CHIMENTOS
Lorna Cepeda y Natalia Ramírez, del fenómeno de Betty, la fea al teatro porteño: “En Argentina se come delicioso donde sea”

Desde que se emitió en 1999 el primer capítulo de Betty, la fea, la vida de Lorna Cepeda y Natalia Ramírez fue un antes y un después. Sus personajes, que revivieron en la serie de Prime Video, Betty La fea: la historia continúa, siguen siendo amados gracias a la química inoxidable de sus actrices. Convertidas en un tándem, las figuras colombianas se preparan para regresar a la Argentina en calle Corrientes con Muertas de risa, una comedia que las tiene girando por todo el mundo. “Es una maravilla sentir este amor de la gente”, se sinceran, en diálogo con Teleshow, sorprendidas por la popularidad que tienen entre los millennials y centennials.
Porque Patricia Fernández, o “La Peliteñida”, y Marcela Valencia, sus creaciones, no solo respiran en las plataformas y en las repeticiones que la telenovela creada por Fernando Gaitán, una institución del culebrón latinoamericano, tiene por todo el globo. Ahí están los memes y los videos virales como fragmentos de esa vigencia con sus frases: “La pobreza me está respirando aquí en la nuca, Marce”, “desgraciado” y “porque hay una cosa que yo tengo y tú no tienes y se llama dignidad”, solo por nombrar algunos de sus momentos más festejados en las redes.
El próximo 20 de mayo en el Teatro Broadway, las intérpretes celebrarán su vínculo con el público argentino, país que conocieron con mayor profundidad en los meses en los que grabaron Dr. Amor, tira junto a Arturo Puig que se vio en El Trece en 2003. “Estuvimos el año pasado con la obra y esperamos que la gente lo pase igual o mejor”, afirma Lorna, entusiasmada
—¿Tienen algún plan recurrente cuando vienen a Argentina? ¿Qué les gusta de la gastronomía local?
Lorna: ¡Alfajores, facturas! Yo que soy más dulcera, eso me encanta. Las mollejitas. Siempre que voy allá como mollejitas con limón. Uy, qué rico, qué rico.
Natalia: A mí me encanta la entraña. Las supremas, las milanesas. ¿No te parece genial que en cualquier parte tú puedes comer bien rico, delicioso?

—¿De qué se trata la obra y cómo se renueva esa química, al conocerse tanto, arriba del escenario?
N: Además de la química y la sinergia que tenemos Lorna y yo, esta es una obra escrita y dirigida por Juan Ricardo Gómez, un gran escritor. Es la historia de dos mujeres que se encuentran en la morgue para reconocer un cadáver, y resulta que ese cadáver termina siendo el amor de las dos, su ser querido, sin saber de la existencia de la otra. Mientras definimos qué papel juega cada una de nosotras, pasan muchas circunstancias con peleas, risas y llanto. Hay una avalancha de situaciones que hacen parte de la tragicomedia, y es lo que genera la risa.
—¿Cómo viven ese cariño que el público sigue teniendo por ustedes, por los personajes de Betty, la fea, y que llegan al teatro?
L: Imagínate, es una maravilla sentir este amor de la gente. Es que la gente es muy linda, muy bonita.
N: Y Argentina, sobre todo.
L: ¿Sabes qué es lo bonito de todo esto? Esta telenovela y esta serie que hicimos las nuevas generaciones la ven y la siguen viendo. Es muy impactante para nosotras ver como desde niños de 8 hasta chicos de 35 años, generación en generación, siguen viendo Betty. El amor que recibimos siempre ha sido generacional. Es una gran bendición haber estado ahí.
—¿Qué piensan sobre el impacto de Betty, la fea frente a la imagen internacional de Colombia y la gran tragedia del narcotráfico?
N: Mira, el flagelo del narcotráfico y las herencias de Pablo Escobar, de Gacha y de los grandes narcotraficantes de Colombia se ven opacados por una telenovela nacional que termina convirtiéndose en un fenómeno internacional y cambiándole la imagen a Colombia. Fernando Gaitán, sin disparar una bala, sin groserías y sin mostrar un desnudo en una novela como Yo soy Betty, la fea, logra tener un alcance en las familias de todos los latinoamericanos, y de parte del mundo. 170 países, con una imagen que nos permite, además de Juan Váldez, que es nuestro café maravilloso, permite otra imagen diferente. Fue un honor y un orgullo para nosotros poder representar a nuestro país bajo ese esquema.

—¿A qué relacionan el furor de los últimos años por las narconovelas y que la industria audiovisual se vuelque a contar estas historias?
N—Eso depende del consumidor. Realmente funcionan porque las ven. Si nadie las viera, pues no. Yo personalmente pienso que es una apología al delito. Y no puedo decirte “de esta agua no beberé” ni juzgar a mis compañeros que sí participaron en las series, porque de todos modos están contando una historia. Infortunadamente es una historia dolorosa para el país. También la frase famosa de Pablo Escobar de “el pueblo que no tiene memoria repetirá su historia”, no sé si ha funcionado muy bien.

—¿Qué recuerdos tienen de Fernando Gaitán, autor y productor detrás de Betty, Café con aroma de mujer y Hasta que la plata los separa? ¿Cómo lo mantienen presente en su día a día?
L: Fernando Gaitán fue, y para mí sigue siendo, porque sus escritos están y estarán para la historia, un ser absolutamente excepcional en su talento, en su manera, en su visión de la vida normal, cotidiana. Cuando él se va de este plano, yo lo admiré muchísimo más. Cuando la gente empezó a contarme tantas historias, vi lo impresionante que fue para los creadores, humoristas, actores. Tenía una creatividad impresionante. Era un genio absoluto y un genio generoso.
N: Esa palabra es importante porque si te das cuenta, Fernando amaba el talento de la gente. En vez de ser celoso y egoísta y guardarlo para él, al contrario, lo que hacía era impulsar a todos nosotros, que teníamos un talento para él importante, y empezó a desarrollar la serie. Si te das cuenta, en Betty no hay un protagonista ni hay un antagonista. Todos son protagonistas, todos tienen su pedazo grande en la historia.
—¿Cómo vivieron el crecimiento profesional y la proyección internacional que les dio Betty, la fea? En tu caso, Natalia, también sos productora de Muertas de risa.
N: Bueno, en mi caso, yo empecé como productora en 1991 gracias al talento y la maestría de mi mentora Fanny Mikey, argentina, hizo mucho por Colombia y por el teatro. Ella fue mi mentora en el 91. La plataforma de Betty me sirvió como trampolín para internacionalizar mi carrera y eso se lo agradezco a ese personaje, a Fernando, al director Mario Ribero, muchísimo, porque me dio la oportunidad de salir a otros mercados y para mí eso fue muy importante. Había hecho televisión desde 1983 y llegó el boom en 1999. Tenía 17 años haciendo televisión y no había podido romper la frontera. Betty me lo dio y hasta el día de hoy seguimos, por supuesto, con las nuevas temporadas que se han hecho de Prime Video y el teatro. Si nosotras no hubiéramos estado en esa serie, no sé si nuestro teatro hubiera podido cruzar frontera también.

—¿Qué mensaje quieren dejar al público argentino que las recibirá en el teatro?
L: Esperamos verlos el 20 de mayo en el Broadway y a todas las personas para poder estar ahí a las 20 horas con ustedes, respirando el mismo aire y compartiendo nuestro talento que es parte del agradecimiento que les tenemos por tanto amor.
CHIMENTOS
Andrea Rincón recordó el quiebre de su amistad con Julieta Ortega: «No se remontó»

A comienzos de este año, una amistad que durante mucho tiempo parecía consolidada quedó atravesada por declaraciones, reproches y una distancia que sorprendió al mundo del espectáculo. Andrea Rincón y Julieta Ortega dejaron de compartir el vínculo que las había unido, y con el paso de los meses la actriz intentó poner en palabras qué había ocurrido. Ahora, con una mirada más serena sobre aquel quiebre, Rincón volvió a hablar del tema en la última emisión de LAM (América), y recordó cómo se produjo el distanciamiento definitivo.
“Somos mujeres con mucho carácter y el tiempo… Las personas van cambiando y por ahí te vas desencontrando”, expresó al inicio de la charla. De esa manera, la actriz intentó explicar que el distanciamiento no se produjo por un único episodio, sino por una serie de diferencias que fueron modificando la relación entre ambas.
Durante la entrevista, Rincón ubicó el origen del conflicto en el podcast que compartía con Ortega y Ana Paula Dutil. “Yo tenía ganas de producir ese trabajo y era un ‘vos no sabés’…”, contó, antes de profundizar en la situación que empezó a tensionar la dinámica del grupo. “Se decidió que la producción, que la hacíamos entre todas, la encabece otra chica. Me costaba tener el lugar que yo quería y me sentía no vista”, señaló. “Sentí que para despegar y hacer lo que quería, me tenía que ir de ese programa”, reveló sobre la decisión que terminó por separarla de Ortega. En ese sentido, también marcó una diferencia en las prioridades que cada una tenía respecto del podcast. “Para ella era más importante el programa de lo que lo era para mí. Yo tenía ganas de hacer cosas, probar, hacer un programa entre amigas…”, explicó.
Rincón también vinculó aquel momento con un proceso personal que atravesaba en paralelo. “Yo también estaba yo pasando por un momento personal donde estaba encontrando y descubriendo unos lados míos… También tenía ganas de producir, esto que estoy diciendo ahora… Empecé a hacerlo con las notas de la radio, comencé con el programa que tengo en El Nueve”, profundizó. Al recordar el momento en el que intentó recomponer el vínculo, Rincón fue contundente: “Quise pelear la amistad y no se remontó”. “Julieta es una hermosa persona, por dentro y por fuera, que nos hayamos desencontrado no quiere decir que no lo sea”, afirmó.
En medio de la charla, Pilar Smith le preguntó si invitaría a Julieta a su boda. Andrea respondió con sinceridad: “Mi pareja me dijo que la tengo que invitar porque fue una persona muy importante en mi vida”. La actriz también recordó el lugar que Ortega ocupó en momentos importantes de su vida y sostuvo que el cariño no desapareció a pesar de la distancia. “Uno no deja de amar a una persona por más que tome distancia, lo sigo haciendo”, expresó. “Para mis 40 le mandé la invitación y no vino”, comentó.
Cabe recordar que en mayo de este año, Rincón también se había referido al distanciamiento durante una entrevista en SQP (América). En aquella oportunidad, la actriz habló con frases cargadas de dolor sobre la relación que había mantenido con Ortega y su entorno familiar. “Yo quiero decir algo antes de seguir aclarando, yo estoy muy agradecida con su familia, por el amor que me dieron. Admiro mucho a Ramón”, expresó, en referencia a la familia de Julieta y a los años de cercanía que compartieron.
A partir de allí, la charla giró en torno a los motivos de la ruptura y a los episodios que, según su relato, terminaron por quebrar el vínculo. Yanina Latorre recordó el trasfondo laboral que había marcado el inicio de la distancia: “Ustedes tenían un programa de streaming, ahí se alejaron, el otro día en lo de Cirio vos dijiste que ella te terminó debiendo guita, que vos te fuiste sin cobrar lo que a vos te correspondía”. La actriz, visiblemente afectada, reconoció el impacto que tuvo aquella declaración pública: “Me arrepentí mucho de decir eso, me quedé sin voz. Porque después al otro día me matan”.
“Estoy conteniendo el llanto, porque la gente es cruel. A mí me costó mucho sentir que yo tengo valor”, manifestó. Luego explicó que sus dichos en el stream de Martín Cirio habían surgido a partir de una pregunta que, según describió, fue incisiva: “La pregunta fue: ‘¿Por qué te peleaste con Julieta con lo que te ayudó?’ No hay una balanza”. Rincón también contó que después habló directamente con Ortega sobre el modo en que se había instalado el relato público de la amistad. “Y cuando hablé con Julieta, porque lo hice, le dije: ‘Juli, ¿vos te das cuenta que nunca saliste a decir que nosotras tuvimos una amistad recíproca?’”, recordó.
“Pasaron muchas cosas, no fue que no ocurrió nada…”, respondió. En el momento más delicado de la entrevista, Yanina fue directa: “Pero vos sentiste eso, no tengas miedo, no te van a hacer nada. ¿Estás amenazada?”. Andrea bajó la mirada y respondió después de un silencio: “No, no es que esté amenazada, no. Yo siento que yo tengo mucho amor, el amor por Julieta no dejó de ser. Yo a Julieta la sigo amando”.
CHIMENTOS
Valentín Yankelevich, el hijo de Romina Yan, confesó la violencia que sufrió de su papá cuando era un niño y cómo se salvó la vida: “Era un infierno”

La muerte de Romina Yan marcó un antes y un después en la vida de su hijo Valentín Yankelevich. Sin embargo, años después de aquella pérdida, el joven contó que atravesó situaciones familiares que profundizaron su dolor. Y relató cómo, junto a su hermano, encontró en su abuelo Gustavo Yankelevich el apoyo que necesitaba para empezar de nuevo.
El 28 de septiembre de 2010 es una fecha difícil de olvidar. Fue el día de la muerte de Romina. Pero también fue el día en el que Valentín, con apenas siete años, perdió a su mamá. La actriz murió de manera repentina y su partida cambió para siempre la vida de sus hijos. En medio de ese golpe, la familia buscó salir adelante, pero lo que vino después estuvo lejos de ser lo que necesitaba.
“Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser… Era todo lindo, todo color de rosa. Pero cuando uno creía que eso era tocar fondo y la tristeza máxima que se podía experimentar, llegaron situaciones que hoy mirando para atrás fueron mucho peores”, explicó Valentín. Todo esto como parte de una profunda charla con Tatiana Schapiro para Infobae.
Así, el nieto de Cris Morena puso en palabras una infancia atravesada por el sufrimiento. A partir de los nueve o diez años, él y su hermano Franco comenzaron a vivir episodios de violencia física y psicológica en su hogar. Y describió cómo era su día a día durante aquellos años: “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”.
LA DESGARRADORA HISTORIA DE VALENTÍN YANKELEVICH POR EL INFIERNO QUE ATRAVESÓ EN SU INFANCIA
El relato de Valentín también incluyó situaciones de agresión física y castigos que dejaron una huella profunda. Pero, más allá de los golpes, hubo consecuencias emocionales que arrastró durante esa etapa. “Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”.
Y habló del impacto de la violencia psicológica en una persona, incluso mucho tiempo después de que los episodios hayan terminado. “El golpe físico tiene un dolor efímero. Te duele y ya está. Pero lo que te queda adentro es el maltrato psíquico y psicológico”. Además, explicó por qué no llama a su padre Darío Giordano como tal: “Yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.
Según Valentín, cuando los nenes intentaron contar lo que vivían, solo fue Gustavo Yankelevich, su abuelo materno, quien advirtió que algo no estaba bien. El productor solía compartir almuerzos semanales con cada uno de sus nietos por separado. Y en esos encuentros pudo advertir su angustia, escuchar lo que tenían para contar y actuar para ayudarlos.
Un viernes, al salir del colegio y sin avisarle a su padre, Valentín y Franco decidieron acudir a la Justicia acompañados por Gustavo. Allí, el joven recordó haber pedido ayuda con una fuerte frase: “‘Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí’. Se lo dije a dos chicas que nos tomaron la denuncia. Y gracias a Dios nos escucharon y ahí cambió mi vida”.
Desde ese momento, los hermanos no volvieron a vivir en la casa de Giordano. Después de un proceso judicial que incluyó una apelación del padre, la Justicia les otorgó la tenencia definitiva a Gustavo. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida… Nos dio lo único que necesitábamos que era amor”, recordó el joven.
Al cumplir los 18 años, Valentín tomó otra decisión importante: cambiar legalmente su apellido para dejar atrás el de su padre. “Del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal. Fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre”, confesó.
Hoy, a los 23 años, el joven encontró en el automovilismo una parte importante de su presente. Compite en el TC2000 y cuenta con el acompañamiento de Gustavo en cada carrera, un apoyo que se mantiene desde aquella etapa en la que necesitó reconstruir su vida.
Al mirar hacia atrás y comparar al chico que fue con la persona que es hoy, Valentín compartió una reflexión que resume el camino recorrido. “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate. Y hoy todo lo que logré, mis amigos, mi novia, yo soy muy feliz”.
Valentín Yankelevich, Romina Yan, Gustavo Yankelevich, Darío Giordano
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Nora Colosimo opinó sobre la vida amorosa de Wanda Nara y volvió a cuestionar su vínculo con L-Gante: «Me daba miedo»

La vida de Nora Colosimo siempre estuvo cerca de las luces y las cámaras del mundo del espectáculo. Como madre de Wanda y Zaira Nara, acompañó distintos momentos de la vida pública de sus hijas y, con el paso de los años, también se convirtió en una voz consultada sobre sus decisiones personales. Este fin de semana, durante su visita a Secretos Verdaderos (América), Nora habló sobre los vínculos amorosos de Wanda y volvió a referirse a la relación que mantuvo con L-Gante.
La conversación comenzó cuando Luis Ventura le preguntó si alguna vez había tenido una mala convivencia con las parejas que sus hijas habían elegido. “Te soy honesta, siempre quise la felicidad de las nenas. Para mí hoy son nenas, son mis hijas”, respondió Colosimo. “Y una sola pareja no estuve de acuerdo, pero por supuesto nunca se me preguntó, porque imaginate tu hija a la edad que tiene, empoderada y semejante mujer, semejante persona”, explicó
A continuación, la madre de Wanda mencionó el vínculo que mantiene con Claudia Valenzuela, la madre de L-Gante. “Todo el mundo lo sabe, porque tuve en mi streaming a Claudia, que nos llevamos muy bien y también le mando un beso”, señaló. Luego la definió como “un amor de mujer con mucha vida, con mucha historia, como yo” y expresó el cariño y el respeto que siente por ella. “Y yo le dije: ‘no éramos compatibles’. Tu hijo trabaja de noche y se acuesta a la hora que mi hija se tiene que levantar, preparar los desayunos y peinar a las nenas para ir al colegio. Eran dos vidas totalmente distintas”, sostuvo.
“Es el único noviazgo que yo no estuve de acuerdo, pero nunca me opuse”, afirmó. “No me gusta la mentira, porque la mentira hay que tener memoria, que con los años empieza a fallar y tenés que sostenerla”, planteó. “Por más dura que sea la verdad, decila. Decila, porque seguramente va a ser tu verdad y va a estar acompañada de un contexto, va a tener una explicación”, sostuvo. “Yo por eso siempre digo, a mis nietos les enseño, tengo siete nietos y les digo: ‘No mientan’”, aseguró.
La madre de Wanda también remarcó su lugar en la vida de Wanda. “Yo no se los elijo los novios, pero él no era para mi hija. No la formé ni la eduqué para esa vida”, afirmó. Luego se refirió específicamente al ámbito en el que se desarrollaba el trabajo de L-Gante: “Una vida de bailantas nocturnas…”.
Nora explicó que esa rutina le generaba preocupación esa situación. “Me daba miedo. Todo lo que uno escucha que pasa de noche y vos si es tu pareja lo acompañás. Entonces eso no me gustaba”, expresó. De esa manera, volvió a remarcar que su desacuerdo no estaba vinculado con la madre del artista, Claudia, a quien dijo respetar y querer, sino con el estilo de vida que imaginaba para su hija durante aquella relación.

La primera vez que Colosimo había hablado públicamente sobre el tema había sido en LAM (América). En aquella oportunidad, dejó en claro que estaba contenta de que Wanda y L-Gante ya no mantuvieran una relación sentimental. Sus declaraciones habían surgido después de una conversación en un programa de streaming, donde explicó que veía afecto entre ellos, pero también diferencias importantes en sus rutinas.
“A mí me pasaba que cuando los chicos estaban noviando, porque fueron una pareja, fueron novios, yo veía que había mucho amor y todo, pero yo le decía: ‘Wanda, me parece que hay algo que no va… Por el trabajo de L-Gante, la música, él se acuesta tarde y a la hora en que él llega, vos te tenés que levantar’”, había contado. “De hecho, le ha pasado cruzárselo y hacer el desayuno a los chicos. Me parecía que como que eran dos vidas no compatibles”, relató.
Después de esas declaraciones, Nora habló por teléfono con Ángel de Brito y su panel. En esa conversación, profundizó su postura y fue más contundente: “Yo nada lo quería”, aseguró Colosimo. Luego explicó que sentía que había criado a sus hijas para otro tipo de vida. “Me parecía que había criado a mis hijas para una vida diferente. Para una de familia, relajada... La de Wanda fue cero relajada, pero esto era demasiado”, sentenció.
Finalmente, Nora sostuvo que se había sentido como la única persona del entorno que no acompañaba aquella relación. “Su entorno, sus amigos, su padre, su hermana, la apoyaron”, concluyó.
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