CHIMENTOS
Juanita Molina, la actriz colombiana del momento: de Dear Killer Nannies al fenómeno internacional

La reconocida actriz colombiana Juanita Molina arrasa a nivel internacional con su papel en Dear Killer Nannies (Instagram/Disney Plus)
Hay un rostro colombiano que está marcando tendencia en el streaming mundial y no piensa pisar el freno. Juanita Molina acaba de instalarse en la cima del espectáculo gracias a su interpretación de Angie, la implacable sicaria de Pablo Escobar en Dear Killer Nannies, la serie que conquistó el puesto número uno en la plataforma a menos de un mes de su estreno. Detrás del personaje explosivo, Teleshow habló en exclusiva con la artista inquieta, apasionada y lista para el próximo salto internacional, quien contó cómo vive este fenómeno en tiempo real.
Pero el brillo de Juanita no es nuevo para los espectadores de América Latina, sino que su rostro ya es sinónimo de éxito. Fue figura central en la segunda temporada de La Reina del Flow, el fenómeno musical que redefinió la televisión regional y la catapultó a la fama. La lista de hits no termina ahí, ya que protagonizó Romina Poderosa, se sumó a la segunda temporada de 100 años de soledad y participó en Medusa, todas producciones de alto impacto en Netflix donde demostró que lo suyo no es suerte, sino versatilidad y carácter.
Como si no alcanzara con conquistar el streaming, también se ganó un lugar en la telenovela más querida por varias generaciones: Betty la fea, 20 años, donde interpretó a Mila, la hija de la querida protagonista. Juanita forma parte del elenco principal y ya tiene la mira puesta en las próximas temporadas, lista para revivir el fenómeno global de Betty con una impronta renovada. Entre estrenos, rodajes y portadas, Molina se consolida como el nuevo gran nombre del talento colombiano que el mundo está mirando.

—¿En qué momento sentiste que este camino de actuar era lo que vos te querías dedicar para toda la vida?
—Yo soy de Medellín, pero vivo en Bogotá hace diez años, y justo la semana pasada me encontré con álbumes y videos del colegio. Vi la primera obra de teatro que hice en el colegio. Empecé en clases de teatro muy chiquita, y en ese momento yo sabía que eso que hacía los martes y jueves me encantaba, pero nunca pensé que se podía hacer de forma profesional. Hasta que un día le pregunté a mi profesora de teatro cómo se hacía para dedicarse a eso. Porque yo no vengo de una familia de actores ni de artistas, nada. Y ahí me enteré que era una posibilidad. Tiempo después, a los 16 años, presenté un programa en un canal regional en Medellín. Aunque la conducción no era lo que soñaba, hoy veo esos videos y siento que me ponía también en el personaje de la presentadora. Y a raíz de eso, hice una serie web con un gran amigo, estábamos muy chiquitos, no teníamos ni idea de nada y no sé cómo la hicimos, pero fue mi primera vez actuando en algo audiovisual.
Después me fui a Bogotá. Arranqué estudiando Comunicación Social porque mis papás me apoyaban pero querían que tuviera un plan seguro. Estuve dos años estudiando Comunicación, y a la par tomaba clases de actuación en una escuela chiquita por la mañana y a la noche iba a la universidad. Hasta que mi mamá me dijo: “Bueno, Juanita, ¿cuándo nos vas a decir que no querés volver a la universidad?” Ahí fue cuando arranqué de lleno con la actuación como plan A, B, C, D, todos los planes.
—¿Y qué sentiste cuando empezaste a tener todo este gran reconocimiento a nivel mundial?
—Sí, fue sobre todo una confirmación de que el camino que estaba eligiendo era el correcto, como decir: “Ah, bueno, sí era por acá, mi intuición no estaba equivocada”. Recuerdo mucho un momento cuando estudiaba comunicación, esperando el bus, y tuve el pensamiento de imaginarme a los cincuenta años sin haberme arriesgado a intentar si este era mi camino o no. Cuando empezaron a pasar todas esas cosas, fue como: “Menos mal me escuché, menos mal fui arriesgada en ese momento y me fui por lo que sentía que era posible para mí”.


—Ahora estás haciendo furor con la serie Dear Killer Nannies y tu personaje de Angie. ¿Qué fue lo primero que te generó este proyecto cuando llegó a tus manos?
—Primero me llegó un perfil del personaje y la verdad, el perfil de Angie era súper atractivo. Era una niñera que le enseñaba matemáticas al protagonista, pero a la vez tenía la mejor puntería de todo el equipo y una relación súper pasional y bastante tóxica con uno de los personajes, pero era una sicaria. Esta contradicción de sicaria y niñera era un perfil súper llamativo. Al principio no había mucha información del proyecto, pero ya en los castings nos empezaron a contar un poco más. Fue recién cuando quedé que entendí que era la historia de Juan Pablo, contada desde la perspectiva de los sicarios, pero también de niñeras, y que esto había pasado realmente. Toda la naturaleza del proyecto se fue revelando una vez que ya estaba adentro.
—¿Y a la hora de construir este personaje, cómo fue el proceso? ¿Cómo le pusiste tu impronta?
—Primero fue entender de dónde venía, qué decisión la había llevado a entrar a este mundo. Arranqué tres meses antes de la producción a entrenar muy fuerte, porque quería sentirme fuerte para el personaje. Aprendí manejo de armas, a manejar moto y todas estas cuestiones físicas me daban información. Después, con un coach que tengo acá, creamos todo el universo interno de ella. Pero creo que uno termina de entender mucho quién es uno en relación a los demás. La relación con los otros nannies me daba mucha información sobre quién era yo en el grupo y quién era yo conmigo misma. Esta sinergia, esta conexión que se generó con los nannies fue súper importante para entender el personaje. Y ya grabando, dejo mucho espacio para que el personaje se vaya revelando escena tras escena. Soy muy estudiosa antes del rodaje, pero cuando entro a grabar trato de soltar y dejar que el momento me dé nueva información sobre el personaje.


—¿Cuál fue el mayor desafío durante el rodaje y la construcción de tu personaje?
—Fue un rodaje muy ameno, la verdad la pasamos muy bien grabando. El equipo de actores, técnica, dirección, producción, todos fueron increíbles. Pero creo que lo más difícil, al menos para mí, fue confiar. Confiar en que está apareciendo, aunque uno no lo vea. Confiar en la visión del director, que es quien está viendo el todo, y en los productores que entienden lo que quieren del proyecto. Como actor, si no te dicen “muy bien” o “por ahí es”, uno empieza a dudar: “¿Lo estaré haciendo bien? ¿Esto está saliendo?”. Aprendí que si no dicen nada es una gran señal de que está funcionando. Así que confiar fue quizás lo más difícil.
—Venís de historias muy distintas en lo audiovisual. ¿Qué tiene este proyecto que no te había pasado antes en un set?
—Nunca había trabajado con niños, por ejemplo. La presencia de los niños marcó una diferencia enorme en el ambiente. Nos acoplamos mucho a la energía de juego, de descubrimiento e inocencia que traían ellos. Además, nunca había hecho un personaje con las características de Angie. Mis personajes anteriores nunca habían sido sicarios ni tan oscuros. Así que fue muy interesante y, la verdad, delicioso de hacer.


—Como colombiana, llevando a la pantalla la historia de un personaje tan conocido como Pablo Escobar, ¿qué significa para vos poder acercarte a este universo y transmitirlo a públicos de otros países y culturas?
—Siento que lo que me gusta de esta historia es que no glorifica el narcotráfico ni la imagen de Pablo Escobar, que muchas veces se tiende a glorificar por falta de información o por lo que se ve en otras series. Esta figura generó muchas heridas, dejó herencias que aún vivimos hoy. Me gusta que la serie no se enfoque en él, sino que muestra una cara cruda de lo que pasó, sin aspiracionalidad para los jóvenes. Muestra las consecuencias de la violencia, y eso me gusta que quede claro para la gente de afuera.


—¿En qué momento te diste cuenta de que dejaste de elegir personajes de tu zona de confort y apostaste por roles más oscuros y complejos como Angie?
—La verdad es que tenía muchas ganas de hacer un personaje más antagónico, más oscuro, y no me había llegado la oportunidad. Al principio, tampoco es que uno tenga muchas opciones para elegir. Cuando llegan estos personajes, hay que tomar la oportunidad con todo y meterse de lleno, porque la gente no se imagina que uno puede hacer algo hasta que lo hace. Espero que este personaje me abra la posibilidad de interpretar otros roles más complejos y diferentes.
—¿Cómo hiciste ese cambio de energía, de pasar de personajes más divertidos y cotidianos a lo oscuro y serio de Angie? ¿Tuviste algún método?
—Me apego mucho a las situaciones y la circunstancia dada. En Betty, los dramas de Mila son más cotidianos: no llevarse bien con la mamá, querer crecer en la empresa, estar a la sombra de los padres. Son dramas más livianos y eso te pone en una energía distinta. Pero cuando te pones en la piel de Angie, con situaciones como fiestas, drogas, violencia, todo se vuelve mucho más pesado y cambia la cualidad energética del personaje. Las circunstancias ya te llevan a otro lugar.


—¿Qué sentiste al formar parte de la secuela de una historia tan icónica como Betty la fea?
—Fue muy icónico. Ser parte de una novela tan importante para la cultura pop colombiana y mundial fue un hito. Al principio, las primeras dos temporadas se sentían completamente irreales, era como: “¿En qué momento llegué yo acá?” o “¿En qué momento soy la hija de Betty y Don Armando?”. Era algo que no podía creer.
—A partir de tu experiencia en proyectos como Betty o La reina del flow, ¿te gustaría volver a un personaje más ligado a la comedia o lo musical, o preferís explorar roles más dramáticos o incluso de terror?
—El drama me encanta, es mi género favorito, pero disfruto mucho la comedia. Betty fue un gran maestro para aprender comedia, que me parece muy compleja. Me gusta poder deambular entre lo cómico y lo dramático, y trato de que cada proyecto que escojo sea diferente al anterior. Espero que los próximos proyectos sigan sacándome de la zona de confort, y sueño con actuar en Argentina, en México, en otro idioma. Son desafíos que me atraen y que añaden capas de complejidad a la actuación.
—En Argentina tu trabajo empezó a resonar mucho. ¿Qué sentís al conectar con un público que está a kilómetros de distancia?
—Crecí con producciones argentinas. Fui la niña de Floricienta, Casi Ángeles, Patito Feo, todas las novelas de Cris Morena que llegaban por Disney Channel. Desde muy pequeña tengo un gusto por lo argentino. Más grande, empecé a ver cine argentino, que me parece espectacular. Me enamoré de Buenos Aires, de su comida, del teatro, de la vida nocturna, del humor y la pasión con la que viven todo. Es un país que me llama desde muchos lados y me encantaría poder ir una temporada larga a estudiar o a trabajar allá.


—¿Hay alguna figura argentina con el que te gustaría trabajar?
—Me encantó trabajar con Sebastián Ortega, nuestro productor. Me gustaría seguir creando de la mano con él. Killer Nannies fue una apuesta muy grande para Disney y fue un proyecto que se volvió más robusto gracias a su dirección y su intervención en la edición, la música y los cortes. Me encantaría seguir trabajando con Sebas.
—El éxito de la serie y de tu trabajo llegó incluso a lugares como Hollywood. ¿Por qué creés que hay tanta fascinación con las historias y los personajes latinoamericanos?
—Creo que en Latinoamérica tenemos procesos políticos y sociales muy fuertes, historias que sorprenden por lo particulares y complejas. Apenas ahora el mundo empieza a interesarse más en nuestras culturas porque nuestras historias tienen un impacto muy profundo. Además, hay un movimiento contracultural y de auge de lo latino, con nuestros artistas y músicos marcando tendencia incluso en el Super Bowl. Es una región culturalmente riquísima y el mundo está empezando a mirar hacia acá.
—¿Qué marca te gustaría dejar en la industria audiovisual? ¿Te gustaría ser recordada por tus papeles y por llevar la identidad latina más allá de los límites conocidos?
—Me gustaría estar siempre en proyectos que reflejen humanidades complejas y que sirvan como un aporte. Creo mucho en el poder de las historias y en la conexión ancestral que tenemos con ellas. Me gusta pensar la actuación como un servicio a la humanidad, una entrega que puede aportar a la sanación cultural. Espero que mi trabajo deje esa huella y, por supuesto, me encantaría llevar mi carrera a Hollywood, pero también seguir siendo parte del cine latinoamericano.
—¿Qué mensaje le dejarías a quienes aspiran a actuar o dirigir, con el sueño de destacarse a nivel global?
—Estudiar, estudiar y seguir estudiando. El talento no es nada sin disciplina ni estudio. Esta es una profesión que exige mucha entrega y preparación. Yo soy fruto de todas las horas que llevo estudiando, porque no era tan buena al principio. Puede haber carisma, pero lo que te lleva lejos es la constancia y el trabajo diario. Así que lo único que puedo decir es: estudien y prepárense todo lo que puedan.
CHIMENTOS
El duro descargo de Luciana Salazar tras ganarle la batalla a Martín Redrado: «Nos sacamos esta oscuridad»

Después de años de idas y vueltas, reclamos y cruces judiciales, Luciana Salazar y Martín Redrado finalmente llegaron a un acuerdo para ponerle punto final a la disputa que los enfrentó durante largo tiempo. Los detalles del entendimiento quedaron bajo confidencialidad, pero la modelo no ocultó su alivio y decidió compartir con sus seguidores cómo estaba viviendo este momento junto a su hija Matilda. Y, por sus palabras, el cierre significó mucho más que el final de un expediente.
A través de un video que publicó en sus redes sociales, Luciana apareció visiblemente emocionada y comenzó agradeciendo todo el cariño que recibió después de conocerse la noticia. “Buenas, buenas. Bueno, pasaba por acá para agradecerles de todo corazón la muestra de afecto para Matilda, para conmigo”, expresó. Después, dejó en claro que tanto ella como su hija estaban atravesando un momento de enorme felicidad luego de tantos años de conflicto.
“Estamos sumamente felices después de tanto tiempo, de tanta lucha. Nos merecíamos esto, sobre todo Matilda. Y bueno, nada, obviamente que a la larga o a la corta, la verdad siempre triunfa y para mí eso es sumamente gratificante”, sostuvo Salazar. Con esa frase, la modelo dejó expuesto el significado personal que tuvo para ella llegar finalmente a un entendimiento. También remarcó que había decidido involucrarse de lleno en el proceso y no abandonar el reclamo.
“Me puse esta causa muy al hombro, la iba a llevar hasta las últimas consecuencias, pero bueno, se llegó finalmente a un acuerdo, se terminó definitivamente”, afirmó. Después llegó la frase que resumió el sentimiento con el que decidió cerrar esta etapa: “Nos sacamos esa oscuridad para siempre en nuestras vidas”. Para ella, el acuerdo representó la posibilidad de dejar atrás un período que durante años estuvo atravesado por tensión, exposición pública y presentaciones ante la Justicia.
LUCIANA SALAZAR AGRADECIÓ EMOCIONADA POR EL APOYO EN ESTOS AÑOS
La historia entre Salazar y Redrado había acumulado capítulos durante aproximadamente cinco años. El conflicto incluyó reclamos judiciales, acusaciones cruzadas y distintas instancias en los tribunales, en medio de la discusión vinculada con los derechos y cuestiones económicas relacionadas con su hija. Finalmente, ambas partes llegaron a un acuerdo cuyos términos no fueron difundidos públicamente, precisamente por el carácter confidencial del entendimiento.
Más allá de las cuestiones legales, Luciana eligió poner el foco en lo emocional. “Así que estamos sumamente felices y agradecidas”, expresó en el video que compartió con sus seguidores. También aprovechó ese momento para agradecer especialmente a todas las personas que la acompañaron durante los años más difíciles. “Así que les mandamos un beso enorme a todos, todos los que nos decían lo mejor”, cerró la modelo, todavía movilizada por el desenlace.
Luciana Salazar
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Mafalda Inmersiva, la muestra que da vida a los personajes de Quino y emociona a los fans: “Lo mejor del ser argentino”

Generaciones enteras de argentinos están marcadas por una serie de historietas. Mafalda logró, con el paso del tiempo, convertirse en uno de los grandes clásicos nacionales: en la que cada frase, cada viñeta, cada dibujo se encuentra grabado a fuego en la memoria colectiva de un país. Es por esta razón que Damián Kirzner, reconocido director de cine, tomó la decisión de armar Mafalda Inmersiva, una propuesta que trae a la vida real los dibujos que Quino hizo tantos años atrás.
Este proyecto no lo lleva adelante en soledad, sino que se trata de un trabajo en conjunto con especialistas en el área de crear narrativas inmersivas y con los conocimientos tecnológicos para poder llevarlo a la vida.
El Centro Cultural Recoleta fue el elegido para albergar esta obra de arte. Dispuesta en 14 salas, con un total de 1.300 metros cuadrados, genera los mejores 60 minutos en la vida de un fanático de la tira cómica, porque genera la posibilidad de ver en tamaño real algunos de los personajes icónicos, que no solo nos hicieron reír sino también pensar y reflexionar. Teleshow estuvo presente el día previo a la inauguración oficial, que se lleva a cabo este 1° de octubre, y vivió esta experiencia de primera mano.
En los primeros metros del recorrido, la nostalgia se hace carne. Damián, con el nerviosismo de una persona que está por presentar al mundo un trabajo que le llevó mucho tiempo, habló con este medio antes de hacer la presentación oficial.



Kirzner lleva más de una década al frente de Mediamorfosis, un festival itinerante que recorre el mundo y al que atribuye la formación que le permitió concebir una muestra de esta escala. “Hace tres años conecté mi amor por Mafalda de toda la vida con la posibilidad de hacer una muestra inmersiva”, contó el director. La familia de Quino recibió la propuesta con aprobación y le hizo un pedido concreto: que la experiencia llegara también a las nuevas generaciones. “Construimos una muestra que sirve para que los grandes nos encontremos y nos emocionemos con la Mafalda de siempre y los chicos la descubran jugando”, explicó.
El vínculo de Kirzner con la historieta es personal. Se reconoció como “muy Felipe, muy fantasioso, enamoradizo” y recordó no haberse animado, igual que el personaje. Disfrutó la tira durante su infancia y adolescencia, y ese reencuentro, dijo, le confirmó algo: “Te das cuenta de que está tan vigente como siempre”.
Para el director, esa vigencia tiene anclajes concretos. La tira, que en su momento interpeló a los lectores con la guerra de Vietnam como telón de fondo, encuentra hoy nuevas resonancias. “Antes se hablaba de la paz en el mundo por la guerra de Vietnam, pero ahora podemos hablar de otras”, dijo, y enumeró: “El rol de la mujer, cuidar el planeta, la amistad entre los chicos y cómo chicos diferentes se pueden querer aunque sean distintos.”
Kirzner definió su rol con una comparación futbolera: “Me siento un poco un Scaloni, que pude tener el equipo que quiere”. La producción articuló colaboradores de Argentina, España, Gran Bretaña y otros mercados internacionales.



La experiencia de usuario y el storytelling del recorrido —“algo así como el guion, porque acá el guion cambia porque vos vas caminando y desarrollándolo”, explicó Kirzner— estuvo a cargo de Belén Santo-Olalla, con sede en Madrid y con antecedentes en proyectos transmedia de Game of Thrones. La puesta técnica y la logística de itinerancia las manejan Andy Gaudenzi y su equipo de Crash Bang, que actualmente lleva la muestra del mundo Pixar por distintos países.
Los herederos del historietista estuvieron presentes a lo largo de todo el desarrollo, con intervención en cada autorización para garantizar el cuidado de la propiedad intelectual. Kirzner contó que la noche anterior a la inauguración hubo lágrimas. “Para ellos es muy importante mantener vigente a Mafalda”, señaló, y ubicó a la tira en un panteón propio de la cultura argentina: “Lo mejor del ser nacional argentino es Mafalda, que está ahí volando con Gardel, con Messi, Maradona, el Papa”.
Sobre el estado en que llegó al estreno, el director no dudó: “Estoy pleno, estoy con plenitud. Tres años de trabajar, de desarrollarlo, de ver que se van concretando”. Y agregó: “Nos damos cuenta de que la muestra está funcionando de manera extraordinaria, que la gente se conmueve, que le llega, que la disfruta.”



La experiencia de usuario y el storytelling del recorrido estuvo a cargo de Belén Santa-Olalla, con sede en Madrid y con antecedentes en proyectos transmedia de Game of Thrones. Santa-Olalla describió el trabajo como “un reto maravilloso” que exigió una responsabilidad particular: “Al final es un corpus de casi dos mil tiras con un montón de historias. Entonces, elegir qué historias son las que se quedan y cómo las hilvanas para que tenga sentido y que sea un recorrido disfrutable, ese es el reto.”
El proceso demandó años de conversaciones y ajustes, pero Santa-Olalla rechazó la palabra “difícil” para describirlo. “No ha sido difícil en cuanto a que era muy disfrutable. Encontrar cómo unas ideas conectaban con otras fluía porque Quino era un maestro y los temas que tocaba no dejaban puntada sin hilo”, señaló. Lo que sí implicó fue tomar decisiones dolorosas: “Hay tiras que tenés que dejar fuera con mucho dolor. Pero creo que hemos hecho un trabajo de selección que tiene sentido y que la gente va a recordar.”
Española de origen, Santa-Olalla desmintió con su propia historia el supuesto carácter exclusivamente local de la tira. “En Argentina se vive como que Mafalda es muy argentina, pero en España es universal”, afirmó. Ella misma la leyó por primera vez a los nueve o diez años, a partir de un ejemplar de Diez años con Mafalda que había en su casa. “Cuando empecé a leerlo no sabía que era argentina. La nena hablaba raro, usaba palabras que no conocía, pero para mí era como si fuera española”, recordó. Y concluyó: “Aunque es rabiosamente de Argentina, es a la vez rabiosamente universal. Eso es lo que ha permitido que haya podido llegar tan lejos”.



Su llegada al proyecto tiene un origen directo: el vínculo de una década con Kirzner a través del festival Mediamorfosis. Cuando el director la contactó, fue deliberadamente misterioso sobre los detalles. “Siempre fue como muy misterioso: ‘todavía no puedo contarte’. Pero el día que dijo Mafalda dije: ‘Firmo’”, contó entre risas.
Sobre las expectativas de cara al público, Santa-Olalla describió su deseo en términos personales: “Mi sueño es que sientan un poquito de lo mismo que hemos sentido nosotros, que ha sido emoción, ternura, nostalgia, compromiso.”
Para los adultos, apuntó a la dimensión política de la tira: “Hay algo de la lectura política que vamos a hacer los adultos que está ahí y que es tan importante que sigamos haciendo esa pregunta que se hace Mafalda siempre”.
Para los más chicos, citó una frase de Quino: “¿No es increíble todo lo que puede tener adentro un lápiz? Que conecten con esa parte de la creatividad y tengan ganas de crear ellos también”.



Desde el momento en que se ingresa a la experiencia, la nostalgia se hace presente y acompaña cada uno de los pasos por las 14 salas. Lo primero que recibe al visitante es una sala oscura, con una pantalla como protagonista y banquitos blancos para sentarse. Allí, con la narración del propio Kirzner, se presenta la muestra y lo que sigue es un recorrido por el interior de la vida de estos personajes, llevado a escena con un nivel de detalle que se nota en cada rincón.
Entre las propuestas se incluye el juego, pensado tanto para niños como para adultos, de encontrar a Burocracia, la tortuga familiar, en cada una de las habitaciones.
En la primera sala la idea es vivir un día con los personajes, a través de una maqueta interactiva que recrea el barrio en el que vivía la protagonista. Allí se los ve en su cotidianidad: en el colegio, jugando, en familia. El visitante, sin saberlo, se convierte en parte del relato, observando cada interacción como si estuviera sucediendo de manera real.
El recorrido sigue con un pasillo que lleva a uno de los lugares más importantes de toda la tira: el departamento de la familia. No solo se puede caminar por el lugar que Quino creó años atrás, también se pueden oler los aromas que imaginó al escribirla, ver las hormigas que el papá de Mafalda tanto odiaba, los dibujos de Guille en las paredes y, sobre todo, la sopa que la pequeña odiaba con vehemencia y se negaba a comer en cada ocasión.
De ahí se pasa a la habitación de Mafalda, rodeada de sus sueños, sus juguetes, sus visiones acerca del futuro y su pasión por el espacio. Con la intención de dosificar la emoción, después se propone un espacio de juego y goce.



Tal vez por esa misma razón, la sala siguiente también es distendida, aunque no por eso menos emotiva. Kirzner y su equipo tuvieron que elegir algunos de los récords que se generaron a lo largo de los cincuenta años de la tira, y en una serie de pantallas plasmaron los mensajes que dejó a lo largo de su historia: paz, igualdad social, calentamiento global, entre otros. Entre las decisiones de la producción, no podía faltar el almacén de Manolito, recreado con los deberes del personaje a medio hacer, el olor de las conservas y los fiambres, y las especias.
Otro de los infaltables era un cuarto completamente dedicado a Susanita, la amiga de Mafalda que tenía el sueño de casarse, formar una familia y ser madre. Por ese deseo, armaron todo un cuarto en color rosa, con espejos, pantallas interactivas que cambiaban al tocarlas y una temática completa alrededor de los bebés.
Kirzner había descrito la noche previa a la inauguración como un momento atravesado por las lágrimas de los herederos de Quino, para quienes, según sus palabras, “es muy importante mantener vigente a Mafalda”. Esa misma vigencia fue la que buscó capturar cada una de las 14 salas del recorrido, en las que cada paso, cada cuarto, cada aroma que se inhala está pensado a la perfección para llevar a la gente a auna época especificia, a un recuerdo en particular y a un momento de felicidad asociado con la tira.
Fotos Jaime Olivos
CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: jueves 1 de octubre

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La Luna en Géminis favorece las conversaciones y el intercambio de ideas. Su trígono al Sol en Libra puede ayudarte a encontrar las palabras adecuadas para acercarte a alguien, aclarar una situación o llegar a un acuerdo. Hoy escuchar otras opiniones puede abrirte puertas.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Podés sentir mayor claridad para organizar cuestiones económicas o tomar decisiones relacionadas con tus recursos. El buen aspecto entre la Luna y el Sol también favorece la organización de tu rutina. Es un buen momento para resolver pequeñas cosas pendientes y sentir que recuperás el control de tu día.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
Con la Luna transitando tu signo vas a sentirte más conectado con tus emociones y con ganas de expresarte. El trígono al Sol favorece el disfrute, la creatividad y los encuentros. Mostrate tal como sos. Hoy puede resultar mucho más fácil conectar con personas que valoran tu espontaneidad.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Podrías necesitar bajar un poco el ritmo y encontrar momentos de tranquilidad. Esta energía favorece conversaciones íntimas o simplemente la posibilidad de ordenar internamente lo que venís sintiendo. Estar en casa o cerca de personas que te hacen sentir seguro puede ayudarte a recuperar equilibrio.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
El día favorece los encuentros, las conversaciones y el contacto con amigos. Podría aparecer una propuesta, una idea o una charla que te entusiasme y te permita mirar hacia adelante. Compartir lo que estás pensando puede acercarte a personas que tienen intereses similares a los tuyos.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
Tu atención puede estar puesta en responsabilidades, trabajo y objetivos personales. El trígono entre la Luna y el Sol favorece decisiones que te permitan sentir mayor seguridad. Reconocer tus capacidades y darle valor a lo que hacés puede ayudarte a avanzar con más confianza.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Con el Sol transitando tu signo y recibiendo el trígono de la Luna, podés sentir mayor claridad y confianza para expresarte. Es un buen momento para tomar iniciativa, conversar, estudiar o animarte a mirar una situación desde otra perspectiva. Algo comienza a sentirse mucho más liviano.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Esta Luna puede ayudarte a comprender emociones que venías procesando internamente. No necesariamente necesitás hablar de todo: quizás primero necesites ordenar lo que sentís. También pueden destrabarse conversaciones relacionadas con confianza, intimidad o asuntos económicos compartidos.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
Los vínculos pueden sentirse más fluidos y las conversaciones mucho más espontáneas. Es un buen momento para encontrarte con alguien, compartir ideas o resolver diferencias desde otro lugar. También los amigos y los proyectos grupales pueden traerte buenas noticias o propuestas interesantes.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
Podés sentir que las cosas comienzan a ordenarse con mayor facilidad. Trabajo, responsabilidades y objetivos reciben una energía favorable para avanzar. Una conversación puede ayudarte a resolver algo pendiente o encontrar una manera más simple de organizar tus obligaciones.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Esta energía de aire puede resultarte especialmente estimulante. Vas a tener ganas de aprender, salir de la rutina, crear o compartir algo que te entusiasma. Una conversación, una propuesta o una nueva experiencia puede devolverte motivación. Permitite explorar sin necesitar saber de antemano adónde te llevará.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Podrías encontrar mayor claridad para hablar de emociones, temas familiares o situaciones que venían preocupándote. El trígono entre la Luna y el Sol favorece conversaciones profundas pero constructivas. Algo que parecía difícil de expresar puede encontrar finalmente las palabras adecuadas.
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