CHIMENTOS
Roberto Edgar: “No quería vivir, pero pensé en mis hermanitos”

Roberto Edgar se consolidó como referente de la música tropical en Buenos Aires tras dejar su ciudad natal, Puerto Iguazú, cuando tenía 17 años. En 1996, el artista alcanzó el reconocimiento nacional al frente de la banda Volcán con el éxito “Esa malvada”, tema que se convirtió en un hito del género cumbia.
Un accidente automovilístico en 1999 marcó un cambio rotundo en su trayectoria: en el mismo hecho, Edgar perdió a su madre y a su productor, lo que derivó en un período apartado de la música y afectado por una profunda depresión.
“Eso fue en junio del 99, donde yo desisto de todo, incluso tomo la decisión de suicidarme: no quería vivir porque sentía que había perdido todo. Pero pensé en mis hermanitos, Joaquín y Micaela”, dirá en el momento más condesional de esta nueva entrega de Nunca me faltes...
Aquí, los momentos más destacados de la entrevista:
—¿En qué momento de tu vida te encuentra este 2026?
—En un momento muy feliz. Me encuentro con una hermosa familia, que es la base, es fundamental. Y con trabajo, el trabajo que aprendí desde que tenía quince años y hoy lo puedo seguir haciendo. No me imaginaba que después de treinta años podría ir a un lugar con mi banda, ver al público que me seguía en su momento, pero ahora aparece una madre con su hija y le dice: “Mirá, este es grupo que seguía en mi adolescencia”. ¡Y eso está buenísimo! Y es que nosotros, con Volcán, tuvimos una linda etapa en los ‘90. Después nos separamos.
—¡Qué momento los ‘90…!
—Gracias a Dios fue un lindo momento; lo máximo con Volcán fue en el ’96, en octubre hicimos el Teatro Ópera. Cuando me lo propone el productor Roberto Fontana, digo: “No, esta persona está loca”. Me decía: “Nene, ¿y qué te parece si hacemos el Opera?” “Me encantaría, espectacular”, ovbio, pero para mí, en esa época, la cartelera del Opera o del Gran Rex era para gente que yo admiraba… No podía entender que habíamos llegado a la calle Corrientes porque yo vengo de una familia muy humilde, soy de Puerto Iguazú, Misiones, nací en las tierras de las Cataratas.
—¿Cuándo te venís para Buenos Aires?
—A los quince años, en colectivo. Desembarco en Buenos Aires con una mochila cargada de sueños y sin un mango. Y de repente me encuentro con esta gran ciudad, que para mí era New York… Uno siempre quiere lo mejor, pero yo quería tener mi CD y mi videoclip. Tener un videoclip en esa época sin tener un peso. Siempre digo, Manu, que creo que le cansé a Dios, le cansé de tanto pedirle. Desde desde chico, ¿eh? Yo canto desde los ocho años.
—¿Solo, en fiestas?
—Estoy en la la vereda de mi casa jugando con mis primos y llega mi tío Pedro -mis tíos tenían una banda- y me escucha cantar. Yo tenía ocho años, estaba jugando sin remera y de repente me dice: “¿Querés ensayar hoy con nosotros?” “Pero, ¿y cómo?”, le digo. “Hoy ensayamos, ¿querés cantar?” “Bueno”. “Bueno, decile a tu mamá que te bañe, que te cambie y venís a la sala de ensayo”. Y así arrancó mi carrera musical. En todo esto fue clave que un día mi mamá, que había viajado a BUenos Aires, me llama y me dice: “Le hice escuchar tu casete a Patricia”; Patricia es la ahijada de mi mamá, fallecida ya. Patricia tiene mucho que ver esta historia, a quien agradezco mucho porque me dice: “Le hice escuchar tu casete a Patricia, te paso con ella”. Y me dice: “Hola, Robert, tenés que venir a Buenos Aires porque acá te voy a llevar a un lugar donde te van a hacer una prueba, un casting”. En ese momento yo lo veía muy lejos Buenos Aires. Encarar algo nuevo y encima sin mucha experiencia, mucha experiencia, si bien ya cantaba con mis tíos en los barrios…
—Y una vez en Buenos Ares…
—Cuestión que llego y el contacto de Patricia me dice: “Te quiero llevar a un programa…”, ¡y era Pasión de sábado!. Yo no me animaba, no me sentía preaparado. Llegó un momento que estaba entre la espada y la pared, o me volvía a Misiones… Así que tomé coraje y fui. Pero no era en el programa ni en el estudio Riobamba 280, era en Bachelor, en Flores, avenida Directorio y Portela, un pub que tenía un escenario, se subían personas a cantar mientras Fontana estaba mirando en una banqueta al costado… Me pregunta “Tu nombre, padres, hermanos, de dónde… De Cataratas… Bueno, está bien, pibe. ¿Tenés otro tema?” “Sí, tengo otro tema…”.

—¿Cuánto te cambió la vida ese primer encuentro con tu productor, Roberto Fontana, y qué significó después en tu carrera?
—Todo, todo. El mi padre artístico, amigo y la pérdida de él fue… Te cuento cosas muy lindas como algo muy, muy triste que me pasó. Estuve cinco años depresivo. Sufría mucho en este momento. Sentía como si me hubiesen prendido fuego vivo. Porque hubo un accidente en la ruta 2 camino a Mar del Plata con mi mamá, el marido de mi mamá, Fontana, la prima de Fontana y su hermana…; las pericias marcaron que aparentemente Roberto, que manejaba, se durmió: fallecieron las cinco personas. Como decía el Diego, sentí que me cortaron las piernas.
—Esto fue en el 99, ¿no?
—El 19 de junio del 99, a las diez y media de la noche. Yo estaba con un show en Chacabuco. Yo debía tener diecinueve o veinte años. Un vecino estaba mirando Crónica y va corriendo al club donde iba a tocar para avisarme. Y el productor, que ni lo quiero nombrar, priorizó el show. Me hizo subir y canté. Y cuando bajo del escenario, ahí me dice… Apenas me dice eso salgo a correr por las calles de Chacabuco a buscar uno que me lleve. Encuentro una remisería, me traen a Buenos Aires, agarro mi auto y cuando finalmente llegué a Mar del Plata los cuerpos ya estaban volviendo porque demoré. Cuando llego a Capital, ya estaba en la tapa de los diarios. Y fue un momento muy, muy, muy doloroso, que no se lo deseo a nadie.
—Y a la vez, en ese momento ustedes tenían un éxito total.
—Sí, hacíamos nueve shows en una noche. Empezábamos a las siete de la tarde con matiné. Y ganábamos bien. Fontana en un momento me dice: “Nene, ya te podés comprar el departamento, tenés que tener tu techo”. Yo alquilaba en Moldes y Sucre, en Belgrano, tercer piso, contra frente, pagaba 350 pesos… Me acuerdo que vamos al banco, nos dan el dinero y previamente yo había visto un lugar en Cabildo y Juramento, quinto piso, A con balcón a la calle y me compré mi primer departamento.
—A lo que iba es que en muy poco tiempo en tu vida pasaste de vivir en Puerto Iguazú a venirte para acá, encontrar un mundo nuevo, romperla con 18 años, comprarte tu primer departamento, como una locura, y de repente, a los 19 ¡pum!, sentir que perdiste todo.
—Exactamente, ¿sabés qué sentí? Que se me derrumbó el castillo. Ese castillo que iba construyendo, que significaba mi familia, lo que había logrado como artista,
—¿Te confunde, siendo tan chico, tanto nivel de fama, de éxito, de guita?
—Sí, más vale, llega un momento que no entendés nada. En esos días, llegaba a la oficina y me decían: “Mirá, saliste en tres revistas: Teleclick, Gente, etc”, hoy tenés radio, televisión y yo, la verdad, que estaba cansado. Ah, esto te quería contar. Llego a la oficina y me dicen: “Robert, llamaron de Puerto Rico”. En Misiones hay una ciudad que se llama Puerto Rico. “¿Misiones?“, digo, ”No, Centroamérica, quieren editar tu CD». O sea, primero hicimos Miami y después Puerto Rico. Cuando volví a Buenos Aires dije: “Vendo todo y me voy a vivir a Puerto Rico”. Me encantó la isla, después se me pasó.
—Después de la repercusión, de los shows, eventos, llegó un bajón. ¿Cómo te llevaste con eso?
—Eso fue en junio del 99, donde yo desisto de todo, incluso tomo la decisión de suicidarme: no quería vivir porque sentía que había perdido todo. Pero pensé en mis hermanitos, Joaquín y Micaela, era lo único que me quedaba. Yo miraba a mi alrededor y digo: “No, no puedo ser tan cobarde y dejarlos solos”. Mi idea era subir a la terraza y tirarme al vacío, a Cabildo… Entonces, cuando hago eso, cuando estoy decidido, digo: “Señor, ayúdame: yo sé que esto está mal. Pero quiero que me ayudes”. Retrocedo para atrás. Tenía un sofá en el living, me apoyo en el sofá y me arrodillo y empiezo a orar, a pedirle que me dé fuerza. Estaba solo. Estaba solo en ese momento ahí. Y me costó, me costó mucho.

—Estabas solo y, además, en ese momento de tu vida te sentías solo…
—Total. Mirá, yo iba al baño, me paraba en frente del inodoro a hacer pis y tenía miedo de estar solo en el baño, ¿entendés? Temblaba del miedo.
—Te pasa esto y te encontrás en ese momento. ¿Qué pasó con todo ese mundo de la fama, las revistas…? ¿Desapareció, seguía estando?
—No, no, seguía estando, pero yo no sentía nada…. (piensa), no sé cómo te puedo explicar. No dormí en tres meses. Ahí Pepe Parada se hace cargo de mi representación cuando fallece Fontana. Pepe Parada, un genio a quien le agradezco mucho. El reúne a todos mis amigos: “Chicos, Edgar está muy mal, creo que este pibe no termina bien. Tiene dos caminos, la droga o el alcohol. Para mí no tiene otra salida este pibe”, dice Pepe, el que me cuidaba, el que me guiaba, porque me veía muy mal.
—¿Llegaste a caer en alguno de esos caminos?
—No, gracias a Dios. ¿Y sabes por qué no lo hice? Porque tenía miedo a mi mamá. Yo decía: “Si mi mamá se llega a enterar, se muere de un paro”. Y para mí ella era todo. Por eso sentí mucho su ausencia. Yo la llamaba todo el día por teléfono. Todos los días en la noche yo hablaba por teléfono con ella.
—Pienso en esa historia que me contás -del éxito a pensar que lo perdiste todo-, qué mensaje le das hoy a alguien que está atravesando un momento así, que cree que ya no hay salida…?
—¡Que la salida existe! Haya pasado lo que haya pasado, existe un camino porque yo lo viví: y es Dios. Él me sacó, él me ayudó. Ayudó a mi hermano Joaquín; le diagnosticaron cáncer en la sangre y hoy me acompaña. En fin, milagros que me pasaron en la vida. Yo escuché la voz de Dios, del Creador. Por eso te decía al comienzo, hoy creo que soy el hombre más feliz del mundo. Quizá con mucho menos, ¿eh? He ganado mucho y he perdido también. Pero hoy me di cuenta que el éxito para mí es la familia. No soy quién para dar consejos, pero si estás atravesando por un momento difícil, no hay nada imposible para Dios. Y lo he comprobado. Lo he visto en mi hermano al sanarse. Le he prometido a Dios, le dije: “Señor, si sanás a mi hermano, yo quiero ser testigo y voy a comentar al mundo del milagro que has hecho”. Por eso te puedo decir que en cualquier situación hay salida, porque he visto y lo sigo viendo. Y estoy convencido de que es así.

—Bueno, Gracias Edgar por…
—Gracias a vos. Lo más lindo que me pasó en todo esto es poder conocer a a mis amigos, compañeros de la banda con los que hoy también sigo en contacto. ¡Al Diego, a Maradona, que siempre lo admiré! Estaba cenando en Ski Ranch, frente al Aeroparque. Viene Leo, el gerente, y me dice: “¿Te puedo presentar una persona?” Se ve que previamente ya habían hablado, me lleva ¡y era el Diego!
—Edgar, querido, gracias.
—Gracias a vos.
Fotos: Adrián Escandar
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Tan Biónica estrenó su álbum El Regreso en una noche épica ante 50.000 fans y con Andrés Calamaro como invitado

Envuelto en la ovación de 50 mil personas, Chano Moreno Charpentier pisó el escenario del estadio Vélez con las manos en oración. A las 21:15, la voz de Tan Biónica volvió a sonar en Liniers. El público, que llevaba horas aguardando sus lugares lo más cerca posible del escenario, recibió las primeras notas de “X=4” y “Santa María”. Tras una década sin publicar música, la banda impactó a sus fans y abrió la noche con dos canciones de su nuevo disco, El Regreso.
“Es muy emocionante”, repitió tres veces Chano, sin poder contener las lágrimas. Los flashes iluminaron el campo y las tribunas cuando la banda tocó “Ella”, y el cantante agradeció a cada rincón del estadio: “platea, popular, campo”. Acto seguido, la figura de Tan Biónica reflexionó y habló sobre los sentimientos que inspiraron su reciente trabajo. La emoción marcó cada palabra: “Creo que el regreso no existe porque uno siempre es otro cuando vuelve a un lugar. Para nosotros el regreso fue lo mejor que nos pasó. Encontramos una nueva forma de ser amigos con mis compañeros y con ustedes, de vuelta”.
Más de horas de música. Así fue el primer show de la serie que Tan Biónica planeó para el 27, 28 y 29 de marzo en el estadio Amalfitani. Chano ya lo había anticipado en redes semanas antes: “Esta va a ser la gira más increíble de nuestras vidas”. El repertorio cruzó los clásicos con las canciones de El Regreso, el álbum publicado pocos días antes del anuncio del show y que superó los 12 millones de reproducciones en plataformas digitales.
La formación original —Chano, Gonzalo “Bambi” Moreno Charpentier, Diego “Diega” Lichtenstein y Sebastián “Seby” Seoane— alternó himnos como “Las cosas que pasan”, “Boquitas pintadas”, “Beautiful” y “Loca”, temas que cuentan con las flamantes colaboraciones de Nicki Nicole, Airbag y Andrés Calamaro.


A las 22, la multitud estalló con la llegada de Andrés Calamaro al escenario. Chano lo presentó como “el más grande músico argentino”, y juntos interpretaron “Mi vida”, la colaboración del último disco, y una versión a dúo de “Flaca” que se volvió uno de los puntos más altos de la noche. Mientras los aplausos no paraban de bajar de las tribunas, el cantante comentó: “La vida se trata de momentos y esto va a ser un momento imborrable para siempre. Lo escuchamos desde que tenemos 12 años, es una persona generosa. ¡Aplausos para Andrés Calamaro!”.
Tan Biónica invitó a Andres Calamaro durante su show en Vélez (Crédito: Dale Play)
Minutos después, Bambi tomó el centro de la escena y cantó “Mil días”, una balada de su autoría. “Cuando escribí esta canción jamás me imaginé cantarla en un lugar como este y menos con este clima”, confesó el bajista ante la mirada de sus fans.


En un momento, la banda se desplazó hasta un escenario trasero para acercarse a la otra mitad del estadio. Chano compartió recuerdos y confesiones: “Cuando tenía 14 años no le encontraba la vuelta a la vida e hicimos este grupo con mis compañeros y amigos. Lo único que no dejé de hacer en la vida fue ensayar todos los fines de semana. Yo ya había entendido mi suerte y ahora tengo una vida feliz con ustedes y con todo el amor que me dan”.
Antes de interpretar “Loca”, reflexionó sobre su propia historia: “Esta canción pensé que se la hacía a alguien y me la hacía a mí. Como mínimo somos todos neuróticos. La locura es peligrosa. Muchas veces jugué con mi locura y no me fue nada bien. Hay que estar bajo control”. La noche también reservó un homenaje a los Fabulosos Cadillacs, con Chano y Bambi interpretando “Vasos vacíos” en recuerdo de su primer recital junto a su padre. El tramo final del show encadenó “Ciudad mágica”, “Mis noches de enero”, “Obsesionario”, “El problema del amor” y “La melodía de Dios”.


“Tenía que ser así de épica esta noche, la lluvia le aportó su color. Los abrazo. La vida está llena de colectivos que no vienen pero seguimos confiando en que lo mejor está por venir”, lanzó Chano, antes de fundirse en una ovación. Durante toda la velada, Tan Biónica celebró con sus fanáticos un regreso que combinó material inédito y grandes éxitos, mostrando que la esencia de la banda permanece intacta.
Crédito: RSFOTOS
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Qué ver en Netflix, la miniserie de 7 episodios que alcanzó el top 3 en el ranking de las más elegidas: «Love & Death»

Netflix volvió a apostar fuerte al true crime y sumó a su catálogo Love & Death, una miniserie de 7 episodios que ya está dando que hablar por su trama tan inquietante como adictiva. Basada en hechos reales, la historia mezcla romance prohibido, tensión psicológica y un crimen brutal que sacudió a Estados Unidos.
Ambientada en Texas a fines de los años 70 y principios de los 80, la ficción sigue a Candy Montgomery, una ama de casa que parece tener la vida perfecta, pero que en realidad vive atrapada en una rutina que la asfixia. Esa insatisfacción será el punto de partida de una cadena de decisiones que terminarán en tragedia.
Todo cambia cuando inicia un romance secreto con Allan Gore, el esposo de una amiga cercana. Lo que comienza como una aventura cuidadosamente planeada pronto se vuelve incontrolable, dejando al descubierto tensiones emocionales y secretos que nadie imaginaba.
El conflicto escala hasta un desenlace violento: un asesinato que conmociona a la comunidad y pone a Candy en el centro de la escena judicial. La serie no solo muestra el crimen, sino también todo lo que lo rodea: el juicio, las versiones enfrentadas y el costado más humano de los involucrados.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE MÁS IMPACTO TIENE EN LA ACTUALIDAD
Uno de los puntos más fuertes es la producción de Netflix con la actuación de Elizabeth Olsen, quien logra construir un personaje tan complejo como perturbador. A su lado, Jesse Plemons y Lily Rabe completan un elenco que potencia el dramatismo en cada episodio.
Con capítulos de menos de una hora, la miniserie se vuelve ideal para maratonear en un fin de semana. Su ritmo atrapante y su tono oscuro la convierten en una opción perfecta para quienes disfrutan de historias reales con giros impactantes.
Love & Death confirma una tendencia que no para de crecer en Netflix: los relatos basados en crímenes reales que exploran la mente humana. Y esta, sin dudas, es una de esas historias que te dejan pensando mucho después de que terminan los créditos.
Netflix, miniserie
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La ex GH Eugenia Ruiz habló tras la detención de su hermano por violencia de género: “Cocaína y alcohol”

La detención en Santiago del Estero del hermano de la ex Gran Hermano, Eugenia Ruiz, un abogado de 50 años acusado de violencia de género por su ex novia, de 22, generó un fuerte impacto mediático en las últimas horas cuando el periodista Fede Flowers dio la primicia. Y en la noche del viernes 27 de marzo, Eugenia decidió hablar con claridad sobre el drama familiar que le toca vivir.
Al ser consultada por Fede Bongiorno para LAM sobre la situación de su hermano, Eugenia fue contundente. «Lamentablemente, tiene una denuncia por violencia de género y está detenido en calidad de imputado y, como sucede en estos casos, a priori siempre hay que creerle a la mujer», expresó, marcando su posición frente a la acusación de violencia psicológica, física y sexual que pesa sobre Fernando Ruiz.
Sin desmentir ni minimizar la gravedad del hecho, la ex GH aportó información fundamental sobre el contexto que rodea al acusado. «Mi hermano tiene un consumo problemático. Es adicto a las drogas, más precisamente al alcohol y a la cocaína. Las cosas como son», dijo.
Según explicó Eugenia, la familia viene enfrentando esta problemática desde hace tiempo y ha buscado ayuda profesional. En su audio, recordó una advertencia que recibieron de un psicólogo especialista en adicciones: «El adicto tiene tres caminos. Si no se trata, termina hospitalizado, preso o muerto y para salir tiene que tocar fondo».
DE QUÉ ACUSAN A FERNANDO RUIZ, EL HERMANO DE LA EX GRAN HERMANO, EUGENIA RUIZ
En cuanto al avance de la investigación por presunta privación ilegítima de la libertad y sometimiento que pesa sobre su familiar, Ruiz fue prudente. Sostuvo que «se harán las pericias correspondientes», pero aclaró que no profundizará en los aspectos legales por no contar con más información sobre la causa que se tramita tras la denuncia de Lara Silvetti Crespin Nassif.
Eugenia confesó que «es un tema doloroso, sobre todo para mis padres», quienes desde hace tiempo lidian con el comportamiento de su hijo. Cabe señalar que los detalles de la denuncia contra el abogado santiagueño incluyen episodios de violencia física extrema, como golpes contra la pared y forcejeos para impedir que la víctima saliera del departamento que compartían.
Finalmente, Eugenia Ruiz cerró su mensaje dejando en evidencia el impacto emocional que este proceso implica para sus seres queridos. «Lamentablemente, esto es parte del proceso doloroso que tendremos que afrontar como familia», concluyó, mientras la justicia avanza en la determinación de las responsabilidades penales de su hermano.
Gran Hermano, Eugenia Ruiz, Fernando Ruiz, Gran Hermano violencia de género
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