicas”.

Aunque falta la reglamentación que se hará efectiva en marzo, el acuerdo con Estados Unidos ya se aprobó, con lo cual el cupo de 10.000 vehículos anuales de cualquier tecnología de propulsión que se encuadren en el acuerdo, podrían nacionalizarse también en abril sin pagar el 35% de arancel.
Sin embargo, del mismo modo que Mercedes-Benz se adelantó con una reducción de precios cercana al 10% para los vehículos que hoy pagan impuestos internos y dejarán de tributarlo cuando se sancione la reforma laboral, Ford también reaccionó rápidamente.
Apenas empezó a frenarse la venta de Ford F150 tras conocerse la noticia del inminente acuerdo comercial con Estados Unidos, bajando desde diciembre el precio de las tres versiones de la pick-up full size que se importan desde Norteamérica en 10.000 dólares.

Lo que resulta interesante en este nuevo escenario, y por lo que se mencionó el acuerdo con Estados Unidos en la apertura de este artículo, es que hay fabricantes que tienen productos que vienen de Estados Unidos y que estaban alcanzados por ambos tributos: el impuesto interno y el arancel extrazona.
Ocurre con varios modelos de Mercedes-Benz como marca Premium, pero también con marcas generalistas como Stellantis, Ford y General Motors. Como se sabe, las pick-ups no pagan el impuesto al lujo por ser vehículos comerciales destinados a la producción, pero los autos y SUV sí pagan ese impuesto.
De ese modo, Stellantis vende en Argentina los Jeep Wrangler (USD 119.000 y USD 126.000 en sus dos versiones) y Jeep Grand Cherokee (USD 133.700) con ese 18% de impuesto adicional; Ford tiene el Bronco Badlands (USD 100.000), y los Ford Mustang GT (USD 90.000) y Mustang Dark Horse (USD 97.000); y Chevrolet tenía planeado importar el Blazer EV pero decidió no hacerlo hasta que no se elimine el impuesto interno porque de otro modo debía vender un C-SUV eléctrico a un precio demasiado elevado, cercano a los USD 80.000.
De hecho, con la intención de comercializarlo en Argentina si esta eliminación del impuesto se concreta, este verano presentaron en su stand de la Costa Atlántica el D-SUV Chevrolet Tahoe, que en Estados Unidos tiene un precio de venta cercano a los USD 70.000 dependiendo de la versión.
ECONOMIA
Aprobaron la reforma laboral: ¿se puede cobrar el sueldo en Bitcoin o luncheon ticekts?

La Ley de Reforma Laboral, que acaba de ser aprobada en forma defininitiva por el Senado, introduce cambios significativos en las formas de pago de los salarios, incluyendo la posibilidad de abonar sueldos en criptomonedas, al igual que también se refiere al «pago en especie» o luncheon tickets.
Reforma laboral: pago de salario en especies, bitcoins o dólares
Actualmente, existe un límite para pagar salarios en especie, que no puede superar el 20% del total. Esto está establecido por la Ley de Contrato de Trabajo y no fue modificado por la Ley de Modernización Laboral.
La normativa mantiene vigente el artículo 107 de la Ley de Contrato de Trabajo, que exige que la remuneración pactada en convenciones colectivas se exprese en dinero. Además, el artículo 105 define que las prestaciones complementarias pueden pagarse en especie, pero solo como complementos y no reemplazando el salario, pudiendo representar hasta el 20% del total.
Es considerado el salario en especie a la parte de la remuneración que se paga mediante bienes, servicios o beneficios no monetarios, suministrados de forma gratuita o a precio reducido.
En cuanto a las criptomonedas o bitcoins, en Argentina no son consideradas dinero en efectivo ni moneda de curso legal, sino activos financieros o bienes inmateriales.
Funcionan como una «dación en pago» (es decir, pago en especie), por lo que solo pueden formar parte del 20% previsto para las especies.
Si bien entonces el bitcoin sería una forma de pago en especie que solo podría formar parte de la proporción del 20% que autoriza la ley, la reforma laboral sí habilita el pago en moneda extranjera con el propósito de permitir el pago del salario en dólares.
¿Qué pasa con el pago de sueldo con luncheon ticekts?
Los tickets canasta —conocidos también como Luncheon tickets— fueron durante años una modalidad extendida en el mercado laboral argentino. El artículo 103 bis de la Ley de Contrato de Trabajo los contemplaba como beneficios sociales de carácter «no remunerativo», lo que implicaba que no estaban alcanzados por aportes previsionales ni incidían en el cálculo del aguinaldo o las indemnizaciones.
En sus inicios, el sistema fue presentado como una herramienta para estimular el consumo y, al mismo tiempo, aliviar la carga laboral de las empresas. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a cuestionarse su utilización como mecanismo para desalarizar una porción de los ingresos de los trabajadores.
Ese esquema cambió en 2007, cuando la Ley 26.341 eliminó la posibilidad de utilizar vales alimentarios como forma de pago salarial y estableció que debían incorporarse al salario remunerativo. Dos años después, la Corte Suprema reforzó ese criterio al sostener que los tickets «forman parte del sueldo», en la medida en que constituyen una contraprestación por el trabajo realizado y no una mera prestación social.
Con la reforma laboral, el Gobierno sostiene que un sistema de vales alimentarios «actualizado y transparente» podría contribuir a fomentar la formalización laboral y facilitar el acceso a bienes esenciales sin elevar de manera directa el costo empresario.
Para Javier Sabin, de EY Argentina, «hubo un cambio en la redacción del inciso a) del artículo 103 bis que proclama los beneficios sociales. Estos son conceptos no remunerativos que no devengan cargas sociales, ni se consideran remuneración a los fines laborales (aguinaldo, indemnización, etc.)».
Antes incluía a los servicios de comedor de la empresa y ahora «los servicios de alimentación del trabajador, dentro del establecimiento del empleador o en establecimientos gastronómicos cercanos durante la jornada laboral contratados por el empleador, en ese último caso, conforme a los límites que determine la Autoridad de Aplicación».
«Deberemos esperar la reglamentación para ver si habilita la emisión de vales alimentarios que permitan el pago en establecimientos gastronómicos cercanos o la metodología que termina imperando (por ejemplo, tarjetas de comida con utilización en comercios cercanos de rubros definidos y con un rango horario limitado)», comenta.
En cambio, para Julio Lalanne, abogado laboralista de la alta dirección, «no sería posible considerar los luncheon tickets beneficios no remuneratorios como era en la década de los 90. Esa era la ventaja para el empleado: no pagaba cargas sociales a su respecto».
«La Corte declaró inválida esa pretensión hace mucho tiempo y la ley de reforma laboral no innovó a este respecto. Por otra parte, no hay ya empresas que se dediquen a comercializa esos tickets. Por lo tanto, me parece que es una alternativa viable hoy», afirma.
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ECONOMIA
Jornada financiera: las acciones cayeron hasta 8% y el riesgo país superó los 570 puntos

La última rueda operativa de febrero arrojó pérdidas para las acciones y los títulos públicos argentinos y una nueva baja para los precios del dólar. Una tendencia negativa en los principales índices de Wall Street -con bajas de más de 1%- condicionó la evolución de la cotización de los activos domésticos.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 4,1% en pesos, en los 2.642.105 puntos, un piso desde el 28 de octubre. En febrero la caída del panel líder superó el 18% en pesos y el 10% en dólares.

En Wall Street el ADR de la petrolera YPF cayó 2,8%, en los USD 35,28, luego de haber presentado el jueves al cierre de los negocios el balance correspondiente al cuarto trimestre de 2025.
La petrolera bajo control estatal registró pérdidas por USD 649 millones en el cuarto trimestre, y de USD 799 millones en todo el 2025, debido a cambios en los precios del petróleo y sus derivados y una desaceleración en las ventas de gas.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales cayeron 0,8% en promedio, con un riesgo país de JP Morgan que aumentó 18 unidades para la Argentina, a 572 puntos básicos. Por la mañana el índice tocó los 576 puntos, un máximo desde el 14 de enero.
El Tesoro terminó el jueves de colocar un nuevo título denominado en dólares Bonar 2027 (AO27), con una adjudicación de USD 250 millones en dos días con un rendimiento del 5,89 por ciento. Sin embargo, la aparición de este nuevo competidor para los títulos que ya son negociados en la plaza les quitó demanda y presionó a la caída de cotizaciones, afectadas además por la aversión al riesgo emergente en el exterior.
“La semana estuvo marcada por la actividad del Tesoro en los mercados de deuda, donde se destaca la colocación del nuevo Bonar 2027 (AO27) y el resultado de la licitación en moneda local, en un contexto de compresión de tasas”, indicó el equipo de Research de Puente.
“Se seguirá de cerca el ritmo de compras de divisas por parte del BCRA para evaluar la evolución de las reservas internacionales”, mientras que ”tras la inyección de pesos resultante de la última licitación y la ausencia de nueva oferta de tasa fija, se observará la evolución de los rendimientos en el mercado secundario», agregaron desde Puente.
«Considerando el enorme flujo que se observa por las colocaciones de deuda y otras fuentes y encontrándonos a dos semanas del inicio de la cosecha gruesa, no esperamos movimientos cambiarios bruscos. En este sentido, durante la semana el Tesoro Nacional realizó una exitosa colocación de un nuevo Bonar 2027 lo que refuerza, aún más, nuestra hipótesis de una calma en el frente cambiario y un riesgo país controlado con posibilidad de compresión hacia el promedio de América Latina (287 puntos básicos)“, señaló un informe de IEB.
Un importante volumen en el mercado de contado por USD 521 millones ayudó a apuntalar la oferta y habilitar una baja del dólar después de tres ruedas seguidas en alza. Así, el tipo de cambio mayorista cerró a 1.397 pesos, con baja de once pesos o un 0,8%, tras haberse operado en un máximo intradiario de 1.420 pesos.
“La divisa operó durante la jornada con mucha volatilidad y tocando máximos intradiarios en $1.420, buena parte del día se negoció en torno a la zona de $1.410, donde se concentró el mayor volumen de negocios y que funcionó como eje de equilibrio intradiario. Sin embargo, hacia el tramo final del MULC se aceleró la oferta, el tipo de cambio quebró los niveles defendidos durante el día y profundizó la corrección, finalizando en $1.397, cortando así la racha de ruedas consecutivas de recuperación”, describió Francisco Díaz Mayer, jefe de Operaciones de ABC Mercado de Cambios.
A lo largo de la semana exhibió una suba de 21 pesos o 1,5 por ciento. Asimismo a lo largo de febrero el tipo de cambio oficial descontó 50 pesos o 3,5 por ciento. Y en 2026 mantiene una pérdida nominal de 58 pesos o 4 por ciento.
El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en $1.606,99, que dejó al dólar comercial a 209,99 pesos o 15% de ese límite para la flotación.
La volatilidad del dólar mayorista repercutió en los precios al público. En el Banco Nación el billete minorista cerró a $1.420, con una baja de cinco pesos o 0,4% en el día, aunque llegó a ofrecerse a 1.435 pesos al mediodía.
En la semana, el dólar al público acumuló una suba de 25 pesos o 1,8%, tras tres alzas consecutivas entre el martes y el jueves. En febrero retrocedió 45 pesos o 3,1 por ciento.
El dólar blue operó a $1.425 para la venta, sin variación respecto del jueves y con una baja de cinco pesos en la semana, que se amplía a 45 pesos o 3,1% en febrero, y a 105 pesos o 6,9% en lo que va de 2026.
El BCRA realizó este viernes compras en el mercado de cambios por USD 31 millones (5,9% del volumen operado) y acumuló un total comprado USD 2.713 millones en el primer bimestre, a un promedio de USD 70 millones por día (16,7% del volumen operado).
Las reservas internacionales brutas bajaron en USD 596 millones, hasta USD 45.560 millones, debido a movimientos técnicos de bancos que retiran encajes -regresarán a cuentas del BCRA en el inicio de marzo-, además de un pago de USD 15 millones a organismos multilaterales. El lunes 2 de marzo el BCRA pagará USD 1.004 millones por el vencimiento de los Bopreal.
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