ECONOMIA
Gustavo Neffa, de Research for Traders: “El crecimiento durante este año y el próximo será moderado”

La economía de la desregulaciones, baja de inflación y reducción de impuestos a la exportación e importación está provocando diferentes velocidades: crecen y se reactivan las industrias extractivas, la producción agropecuaria, algunas economías regionales y la actividad financiera, mientras que una importante franja de la industria manufacturera de origen no agropecuario transita por un sendero contractivo sin capacidad de reactivación sin la tutela del Estado Nacional. Una gran parte de sus altos costos proviene de gobiernos provinciales y municipales.
Para analizar ese contexto, Infobae entrevistó a Gustavo Neffa, licenciado en Economía por la Universidad Nacional de La Plata, máster en Dirección Bancaria por el CEMA y MBA por la Universidad de Rochester, Nueva York, así como socio y director de Research for Traders (RfT), donde lidera un equipo de analistas de mercados financieros y asesora a clientes en la conformación y seguimiento de portafolios tanto domésticos como internacionales.
— ¿Qué interpretación hace del mensaje del Presidente en la apertura de sesiones ordinarias, especialmente respecto a las perspectivas económicas para los próximos meses?
— Partimos de la base de que la primera etapa del plan económico, que fue la estabilización, ya está cumplida. Porque la inflación cayó de más de 200% anual en 2023 a 31,5% el año pasado, se dio un superávit fiscal por dos años consecutivos, se evitó una recesión prolongada o una hiperinflación. Hoy el EMAE muestra un máximo histórico y sobre todo porque el Banco Central está ordenado. Todo lo anterior revalorizó al peso y permitió la baja del índice de riesgo país de 2.700 puntos básicos a la zona de 500 pb.
Esto generó condiciones necesarias para la etapa de crecimiento: la economía se expande a partir de actividades primarias, industrias basadas en el agro y la energía, y los servicios.
“Se generó las condiciones necesarias para la etapa de crecimiento: la economía se expande a partir de actividades primarias, industrias basadas en el agro y la energía, y los servicios”
Sigue siendo polémica la reducción de protecciones industriales y la mayor competencia externa, ya que la industria manufacturera aún se resiente. Resta la recomposición de la microeconomía de muchas empresas luego de la liberación de tarifas y la desregulación general.
Lo que se prevé son más reformas estructurales. Después de la aprobación de la reforma laboral, el foco está en la reforma tributaria, la profundización de la desregulación económica, continuación de privatizaciones (Transener, Metrogas y Aysa en forma inmediata) y más reducción del Estado, todo sobre la base del ajuste fiscal y una política monetaria más restrictiva, siempre en el marco de la recompra de divisas contra pesos a medida que la demanda lo permita, sin presionar sobre la inflación, que aceleró levemente en los últimos meses.

El crecimiento durante este y el próximo año será moderado, e impulsado por el agro, energía (Vaca Muerta), minería (cobre y litio) e inversiones, concentradas en distintos proyectos bajo el paraguas del RIGI. Los servicios exportadores y la economía del conocimiento se verán notablemente beneficiados. En cambio, el comercio dependiente del consumo interno y la construcción pública permanecen entre los sectores más afectados.
— ¿Cuáles son las principales fortalezas con las que inicia el año legislativo y la economía argentina en el tercer año de gestión de Javier Milei?
— La primera es la política. Las urnas le otorgaron un renovado apoyo a las políticas implementadas hasta aquí. Los inversores extranjeros, especialmente institucionales, observan mucho ese aspecto: el 90% del volumen de bonos y acciones argentinas estimo se realiza en el exterior. El 2027 está en el centro del análisis de todos, ante la expectativa de continuidad o reversión de la política económica en un año electoral. La fragmentación opositora contribuye, dado el bajo desempeño de gestiones pasadas en materia económica y el alto nivel de corrupción.
“El 2027 está en el centro del análisis de todos, ante la expectativa de continuidad o reversión de la política económica en un año electoral”
Otra fortaleza es la fiscal: Argentina logró un superávit primario del 1,4% del PBI en 2025 y no es negociable, lo que constituye un ancla y fortaleza tras décadas de déficits crónicos. El saldo comercial energético y el incipiente avance de la minería empujan las cifras del balance comercial, revisadas al alza para este año y el próximo, respaldadas por la mejora en los términos de intercambio (el petróleo contribuye este año, a diferencia del anterior) y la desaceleración de importaciones por menor consumo.
— ¿Y cuáles identifica como las debilidades más relevantes en este contexto?
— Entre las debilidades y riesgos macroeconómicos destaco el nivel de actividad y consumo, el conflicto político con provincias y el Congreso, un tipo de cambio real bajo y la posible salida del cepo, además del mercado laboral. Allí apunta la reforma laboral para permitir la creación de empleo privado, que lleva quince años pendiente en Argentina y sigue siendo un punto sensible del ajuste.

La estabilización de precios es el fundamento para el crecimiento económico, por lo que se debería buscar llegar a un dígito de inflación en 2027 como política de Estado y no en 2028, como se prevé actualmente. También subsiste el cepo para las empresas, aunque se ha flexibilizado para pago de dividendos. Habría que continuar con el levantamiento progresivo de restricciones cruzadas y, posteriormente, liberarlas por completo, pero todo en su debido momento.
— ¿Cómo evalúa el primer bimestre del año, considerando el cambio en la regla de ajuste cambiario y la política de compras de reservas implementada por el Banco Central?
— El escenario es el ideal para los inversores: el Banco Central acumulando reservas y el tipo de cambio bajando, gracias a la confianza en el plan económico y en parte al ingreso de dólares hacia mercados emergentes en busca de carry, apoyados por tasas reales muy positivas en la región y monedas fortalecidas. Mientras la absorción de pesos por parte de la economía continúe, esas políticas deberían persistir, aunque la inflación permanece bajo observación.
— Según los informes mensuales de la Secretaría de Finanzas, las operaciones de deuda superan los USD 30.000 millones, y en siete de los últimos ocho meses se registraron cancelaciones netas. Analistas y operadores advierten sobre un vencimiento superior a USD 4.200 millones en julio. ¿Cuál es su visión sobre este escenario?
— Hasta ahora las licitaciones en pesos del gobierno resultaron muy exitosas. En cuanto a los dólares, el Gobierno realizó una colocación menos exitosa del AN29 el año pasado. Pero, aunque fue con un monto menor, el mercado recibió bien al AO27, un instrumento corto y recomendable. Esto contribuirá a cubrir el pago de capital e intereses de julio.
“El escenario es el ideal para los inversores: el Banco Central acumulando reservas y el tipo de cambio bajando, gracias a la confianza en el plan económico”
La potencial baja del índice riesgo país podría activar el plan de salir al mercado de deuda voluntaria internacional, como hicieron otros países con planes del FMI, por ejemplo Ecuador, con éxito. Para eso, el indicador debería converger hacia la zona de 400/450 puntos básicos.
— ¿Por qué considera que son principalmente los economistas, y no los empresarios, quienes advierten sobre un posible atraso cambiario, cuando los datos de comercio exterior muestran un incremento generalizado en las cantidades exportadas?
— Quizás porque lo que queda del cepo cambiario lo impide. La libre fijación y el tipo de cambio de equilibrio son cuestiones indefinidas. Podemos discutir que este tipo de cambio no resulta útil para actividades exportadoras o el turismo receptivo, pero sí beneficia el consumo, el turismo emisivo y actividades domésticas, o empresas con deudas en dólares y sin ingresos en esa moneda.
No podemos obviar el valor relativo de los mismos bienes en distintos países; esa paridad de compra nos hace lucir caros en términos comparativos. Las cifras de comercio exterior son positivas porque el mundo demanda lo que producimos y exportamos, respaldados por nuestras ventajas comparativas y recursos abundantes. Esto ocurre incluso cuando el índice de riesgo país permanece alto y el “costo argentino” impide mejores resultados (impuestos, distancia a países desarrollados y falta de infraestructura).

— ¿Por qué el índice de riesgo país dejó de descender y se mantiene en niveles significativamente superiores a los de países vecinos?
— Posiblemente porque los inversores todavía no creen que el riesgo político de regresar a viejas prácticas de manejo económico haya desaparecido. La confianza tarda en recuperarse después de tanto daño. Además, aún no hay acceso al mercado internacional de deuda voluntaria: no existen refinanciaciones hoy para los vencimientos.
— En el escenario actual, se informan cierres de empresas, pero también el arribo de grandes firmas internacionales dispuestas a invertir en sectores como minería, energía y comercio minorista. ¿Considera que Argentina es un destino atractivo para la inversión?
— Sí, especialmente en los sectores primarios mencionados. Ya se firmaron contratos de provisión de GNL a la Unión Europea incluso sin contar con el producto final. El mundo necesita lo que Argentina puede ofrecer: petróleo, gas, minería y agro -a esto se suma la economía del conocimiento, turismo y mucha infraestructura por desarrollar-.
“La baja en el costo de fondeo de las obligaciones negociables resultó clave para la mejora del flujo de caja en muchos casos”
La baja en el costo de fondeo de las obligaciones negociables resultó clave para la mejora del flujo de caja en muchos casos, así como las primeras emisiones de empresas que no habían incursionado antes en el mercado de capitales.
— ¿Qué impactos observa en el tejido social y en los sectores más vulnerables como resultado de las políticas adoptadas en los últimos meses?
— En una primera etapa, el ajuste macroeconómico implicó una fuerte caída del ingreso real en 2024-2025 tras la devaluación inicial de un tipo de cambio ficticio y la eliminación de subsidios, lo que aceleró la inflación en los primeros meses del programa y causó un aumento de la pobreza. Este impacto recayó principalmente en trabajadores informales, jubilados, beneficiarios de planes sociales y sectores urbanos de bajos ingresos.
Durante gran parte de 2024 y principios de 2025, los salarios quedaron rezagados respecto a la inflación y el consumo interno cayó con fuerza, afectando sobre todo el comercio minorista, la economía informal y pequeñas empresas volcadas al mercado interno. El endeudamiento familiar aumentó y el consumo de bienes básicos disminuyó. Se redujo el empleo en sectores dependientes del Estado o de obra pública.
Sin embargo, con el apoyo del FMI el gasto en ayuda social (AUH y planes) no solo se mantuvo, sino que se incrementó, compensando parcialmente la reducción del gasto público por el énfasis en el equilibrio fiscal, la baja de subsidios a energía y transporte y recortes en algunas transferencias.

Desde mediados de 2025 empezaron a aparecer señales de recuperación en sectores exportadores, así como creación de empleo en energía, minería y servicios. El Gobierno mantuvo un nivel elevado de apoyo en partes de la sociedad, especialmente entre quienes priorizan la estabilidad macroeconómica, el descenso de la inflación, el orden fiscal y que no se produzcan cortes de calle. Ya se observa mejora en el salario real en algunos sectores y una fuerte baja de la pobreza, con crecimiento impulsado por inversión y exportaciones.
— ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que la recuperación económica sea sostenible en el tiempo? ¿Qué factores deberían priorizarse desde el Gobierno?
— Argentina necesita pasar de crecer entre 3,0/3,5% a 5% en forma sostenida, sobre la base de potenciar inversiones en el marco del RIGI, el nuevo régimen de beneficios impositivos para empresas medianas.
“Argentina necesita pasar de crecer entre 3,0/3,5% a 5% en forma sostenida, sobre la base de potenciar inversiones en el marco del RIGI”
Es fundamental continuar y profundizar el reordenamiento macroeconómico, abrir el cepo, acceder al mercado de deuda internacional y realizar las reformas necesarias para que el país obtenga la categoría de mercado emergente por parte de MSCI, proveedora de índices financieros globales. Si eso ocurre y el índice de riesgo país convergiera a los 400 puntos básicos, el proceso podría acelerarse aún más.
— ¿Una reflexión sobre el escenario internacional y sus efectos sobre Argentina?
— El mundo crecería este año al 3,3%, e incluso se enfrenta a amenazas como una guerra difícil de prever. Pero Estados Unidos se mantiene en crecimiento, a pesar de algunas dudas sobre la creación de empleo vinculadas con la inteligencia artificial y el aumento de la mora bancaria. La Unión Europea se recupera gradualmente y China apunta a crecer a un 4,5% luego del 5% del año anterior.
Los precios de las materias primas favorecen a los mercados emergentes, aunque se debe prestar atención a su impacto inflacionario y a las futuras decisiones de tasas de interés de los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal, que se encuentra rezagada en ese aspecto. Este escenario favorece a Argentina y los términos de intercambio resultan positivos. También incide de manera favorable la baja de tasas de interés prevista por parte de Estados Unidos.
Argentina aún enfrenta desafíos internos, pero los flujos de fondos hacia la región aumentan y ya se observan inversiones en sectores estratégicos primarios.
La guerra terminará en algún momento, pero pueden surgir otros acontecimientos impredecibles.
Fotos: Maximiliano Luna
ECONOMIA
Cuándo cobro la jubilación de ANSES en marzo 2026

Con la llegada de marzo, millones de personas esperan conocer el impacto de la nueva actualización de haberes y el calendario de pagos dispuesto por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). El organismo oficializó una suba del 2,88% para jubilados, pensionados y titulares de asignaciones, que comenzará a regir desde el primer día hábil del mes.
El ajuste responde a la fórmula de movilidad vigente, que toma como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos meses previos, manteniendo el mecanismo de actualización mensual. Además, se confirmó la continuidad del bono extraordinario para los sectores de menores ingresos.
El monto de la jubilación mínima quedó establecido en $369.600,88. A este valor se le suma un bono de refuerzo de $70.000, idéntico al del mes anterior, por lo que ningún jubilado del sistema contributivo cobrará menos de $439.600,88 en marzo.

El haber máximo del sistema previsional ascenderá a $2.487.063,95. En el caso de las prestaciones no contributivas y universales, los valores también registran aumentos: la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) alcanzará los $295.680,70; con el bono, el total se eleva a $365.680,70.
El aumento se acredita automáticamente en las cuentas bancarias declaradas por cada beneficiario, sin necesidad de trámites adicionales para percibir el ajuste ni el refuerzo.
El bono extraordinario de $70.000 continuará en marzo de 2026, según lo dispuesto por la Resolución 38/2026 publicada en el Boletín Oficial. Este beneficio está dirigido a los sectores de menores ingresos y se otorga a quienes perciben la jubilación mínima, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), las Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez, así como a las Madres de Siete Hijos.
El bono no presenta variaciones respecto al mes anterior y se suma al haber correspondiente de cada prestación. De esta manera, quienes cobren una jubilación mínima, una PUAM o una PNC verán reflejado el refuerzo en su liquidación mensual, elevando el ingreso final que perciben por ANSES. El pago se realiza junto al haber mensual y no requiere gestión adicional por parte del beneficiario.
El Sueldo Anual Complementario (SAC), más conocido como aguinaldo, se calcula tomando el 50% de la mayor remuneración mensual percibida por el jubilado dentro de cada semestre (de enero a junio y de julio a diciembre).
Para este cálculo, se tiene en cuenta únicamente el haber jubilatorio base con sus respectivos aumentos por movilidad, pero no se incluyen los bonos extraordinarios (como el refuerzo de $70.000 mencionado en marzo), ya que estos tienen carácter “no remunerativo”.
El primer medio aguinaldo se abona con los haberes de junio y el segundo con los de diciembre.
El calendario de pagos de ANSES para marzo 2026 se organiza, como es habitual, según la terminación del último número del Documento Nacional de Identidad (DNI) del titular. Los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo cobrarán en las siguientes fechas:
- DNI terminado en 0: 9 de marzo
- DNI terminado en 1: 10 de marzo
- DNI terminado en 2: 11 de marzo
- DNI terminado en 3: 12 de marzo
- DNI terminado en 4: 13 de marzo
- DNI terminado en 5: 16 de marzo
- DNI terminado en 6: 17 de marzo
- DNI terminado en 7: 18 de marzo
- DNI terminado en 8: 19 de marzo
- DNI terminado en 9: 20 de marzo

Para quienes tienen ingresos superiores a la mínima, las fechas son:
- DNI terminados en 0 y 1: 23 de marzo
- DNI terminados en 2 y 3: 25 de marzo
- DNI terminados en 4 y 5: 26 de marzo
- DNI terminados en 6 y 7: 27 de marzo
- DNI terminados en 8 y 9: 30 de marzo
Las fechas y el lugar de cobro pueden consultarse de manera personalizada a través de la plataforma “Mi Anses” o en la aplicación móvil del organismo, ingresando con el CUIL y la Clave de la Seguridad Social.
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ECONOMIA
La correcta evaluación de costos y normas regulatorias se consolida como pilar de la rentabilidad en la importación

El escenario del comercio exterior está atravesando una transformación estructural que redefine las reglas de juego para los pequeños importadores.
Según los expertos, después de años marcados por la incertidumbre normativa y las barreras administrativas, 2026 se presenta como un período de normalización y apertura, donde la clave del éxito ya no reside únicamente en la capacidad de “traer mercadería”, sino en la especialización estratégica y la lectura precisa de los costos ocultos.
Para los emprendedores y pequeñas y medianas empresas (pyme), el negocio de importación ha dejado de ser una apuesta a ciegas para convertirse en un proceso de planificación técnica. En este nuevo contexto, la diferencia entre la rentabilidad y el fracaso financiero depende de la selección del nicho, el uso de las nuevas herramientas legales y el entendimiento de una demanda interna más selectiva.
Uno de los errores más comunes del importador novato es dejarse seducir por los productos que presentan un alto volumen de ventas en plataformas digitales. Joaquín Méndez, empresario con casi una década en el rubro y fundador de varias compañías dedicadas a la importación desde China, advierte que la saturación del mercado es el principal enemigo del margen de ganancia.
Compezar copiando lo que ya está saturado no es estrategia, es improvisación (Méndez)
“Empezar copiando lo que ya está saturado no es estrategia, es improvisación”, sostiene Méndez. Según su experiencia, hay categorías que deben evitarse al iniciar:
- Electrónica genérica: Los auriculares tipo AirPods y los smartwatches económicos lideran la lista de riesgos. Al ser productos masivos, la competencia es puramente por precio y el índice de fallas técnicas puede dañar la reputación del vendedor.
- Accesorios de telefonía: Cables, cargadores y fundas básicas son productos donde el consumidor no percibe mejoras de calidad interna. “Sin volumen masivo o tienda física que permita la venta cruzada, los márgenes se vuelven insignificantes”.
- Productos de moda y para el hogar: Artículos como picadores manuales, luces LED rítmicas o pistolas de masaje tienen ciclos de vida cortos. Cuando el producto se viraliza, el ingreso masivo de competidores lleva los precios a la baja.
- Bienes voluminosos o de talle variable: El calzado y los pequeños electrodomésticos (como freidoras de aire o cafeteras) presentan desafíos logísticos y financieros. El calzado exige variedad de talles y genera capital inmovilizado, mientras que los electrodomésticos pesados obligan a la importación marítima, aumentando la inversión inicial y el riesgo para quienes recién comienzan.
Frente a las trampas del impulso y el producto de moda, la opción está en encontrar variantes específicas dentro de categorías con demanda comprobada. El enfoque actual requiere dejar de lado lo masivo y apuntar a resolver problemas concretos de nichos determinados.

Méndez recurre a ejemplos recientes: menciona un corrector de postura que resolvía una necesidad puntual y permitió márgenes favorables, con una facturación de USD 3.000 en el primer mes. Otro caso fue el de auriculares con cancelación de ruido diseñados para dormir, que agotaron el stock inicial de 100 unidades en diez días.
En este marco, el objetivo es importar variantes dentro de categorías donde los grandes importadores aún no han respondido a todas las demandas. Méndez asegura: “La oportunidad aparece cuando se identifica una variante concreta dentro de una categoría existente”.
Para que la importación sea sostenible, es imperativo trascender el entusiasmo por el precio de origen. La viabilidad de una operación se apoya en tres pilares fundamentales que todo emprendedor debe dominar antes de realizar su primer pedido.
Primero, la selección del nicho: si el producto es igual al de otros, el margen se esfuma en una competencia de precios. Segundo, el análisis detallado de costos. Méndez destaca: “La mayoría solo mira el precio del producto en origen, pero después aparece el flete, los impuestos, los gastos logísticos y los costos de comercialización como publicidad, comisiones o envíos”. Si esta matemática falla, un proyecto que parece rentable en papel puede resultar en pérdidas.
Trabajar con proveedores confiables y hacer pedidos pequeños para testear la calidad es la recomendación técnica que minimiza riesgos
Por último, cumplir con los requisitos normativos. Antes de comprar, hay que confirmar si el producto requiere certificaciones especiales como seguridad eléctrica o normas de salud. Trabajar con proveedores confiables y hacer pedidos pequeños para testear la calidad es la recomendación técnica que minimiza riesgos.
El marco regulatorio en Argentina ha cambiado y orientado sus procesos hacia la simplificación. Joaquín Méndez subraya que la modificación del Código Aduanero ha introducido una herramienta vital para la pyme: el dictamen anticipado.

“Por primera vez, el importador puede conocer de antemano tres variables críticas: la clasificación arancelaria del producto, la valoración económica según la Aduana y el cumplimiento de reglas de origen”, explica Méndez.
Hasta hace poco, estas definiciones se obtenían solo cuando la mercadería ya había llegado, generando sobrecostos y demoras. Ahora, la autoridad debe responder en 30 días; si no lo hace, el importador puede avanzar bajo garantía. El silencio burocrático se transforma entonces en un permiso tácito, limitando el riesgo de sorpresas impositivas al nacionalizar la carga. Según Méndez, “el miedo a lo desconocido”, considerado la principal barrera psicológica para el sector, comienza a disiparse.
Para ingresar al negocio de importación, los pasos recomendados por los especialistas son:
- Definir y validar: investigar la demanda real y asegurarse de que no existan restricciones legales para el producto.
- Analizar el costo total: estimar el precio final en depósito, con todos los gastos contemplados.
- Hacer un pedido de prueba: registrar cómo se comporta la logística, la demanda y la calidad del producto sin arriesgar demasiado capital.
- Escalar: solo una vez comprobado el funcionamiento y el mercado, invertir para ampliar el volumen.
Santiago Ribatto Crespo, socio fundador de AltoRancho, sugiere con base a su experiencia: “Si tiene la oportunidad, lo primero que le recomendaría es viajar y aprender todo lo que pueda. No solamente sobre el producto, sino sobre cómo funciona el mundo de la importación: conocer fábricas y entender los procesos”.
En el panorama de 2026 después de un 2025 de fuerte crecimiento, Gabriel Salomón, director de Jidoka, afirma que las importaciones han mostrado una dinámica ascendente, impulsada por cambios en los patrones de consumo y mayor apertura comercial.

Salomón identifica cuatro líneas de oportunidad para lo que viene:
- Nuevos orígenes: Además de China, países como India, Vietnam y Tailandia emergen como alternativas competitivas.
- E-commerce especializado: La logística de pequeños envíos y el cumplimiento normativo para importaciones de bajo valor seguirán en expansión.
- Acuerdos internacionales: El vínculo comercial con Estados Unidos y la Unión Europea abre puertas para quienes busquen posicionarse como distribuidores de marcas de ese país en el mercado local.
- Arbitraje geopolítico: Las tensiones entre grandes potencias generan cambios en flujos de inversión que los importadores ágiles pueden capitalizar.
El desafío para 2026 será adaptarse a los movimientos globales y a las variaciones de precios internacionales; quienes permanecen estáticos sufrirán presión frente a competidores más flexibles.
Aunque aprovechar la escala internacional tiene ventajas, Ribatto Crespo remarca que la empresa también debe interpretar los cambios en el mercado interno.
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ECONOMIA
Una cuestión que obsesiona a empresas y familias: ¿se puede bajar la tasa de interés?

La estrategia monetaria oficial tiene en vilo a los analistas económicos, debido a la divergencia entre un Banco Central expansivo y un Tesoro contractivo. “Mientras la autoridad monetaria inyecta liquidez mediante la compra de divisas al sector privado, el Tesoro compensa este movimiento, absorbiendo esos pesos principalmente a través de sus licitaciones quincenales”, dice un documento del Ieral, brazo de investigación y estudios de la Fundación Mediterránea.
“La actual configuración implica que el Tesoro defina, al menos parcialmente, la programación monetaria. Hacia adelante, se requiere que el esquema avance hacia un escenario donde la autoridad monetaria recupere la plena autonomía en la definición de la política monetaria y pase a contar con una comunicación clara y consistente de la misma”, dice un análisis firmado por el economista Maximiliano Gutiérrez.
La dinámica actual, agrega, “puede interpretarse una estrategia de pre-financiamiento preventivo, aprovechando el apetito del mercado por instrumentos locales, aun cuando en más de una oportunidad ha tenido que ’entregar premio’, al convalidar tasas de interés más atractivas que las que se observaban en el mercado secundario”.
De ese modo, explica, “al tomar más pesos de lo que estrictamente necesita para cubrir los vencimientos inmediatos (ratio de rollover significativamente superior a la unidad), la autoridad financiera logra constituir un colchón de liquidez que mitiga potenciales riesgos futuros de refinanciación ante eventuales episodios de volatilidad que puedan llegar a plantearse, dado el exigente cronograma de vencimientos en pesos que deberá afrontar en lo que queda del año”. Pero eso, advierte Gutiérrez, “olantea un trade-off evidente: la absorción excedente de pesos presiona la estructura de tasas de interés de muy corto plazo”
Un gráfico del informe resume los factores de variación de la base monetaria durante el primer bimestre, con una caída neta de USD 2 billones (millones de millones), una contracción monetaria equivalente a poco más de USD 1.400 millones.

“La acumulación de reservas se ha consolidado como el único factor de expansión monetaria”, dice el documento, que precisa entre primer bimestre y las primeras 3 ruedas de marzo, el BCRA acumuló compras por USD 2.827 millones. Elevando su ritmo de intervención diaria de USD 58 millones en enero a USD 86 millones en febrero. Aun así, la base monetaria se contrajo, como muestra el gráfico.
Por caso, el martes 24 de febrero el BCRA informó compras por USD 48 millones, pero ese mismo día el tesoro vendió dólares por USD 72 millones. Y el jueves 26, mientras el Central compró USD 41 millones, el tesoro vendió por USD 51 millones.
El gobierno parece apuntar así a mantener el dólar en torno de $1.400, como herramienta anti-inflacionaria. Mientras el dólar bajaba en el mercado mundial, esa política era relativamente amortiguada por el contexto externo. Pero con la suba del dólar tras el inicio de la guerra en Medio Oriente, el peso quedó a contramano de otras monedas, como el real brasileño, que se devaluó respecto al dólar, acentuándose la pérdida de competitividad bilateral con el mayor socio comercial de la argentina.
“En síntesis, la estacionalidad de la demanda de dinero ha actuado como un factor de postergación en el proceso de remonetización, condicionando la trayectoria de la base monetaria. Si bien la autoridad monetaria mantuvo una posición compradora en el mercado de cambios durante las primeras semanas de 2026, el impacto expansivo de dichas intervenciones fue íntegramente esterilizado”, dice Gutiérrez, cuyo informe precisa el inicio del ciclo de alta volatilidad de las tasas en julio del año pasado, cuando el gobierno inició el retiro de las Lefis, una acción que provocó fuertes remezones en los mercados financiero y cambiario.
“La combinación de una liquidez restrictiva, sujeta a cambios abruptos, y las intervenciones discrecionales del Banco Central (como la apertura de ventanillas o ajustes puntuales de encajes) fomenta episodios de elevada volatilidad de las tasas. Esta incertidumbre actúa como un costo adicional, imponiendo a las tasas un piso más elevado del que resultaría en un escenario de mayor previsibilidad”, describe el documento, que identifica la tasa de caución a un día “como el principal termómetro de la liquidez disponible”.
Así lo explica: “cada vez que el Tesoro logró un rollover superior al 100%, “seca” la plaza e impulsa al alza la caución. Dicha tendencia suele revertirse gradualmente a medida que el BCRA inyecta pesos mediante la compra de divisas”.
Según Gutiérrez, “esta elevada volatilidad en las tasas cortas, incluyendo marcadas fluctuaciones intradiarias, resulta disfuncional para el sistema. La incertidumbre resultante no solo obstaculiza la toma de decisiones estratégicas, sino que altera la operatividad financiera al forzar un acortamiento precautorio en los plazos de cualquier de cualquier decisión financiera”.
El documento analiza el rendimiento de las Lecaps (Letras de Capitalización) y la “arquitectura” de la curva de tasas en pesos y el comportamiento de las tasas activas (las que pagan los tomadores de crédito) y pasivas (las que pagan los bancos) en lo que llama “la era de la volatilidad” y finalmente se pregunta hay espacio para recortar las tasas de interés, hoy en niveles reales (esto es, descontada la inflación) muy altos. Por caso, precisa, “la tasa real de adelantos en cuenta corriente, el canal de financiamiento más ágil, se disparó desde el 2% hasta un pico de casi el 21% anual a finales de febrero, para iniciar marzo en el rango del 2/2,5% anual”. En tanto, agrega, las tasas para préstamos personales, que habían ido descendiendo hasta fines de enero, volvieron a empinarse y están actualmente en cerca del 14% real anual, algo que está detrás del fuerte aumento de la morosidad en ese segmento de la actividad bancaria.
Al plantearse si hay espacio para recortar las tasas Gutiérrez explica que eso depende de tres factores: la tasa libre de riesgo de EEUU (esto es, la que pagan los bonos del Tesoro norteamericano) las expectativas de depreciación cambiaria y el nivel de riesgo país. “Si la tasa nominal local pasara a ubicarse por debajo de la suma de estos tres componentes, se reduce el incentivo a mantenerse en pesos y con ello se impulsaría una dolarización de carteras, comprometiendo la demanda de dinero”, señala. Y en el actual contexto, indica, “no se vislumbra un margen para profundizaciones adicionales a la baja en las tasas en pesos durante el corto plazo”.
Además, la persistencia de la inflación limita aún más el margen para nuevos recortes de tasas. En suma, “la volatilidad de las tasas es inherente al esquema monetario vigente y la actual configuración caracterizada por un Banco Central expansivo y un Tesoro contractivo tiende a exacerbar dicha inestabilidad”.
En lo inmediato, dice Gutiérrez, “la ausencia de cambios significativos en la tasa libre de riesgo de EEUU, en las expectativas de depreciación y en la prima de riesgo país, limitan la proyección de descensos adicionales en las tasas en pesos. A este escenario se suma una inflación persistente para el primer trimestre, lo que restringe el margen de maniobra sobre las tasas nominales ante la necesidad de preservar rendimientos reales en terreno positivo. Sucede que la estabilidad del esquema monetario-cambiario “está supeditada a la credibilidad de las bandas y al anclaje de las expectativas de depreciación. Ante la ausencia de estas condiciones, tanto el atractivo de las tasas en pesos como la eficacia de los instrumentos de cobertura se verían severamente limitados frente a eventuales episodios de dolarización de carteras”.
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