POLITICA
Antes de renunciar a la IGJ, Vítolo firmó un segundo pedido de veedores para auditar otros negocios de la AFA

Antes de renunciar a la Inspección General de Justicia, Daniel Vítolo firmó un segundo pedido para que el Ministerio de Justicia designe veedores que auditen otros negocios vinculados a la AFA. La solicitud apunta a la Superliga, una asociación civil que administró USD 348 millones entre 2020 y 2024. El expediente se suma a otro similar que ahora deberá resolver el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para revisar los balances de la AFA.
El expediente fue remitido al Ministerio de Justicia el jueves, cuando Vítolo aún ejercía formalmente el cargo. La decisión final sobre la designación de veedores quedó ahora en manos del nuevo ministro, quien juró ese mismo día en reemplazo de Mariano Cúneo Libarona.
La resolución de la IGJ amplía el alcance de la investigación sobre la administración del fútbol argentino. El organismo ya había solicitado el mes pasado la designación de veedores en la AFA en el marco de un expediente que investiga presuntas irregularidades en balances recientes, la creación de la denominada Universidad de la AFA y vínculos económicos con empresas privadas. Con la nueva resolución, la ofensiva del organismo de control se extiende ahora a la Superliga, cuya existencia jurídica persiste en paralelo al actual esquema organizativo del fútbol profesional.

La IGJ solicitó la intervención en grado de veeduría en la Superliga por 180 días, sin desplazar autoridades, sino mediante veedores que puedan recabar documentación, analizar la contabilidad y verificar el funcionamiento institucional de la entidad.
El organismo requirió que los veedores obtengan toda la documentación necesaria para determinar si existe una inconsistencia entre el objeto social de la entidad y las actividades que desarrolla, revisar decisiones económicas y financieras de sus órganos de gobierno, analizar la relación económica con la AFA y examinar los estados contables y financieros desde 2017 hasta la actualidad.
Además, la resolución ordena investigar eventuales vínculos comerciales con empresas nacionales y extranjeras ligadas a la gestión de derechos audiovisuales y contratos comerciales del fútbol.
La solicitud se dirigió al Ministerio de Justicia porque, según el régimen legal vigente, la intervención de asociaciones civiles en grado de veeduría requiere una decisión de la autoridad política del área.
Así, la continuidad o no de la investigación dependerá del criterio que adopte Mahiques, quien asumió el cargo en medio de una reconfiguración interna en el Gobierno.
La Superliga Profesional del Fútbol Argentino fue creada en 2016 como una asociación civil impulsada por los clubes con el objetivo de administrar y profesionalizar la organización del fútbol de Primera División. La entidad comenzó a funcionar plenamente en 2017 y asumió la administración de los contratos de derechos audiovisuales del fútbol argentino, considerado uno de los principales activos económicos del sistema.
Según el expediente de la IGJ, entre 2020 y 2024 la Superliga gestionó ingresos por aproximadamente USD 348 millones, derivados de contratos con empresas de transmisión televisiva de partidos del fútbol argentino. Esos recursos se distribuyeron entre los clubes participantes de distintas categorías profesionales, según mecanismos de reparto definidos por los reglamentos internos.
La creación de la Superliga respondió a una estrategia de los clubes para dotar al fútbol profesional de una estructura más autónoma respecto de la AFA, con mayor capacidad de negociación comercial y gestión empresarial. Sin embargo, ese esquema institucional fue modificado pocos años después.
En 2020, la AFA y los clubes reorganizaron la estructura del fútbol argentino y crearon la Liga Profesional de Fútbol como órgano interno dentro de la propia AFA. Esta nueva entidad asumió la organización de los torneos de Primera División y, en la práctica, desplazó a la Superliga del centro del sistema. No obstante, la disolución formal de la Superliga nunca se concretó. La asociación civil continuó existiendo jurídicamente y mantuvo actividad administrativa y financiera reflejada en sus balances. Ese punto es uno de los ejes centrales del análisis realizado por la IGJ.

La coexistencia de estructuras y los interrogantes sobre la Superliga
Según la IGJ, la coexistencia de la Liga Profesional dentro de la AFA y la Superliga como asociación civil independiente genera interrogantes sobre el verdadero rol de esta última en el esquema económico del fútbol argentino. La investigación se inició tras observaciones sobre los estados contables presentados por la Superliga correspondientes a distintos ejercicios. El organismo solicitó información adicional sobre partidas de relevancia, como fondos de reserva, rendiciones a clubes y gastos administrativos.
Las respuestas aportadas por la entidad y por su auditor externo no habrían sido suficientes para aclarar los cuestionamientos, según consta en el expediente. La IGJ considera que esa falta de información impide evaluar adecuadamente la transparencia en el manejo de recursos y el origen de determinadas partidas económicas.
En ese contexto, fue citado el auditor que firmó los balances, quien brindó explicaciones ante el organismo. No obstante, la resolución firmada por Vítolo sostiene que esas aclaraciones no lograron disipar las dudas planteadas por el área técnica de la Inspección General de Justicia.
Uno de los aspectos centrales es la posible contradicción entre el objeto social de la Superliga y las actividades que desarrolla. Como asociación civil, la entidad debería perseguir fines institucionales vinculados al desarrollo del deporte y al funcionamiento del sistema futbolístico. Sin embargo, la actividad reflejada en los balances parece orientarse principalmente a la administración de contratos comerciales y distribución de ingresos provenientes de derechos audiovisuales.
De acuerdo con la IGJ, la entidad distribuye la mayor parte de los recursos entre los clubes asociados, lo que podría entrar en tensión con las normas que regulan el funcionamiento de las asociaciones civiles, que no pueden distribuir utilidades entre sus miembros. El expediente señala que la propia Superliga habría reconocido, en algunas respuestas, que actúa como un instrumento administrativo para canalizar recursos hacia los clubes.
Vínculos con la AFA y posibles conflictos de interés

El organismo también analizó la relación institucional entre la Superliga y la AFA. Según el expediente, la estructura de gobierno de la Superliga estaría conformada en gran medida por dirigentes que ocupan simultáneamente cargos en la conducción de la AFA. Esta superposición podría generar un potencial conflicto de intereses, ya que las decisiones económicas y estratégicas de la Superliga podrían quedar subordinadas al Comité Ejecutivo de la AFA.
La IGJ advierte que el órgano de administración de la Superliga es elegido finalmente por asambleístas vinculados a la AFA, lo que debilita la autonomía institucional que originalmente se buscó con la creación de la entidad.
Ante este panorama, la IGJ solicitó la designación de veedores para analizar el funcionamiento de la Superliga, revisar las decisiones económicas adoptadas desde 2017, y verificar operaciones comerciales con empresas vinculadas al negocio del fútbol, tanto nacionales como internacionales, especialmente en la comercialización de derechos audiovisuales.
La investigación contempla la posibilidad de identificar actos que pudieran constituir violaciones a la ley, al estatuto de la entidad o a los reglamentos aplicables.
El pedido de veedores en la Superliga se suma al expediente abierto sobre la AFA, que también incluye observaciones sobre balances recientes y la creación de la denominada Universidad de la AFA. En este caso, la IGJ busca obtener información adicional sobre el funcionamiento de esa iniciativa educativa y sobre relaciones económicas con empresas privadas vinculadas al sistema del fútbol.
El futuro de las investigaciones tras la renuncia de Vítolo
Las investigaciones en curso sobre la estructura institucional del fútbol argentino quedaron bajo la lupa del organismo de control de las asociaciones civiles. La ofensiva administrativa se produjo en las horas previas a la salida de Vítolo de la conducción de la IGJ.
La renuncia de Daniel Roque Vítolo se formalizó este viernes mediante una carta al presidente Javier Milei, en la que expresó que dejaba el cargo tras recibir el pedido de apartamiento de sus funciones. “Tengo el agrado de dirigirme a Usted a fin de presentar formalmente mi renuncia al cargo de Inspector General de Justicia de la Nación (…) decisión que adopto en razón de que se me ha solicitado el apartamiento de las funciones que actualmente ejerzo”, escribió en el texto.

En la misma carta sostuvo que aceptaba esa determinación “con el orgullo y la serenidad de quien sabe haber cumplido con su deber”.
La resolución firmada el jueves, horas antes de dejar el cargo, dejó ahora en manos del nuevo ministro de Justicia la decisión sobre el futuro de los pedidos de veedores tanto en la AFA como en la Superliga, dos expedientes que colocan bajo revisión el funcionamiento institucional y económico del fútbol profesional argentino.
POLITICA
Maximiliano Ferraro: “La reforma a la ley de glaciares es regresiva e innecesaria; se va a judicializar”

El diputado Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) no duda: de ser convertida en ley, la reforma de la ley de Glaciares que se discutirá esta semana en el recinto de la Cámara baja va a terminar en la Justicia por inconstitucional, ya que vulnera los presupuestos mínimos de protección del ambiente.
-¿Por qué rechaza la reforma de la ley de glaciares?
-Porque creo que es totalmente regresiva e innecesaria. Se pretende una modificación encubierta del artículo 41 de la Constitución Nacional, que es el que establece, nada más y nada menos, que existan leyes de presupuestos mínimos para el cuidado del medio ambiente, en este caso particular la protección de los glaciares y el ambiente peligracial. Segundo, porque no es una ley que haya atentado contra el desarrollo minero: durante el período 2001-2009, es decir, sin ley de Glaciares, las inversiones mineras fueron de 12 mil millones de dólares; entre 2015 y 2025, con ley de Glaciares, las inversiones ascendieron a 45 mil millones de dólares: un crecimiento del 270%. Tercero, porque se trata de una reforma que pareciera estar claramente redactada por el regulado, que en este caso son muchas empresas mineras.
-¿A qué se refiere?
-El artículo 3 bis es sugestivo: incluye un principio precautorio que establece que el ambiente glaciar y periglaciar estarán protegidos “hasta que” las autoridades de aplicación determinen que no son reservas de recursos hídricos estratégicos o proveedores de agua para cuencas hidrográficas. Pareciera que este artículo, como otros, fueron escritos por los regulados más que por el regulador, es decir, el Estado.
-Los defensores de la reforma sostienen que no se desprotege el recurso hídrico. Sostienen que la iniciativa solo busca avanzar en los estudios técnicos que permitan establecer a ciencia cierta qué geoformas del ambiente periglacial contienen agua o no para, eventualmente, establecer allí proyectos mineros.
-Eso es mentira, porque se debilita totalmente la institucionalidad científica del Ianigla (Instituto Nacional de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales). Ahora las autoridades de aplicación serán las provincias, que podrán determinar qué áreas del ambiente glaciar y periglacial tienen relevancia hídrica. Entonces ahí surgen algunas preguntas: ¿quién va a hacer los estudios de impacto ambiental? ¿Las provincias o las mismas empresas, como sucede en muchísimos lados? Esta reforma pareciera tener nombre y apellido, y tiene el nombre y apellido de dos provincias: San Juan, con el proyecto minero Vicuña José María, y Mendoza. ¿Acaso las empresas mineras no financiaron las campañas de los gobernadores y viajes de los legisladores? El lobby detrás de esta reforma es tremendo.
Insisto: creo esta reforma es un claro es un claro retroceso en materia de presupuestos mínimos y protección de glaciares; rompe el principio de no regresión; rompe el principio de precautorio establecido en la ley general del Ambiente, pero a su vez se plantea una mentirosa soberanía federal.
-¿Por qué lo dice? Los partidarios de la reforma dicen que reafirma el dominio que tienen las provincias sobre sus recursos naturales que establece la Constitución.
-El dominio originario de los recursos naturales por parte de las provincias, establecido en el artículo 124 de la Constitución Nacional, no se refiere solamente a los minerales críticos que pueden contener estos ambientes glaciares y periglaciales. También son recursos naturales los acuíferos y las cuencas hídricas que nacen de esas áreas de la Cordillera y comprometen a otras provincias. Esta reforma no soluciona el problema de la interjurisdiccionalidad; este es uno de los puntos más débiles del proyecto.
-Los impulsores de la reforma sostienen que la ley actual es imprecisa en cuanto a las facultades de las provincias sobre sus propios recursos naturales. Alegan que es necesario dotar a la ley de una mayor seguridad jurídica.
-Si ellos están preocupados sobre la seguridad jurídica, yo pregunto por qué entonces no se fortalece el Ianigla. ¿Por qué no se robustece la institucionalidad de este organismo científico para que sea éste el que determine qué áreas del ambiente glaciar y periglacial deben ser o no protegidos? En esta reforma el Estado nacional se retira, dejando de financiar las tareas de inventario. Y se les da a los gobernadores la última palabra como autoridad de aplicación. Este es otro problema de la reforma: rompe la uniformidad del criterio. Porque, efectivamente, van a aparecer distintos criterios a la hora de determinar si un cuerpo de hielo tiene o no relevancia hídrica y si debe ser removido o no del inventario de protección. Acá yo con me sumo a lo que advirtió la diputada María Inés Zigarán: vamos hacia un dumping ambiental con esta reforma.
-¿Cómo es eso?
-Podría desatarse una suerte de competencia entre las provincias mineras para ver cuál saca más rápido del inventario a un glaciar o a un ambiente periglacial. Y así llevarse algún favor del gobierno nacional o de las empresas.
-Los promotores de la reforma hablan de inversiones cercanas a los 20 mil millones de dólares, lo que redunda en crecimiento y en empleo para las provincias. ¿No cree que el desarrollo es un punto importante?
-Sería un argumento si no se pusiera en peligro un recurso estratégico como el agua. Hay que poner en la balanza otros aspectos. Yo creo en compatibilizar cómo proteger un recurso estratégico como el agua con protección ambiental, la licencia social, proyectos de desarrollo (entre ellos los mineros), pero a su vez también cómo las provincias, el estado nacional, las propias empresas ayudan a diversificar también la matriz productiva y económica de las provincias. Porque estos proyectos que hoy anuncian inversiones millonarias son a veinte, treinta años, ¿y después qué?
-¿Cree que la reforma, si es ley, va a ser judicializada?
-Por supuesto. Vuelvo a lo que decía al principio: el proyecto es regresivo, rompe el principio de no regresión, rompe el principio de precautorio, contradice el acuerdo Unión Europea Mercosur, contradice y rompe la ley General de Ambiente. Va a tener una clara judicialización, y esto no le va a dar la previsibilidad y la seguridad jurídica que necesitan muchos de los proyectos productivos que pretenden instalarse en la zona que son verdaderamente serios a comparación de algunos otros.
reforma de la ley de Glaciares,Laura Serra,Cámara de Diputados,Conforme a,Cámara de Diputados,,Fernanda Ávila. “La reforma de la ley de Glaciares dará seguridad jurídica para las empresas y las provincias”,,A 44 años de la guerra. Diputados proponen una “reparación histórica” económica para los veteranos de Malvinas,,“No se corten solos”. El error de Santillán generó bronca entre libertarios y el oficialismo trata de ordenar a sus diputados
POLITICA
Senado: tras semanas de tensión interna, Patricia Bullrich busca firmar la paz con Karina Milei

“No tengo ninguna ambición, en el lugar que ustedes quieran yo voy a estar; pero cortémosla con las peleas porque no le hacen bien nadie”. Palabras más, palabras menos, eso fue lo que dijo la jefa del bloque de senadores oficialistas, Patricia Bullrich (Capital), para tratar de alcanzar la paz y establecer un pacto de convivencia sin agresiones con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La charla entre las dos dirigentes e integrantes de la mesa política del gobierno de Javier Milei parece haber sido efectiva, ya que las relaciones comienzan a enderezarse en la Cámara alta, en donde hoy se respira un aire de armonía en la bancada que responde al Poder Ejecutivo.
Si bien no se habían conocido momentos tormentosos entre Bullrich y la hermana presidencial, al menos de manera pública, durante la segunda mitad de febrero y hasta mediados de marzo desde la Casa Rosada partieron rumores sobre el enojo de Karina Milei por el alto perfil que había adoptado la senadora y flamante jefa de la bancada de La Libertad Avanza.
El motivo, según el mensaje que usinas políticas libertarias se encargaron de desparramar en algunos portales de noticias, habría sido el protagonismo que estaba tomando Bullrich como responsable de los triunfos que el Gobierno empezaba a anotarse en el Congreso en las sesiones extraordinarias.
El detonante de los ataques fue un video con el que la senadora había celebrado la aprobación y el giro a la Cámara de Diputados del proyecto de Reforma Laboral el 12 de febrero pasado y en el que se ven imágenes de Bullrich recorriendo los pasillos del Senado, durante la sesión y en el festejo final con el resto de la bancada oficialista en el recinto, todo musicalizado con la canción Vogue, de Madonna.
El enojo de Karina Milei tuvo su traducción en un gesto público que expuso el malestar de la hermana presidencial en todos los medios: el bloqueo del ingreso al Ministerio de Seguridad de Diego Valenzuela, aliado político de Bullrich, al frente de un área de Migraciones con poderes ampliados.
A pesar de las fuertes señales de malestar, Bullrich no cambió de rumbo y mantuvo su alto perfil en redes sociales y mostrándose hiperactiva, no sólo en su papel de jefa del oficialismo en el Senado. Así, se la pudo ver tanto en Expoagro, mezclándose con productores rurales, como en el festival Lollapalooza rodeada de jóvenes, todo esto matizado con imágenes de salidas nocturnas con su esposo, el empresario y productor teatral Guillermo Yanco.
Además, el despacho de Bullrich en el primer del Senado se convirtió en un polo de atracción y un nuevo escenario político que excede la actividad parlamentaria. Un ejemplo fueron las reuniones que la senadora mantuvo con el gendarme Nahuel Gallo a pocos días de haber regresado al país tras permanecer en cautiverio más de un año en Venezuela, y con la familia de Germán Giuliani, el último argentino que permanece detenido por la dictadura chavista.
Algunas reuniones son menos públicas, pero no dejan de estar cargadas de gestos políticos, como la que mantuvo con miembros de la YPO, una organización que reúne a directores ejecutivos, en el Salón Illia en una tarde de jueves en un Senado desierto y de la que fue testigo. Allí, en un inglés trabajoso, pero correcto desde lo gramatical, la senadora hizo un panegírico de la gestión de Javier Milei y su batalla cultural contra las políticas del kirchnerismo y dijo que iba luchar con todas sus fuerzas para que Milei pueda tener un segundo mandato al frente del Poder Ejecutivo.
El malestar de la hermana presidencial también tuvo su correlato en el bloque del Senado, donde cada vez toma más forma “institucional” un sub-bloque que responde a Karina Milei.
“Se ponen en críticos, le exigen a Patricia que no negocie nada”, le explica a este diario un integrante de la bancada oficialista el accionar de sus compañeros alineados en el “karinismo” durante las reuniones de bloque. “Al principio le pedían que no acordara nada con [Victoria] Villarruel; ahora, le dicen que no ceda nada con los aliados, que le está dando mucho a los radicales”, abunda el legislador.
En el grupo de halcones, que algunos tildan de “karinistas”, se ubican senadores como Nadia Márquez (Neuquén), Joaquín Benegas Lynch (Entre Ríos), María Eugenia Orozco (Salta) y Agustín Coto (Tierra del Fuego). Todos entraron en diciembre último.
A ellos se suma el riojano Juan Carlos Pagotto, con mandato desde 2023 y alineado con los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, presidente de la Cámara de Diputados y mano derecha de Karina Milei, respectivamente.
Las tensiones parecen haber empezado a aflojar. El gesto de buena voluntad de Bullrich hacia la secretaria general de la Presidencia y el reparto de cuotas de poder en el Senado −Pagotto pasó a presidir la estratégica comisión de Acuerdos y Coto quedó al frente de la de Asuntos Constitucionales−, han ayudado a consolidar la idea de escaparles a las internas.
Según algunos observadores de la política libertaria, el telón de fondo de los chispazos de Karina Milei con la jefa de los senadores oficialistas sería una futura pelea por la candidatura en la Capital en 2027. La hermana presidencial quería ahí a Manuel Adorni, aunque hay que ver si eso sigue en pie después de los avatares turísticos e inmobiliarios del jefe de Gabinete. Bullrich sería un escollo para esa estrategia.
La senadora lo niega de manera categórica. “No tengo razón para desafiar a nadie. Ya me ofrecieron el oro y el moro para ser candidata a jefa de gobierno y dije que no. Que se queden tranquilos, donde quieran que esté yo voy a estar”, cuentan que la escucharon decir a Bullrich en reuniones en las que se comentaron los embates de Karina Milei. Por ahora, volvió la paz. Que sea duradera es el desafío que tiene por delante el oficialismo.
Gustavo Ybarra,Conforme a
POLITICA
El Gobierno debate el alcance y los tiempos de la reforma del Código Penal y dilata su envío al Congreso

El Gobierno abrió una nueva discusión interna sobre el futuro de la reforma del Código Penal, lo que dilatará su envío al Congreso.
El eje del debate en el Ejecutivo pasa por definir si avanzan con un paquete parcial de modificaciones —centrado en nuevos delitos y endurecimiento de penas— o si intentan llevar a la Cámara de Diputados una propuesta más amplia sobre el texto que quedó en revisión tras la salida de Mariano Cúneo Libarona y la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia.
La definición se terminará de ordenar en las próximas reuniones de la mesa política. El sector integrado por Mahiques, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y Eduardo “Lule” Menem, entre otros, empuja la idea de enviar una parte de la reforma y avanzar por etapas.
La lógica es priorizar lo que consideran más viable en términos políticos y parlamentarios, sin abrir al mismo tiempo todos los frentes de discusión que arrastra una reforma completa.
En esa alternativa acotada quedarían incluidos varios de los cambios que la Casa Rosada ya empezó a trabajar como transición sobre el código vigente. Entre ellos figuran la tipificación específica de delitos como las estafas piramidales, los crímenes de “viudas negras”, las salideras, las entraderas y los motochorros, junto con el endurecimiento de penas para grooming, abuso sexual infantil, picadas callejeras, tenencia de armas en cárceles y maltrato animal.
También aparecen en ese paquete las modificaciones vinculadas a delitos migratorios, con figuras para castigar el ingreso ilegal, el fraude migratorio y la reincidencia de extranjeros deportados.
En Balcarce 50 explican que la discusión no pasa solo por la cantidad de artículos, sino también por el tipo de temas y la secuencialidad de su envío.
En el oficialismo reconocen que la idea de un esquema por partes busca concentrarse primero en delitos que entienden que tienen mayor consenso social y menor resistencia legislativa. La apuesta es mostrar una agenda de endurecimiento penal enfocada en seguridad urbana, protección de víctimas y nuevas modalidades delictivas, sin empantanar el trámite con debates más amplios.
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Del otro lado, sectores alineados con Santiago Caputo buscan que el envío al Congreso sea más ambicioso y reúna una mayor cantidad de modificaciones.
Esa postura plantea que fragmentar demasiado la iniciativa puede licuar el impacto político de la reforma y extender indefinidamente la discusión de puntos que el Gobierno considera centrales.
En ese lote más amplio aparecen temas sensibles, como el tratamiento penal de la corrupción, los cambios en lavado de dinero y otros capítulos que habían formado parte de los borradores previos.
En ese plano se concentra una de las mayores tensiones internas. En los últimos días hubo ruido en el oficialismo por la supuesta falta de suba de penas para delitos de corrupción y por versiones sobre una posible reducción relativa del peso de esos delitos dentro del nuevo esquema.
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La discusión también alcanzó a los cambios en lavado de dinero, donde algunos borradores bajo análisis elevan el umbral para que ciertos hechos sean punibles. En Nación aseguran que nada está cerrado, pero admiten que esos puntos están entre los más sensibles de la negociación política y técnica.
La disputa también atraviesa otros capítulos que quedaron bajo revisión con el cambio de conducción en Justicia. En el oficialismo reconocen que fueron perdiendo prioridad, al menos por ahora, debates de alto voltaje político como el aborto, el femicidio, la imprescriptibilidad de delitos de corrupción, los delitos de lesa humanidad o algunos aspectos penales vinculados al medio ambiente.
La pulseada seguirá además en la Secretaría de Legal y Técnica, que encabeza María Ibarzabal, el área que debe revisar la redacción final, habilitar la documentación y elevarla a la firma de Javier Milei.
En esa área se terminará de ordenar qué texto avanza, bajo qué formato y con qué alcance. En sectores neutrales del oficialismo repiten que la definición se tomará en los próximos días y que todavía no hay una versión cerrada.
Es por eso que mantienen en suspenso el envío de la reforma y siguen discutiendo no solo cuándo presentarla, sino también qué parte del Código Penal está dispuesto a poner en juego ahora.
Gobierno, codigo penal
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