POLITICA
Seguirá preso el agresor que arrojó una botella contra Milei el día de su asunción presidencial

La Cámara Federal de Casación Penal rechazó un recurso del agresor que el 10 de diciembre de 2023 le arrojó un botellazo al presidente Javier Milei, el día de su asunción presidencial, y denegó el pedido de libertad condicional, con lo que seguirá detenido.
La Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, con la firma de Carlos Mahiques, Mariano Borinsky y Guillermo Yacobucci, declaró inadmisible el recurso presentado por la defensa de Gastón Ariel Mercanzini.
El agresor cumple una condena unificada de tres años y seis meses de prisión por haber arrojado una botella de vidrio contra la caravana presidencial el día de la asunción de Milei y cargos de violencia de género por otra denuncia.
El 10 de diciembre de 2023, cuando Milei se trasladaba desde el Congreso hasta la Casa Rosada, junto a su hermana Karina Milei, al pasar por Avenida de Mayo y Montevideo le arrojaron una botella de vidrio.
El proyectil cayó sobre el subcomisario Guillermo Armentano, perteneciente a la Superintendencia de Seguridad y Custodia de la Policía Federal Argentina, quien formaba parte del primer anillo de seguridad del Presidente.
El impacto, arriba de la oreja, le provocó una herida por la cual comenzó a sangrar en el cuello.
Mercanzini se entregó al día siguiente. Dijo que estaba desocupado, que era adicto, que cuando ocurrieron los hechos estaba borracho y que vivía en la calle. Le pidió perdón a Milei y se arrepintió.
En mayo de 2024, la jueza María Eugenia Capuchetti condenó a Mercanzini en un juicio abreviado a un año y seis meses de prisión, según el acuerdo al que habían llegado la defensa y el fiscal Carlos Rívolo.
La pena de un año y seis meses por el botellazo se unificó con la condena anterior por violencia de género en una pena única de tres años y seis meses de prisión efectiva.
En septiembre de 2025, la defensa de Mercanzini solicitó su libertad condicional, al argumentar que había cumplido el tiempo mínimo requerido por la ley (dos tercios de su condena cumplida) y que registraba buena conducta dentro del penal.
Sin embargo, en noviembre de 2025, el juzgado federal 9 rechazó ese pedido. Los motivos centrales fueron que Mercanzini no había mantenido la calificación mínima de “Buena” en su nota de concepto de tratamiento durante las dos terceras partes de la condena cumplida.
Además registraba un expediente disciplinario en trámite por el hallazgo de un objeto cortopunzante entre sus pertenencias, y los equipos técnicos del Servicio Penitenciario Federal emitieron por unanimidad un pronóstico de reinserción social desfavorable.
El juzgado también señaló que el domicilio propuesto por Mercanzini para cumplir la libertad condicional se encontraba en Concepción del Uruguay, la misma ciudad donde residen las víctimas de violencia de género por las que fue condenado, y donde tenía prohibido ingresar.
La defensa apeló ante la Cámara Federal de Casación Penal al sostener que la resolución del juzgado no estaba suficientemente fundamentada.
Los jueces Mahiques, Borinsky y Yacobucci rechazaron ese planteo y consideraron que el juzgado había explicado adecuadamente las razones de su decisión.
Dijeron que los argumentos de la defensa solo reflejaban una opinión distinta sobre la cuestión resuelta, sin demostrar ningún vicio que justificara revocarla. Por eso declararon inadmisible el recurso de casación, sin imposición de costas.
Hernán Cappiello,Conforme a
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Un giro para reactivar y recuperar apoyos

El dogma siempre encuentra un límite, el de la realidad. Ante esa frontera parece encontrarse ahora el Gobierno como para empezar a analizar un giro o, al menos, una corrección en algunas de sus políticas económicas.
Después de varios meses, el Gobierno analiza medidas para tratar de reanimar una economía mayoritariamente estancada, salvo en los sectores extractivos y agropecuarios.
Con ese objetivo y siempre que la explosiva situación internacional no obligue a cambiar planes, se evalúa, entre otras medidas, bajar las tasas y permitir aumentos de salarios en porcentajes hasta ahora bloqueados, según diversas fuentes oficiales y privadas.
La recalibración se adoptaría aún a riesgo de tener que afrontar un poco más de inflación y a pesar de que hace diez meses que la senda descendente de los precios se interrumpió para volver a instalarse como un interrogante y un motivo de incertidumbre más que como una respuesta y una certeza positiva para la mayoría de los argentinos.
Un importante ministro, un par de funcionarios y un fuerte inversor con sede en Manhattan , entre otros, dicen en off the record haber escuchado esa decisión (o intención) de boca del propio Presidente. En la Casa Rosada y en el Palacio de Hacienda hacen silencio.
Sin embargo, en el Gabinete son varias las voces que admiten que la caída de consumo, la destrucción de empleo formal y privado más la pérdida de poder adquisitivo, que ya tienen eco en la calle y en las encuestas, empiezan a penetrar en la blindada sensibilidad oficial y a preocupar, como para obligarlos a revisar algunas políticas.
“Hay que mover la micro. Ya el Presidente lo admitió y lo habló con el equipo económico”, coinciden dos calificadas fuentes del Gobierno y del sector privado. Que el nuevamente iracundo Javier Milei y el equipo económico minimicen los indicadores microeconómicos negativos y los contrapongan con cifras sectoriales y parciales hábilmente manejadas para relativizarlos o negarlos parece a esta altura más una estrategia comunicacional que una creencia indubitable.
“Después de Semana Santa va a haber algunos cambios aprovechando que el índice de precios debería bajar por cuestiones estacionales y porque ya no debería haber aumentos de precios regulados. Además, al mismo tiempo, se va a profundizar el ingreso de divisas. Por lo tanto, el impacto sería menor en el IPC y, aún con más pesos en la calle, no habría más presión sobre el dólar”, explica una de las fuentes que dice estar al tanto de la iniciativa. Y la avala con entusiasmo.
El ingreso del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo que comanda Luis Caputo es visto como una señal que reafirmaría el sentido de la corrección en proceso. Talvi se ha expresado en varias oportunidades en línea con programas de ajuste más gradualistas que de shock. El escenario actual lo validaría.
Después de las elecciones de octubre, la realidad ofreció un panorama en la economía real más complejo que el prometido. Hasta hace un par de meses el Gobierno enfrentaba sin fisuras y con decisión de hierro el típico dilema de todo plan de ajuste (inflación versus actividad), bajo la premisa de evitar los aumentos de precios aun a costa del impacto en la actividad.
El estancamiento, que en algunos sectores llega a hacer de lisa y llana recesión, sin que la inflación volviera a la tendencia decreciente convirtieron aquel dilema en un trilema. A la estanflación se sumó el impacto negativo en la opinión pública. Ya no son dos variables en pugna sino tres y una de ellas, la última, es muy difícil de manejar cuando cambia de sentido.
Para salir de ese laberinto, el Gobierno se vio obligado a elegir dos variables por atender y corregir y parece haberse resignado a aceptar que lo mejor es que haya un poco de plata en la calle para reactivar la economía y mejorar el humor social. La figura de Talvi cobra relevancia en ese giro. O corrección gradualista. Los mesadineristas se abren a los macroeconomistas.
“Javier no quería saber nada con medidas que pudieran afectar más su principal activo que es la lucha contra la inflación, pero empezó a asumir y aceptar que había que hacer algo para no poner en riesgo la sustentación política que le da el apoyo social”, interpreta un alto funcionario de la gestión libertaria para justificar la revisión de posiciones. Bastante similar a lo que dicen haber escuchado un par de inversores que esta semana participaron en Nueva York de la Semana argentina. Tan argentina que no faltaron motivos de celebración, tanto como ruido y escándalos.
La buena acogida que tuvo el road show mileísta en el mundo de los negocios, (como un primer paso), potenciado por el inusual apoyo al rumbo de parte de la multipartidaria de gobernadores que viajó, sin embargo, no logró que los problemas de fondo desparecieran de la agenda pública. Mucho menos, de las preocupaciones cotidianas de los argentinos afectados por la situación económica. La falta de anuncios concretos impidió la repercusión fuera del universo de la gente de negocios.
Por el contrario, las reiteradas (y desubicadas) diatribas presidenciales a los dos empresarios argentinos que él convirtió en enemigos poco ayudaron para mejorar el humor en la opinión pública local. Pero, sobre todo, un nuevo daño autoinfligido del Gobierno operó como un vaso de ácido arrojado sobre las heridas de la sociedad.
El escándalo que se desató por la injustificable inclusión de la esposa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el avión presidencial y en el lujoso hotel donde se alojó la comitiva oficial terminó por ridiculizar la prédica moralizante emprendida por Milei y amplificada por el propio Adorni.
También repuso comparaciones odiosas y expuso la vigencia de inaceptables “privilegios” típicos de la casta, según la calificación que oportunamente le había dado el propio jefe de Gabinete. Fue hace dos años cuando anunció el lanzamiento de una reglamentación para ponerles fin. La misma que el ministro karinista ahora se encargó de violar. Entre otras cosas, se refería precisamente al traslado de familiares de funcionarios en aeronaves oficiales.
La habilidad que Adorni supo mostrar en su condición de vocero para defender al Gobierno así como para ridiculizar a opositores, a críticos o a quienes simplemente osaban hacer preguntas incómodas sobre la gestión y las políticas públicas pareció haberse devaluado en su autodefensa. Trastabilló, se enojó, dejó preguntas sin responder. Y le llegaron de una sola vez todas las facturas que, a lo largo de dos años, habían acumulado sus víctimas y adversarios. Externos e internos.
En nada lo ayudó su compañero de viaje en avión privado y anfitrión en Punta del Este, durante el último fin de semana largo de carnaval. La naturalización y liviana justificación de lujos y gastos que pocos pueden afrontar hecha en defensa del jefe de Gabinete por Marcelo Grandio tuvo el agravante de que este es conductor y contratista de la TV Púbica. Con la tuya.
Como si fuera poco todo eso, el escándalo volvió a instalar en la opinión pública otro de los puntos débiles del Gobierno, como es la feroz disputa interna, que tiene en el centro del ring a la empoderadísima Karina Milei frente al devaluado Santiago Caputo. Una pelea que está en su pico, pero que no se circunscribe a ellos dos, sino que se extiende a otros actores del oficialismo. Es el caso de la senadora Patricia Bullrich, que sin integrar el bando caputista goza de la creciente desconfianza del ala karinista. En ese contexto no sorprendió que se instalara en las redes la sospecha de que en el caso Adorni pudo haber filtraciones originadas en el seno del oficialismo.
La publicación al unísono de apoyos en las redes sociales por parte del Presidente, los ministros, el gurú Caputo y propagandistas de todas las alas del oficialismo no es precisamente una demostración de unidad (y menos de espontaneidad), sino más bien una expresión de preocupación y disciplinamiento interno.
La sucesión de escándalos en la cima del poder y las contradicciones con lo declamado podría ser mucho para una sociedad cuyo presente en materia económica no solo se define por la negativa sino que viene bajando sostenidamente sus expectativas de mejoras personales y generales en el futuro. Por ahora, resiste.
Las encuestas empiezan, sin embargo, a dar algunas señales de alerta. En el último mes se profundizó la opinión negativa sobre la marcha de la economía, sobre la situación personal y familiar, y volvió a caer la esperanza de mejoras en el corto y mediano plazo. La mayoría de las mediciones precede a los ruidos de los diez días.
No debería extrañar ese signo. “Dos de cada tres encuestados dice estar endeudado y tres de cada cuatro, que les cuesta llegar a fin de mes”, señala el consultor Federico Aurelio.
En al menos tres encuestas de consultoras prestigiosas, elaboradas para sus clientes, más de la mitad de los argentinos (cada vez más cerca del 60%) es crítica de la situación económica y cuestiona la gestión. La tendencia viene profundizándose en los últimos dos meses.
Bajos ingresos, recesión y empleo encabezan el ránking de preocupaciones, dominado por los asuntos de índole económica, en un top cinco en el que la excepción es la corrupción. La inflación ya no está en esa cima.
Parece ser un buen plafón para el plan de recalibración que evalúa el Gobierno con la intención de reactivar la actividad económica aun a costa de algún recalentamiento de los precios. Siempre que sea acotado. El problema adicional es que la conflictiva y volátil situación internacional podría ponerle más presión a la inflación local. Otra vez, Trump.
En el Gobierno toman nota de que si bien ese malestar, agudizado por la situación económica, ha estado hasta ahora bastante desacoplado de la opinión sobre el Presidente y algo menos sobre su gestión, se ha empezado a registrar un deterioro de la figura de Milei, aunque más atenuado. Aquella disociación, así como esta naciente vulnerabilidad son advertidas por los consultores Federico Zapata, Pablo Knopoff y Alejandro Catterberg.
A favor del Gobierno y de Milei, en particular, parece jugar decisivamente el mayor rechazo o desafección que sigue concitando el resto de las figuras políticas, capaz de compensar cuestionamientos por la marcha de la economía.
“Es muy notable lo que sucede, ya que cae la imagen presidencial, pero también cae todo el sistema político en la consideración social. Se puede decir que Milei desacumula, pero nadie acumula. Hay una desconexión de la sociedad con la dirigencia política, a excepción del Presidente”, señala Zapata. Para para bien o para mal, para adherir a él o para rechazarlo, Milei sigue teniendo la centralidad. El resto es ausencia y rechazo.
Por ahora, “aparecen demandas, pero la sociedad no encuentra interlocutores para sus demandas fuera del oficialismo”, dice el director de la consultora Escenarios.
En las distintas variantes de la oposición ya tomaron nota. Son muchas las conexiones subterráneas para tratar de construir algo nuevo. Y no solo están involucrados políticos. También hay actores sociales y empresarios tentados para armar algo superador. Algo así como continuidad y cambios, antes que rupturas.
La experiencia indica que es muy alta la probabilidad de que un mayor deterioro de la situación económica rompa el actual desacople entre performance e imagen presidencial.
Ahí es donde ponen la mira los nada numerosos funcionarios del Gobierno con más sensibilidad política, aunque no necesariamente más influencia en la toma de decisiones. Son ellos los que más celebran las señales revisionistas.
Algunos de ellos, en especial los que tienen más vínculo con la otredad política, advierten que tienen una ventana de oportunidad que no se extendería más allá de septiembre para avanzar con las reformas sin mayor oposición, como se verificó en las sesiones extraordinarias, que el Gobierno superó con pocos sobresaltos.
“Durante estos días en Manhattan los propios gobernadores que hicieron profesión de fe sobre las bondades del equilibrio fiscal, la iniciativa privada, la apertura comercial, es decir sobre el rumbo general del Gobierno, también advirtieron que en menos de seis meses dejarían de ser tan condescendientes. Sobre todo, si como ellos advierten el mileísmo va por sus territorios y encima si siguen cayendo sus ingresos y no se recupera la actividad”, contó un importante inversor con fuertes intereses en el país en diversos rubros que le dijeron varios de ellos. El financista mantiene un diálogo frecuente con los principales funcionarios del Gobierno y especialmente con el equipo económico.
El tiempo corre, las correcciones esperan y la sociedad demanda. El Gobierno tiene la pelota de su lado. Todavía.
Conforme a
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El peronismo no K sumó otra actividad en conjunto y mostró un acercamiento con el campo

El peronismo en movimiento. Esa definición bien podría ser un eslogan de este tiempo político de la oposición. Una oración que encuadra bien con el momento de un sector del PJ, que trata de mostrarse activo, unido y en búsqueda de construir una agenda nueva con sectores productivos.
Son actividades y fotos las que marcan ese recorrido. Y la que hoy se tomaron los diputados nacionales Miguel Pichetto, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, el senador santafesino Marcelo Lewandowski y el diputado provincial Diego Nanni, uno de los dirigentes del interior que apoya la candidatura de Axel Kicillof. Todos confluyeron en una feria del sector agropecuario que se realiza todos los años en San Nicolás.
La imagen es una muestra de la voluntad que tienen de trabajar juntos. Simbología con carga electoral. Imágenes de una larga película que ya se empezó a emitir. Los cinco son caras visibles de un peronismo que camina por la vereda de enfrente del cristinismo desde hace tiempo.
Los tres diputados son de los dirigentes que más vienen empujando la construcción de una alternativa anti Milei, mientras que el senador por Santa Fe hace tiempo que ha decidido caminar por su cuenta en la provincia, sin sellar ningún tipo de acuerdo que incluya a nombres propios del kirchnerismo. Tal es así que evitó ser el candidato de unidad en las elecciones de medio término, pese a que tenía el aval de Cristina Kirchner.

Nanni, que está en uso de licencia de su rol como intendente de Exaltación de la Cruz, fue el candidato a diputado que el kicillofismo logró imponer en la segunda sección electoral, donde logró un triunfo inesperado. La característica de todos los actores presentes es que están armando alternativas políticas en paralelo al sector que lideran Cristina y Máximo Kirchner
El martes, en una de las oficinas que tienen un puñado de legisladores frente al Congreso, se reunieron el grupo de diputados federales con dos ex ministros de Agricultura como el bonaerense Julián Domínguez y el entrerriano Juan José Bahillo, con quienes hablaron sobre leyes vinculadas al mundo de la agroindustria.
El sector del peronismo no K tiene la intención de mostrarse cerca de las necesidades del campo, que hace años viene teniendo una relación tensa con las expresiones justicialistas que ha sido gobierno. Michel, Pichetto y Tolosa Paz tienen en agenda impulsar proyectos como el régimen de inversiones para el desarrollo agroindustrial federal, la modificación de la ley de emergencia agrícola y la ley federal de riego.
Los tres, más Nanni y Lewandoski, visitaron la nueva planta de Sidersa, a la vera de la ruta 9. “Se necesita un gobierno nacional que reconozca la capacidad de inversión, de desarrollo y de encadenamiento de valor que tiene la industria argentina”, sostuvo Tolosa Paz, en un mensaje teledirigido a las políticas libertarias.

“No queremos una industria cerrada, sino una industria que pueda competir en igualdad de condiciones”, fue el mensaje de Michel, otro de los dirigentes que trabajan en la construcción de alianzas para construir un frente anti Milei que sea bien extenso y diverso.
Esa idea estuvo presente en la charla que el ex titular de la Aduana y Pichetto tuvieron con los hermanos Santiago y Manuel Passaglia en una de las oficinas del autódromo donde se hizo la feria. El intendente de San Nicolás y el diputado provincial tienne aspiraciones por fuera del cerco municipal.
Hicieron un buen papel con Hechos, la fuerza que fundaron para competir en las elecciones del 7 de septiembre, y trabajan para dar un salto a nivel provincial o nacional. De origen peronista, los Passaglia tienen diálogo abierto con todos los sectores de la oposición, incluyendo desde el kicillofismo hasta Provincias Unidas. Hay conductos de comunicación librados de recelos.
Otro de los que estuvo en la feria fue el ministro de Obras Públicas bonaerense, Gabriel Katopodis, que está empezando a elevar su perfil, con la intención a cuestas de ser candidato a gobernador el año que viene. “Es un sector estratégico que tenemos que fortalecer con reglas de juego claras para que el desarrollo de las inversiones sea rentable. Eso no está ocurriendo hoy”, aseguró.
Todos juegan en clave electoral. Todos tejen alianzas pensando en el futuro inmediato. Y todos tienen en sus cabezas la hipótesis de una unidad amplia para jugar en un mismo equipo. Hoy es una utopía que, algunos con más voluntad que otros, quieren desarmar, para convertir en una realidad.

El kirchnerismo, en modo electoral, cerca del campo
El jueves fue una jornada peronista en San Nicolás. Un grupo grande de intendentes, que contiene a muchos con intenciones claras de ser candidatos a gobernador, estuvo recorriendo la feria agrícola. El tinte electoral de esa visita es explícito. Sobre todo porque se trata de jefes comunales del conurbano, donde el eje productivo es la industria.
El grupo que desembarcó en el norte de la provincia de Buenos Aires estuvo compuesto por Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo “Tano” Menéndez (Merlo), Marisa Fassi (Cañuelas), Julián Álvarez (Lanús), Gastón Granados (Ezeiza) y Nicolás Mantegazza (San Vicente). Son intendentes que suelen moverse en conjunto.
De ese grupo, hay dos que tienen intenciones de ser candidatos a gobernador. El “Tano” Menéndez lo hizo explícito esta semana durante una entrevista con el streaming UnoTresCinco, donde aseguró: “Me gustaría ser candidato a gobernador”. Otermin no habló públicamente sobre el tema, pero su entorno dejó correr la idea de que le gustaría integrar la nómina de precandidatos.

Otra que aparece como opción para pelear por la silla que hoy tiene Kicillof es la intendenta de Quilmes, en uso de licencia, Mayra Mendoza. La actual diputada provincial estuvo de recorrida con el ex ministro de Agricultura Julián Domínguez, uno de los dirigentes del kirchnerismo histórico que volvió acercarse a CFK luego de su paso por el gobierno de Alberto Fernández.
En la feria también estuvieron el senador nacional Eduardo “Wado” de Pedro, el ex intendente de Carlos Casares Walter Torchio; el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense Alejandro Dichiara; los diputados provinciales Marcela Basualdo y Juan Pablo de Jesús; y el presidente del Banco Provincia, Juan Quatromo, hombre de confianza de Kicillof. Un kicillofista entre una marea cristinista.
Algunos de los intendentes presentes se acercaron a los Passaglia, anfitriones locales, y en un clima descontracturado, les propusieron volver a las filas peronistas. Sin referencia nacional, los hermanos juegan en soledad y hablan con todos. Mientras tanto, trabajan para hacer pie con mayor estabilidad en la segunda sección electoral.

El peronismo se mueve por bandas. Cada uno por su lado. Cada uno tratando de mostrar que está vivo, que trabaja pensando en protagonizar la historia electoral del futuro inmediato. Todos piensan en estar parados en la cancha cuando lleguen las elecciones.
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POLITICA
Kicillof afirmó que “se viene una nueva etapa”, a días de asumir la presidencia del PJ bonaerense

LA PLATA.- El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se prepara para asumir la presidencia del Partido Justicialista en el principal distrito del país. “Se viene una nueva etapa para el peronismo”, adelantó.
El domingo próximo es la fecha formal de elecciones en el PJ de la provincia. Habrá comicios en 17 de los 135 municipios. Kicillof asumirá luego la presidencia del partido en reemplazo de Máximo Kirchner.
“Estoy muy contento. Se viene una nueva etapa que es un imperativo. Ampliar afiliaciones, formación, preparación política y cuadros técnicos con una mirada federal”, dijo el mandatario.
Habló así mientras uno de los intendentes que avalan su proyecto nacional, Julio Alak, ratificaba la vigencia del proyecto presidencial del mandatario bonaerense.
“Quiero ratificar que apoyo de manera incondicional y como fundador del Movimiento Derecho al Futuro, la candidatura presidencial de Axel. Es garantía para Argentina”, dijo Alak. “Expresa otra Argentina diferente”, manifestó parado junto al gobernador.
El intendente, uno de los posibles aspirantes a suceder a Kicillof como gobernador de la provincia de Buenos Aires habló así antes de participar de un homenaje a Raúl Alfonsín, donde se mostró acompañado por Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Pablo Nicoletti en representación de la Unión Cívica Radical local.
El homenaje fue organizada por la Municipalidad de La Plata y la Junta Central de la Unión Cívica Radical de La Plata y se desarrolló frente al monumento que recuerda al expresidente en la Plaza Moreno de esta capital.
María José Lucesole,Conforme a
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