ECONOMIA
Clima de Negocios: Argentina Week, el ritmo de la economía y la reelección de Milei, según el presidente de JP Morgan

Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU y Bank of Americas y el fondo Kaszek–, anticipó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.
El encuentro reunirá a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, al gabinete local y a buena parte del círculo rojo vernáculo. Habrá más de 50 CEOS y presidentes de empresas argentinas como panelistas y más de 100 como asistentes.
Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.
En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín analizó las expectativas y desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. Además, describió la situación actual de JP Morgan en el país y la relación entre Argentina y Estados Unidos.
“Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.
Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense que tiene su orígenes en 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó al banco en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes pasó por el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.
En la flamante torre del banco más grande de EEUU y el más grande del mundo si se toma en cuenta su valor de mercado, unos USD 780.000 millones, en Park Avenue, en el Midtown de Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad presentará a Javier Milei.
— ¿Qué cree buscan los inversores que asistirán al evento?
— Es una agenda amplia y con distintos temas: salud, tecnología, economía del conocimiento, agrobusiness, minería, energía. También funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y funcionarios del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, va a abrir el evento y va a presentar al Presidente. El objetivo es promover a Argentina. Estamos apuntando a la economía real, a las finanzas también, pero sobre todo a inversión directa que Argentina necesita.
— ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?
— Algo que falta todavía es conocimiento sobre lo que está pasando en Argentina. Se va a discutir y mostrar dónde está el país parado en este momento y qué es lo que falta. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores miran la coyuntura, pero también se preguntan qué va a pasar el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no lograron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba contenta. ¿Esta vez se dará vuelta de página y Argentina logrará posicionarse, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Es una pregunta que todo el mundo se hace. ¿Por qué nos va mal teniendo recursos naturales, recursos humanos, un territorio increíble sin problemas raciales y religiosos? Es el momento para creer que esta vez puede ser diferente.
— ¿Qué serían un Argentina Week exitoso?
— Que los participantes sientan que Argentina es un país donde conviene invertir. Ese sería el éxito.
— ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?
— No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y suele haber hay mucha volatilidad y temor, la gente se va al dólar. Cosas que ocurrieron en el pasadas. Estoy convencido de que Estados Unidos va a jugar un papel importante, como pasó en la elección de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.
— ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si es necesario?
— Sí, porque ven a Argentina como un aliado estratégico.
— ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?
— Argentina siempre ha siempre una economía cerrada y es un país más débil desde el punto de vista financiero. Necesitamos que el mundo esté bien para poder acceder al mercado. Nos impacta lo pasa en Medio Oriente porque se genera una incertidumbre mundial que hace que todo cueste más. No se resolvieron los problemas y no hay acceso al mercado de capitales, algo que ahora no se podrá hacer por un tiempo. Estamos en un proceso de estabilización, luego de estar en riesgo sistémico en 2023. Las cosas se van resolviendo de a poco, pero aún no llegamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido para proteger el superávit fiscal.
— El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar para financiamiento, ¿coincide con esa estrategia?
— Apenas haya una nueva ventana para acceder al mercado internacional, debería tratar de hacerlo. Aunque ahora es más compleja la situación. Además, en paralelo, hay que generar un mercado de capitales local, como tiene la mayoría de los países del mundo. Desde que expropiaron las AFJP, un gravísimo error, se destruyó el mercado de capitales.
— Áreas de research de muchos bancos internacionales emitido informes críticos sobre Argentina en la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?
— No, no creo. Hablo por nosotros: tenemos la visión constructiva de que la inflación va a seguir bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos cambiando a ser una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores, por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial pide un tipo de cambio distinto o que no se bajen los impuestos para hacer importaciones. Son situaciones de ajuste puntuales. El Gobierno dice, por su parte, que sin resolver la macro, no se puede resolver la micro.
— ¿Qué es lo que más te preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?
— No quiero sonar sesgado porque mi especialización es financiera, pero Argentina tiene que acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No tiene que crecer una disconformidad en la sociedad por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week, para tratar de generar inversión en el sector privado, en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que aún falta.
— Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?
— Tenía que pasar la reforma laboral, no solo para modernizar una ley sino para mostrar que el Gobierno tiene gobernabilidad para lograr hacer reformas.
— ¿Es una buena reforma?
— Es una buena reforma, pero que no va ser un game changer, no es que por eso todo el mundo va a venir a invertir. La confianza es importante. Otra vez, hay que ver qué pasa en las elecciones el año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

— ¿Ve que eso tiene posibilidades de ocurrir, la continuidad?
— Creo que sí. Depende mucho de factores que ya mencioné, como acceso al mercado, crecimiento de la inversión, reducción de la inflación y que no se entre en una recesión. Son factores importantes. La gente vota por el bolsillo, por su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Tampoco hay oposición, se quedaron sin discurso renovador.
— Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo ve ese contexto?
— Los industriales necesitan que bajen las tasas de interés para poder renovarse, para competir con el mundo. Necesitan maquinaria y mayor inversión. No hay sector de construcción, no hay un mercado de hipotecas. Si el riesgo soberano sigue alto será muy difícil que bajen las tasas y está la reforma tributaria, aunque el Gobierno seguramente dirá que ya se bajaron algunos impuestos y retenciones y que el superávit es una condición esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo hoy.
— ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?
— Los ataques personales no sirven. Nunca estuve a favor de los ataques personales, que sí los hubo, y muchos, enmomentos anteriores, cuando los presidentes agarraban a alguien y lo ponían entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y mal no le está yendo. Es importante escuchar todas las posiciones y respetarlas.
— Hablemos del banco, ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?
— Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera que lo tenés frenado. Por eso invertimos continuamente. Tenemos un centro de servicios, el BACC, Buenos Aires Corporate Center, donde trabajan 4.000 personas y vamos a crecer a 5.000. Estamos abriendo muchas posiciones: el año pasado tuvimos 1.000 contrataciones y recibimos 50.000 aplicaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos un trabajo de alto valor agregado. No somos un call center. Además de eso, tenemos nuestro negocio tradiciona, la banca de inversión tradicional, con el que ayudamos a las empresas grandes a conseguir financiamiento y financiamos proyectos.
— ¿Cómo es exportar servicios, a la propia corporación en este caso, desde Argentina con el actual nivel de dólar y de costos?
— El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo. Y se está acercando al de algunos países más desarrollados, como a los de algunas áreas de Inglaterra. El tema es que acá hay talento, igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. Es más alto que hace un año el costo salarial argentino, pero al mismo tiempo se compite con posiciones de primer nivel en otras partes del mundo que son más caras todavía. No nos medimos con la India, nos medimos con Estados Unidos. Y ahí todavía seguimos siendo muy competitivos.
— ¿Hace cuánto está en el banco?
— Hace 30 años. Como presidente, desde el 2008. Pasé por unas cuantas crisis.
— ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?
— Estaba en el banco, pero no a cargo de la presidencia, en 2001. Fue el peor momento. Tremendo, una crisis financiera sistémica gravísima, Argentina dio muchísimos pasos para atrás. Tendríamos que analizar cómo es que llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, fue también muy complicado. Lamentablemente, en Argentina uno está acostumbrado a vivir siempre en crisis por eso esta situación de ver cuál es el ajuste más fino es bastante inusual.
— ¿Y el mejor momento?
— Ahora estamos viviendo una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina puede dar vuelta a la página y salir adelante. Si Argentina no lo logra, si el Gobierno no puede y los argentinos nuevamente caemos en el fracaso, va a ser muy difícil de sostener. Hoy la sociedad no está tan bien, pero tenemos expectativas de estar mejor, mucha gente apuesta a esto. Si no lo logramos como sociedad en su conjunto y con el liderazgo del Gobierno, va a ser muy decepcionante.
ECONOMIA
Sube la nafta pese al traslado gradual del alza del petróleo a surtidores: qué se espera para las próximas semanas

De manera gradual, la suba del barril por la guerra con Irán empezó a sentirse en el precio de los surtidores en el mercado local. Todas las marcas definieron incrementos de nafta en torno al 4%, reflejando solo parcialmente lo que está ocurriendo en el mercado internacional pero, al mismo tiempo, presionando al menos marginalmente sobre el índice de inflación de marzo. Es posible que se produzca algún incremento adicional antes de fin de mes, si como se prevé el barril no baja de los 80 dólares.
En el caso de YPF, la empresa líder del mercado con más de 55% de participación en el total de ventas en surtidores, se definieron dos incrementos: uno el sábado y otro ayer, totalizando ese 4 por ciento. El resto de las empresas acompañó, pero fuentes del sector indicaron que la decisión de subir los precios estaba tomada, independientemente de lo que en esta oportunidad decidiera la principal compañía del sector.
Horacio Marín, titular de YPF, había indicado que la intención era evitar “cimbronazos en los precios de los combustibles”, agregando que “somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”. El ejecutivo recordó que la empresa trabaja con una estrategia de “micropricing” con el objetivo de analizar los precios día a día. El objetivo, afirmó en ese momento, es “atenuar picos de aumento y bajas” para darle mayor estabilidad a los valores en las estaciones de servicio.

Como resultado de los últimos incrementos, la nafta de mayor octanaje superó por primera vez los 2.000 pesos. En cuanto al precio de la súper ya se ubica en niveles de $1.800, lo que equivale aproximadamente a 1,25 dólares. Se trata de un dato relevante, teniendo en cuenta que históricamente el precio era equivalente a un dólar.
La suba del barril Brent fue sustancialmente más alta desde que comenzó el conflicto con Irán. En apenas dos semanas saltó cerca de 20% hasta niveles de los USD 91 actuales. No se tiene en cuenta la suba que lo llevó a casi USD 120 en la madrugada del lunes. El anuncio de los países del G-7 sobre la posibilidad de empezar a utilizar reservas petroleras para compensar el corte de tránsito de barcos petroleros por el estrecho de Ormuz ayudó a bajar los niveles de nerviosismo extremo entre los operadores.
La baja de $15 que tuvo el dólar ayer en el mercado local, hasta los $1.420 para la cotización minorista, debería ayudar a suavizar la posibilidad de futuros aumentos en el corto plazo. Tanto el tipo de cambio como el precio del barril son insumos claves para las decisiones que adoptan las petroleras.
Sin embargo, las perspectivas hacia adelante no son del todo tranquilizadoras. La Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) proyectó que el barril se mantendrá en la zona de los USD 95 en los próximos dos meses debido a la reducción de la oferta global. Recién para el tercer trimestre se espera que el precio caiga de los 80 dólares.
En Estados Unidos, por ejemplo, la proyección es de un incremento de casi 15% para el precio del galón, lo que tendría claras consecuencias inflacionarias. Por eso, Donald Trump intenta frenar los embates de Irán sobre refinerías de países del Golfo Pérsico. Y, en simultáneo, se busca reestablecer la navegación en el estrecho de Ormuz, que representa el 20% de la comercialización mundial de petróleo.
El aumento de la nafta en el mercado local plantea nuevas presiones para la inflación local. La estimación de los analistas es que en febrero se habría ubicado en niveles de 2,7%, pero la incógnita es qué puede suceder en marzo. Este mes tiene una fuerte estacionalidad por el inicio de clases y la proximidad de Semana Santa. A esto se agrega este factor con el precio del combustible. El piso para la inflación del mes se ubicaría en 2,5%, pero nuevamente con peligro de acercarse al 3 por ciento.
Si el precio de la energía se mantiene elevado, esto también provocará un impacto en las tarifas de luz y de gas, con posibles nuevos incrementos en invierno que es cuando más se gasta. En ese escenario es el Gobierno el que tendrá que decidir si traslada de manera directa los mayores costos o si decide aumentar los subsidios para que el impacto sobre el bolsillo de las familias no sea tan grande.
ECONOMIA
Qué precio del dólar prevén 45 economistas de la City y Wall Street tras guerra en Medio Oriente

El precio del dólar es un tema relevante para la inflación argentina, sobre todo en un momento de volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente. En este contexto, se publicaron nuevas proyecciones sobre el tipo de cambio y la inflación elaboradas por 44 economistas de bancos y consultoras nacionales y del exterior, que anticipan una tendencia de menor suba para el billete estadounidense y de mayor incremento para el índice de precios al consumidor (IPC).
Las estimaciones surgen del informe de marzo de FocusEconomics, en el que el consenso de analistas prevé que el dólar mayorista se ubicará en $1.713 hacia fin de año, cifra que equivale a unos $16 menos que lo proyectado en el relevamiento del mes pasado para la misma fecha.
Como dato a tener en cuenta, el precio del dólar se mantiene «neutro» durante todo marzo y, en el acumulado de 2026, registra una caída del 4%.
Para los economistas, por el momento Argentina se mantiene al margen de los coletazos del conflicto en Irán. Además, los ingresos de divisas por exportaciones y emisiones de deuda contribuyen a tranquilizar al mercado doméstico. A esto se suma que la demanda de moneda estadounidense ha disminuido, mientras que el Banco Central continúa comprando reservas internacionales a diario.
Este escenario refuerza la expectativa de que el tipo de cambio mayorista avance por debajo de la inflación, que en los últimos meses comenzó a ubicarse por encima de lo previsto por el mercado.
«Tras un largo período de descenso, la inflación se ha acelerado durante tres meses consecutivos, impulsada por la rápida depreciación de la moneda en el segundo semestre de 2025. Se espera que la inflación disminuya hacia finales de este año, gracias a una depreciación más moderada de la moneda, una mayor competencia en el mercado y el aumento de las importaciones», indicaron desde FocusEconomics.
De esta manera, los analistas encuestados prevén un aumento promedio del 27% en los precios al consumidor durante 2026, lo que representa un incremento de 1,6 puntos porcentuales respecto del relevamiento del mes anterior.
Por otro lado, el informe señala que el crecimiento del PBI debería superar el promedio regional por segundo año consecutivo en 2026.
«Los factores que lo respaldan incluyen el avance de las reformas estructurales, la inversión en energía y minería, el dinamismo de las exportaciones agrícolas y una mayor confianza empresarial después de que el presidente Milei obtuviera apoyo del Congreso en las elecciones de 2025. Sin embargo, la austeridad fiscal y una inflación aún elevada serán un lastre», detallaron los expertos.
En este contexto, los analistas pronosticaron una expansión de la actividad del 3,2% para todo este año, sin cambios respecto a lo previsto en el informe anterior.
Precio de dólar esperado por economistas
El precio de dólar mayorista esperado para diciembre por los economista presenta una tendencia bajista, si se lo compara con las proyecciones previas.
El consenso esperado por los analistas en el FocusEconomics para el tipo de cambio mayorista, indican que llegará $1.712,5 a fines del 2026, una cifra que representa una baja de 16,5 pesos frente a lo previsto en el relevamiento de febrero.
El consenso de precio de dólar de economistas es de $1.713 para fin de año.
Así, en todo 2026, según las nuevas proyecciones de los expertos, el billete estadounidense podría aumentar 17,7%. Un ascenso que ya es bastante inferior a la inflación proyectada (27%) para el corriente año, y que generaría más atraso cambiario.
También el precio de dólar para fin de año previsto por los economista queda atrás de las estimaciones del Presupuesto 2026, presentado por el Gobierno, que aprobó el Congreso de la Nación meses atrás, que indica una cifra de $1.423 para esa fecha.
Por lo pronto, en las operaciones del mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex, se espera que el tipo de cambio mayorista alcance a fin de diciembre de $1.730,5. Es decir, unos 18 pesos por arriba de lo consensuado por los economistas en el FocusEconomics.
Y este dato es inferior al estimado por el reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que es la encuesta confeccionada por el Banco Central todos los meses entre unos 40 economistas nacionales, donde prevé un precio de dólar mayorista de $1.707 para fin de año.
Precio de dólar, economista por economista
Al momento de analizar las proyecciones de precio de dólar mayorista para fin de año de cada consultora o banco de inversión relevados por FocusEsconomics, se puede afirmar que el rango estipulado se ubica entre un mínimo de $1.335 y un máximo de $2.002, donde esta última cifra se encuentran en un nivel inferior al esperado meses atrás.
Entre los economistas que esperan un mayor precio para el tipo de cambio mayorista para diciembre que viene, se ubican Empiria Consultores ($2.002), MAPFRE Economics ($1.996), Aurum Valores ($1.900), Invecq consulting ($1.900), LCG ($1.869), Oxford Economics ($1.859), y la ALyC nacional Aldazabal, con 1.834 pesos.
«Esperamos un dólar de $1.900 para fin de año porque la expectativa es que el Gobierno corrija un poco el tipo de cambio real, que lo deje un poco menos apretado que lo que está hoy. Por ende, considero que la inflación va a tardar en bajar de manera consistente y firme. De hecho, el segundo semestre, en general, es bastante más complicado que el primero para la acumulación de dólares y para la demanda de divisas», resume a iProfesional Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum Valores.
Para Fernando Baer, economista de la consultora Quantum de Daniel Marx, que proyecta $1.603 para fin de año, indica que el fundamento de este valor es «la combinación de mayor oferta de divisas con menor demanda, porque 2026 no es un año electoral».
Finalmente, Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, con estimaciones de $1.567 para diciembre, argumenta que todo dependerá lo que ocurra con la guerra en Medio Oriente: «Tenemos que ir de a poco, creemos que en los próximos 15 días se define el conflicto. Si es corto o va a ser más largo que lo previsto. Por ahora, subimos la estimación para la inflación y algo el tipo de cambio de fin de año», detalla a iProfesional.
Por el momento, la guerra en Medio Oriente no está impactando de forma notoria en el precio del dólar a nivel doméstico. Todo dependerá qué ocurra con esta situación y con la cotización del petróleo en las próximas semanas.
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ECONOMIA
Impuestos y combustibles: cómo se encarecen la nafta y el gasoil por las tasas municipales

Los vaivenes en el precio del barril Brent, impulsada por la reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, provocó un aumento directo en el precio de los combustibles en la Argentina. La nafta registró un alza del 6% desde el inicio de la crisis internacional, según la consultora Eco Go, pero el incremento no fue homogéneo en todas las estaciones de servicio a lo largo del país. Pero el contexto internacional se ve agravado por la aplicación de tasas municipales que hacen que se generen diferencias adicionales entre las distintas provincias y municipios.
La tasa vial se consolidó como un componente clave en la estructura de precios. Los municipios pueden optar por aplicar el recargo como un porcentaje sobre el valor de venta al público o como un monto fijo en pesos por cada litro de combustible expendido. Esta autonomía local genera una dispersión relevante en el costo final que pagan los usuarios, dependiendo de la localidad donde cargan combustibles. A la que ahora se suma la volatilidad del barril de petróleo que, tras la escalada a USD 119 el lunes, al cierre de esta nota, bajó a 88,54 dólares.
En medio de la pelea del Gobierno Nacional con los intendentes por la creación o aumento de las tasas, además de exigir que las estaciones de servicio coloquen una leyenda en los surtidores que indique a los clientes que se cobra la tasa vial en ese municipio, en la página de la Jefatura de Gabinete se creó un portal para que los consumidores puedan ver lo que les cobran, como también reportarlo.

Entre los ejemplos más extremos de tasa vial aparece la provincia de Neuquén, en donde ocho municipios cobran un recargo del 4,5% sobre el precio de cada litro de combustible. Entre los que se destacan Centenario, Cutral Co, Junín de los Andes, Neuquén, Plaza Huincul, Plottier, San Martín de los Andes y Senillosa. Pero no se trata de la única provincia, sino que se aplica la misma alícuota en Cipoletti, Río Negro. En un rango menor, se ubican diferentes municipios de Jujuy, como San Pedro, San Salvador de Jujuy y Yala, en donde se cobra una tasa vial del 1,8 por ciento.
En la provincia de Buenos Aires, el municipio de Colón, General Pueyrredon y Pinamar cobra una tasa del 3% sobre el precio de venta, que es la mayor en términos porcentuales. Luego le siguen Pilar, Moreno y Azul, en donde se abona una alícuota levemente inferior al 2,5%. Estas cifras, aunque menores a lo que se aplica en algunas provincias del sur del país, representan una suma considerable en un país afectado por la inflación y por las oscilaciones del mercado internacional de hidrocarburos.
La modalidad porcentual presenta la particularidad de que, ante cada suba del valor de la nafta y el gasoil, el recargo municipal se ajusta automáticamente, manteniendo su peso relativo y asegurando una recaudación constante para los gobiernos locales. El sistema favorece a los municipios en escenarios de aumentos internacionales, como el actual, y les garantiza recursos para obras de infraestructura vial, según lo declarado oficialmente.
Hay varios municipios que aplican una tasa menor. Según el portal de la Jefatura de Gabinete, se identificaron 12 municipios en donde se cobra una tasa vial del 2% sobre el precio de venta del combustible, entre los que se encuentran Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Ezeiza, Florencio Varela, Ituzaingo, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Pehuajó, Presidente Perón y Quilmes.
Pero hay otros municipios que optaron por aplicar la tasa vial como un monto fijo en pesos por cada litro de combustible vendido. Este modelo se diferencia del sistema porcentual porque el recargo permanece constante, sin importar las oscilaciones del mercado. Entre los ejemplos más destacados figura Chivilcoy, que cobra $12 por litro. Esta cifra representa el valor fijo más alto informado en la provincia de Buenos Aires y, en períodos de suba de los combustibles, su incidencia relativa disminuye, aunque el monto nominal sigue sumando al ticket final de cada carga.

En el caso de José C. Paz, la tasa se estableció en $30 por litro para todos los combustibles, salvo en GNC, que es $16. Este municipio también eligió el esquema de monto fijo, lo que implica que el recargo solo se modifica cuando el Concejo Deliberante actualiza el valor por ordenanza. Si el precio de los combustibles aumenta rápidamente, como ocurre tras la suba internacional del Brent, la tasa en pesos pierde peso relativo frente al porcentaje, aunque sigue representando un costo adicional para los automovilistas. Otro ejemplo es General Rodríguez, donde la tasa vial se ubica en $ 10 por litro. La decisión de estos municipios de aplicar montos fijos busca otorgar previsibilidad a la recaudación, pero requiere ajustes periódicos para evitar que la inflación erosione el impacto del tributo.
Los municipios que no cobran tasa vial, como Vicente López y Bahía Blanca, se ubican en el extremo opuesto del espectro. Allí, el precio final de la nafta y el gasoil es sensiblemente menor, lo que incentiva a automovilistas de distritos vecinos a trasladarse para abastecerse, siempre que la diferencia compense el gasto en combustible y tiempo de traslado. Esta ausencia de recargo municipal impacta en la competencia local entre estaciones de servicio, según lo informado por Infobae.
El impacto de la tasa vial es directo en el bolsillo de los usuarios y se suma a otros componentes del precio, como los impuestos nacionales y provinciales. En municipios con recargos altos, la diferencia respecto de los distritos sin tasa puede alcanzar varios puntos porcentuales o cientos de pesos por operación. En un contexto de suba internacional del crudo y de inflación, el peso de la tasa municipal se vuelve un elemento central en la decisión de dónde cargar combustible.
La modalidad elegida por cada municipio responde a variables propias, como la necesidad de financiamiento, la estructura del presupuesto y las prioridades en materia de obras públicas. Algunos gobiernos locales justifican la aplicación de la tasa vial como un mecanismo para financiar mejoras en la red de caminos y calles, mientras que otros lo utilizan para reforzar partidas generales de la administración.
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