DEPORTE
Lo entrena su mamá, tiene el único rincón femenino del mundo y triunfa en el trap: “Rateka” Sánchez, el campeón que apadrina Chino Maidana

A las cuatro de la mañana, cuando Hurlingham duerme, él todavía está despierto. Tiene un teclado pequeño delante, una letra a medio terminar y los auriculares puestos. Mañana —en unas horas, en realidad— vuelve al gimnasio. Allí, donde cada día intenta dar otro paso en búsqueda de su gran sueño: ser campeón mundial de boxeo.
Marcelo Gabriel Sánchez, o “Tetón” como lo apodaron en la infancia, una época difícil que le permitió forjar su personalidad. “Rateka” es otra historia: son las iniciales de los miembros fundadores de una crew urbana que él armó en Hurlingham y que con el tiempo se convirtió en un grupo de trap, una productora audiovisual, una marca de ropa y una forma de ver el mundo.
Zurdo. Sonrisa con diente plateado. Gran conversador.
RBD Radio lo comparó con Sergio Víctor Palma, el supergallo argentino campeón mundial en 1980 que también escribía poesía y cantaba. La comparación tiene sentido, aunque Sánchez pertenece a otra época y a otra estética. Una más áspera, más del conurbano, más de esta Argentina.
Nació y creció en Hurlingham, municipio del oeste del Gran Buenos Aires. De ahí no se fue nunca del todo, ni cuando peleó en la Patagonia ni cuando cantó en el Movistar Arena.
Antes del ring hubo fútbol. Jugó en Ituzaingó, se fue a probar a Vélez Sarsfield y quedó en el Fortín. Pero los guantes llamaban más que la pelota, y un día se presentó solo en el Gimnasio 77 de Morón.
“La primera vez que pisé un ring, encaré al encargado y le pedí pelear con un profesional”, contó. “El primer round me cagó a palos, el segundo también, y en el tercero tuve suerte, le entré una piña y medio de casualidad, lo corté. Ahí tuvimos que parar, así que para mí, técnicamente, gané”.
Tenía 23 años. Sin peleas amateurs, a los 24 ya era profesional. Un camino que él mismo reconoce como excepcional y arriesgado. “Si yo no hubiera sido como soy, si no hubiera tenido los huevos que tuve, podría haber perdido por nocaut”, dice en diálogo con Infobae. “Tuve la suerte de no perder por nocaut, de que no me hagan nada malo. Aprendí en el proceso”.
Pero el ring no fue su primer contacto con la violencia. Lejos de eso.
“Siempre me gustó pelear. He peleado por plata en la calle. He peleado gratis en la calle”, dijo, sin dramatismo ni nostalgia. Su madre Sara lo atribuye a “exceso de energía”. Él no lo desmiente.
El entorno en el que creció estuvo marcado por las drogas y el alcohol. Pese a eso, Sánchez nunca entró en ese mundo, pero sí se encargó de evitar que muchos lo hagan. En abril de 2025, en una entrevista radial, habló de haber acompañado a personas de su círculo a salir de esos hábitos. “Siento que estoy para ayudar”, dijo.
Esa convicción está codificada hasta en las reglas de su crew. Para ser “Rateka” hay condiciones: “No se tiene que drogar, ni tomar alcohol, tiene que gustarle el deporte y le tengo que pegar durante 13 segundos. Es un ritual de iniciación”.
Lo dice con la sonrisa plateada. Pero lo dice en serio.

En el boxeo, el rincón es sagrado. Es el lugar donde alguien te dice la verdad entre round y round, donde te cortan, te hidratan y te devuelven al combate. El rincón de Sánchez, desde siempre, fue completamente femenino.
Su madre Sara —profesora de educación física, nutricionista, entrenadora de boxeo femenino y mánager— aprendió el oficio desde cero para acompañar a su hijo. Su hermana Natasha, que además boxea, completó ese equipo inédito.
“Yo arranqué a los 25 años a boxear. De arranque, estuve con gente que no era buena. No me cuidaban, buscaban que perdiera. Ahí entró mi mamá. ‘Maxi, por acá no es, acá no vas a lograr tu objetivo. ¿Vos qué querés?’, me dice. ‘Quiero ganar’, respondo. ‘Bueno, entonces dejame que me meta’.
“Mi vieja así comenzó a estudiar en la Federación Argentina de Boxeo junto con mi hermana. Yo paré un año, la esperé y mientras tanto me entrenaba a full. Cuando arrancamos, empezamos a ganar, a ganar, a ganar. Vinieron el título latino, plata, y ahora el título argentino. Al final dejé más de lado la música porque me gustó boxear. Me di cuenta que también era un arte. Yo primero lo hice para tener publicidad y al final terminé viviendo de esto”.
“Yo no sabía nada de boxear”, admitió Sara. “Me empecé a meter para entender cómo funcionaba el ambiente y acompañarlo a él”, reconoció.
Estaba claro: Sara no venía del boxeo. Cuando Marcelo quiso pelear, ella buscó técnicos que se hicieran cargo, pero nadie quiso asumir el riesgo: era grande, no tenía carrera amateur y, según le advirtieron, “lo podían matar arriba del ring”. Ante ese rechazo, la decisión fue clara. “¿Vos qué querés hacer?”, le preguntó a su hijo. “Quiero ser campeón del mundo”, respondió él. “Bueno, así no te va a pasar. Vamos a hacerlo bien. Yo me preparo y te preparo”.
Y se puso a estudiar. Los profesores de la federación la ayudaban cada vez que tenía dudas, aunque el ambiente no era precisamente bienvenido: cuando fue a inscribirse, la federación directamente no anotaba mujeres. Sara les argumentó que si los técnicos fueran capacitados, ella no tendría que estar ahí buscando un lugar. “Como los técnicos no estaban capacitados, me tenían que dejar a mí. Y si no, era discriminación”. La dejaron anotar junto a otras cuatro mujeres “que se animaron”, pero ella sola pudo completar el curso. “Al aparecer yo, abrí la puerta a un montón de mujeres”, dice orgullosa en diálogo con Infobae.
El boxeo le cerró las puertas desde el primer día. En los pesajes tampoco la dejaban entrar. En uno de ellos, delante de los promotores más importantes del ambiente, alguien dijo frente a ella: “Esta estúpida qué sabe, vámonos”. Su respuesta fue inmediata: “Bueno, esta estúpida no te da la pelea”. Ella se negaba a permitir que el rival de su hijo peleara con el peso indebido. No fue la única vez que tuvo que plantar bandera.
En otra pelea, el rival de su hijo siguió arriba del ring con una costilla rota que Marce le había partido en el tercer round. El técnico contrario lo obligó a continuar solo por no perder frente a un rincón femenino. Dentro de ese mundo machista, incluso llegaron a decirle que el boxeador no tenía que pensar. Ella respondió que iba a crear un boxeador inteligente. “Se me rieron todos”. Hoy, Sara es la primera mujer en llevar a un mismo boxeador a tres títulos.
Sara resistió todo eso y siguió. Y su persistencia dejó marca: hoy, la Federación que alguna vez le negó un lugar la recibe de otra manera. El mundo del boxeo no es el mismo que encontró cuando empezó, y en esa transformación, la historia de la madre de “Rateka” Sánchez tiene mucho que ver.
«Tetón Rateka» Sánchez junto a su mamá Sara y su hermana Nataha, integrantes del único rincón femenino del mundo del boxeo, en la última velada ante Facundo Dávila, donde retuvo el cinturón de campeón argentino wélter (Video: @Ratekas_13)
Lo que vino después fue total. Sara coordina la dieta, aparece en cada pesaje, negocia las peleas y grita desde el rincón. Una vez, ella y Natasha reclamaron tan fuerte por un cabezazo que el árbitro las echó a las dos.
Sánchez habla de su madre con una mezcla de admiración y humor filial. “Me entrena mi mamá, que es nutricionista, y encima me dirige en el rincón, así que tengo que portarme bien. Es muy exigente, tengo que hacer buena letra”. Pero cuando le preguntan qué significa tenerlas a las dos en el rincón, la respuesta va más allá del boxeo. “Laburar con ellas dos, con mi hermana y con mi mamá, es algo único y hermoso”, dice en una entrevista con Infobae. “Creo que la mujer hace mucho la diferencia en el boxeo, aunque los hombres piensen que no. La mujer es más detallista. Y los detalles en la vida misma siempre hacen la diferencia”.
Él mismo lo reivindica sin dudar. “Esto es único en el mundo, no en Argentina, en el mundo. Agradecido con mi mamá, que siempre está para mí, que me preparó perfecto para mi última pelea junto a mi hermana, y a mi mujer también, que ella es mi preparadora física. Esquina totalmente femenina. Yo creo que está para un récord Guinness, nada más que no lo sabe nadie”, bromea.
“Yo ya te estoy hablando acá y Sara lagrimea, imaginate”, contó entre risas. “Le digo Sara, trato de no decirle mamá para ser más profesional. Pero son dos mujeres muy capacitadas, están en todos los detalles, cosa que he estado con otros técnicos y no son así”. La ternura, igual, tiene su contracara: “Cuando estamos arriba se pone más violenta la esquina femenina”.
Para Rateka, trabajar cada día junto a su madre y su hermana va mucho más allá del boxeo. “Gracias al boxeo estoy compartiendo un trabajo con mi mamá, con mi hermana. Tengo la posibilidad de verlos todos los días, porque generalmente vos crecés y te vas”, reflexionó. “Estoy con ellos, cerquita, con mi familia”. A eso se suma una rutina que también rompe moldes: se levanta al mediodía, sale a correr a las dos de la tarde y entrena más que cualquiera, pero a su manera. “Estoy con ellas, cerquita, junto a mi familia. Estoy todos los días, los llevo a mi hijo al colegio, lo llevo a fútbol, la voy a buscar al gimnasio artístico a mi hija. Tengo la posibilidad de dividirme los tiempos porque me los manejo, ya que tengo el gimnasio acá en casa. Hay muchos errores y mucha vieja escuela que en el boxeo envenenó muchas cosas. No es tan difícil como parece”.
Con Sara, además, aprendió a escuchar. “Mi vieja me demostró que siempre tiene razón. En la vida misma, por un montón de situaciones que hemos pasado. Cuando era más chico por ahí me enojaba, pero hoy la escucho”. Una frase que, viniendo del único boxeador en el mundo con una esquina completamente femenina, suena a algo más que un reconocimiento familiar.
“Ratekas” nació en 2016. Lo fundaron Marcelo y su hermana Natasha —“Tashi”—. Desde entonces no pararon.
Él produce los beats con un teclado pequeño, graba el audio, edita el video, canta y escribe las letras. Natasha canta y escribe cada vez más y mejor, según él mismo. La productora que armaron se llama Estudio 13 y tiene videoclips para Altos Cumbieros, Néstor en Bloque, Zaramay y Callejero Fino, entre otros.
Los escenarios que pisaron no son menores: Palermo Groove, la Usina del Arte, el Movistar Arena. Compartieron cartel con Mala Fama, Neo Pistea, Mala Junta y Duki.
Las letras hablan del barrio, de la lealtad, de la pelea como modo de vida. En “Reales” canta: “Hay que perder para pensar. Y hay que golpear para sanar”. En “Tu recuerdo” va más directo: “La vida me hizo fuerte como un tigre indestructible”.
No es metáfora. Es autobiografía.

La rutina que describe es la de alguien que no le teme al cansancio. “Arranco a las once, entreno más o menos hasta las ocho, después le doy hasta las diez u once de la noche editando, de ahí me meto a escribir letras, a la música hasta las cuatro de la mañana. Esa es la rutina”. Y “Rateka” aclara, sin culpa: “Me acuesto a las cuatro de la mañana. Arranco a laburar de doce de la noche a las cuatro de la mañana haciendo música, mi música, y también producciones para un montón de gente. Hoy por hoy, el laburo que más me ingresa plata es ese, no el boxeo”.
“Yo empecé el boxeo porque quería invertir en la música. La música hoy por hoy es más fácil llegar, pero tenés que tener publicidad. No tengo los recursos económicos como para bancarme una publicidad. Entonces me puse a boxear. Que me vea la gente y diga: ‘Ah, bueno, este es el que canta’. Mi idea nunca fue llegar a un título. Ni siquiera pensé en ganar, sino en venir y pelear. Pero después empecé a ganar, gané una y gané otra y gané otra. Empecé a mejorar, me empezó a ir mejor”.
Marcelo Sánchez tiene una productora audiovisual —Estudio 13— donde hace audio, video y grabaciones. Entre sus trabajos figura el boxeador Ezequiel Matthysse, la cantante Rocío Quiroga y Luis Ornelas. Estudió producción y dirección de cine en el CIC de la Universidad Palermo, cursó el profesorado de educación física en La Matanza —aunque le faltan dos años para recibirse— y junto a su madre hicieron el curso de técnico de fútbol infantil y el de guardavidas en la escuela de Alberto M. Tamagnone.
“El boxeo lo hago más por amor al arte y por algo que quiero lograr con mi familia. Yo vivo más que nada de la música”, dice. Y a las cuatro de la mañana, cuando la mayoría duerme, él todavía está trabajando.

En 2022 llegó a ocupar el tercer puesto en el ranking de la Federación Argentina de Box en la categoría wélter. Parecía el momento de despegar.
Después vinieron tres derrotas seguidas.
La última fue la más dura. Julio de 2023, Luna Park, ante el venezolano Jonathan Hernández. Perdió en el cuarto asalto por un corte que un cabezazo le abrió en el pómulo derecho, con el título Fedelatin de la Asociación Mundial de Boxeo en juego. La herida tardó semanas en cerrar.
Cuando lo hizo, Sánchez volvió al gimnasio. Sin declaraciones, sin drama.
Lo que tiene como boxeador, según él mismo, es simple. Cuando le piden que identifique su mejor virtud en el ring, no menciona la técnica ni la pegada. “Lo mejor que tengo son huevos”.
Pero hay algo más, algo que construyó con tiempo y con método. “Siempre competí, hice natación, atletismo, llegué a jugar al fútbol en primera en Ituzaingó. En el boxeo me di cuenta de que es más mérito de uno mismo. En el fútbol son once jugadores. En cambio, en el boxeo pasa por uno. Vos tenés que sacrificarte. Podés ser el mejor, el más técnico, el más fuerte o el más aguantador, pero si no te entrenaste, perdés. Aprendí un montón de campeones como la Joya Chávez, Brian Castaño, gente que sabe. Los observé, los miré. Ya siendo grande pensás de otra manera, sos más inteligente”.
Y agregó: “Después que mi vieja se puso a estudiar, me fue dando su puño y me di cuenta que hay que entrenar. Tiré la mitad de mi casa y me armé un gimnasio. Para poder verlos a mi hija Nicole, a mi hijo Lucas, a mi mujer Mela, estar con ellos y de paso entrenar. Y así como armé el gimnasio, vino un amigo, después vino otro, le cobré la cuota y ahora tengo como sesenta pibes entrenando”.
El 18 de julio de 2025, cruzó el país hasta Río Gallegos para pelear por el campeonato argentino wélter vacante ante Nicolás “el Maldito” Jara, el mismo hombre con quien había debutado como profesional siete años antes y ante quien había perdido.
Tenía ofertas para pelear fuera del país. Las rechazó.
“Cuando me dijeron de pelear con Jara, agarré enseguida. Una, porque es un peleador bien bravo; otra porque ser campeón argentino es un orgullo. Y otra porque pelear con los mejores te hace mejor”.
El combate fue táctico y parejo. Jara llegaba desde Tailandia, afilado. Pero Sánchez impuso su ritmo en la segunda mitad y las tres tarjetas marcaron 96-94 a su favor. Decisión unánime. Campeón argentino wélter.
Marcos “Chino” Maidana estuvo en la primera fila.
Un año después, el 25 de julio de 2026, Sánchez volvió a Hurlingham. Esta vez como campeón y ante su propia gente, en el Hurlingham Boxing Club. El rival era Walter Facundo Dávila, hasta esa noche invicto. “Era muy bueno, sabía que era un chabón fuerte”, reconoció Sánchez. “Él quería ganar, él fue a ganar. Lo que pasa es que lo que nadie sabe es cómo yo entreno. Yo sé que no entrena nadie”.
La estrategia fue clara desde el arranque. “Tenía dos opciones: o lo boxeaba, o le iba a la corta y lo llenaba de piñas hasta que se cansara. Me di cuenta que cuando le metía la mano bien neta, me abrazaba. Entonces, donde lo tuviera, lo combinaba”. En el quinto asalto, lo detuvo por KOT.
El cinturón quedó en el barrio. Y Sánchez no ocultó lo que sintió al escuchar su nombre antes de subir al ring. “Cuando dicen Marcelo Rateka Sánchez y salgo y veo a toda mi gente, tenía más ganas de llorar que otra cosa. Estaba contento, sensible. Después, una vez que subí, ya está, me desconozco”.
Maidana volvió a estar ahí, mirando desde el ringside.
Minutos después de noquear a Dávila, todavía con la adrenalina encima, Sánchez habló frente a los micrófonos de CMP (la Promotora del Chino Maidana). No mencionó récords ni estadísticas.
Sino de lo que sigue.
“Ahora queremos ver si podemos ir afuera de una vez, tengo unas re ganas. Pero lo que toque, yo estoy preparado y entrenando todos los días”.
Y con un mensaje claro sobre el legado que quiere dejar: “Primero agradecido con Dios porque él es todo y siempre está ahí para mí. Cada vez que salgo me siento iluminado, muy feliz y contento. Con ganas de lo que se venga, de ir afuera, de romperla, ganar un título internacional, continental y después mundial y festejarlo con toda mi gente y mi familia. Porque de esto se trata. Vamos por un objetivo, pero es amor. Yo gano esto por mí y para todos, y para que disfrutemos todos y para también poder ayudar y dar una mano a la gente”.
La presencia de Marcos “Chino” Maidana —excampeón mundial y desde hace una década al frente de Chino Maidana Promociones (hoy a cargo de su prima Mariana Gómez Maidana)— en sus dos últimas peleas no es un detalle menor. Para Sánchez, es casi un símbolo.
“Para mí es un honor. Un honor que haya estado en mi pelea, un honor que esté conmigo, que me esté apoyando, que me ayude, que me dé una mano. Porque esto es un deporte difícil y si no hay gente como él, no se puede salir adelante”.
También tuvo palabras para quienes lo acompañaron en el camino: “Quiero destacar que nadie nos regaló nada. Ganamos todo solos. Y gracias a Dios hoy está el Chino Maidana. Quiero agradecer a la promotora, a él y a Mariana, y a toda su familia”.

Y después, con la risa todavía fresca, contó un detalle de la noche que lo delató por completo. Escuchó la voz de Maidana desde el ringside gritándole “upper, upper”. Y lo tiró. Y conectó. Y Dávila cayó.
“Quería tirar el upper y le pegué acá y cayó. Tuve suerte”, dijo, riéndose. No podía no hacerle caso a los gritos de su boxeador favorito desde afuera del ring.
Antes de despedirse de una hermosa charla con Infobae, “Rateka” Sánchez dejó un mensaje claro para los que vienen detrás: “Que luchen por sus sueños, que no es tan difícil como parece. Es más fácil de lo difícil que es. Les digo que disfruten y que presten atención a los detalles, que la vida es hermosa y es para vivirla”.
En definitiva, de eso se trata la vida ¿no? De luchar, de caer y levantarse.
Y de soñar en grande. ¿Por qué no?… con ser campeón mundial.
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DEPORTE
«Casi nos vamos todos al piso»: el video del accidente que evitó Scaloni y el detalle viral de la selección argentina en su bicicleta

Lionel Scaloni fue una de las atracciones principales en los 129 kilómetros del Gran Fondo de Buenos Aires este domingo, en la cuarta edición de la competencia de ciclismo que reunió a más de 3.500 participantes en las calles y autopistas de la capital argentina. El entrenador de la selección argentina, campeón del mundo en Qatar 2022, registró un tiempo de 3 horas, 17 minutos y 21 segundos y cruzó la meta en el puesto 47 de su categoría, Master B2 Caballeros.
Sin embargo, uno de los datos de color de la jornada estuvo en el detalle de la bicicleta del oriundo de Pujato, que tenía los colores celeste y blanco, con el escudo de la AFA de las tres estrellas ploteado. Además, Scaloni quedó envuelto en un incidente leve en la ruta, cuando uno de los ciclistas realizó un frenado que generó tensión.
“Gran Fondo Argentina: Scaloni atrás y casi nos vamos todos al piso. Apenas 600 metros de carrera. Nervios, gritos, frenadas, choques, roces y un pelotón entero tratando de no terminar desparramado. Justo detrás, nuestro gran DT, Lionel Scaloni, y su hermana Corina, quien también estaba corriendo”, publicó el usuario Diego Frenkel en su cuenta de Instagram @medallafinisher, junto al video del incidente, grabado desde su casco.
La largada de la carrera se realizó a las 6 de la mañana en el Parque Sarmiento, en el barrio de Saavedra, que también fue el punto de llegada. El circuito atravesó algunas de las arterias más transitadas de la ciudad: la avenida General Paz, las autopistas Cantilo, Lugones, 25 de Mayo y Perito Moreno, el Paseo del Bajo y la 9 de Julio Sur, con pasos por lugares emblemáticos como el estadio Monumental y el Obelisco.
Según los registros oficiales de la competencia, Scaloni completó el recorrido en el mismo tiempo que su hermana Corina. El técnico se sumó a un pelotón de ciclistas de distintos niveles y edades que pedalearon bajo la premisa de disfrutar la ciudad sin tránsito vehicular. “Es muy lindo pedalear por Buenos Aires, sobre todo sin coches, con la tranquilidad de que no te va a pasar nada. La gente muy bien, sí, el que venía al lado mío me preguntaba, hablábamos, pero siempre me respetaron. Incluso más que a cualquier otro, porque me dejaban bastante tranquilo”, declaró Scaloni al canal A24 tras cruzar la meta. “Soy una persona normal”, resumió el oriundo de Pujato.
El propio Scaloni reconoció que las obligaciones al frente de la Albiceleste no le dieron margen para llegar en óptimas condiciones a la prueba. Los amistosos disputados recientemente contra Bolivia, Burkina Faso y Benín le recortaron el tiempo de entrenamiento. “No tuve mucha preparación, tuvimos partidos hace poquito. Uno con un poquito de experiencia, se va metiendo en la rueda de alguno, sufre menos de lo que tendría que sufrir, porque no estoy muy entrenado”, explicó. Pese a la falta de rodaje, el técnico no quiso perderse la cita. “Me ha tocado hacer carreras en mejor estado, pero tenía que venir porque quería disfrutar de la ciudad sin coches, y la verdad que estuvo muy bueno”, afirmó.
La conexión de Scaloni con la bicicleta tiene un origen puntual que el propio entrenador reveló después de competir. Fue Carlos Moyá, ex tenista español radicado en Mallorca, la isla donde el técnico vive junto a su familia, quien le sugirió incursionar en el ciclismo. “Él había dejado de jugar al tenis y me dijo: ‘probá el ciclismo, que es un deporte que no tiene impacto’”, recordó.
Scaloni explicó que, tras años de desgaste físico en el fútbol profesional, encontró en la bicicleta una alternativa que le permite entrenar sin sobrecargar articulaciones. “Al final sabés que cuando jugás tantos años a un deporte como el fútbol siempre estás medio con los tobillos, con las rodillas, y el ciclismo tiene eso, que no tiene impacto. Podés hacerlo todos los días, y al final competís contra vos mismo, que está bueno también”, señaló.
El Gran Fondo Buenos Aires se suma a un recorrido competitivo que Scaloni viene construyendo en los últimos años. En 2023 participó por primera vez en la Mallorca 312, una de las pruebas de cicloturismo más populares de España, y completó los 167 kilómetros en 5 horas, 8 minutos y 32 segundos. Ese mismo año también compitió en El Infierno, considerada una de las carreras más exigentes del calendario español.
En 2024 mejoró su marca personal en la Mallorca 312 con un tiempo de 5 horas, 6 minutos y 8 segundos, dos minutos menos que en la edición anterior, aunque destacó la dureza del recorrido por el viento en los tramos de Deià y Valldemossa. “Soplaba el aire y se ha hecho un poco más duro que otras ediciones. He tenido que bajar un poco el ritmo porque notaba que estaba a punto de tener calambres”, relató entonces.
En 2025 volvió a la misma prueba balear y registró 4 horas, 54 minutos y 11 segundos, lo que lo ubicó en el puesto 17 entre 3.234 participantes. En esa edición también compitió el ex futbolista belga Eden Hazard, quien corrió la distancia de 225 kilómetros. Cuando visita la Argentina, Scaloni suele salir a pedalear en Córdoba junto a su amigo Lito Oviedo, propietario de un local especializado en ciclismo.
DEPORTE
Esequiel Barco fue elegido MVP de la liga rusa y recibió el premio de una leyenda del fútbol

Esequiel Barco vive un gran presente en Rusia. El ex Independiente y River fue elegido como el Mejor Jugador de la Temporada en la ceremonia de los premios Nikita Pavlovich Simonyan de la liga rusa y recibió el trofeo de manos de nada menos que Rivaldo, campeón del mundo con Brasil en 2002 y uno de los grandes nombres de la historia del fútbol.
El reconocimiento llegó después de una destacada campaña con el Spartak Moscú, en la que el volante ofensivo disputó 37 partidos, convirtió ocho goles y entregó nueve asistencias. Números que respaldan el protagonismo que ganó desde su llegada al fútbol ruso, donde logró dejar atrás las dudas que había generado su salida del Millonario.
De River a Rusia: Barco encontró su lugar en el Spartak Moscú
Barco dejó River a mediados de 2024, después de un ciclo marcado por opiniones divididas entre los hinchas. El club ruso apostó fuerte por él y desembolsó unos 13 millones de euros para incorporarlo. Con el correr de los partidos, el rosarino se convirtió en una pieza importante del equipo y construyó una etapa de alto nivel.
Su adaptación fue positiva y sus números reflejan esa evolución. Desde su llegada, acumuló 79 apariciones con el Spartak, con un balance de 23 goles y 19 asistencias. Además, ya pudo festejar un título, la Copa de Rusia de 2026.
El presente del mediocampista también estuvo atravesado por la posibilidad de regresar al fútbol argentino. A mediados de este año, por cuestiones personales, surgió la chance de volver y River apareció como una alternativa. Sin embargo, el Millonario no avanzó para concretar su repatriación. Independiente, otro de los clubes vinculados con su nombre, también lo sondeó, aunque la operación no prosperó.
El presente de Barco en Rusia y su futuro en el Spartak
En la actual temporada, Barco tuvo algunas interrupciones por cuestiones personales y problemas físicos. Hasta el momento, disputó seis encuentros, cinco desde el arranque, y sumó un gol y una asistencia en 426 minutos. Hace una semana, prolongó su vínculo en Spartak de Moscú hasta mediados de 2030.
Mientras busca recuperar continuidad, el Spartak se mantiene en la pelea por la liga rusa, marcha tercero, a dos puntos del líder Krasnodar. En ese contexto, el premio individual representa un reconocimiento al nivel que el argentino supo alcanzar desde su llegada al club.
A sus 27 años, Barco recibió de manos de Rivaldo una distinción que corona su gran temporada anterior y confirma el lugar que se ganó en el fútbol ruso. Una consagración que contrasta con las dudas que habían acompañado su salida de River y que vuelve a poner su nombre en primer plano.
Otro ex River premiado en Rusia
Durante la ceremonia de premiación, también fue distinguido Pablo Solari, otro ex River que emigró hacia el fútbol de Rusia. El Pibe, compañero de Barco en el Spartak, recibió el premio al máximo goleador de la temporada pasada.

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DEPORTE
Agustín Canapino compartió la cámara a bordo de su maniobra para superar a tres autos y ganar en el automovilismo argentino

Las imágenes desde el vehículo del Titán de Arrecifes
Agustín Canapino compartió en su Instagram la cámara a bordo de la maniobra con la que pasó a tres autos en la última vuelta y ganó la segunda serie de la Clase 3 del Turismo Nacional en el Autódromo Ciudad de San Martín, en Mendoza, el domingo 13 de octubre. El video expone en primera persona cómo el piloto de Arrecifes construyó su remontada desde el cuarto lugar en apenas unos segundos, en una secuencia que ya dio la vuelta al mundo.
La cuenta del Titán de Arrecifes, que cuenta con más de 382 mil seguidores, recibió en ese posteo más de 50 mil “me gusta” y superó los 860 comentarios. “¡La maniobra desde adentro! Aplausos para Facu Chapur, Jorge Barrio y Facu Marques por poner todo y el nivel conductivo. La calidad del automovilismo argentino reflejada en su máxima expresión«, escribió el experimentado piloto que ganó la serie tras esa brillante maniobra.
Entre las reacciones aparecieron las de los propios Barrio y Marques con emojis de aplausos. “Andás desnudo amigo”, le firmó Dino Di Palma, hijo de Patricio y exponente de una nueva generación de la familia Di Palma que está vinculada al automovilismo nacional. “Qué locura”, se sumó a los mensajes Ale Martínez, el hermano del Dibu que forma parte del TC Pista.
Chapur, por su lado, compartió una foto tras el fin de semana y escribió: “¡Siempre de pie muchachos! ¡Seremos duros de matar porque nunca nos daremos por vencidos! ¡Con aciertos y con errores pero siempre para el frente! Hoy después de un error mío en la serie y después queriendo recuperar y haciendo lindas maniobras hasta que otra vez de atrás me tocan y me retrasan, en la serie y en la final! Terminamos la final P9, heridos pero vivos. Allá vamos a las últimas 2″.
La grabación desde el interior del Chevrolet Cruze del equipo Salvita Racing permite seguir el razonamiento de Canapino en tiempo real: primero superó a Facundo Marques y su Ford Focus, y luego aprovechó la disputa entre Jorge Barrio y Facundo Chapur para dejarlos atrás a ambos en una misma maniobra. “¡Para la historia!”, definió el relator Luciano Kinder en el momento justo en que el Titán de Arrecifes cruzó la bandera a cuadros en primer lugar.
La repercusión internacional fue inmediata. La cuenta portuguesa Manual Do Piloto describió la última vuelta como “de Cine” y celebró la disputa entre los cuatro pilotos. Un perfil en inglés en X (ex Twitter) aseguró que los videos del turismo sudamericano concentran “algunas de las mejores maniobras que superarían fácilmente a toda una temporada de Fórmula 1”. El periodista turco Emre Baltaoglu fue más directo: “En caso de que no se puedan realizar las carreras de Qatar y Abu Dabi, hagan que todos los pilotos de F1 se suban a estos coches y compitan”.
El trámite de la serie había transcurrido sin que Canapino fuera protagonista de la punta. Barrio tomó la delantera desde la largada con su Cruze y resistió el asedio constante de Chapur, al mando de un Honda Civic, durante toda la prueba. Canapino, que había largado segundo, retrocedió hasta la cuarta posición luego de ser superado por Barrio y por Marques. Recién en la vuelta final encontró el espacio para actuar.
“Fue una victoria totalmente inesperada”, reconoció el piloto en declaraciones al canal Campeones tras bajarse del auto. “Traté de ser lo más inteligente posible y conté con la dosis de suerte necesaria porque yo había quedado cuarto y herido por el choque de Chapur”, explicó. Por la radio, el equipo le transmitió su euforia: “Animal, felicitaciones animal”. Canapino respondió: “Qué locura, contra viento y marea como siempre”.
En la entrevista televisiva, el piloto detalló su lectura de la carrera: “Vi que se venían peleando, traté de ser lo más inteligente posible para aprovechar la situación. Traté de leerla, de aprovecharla, tuve esa dosis de suerte que siempre hay que tener. Terminamos ganando una serie que hasta la última vuelta veníamos cuartos. Cosas de las carreras, cosas del TN, espero que lo hayan disfrutado”.
Los dos pilotos que lideraban antes de la vuelta final salieron del auto con versiones diferentes de lo ocurrido. Barrio fue el más crítico: “Estoy caliente por no ganar. Hice todo para ganar. Los rivales se equivocaron todos y yo no tuve un solo error”. El piloto del Cruze describió que Chapur lo empujó en la curva 1 y le cambió la trayectoria, lo que amontonó al pelotón y abrió el espacio que aprovechó Canapino. Cuando le preguntaron si su molestia apuntaba directamente a Chapur, aclaró: “No digo que hubo ninguna maniobra de mala leche ni fuera de lo lícito, simplemente se nos escapa la serie y la gana Agustín que es el puntero del campeonato”.
Chapur, en tanto, reconoció que se fue con “sabor amargo” y planteó dudas sobre un contacto que recibió por detrás: “Siento un golpe atrás. Otra vez. La verdad, no sé dónde me chocó. Creo que le di el hueco para doblar. Desde adentro vi que venía atrás él. Se tiró, se pasa y me da la sensación que me pega”.
La naturaleza de estas disputas tiene una explicación técnica. Los autos del Turismo Nacional no generan carga aerodinámica y montan neumáticos más angostos que los de otras categorías, lo que reduce la adherencia en pista, hace que los coches vayan de costado en las curvas y vuelve más compleja su conducción. Esa combinación es la que habilita maniobras de las que difícilmente se ven en categorías con mayor tecnología.
En cuanto al campeonato, Canapino llegó a 299 puntos y mantiene el liderazgo de la Clase 3. Julián Santero, que subió al podio de la final ganada por Javier Merlo, alcanzó las 256 unidades y acortó la diferencia a 43 puntos cuando restan dos fechas. Chapur es tercero con 231 puntos, Barrio quinto con 214. La temporada continuará el 1° de noviembre en el Autódromo Ciudad de Concordia, en Entre Ríos, antes del cierre con el Gran Premio Coronación del 29 de noviembre en Viedma, Río Negro.





















