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Natalia Oreiro: “Empecé a vaciarme de mi propia historia para entregarle mi cuerpo a la de otros”

Natalia Oreiro premiada en el Festival de Cine de Málaga
La actriz Natalia Oreiro en diálogo con Teleshow desde España, reflejó su contexto profesional actual, la alegría con que recibió su premio y cada uno de los emotivos momentos de la cedremonia. La solidez de su trayectoria en música, televisión y cinematografía le ha permitido acumular un portafolio de proyectos de alto rendimiento en distintos aspectos.
En la conversación con Teleshow, Oreiro reveló una agenda orientada al contacto directo con admiradoras provenientes de diversos países: “Apenas termine la charla me encuentro con un grupo de fanáticas de todo el mundo”, relató feliz la artista.
La entrega de la Biznaga de Honor a Natalia Oreiro en el 29.º Festival de Málaga consagró a la actriz uruguaya como referente del audiovisual latinoamericano. El Teatro Cervantes acogió una gala emotiva en la que se celebró el reconocimiento a una trayectoria artística singular.
La actriz recibió la distinción como un homenaje a su capacidad para conectar distintas generaciones y por el lazo personal que la une a Málaga y su historia familiar.
La gala fue presentada por Elisa Zulueta, actriz y dramaturga chilena, quien definió a Oreiro como “una intérprete fundamental en el cine y la televisión de América Latina, capaz de brillar durante décadas en todo tipo de papeles, géneros y formatos”

Foto: Gentileza de Julián Lona
“Lo que quería no era ser actriz, lo que quería era que me quieran”, confesó Natalia Oreiro en Málaga tras recibir el premio y repasar su recorrido desde la infancia migrante hasta el reconocimiento internacional. La emoción la atravesó en una noche marcada por la sorpresa y la memoria, en el emblemático Teatro Cervantes de la ciudad española.
—Se te escucha aún muy emocionada por recibir la Biznaga de Honor en Málaga, y mencionaste que querían que te quieran?
—Eso me surgió en el momento. Ni lo pensé, me pasó genuinamente. Antes de que yo subiera a recibirla, hicieron como una retrospectiva de mis trabajos y tres directores que trabajaron conmigo los invitaron para subir. Y eso era una sorpresa, yo no sabía eso nada. Fue María Laura Berch, Benjamín Ávila y Lorena Muñoz, enormes amigos, del mundo del cine y de la vida. Eso fue una sorpresa total. Lo que dijeron, me trascendió el alma, porque no es que hablaban de mí como intérprete, hablaban de mí como persona.
—¿Qué te hizo pensar ese momento?
—Cuando subí, la reflexión que tuve fue darme cuenta que yo no sé si, lo que quería era ser actriz, lo que quería es que me quieran. Y lo que quise decir es que evidentemente es algo que queremos todos, por supuesto.

—Mencionaste tu infancia en el discurso de agradecimiento.
—Porque yo viví en Málaga. Los del festival no sabían nada de eso, no es que me lo entregaron porque yo había vivido acá. No es algo que sea conocido ni que tampoco yo lo haya contado mucho. Pero sí mis padres… yo también lo que conté, en parte de lo que dije, es que de la misma manera que mis abuelos gallegos a principios del siglo emigraron de España a Uruguay y luego nosotros, ochenta años después, emigramos de Uruguay a España.
—¿Cómo fue tu regreso a Málaga después de tantos años?
—Cuando yo llego a Málaga, lo primero que hago es irme al barrio de mi infancia. Yo tenía seis años, hice la primaria acá. Había regresado un solo día en el año 2000 como cantante a un festival de música muy grande que se hace en la playa y me acuerdo que me reuní con mi madrina, que a la que veía siempre porque viajaba mucho a Uruguay. Mis padrinos vivían acá, fallecieron el año pasado. Fue un flash porque volví, siendo un poco más que adolescente, tenía veinte años, y a cantar. Había ochenta mil personas en el festival, pero yo estaba de gira. Entonces vine, estuve con ella y no pude salir a recorrer tanto.

—¿Qué sentiste al recorrer tu antiguo barrio?
—Pedí llegar un día antes de la ceremonia. Supongo que tiene que ver también con la edad, que uno intenta, en este mundo tan acelerado en el que vivimos, frenar un poquito y mirarse para adentro y reencontrarse con ello, y eso a mí me está pasando mucho. Creo que son una mezcla de situaciones. Obviamente, tiene que ver con una madurez natural y biológica. Por el otro lado, siento un vértigo muy grande en estos últimos tiempos del mundo en general y en lo personal mucho, y además muchas películas muy dramáticas.
—¿Te sentiste reflejada en las niñas que viste allí?
—Superreflejada. Ese barrio es una zona de inmigrantes y me impactó porque, aunque yo tenía abuelos españoles, pasé mucho tiempo y nunca dejé de sentirme una inmigrante cuando vivía en Málaga. El sentido de pertenencia me pasa todo el tiempo.

premio recibido
Foto: Gentileza de Julián Lona
—¿Cuánto tiempo viviste en Málaga y por qué migraron?
—Dos años, porque mis padres vinieron en 1984, hasta 1986. En Uruguay, además de la vuelta de la democracia, hubo algo que se llamó el efecto tablita, que fue un problema económico muy grande que sucedió también en Argentina, y que repercutió en el Uruguay. Mi papá se quedó sin trabajo. Había colas y colas de uruguayos sacando pasaporte extranjero y yéndose.
—¿Cómo afecta a tu vida interpretar personajes tan intensos?
—Empecé a sentir como este desdoblamiento profesional de vaciarme de mi propia historia para entregarle como mi herramienta, mi cuerpo, a la historia de otros. Me vienen tocando personajes muy duros, castigados, que me dejan movilizada y como corrida de quién soy yo.
—¿Por qué necesitás hacer comedia cada tanto?
—Yo necesito hacer comedia cada año. Yo me doy cuenta de que soy muy melancólica. No soy una persona dramática. Soy una persona optimista, pero muy melancólica. Eso es muy rioplatense, eso de tener un río marrón, el tango, Jorge Drexler. Pero yo necesito hacer comedia. No solo es que me gusta lo que se genera, el clima que se genera, la empatía que genera con el público, es lo que me pasa a mí. Yo vuelvo cambiada. Con la serie Yosi, Evita, La noche sin mí, La mujer de la fila, son todos unos dramones que claro, yo volvía a mi casa muy cargada. Hablo mucho con la gente que estoy interpretando, las personas que están involucradas. Me cuesta mucho tomar distancia.
Natalia Oreiro coversa con los reclusos de la cárcel de Málaga, luego de proyectar «La mujer de la fila», también estaba Andrea Casamento, le mujer real que inspiró la historia
Título
—¿Cómo fue la presentación de La mujer de la fila en una cárcel de Málaga?
—La devolución fue muy emotiva. Estaban muy conmovidos, porque lo que pasa con la película, es que la película habla de las familias que están fuera. Y que de alguna manera, socialmente están también siendo culpabilizadas, como si hubieran cometido el delito. Además todo lo que tienen que pasar estas familias, en su gran mayoría mujeres, por eso se llama La mujer de la fila. Los presos, no saben ese derrotero que hacen ellos, para poder visitarlos, y que muchas veces no se lo cuentan.

A lo largo del evento, colegas y profesionales vinculados a la carrera de Oreiro se sumaron al homenaje. La directora Lorena Muñoz realizó un emotivo repaso de los personajes encarnados por la actriz: “Nati, con tu interpretación muchas vidas fueron posibles. Nos invitaste a tu primera boda, fuiste madre, estuviste reloca, casi muerta y asfixiada. Te fuiste de campamento, pasaste la noche sin vos y fuiste la primera mujer de la fila. Te quiero”.
También participaron la directora de casting María Laura Berch y el cineasta Benjamín Ávila. Berch destacó “el inmenso amor por su profesión, la sensibilidad y la honestidad con la que trabaja. Siempre eleva la vara con una mirada minuciosa y con un respeto absoluto hacia todos los que estamos detrás de cámara”. Ávila, por su parte, recordó: “La primera vez que nos sentamos a hablar fue en su casa. La vi leyendo el guion con una mirada muy profunda, no solo sobre el personaje, también sobre la historia. Me di cuenta de que estaba frente a una persona especial. Tenés la virtud de llevarnos siempre a estar mejor”.

La actriz aseguró que el reconocimiento posee un valor muy personal, asociado tanto a su recorrido profesional como a su niñez. Dedicó el premio a la niña que fue y a quienes inician nuevas etapas lejos de su lugar de origen.
—¿Qué proyectos tenés para este año?
—Tengo el estreno de varias películas, primero La casaca de Dios con Jorge Marrale, dirigida por Fernán Mirás. En mayo estreno una muy buena de Juan Taratuto, una comedia romántica con Gael García Bernal como compañero. Después estrenamos otra con Gael, una película de él, como director y como actor, que filmamos en México el año pasado. Después estreno en agosto la película Yo, Narciso, de Adrián como director y como actor. Tengo una seguidilla de estrenos de películas este año interesante, de distintos géneros, por suerte.

—¿Y qué se viene a futuro?
—Empiezo a filmar ahora una peli para Amazon dirigida por Martín Sastre. Basada en la novela Orgullo y prejuicio de Jane Austen, pero es una adaptación muy actual de Sastre, Y después voy a filmar una película de terror, que es la primera vez que voy a hacer. Estoy probando nuevos géneros. Me animé con un guion superbueno de un director argentino-mexicano. Después filmo una serie con coproducción con España, que se llama Punta blanca. Es un policial que se graba en Punta del Este. A fin de año vuelvo a filmar una peli para Netflix con Martino Saidelis, otra comedia, además se estrena, La jefa, una serie para Disney. Un poquito de todo.

—¿Cómo está tu familia actualmente?
—Muy bien, mi hijo, ya tiene catorce años, no lo puedo creer.
—Se percibe mucha calidez en tu casa, a través de las fotos en tu cocina, que publicás en tu Instagram…
—Soy fanática de la repostería, de las plantas y los dulces. Tengo muchos frutales. A mí me cuesta mucho compartir, siento que uno pone algo y abre algo para que los demás… Pero bueno, cada tanto trato de compartir algo más personal.
—¿Cómo vivís tu relación con las redes sociales?
—Me costó. Fui de las últimas en tener Instagram y siempre me costó bastante eso. De hecho, mi casa anterior se conoció cuando estaba vendida por otro. La pasó un dueño con sus nuevos muebles. Yo decía: “Pero mi casa no era así”.

—Vi en tu instagram el comentario amoroso que te puso Nancy Dupláa por este premio…
—Fue una de las primeras que escribió. A mí me encanta Nancy como actriz. Yo dije incansables veces que eso no, que yo nunca viví eso, el episodio de supuestos abucheos en el Martín Fierro. Pero bueno, se instalan mitos. Me cae superbién. Eso lo tengo como muy puesto en un buen lugar. Cuando decís qué bueno que las personas encuentren su camino en la vida y el amor me parece lo mejor.
—¿Cómo enfrentás los momentos difíciles a nivel personal y social?
—Estamos viviendo momentos muy duros a nivel mundial. Muy duros. Tratarse con delicadeza es fundamental. Es mirar a los ojos y decir buen día y gracias y sonreír. Esos son gestos pequeños que cambian realmente la percepción del otro y de tu entorno. Detenerse a respirar y mirar al otro es fundamental, porque si no la energía no fluye, se traba ahí.
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Mirtha Legrand fue a ver Rocky y sorprendió a Nico Vázquez: “¿Este cuerpo lo tenías antes?”

Mirtha Legrand fue a ver Rocky al teatro y elogió a Nico Vázquez (Video: Instagram)
En su salida habitual al teatro, Mirtha Legrand saldó una asignatura pendiente y fue a ver Rocky, la obra protagonizada por Nico Vázquez y Dai Fernández. Es sabido que la gran diva nacional no quiere perderse ningún espectáculo de la cartelera porteña y en esta oportunidad se acercó al teatro Lola Membrives para ver el espectáculo inspirado en el boxeador creado por Sylvester Stallone que acaba de obtener el ACE de oro. Y como ocurre en cada sala que visita, la gran ovacionada fue ella.
La noche del viernes se vivió con un clima festivo en la calle Corrientes. La llegada de la conductora al teatro generó expectativas tanto entre los espectadores como entre el elenco de la obra. La sala se encontraba colmada, como en cada noche, con un público que esta vez iba a tener un condimento especial de alto perfil artístico y mediático. El reconocimiento a la obra sumaba un atractivo especial: días antes, Rocky y su elenco habían sido distinguidos con ACE de oro durante la última edición de los premios otorgados por la Asociación de Cronistas del Espectáculo.
Durante la función, Mirtha Legrand compartió la experiencia acompañada de su asesor de imagen Héctor Vidal Rivas y un grupo de amigos. Ocupó una de las ubicaciones centrales y siguió con atención el desarrollo de la obra, que adapta la historia creada por Stallone al formato musical porteño. Finalizada la función, se anunció la presencia de la diva en la sala y los aplausos fueron repartidos.
Nico Vázquez y Dai Fernández se acercaron hasta la butaca donde se encontraba Legrand para saludarla personalmente. En ese intercambio, la conductora sorprendió al actor con una pregunta en tono humorístico: “¿Vos, este cuerpo lo tenías antes?”, generando risas entre los presentes. El propio Vázquez relató en entrevistas previas que la transformación física y la exigencia del papel de Rocky Balboa requirieron meses de entrenamiento.
Durante el saludo, Mirtha Legrand elogió el espectáculo y la labor de todo el elenco. “En mi larga vida jamás he visto un espectáculo como este, tan fantástico. Todo tu elenco… Acaban de recibir todos los premios. Los mataste a todos”, expresó la conductora ante los actores, según los presentes. Las palabras de la diva fueron recibidas con agradecimiento y se sumaron al clima de euforia generado tras la premiación. “Te admiro tanto Mirtha. Sos gigante. Gracias por tu generosidad y amor de tantos años. ¡Te quiero!“, escribió el actor en sus redes sociales para sintetizar el encuentro.
La salida del teatro sumó otro momento de alto impacto. Varios espectadores aguardaban en la puerta para saludar a Legrand, quien fue ovacionada al retirarse del Lola Membrives. Los aplausos y muestras de afecto sellaron una noche en la que confluyeron la celebración artística y el reconocimiento a una de las figuras históricas de la televisión argentina.
De esta manera, la conductora y el actor hicieron las paces simbólicas luego del contrapunto que tuvieron a mediados del año pasado. En aquella oportunidad, en una de sus emisiones televisivas, Mirtha hizo un comentario sobre la entonces reciente separación del actor con Gimena Accardi, y aseguró que ella “lo dejó como un cornudo”. El término generó incomodidad y repercusión mediática, ya que fue considerado inapropiado y fuera de lugar por parte de Vázquez y su entorno.
Tras el exabrupto, Legrand se arrepintió y decidió comunicarse en privado con el actor para ofrecerle disculpas, reconociendo que sus palabras habían sido desafortunadas. Según relató Vázquez, la charla fue cordial y permitió aclarar el malentendido. El actor aceptó las disculpas y destacó el afecto y respeto mutuo, dando por terminado el episodio y restableciendo la buena relación entre ambos. La reunión en el Lola Membrives selló el reencuentro en un marco de cordialidad y reconocimiento mutuo.
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¡Con la peor de las ondas! Así fue el tenso encuentro de Paula Chaves y Zaira Nara en un desfile: No se saludaron ni se miraron, y Paula pidió cambiarse de lugar

Durante años fueron inseparables. Paula Chaves y Zaira Nara compartieron amistad, trabajos y momentos familiares que las mostraban como una de las duplas más sólidas de la farándula. Sin embargo, esa relación parece haber quedado definitivamente en el pasado y el vínculo no solo atraviesa su peor momento, sino que está completamente roto.
Este viernes 10 de abril, Paula y Zaira volvieron a coincidir en un mismo evento y el episodio terminó reforzó lo que se sabe hace meses: la relación no tiene punto de retorno. Fue durante un desfile de Jecan Wecan, donde las modelos fueron invitadas. Pero lejos de un posible acercamiento o de algún gesto cordial, la evidente tensión predominó durante toda la velada.
Según trascendió, Chaves y Zaira no compartieron espacio en ningún momento de la noche. Tampoco hubo saludos ni cruces de miradas, básicamente se ignoraron por completo. Y a pesar de que todos sabían de la presencia de los fotógrafos, a ninguna le importó que quede en evidencia la cero onda que tienen. Un distanciamiento tan frío como letal.
De hecho uno de los detalles que más llamó la atención fue una decisión que se habría tomado a último momento con la ubicación de las mesas. De acuerdo al portal Ciudad Magazine, Paula pidió ser reubicada en otro sector del evento, algo que se interpretó como una forma de evitar cualquier encuentro o situación incómoda con su examiga.
EL INESPERADO ROL DE LA CHINA SUÁREZ EN EL QUIEBRE DE LA AMISTAD ENTRE PAULA CHAVES Y ZAIRA NARA
Definitivamente las cosas entre Paula y Zaira están pésimas. Hace algunas semanas la primera de ellas se enojó porque la modelo volvió a hablar en una nota acerca de la distancia que tienen. En ese ataque de bronca, la esposa de Pedro Alfonso llegó hasta a publicar unas capturas de los chats que tuvieron donde no querían volver a tocar el tema públicamente.
Y si bien nunca explicaron los motivos reales de su amistad rota, la verdad es que trascendieron varias teorías. Desde la traición que sintió Paula por el romance de Zaira con Facundo Pieres -su ex-, hasta una supuesta división que involucra a laChina Suárez. Esta última posibilidad explotó hace unos días en Puro Show, donde Angie Balbiani reveló un fuerte cortocircuito entre las modelos.
“Hay una versión que dice que Paula le habría enviado un audio de la China a Zaira”, reveló la panelista de Canal 13. Según ese relato, el audio que Chaves le mandó a Zaira de la China habría sido reenviado posteriormente a Wanda Nara, quien lo habría hecho público. Ese audio, según dicen, generó un escándalo mediático y un fuerte quiebre en la confianza entre las amigas.
“No lo estoy afirmando como un hecho comprobado, sino compartiendo una de las hipótesis que explicaría el quiebre entre las modelos”, aclaró Angie. Sin embargo, esto también parece tener cierta relación con la enigmática forma en la que Paula contó por qué ya no es más amiga de Zaira: “una amistad puede terminar cuando ya no se comparten los mismos principios o valores”. ¿Fue un quiebre de confianza y deslealtad lo que detonó todo?
Paula Chaves, Zaira Nara
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Román, el Original: “Me ofrecieron plata por sexo varias veces”

Román Sivori, más conocido como El Original, encontró su camino cuando mezcló cumbia villera con reguetón. Este estilo tan particular marcó la década del 2000 y lo llevó a ofrecer hasta catorce shows por noche con temas memorables como Tu maestro.
Sobre sus motivaciones durante aquella primera etapa, Román explicó que el interés económico y la atracción juvenil influyeron en su decisión de seguir la música: “Yo tenía 19 años: quería ganar un poco de plata para comprarme mi pilchita, ¿no? Y ganar mujeres. A esa edad uno piensa en otras cosas”. Hoy, la historia es otra, con su familia como eje central de su vida, como dice en esta nueva entrega de Nunca me Faltes.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—Bienvenido, Román, ¿en qué momento de tu carrera, de tu vida, te encontramos?
—Hoy es un momento tranquilo, más familiar, dedicado a mis hijas. Disfrutando más que nada de todo lo que logramos en tantos años.
—Con más de veinte años de carrera, imagino que tenés más chances de elegir qué hacer, qué no hacer, sean shows o lo que fuera…
—Sí, cambia mucho porque cuando yo empecé era como un empleado de la banda y hoy por hoy soy dueño de todo. Hoy las decisiones las puedo tomar yo solo.
—Pero con El Original -me acuerdo- ya la habían pegado… año 2005, 2006: estamos hablando de veinte años…
—Sí, fue una época muy linda esa…
—¿Y vos tenías… veintipico?
—Ya había cumplido veinte.
—¿Y cómo es pegarla con veinte años? Me imagino que debe ser fuerte toda esa fama y exposición de golpe, con cuarenta shows por semana…
—Y… no es fácil, no es fácil. Si bien uno es chico y tiene toda esa energía, las ganas, también hay otras cosas que no las sabés manejar… Pero bueno, de a poco uno va aprendiendo. Pero sí, me pasó, me pasó, me he mareado: el que dice que no se mareó te está mintiendo, a todos nos pasa. No hay un manual que te diga cómo tenés que manejarte, y mucho menos teniendo diecinueve o veinte años. No sabía manejar esos momentos de fama; salía con mi novia y no podía porque se me venían encima… También la gente cambió mucho, hoy es mucho más tranquila. A mí lo que me pasaba era que me daba vergüenza también, ¿entendés? Hoy la cumbia está mucho más posicionada, pero en esa época no era tan así. Estabas en un shopping, pasaba gente y te miraba como diciendo ”¿Y este quién es?“.
—¿Sos tímido?
—Soy muy reservado; muy de vez en cuando voy a un lugar donde no conozco, como que estoy tranquilo, soy observador, tengo que ver y por ahí cruzo dos palabras con vos si me caíste bien…
—Y en ese momento de euforia, ¿te acordás alguna locura que hayan hecho tus fans?
—Había una chica que llamaba, había conseguido el teléfono de mi casa…
—¿El fijo?
—El fijo; yo vivía con mis abuelos y mi vieja, y llamaba una chica diciendo que estaba embarazada de mí, ¿viste? Y mi mamá… yo soy hijo de madre soltera y yo con mi mamá tengo muy buena relación desde siempre, en el sentido de que hablábamos de todo: no me daba pudor ni a ella tampoco. Siempre fuimos muy compinches en eso. Y mi vieja sabía cómo era yo, cómo me manejaba, y sabía también cómo éramos nosotros al momento de trabajar, porque llamaba una chica y dijo: “No, porque Román tocó en un boliche y cuando terminó se fue conmigo y tuvimos una noche de pasión y hoy yo estoy embarazada”. Y también muchas averiguaban dónde vivía y te caían en tu casa. Mi abuela siempre las atendía a todas de diez, ¡era una genia mi abuela! Yo por ahí estaba, por ahí no y mi abuela me decía: “Te vinieron a buscar las chicas, tus fans”. También todos los fines de semana que trabajábamos salían dos o tres combis con chicas siguiéndonos a todos los shows de la noche.
—¡¿Hacían diez shows por noche y te seguían a los diez?!
—Sí, tenían un carné del club de fans; no pagaban las entradas en los boliches porque con ese carné entraban, veían el show y se iban. Ellas pagaban las Traffic, ¿entendés? Y era un dinero importante.
—La que reclamó por el embarazo, ¿te la cruzaste alguna vez?
—No, no sé ni quién es, pero me pasó. Obviamente estuve con un montón de chicas, pero yo siempre me cuidé: siempre, siempre. Siempre lo tuve acá eso. No solamente porque alguna chica podía quedar embarazada, sino por muchas enfermedades y cosas que pueden pasar.
—¿Cuántos shows llegaban a meter en una noche en aquel momento de éxito?
—Haciendo Pasión de sábado, ponele, creo que lo máximo que hicimos fueron catorce shows en una noche.
—¿Cómo hiciste para no caer en los excesos?
—No, yo con eso siempre me manejé bien, gracias a la la guía de Pepe y y de Claudio, mis mánagers. Cuando arranqué con esto, para mí era salir a hacer shows para ganar mujeres y un poco de plata, con eso estaba bien… Sí, tomaba alcohol, me he drogado, he probado cosas, pero al momento de trabajar no. Era una regla impuesta. Y gracias a que nos impusieron esas reglas, después fuimos muy bien vistos en todos los lugares, porque había grupos que… hacían sus cosas, digamos.
—¿Más descontrol?
—Más descontrol. Y nosotros éramos como más tranqui, ¿entendés? Más señoritos, llamale…
—¿Crees que eso, más allá del consejo de tus mánagers, un poco tiene que ver con tu crianza también?
—Sí, obvio, porque en mi casa siempre trataron de criarme de la mejor manera. A medida que uno va creciendo se va dando cuenta de lo que está bien y lo que está mal. En mi casa siempre me dijeron: “Mirá, la droga, esto, esto y esto; el alcohol, esto, esto y esto, nosotros confiamos en vos”. Mi vieja no era que me decía: “No te juntes con este, no andes con aquel…”. No, siempre me dieron la libertad. Ya cómo me manejaba después, eso dependía de mí y de cómo me habían aconsejado en mi casa.

—Me decías madre soltera, y criado también por tus abuelos… ¿A tu viejo lo conociste?
—No, no lo conozco. Sé quién es, pero no.
—No tenés trato.
—No, nunca tuve trato.
—Me surge preguntarte, cuando la pegaste, ¿no te buscó él tampoco?
—No sé si sabe quién soy… O sea, sabe que soy cantante, que soy Román. Él sabe que yo nací porque cuando hablé con mi mamá me contó que hasta que yo tuve cierto tiempo de bebé, él me vio. Después ellos tuvieron una pelea -él estaba con otra mujer- y mi mamá le dijo: “Olvidate de mí y olvidate de Román”. ¡Y se lo tomó en serio porque se olvidó! (Risas)
—Entonces me imagino que tu abuelo cumplió un rol de figura paterna, también. Te he visto emocionado recordando eso, y hoy vos también sos padre.
—Sí, tengo dos nenas, dos hermosas nenas: Giovanna, que tiene doce, y Joaquina, que tiene cuatro.
—Supongo que la partenidad ayuda también para combatir la posibilidad de descontrol de las giras, ¿no?
—Sí, y yo me tomo mis vacaciones; siempre que salgo de viaje es para hacer algo con mi familia, con mis hijas; para mí es importante el tiempo con ellas.
—¿Con tu pareja hace cuánto tiempo estás?
—Catorce años más o menos. Estamos llevando una vida juntos, formando una familia con dos nenas hermosas.
—También es un desafío una relación de tantos años para alguien con tanta exposición, ¿no? El otro día, los chicos de Un poco de ruido que te ponían en el ranking de los más facheros, pero hay un grupo de fanáticas muy intensas, ¿no?
—Bueno, cada uno tiene lo suyo. Yo me caracterizo también mucho por cómo bailo, ¿viste? Y a las chicas les gusta mucho eso. Yo siento que antes de ser cantante no tenía tanta suerte con las mujeres como tuve después.
—Podés decir que fue la fama…
—Obvio, yo creo que sí. Después uno va aprendiendo, se viste un poco mejor, se cuida de cierta forma. Yo ya tengo cuarenta y dos años, tengo que darle bola a eso. Y me gusta entrenar, hacer deporte para verme bien, para estar bien físicamente también.
—En algún momento te escuché decir que tuviste un mambo con el espejo, con tu cuerpo, ¿cómo fue eso?
—Sí, tuve mis épocas. Cuando arranqué era muy flaquito; después había subido mucho de peso, pero no se me notaba porque soy alto, ¿viste? Y siempre fui de vestirme con ropa más suelta. Después tuve mi época donde me vi muy bien.
—¿Entrenás todos los días?
—Entrenaba…
—¿Cuántas horas por día?
—Mínimo dos horas, y a veces doble turno, también; estaba muy metido en los fierros. Hoy me dedico más al boxeo y al fútbol.
—Hablemos de lo que generás en redes. ¿Te ofrecieron guita por sexo?
—Me ofrecieron guita por sexo varias veces…
—¡¿En serio?!
—Sí.
—No sé si te agarró estando soltero, pero ¿nunca lo pensaste siquiera?
—No, no (risas).
—Pará, sin meternos en la persona: vino alguien medio millo y te dijo: “¿Cuánto querés?”
—No, más que nada fue por redes. Tanto hombres como mujeres.
—¿Minas y chabones?
—Sí, me escriben mucho los hombres.
—¡Mirá! ¿te acordás cuánta guita te ofrecieron? ¿Una cantidad o…?
—No, bueno, me acuerdo que una chica me puso: “Tengo tres mil dólares para darte ya si me decís que sí”, me puso.
—¿Lo del meneo se entrena mucho o ya te sale automático?
—Siempre me gustó bailar. Cuando no era nadie, mi carta en los boliches era el baile. No en la jaula, pero por ahí me ponía a bailar al lado de un grupo de chicas y ya veías que te miraban.

—Escúchame, y con esto que generás en redes, ¿tu pareja también ha tenido un proceso de saber llevarlo, de que no generes celos, de que no haga ruido? ¿Cómo es esa historia?
—Nunca tuve problemas en ese sentido. Ella me conoció ya siendo cantante. Si bien no era una fan, era una amiga de mi primo, pero me costó levantarla…
—¿La tuviste que remar?
—¡Sí, mal! Igual, nunca me gustó lo fácil tampoco.
—¿Y cómo es un Román remador en esos casos? ¿Sorpresas, regalos?
—No, fue hablando, hablando, hablando. No me quería pasar el número. Y yo le decía a mi primo “Che, conseguime el número de tu amiga, dale”. “No, primo, no quiere”. Le digo: “Vos sos mi primo, me tenés que dar el número igual, amigo”. Me pasó el número y bueno, tiré mensajito, llegó respuesta y ahí fuimos hablando… Siempre me gustaron las chicas lindas, pero lindas en serio, ¿eh? Pero no siempre me daban bola. Me ha pasado que me han rechazado, obviamente. No me tienen que dar bola porque sea Román el Original, ¿entendés? Y nada, mi mujer es muy linda, muy linda en serio.
—Yendo a tu repertorio: ¿cómo es la historia de “Amor de chat”?
—Ese lo trajo Queque; él es cristiano y esa canción la había hecho para la iglesia, después lo modificamos un poquito y lo sacamos.
—Que no era el chat de ahora, aclaremos, época del Fotolog.
—Yo nunca tuve Fotolog, pero sí las chicas: “Che, Román, mirá que este se está haciendo pasar por vos y está pidiendo números de teléfono”. Me ha pasado que pedía fotos…
—¿Fotos hot?
—Sí, y yo enseguida “No soy”, para no tener problemas, olvidate.
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