ECONOMIA
Después de exigirle respeto al Gobierno, la UIA informó que cayeron la producción y las ventas en más del 50% de las fábricas

REUTERS/Wolfgang Rattay
Después de exigirle respeto al Gobierno mediante un extenso comunicado, tras el duro discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, la Unión Industrial Argentina (UIA) difundió este miércoles los resultados de un nueva encuesta sobre la actividad industrial. Los datos muestran una caída generalizada en la producción y las ventas, que afectan tanto a grandes empresas como a PyMEs, y confirman la persistencia de dificultades en el sector manufacturero.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI) -índice que anticipa la evolución de la actividad industrial- se ubicó en 36,5 puntos en enero de 2026, lo que representó un descenso de 7,5 puntos en comparación con el relevamiento anterior. En relación con enero del año pasado, cuando se registró el valor más alto para ese mes en los últimos dos años, la variación fue negativa por 5,6 puntos, lo que evidencia un empeoramiento sostenido de la actividad industrial.
Al analizar las principales variables, predominó la tendencia negativa. El 53,3% de las empresas señaló que su nivel de producción disminuyó respecto al promedio del cuarto trimestre de 2025. Mientras que en cuanto a las ventas internas, el 54,7% de las firmas reportó bajas y solo el 13,3% registró aumentos, lo que marca uno de los valores más altos de caída de la serie histórica.

La entidad que preside Martín Rappallini dio a conocer los datos de esta nueva encuesta en momentos de tensión entre el sector empresario y el Gobierno, especialmente a partir de que Milei cuestionara duramente a industriales como Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, a quien tildó de “Don chatarrín” y a Javier Madanes Quintanilla, de “Don Gomita Alumínica”. La crítica apunta a los altos precios que, según el Gobierno, cobran estas empresas en comparación a lo que cuestan los productos que ellos fabrican a nivel mundial, mientras que desde el sector empresario cuestionan los altos costos que tiene la Argentina para producir, que los vuelve poco competitivos. “Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes”, enfatizó este miércoles el industrial, en declaraciones a Infobae en Vivo.

En materia de exportaciones, el estudio refleja que el 30% de las empresas reportó descensos, y el 14,3% registró incrementos, manteniéndose estable en comparación con relevamientos anteriores. Las cifras muestran que, aunque la presión principal sigue sobre el mercado doméstico, la actividad vinculada a la venta internacional tampoco logra dinamizar la producción.
Respecto del empleo industrial, la encuesta reflejó un impacto moderado pero sostenido. El 22,2% de las empresas informó reducciones en su plantel. Entre ellas, la mitad aplicó disminución de personal, el 41,4% recortó turnos y el 22,9% implementó suspensiones. En proyección a los próximos doce meses, el 19,4% de las compañías anticipó aumentos en su plantilla, mientras que el 26% previó reducciones adicionales.

El relevamiento también destacó la situación de las PyMEs, que enfrentaron condiciones más desfavorables que las empresas medianas y grandes. En términos de producción, las micro y pequeñas compañías registraron un Índice de Difusión (ID) de -43,3 puntos, frente a -34,8 puntos de medianas y grandes. En ventas, la diferencia fue más marcada: -46,5 frente a -30,8 puntos. En empleo, las medianas y grandes resultaron más afectadas con -18,5 puntos, mientras que las micro y pequeñas registraron -13,3 puntos.
El estudio indicó además que el 45,6% de las empresas tuvo dificultades para cumplir con al menos uno de los pagos de salarios, proveedores, servicios públicos, impuestos o compromisos financieros. De ese grupo, el 5,4% presentó atrasos en todos los rubros mencionados. Entre las principales consecuencias de estos atrasos, el 39,8% enfrentó mayores costos financieros e intereses, y el 38,1% debió recurrir a endeudamiento o financiamiento a corto plazo.
La caída de la demanda interna se mantuvo como el principal problema del sector, identificada por el 46,1% de las empresas. En segundo lugar, aumentó la preocupación por la competencia externa: la dificultad para competir con bienes importados pasó de no registrarse en octubre de 2024 a representar el 19,4% en enero de 2026. Esto se dio en un contexto de apertura comercial y apreciación cambiaria, que intensificó la presión sobre la producción local.
Los costos dejaron de ocupar el primer lugar en la lista de preocupaciones: en enero de 2025 lideraban con 40,6%, mientras que en enero de 2026 descendieron a 19,7%. Aunque continúan siendo relevantes, ya no representan el eje central de las dificultades. La combinación de caída de la demanda interna y presión de la competencia externa muestra un panorama complejo para el sector industrial argentino.
Las expectativas futuras también reflejaron un enfriamiento. El 47,8% de las empresas previó mejoras en su situación económica, frente al 60,4% del relevamiento anterior. En cuanto al sector de actividad, el 41% anticipó avances, comparado con el 57% en el relevamiento previo. Sobre el contexto económico nacional, solo el 51% espera mejoras, frente al 68,6% anterior.
El informe de la UIA subraya que el estancamiento y la caída de la actividad afectan a todos los niveles del sector industrial. Las cifras evidencian que, pese a la variabilidad estacional de enero, atravesado por vacaciones y paradas de planta, la tendencia negativa persiste. La combinación de producción en descenso, ventas internas reducidas y empleo afectado marca un desafío sostenido para la industria.
ECONOMIA
Del «made in Argentina» al boom importado: las empresas que reconfiguran su negocio con la apertura

En medio de un debate cada vez más visible sobre el rumbo del comercio exterior, la apertura de las importaciones volvió al centro de la escena económica. Mientras sectores industriales y advierten sobre un proceso «indiscriminado» que pone en riesgo empleo y producción local, otros puntos de vista sostienen que el esquema actual está lejos de ser extremo si se lo compara con economías de la región como Chile o Uruguay, donde el grado de apertura es históricamente mayor.
La discusión, sin embargo, dejó de ser abstracta. Más allá de los argumentos técnicos sobre aranceles promedio o niveles de protección efectiva, el cambio empezó a reflejarse en decisiones empresarias concretas y en la reconfiguración del entramado productivo argentino.
En los últimos meses, compañías de distintos sectores —desde la química y la autopartista hasta la línea blanca, la indumentaria y el consumo masivo— ajustaron sus modelos de negocio. Algunas cerraron plantas y pasaron a importar productos terminados. Otras redujeron drásticamente su integración nacional y ampliaron el peso de proveedores asiáticos o regionales. En paralelo, las góndolas de los supermercados volvieron a llenarse de marcas extranjeras que durante años habían perdido presencia.
El fenómeno no responde a un único patrón. En ciertos casos, las empresas argumentan decisiones globales de reestructuración o búsqueda de mayor eficiencia. En otros, admiten dificultades para competir en costos frente a productos importados, en un contexto de menor restricción comercial y mayor previsibilidad cambiaria. El resultado es un mapa industrial que comienza a moverse.
A partir de allí, la pregunta que sobrevuela es si se trata de una transición hacia una economía más integrada y competitiva o de un proceso que puede debilitar eslabones productivos locales antes de que logren adaptarse.
Cómo el «made in Argentina» pierde peso frente a lo iportado: casos concretos
En ese escenario, ya se acumulan casos concretos que muestran cómo el «made in Argentina» pierde peso frente al producto importado.
Uno de los casos más recientes fue el de la multinacional química suiza Clariant, que anunció el cierre definitivo de su planta en Zárate y el cese de la producción local para pasar a comercializar productos importados desde Brasil. La decisión implicó la desvinculación de 50 trabajadores y la salida de un actor industrial con años de presencia en el país.
En la industria autopartista, la sueca SKF confirmó que dejará de producir en su planta de Tortuguitas, donde empleaba a 145 personas, y que abastecerá el mercado local con productos importados desde Italia, China, Bulgaria y México. La compañía enmarcó la medida en una reestructuración global para concentrar su producción en instalaciones de mayor escala y tecnología, pero el movimiento se produce en un contexto de fuerte presión sobre la competitividad local.
Algo similar ocurrió con DBT, asociada a la española Himoinsa, que decidió finalizar las actividades industriales en su planta de Sastre, Santa Fe. La empresa, dedicada a la fabricación de generadores y alternadores eléctricos, dejó de producir para pasar a importar equipos terminados desde China, lo que implicó la desvinculación de 35 trabajadores.
En línea blanca, la historia se repite. Neba cerró su planta en Catamarca y dejó de fabricar heladeras y freezers para importar desde Asia. La marca, que había sido reactivada en 2020 tras un cierre previo, volvió a bajar la persiana en un escenario de caída de ventas y mayor competencia externa.
El caso más resonante dentro del ecosistema automotor fue el de Fate. La empresa anunció el cierre de su fábrica de neumáticos en Virreyes, con la pérdida de 920 puestos de trabajo. En el sector ya se advertía sobre el crecimiento de la importación de cubiertas, especialmente de origen chino, en un mercado donde sólo permanecen con producción local Bridgestone y Pirelli, también bajo presión.
La imposibilidad de competir en costos frente a fabricantes asiáticos aparece como uno de los trasfondos que atraviesan estos casos. Y no se limita a los neumáticos. En el sector automotor, referentes de la industria ya venían señalando que la estructura impositiva y laboral local complica la competitividad de los vehículos producidos en la Argentina frente a los fabricados en otros países de la región.
En paralelo, el ingreso de autos híbridos y eléctricos sin arancel, dentro del cupo oficial, y la expansión regional de marcas chinas como BYD, Great Wall y Chery, que ya producen en Brasil, agregan presión sobre la integración local y la cadena autopartista.
No todas las empresas optaron por un cierre total. En varios sectores se impone un modelo mixto. La tradicional fabricante de termos Lumilagro reorganizó su esquema y pasará a tener cerca del 60% de su oferta importada, con diseño y control de calidad propios, mientras que el 40% restante seguirá fabricándose en el país. La decisión respondió a la competencia de productos asiáticos de bajo costo y a la eliminación de aranceles para la importación de termos.
En consumo masivo, Kenvue trasladó la fabricación de parte de su portafolio desde su planta en Pilar hacia Brasil y Colombia. La compañía mantendrá en la Argentina un centro logístico y de control de calidad, pero comenzará a importar líneas que antes se producían localmente.
El fabricante de electrodomésticos Peabody, operado por Goldmund, también funciona bajo un esquema híbrido de producción e importación, aunque debió iniciar un proceso de reestructuración de pasivos en medio de una creciente competencia externa. En paralelo, el Grupo Corven dejó de producir amortiguadores en Venado Tuerto —que ahora importa— y reconvirtió parte de su capacidad para ensamblar productos vinculados a movilidad pesada.
En el sector textil, el giro es más silencioso, pero igual de profundo. Empresas que hasta hace pocos años producían alrededor del 70% de sus prendas en el país y sólo el 30% en China, hoy invirtieron esa ecuación. El diseño se mantiene en la Argentina, por una cuestión de adaptación a gustos y talles locales, pero la fabricación se realiza mayoritariamente en Asia, con insumos chinos, y luego se importa el producto terminado bajo marca propia.
Los números acompañan esa tendencia. En el complejo de prendas de vestir, cuero y calzado, las importaciones alcanzaron el nivel más alto desde 2016, mientras que la actividad registró el valor promedio más bajo de la serie histórica —excluyendo la pandemia—, con una retracción de 3,5% entre enero y octubre de 2025.
La apertura también se percibe con claridad en las góndolas. En los supermercados creció la presencia de alimentos y productos importados, desde lácteos hasta conservas, café y bebidas. La cooperativa uruguaya Conaprole volvió a comercializar en el país manteca, queso crema y dulce de leche. En conservas, marcas de atún ecuatoriano ganaron espacio con precios en algunos casos entre 15% y 30% por debajo de los productos nacionales. También reaparecieron cafés italianos como Lavazza y cervezas importadas como Itaipava.
El avance importador no es homogéneo ni necesariamente definitivo. Para algunos analistas, se trata de una etapa de transición hacia un esquema más integrado al comercio global, donde sobrevivirán las empresas que logren mayor escala y eficiencia. Para otros, el riesgo es que la reconversión avance más rápido que la capacidad de adaptación del tejido productivo local.
Mientras la discusión política continúa, el impacto ya se observa en plantas que bajan la persiana, en líneas que se reconvierten y en góndolas que cambian de etiqueta. El debate sobre si la apertura es excesiva o todavía moderada frente a la región sigue abierto. Lo que ya no parece discutible es que el mapa productivo argentino empezó a modificarse.
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ECONOMIA
Mercados: los bonos argentinos operaron en alza y cayó fuerte el riesgo país

El desarrollo de la embestida bélica de Estados Unidos e Israel en Irán siguió marcando este miércoles el ritmo de los negocios financieros en Argentina ya que los inversores buscan refugio seguro para sus carteras.
Con índices que en los mercados de Nueva York ascendían en torno a 1%, el petróleo se reacomodaba ligeramente a la baja, con un barril de Brent del Mar del Norte aún en los 81 dólares (-0,1%), en sus niveles más altos desde julio de 2024.
Mientras que el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 0,7% en pesos, en los 2.579.970 puntos -condicionado por la baja local del dólar-, los bonos soberanos en dólares progresaron un 1,6% en promedio, con un riesgo país de JP Morgan que descontó 71 unidades para la Argentina, en los 534 puntos básicos.
El reciente encarecimiento del petróleo, tras la interrupción de las exportaciones de crudo y gas natural de Oriente Medio, crea un clima tenso y dudas sobre su impacto inflacionario a escala global, aunque en el plano local le da sostén a la cotización de las acciones del sector.
“Un conflicto prolongado con el Brent a 90 dólares o más consolidaría presiones inflacionarias, especialmente en economías con monedas débiles e importadoras netas, obligando a subas de tasas más agresivas, limitando estímulos y afectando expectativas de precios”, comentó Ion Jáuregui, analista de ActivTrades.
Analistas argentinos estiman que la inflación de febrero rondaría el 3%, pese a los esfuerzos del Gobierno libertario de Javier Milei para derrotarla.
“No vemos una perforación del 2% en el corto plazo. La inflación probablemente se mantenga en la zona de 2,5%/3% para el mes de febrero”, estimó Emilio Botto, analista de Mills Capital Group.
En este marco, el dólar mayorista operó con tendencia a la baja, en los 1.400,50 pesos, a la vez que los contratos en el mercado de futuros con negocios para finales de junio se pactaron en torno a los 1.525 pesos.
El Banco Central, que a diario compra divisas para respaldar sus reservas internacionales, acumula compras por más de 2.800 millones de dólares en lo que va de 2026. Este miércoles la entidad absorbió 40 millones de dólares.
“No vemos un cambio de tendencia brusco para marzo. El tipo de cambio oficial probablemente se mantenga en la zona actual durante el mes, con algo de volatilidad pero cerca de los 1.400 pesos”, acotó Botto, y señaló que “el BCRA debería continuar con el ritmo de compras, lo que ayuda a sostener este equilibrio”.
“La compresión del riesgo país hacia niveles de 450 puntos luce más como una cuestión de tiempo que de un ‘driver’ puntual. Si se sostiene la acumulación de reservas y la estabilidad macro”, agrego Botto.
En una disertación en un evento organizado por la Fundación Mediterránea, el ministro de Economía Luis Caputo descartó por ahora una emisión de bonos soberanos bajo ley de Nueva York y explicó que, mientras tanto, el Gobierno recurrirá a “financiamiento alternativo” para cubrir las necesidades durante la transición.
“Si bien no brindó detalles, esto podría referirse a financiamiento adicional de organismos multilaterales u otra operación de Repo de corto plazo similar a las utilizadas previamente. Según Caputo, esta estrategia sería más barata y ayudaría a mejorar la posición técnica”, indicó Max Capital.
“La macro economía argentina atraviesa un reordenamiento con proyecciones oficiales que indican una desaceleración inflacionaria. El Banco Central mantiene la administración de las restricciones cambiarias, mientras la recaudación fiscal de febrero registra una caída real de 9%. Ante este escenario, el ahorro privado en moneda extranjera fuera del sistema bancario representa una fuente potencial para el financiamiento del mercado de capitales local!, evaluaron los expertos de Rava Bursátil.
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ECONOMIA
Manaos volvió a los supermercados y desafía a Coca Cola: así quedó el ranking de precios de gaseosas

La gaseosa Manaos volvió a los supermercados después de más de cinco años. Actualmente, ya se puede encontrar en Coto y desde la marca señalaron que el plan es avanzar también con el regreso a Carrefour, Jumbo y Disco.
Las puertas de las grandes cadenas volvieron a abrirse para la marca de Orlando Canido luego de que comprara Cunnington, con el objetivo directo de competir con gigantes como Coca-Cola y Pepsi. Mientras tanto, Manaos pisó fuerte en comercios de cercanía, como autoservicios o almacenes.
Manaos volvió a Coto: así quedó el ranking de precios de gaseosas
Lo cierto es que Manaos está disponible en Coto nuevamente, luego de que en 2021, después de fuertes declaraciones de su dueño contra Carrefour, sea «vetada» de las grandes cadenas.
Y con su presencia en las góndolas, se reconfigura el ranking de precios de gaseosas. En ese sentido, iProfesional realizó un relevamiento en Coto comparando los valores de todas las gaseosas Cola de 2.25 litros, sin contemplar los descuentos.
En ese sondeo se desprende que Manaos se ubica entre las más económicas, pero no es actualmente la más barata. A continuación, el ranking con los precios de las gaseosas en las góndolas del supermercado:
Gaseosa Cola 2.25L (precio regular, sin descuentos)
- Secco: $1.710
- Coto: $1.890
- Doble Cola: $2.000
- Manaos: $2.199
- Cunnington: $2.499
- Pepsi (2litros): $4.200
- Coca-Cola: $5.250
- Coca-Cola light: $5.250
Las gaseosas de la marca Manaos ya se encuentran en las góndolas de Coto
Por qué Manaos estuvo «prohibida» en los supermercados
Hace casi cinco años que las gaseosas de Manaos dejaron de estar presentes en las principales cadenas de supermercados del país. El conflicto se desató en 2021, cuando su dueño, Orlando Canido, rechazó las condiciones comerciales que le imponía Carrefour y lanzó una frase que marcó el inicio de una disputa de largo alcance: «Si acepto las condiciones de Carrefour me fundo».
Según explicó en ese momento, la cadena pretendía pagarle apenas el 10% del valor de un pack de gaseosas y hacerlo a 120 días. Con una estructura que entonces empleaba a 700 trabajadores, Canido advertía: «si acepto las condiciones me fundo, en tres meses me presento en convocatoria y emboque a todos mis proveedores, jodí a todos mis empleados. Yo no entro en esa, no les vendo y se terminó. Que se vayan a hacer negocios a Francia y listo«.
Sus declaraciones generaron una fuerte polémica y luego ofreció disculpas públicas. «La suba del precio de los insumos y el compromiso de tener que sostener 700 fuentes de trabajo hizo que en un momento de enojo se me escape un exabrupto. Tuve un exceso verbal, porque justamente nos duele no poder llegar a nuestros clientes a través de una cadena de supermercados tan importante», sostuvo.
Sin embargo, la tensión no se desactivó. Durante casi cinco años, las bebidas de Manaos no volvieron a las góndolas de Carrefour y la decisión se extendió a otras grandes cadenas como Coto, Día, Jumbo y Disco. La marca quedó relegada a supermercados chinos, mayoristas y almacenes de barrio, donde sostuvo su volumen de ventas en un contexto adverso.
La apuesta por Cunnington y el regreso a las góndolas
El escenario comenzó a modificarse en julio de 2025, cuando Refresh Now -fabricante de Manaos- concretó la compra de Prodea, la dueña de Cunnington y Neuss, en una operación cerrada por u$s74 millones. La adquisición representó un movimiento estratégico clave para la compañía con base en Virrey del Pino.
Fundada en 2004, Manaos logró posicionarse como una marca fuerte en el segmento económico y convertirse en un competidor incómodo para Coca-Cola y Pepsi. Con la incorporación de Cunnington —una de las etiquetas históricas del mercado argentino y de mayor crecimiento reciente—, Canido redefinió su estrategia: competir en segmentos más altos con Cunnington y consolidar el liderazgo de Manaos en el segmento de precios bajos.
El empresario, con trayectoria como vendedor y distribuidor, vio en la operación una oportunidad para ampliar su alcance y mejorar su posicionamiento frente a las grandes cadenas.
Tras la compra, las cadenas comenzaron a revisar su postura. De manera progresiva, los productos de Manaos volvieron a exhibirse en algunas superficies. Las gaseosas reaparecieron en las góndolas de Coto y la soda de Manaos ya se comercializa nuevamente en Carrefour, aunque todavía sin presencia en la venta online.
Desde la empresa confirmaron hace algunas semanas el regreso. «Estamos volviendo a las grandes cadenas. Va a tomar unos días para que Manaos se distribuya en toda la cadena Carrefour. Con Disco y Vea estamos en proceso», señalaron desde la empresa Virrey del Pino.
Mientras tanto, Manaos mantiene su presencia en mayoristas como Diarco y Makro, entre otros canales. En la compañía aseguran que el proceso de reinserción en las grandes superficies continuará y que en el corto plazo sus productos volverán a tener alcance masivo en todo el país.
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