ECONOMIA
Una encuestadora registró un cambio de humor social: “El poder adquisitivo estaba al límite y la paciencia se terminó”

La situación económica argentina atraviesa una transformación en la percepción social, según la última encuesta de la consultora Tres Punto Cero, dirigida por Shila Vilker. La especialista participó en Infobae en Vivo y compartió datos que muestran un desplazamiento en la principal preocupación ciudadana: “Hoy bajos salarios es preocupación número uno”, afirmó. El estudio indica que el malestar por la microeconomía supera a la inflación y que la paciencia social, incluso entre quienes apoyaron al oficialismo, se agotó.
La encuesta revela que el 26,4 % de los consultados señaló los bajos salarios como el principal problema nacional, seguido por la corrupción, la desocupación y la pobreza. “Pensá que bajos salarios y desocupación, temas estrictamente laborales, suman más de cuatro de cada diez”, explicó Vilker, remarcando el peso de los factores laborales en la agenda pública. Durante la entrevista, la directora de Tres Punto Cero subrayó la importancia de observar la evolución de las preocupaciones sociales en los últimos meses: “Cuando ves los evolutivos, lo que te muestra con mucha claridad es cuál era el escenario en el que Milei asume y cuál es el escenario hoy”.
El estudio, que circuló entre los principales espacios políticos y la Casa Rosada, señala un cambio respecto al comienzo de la gestión de Javier Milei. “Cuando el gobierno asumió, la inflación era la preocupación dominante, prácticamente dos de cada tres argentinos la señalaba como el principal problema. En los últimos dos meses, crece vertiginosamente y alcanza el primer puesto bajos salarios, la guita que no alcanza”, sostuvo Vilker. Los datos reflejan que la demanda social se trasladó de la macro a la microeconomía. “La inflación te convocaba a un discurso macro, el problema hoy es la micro”, puntualizó.
En este contexto, la aprobación de la gestión nacional también muestra un descenso. “El gobierno tiene treinta y siete, treinta y ocho puntos de aprobación, cincuenta y nueve, sesenta de rechazo, después de dos años y medio de ajuste”, detalló Vilker. A pesar de que el ajuste se presentó como una carta clave, la encuesta indica que la demanda social cambió de eje. “El ajuste va de la mano de una preocupación que circula por otro lugar”, resumió la especialista. La consultora añade que, aunque el gobierno atravesó momentos de caída y recuperación, la pregunta central hoy es por dónde puede venir una eventual mejora: “La demanda hoy es muy clara”.
La encuesta de Tres Punto Cero también preguntó por el tiempo de paciencia que la sociedad está dispuesta a otorgar para ver mejoras en salarios, ingresos o jubilaciones. “Cincuenta y nueve por ciento dice: ‘Ya no puedo esperar más’”, destacó Vilker. Al sumar la categoría “poquitos meses”, con 9,4 %, el resultado muestra que casi siete de cada diez argentinos considera que no puede seguir esperando. “Lo que te da cuenta de lo acuciante de lo que veíamos recién, cuán intensa es la demanda vinculada a bajos salarios. Es un poder adquisitivo que estaba al límite”, explicó la directora de la consultora.
El estudio también analizó la relación entre paciencia económica y orientación política. Vilker señaló que “casi el ochenta y cinco por ciento de los que votaron en el ballotage a Sergio Massa dicen: ‘No puedo aguantar más’”. Pero la encuesta aporta otro dato: “El treinta y seis coma tres de los que votaron a Patricia Bullrich y el veintinueve, casi treinta por ciento de los que votaron a Javier Milei dicen: ‘Yo no puedo aguantar más’”. Según la analista, entre los votantes del oficialismo “la pérdida de paciencia o la demanda de respuesta rápida se aceleró en el último tiempo”.
Además, la encuesta incluyó una consulta sobre el umbral de tolerancia frente a la coyuntura económica. “Sesenta y cinco por ciento dice estar muy o bastante de acuerdo con la frase: ‘Ya llegué a mi límite de tolerancia’”, precisó Vilker. El dato más destacado es que “muy o bastante de acuerdo está el cincuenta por ciento de los votantes de Javier Milei”. Para la directora de Tres Punto Cero, “empieza a perder peso la idea de conceder hoy un sacrificio si esto es para un cambio hacia futuro”.
El análisis de Vilker incorpora el impacto de la deuda y el desahorro en la vida cotidiana. “Uno de cada tres argentinos tiene deudas, se endeuda para gasto corriente, se endeuda para pagar deudas, se endeuda para llenar la mesa. En la última era más o menos un treinta y cinco por ciento de los argentinos endeudados, alrededor de doce, catorce por ciento gente que desahorra para llegar a fin de mes. Prácticamente la mitad de la sociedad argentina está en una situación o de desahorro o de deuda para encarar la vida cotidiana”, detalló.
En relación con la reforma laboral y el cierre de empresas, Vilker mencionó que estos hechos “se comieron la agenda y pusieron en el centro de la escena el problema del trabajo”. La preocupación por el empleo y los salarios se refleja también en la demanda de medidas concretas. “La pregunta es: ¿qué pasa con la nueva demanda social que ves ahí, con la principal preocupación con el tema de la obra?”, planteó la directora.
La corrupción, por su parte, figura de manera constante en el ranking de problemas, aunque con altibajos ligados a episodios puntuales. “En los evolutivos es un problema constante. Se suele disparar cuando hay un problema, cuando aparecen los casos. Pero en general tiende a tener una performance más o menos constante, porque tiene que ver con una mirada de mundo”, explicó Vilker. La especialista vinculó la percepción ciudadana sobre la corrupción con otros déficits estructurales: “¿Por qué hay corrupción? Hay mala educación. ¿Por qué hay corrupción? Hay inseguridad. ¿Por qué hay corrupción? Va mal lo económico”.
Respecto a la seguridad, Vilker indicó que “hace muchos años que está rezagada en términos de problema principal”. Aunque la inseguridad sigue presente como un dato de la vida cotidiana, ya no lidera las preocupaciones más urgentes para los argentinos. “En la investigación cualitativa, la inseguridad aparece como problema, pero va de manera relacional, por ahí un caso de corrupción tiene menos peso si vos estás mejor económicamente”, señaló la directora de Tres Punto Cero.
Durante la entrevista, Vilker también analizó las expectativas sociales frente a las promesas oficiales. “Lo que está cayendo es algo que se viene hablando bastante: la caída de las expectativas positivas que genera el gobierno”, expresó. En cuanto a la gestión de Milei, la analista diferenció la situación actual de la de gobiernos anteriores: “No veo en este gobierno el fenómeno del próximo semestre como discurso, la idea de una promesa de cambio inmediato. Pero creo que no está siendo eficiente en presentar horizontes de mejora concretos, palpables”.
La encuesta de Tres Punto Cero, que circuló entre dirigentes y funcionarios, despertó amplio interés en el ámbito político. Vilker remarcó que los resultados coinciden con otros sondeos recientes: “El gobierno tiene al menos diez, me decían de febrero y de marzo, que números más, números menos, tienen la misma perspectiva”. La especialista reiteró que la confianza en las encuestas puede ser variable, pero que la tendencia refleja una foto nítida del clima de época.
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ECONOMIA
Dólar: cómo inciden los factores globales y locales en el precio local de la divisa

La cotización del dólar mayorista continúa debajo de $1.400 por unidad, a 18% del techo de las bandas cambiarias y, dado un escenario de continuidad de alta inflación, implica en los hechos una apreciación real del peso, que en las últimas semanas fue a contramano de las monedas de la región.
Siempre en estas circunstancias se abre el debate acerca de si la cotización del dólar está barato o caro, junto con las dudas acerca de si dicho estatus puede ser sostenible en una economía habituada a sorpresivos y disruptivos movimientos que suelen afectar a los sectores de menores ingresos.
Sin embargo, a diferencia del pasado, ahora hay un mercado libre, con un Banco Central comprando dólares para acumular reservas, aunque persiste el cepo cambiario para algunas operaciones.
Con el dólar sin incrementos por las expectativas firmes de ingreso de divisas por los canales comercial y financiero, la recuperación del superávit de energía, la previsión de una inminente liquidación del agro y tasas de interés en pesos que incentivan las colocaciones de excedentes en bonos del Tesoro de muy corto plazo -lo que se conoce como carry trade– la estabilidad cambiaria podría mantenerse hasta mitad de año, cuando se termine el grueso de las exportaciones de granos y derivados industriales.
Hay dos indicadores principales para seguir de cerca como “termómetro” que ayudan a estimar la evolución del tipo de cambio.
1) Superávit comercial. El saldo a favor del comercio exterior, que acumula 27 meses consecutivos, da cuenta de un nivel cambiario adecuado, respaldado por un cambio de la matriz económica con el gobierno de Javier Milei, impulsado por el sector agroindustrial y la balanza energética. Por otra parte, la actividad económica muestra signos de debilidad en sectores ligados al consumo, la construcción y la industria, lo que induce a importaciones en un nivel bajo, incluso cuando algunos analistas consideran “barato” el valor actual del dólar.

Aunque Argentina mantiene déficit de cuenta corriente, dado que la cuenta de Servicios -en particular el turismo- es históricamente negativa, un saldo comercial de bienes positivo y sólido es garantía de estabilidad cambiaria.
2) Tipo de cambio real. Tanto la economía argentina como la internacional son muy dinámicas, como la cotización de las respectivas divisas. Por lo tanto establecer una medición cambiaria homogénea a lo largo de los años es complejo. El BCRA publica el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, que mide el precio relativo de los bienes y servicios de la economía argentina con respecto al de los de los principales 12 socios comerciales del país, en función del flujo de comercio de manufacturas.
Según indica la entidad, se obtiene “a partir de un promedio ponderado de los tipos de cambio reales bilaterales de los principales socios comerciales del país. Se considera la evolución de los precios de las canastas de consumo representativas de los socios comerciales expresados en moneda local en relación con el valor de la canasta de consumo local, constituyéndose como una de las medidas amplias de competitividad (de tipo precio)”.
Este Índice de Tipo de Cambio Real se ubica en 86 puntos, un mínimo desde junio de 2025, con un “atraso” estimado de unos 14 puntos porcentuales respecto del nivel de equilibrio. En lo que va de 2026 tuvo un deterioro de 9 pp, consistente con una caída nominal del dólar de 4,2% más una inflación local en torno al 8% acumulado, y moderado por la apreciación de monedas de socios comerciales, en particular la suba de 5,5% del real brasileño respecto del dólar norteamericano, dado que Brasil tiene una ponderación de 32% en el indicador.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital dijo a Infobae: “Algo que no haríamos es cerrarle la puerta al dólar. Está barato. Esto no quiere decir que saldríamos corriendo a comprar billetes, máxime cuando aún existe la restricción cruzada, y el dólar está ofrecido… Pero en la medida que la tasa de interés siga bajando para las colocaciones, se puede despertar porque hoy el dólar técnico está en $1.563, es decir, con un potencial de apreciación de 12%. Este no es un dato menor cuando observamos que el dólar MEP está a 14% del techo de la banda de flotación”.
Algo que no haríamos es cerrarle la puerta al dólar. Está barato. Esto no quiere decir que saldríamos corriendo a comprar billetes, máxime cuando aún existe la restricción cruzada, y el dólar está ofrecido (Morales)
Morales agregó: “No decimos que va a ir al techo, pero no podemos ignorar que así como la tasa de interés baja para las colocaciones, sigue siendo fuertemente real positiva para la toma de deuda. Y en un contexto de actividad económica recesiva es lógico que se desarme el ‘canuto’ para sostener el negocio… Pero cuando este movimiento concluya puede haber una corrección en favor del dólar. No hablamos de devaluación ya que ni el 12% ni el 14% lo es, pero sí de corrección”.
Balanz Capital destacó en un informe indicó que “el peso ha sido una de las monedas con mejor desempeño en la región desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, a pesar de la apreciación del dólar a nivel internacional. Creemos que el mejor desempeño relativo del peso se debe a factores tanto internacionales como locales. En el lado internacional, las subas en los precios del petróleo y de la soja probablemente ayuden a mejorar la balanza de pagos, mientras que la baja presencia de inversores externos en la curva argentina, en comparación con las de México y Chile, también aporta sustento desde las posiciones técnicas”.

“En cuanto a lo primero, el precio del barril Brent acumula una suba del 70% en lo que va del año y el poroto de soja acumula un 14%, pero el dato saliente es que el aceite de soja, que en 2025 representó el 36% de las exportaciones del complejo sojero, acumula casi un 38% en igual período. Por otra parte, entre los factores locales se encuentran los flujos provenientes de emisiones de deuda, del aumento de préstamos en dólares y de una cosecha de trigo mejor al promedio”, precisaron en Balanz.
Expertos de Max Capital consideran que “la combinación de mayores precios de la energía y la minería, junto con una cosecha favorable, le otorga al país un aumento de ingresos cercano a USD 10.000 millones respecto de las estimaciones de comienzos de 2026, lo que favorece al tipo de cambio, aunque con mayores presiones inflacionarias. La nafta ya subió casi 10% en marzo, generando un efecto directo de 0,4 punto porcentual en el índice, y aproximadamente 0,8 punto de efectos totales. Ajustamos nuestras expectativas de inflación a 26% (anual) y mantenemos nuestra recomendación de Boncer 2027, que ofrecen el mejor vehículo en un contexto de mayores riesgos inflacionarios asociados a una moneda más fuerte”.
La combinación de mayores precios de la energía y la minería, junto con una cosecha favorable, le otorga al país un aumento de ingresos cercano a USD 10.000 millones (Max Capital)
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, consideró que “a la incertidumbre externa que viene afectando a los mercados durante el marzo, se le suma el dato de inflación del 2,9% de febrero, lo que obliga a los inversores a buscar refugio en instrumentos indexados por CER (Boncer) para protegerse de la suba de precios que todavía sigue siendo un problema a resolver para la economía argentina”.
Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS“, dijo: ”En el corto plazo, mas allá de la mirada sobre los precios de las materias primas, será clave monitorear, a nivel doméstico, el ritmo de compras del BCRA, y en ese sentido los inversores aguardan a la cosecha gruesa. Además, otro eje será monetario, con condiciones de liquidez que por el momento están más holgadas que semanas atrás, llevando así a las distintas curvas en pesos a comprimir hacia rendimientos nominales y reales mas bajos”.

Con una visión “macro”, la Consultora Qualy subrayó que “el Gobierno cerró su segundo año con logros macroeconómicos notorios pero con costos sectoriales y sociales elevados: consumo deprimido, producción industrial debilitada y desempleo e informalidad crecientes”.
“El sector energía lideró el crecimiento en 2025 y se consolidó como principal motor exportador. Las ventas reales aumentaron y el resultado operativo creció, aunque el resultado neto cayó por efectos contables tras desaparecer ganancias cambiarias de 2024. La deuda financia expansión y se concentra en plazos largos, reflejando acceso al crédito. Sin embargo, suben costos productivos y se deterioran márgenes”, añadió Qualy, en base a cifras de compañías como Pampa Energía, Pan American Energy, Aconcagua Energía, Pluspetrol, Vista Energy e YPF.

Un informe de IEB, entidad financiera, destacó que “la guerra contra Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz hicieron disparar el precio del petróleo. Esto tiene un impacto dual en la economía Argentina. Por un lado, el aumento del precio supone un shock temporal en los términos de intercambio, al aumentar el precio de las exportaciones. Esto impactaría positivamente en el saldo comercial y reduciría el déficit de cuenta corriente, aligerando la presión en el superávit de cuenta financiera”.
IEB advirtió además: “De mantenerse, esto supondría una apreciación del tipo de cambio real, lo que facilitaría al BCRA a continuar con su proceso de acumulación de reservas. Sin embargo, esto también implicaría un suba del precio del surtidor, lo cual tendría –directa e indirectamente– impacto en el índice de precios”.
Asia / Pacific
ECONOMIA
Inflación de marzo: alimentos, combustibles y transporte impulsan una suba de más del 3%

El aumento del costo de vida en marzo enciende alertas tanto en los hogares como en el Gobierno. Las estimaciones de las principales consultoras indican que la inflación mensual superará el 3%, marca mantiene en primer plano la preocupación por el poder de compra de los ingresos.
Los precios de alimentos y bebidas se mantienen en ascenso, mientras el impacto de los combustibles refuerza presiones alcistas en todo el país. Los relevamientos más recientes no muestran señales de alivio. Se consolida un escenario de aumentos generalizados que asfixia ingresos y complica la recuperación del consumo.
De acuerdo con Analytica, la tercera semana de marzo arrojó una variación semanal de 1,1% en el segmento alimentos y bebidas del Gran Buenos Aires. El promedio de las últimas cuatro semanas se situó en 2,0%. Frente a estos datos, la consultora proyecta una suba de 3,0% para el nivel general de precios, lo que implicaría una aceleración del indicador con respecto a febrero, donde se ubicó en 2,9% tras la escalada en los precios que comenzó en julio del año pasado con 1,9 por ciento.
En las últimas cuatro semanas, dentro de los rubros que más aumentaron se encuentran pescados y mariscos, con un salto de 9%, y aceites, grasas y manteca, que subieron 3,9 por ciento. Pan y cereales mostraron un alza de 1%, mientras que las frutas tuvieron una variación de solo 0,1 por ciento. La categoría verduras registró una baja de 0,5 por ciento.
Variaciones similares detectó la consultora EconViews, que registró una suba de 0,8% en la tercera semana de marzo para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. Impulsada por lácteos, que aumentaron 1,4%, mientras que verdulería tuvo una baja de 0,5%. El informe de EconViews calculó que el acumulado de las últimas cuatro semanas llegó a 3,5 por ciento.
El pronóstico más optimista para el Gobierno es el de LCG, que señaló que en la tercera semana del mes el rubro alimentos y bebidas cayó 0,2% respecto de la semana previa, interrumpiendo dos semanas consecutivas de subas superiores al 1%. Aun así, la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 3,1%, con una desaceleración de 0,6 puntos porcentuales respecto del registro anterior. El acumulado del mes hasta la tercera semana alcanzó 2,4 por ciento.
Según LCG, un 80% de la inflación mensual del rubro “Alimentos y bebidas” se explicó por las subas en carnes, bebidas y lácteos, que superaron el promedio general. Carnes tuvo una incidencia significativa, mientras que productos lácteos y huevos también registraron incrementos relevantes. La deflación semanal observada respondió a caídas en los precios de algunas bebidas, panificados, verduras y carnes, mientras que los lácteos contrarrestaron parte de esa baja. El 14% de la canasta relevada mostró aumentos, en línea con la dinámica previa. El informe destacó además que la dispersión en las variaciones de precios creció respecto de la semana anterior, con mayor presencia de valores extremos bajos.
Pero la presión sobre la inflación también proviene del frente energético. El precio internacional del petróleo superó los USD 100 por barril y generó expectativas de nuevos ajustes en los combustibles en la Argentina, que ya tuvo aumentos en torno al 9%. Y aunque en el sector estima que el traslado a los surtidores será gradual, impactará el índice de precios de marzo y quizás también el de los meses siguientes.
Es que el aumento de los combustibles repercute en los costos de la producción agropecuaria, en la logística y en el transporte de bienes y pasajeros, lo que amplifica su efecto sobre la canasta básica y el costo de vida. Para muestra basta un boleto: mientras -según el flamante reporte de tarifas y subsidios que elaboran investigadores de la UBA y el Conicet- mientras el boleto de las líneas de la CABA aumenta con la regla del IPC+2% (un 4,9% en marzo), las líneas interjurisdiccionales a cargo de Nación, tras tener un aumento del 9,7% en noviembre de 2025, aumentaron 31,4% respecto de su último valor. Así, el costo promedio ponderado del boleto de colectivos, en marzo, aumentó 16,3% y derivó en un aumento del gasto total en transporte del 14,8% respecto de febrero.
Frente a este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la aceleración de los últimos meses de la inflación fue por un conjunto de factores y que esperan que después del primer trimestre se revierta la tendencia. Es que, en sus palabras, estamos en un “proceso de recomposición de precios” relativos en donde tuvo que subir regulados más de lo que se venía haciendo, que se sumó al fuerte incremento que tuvo la carne, en torno al 8%, que -en su análisis- no va a pasar todos los meses.
“Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses. Hoy por hoy, la mayoría de los argentinos entiende que la inflación es un fenómeno monetario que se da por un desbalance en el mercado monetario, ese desbalance se puede dar por un aumento en la oferta de pesos, por una caída de la demanda o por una combinación de las dos. Uno, como policy maker, puede controlar la oferta, que es lo que hacemos nosotros, pero nosotros no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, señaló.

En esa línea, el Gobierno recibió un buen dato la semana pasada, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comunicó que en febrero la inflación mayorista fue de 1%. Un dato que fue replicado por el presidente Javier Milei, quien afirmó que la evolución de los precios mayoristas “anticipa lo que viene para la minorista” y sostuvo que ese índice “está bajando”.
Y si bien la inflación mayorista mide la variación de precios de bienes producidos localmente y de productos importados antes de llegar al consumidor final, omite los servicios, un segmento que en el último año presentó incrementos superiores al promedio de los bienes. Claudio Caprarulo, economista de Analytica, explicó que “la inflación mayorista es un buen indicador para entender la dinámica de los precios, pero hay que considerar que es una metodología diferente a la del IPC, que es aquel que afecta directamente nuestro bolsillo”.
Corporate Events,Creative Use,South America / Central America
ECONOMIA
Agentes + abrazos: la experiencia de cliente en la era de la IA

Hay momentos en la vida de una industria en los que uno siente que algo está cambiando para siempre. En el mundo de la experiencia del cliente, ese momento es ahora. Estamos viviendo un hito.
Durante años las empresas compitieron principalmente por producto o precio. Pero en muchos mercados esa lógica empieza a perder fuerza. La globalización, la digitalización y la velocidad con la que se replica la innovación hacen que la mayoría de las propuestas se parezcan cada vez más. Lo que ayer era diferencial, hoy se vuelve estándar. En ese contexto, la ventaja competitiva empieza a moverse hacia otro lugar: la experiencia. No solo qué vendés, sino cómo lo vendés, cómo respondés, cómo resolvés y cómo hacés sentir al cliente en cada interacción. Cuando el producto se vuelve commodity, la experiencia pasa a ser el verdadero terreno donde se construye valor y se gana o se pierde el cliente.
En 2025, la mayoría de las empresas estuvo pensando, desarrollando o incorporando la IA a su experiencia de cliente. Están en distintos momentos, algunos recién subiéndose a la ola de la IA, algunas con implementaciones avanzadas y otras pocas con desarrollo de vanguardia.
Durante años las empresas compitieron principalmente por producto o precio. Pero en muchos mercados esa lógica empieza a perder fuerza
No importa en qué lugar, la misma pregunta se repite: ¿dónde está el límite de la tecnología, cuándo empieza lo humano, cuál es el camino?
Como responsable de una empresa que vive todos los días en la frontera entre lo humano y lo digital, lo veo con claridad: estamos entrando en una etapa donde la tecnología ya no compite con las personas, sino que las potencia.
Y aun así, cuanto más increíble es la inteligencia artificial, más evidente resulta algo que a veces olvidamos: la verdadera experiencia del cliente se construye con personas. Parece algo cursi y hasta fuera de contexto, pero es clave para cualquier negocio de hoy.
Hablamos mucho de eficiencia, automatización y datos. Pero cuando pienso en por qué un cliente vuelve a comprar, por qué confía, por qué recomienda una marca, la respuesta nunca es un KPI. Es una sensación. La sensación de que alguien estuvo ahí. De que no te dejaron solo frente al problema. De que detrás de una pantalla había una persona dispuesta a escucharte, a contenerte, a entenderte. Y va a suceder cada vez más.
Estamos entrando en una etapa donde la tecnología ya no compite con las personas, sino que las potencia
Desde que aparecieron los primeros chatbots y las respuestas automáticas, apareció el temor por la desaparición del servicio de atención al cliente. Ahora que se suma la IA, aumenta ese temor. Pero yo siempre respondo lo mismo: “La IA no viene a quitar humanidad, viene a liberarla”.
Porque cuando una persona ya no se ocupa de tareas repetitivas, cuando deja de navegar 5 o 6 sistemas internos de la empresa para encontrar un dato y puede enfocarse en una sola cosa —la persona que tiene enfrente— sucede algo que la tecnología sola jamás podría generar: aparece la conexión.
La IA ordena, anticipa, recomienda. Incluso, estamos en la fase de la híperpersonalización de los agentes de la IA. Adaptan su tono y el lenguaje en base a quién tienen del otro lado, una persona de 18 años o de 70 años.
Pero la persona que conversa, acompaña, interpreta, cuida, de una forma que la IA no puede. Por eso es necesario que la experiencia sea la sumatoria de los agentes de IA y abrazos.
Y cuando trabajamos con esa dupla, descubrimos que la experiencia deja de ser un proceso y se convierte en un encuentro win-win. Las empresas ganan, los clientes ganan.
En paralelo, vivimos una paradoja. Estamos atravesados por tiempos acelerados, y por eso mismo la gente necesita lo contrario: pausas que contengan, conversaciones que sostengan, soluciones que no hagan sentir apuro sino alivio.
Las marcas que entiendan esto no solo van a ser líderes; van a ser recordadas.
Porque lo que el cliente valora ya no es solo que lo atiendan rápido, sino que lo traten bien —y con humanidad— incluso cuando el reclamo es complejo o las emociones se exacerban.
El autor es vicepresidente & Chief Business Development Officer de Evoltis
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