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Con gran actuación de Juan Musso, Atlético Madrid logró avanzar a la final de la Copa del Rey al vencer en el global a Barcelona

Atlético Madrid jugará la final de la Copa del Rey. Foto: EFE
Barcelona rozó la proeza en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, donde le endosó al Atlético Madrid un 3-0 insuficiente en el Spotify Camp Nou, que vivió una noche épica pero sin final feliz, porque los azulgrana se quedaron a un gol de igualar la eliminatoria y forzar la prórroga tras el 4-0 en la ida.
Salió el Barça con todo, mordiendo arriba, asfixiando al Atleti en cada recuperación tras pérdida y con Juan Musso en el punto de mira desde el primer minuto.
Fermín obligó a volar al portero visitante en la primera jugada del partido con un tiro desde la frontal y, brazos en alto, animaba al público del Spotify Camp Nou para que creyera, más que nunca, que la remontada era posible.
Pero con lo que no contaba el conjunto azulgrana era con el infortunio de la lesión de Kounde a los 11 minutos. Flick cambiaba de banda a Cancelo, hoy titular, daba entrada a Balde para que se apropiara del carril izquierdo, y el equipo catalán siguió en busca del tanto que abriera la lata.
Lo probó primero Raphinha, que estrellaba el balón en el exterior de la red tras recuperar un balón dentro del área visitante y también con un tímido disparo lejano de Bernal. Pero entonces apareció Ferran, que empezó rematando dos veces desviado pero, en su tercera intervención, obligaba a Juan Musso despejar su disparo a córner en lo que sería el inicio del 1-0.
El saque de esquina lo sacaba en corto Fermín para Lamine Yamal, que aparecía por la banda izquierda -un territorio inusual para él- para quebrar la cintura de Lookman, internarse en el área y regalar el 1-0 a Bernal, que solo tenía que empujar el balón en boca de gol un minuto antes de que el duelo alcanzase su primer media hora.
Hasta entonces, el Atlético Madrid solo había podido salir una vez a la contra poco antes del gol y otra justo después. Las dos acciones acabaron con sendos remates de Griezmann: el primero, a las manos de Joan García, y el segundo se estrellaba violentamente contra el palo. Sin embargo, en ambos casos el VAR hubiese anulado el tanto del francés por fuera de juego de Ruggeri y Julián Álvarez, quienes le habían asistido desde la banda izquierda.
Fue justo después del 1-0 cuando empezaron a flaquear algo las fuerzas al Barça, más descoordinado en la presión y que encadenó varias pérdidas en ataque que le obligaron a correr hacia atrás cuando hasta entonces solo había tenido que defender hacia delante.
Con Llorente inconmensurable en las vigilancias defensivas y Griezmann aportando su clarividencia para encontrar siempre la mejor opción en la transición, el Atleticon Madrid tuvo el tanto del empate justo cuando la primera parte llegaba al final del tiempo reglamentario.
Llorente, casi siempre vencedor en sus duelos con Raphinha, aún tenía fuerzas para correr la banda derecha y ponerle un centro a Lookman que el atacante nigeriano cabeceaba ligeramente desviado.
Pero entonces aparecería Pedri en el añadido para internarse en el área visitante antes de ser derribado por Pubill, en un acción que Ricardo de Burgos consideró penalti y que Raphinha convertía en el 2-0 tras engañar a Juan Musso.
Salió el Atlético con más ambición ofensiva tras la reanudación, consciente de que el partido se le iba a hacer muy largo si no pisaba más área local. Y Julián Álvarez lo hizo tras una pérdida de Balde en la salida del balón, pero se encontró con la respuesta de Joan García.
Pero con el choque más abierto y el Barcelona con más espacios para correr, aparecía Lamine Yamal para sembrar el caos por la derecha y agitar a la grada.
Primero con una pase atrás para Cancelo que ponía a prueba los reflejos de Musso y, en la jugada siguiente, ganando la línea de fondo para originar una doble ocasión de Bernal y Raphinha que de nuevo encontraba una respuesta excepcional del meta rojiblanco.
Simeone daba entra a Sorloth por Koke buscando amenazar más al Barça, y Flick, con Lewandowski lesionado, sentaba a Ferran y apostaba por Dani Olmo como falso ‘9’, además de cambiar a Fermín por Rashford para buscar más profundidad por la banda izquierda, poco antes de que Balde pidiera el cambio por una lesión muscular.
Ingresaba Araujo en el terreno de juego para cazar algún balón en el juego áereo y el técnico alemán le preguntaba a Pedri -hoy por primera vez de titular tras su lesión- si podía continuar, justo antes de que Bernal hiciera el 3-0 en el 72, al rematar de primeras un centro de Cancelo en un jugada que el VAR revisó por fuera de juego.
Quedaban veinte minutos de sufrimiento para el conjunto madrileño y otros veinte al equipo catalán para soñar. Con Cubarsí imperial cerrando como último hombre se volcó el Barça con todo lo que le quedaba, ante un Atlético Madrid que, a estas alturas del choque, ya solo oxigenaba algún balón a la espalda de Sorloth.
Lo intentaron Gerard Martin y Lamine Yamal en sendos disparos, y Raphinha reclamó un penalti de Ruggeri, pero el cuarto tanto azulgrana no llegó.
Con el Atlético asfixiado y el recién ingresado Giménez achicando balones, el equipo de Simeone, que se desgañitaba en la banda, resistió para asomarse a su primera final copera trece años después.
Al Barça le queda el consuelo de haber tenido la gesta en su manos. Y una despedida con honores del público del Spotify Camp Nou, agradecido por que su equipo le brindó, pese al resultado, una noche épica.
Atlético Madrid
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Atlético Tucumán vs. Racing: formaciones, hora y dónde ver por tv

Atlético Tucumán vs. Racing. Foto: Twitter @RacingClub
Este martes 3 de marzo, desde las 21.15 horas, en el Estadio Monumental José Fierro, por la fecha 8 del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Atlético Tucumán de Ramiro González recibirá a Racing de Gustavo Costas.
Este encuentro entre el Decano y la Academia será dirigido por Fernando Echenique. Por otra parte, la transmisión será por medio de la señal de TNT Sports Premium y podrás seguir el minuto a minuto en
Cómo llegan Atlético Tucumán y Racing al cruce por el Torneo Apertura
El Decano de Tucumán no ha tenido un buen inicio este 2026. Y es que Atlético Tucumán, de sus siete partidos, tan solo ha podido conseguir una victoria y caído en cinco ocasiones, resultados que lo tienen en la décimo tercera posición de la Zona B, con apenas 5 puntos. Este mal inicio ha sido determinante para que la directiva decida no seguir contando con Hugo Colace como DT del equipo, por lo que Julio Falcioni será el nuevo entrenador del Deca.
Por su parte, Racing ha tenido un mal inicio en el Torneo Apertura de la Liga Profesional 2026. Y es que los dirigidos por Gustavo Costas perdieron las tres primeras fechas del campeonato, luego levantaron consiguiendo dos victorias consecutivas, sin embargo en sus dos última presentaciones no lograron los tres puntos tras empatar con Boca Juniors e Independiente Rivadavia. Además de los malos resultados, las lesiones le dieron muy malas noticias al DT, puesto que Adrián Martínez sufrió un esguince y Valentín Carboni se rompió los ligamentos y se perderá gran parte de la temporada.
Probable formación de Atlético Tucumán vs. Racing, por el Torneo Apertura
Luis Ingolotti; Leonel Di Placido, Gastón Suso, Gianluca Ferrari, Ignacio Galván; Renzo Tesuri, Ezequiel Ham, Kevin Ortíz, Martín Benítez; Nicolás Laméndola, Carlos Abeldaño. DT: Ramiro González.
Probable formación de Racing vs. Atlético Tucumán, por el Torneo Apertura
Facundo Cambeses; Ezequiel Cannavo, Franco Pardo, Marco Di Cesare, Gabriel Rojas; Adrián Fernández, Santiago Sosa, Baltasar Rodríguez; Santiago Solari, Damián Pizarro y Duván Vergara. DT: Gustavo Costas.
Datos del partido entre Atlético Tucumán vs. Racing, por el Torneo Apertura
- Hora: 21.15.
- TV: TNT Sports.
- Árbitro: Fernando Echenique.
- VAR: Sebastián Habib.
- Estadio: Monumental José Fierro (Tucumán).
Atlético Tucumán,Racing,Torneo Apertura
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Brasil 1950: el Maracanazo que generó una ola de suicidios por culpa del «hombre que hizo llorar al pueblo brasileño»

La historia del Maracanazo es mega conocida. A día de hoy, los goles de Juan Alberto Schiaffino y Alcides Edgardo Ghiggia continúan retumbando en el Maracaná, que había sido construido para el Mundial de 1950 y estaba preparado para la fiesta que no fue y, al contrario, le tocó ser escenario de un evento que generó una ola de suicidios en un país que tardó años en sanar la herida que significó esa derrota.
Una diferencia de nivel que no era tal
Ahora bien, quizás lo que no es tan conocido es que la diferencia de nivel entre Uruguay y Brasil no era tan abismal como se creyó en el momento y a lo largo de los años. Y es que, sin ir más lejos, la definición la protagonizaron los dos grandes candidatos de esa Copa del Mundo y, si bien la Celeste volvía a participar de una cita mundialista después de 20 años, tenía un plantel de muchísima jerarquía.
Pero claro, como era local y ganó por goleada tres de los cuatro partidos que había disputado, los medios, los hinchas y hasta en la propia selección arengaban para que haya un clima festivo. Y hay más, porque como si todo eso no fuera suficiente, el empate hacía que Brasil sea campeón ya que ese Mundial se definió con la disputa de una fase final que estuvo conformada por el anfitrión, Uruguay, España y Suecia, las selecciones que terminaron primeras en los cuatro grupos, y los brasileños contaban con cuatro puntos, producto de dos victorias (en ese entonces el triunfo otorgaba dos unidades y el empate una), mientras que los uruguayos poseían tres unidades (una victoria y una igualdad).
Con todo este panorama y el optimismo que se había generado, hasta en la propia AUF se sentían sin posibilidades ya que en ese mismo año ambos países se habían enfrentado tres veces, con dos victorias para Brasil y una para Uruguay.
Pero los que sí creían eran los futbolistas de la Celeste, que salieron a jugar con garra, se repusieron al 1-0 de Friaca y dieron la vuelta en un estadio enmudecido. Fue tal la sorpresa que hasta Jules Rimet no podía creer lo que veía. Es así que el por entonces presidente de la FIFA contó : «Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Al término del partido, yo debía entregar la copa al capitán del equipo campeón. Una vistosa guardia de honor se formaría desde el túnel hasta el centro del campo de juego, donde estaría esperándome el capitán del equipo vencedor (naturalmente Brasil). Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido. Pero cuando caminaba por los pasillos, de momento, se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador dominaba el estadio. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación para su equipo».
Suicidios en masa y «el hombre que hizo llorar a Brasil»
Lógicamente, semejante catástrofe futbolística generó todo tipo de reacciones, partiendo desde el hecho de que Brasil dejó de utilizar la camiseta blanca (hasta ese entonces la titular), reemplazándola por la actual amarilla, relegando la casaca anterior solamente a alguna que otra ocasión especial.
Pero el impacto más fuerte estuvo en la sociedad, que cayó en una depresión como si hubiese perdido una guerra. Sin ir más lejos, el propio Pelé contaría varios años después que «esa tarde vi a mi papá llorar por primera vez. Yo tenía nueve o diez años y recuerdo verlo a él junto a la radio. Lo vi llorando y le pregunté: ‘¿por qué lloras papá?’. Y él me contestó: ‘Brasil perdió el Mundial’. Ésa es la imagen que me quedó grabada de 1950″, indicó.
Y esa imagen le quedó a millones de brasileños, a tal punto de que algunos no resistieron, lo que generó que el país atravesara una ola de suicidios, ya sea por la desilusión como también por las graves pérdidas económicas que sufrieron los apostadores de la época. Si bien no hay una cifra exacta, en ese momento se habló de entre 70 y cientos de personas que se quitaron la vida. Sin embargo, en medio de ese panorama hubo alguien que no se suicidó, pero que sí experimentó la muerte en vida. Se trata de Moacir Barbosa, arquero de la selección de Brasil.
Y es que una vez consumada la derrota, los medios y los hinchas buscaron rápidamente a un responsable, y el por entonces ídolo del Vasco da Gama se llevó todos los reproches. Rápidamente dejó de importar el hecho de que se trataba de una de las principales figuras del fútbol brasileño, en donde había logrado ocho títulos con el conjunto carioca y además fue clave en la obtención del Campeonato Sudamericano 1949 (actual Copa América).
Pero, ¿por qué Barbosa fue señalado como el máximo responsable del Maracanazo? Probablemente, para no dañar su orgullo, los brasileños prefirieron echarle la culpa a alguien propio antes que admitir que Uruguay fue superior al Brasil que hasta ese entonces era invencible. Claro que el arquero también colaboró , porque en el 2-1 se comió el amague de Ghiggia, quien insinuó con tirar un centro pero terminó pateando contra el palo derecho, aprovechando que el 1 había quedado descolocado.
De hecho, el propio Barbosa sintió lo que se venía en ese mismo instante: «Llegué a tocarla y creí que la había desviado al tiro de esquina, pero escuché el silencio del estadio y me tuve que armar de valor para mirar hacia atrás. Cuando me di cuenta de que la pelota estaba dentro del arco, un frío paralizante recorrió todo mi cuerpo y sentí de inmediato la mirada de todo el Maracaná sobre mí».
Y lo cierto es que el arquero no se equivocaba, porque a partir de ese momento pasó de las mieles del éxito al rechazo completo de la sociedad, que no dudó en tildarlo de mufa. Por eso, luego de su retiro en 1962, Moacir Barbosa intentó pasar al anonimato alejándose del fútbol, por lo que trabajó en la Superintendencia de Río de Janeiro. Sin embargo, la condena social no cesaría.
Sin ir más lejos, en 1970, el propio arquero contó que, en un mercado de Río, se encontró con una señora y su hijo, a quien le dijo: «Míralo, hijo, este hombre fue quien hizo llorar a todo Brasil». El rechazo y los agravios seguían recayendo sobre el arquero, que no tenía otra opción más que aguantarlo, como si aquel gol fuera una maldición.
«El tiempo todo lo cura», dice el famoso refrán, pero en Barbosa no se aplicó en absoluto porque, en 1994, decidió salir del anonimato para apoyar a Brasil en el Mundial de Estados Unidos. Por eso, quiso visitar al plantel en la previa a su debut, pero la respuesta que recibió fue implacable: «Llévense lejos a este hombre, que sólo atrae a la mala suerte», ordenó Mario Zagallo, integrante del cuerpo técnico de Carlos Alberto Parreira. Sin embargo, insistió en saludar a Romario, Bebeto y Dunga, pero también se negaron. Es ahí que el arquero sacó una conclusión tan dura como cierta: «En Brasil, la condena máxima es de 30 años. La mía fue perpetua».
Luego de eso, no se supo mucho más de Barbosa. Algunas versiones indican que cayó en la pobreza y pasó sus últimos años cortando el césped del Maracaná, más precisamente, el área en la que Schiaffino y Ghiggia convirtieron esos dos goles. Pero vaya uno a saber si esta versión no es otra que para humillar aún más al pobre arquero.
Así, con el peso del Maracanazo encima de por vida, Moacir Barbosa falleció el 7 de abril del 2000 producto de un derrame cerebral. Teresa Borba, amiga del arquero, contó que cuando ingresó de urgencia al hospital solamente repetía una frase: «No fue culpa mía. Éramos once…». Ese día, por fin, Barbosa dejaría de vivir el calvario que fue para él el Maracanazo.

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El Bayern y Luis Díaz golean sin Kane

Media hora duró este viernes la resistencia del Borussia Moenchengladbach en Múnich, doblegado desde entonces por el Bayern, desde el golazo del colombiano Luis Díaz, también asistente en el 2-0 al borde del descanso, para una victoria incontestable del líder y futuro campeón, incluso sin Harry Kane, baja por un golpe de antemano, y con las molestias de Manuel Neuer, cambiado al intermedio (4-1).
Sin su fantástico goleador, fuera del encuentro por un percance en el sóleo, pendiente de su evolución para iniciar la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones contra el Atalanta, el conjunto bávaro también es un rival inaccesible para casi todos sus oponentes en la Bundesliga alemana, en la que tiene 14 puntos de ventaja sobre el Dortmund, segundo, a falta del duelo de esta jornada del equipo amarillo frente al Colonia.
Musiala celebra su gol ante el Borussia Mönchengladbach / EFE
Su liderato irrebatible lo es aún más este viernes, cuando derrotó sin un solo apuro al Gladbach, respondón al principio, dominado rápidamente y doblegado en la primera parte. No necesitó más tiempo el Bayern para resolver su victoria con dos goles antes del descanso que en el Allianz Arena es una ventaja insalvable salvo milagro en la segunda mitad.
El 1-0 fue en el minuto 33. El pase de Leon Goretzka, reivindicado y brillante desde el once titular tras su posible salida en invierno al Atlético de Madrid y a meses de terminar su contrato con el Bayern, fue tan bueno como el remate de volea de Luis Díaz, en su irrupción en el área, para conectar el envío picado de su compañero y batir magníficamente a Nicolas.
El 2-0, antes de la pausa
Ya era un monólogo entonces del Bayern cada sector del campo, cada posesión y cada ataque. El 2-0 fue al borde del intermedio. Luis Díaz fue detinitivo. Su centro en un contragolpe en superioridad al sitio donde sólo estaba Laimer fue la clave del gol. Después, el lateral definió a la perfección dentro del área y con la derecha, imposible para el portero.
Ya son 20 goles y 16 asistencias en esta campaña de Luis Díaz. El extremo está a tope. Es un futbolista fundamental en el esquema de Vincent Kompany, que añadió un contratiempo en el descanso, cuando Manuel Neuer, en su reaparición de una lesión sufrida el pasado 14 de febrero, fue reemplazado por Urbit, como ocurrió entonces contra el Werder Bremen.
El penalti cometido por Reitz sobre Nico Jackson, poco acertado en la definición durante todo el encuentro, agrandó la diferencia en el segundo tiempo. No sólo por el 3-0 de penalti transformado por Jamal Musiala, sino también por la infracción, quizá demasiado castigo, supuso la expulsión de Reitz, el último hombre en la disputa hacia su propia portería.
Resuelto el partido, Kompany dio recorrido al joven extremo Maycon Cardozo. El futbolista natural de Sao Paulo, con doble nacionalidad portuguesa y brasileña, se estrenó con el primer equipo en un encuentro oficial con tan solo 17 años, procedente de la Academia a nivel mundial que tiene el club bávaro. Ya es una realidad. Jugó la última media hora, en la que el Bayern aumentó la ventaja hasta el 4-0, obra de Nico Jackson, ya en el minuto 80, reducido en los instantes finales por Mohya, con 17 años recién cumplidos.
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