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Advierten que la ley por Malvinas incluye amenazas a la libertad de expresión y riesgos de censura

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El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que el gobierno de Javier Milei envió al Congreso generó cuestionamientos por las posibles limitaciones a la libertad de expresión y de prensa y los riesgos de censura que podrían derivarse de algunos de sus artículos. La iniciativa incorpora nuevos delitos vinculados con la “desinformación masiva”, la “manipulación de la opinión pública”, la influencia extranjera y las operaciones clandestinas, con penas que parten de cinco años de prisión y, en algunos casos, llegan hasta 20. Constitucionalistas y dirigentes de la oposición consultados por Infobae advirtieron sobre tipos penales abiertos, márgenes de discrecionalidad y un eventual efecto intimidatorio que podría favorecer la autocensura.

Hay riesgos claros de censura previa a través de lo que se llama el efecto intimidante”, afirmó el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, quien cuestionó la combinación entre definiciones que considera indeterminadas y sanciones penales elevadas. “El miedo a un tipo penal de estas características. Vos empezás a cuidar lo que vas a decir”, explicó.

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El principal punto de controversia está en el artículo 111 del proyecto, que propone incorporar un nuevo artículo 225 bis al Código Penal. La norma establece entre cinco y doce años de prisión para quien, actuando por cuenta, orden o financiamiento total o parcial de un Estado extranjero, una organización o un agente extranjero, procure alterar procesos electorales o “manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva”. La pena aumenta a ocho a quince años cuando la conducta se comete mediante amenazas, sobornos, coerción o utilización de estructuras criminales.

La discusión sobre la libertad de expresión también abarca el artículo 88, que contempla como infracción contra la Seguridad Nacional determinadas conductas vinculadas con un Estado u organización extranjera que interfieran, mediante medios “clandestinos, engañosos o coercitivos”, en el proceso decisorio de las autoridades argentinas. El artículo 90 convierte al Consejo de Seguridad Nacional en autoridad de aplicación de ese régimen y el artículo 97 le permite tomar medidas urgentes frente a una amenaza considerada “grave e inminente”, incluso antes de que se inicie formalmente un procedimiento sancionatorio.

Desde el Gobierno aclararon que la aplicación de esos artículos solo apunta respecto de “quien actúa por cuenta y orden de un Estado u organización extranjera para generar campañas de desinformación masivas en el territorio” y resaltaron que la iniciativa “no tiene nada que ver con perseguir al periodismo”.

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“Se deberá demostrar que la campaña fue masiva, y que se actuó por cuenta y orden de un Estado extranjero o con su financiamiento”, destacaron.

El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional deberá discutirse en Diputados (RS Fotos)

Las dudas sobre la definición de desinformación

Más allá de las aclararciones oficiales, el cuestionamiento central apunta a quién determinará qué constituye “desinformación”, cuándo una campaña busca “manipular la opinión pública”, qué convierte un mecanismo de comunicación en “engañoso” y cuáles serán los parámetros para definir una amenaza a la Seguridad Nacional. Esas preguntas adquieren relevancia por la escala de las sanciones: una interpretación sobre esos conceptos puede abrir una investigación por delitos cuyo mínimo es de cinco años de prisión.

La figura del artículo 111 exige expresamente una conexión con el exterior. El imputado debe actuar por cuenta, orden o con financiamiento total o parcial de un Estado, organización o agente extranjero. Ese elemento restringe el universo de conductas alcanzadas. Sin embargo, para los especialistas consultados por Infobae, la norma no define qué condiciones convierten información falsa o controvertida en una “campaña coordinada de desinformación masiva” ni qué elementos permiten demostrar que una persona procuró “manipular la opinión pública”.

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Gil Domínguez señaló que esa falta de precisión entra en tensión con uno de los principios centrales del derecho penal.

“Es un tipo penal abierto, indeterminado, que va en contra de lo que es el principio de legalidad penal, que los tipos penales tienen que ser taxativos, cerrados”, sostuvo.

El constitucionalista cuestionó además la relación entre la conducta descripta y la magnitud de la pena prevista.

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Penas previstas y efecto intimidatorio

“Esto de manipular la opinión pública a través de desinformación masiva, con un nivel de penas muy elevado, es casi la misma pena que el homicidio”, señaló.

La comparación requiere una precisión. El homicidio simple tiene actualmente una escala de ocho a 25 años de prisión. La figura agravada incluida en el proyecto tendría entre ocho y 15 años. Ambas comparten, por lo tanto, un mínimo de ocho años, aunque sus máximos son diferentes. El Código Penal vigente establece, además, entre cinco y 10 años para la extorsión y entre cinco y 15 para el secuestro extorsivo. Las comparaciones permiten dimensionar las escalas de castigo, aunque se trate de delitos de naturaleza distinta.

Para Gil Domínguez, el problema constitucional excede la proporcionalidad de las penas.

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Me parece que es un tipo penal que desde el punto de vista formal es inconstitucional. Y desde el punto de vista sustancial, afecta a lo que es la libertad de expresión de un sistema democrático”, afirmó a Infobae.

Su principal advertencia está relacionada con el efecto que una norma penal puede producir antes de cualquier condena. “No es porque te está prohibiendo expresarte, sino porque te genera el daño a expresarte. El daño a criticar. El daño a ser opositor”, sostuvo.

El constitucionalista identifica ese fenómeno como un efecto intimidatorio: la posibilidad de enfrentar una investigación o una pena modifica anticipadamente aquello que una persona está dispuesta a decir, investigar o publicar.

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De allí surge su referencia directa a la censura previa. “Es censura previa, a través de lo que se llama el efecto intimidante”, insistió.

Para un medio o un periodista, el interrogante tiene una dimensión particular. La actividad periodística supone recibir información de fuentes de distinta procedencia, mantener contactos internacionales, publicar investigaciones que pueden afectar intereses políticos, económicos o diplomáticos y difundir datos cuya veracidad puede ser controvertida por las personas involucradas. La discusión jurídica que abrirá el Congreso será hasta dónde puede llegar una figura penal relacionada con la desinformación sin condicionar esas actividades.

El constitucionalista Félix Lonigro, también consultado por Infobae, planteó una advertencia en la misma dirección. “Es grave porque, leyendo un proyecto de ley que tiene que ver con la defensa de soberanía nacional, uno se encuentra con esta sorpresa que pareciera nada que ver con el tema de la soberanía”, sostuvo.

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Lonigro cuestionó la posibilidad de que una autoridad determine qué información desinforma.

“¿Entonces a quién se pretende castigar? A los que de pronto, con algún tipo de información o simplemente el que critica, dando datos que al Gobierno le parece que desinforman”, afirmó. “Por ese motivo te podrías ligar una denuncia penal por incumplimiento de este artículo”, agregó.

Para Lonigro, el problema reside en “una descripción insólita, de una conducta ambigua” que puede otorgar al Gobierno “un instrumento para perseguir, para condicionar la libertad de expresión”.

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El constitucionalista relacionó además esa preocupación con la evolución de las garantías de expresión frente al poder político en la Argentina y recordó la eliminación de la figura del desacato. “Eso es un retroceso”, afirmó.

También cuestionó la graduación de las penas: “Que a este proyecto de figura delictiva le pongan una pena de cinco a doce años […] es una cosa inexplicable”.

Durante la conversación con Infobae, Lonigro comparó esa escala con la prevista para la defraudación contra la administración pública. Esa figura establece actualmente una pena de dos a seis años de prisión, mientras que el delito propuesto para las campañas de desinformación tendría un mínimo de cinco. Y recordó que Cristina Kirchner, por en la causa Vialidad, recibió ese máximo.

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El capítulo incorpora además otros delitos relacionados con información y operaciones de inteligencia extranjera.

El artículo 109 prevé entre cinco y 15 años para determinadas conductas relacionadas con la transmisión o entrega de secretos a un Estado extranjero, un servicio de inteligencia extranjero o una persona que actúe por cuenta de ellos. La escala se eleva a ocho a 20 años durante un conflicto armado, una agresión extranjera o cuando la conducta se realice en beneficio directo de un Estado enemigo.

El artículo 110 establece entre tres y 10 años de prisión para quien, con conocimiento de su naturaleza y finalidad, proporcione deliberadamente recursos, documentación, identidades, instalaciones, medios técnicos u otro apoyo material relevante a una operación clandestina de inteligencia desarrollada por cuenta de un Estado extranjero.

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Esas figuras contienen requisitos específicos que las diferencian del ejercicio periodístico: exigen conocimiento sobre la operación clandestina, colaboración material y vinculación con actividades de inteligencia extranjera. Sin embargo, la inclusión en el mismo capítulo de una figura construida alrededor de la “desinformación” y la “manipulación de la opinión pública” reforzó las advertencias sobre la necesidad de delimitar con precisión cada conducta.

Otro de los constitucionalistas consultados por Infobae, Diego Armesto, se refirió al uso reiterado de la palabra “amenaza” en el proyecto.

“Hay cosas que hacen ruido, porque con la modificación del Código Penal se permite un cierto grado de discrecionalidad al funcionario o al Ejecutivo”, sostuvo. “La amenaza es un concepto muy ambiguo. ¿Qué es amenaza para un funcionario, para un abogado o para un periodista?”, agregó.

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Armesto marcó una diferencia con la noción de “agresión”, que considera más concreta y susceptible de comprobación objetiva.

“La agresión es más concreta. Vos la podés comprobar. Acá habla mucho de amenazas”, afirmó a Infobae.

Para el especialista, la cuestión adquiere importancia porque la determinación inicial quedará dentro del Poder Ejecutivo.

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“Queda en cabeza del funcionario o el Poder Ejecutivo o del organismo que crean como órgano de aplicación. Entonces eso abre un cierto margen de discrecionalidad que puede afectar otros derechos”, advirtió.

Fotografía de archivo del cartel de bienvenida a las Islas Malvinas en el muelle en Stanley (Islas Malvinas). EFE/Felipe Trueba/Archivo

Ese organismo es el Consejo de Seguridad Nacional, que el proyecto convierte en órgano rector del nuevo sistema y cuya presidencia corresponderá al Presidente. La iniciativa le concede facultades para requerir información de organismos públicos y le asigna la aplicación del régimen sancionatorio del Título IV.

Las sanciones administrativas incluyen multas de entre 30.000 y 180.000 UVA, revocación de autorizaciones, permisos, habilitaciones, concesiones o contratos, impedimentos para contratar con el Estado, pérdida de beneficios fiscales e inhabilitación para intervenir en sectores vinculados con la Seguridad Nacional.

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Además, ante una amenaza “grave e inminente”, el artículo 97 permite restringir operaciones de cambio, transferencias y pagos, bloquear temporalmente activos, suspender permisos y concesiones y adoptar otras medidas antes de la apertura formal del procedimiento sancionatorio.

El proyecto establece mecanismos de defensa y revisión judicial. El investigado deberá poder conocer los hechos esenciales de la imputación, presentar un descargo, ofrecer pruebas y obtener una resolución fundada. La norma admite restricciones de acceso cuando exista información clasificada o cuando su difusión pueda comprometer la Seguridad Nacional, derechos de terceros o investigaciones en curso.

Las sanciones y medidas urgentes podrán ser recurridas judicialmente. Sin embargo, la interposición de esos recursos no suspenderá automáticamente los efectos del acto impugnado.

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Las objeciones también fueron planteadas en el Congreso.

El diputado Nicolás Trotta (Unión por la Patria), vicepresidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja, expresó a Infobae su preocupación por el alcance del proyecto y advirtió que la amplitud y falta de precisión del nuevo tipo penal podría transformarlo en “una herramienta de censura y persecución” contra opositores, periodistas y medios de comunicación. Cuestionó además que esas disposiciones hayan sido incorporadas dentro de una iniciativa vinculada con Malvinas y sostuvo que podrían derivar tanto en “censura previa” como en mecanismos posteriores de “persecución e intimidación”.

Trotta anticipó que trabajará para que esos artículos sean rechazados durante el debate parlamentario y adelantó que buscará que la Comisión de Libertad de Expresión analice específicamente el capítulo. Señaló que la comisión, presidida por La Libertad Avanza, sólo realizó este año su reunión constitutiva y que la oposición ya organizó encuentros informales con entidades periodísticas. “Vamos a pedirle primero a la presidencia que convoque” para discutir estas disposiciones y, si eso no ocurre, los diputados opositores impulsarán una nueva reunión por su cuenta, afirmó.

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La diputada Mónica Frade, de la Coalición Cívica y que también integrante de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja, cuestionó la iniciativa en declaraciones realizadas a Infobae.

“El proyecto encubre intereses que nada tienen que ver con el título del Proyecto, ni la soberanía, ni la defensa de Malvinas. Introduce un nuevo tipo penal, el de la ‘desinformación’, además de resultar un instrumento de control político, profundizará la autocensura en un contexto de ataque sistemático a periodistas y opositores”, afirmó.

Frade vinculó además sus objeciones con el artículo 18 de la Constitución: “Sus tipos penales vagos y abiertos afectan la garantía de defensa. Es un proyecto inconstitucional”.

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La palabra utilizada por la diputada, “autocensura”, coincide con una de las consecuencias que los constitucionalistas consultados observan ante la amenaza de sanciones penales elevadas: la decisión de limitar preventivamente una expresión para evitar la posibilidad de ser investigado.

A esas objeciones se sumaron públicamente otros dirigentes opositores. El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro advirtió que la norma podría convertirse en una herramienta penal de “persecución política” y cuestionó la amplitud del nuevo delito relacionado con la desinformación. El radical Pablo Juliano también expresó reparos sobre la posibilidad de que acusaciones políticas sobre operaciones o intentos de desestabilización puedan transformarse, a partir de una interpretación amplia de la nueva figura, en denuncias penales.

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) planteó una advertencia institucional sobre el artículo. La organización reclamó una delimitación taxativa de expresiones como “manipular la opinión pública” y “desinformación”, y pidió incorporar garantías específicas para proteger opiniones, informaciones y críticas comprendidas dentro de la libertad de expresión.

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Frente a esos cuestionamientos, fuentes oficiales explicaron a Infobae que el proyecto fue diseñado dentro del funcionamiento institucional previsto por la Constitución y que las decisiones que adopte el Poder Ejecutivo o el Consejo de Seguridad Nacional estarán sujetas al control judicial. En el Gobierno rechazan que el nuevo organismo pueda actuar como un poder independiente o sin límites y sostienen que las medidas previstas forman parte de un régimen administrativo sancionatorio, con procedimientos, derecho de defensa y posibilidad de revisión ante la Justicia. La posición oficial es que, en última instancia, será el Poder Judicial el que podrá controlar y eventualmente revertir las decisiones que adopte la administración.

Las mismas fuentes señalaron que las facultades incorporadas al proyecto buscan responder a amenazas externas que cambiaron de naturaleza y que ya no se limitan a una agresión militar convencional. Según explicaron, los nuevos riesgos incluyen operaciones clandestinas, acciones de influencia extranjera y otras amenazas denominadas “no cinéticas”, que pueden afectar decisiones estratégicas, procesos institucionales o intereses nacionales sin recurrir a un enfrentamiento armado. Para el Gobierno, ese cambio obliga a actualizar las herramientas legales disponibles y a establecer mecanismos de coordinación entre distintos organismos del Estado.

Desde la Casa Rosada sostienen además que esas atribuciones deben analizarse junto con los controles democráticos e institucionales vigentes. Señalan que las medidas administrativas podrán ser discutidas judicialmente, que el Congreso tendrá la posibilidad de modificar y precisar el proyecto durante su tratamiento y que varias de las herramientas incorporadas tienen antecedentes en legislaciones de otros países, particularmente en materia de seguridad nacional.

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El proyecto se encuentra ahora en manos del Congreso, que deberá definir el contenido definitivo de esas figuras. El debate incluirá la precisión con la que quede definido el concepto de desinformación, los requisitos para acreditar una campaña coordinada, la prueba del vínculo con un Estado, organización o agente extranjero, la proporcionalidad de las penas, las facultades del Consejo de Seguridad Nacional y las salvaguardas para evitar afectaciones sobre periodistas, medios, dirigentes y ciudadanos.

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“Marcha de la bronca”: la izquierda se moviliza a Plaza de Mayo y pide un paro general para “derrotar a Milei”

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Dirigentes de La Izquierda, movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos, agrupaciones estudiantiles, gremios y colectivos de artistas afines al trotskismo participan esta tarde de la opositora “marcha de la bronca”. La congregación comenzó frente al Congreso, que amaneció vallado en el marco del operativo de seguridad dispuesto por Nación, y en estos momentos se dirige a Plaza de Mayo, donde se leerá un documento centrado en críticas al gobierno de Javier Milei y el foco puesto en el escenario electoral de 2027.

Con la premisa de “organizar la bronca para derrotar a Milei”, la manifestación fue encabezada por los diputados nacionales Myriam Bregman y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda), el diputado bonaerense Cristian Castillo, la legisladora porteña Vanina Biasi y los dirigentes del Partido Obrero, Néstor Pitrola y Gabriel Solano.

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La movilización de las organizaciones de izquierdaNicolás Suárez –

A ellos se sumaron el dirigente piquetero Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero; y el sindicalista Rubén “Pollo” Sobrero, referente ferroviario de la Seccional Gran Buenos Aires Oeste-Haedo, opositora a la conducción nacional dentro de la Unión Ferroviaria. También se movilizan Alejandro Bodart, secretario general del MST; Alejandro Lipcovich, de la Junta Interna de ATE- Garrahan y la exlegisladora porteña, Celeste Fierro, entre otros.

“Sobra la bronca para marchar. El gobierno acaba de presentar un presupuesto 2027 que profundiza el ajuste y vuelve a desconocer las leyes conquistadas por la movilización popular. Pretende desfinanciar la educación, las universidades públicas y el sistema de discapacidad, mientras los salarios y las jubilaciones siguen sin alcanzar y millones de familias se endeudan para llegar a fin de mes. Es un presupuesto hecho para los bancos, los grandes empresarios y los especuladores, mientras el pueblo paga la crisis”, expresó Solano.

Buena parte de esa dirigencia encabezó la columna central de la marcha con una pancarta y la leyenda “Para derrotar a Milei, su plan y sus cómplices” Avanzaron en dirección a la Casa Rosada por la Avenida de Mayo, un trayecto en el cual no se aplicó el protocolo antipiquetes. Entre los participantes, además, se vio representación de los grupos de jubilados que los miércoles protestan frente al palacio legislativo nacional.

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La «marcha de la bronca» se dirige a la Plaza de MayoNicolás Suárez –

La movilización estuvo atravesada por cartelería, cotillón y expresiones contra el presidente Milei y el gobierno libertario. Entre los cánticos sobresalieron cuestionamientos al peronismo, dardos contra el sindicalismo tradicional y pedidos de huelga general (“¿Adónde está, que no se ve, esa famosa CGT?”).

Un momento de tensión y confusión se produjo antes de que la marcha atravesara la avenida 9 de Julio a raíz del ingreso de un camión con un volquete con escombros que estacionó a la altura de Avenida de Mayo y Lima.

El transporte estaba ocupado en su interior por el chofer y una mujer, y rápidamente fue rodeado por militantes que repudiaron su presencia, lo que derivó en la intervención de un cordón de infantes de la Policía de la Ciudad.

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Por la situación, incluso, hubo corridas y enfrentamientos de puños entre algunos manifestantes por la supuesta aparición de “infiltrados”, aunque no pasó a mayores.

Noticia en desarrollo




Manuel Casado,Javier Milei,Conforme a

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Comienza la carrera para el 2027: el pedido de Santilli y Pareja a los dirigentes libertarios de cara a las elecciones bonaerenses

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A minutos de que el presidente Javier Milei saliera a saludar a la militancia que lo esperaba en las afueras de un hotel en Bahía Blanca, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el presidente de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, reunieron por unos minutos a los alfiles del partido de la Sexta Sección bonaerense para bajar línea sobre cómo debe ser la estrategia política del oficialismo de cara al año próximo.

Hay que sostener la unidad”, escucharon los diferentes armadores del sur de la provincia en boca de Santilli y Pareja. El primero, como representante de la candidatura a gobernador que prevé colocar la Casa Rosada, y el segundo, como el armador provincial de La Libertad Avanza. Sorprendentemente, se escucharon valoraciones positivas sobre cómo están conviviendo tanto los dirigentes que responden al karinismo y al caputismo. Una experiencia excepcional en el conteo global de armados libertarios. También ponderaron la unión que deberán tener el espacio violeta y el PRO en los 135 municipios de la provincia, coincidiendo que “no se puede repetir perder intendencias por ir separados”.

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Un ejemplo claro fue lo que sucedió con Bahía Blanca en el 2023. El libertario y ahora diputado provincial Oscar Liberman sacó 32 puntos y estuvo a cuatro de empatar al actual intendente Federico Susbielles. La división se produjo por la presentación de la candidata de Juntos por el Cambio, Nidia Moirano, cercana a Patricia Bullrich, que obtuvo un 24% de los votos.

Lo curioso es que en la misma hora en la que Javier Milei comenzó a recorrer distintas producciones enmarcadas en el RIGI, el presidente provincial del PRO, Cristian Ritondo, publicó una foto en la que puso en la terna de precandidatos a la dirigente Gisela Caputo. Mientras que el partido amarillo colocó un nombre, La Libertad Avanza no tiene un nombre en claro, pero desde el armado provincial indican que serán ellos los que encabecen la boleta en el distrito.

Diego Santilli y Sebastián Pareja junto a los hermanos Milei en la Sexta Sección Electoral

Una figura de extrema cercanía a Javier Milei comentó que planean continuar con las apariciones del presidente en la provincia de Buenos Aires, aunque no habrá próximas en el corto plazo. “Fue una primera aproximación para demostrar fuerza en la Provincia, aunque sabemos que el panorama no está nada sencillo”, afirmó un dirigente libertario con asiento en la Legislatura bonaerense.

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Entre los estrategas de la Casa Rosada no escapa la lectura de que se está escurriendo el apoyo al Gobierno Nacional en el Conurbano bonaerense, que implica la mayoría de los votos totales en una eventual elección a gobernador. Consideran que pueden compensar esa cuestión con la nacionalización de la campaña, en la cual el mismo Milei pueda ser quien apunte contra el esquema político que hoy gobierna en la provincia. Aquello funcionaría si es que el peronismo bonaerense no desdobla la elección. Y consideran ese escenario como el más probable.

La aparición de Milei en territorio bonaerense sucede un día antes de que el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezara un plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico, en Avellaneda. El acto, denominado “encuentro federal”, contó con diez plenarios temáticos y la presencia de dirigentes de otras provincias que orbitan su espacio. “Cuenten conmigo”, dijo el mandatario bonaerense en un discurso con olor a candidatura.

El acto se realizó en medio de una agudización de la interna peronista: días atrás, la diputada provincial de La Cámpora Mayra Mendoza calificó a Kicillof de “desleal”, mientras que Máximo Kirchner y Sergio Massa lo presionan para que abandone la construcción de su propia línea interna. El kicillofismo respondió con silencio y ratificó que continuará su camino propio de cara a las definiciones del año electoral.

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Esa fractura al interior del peronismo bonaerense busca ser aprovechada para contrastarla con el clima de “unidad” que hoy impera en la alianza entre los libertarios y el PRO.

En tanto, la cúpula de La Libertad Avanza en la provincia abrió esta mañana una sede en San Pedro y apunta a conquistar la Segunda Sección Electoral de cara a 2027. Sebastián Pareja encabezó el encuentro junto a legisladores, concejales y referentes territoriales de distintos municipios. La apertura de la sede es parte de una recorrida territorial que, además de Bahía Blanca, también incluyó a la localidad de Tigre.

Inauguración del local partidario de LLA en la Segunda Sección Electoral (LLA PBA)

Estamos encaminados no solo a gobernar la provincia de Buenos Aires y a ganar la Segunda Sección Electoral, sino también a gobernar San Pedro. Vemos una voluntad muy grande de tener presencia, de crecer y de construir un espacio que pueda ofrecer una alternativa de gobierno en cada localidad. Ustedes son el brazo extendido de nuestro presidente de la Nación”, sostuvo Pareja ante los presentes.

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El diputado nacional también fijó posición sobre una de las modificaciones que buscará impulsar en la próxima campaña electoral: modificar la Constitución de la Provincia de Buenos Aires para convertir al Poder Legislativo en unicameral. “El desarrollo de la Provincia resulta determinante para el futuro del país”, dijo, y apuntó contra la Cámara alta: “El Senado bonaerense no cumple ninguna función. No tiene sentido tener dos Cámaras, una de las cuales tuvo solamente tres sesiones. Es una vergüenza”.

Sobre el rol que le cabe en la conducción partidaria, Pareja señaló: “Mi responsabilidad como presidente del partido en la PBA es hacer todo el esfuerzo para unir posiciones, para que el equipo sea coherente y para que tengamos una propuesta de gobierno de cara al vecino”.

El senador provincial por la Cuarta Sección, Gonzalo Cabezas, calificó el encuentro de forma positiva. “Que esté aquí toda la representación de la Segunda Sección Electoral alienta, sobre todo por el nivel de personas y dirigentes que hemos logrado reunir. Las perspectivas son las mejores para las elecciones del año que viene”, afirmó. Por su parte, la diputada bonaerense Analía Corvino, también de la Segunda Sección, destacó el compromiso de los equipos territoriales. “Fue un gran encuentro, con mucha convocatoria. Se nota muy comprometidos a los equipos y siempre quieren escucharlo a Sebastián, que es nuestro referente y conductor en la Provincia. Queremos ganar en la PBA y seguir acompañando el proyecto de nuestro Presidente”, cerró la legisladora.

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Sebastián Pareja

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La fiscalía rechaza partir en dos el juicio de Cristina y Máximo Kirchner porque sospecha que puede debilitar la condena

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La decisión de partir en dos los juicios de Los Sauces y Hotesur generó una profunda preocupación entre los fiscales del caso, que ven peligrar la posibilidad de una condena contra Cristina Kirchner y su hijo Máximo Kirchner por lavado de dinero y temen que la medida sea una estrategia para que terminen todos absueltos.

Por eso es que el fiscal Diego Velasco prepara un duro recurso para presentar la semana próxima contra la decisión del Tribunal Oral Federal 5 que dispuso juzgar en dos procesos sucesivos a Cristina Kirchner y a su hijo Máximo Kirchner.

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Los jueces del tribunal oral Adriana Paliotti; José Michilini, Fernando Machado, a cargo de los juiciosRicardo Pristupluk

El cambio de las reglas del juego y del proceso en esta etapa pone en riesgo toda la acusación, según entienden en tribunales.

No sería la primera vez que ocurre en este caso. Cuando integraban este tribunal, los jueces Daniel Obligado y Adrián Grunberg, con la disidencia de Adriana Palliotti, ya sobreseyeron a Cristina y Máximo Kirchner sin juzgarlos, el 26 de noviembre de 2021.

La Cámara de Casación Penal con los votos de Diego Barroetaveña y Daniel Petrone dio vuelta ese fallo y la Corte Suprema de Justicia exhortó a hacer el juicio en 2024.

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El fiscal Diego Velasco del juicio oral en la causa Los Sauces Hotesur en sala Amia de los tribunales de Comodoro PyRicardo Pristupluk

Ahora, el fiscal Velasco no quiere posponer el juicio, sino que comience en la fecha fijada, para no demorar más el caso. Pero defiende que comiencen los dos procesos juntos, según dijeron a fuentes judiciales.

Los jueces José Michilini, Adriana Paliotti y Fernando Machado Pelloni decidieron de manera unánime que el 23 de octubre próximo comience el juicio oral por la causa Los Sauces, y que Hotesur se inicie el 19 de marzo de 2027. Lo partieron en dos, a pesar de que gira en torno a la misma maniobra de lavado.

Lázaro Báez fue trasladado en ambulancia entre la unidad penitenciaria y el Juzgado Federal de Río Gallegos, Santa CruzArchivo

Argumentaron que dividirlos ahorraría tiempo, permitiría colocar solo a la mitad de los testigos y abogados en la sala y manejar el debate más ágilmente.

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Pero el fiscal Velasco se opone a esta decisión. Teme que se debiliten pruebas y prepara un escrito para presentar la semana próxima ante los jueces del tribunal oral, para luego, eventualmente, llegar a la Cámara Federal de Casación.

Cristóbal López en la audiencia de organización del juicio oral en la causa Los Sauces Hotesur en sala Amia de los tribunales de Comodoro PyRicardo Pristupluk

Hay media docena de antecedentes de fallos de la Cámara de Casación que revocaron decisiones de los tribunales orales de separar juicios como estos.

Hotesur y Los Sauces es un caso de asociación ilícita y lavado de dinero donde Cristina Kirchner y su hijo Máximo, accionista de esas empresas, están acusados de recibir en sus hoteles dinero de los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López en compensación por los negocios que tenían en el Estado.

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La principal objeción es que, partiendo los juicios en dos, se divide la acusación y es difícil, por ejemplo, probar una asociación ilícita que prevé la reunión de tres o más personas para cometer delitos indeterminados.

Si se dividen ambos juicios, las maniobras se separan y se pierde la visión de conjunto como una sola actividad destinada al blanqueo de fondos protagonizada por la misma organización, aunque en cada caso la actividad no sea protagonizada por todos sus integrantes.

Si esa estructura se prueba fragmentada, en dos juicios distintos y con prueba recortada en cada uno, “se pone en riesgo la posibilidad misma de sostener la asociación ilícita como delito”, señalan.

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La fiscalía cree que la decisión parte en dos algo que jurídicamente es una sola cosa. “El delito es uno solo”, señalan en los tribunales y señalan que el lavado de activos, en la lectura de los acusadores, es un delito continuado, en el que cada operación, cada alquiler, cada transferencia, cada canon, configura un único hecho, del mismo modo que ocurre con las defraudaciones.

“La maniobra es la misma, la organización es la misma”, señalan fuentes del caso, que subrayan además que se trata de los mismos 14 imputados (más otros 4 que llegaron por indagatorias posteriores), el mismo período temporal y el mismo destino final del dinero.

Los temores

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La inquietud de la fiscalía queda en claro cuando se sigue el recorrido del dinero. “Hotesur y Los Sauces son formalmente sociedades diferentes, pero a su vez no lo son porque todo se juntaba en los plazos fijos de las cuentas de Néstor y Cristina Kirchner”, plantean fuentes de los tribunales.

Además, los fondos secuestrados en la causa provienen de una cuenta de los Kirchner, no de Los Sauces S.A., la misma cuenta a la que iba el canon locativo de Hotesur. Para los acusadores, eso demuestra que los dos circuitos de dinero confluyen en un solo patrimonio, por lo que es imposible partir los dos juicios.

Además, hay otra dificultad: al partir los juicios se divide la prueba y esto favorece a las defensas. “Las pruebas del caso Hotesur sirven para argumentar en el caso Los Sauces, y al revés”, explican fuentes de la acusación.

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Por ejemplo, las transferencias de Austral Construcciones, la ruta del dinero y las pericias contables confluyen. Y, al separar los dos juicios, una pericia producida en Hotesur no podría hacerse valer como prueba en el juicio de Los Sauces.

Uno de los ejes del juicio que se viene es una prueba que la fiscalía considera el eslabón entre los dos expedientes: el peritaje contable que reconstruyó el recorrido del dinero desde el Estado hasta las cuentas de la familia Kirchner.

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Ese peritaje contable está por concluir, pero un adelanto realizado y exhibido por la fiscalía en 2021 determinó que, el mismo día, en 21 oportunidades, los fondos que Lázaro Báez cobró por obra pública con sobreprecios de Vialidad terminaron en las cuentas de los Kirchner después de pasar por Valle Mitre, la sociedad que gerenciaba los hoteles presidenciales.

No se trata de dos movimientos independientes, sino de un pago del Estado y una transferencia al patrimonio familiar que ocurren en la misma jornada y por montos equivalentes.

Ese cruce fue uno de los ejes de la apelación con la que el fiscal Diego Velasco atacó, en diciembre de 2021, el sobreseimiento dictado sin juicio por los jueces Daniel Obligado y Adrián Grünberg.

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Así, este peritaje no pertenece del todo a ninguno de los dos casos: Hotesur y Los Sauces, pero los explica a los dos. Del lado de Hotesur muestra el ingreso de los fondos por la explotación hotelera y la locación a Valle Mitre; del lado de Los Sauces, se ve el mismo mecanismo de retorno aplicado a contratos de alquiler de inmuebles con empresas de Báez y del Grupo Indalo.

La hipótesis de la fiscalía es la misma: que desde dos fuentes de financiamiento, el dinero recorría un único circuito de retorno y un mismo destino patrimonial.

El recorte de la prueba alcanza también a las declaraciones de los testigos, pues a algunos testigos en el primer juicio no se les podría preguntar sobre hechos del segundo juicio. “Con la separación de los juicios se está sacando prueba”, sintetizan en tribunales.

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Un riesgo sobreviniente que pondría en jaque toda la acusación y haría que el caso termine en una absolución es el efecto dominó que generarían los dos juicios y el argumento de la cosa juzgada.

“Si los absuelven, podrían argumentar que automáticamente tienen cosa juzgada en el otro”, advierten en la acusación, donde describen la secuencia como una forma de “destruir una causa para voltear la otra”.

La posición de la fiscalía es no pedir ninguna postergación: al contrario, reclamar que el 23 de octubre empiecen los dos juicios juntos, como viene sosteniendo desde que pidió que se fijara fecha.

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Los acusados en estos dos juicios son, además de Cristina Kirchner y su hijo Máximo, Romina de los Ángeles Mercado, sobrina de Kirchner y expresidenta de Hotesur SA, y Patricio Pereyra Arandia, esposo de la hermana de Mercado y directivo de la compañía.

También Osvaldo “Bochi” Sanfelice, expresidente y administrador de Hotesur; Víctor Manzanares, contador histórico de la familia Kirchner y arrepentido en el caso Cuadernos; Ricardo Leandro Albornoz, escribano; Martín Báez, hijo del empresario patagónico, y Julio Enrique Mendoza, expresidente de Austral.

El listado se completa con César Gerardo Andrés, contador; Adrián Esteban Berni, abogado y directivo de Valle Mitre SA; Emilio Carlos Martín, directivo, y Óscar Alberto Leiva, Edith Magdalena Gelves, Martín Samuel Jacobs y Alejandro Fermín Ruiz, que fueron todos empleados o apoderados menores.

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