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La insólita confesión de Valentina Márquez, telonera de Ricky Martin en Córdoba: “Ni siquiera vi el show de él”

La cantante de cuarteto abrió el recital, pero no pudo quedarse debido a los nervios que sintió (Video: Instagram)
Lo que prometía ser una de las noches más importantes de su carrera terminó convirtiéndose en una experiencia tan intensa como inesperada para Valentina Márquez. La joven artista, que tuvo la oportunidad de abrir el show de Ricky Martin en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, sorprendió al revelar el costado menos visible de ese logro: minutos antes de salir a escena, atravesó un momento físico y emocional tan fuerte que incluso debieron llamar a una ambulancia.
La confesión llegó durante una entrevista en el programa Cuarteteando, donde relató con total honestidad cómo vivió esa jornada que, puertas afuera, fue sinónimo de éxito y reconocimiento. “No me lo olvido más por lo mal que la pasé antes”, lanzó entre risas, dejando en claro desde el inicio que la previa estuvo lejos de ser ideal.
Según contó, el malestar comenzó varias horas antes del show. Aunque tenía previsto salir con tiempo hacia el estadio, su cuerpo reaccionó de una manera que nunca había experimentado. “Tenía que salir a las 16. No podía, estaba tirada en la cama del dolor de panza. Tenía una bola de nervios en la boca del estómago, te lo juro. Nunca me pasó. En mi vida me pasó algo así”, explicó, describiendo con precisión ese tipo de ansiedad que muchas veces acompaña a los artistas en momentos clave.
La situación no mejoró con la llegada al Kempes. Por el contrario, su estado físico encendió las alarmas en su entorno. “Llamaron a emergencias porque ya realmente estaba pálida, me vieron mal”, recordó. Aun así, decidió seguir adelante. Se maquilló, se peinó y se preparó para cumplir con su compromiso profesional, aunque, como ella misma definió, lo hizo “medio moribunda”.
Sin embargo, lo más llamativo de su relato fue el giro abrupto que experimentó una vez que pisó el escenario. Aquello que minutos antes parecía incontrolable desapareció por completo. “Toqué el escenario, se me pasó todo. Te juro, nunca me había pasado algo así”, aseguró. En ese instante, la conexión con el público fue total y la energía del show transformó el miedo en disfrute.
Lejos de quedar marcada por el mal momento previo, Márquez destacó que fue uno de los recitales más especiales de su carrera. “Nunca disfruté tanto en mi vida subirme a un escenario. Realmente la reacción de la gente fue tope de gama. No me lo esperaba ni a palo”, confesó, todavía sorprendida por la respuesta del público cordobés.

Pero la historia no terminó ahí. Tras bajar del escenario, su cuerpo volvió a pasar factura. El dolor persistía y el desgaste era evidente. Fue entonces cuando tomó una decisión que nadie hubiera imaginado en una noche de semejante magnitud: irse del estadio sin ver el show principal.
“Le dije a mi mánager: ‘Por favor, llévenme a mi casa’. Ni siquiera vi el show de él”, reveló, en referencia a Ricky Martin, uno de los artistas más importantes de la música latina. La frase, tan contundente como inesperada, rápidamente generó repercusión, ya que resume el nivel de agotamiento físico y emocional que atravesó.
Su prioridad, en ese momento, fue otra. “No daba más del dolor de panza. Quería llegar y verlo a mi hijo y acostarme así en la cama hecha una bolita como si fuera una nenita”, contó, en un relato que mezcla vulnerabilidad, ternura y honestidad. En su casa la esperaban su madre y su hijo, Vicente, quienes se convirtieron en su refugio inmediato tras una jornada tan exigente.

Ese reencuentro tuvo un efecto casi inmediato. “Cuando lo vi a Vicente, se me pasó todo”, afirmó, dejando en evidencia el rol fundamental que cumple su familia en su vida personal y profesional.
Lejos de dramatizar lo ocurrido, Valentina eligió reflexionar sobre la experiencia con una mirada más amplia. “La vida misma. Parte de la vida, el sentir miedo. Ninguno tiene la vida resuelta, ninguno se la sabe toda”, expresó, en una frase que resume el aprendizaje que le dejó esa noche.
Incluso, con el paso de las horas, logró encontrarle un costado positivo. “Me da hasta un poco de ternura”, agregó entre risas, demostrando que, más allá del mal momento, se trató de una vivencia que la marcó y la hizo crecer.
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Matilda, la hija de Luciana Salazar, fue la encargada de abrir el concierto de Palito Ortega

Palito Ortega brindó anoche un show multitudinario en el Teatro Ópera, donde repasó su extensa discografía y tocó sus grandes clásicos. Aunque los focos principales se los llevó el cantante, hubo una presencia infantil que también conmovió al público: Matilda, hija de Luciana Salazar, pisó el escenario del emblemático recinto para presentar al artista, que es su tío abuelo por estar casado desde hace décadas con Evangelina Salazar, tía de la modelo.
La nena tomó el micrófono entre aplausos y se dirigió a los presentes con una confesión personal antes de dar paso al protagonista de la noche: “Hola a todos, qué alegría verlos acá. Yo soy Matilda Salazar y les cuento un secreto. Mi tío abuelo, Palito Ortega, me invitó acá a Show Ópera para que yo lo presente. Yo exploté de la alegría. Bueno, pero acá llegó el momento de presentarles a mi tío abuelo, ¡Palito Ortega!”. El anuncio generó una ovación del público, acompañada por música rock.
El vínculo entre Matilda y Palito Ortega también quedó registrado detrás de escena, en una fotografía tomada en el camarín donde la nena posó junto al cantante, vestido con un traje blanco, mientras él la abrazaba por detrás. La imagen incluyó una frase atribuida a Matilda: “La única persona que admiro en este mundo es a Él”, acompañada por un emoji de corona, que reforzó el tono afectivo de ese momento compartido antes de la función.

Evangelina Salazar, madrina de Matilda, también estuvo presente en el camarín junto a su ahijada. Otra fotografía las mostró juntas mientras la actriz le acomodaba el cabello a la nena, en una escena que llevó la leyenda “Madrina y ahijada”, acompañada por un emoji de corazón, en el mismo espacio donde horas más tarde Matilda subiría al escenario para presentar a su tío abuelo.
Luciana Salazar también compartió fragmentos del espectáculo a través de sus redes sociales. Primero subió un video de Palito Ortega cantando “La Felicidad” sobre el escenario, vestido de blanco, mientras el público lo acompañaba entre aplausos y gritos. En otra de las imágenes compartidas, se lo vio interpretar un fragmento de una canción con la frase “Antes nunca estuve así enamorado” proyectada en la pantalla detrás suyo.
Luciana también difundió el momento en el que Palito Ortega y Evangelina Salazar compartieron el escenario. La pareja apareció abrazada, con los micrófonos en mano, mientras detrás de ellos se proyectaban fotografías de su casamiento, entre ellas una imagen en blanco y negro del día de la boda. Luciana acompañó esa publicación con el mensaje “Los amo”, seguido de emojis de corazones.
Corrientes y lo hizo acompañado de su familia (Video: Instagram)
Luli no fue la única integrante de la familia que asistió al concierto. También estuvieron presentes Julieta y Rosario, hijas de Palito Ortega, Dante Ortega, nieto del cantante por parte de su hijo Sebastián, y Marcelo Polino, padrino de Matilda.
El show de Palito Ortega en el Teatro Ópera se produjo en medio de un momento delicado para la familia. Julieta Prandi anunció el lunes 12 de octubre, a través de un comunicado publicado en sus historias de Instagram, su separación de Emanuel Ortega, hijo del cantante, apenas 27 días después de haberse casado en el Registro Civil de San Isidro.
“Hoy, después de seis años de haber iniciado esta historia de amor, con mucho dolor, tengo que decir que decidí dar un paso al costado en mi relación con Emanuel”, escribió la conductora en el mensaje que puso fin a un vínculo que había comenzado durante la pandemia. La boda, celebrada el 15 de septiembre con 36 invitados, había contado con la presencia de Palito Ortega y Evangelina Salazar, además de Martín Ortega, el único de los hermanos del cantante que asistió a la ceremonia.

Emanuel se refirió al tema un día después y reconoció que atravesaba un momento difícil. “No estoy bien, pero ya va a pasar. Es un momento triste y privado y espero que entiendan que quisiera conservarlo en ese ámbito”, expresó ante la prensa. La propia Prandi le dijo a la periodista Pilar Smith que por el momento no quería dar notas, que necesitaba recuperar su paz y que estaba avergonzada por la situación.
Consultado sobre la ruptura durante la entrega de los Premios Martín Fierro de la Música 2026, donde recibió un reconocimiento a su trayectoria en la música popular, Palito Ortega prefirió no hablar del tema. “Estoy contento de haber recibido este Martín Fierro”, respondió ante la insistencia de los cronistas, y cerró el intercambio con una frase breve: “Ese es un tema que no puedo hablar. Gracias por todo”. Martín Ortega afirmó que la noticia sorprendió a toda la familia y que su prioridad era el bienestar de su hermano.
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Qué ver Netflix: la miniserie Argentina de solo 4 episodios, con Merecedes Morán de figura, ideal para mirar este sábado

Los muertos no siempre aparecen para asustar: en ocasiones, regresan porque hay algo que todavía necesita ser escuchado. Esa idea atraviesa “Mis muertos tristes”, la miniserie argentina de Netflix que mezcla terror sobrenatural, drama familiar y una mirada sobre las heridas que permanecen abiertas en la sociedad.
La protagonista es Ema, una médica de 60 años recién jubilada, interpretada por Mercedes Morán. Desde hace tiempo, puede ver y escuchar a las personas fallecidas, una capacidad que condicionó su vida y que se vuelve todavía más difícil de sobrellevar mientras intenta procesar la muerte de su madre.
La situación cambia con la llegada de Julie, su sobrina, que también posee ese don. Su manera de relacionarse con los muertos es diferente y altera el frágil equilibrio que Ema había construido para convivir con aquello que los demás no pueden percibir.
El conflicto adquiere otra dimensión cuando el asesinato de tres adolescentes en el barrio de Piedrabuena desencadena un fenómeno perturbador: las presencias comienzan a multiplicarse y la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos deja de ser clara. Lo sobrenatural irrumpe así en una comunidad atravesada por la violencia y el abandono.
LA MINISERIE DE NETFLIX QUE ESTÁ IENDO UN ÉXITO
La ficción de Netflix está inspirada en relatos de Mariana Enríquez, una de las escritoras argentinas más reconocidas del género de terror contemporáneo. La dirección está a cargo del cineasta chileno Pablo Larraín, quien construye una atmósfera oscura en la que los fantasmas también funcionan como una forma de hablar de la memoria, la injusticia y el olvido.
Junto a Morán, el elenco reúne a Dolores Fonzi, Alejandra Flechner y Carolina Álvarez, además de Carlos Portaluppi, Germán de Silva y Luz Jiménez. La historia combina los conflictos íntimos de sus protagonistas con una dimensión colectiva que amplía el alcance del misterio.
Con cuatro episodios de entre 47 y 56 minutos, “Mis muertos tristes” propone una experiencia breve, pero cargada de tensión y significado. Disponible en Netflix desde el 24 de septiembre de 2026, la miniserie se aleja del terror convencional para plantear una pregunta inquietante: ¿qué ocurre cuando aquello que una sociedad intenta olvidar vuelve para hacerse presente?
Netflix
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Así está el memorial de Liam Payne en Palermo: el homenaje de sus fanáticos a dos años de su muerte

Junto a la entrada del hotel CasaSur, un árbol dejó de ser parte del paisaje de Palermo para convertirse en el lugar donde los fanáticos de Liam Payne vuelven a buscarlo cada vez que lo necesitan. A dos años de la muerte del exintegrante de One Direction, un grupo de seguidores volvió a reunirse en el sitio donde el cantante británico perdió la vida el 16 de octubre de 2024 a los 31 años, para rendirle homenaje y mantener vivo su legado musical. Con velas, flores, cartas y fotos, transformaron una vez más la vereda del establecimiento en un memorial improvisado para una despedida que siempre parece inconclusa, mientras continúa la investigación por su muerte.
El árbol ubicado junto a la entrada del hotel, convertido en punto de encuentro desde los primeros días posteriores a la tragedia, volvió a acumular nuevas ofrendas: ramos de flores, osos de peluche, retratos enmarcados y pósters firmados con mensajes de despedida. Una silueta de cartón con la imagen de Payne, vestido de traje, se mantuvo en pie junto al tronco, rodeada de girasoles y rosas blancas. Sobre la vereda, cintas moradas y afiches con inscripciones en español e inglés completaban el altar que los fanáticos sostienen desde hace dos años.

Durante la noche, decenas de personas se acercaron a dejar sus propios objetos y a firmar los carteles ya colocados. Algunos se arrodillaron para escribir mensajes sobre pósters extendidos en el suelo; otros permanecieron de pie, en silencio, frente a las fotografías del cantante. El clima general fue de tristeza y contención mutua, con abrazos entre quienes se reconocieron como parte de la misma comunidad de fanáticos que, desde 2024, sostiene el memorial pese al paso del tiempo y las condiciones climáticas.
Payne había llegado a Buenos Aires días antes de su muerte para asistir a un recital de su excompañero de banda, Niall Horan, en el marco de su gira sudamericana. Se hospedó en CasaSur con su entonces pareja, pero permaneció solo en la ciudad tras el regreso de ella a Estados Unidos.

El cantante británico había saltado a la fama en 2010, cuando a los 16 años se sumó a One Direction, el grupo formado en el programa británico The X Factor que vendió millones de discos en todo el mundo. Tras la separación de la banda en 2016, continuó una carrera solista con el álbum “LP1” y colaboraciones con artistas como J Balvin. Su figura mantuvo una base de seguidores fiel en Argentina, consolidada en las dos giras que la banda realizó por el país y en sus posteriores visitas como solista.
El expediente que investiga la muerte de Payne continúa abierto casi dos años después. El exempleado de CasaSur Ezequiel Pereyra y el excamarero Braian Paiz permanecen procesados por la presunta venta de drogas al cantante, aunque la fecha de juicio todavía no fue fijada y ambos podrían acceder a una probation. El mes pasado, la jueza Karina Andrade autorizó nuevas pericias sobre teléfonos y pendrives a pedido de la fiscalía especializada en delitos complejos, hoy a cargo de la investigación.


Las imágenes del reporte forense difundidas por Infobae mostraron el estado de la habitación 310 tras la caída: botellas de whisky y vino, restos de pastillas como clonazepam y melatonina, manchas de sangre en las sábanas y un televisor destrozado a golpes. El análisis toxicológico determinó que Payne murió con 2,7 gramos de alcohol por litro en su orina, junto a trazos de cocaína, mientras que el fiscal Andrés Madrea descartó la hipótesis de suicidio al considerar que el estado del cantante le impedía tomar una decisión de ese tipo.
El padre del músico, Geoff Payne, atravesó una repatriación del cuerpo que se extendió 19 días, entre trámites judiciales y migratorios. Durante ese proceso, visitó en varias ocasiones el memorial frente a CasaSur, donde se permitió llorar en público por primera vez desde la muerte de su hijo y dejó una vela encendida antes de regresar al Reino Unido con el féretro.
Fotos y video: RS Fotos
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