CHIMENTOS
Ariel Rodríguez explicó su exabrupto viral al aire de TyC Sports antes del partido de la Selección

En un lunes repleto de emociones y sorpresas en el que, para muchos y con los dos goles de Messi, empezó realmente el Mundial 2026, el periodista Ariel Rodríguez quedó en el foco de la polémica con una tremenda frase que se hizo viral en la previa del partido de la Selección Argentina contra Austria y generó una intensa catarata de reacciones.
«Tus grandotes que te gustan, en este Mundial de mierda”, lanzó Rodríguez al aire en TyC Sports a un compañero, mientras en el estadio de Dallas ingresaban los hinchas. La frase hizo mucho ruido: en cuestión de segundos, el periodista ninguneó el último baile de Leo… ¿cómo pudo?
Y luego del desafortunado error técnico de la transmisión, el periodista se sintió obligado a explicar lo que había pasado. A través de un video, Rodríguez intentó justificar sus palabras para despejar cualquier interpretación maliciosa y especulaciones.
«Me dicen que al aire salió la frase donde dije ‘Mundial de mierda hablando de la interna», arrancó el comunicador, y avanzó: «Es una interna que tenemos todos los días, no es lo que pienso ni lo dije al aire. Fue una frase que se escapó al pasar».
QUÉ QUISO DECIR ARIEL PALACIOS TRAS SU FRASE VIRAL
El periodista de TyC explicó lo que estaba pasando en ese momento para dar algo más de contexto. «En la interna hablamos del buen juego y del mal juego, y yo digo que en este Mundial hay un par de equipos que, al ser muchos, se aprovechan de eso y terminan marcando muchos goles», dijo.
«Pero estamos hablando de un muy buen Mundial y simplemente fue una cargada interna con mi compañero, no es lo que pienso», aseguró Ariel Rodríguez al cerrar su descargo público, dando el tema por terminado y preocupado por frenar la avalancha de comentarios.
Ariel Rodríguez
CHIMENTOS
El video del momento en que las cenizas de Coco, el chofer de Moria Casán, fueron arrojadas al mar

A las nueve de la noche, con el viento golpeando sobre la escollera sur y el mar apenas visible en la oscuridad, las cenizas de Fernando “Coco” Shedden fueron arrojadas al agua frente al Cristo —oficialmente denominado San Salvador— de Mar del Plata. Allí, en el sitio que él había elegido años antes, sus amigos, compañeros y personas que compartieron con él el camino de la recuperación se reunieron para cumplir su último deseo. El viento soplaba fuerte. Las voces se quebraban. Y el mar, como siempre, esperaba.
La despedida ocurrió después de la cremación realizada en Miramar, cerca del “Castillo” de Mar del Plata, donde Coco había atravesado parte de su tratamiento contra las adicciones bajo la tutela de Sandra Álvarez. El histórico chofer de Moria Casán, que murió a los 55 años, había repetido durante temporadas de trabajo junto a la artista una voluntad concreta: quería ser cremado y que sus restos fueran entregados al mar en la ciudad que sentía como propia. Esa noche, sus amigos hicieron exactamente eso.
La ceremonia tuvo una escena íntima y atravesada por el peso de la noche. Galo Sotto, asistente de Moria Casán y uno de los amigos más cercanos de Coco, tomó la palabra rodeado de quienes habían llegado para acompañarlo. El sonido del viento quedó registrado en cada pausa, entre los recuerdos y las voces que se animaron a despedirlo.
“Hasta siempre, Coquito”, dijo una de las presentes. Galo sumó su propia despedida y recordó a los compañeros que habían compartido con él los últimos años en El Castillo, el espacio de recuperación donde Coco encontró refugio y propósito durante cuatro años. “Gracias por tus consejos, siempre te voy a recordar y te llevo en mi corazón”, dijo Galo, leyendo lo que otros le habían escrito. En ese centro, además de recuperarse, había comenzado a acompañar a otras personas que llegaban con problemáticas similares, ofreciéndoles lo que él mismo había necesitado: alguien que les dijera que era posible salir.
Esa noche, quienes lo conocieron en ese tramo de su vida le devolvieron algo de todo eso. Una cartulina firmada por sus compañeros del centro circuló entre los presentes. Los mensajes, leídos en voz alta frente al mar, condensaban lo que Coco había dejado en cada uno.
“Gracias por tus consejos, siempre te voy a recordar y te llevo en mi corazón”, decía uno. Otro hablaba de “mañanas de mates y charla”, de los consejos que Coco había sabido ofrecer sin pedir nada a cambio. “Que Dios te tenga en la gloria. Te hiciste querer. Que en paz descanses”, rezaba un tercero.
Hubo un mensaje que detuvo el tiempo por un momento. Estaba dirigido al “viejito”, como algunos lo llamaban con cariño. “Sé que estabas lleno de esperanzas y que creías que lo mejor estaba por venir. Lamento mucho que el destino haya robado esa luz, pero me deja un gran alivio saber que le estabas dando batalla a la vida y que te fuiste limpio y sereno”, decía. Y cerraba con una imagen que nadie en la escollera pudo escuchar sin emocionarse: “El reflector te seguirá esperando, Coquito”.
Tras la lectura de los mensajes, hubo aplausos. Breves, sinceros. “Lo que quería él era estar en el mar”, dijo una de las voces. Galo completó la idea casi en susurro: “Y acá, en este lugar”. Otra persona presente dejó en claro que la elección no había sido de quienes llegaron a despedirlo esa noche: “Él eligió el lugar, eligió el momento. Nosotros lo único que hacemos es cumplir con su deseo”.
Antes del momento final, la despedida se detuvo en la oración que Coco había aprendido y practicado durante años, la misma que acompaña los procesos de recuperación en todo el mundo. Las personas presentes la recitaron en voz alta frente al mar: “Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.
Para sus compañeros de El Castillo, esas palabras no eran una fórmula: eran el resumen de lo que Coco había transitado. Según relató Galo en diálogo con Teleshow tras la ceremonia del adiós final, Sandra, directora del espacio, lo había acompañado durante cuatro años de tratamiento. En ese tiempo, Coco no solo se recuperó, sino que también se convirtió en un referente para quienes llegaban después que él, mostrándoles con su propia historia que a cualquier edad, en cualquier momento, era posible volver a empezar.
La cartulina que se leyó en la escollera era el testimonio de ese vínculo. Cada firma, cada frase, era la huella de alguien a quien Coco había dicho algo en el momento justo. “Dejó su experiencia, lo vivido, para que tuvieran una esperanza de que se puede salir. En cualquier momento”, contó Galo, con la voz de quien sabe que eso vale más que cualquier otro legado.
Coco había recuperado su libertad apenas una semana antes de morir. Tenía proyectos concretos: instalarse en Córdoba, encontrar trabajo, colaborar con el centro de recuperación de Sandra. “Ya le habían sacado la pulsera y le habían dado la libertad. Estaba con todo, con toda esa ilusión. Por suerte estaba limpio. Sandra decía que estaba muy contento porque pudo hacerlo. Ya estaba cuatro años limpio”, recordó Galo. Y estaba convencido de que lo mejor estaba por venir.

Al final del rezo, el grupo descendió con cuidado por unas pequeñas escaleras de la escollera. La oscuridad era casi total. Los faros de los autos se encendieron para iluminar el camino. Las indicaciones se mezclaban con el sonido del mar: “Despacio, tranquilo. Yo te alumbro acá. Pasen despacio”.
Las cenizas estaban dentro de un paquete biodegradable, preparado especialmente para ser arrojado al agua. Galo había pensado en abrirlo y dispersar las cenizas, pero la oscuridad, el viento y la emoción del momento le hicieron confiar en lo que el crematorio había dispuesto. “Yo digo, mirá si… estaba muy oscuro. Pero ya que dijeron que era biodegradable, está permitido lanzarlo en el agua y que se desintegre”, explicó después.
El último gesto fue breve. El paquete fue entregado al mar y, en el instante siguiente, se escucharon aplausos. Espontáneos. Necesarios. “Chau, Coquito”, repitieron varias voces frente a la oscuridad y el agua. Segundos antes, Galo había dicho lo que todos sentían: “Coquito, te amamos. Gracias por todo. Gracias por entregarnos, por unirnos. Te amo”.
La cremación había tenido lugar unas horas antes en Miramar. El crematorio de Mar del Plata estaba fuera de funcionamiento, de modo que todo debió organizarse en un solo día: la ceremonia, el traslado, la despedida. Durante la espera en Miramar, el grupo compartió anécdotas y se rio, porque con Coco siempre había lugar para la risa. Y así, entre recuerdos y lágrimas, llegaron a la escollera sur cuando la noche ya era cerrada.
Galo guardó la cartulina. Dijo que quería conservarla como recuerdo de todo lo que la gente que conoció a Coco tenía para decirle. El mar se quedó con el resto. Las cenizas de Coco navegan para siempre.
Galo,Coco,Moria Casán
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Polémicos comentarios de Moria Casán al ver a Virginia Gallardo festejar la condena al doctor Lotocki: «Qué cambiada está, tiene la boca…»

Virginia Gallardo cambió los sets de televisión por los despachos parlamentarios, los canales por el Congreso, los programas diarios por las sesiones en Diputados. ¿En cuál de los dos lugares hay más puter… perdón, en cuál de los dos lugares hay más líos, peleas y rosca? Dudoso, ¿No? En fin, la correntina ya no está en la tele, pero igual se habla de ella muy seguido.
Ahora, primero la mostraron y después la analizaron en el programa de Moria Casán, La Mañana de Moria, que como bien dice su título ocupa el horario tempranero en la pantalla del 13. Lo que se obesrvó fue un video de la parlamentaria de La Libertad Avanza celebrando que haya quedado firme una condena de 8 años contra el cuestionado doctor Anibal Lotocki.
Con una blusa verde y sentada en lo que parecía ser el costado de una cama en una habitación con paredes revestidas en piedra, Gallardo miró a la cámara y dijo «Somos muchas las que festejamos y celebramos la noticia: la Corta Suprema de Justicia ha dejado firme la sentencia de ocho años de prisión para Anibel Lotocki y 10 años de inhabilitación por lesiones graves a Gabriela Trenchi, a Silvina Luna, a Pamela Sosa y a Stefi Xipolitakis».
Además, Gallardo señaló que «Estamos muy contentas, tenemos un grupo que se ha armado hace mucho tiempo así que vengo a contarles la noticia, a compartirles nuestra felicidad. Hemos criticado mucho, y seguimos haciéndolo, con la justicia que a veces no llega. En este caso por fin, por fin, porque somos muchas las que esperábamos».
LA POLEMICA FRASE DE MORIA CASAN AL VER A VIRGINIDA GALLARDO FESTEJAR LA CONDENA AL DOCTOR LOTOCKI
«Yo en representación de otra gente que por ahí no tiene la visibilidad que hemos tenido en todos estos años. Y acompañando desde el lugar que me ha tocado, no solo por ser una víctima también de este ser nefasto. Pero además porque fueron muchas otras chicas que lo han hecho como corresponde en la justicia, así que quería compartirlo con ustedes» cerró la vedette.
Una vez que terminó de escucharla, Moria habló, y sus palabras despertaron controversia. «Está muy contenta» dijo primero, pero después no pudo ocultar cierta sorpresa ya que la vio distinta. «Qué cambiada que está, la boca qué grande…Virginia…» tiró. «Habla mucho en el Congreso» comentaron por lo bajo sus compañeros. «Ella… ella está muy bien, es una mujer encantadora. Ella tiene la cola hecha» aseguró Moria sin dudar. «Sí, ella padeció y padece dolores tremendos» agrego el abogado César Carozza. «¿Y no se pudo sacar?» preguntó Moria. «No, no se saca eso» le respondió el médico Guillermo Capuya, la pata científica y medicinal de su mesa de todos los días.
Moria Casán, Virginia Gallardo
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Las lágrimas de Jimena Barón por el parto de su perra adoptada: “Teníamos que atravesar esto juntas”

Jimena Barón emocionada por el parto de su perra Lucy
Jimena Barón atravesó una madrugada cargada de emociones mientras esperaba que Lucy, la perrita que incorporó recientemente a su familia, diera a luz. La artista acompañó a su mascota durante horas, instaló un espacio para que pudiera descansar y terminó profundamente conmovida al vincular la situación con su propia experiencia de parto. Y finalmente Lucy tuvo familia, alrededor de las ocho de la mañana de este viernes.
Todo comenzó semanas atrás, cuando la cantante adoptó a Lucy sin saber que estaba embarazada. Al enterarse de que la perra tendría cachorros, decidió preparar su casa para recibirlos y asumir un rol activo durante la gestación. Sin embargo, la noche previa al parto se extendió más de lo previsto y derivó en una serie de posteos que combinaron humor, cansancio y una reflexión íntima.
Durante la noche del jueves, Barón mostró que Lucy todavía no había dado a luz y buscaba distintos lugares de la casa para acomodarse. La cantante explicó que la perrita intentaba instalarse en algunas cunas, aunque trató de evitarlo porque ya había preparado otro sector para el nacimiento.
“Lucy está acá. No parió. Está intentando meterse en nuestra cuna o en la cuna de Arturo, pero no hay chance de que sea ahí”, contó en una historia de Instagram, mientras se veía a la mascota cerca de los espacios destinados a los integrantes más chicos de la familia.

Con su habitual tono humorístico, la artista describió el operativo que armó en el living para que la perra estuviera cómoda. “Le dejamos todo el living como si fuera la Trinidad de Palermo”, señaló, en referencia a la clínica porteña.
La intérprete también hizo cálculos sobre cuánto tiempo podrían permanecer los cachorros en su casa después del nacimiento. “Lo bueno, según mis cálculos, los perritos, una vez que nazcan, tienen que estar con la mamá un tiempo que da hasta Navidad”, bromeó ante sus seguidores.
La espera se prolongó y Barón decidió dormir cerca de Lucy para no dejarla sola. En uno de los videos, se presentó como “la partera” de la perrita y aseguró que no se movería de su lado durante la madrugada.
“Quédense tranquilos que yo me voy a quedar acá firme, no me voy a ir a ningún lado. Yo sé lo que es parir sin anestesia, así que me quedo acá forever”, expresó en sus redes sociales.

Con el paso de las horas, el tono de los videos cambió. Mientras esperaba que Lucy comenzara el trabajo de parto, Barón reconoció que la situación le había despertado recuerdos y emociones difíciles de controlar.
“Me está pegando mal esto porque yo parí hace muy poco. Y esta música es terrible”, dijo antes de quebrarse frente a la cámara. La artista vinculó la experiencia de su mascota con la maternidad y el esfuerzo físico que implica atravesar un parto.
Entre lágrimas, planteó una reflexión sobre la desigualdad que, a su entender, existe entre hombres y mujeres en este tipo de procesos. “También pienso todo lo que tenemos que atravesar las mujeres, a diferencia de los hombres”, manifestó.

Luego habló sobre la situación de Lucy y la ausencia del perro con el que quedó embarazada. “A ella se la gar…, uno que no sabemos ni quién es, que ni está enterado, y ella está acá, dolorida, y va a parir”, expresó, conmovida por la escena que vivía en su casa.
La artista cerró ese descargo con una pregunta dirigida a quienes seguían sus historias: “La diferencia es enorme. ¿Por qué todo nosotras?”., reflexionó la actriz y cantante.
Horas después de que Lucy diera a luz a cinco cachorros, Barón compartió un mensaje cargado de emotividad junto a imágenes del nacimiento. “Yo no quería perros. Me pasó algo con vos, particularmente vos. Hoy pienso que teníamos que atravesar esto juntas. Pienso que nos elegimos”, escribió la cantante en Instagram.

En el texto, la artista agradeció a su mascota por haberla acompañado durante la espera y por reconectarla con su propia experiencia materna. “Gracias por hacerme abuela, por dejarme estar con vos toda la noche de pre parto, por traerme de vuelta al corazón mi propio parto que fue hace no tanto, mi segundo parto, igual que vos”, expresó.
Barón cerró su mensaje con una dedicatoria a Lucy y a la maternidad en general: “Ahora en casa hay una que me entiende perfecto y yo a ella. Te quiero con todo mi con razón Lucy, gracias por nuestras charlas y miradas. Estoy muy orgullosa de vos, de tus cinco hijos, de todas las mujeres y hembras y de la maternidad. Viva la vida, viva nosotras”.

Entre las imágenes que acompañaron el posteo se vio a Lucy sentada y sonriente en un sillón blanco, con sus crías recién nacidas debajo de su cuerpo, además de otra fotografía en la que lamía a los cachorros mientras estos se acurrucaban junto a ella. La artista también sumó un dato sobre el lugar elegido para el parto: “Tu abuela, que es obsesiva de la casa, te dejó parir en su sillón blanco y le dio su almohada personal. Es mi demostración de amor más grande”.
Jimena Barón también reveló cómo bautizó a cada uno de los cachorros a medida que fueron naciendo. “Manchita nació primera (con una manchita blanca)”, escribió la artista sobre la primera cría en llegar. El segundo cachorro, indicó, “nació segundo”, sin que la publicación aclarara si ese fue el nombre definitivo o una referencia al orden de nacimiento.
El tercero fue bautizado Rolo, porque, según relató Barón, “no paraba de rolar por el sillón”. La cuarta cría recibió el nombre de Ine, una elección que la cantante vinculó con la ecografía previa al parto: “‘Ine’ esperada, pues en la ecografía eran tres”.
El quinto y último cachorro fue nombrado El Mago, por una particularidad física que llamó la atención de la artista: una pata blanca “como si fuera un guante”.
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