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POLITICA

El juez Juan Manuel Culotta: su pasión por el rugby, las denuncias a jueces como forma de presión y su candidatura al Consejo de la Magistratura

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Cuando era chico, Juan Manuel Culotta quería jugar al fútbol. Su padre, Jorge Culotta, ingeniero y jugador de Pucará, el equipo que venció a Irlanda en 1952, lo convenció de probar con el rugby. Dice que allí aprendió lo que todavía aplica en su trabajo: soportar golpes, volver a empezar y trabajar para que otro se luzca.

En una lógica similar, comenzó a estudiar Agronomía, atraído por el campo y la vida al aire libre, pero la participación en el centro de estudiantes y el regreso de la democracia despertaron su interés por la cosa pública. En 1984 se pasó a Derecho y, dos años después, entró como meritorio a Tribunales. Recorrió los distintos escalones de la carrera judicial hasta asumir, en 2006, al frente del Juzgado Federal de Tres de Febrero.

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En esta nueva entrega de Sr. Juez, un ciclo dedicado a explorar las experiencias, pasiones y dilemas que moldean el pensamiento de los jueces más importantes del país, Culotta repasa ese recorrido y habla de la disputa por el rumbo del Poder Judicial. Candidato al Consejo de la Magistratura por Compromiso Judicial, cuestiona las denuncias que se utilizan como herramienta de presión sobre los jueces, reclama concursos más ágiles y plantea reducir el peso de la política en el organismo.

—Cuando uno hace una búsqueda de su apellido, entre los resultados aparece una figura muy ligada a la historia del deporte argentino. ¿Quién fue Jorge Culotta?

—Jorge Culotta, además de mi padre, fue un ingeniero que fue nieto de inmigrantes, con orígenes en Burzaco, en el sur del conurbano, con el padre ferroviario, que tuvo que empezar a trabajar a los doce años. Mi abuelo, Horacio, logró tener dos hijos profesionales: mi viejo, ingeniero. En ese interín, mientras estudiaba ingeniería, jugó al rugby en el Club Pucará, un club clásico de la zona sur, y fue el primer equipo que le ganó en el año ’52 a Irlanda, un equipo de las Cinco Naciones. O sea, fue el primer equipo argentino y fue todo un festejo porque era histórico el resultado y haber logrado esta victoria. Yo me acuerdo desde chico haber escuchado todos los festejos de todos los aniversarios que había, diez años, veinte años. Él vivió hasta hace poco, hasta el 2001, así que siguió siendo casi uno de los últimos sobrevivientes de aquella época, de aquella gesta.

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—¿Le inculcó esa pasión por el rugby?

—Sí. Yo al principio, cuando era chico, muy chico, cinco años, quería jugar al fútbol y él me decía: “No, no, jugá al rugby que vas a ser mejor”. Y yo al final le hice caso. Le hice caso y la verdad que lo disfruté mucho porque es un juego de equipo, me hice muchos amigos. Es un juego de esfuerzo, donde vos tenés que pasar momentos difíciles, jugás con lluvia, abajo del agua. Creo, no sé ahora cómo será, pero en mi época, si la pelota no flotaba, jugabas igual. Eso también creo que te forma como persona, te ayuda a soportar momentos difíciles físicamente y mentalmente. Así que creo que es un gran deporte. Yo lo disfruté mucho hasta los 23. Después empecé con mi trabajo y me costó seguir las dos cosas, porque el entrenamiento y todo eso lleva tiempo. Hice muy buenos amigos que seguí teniendo y creo que dejó muchas lecciones. A veces cuando uno tiene distintas cuestiones en la vida que enfrentar, creo que eso ayuda, el rugby es un deporte resiliente, donde uno cae y tiene que volver a empezar, se golpea… y además el deporte de equipo, que es fundamental para el futuro, uno aprende a distribuir roles. El rugby tiene la ventaja de que hay puestos para todos, hay puestos para los hábiles y para los brutos. Yo era un poco de los brutos. El trabajo nuestro era conseguir la pelota para que otros se luzcan. Eso es lo lindo del rugby.

—Deja el deporte cuando empieza a trabajar en el Poder Judicial. ¿Cómo fueron esos inicios?

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—En el ’86.

—A la vuelta de la democracia.

—Claro, a la vuelta de la democracia. Yo en realidad estudiaba Agronomía, una carrera que no tenía nada que ver con esta, con Derecho. Y porque me gustaba el campo, me gustaba la vida al aire libre. Yo empecé Agronomía en el ’81, cuando estaba terminando la dictadura militar, y me enganché con el centro de estudiantes, con la actividad política estudiantil en ese entonces. Y también con la democracia que venía, con la primavera alfonsinista, como dicen algunos. Y la verdad que se me generó una cuestión de servicio. Yo me acuerdo que iba a comprar cuadernos al Once con mi auto, los cargaba todos y los vendíamos casi al costo en el centro de estudiantes. Uno quería dar algún servicio y a partir de ahí empecé a tener un poco más de inquietudes sociales y políticas. Y eso me inclinó en algún momento por decir: “Esto no es lo mío”, y entré a estudiar Derecho. Por supuesto que en mi casa fue un poco una crisis, porque: “¿Cómo, cómo vas a dejar la carrera?”. Y dije: “Voy a hacer las dos”. Y mi mamá no me creía. Dice: “No, no vas a poder hacer las dos”, me decía. Al final terminé enganchado en Derecho en el ’84. Y a partir de ahí empecé con los estudios y antes de terminar la carrera logré entrar a Tribunales, en el ’86.

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—En ese entonces empieza esta inquietud por la cosa pública y elige hacer la carrera judicial. ¿Por qué no eligió el camino de la política partidaria?

—Me atraía más la política en su momento estudiantil, en el centro de estudiantes. Y la política partidaria no es que no me atrajo, sino que de a poco, a partir de que entré en el Poder Judicial, me fue gustando el trabajo, ir creciendo, ir aprendiendo, porque cuando uno estudia Derecho, la carrera es muy árida si no la ve en la práctica. Yo entré a un Juzgado de Instrucción de Menores, como todo el mundo de meritorio, en el ’86, y me empecé a enganchar con eso. Y ahí, de alguna forma, dejé de lado la parte política y entré en lo que se llama la carrera judicial. Pasé por todos los cargos y en el año ’90, ’91, yo trabajaba en el Juzgado de Instrucción de Menores en Capital y, salió la oportunidad de ir a trabajar al Juzgado Federal de Morón 2, que se creaba. Uno de los jueces que iba ahí había sido secretario mío y me ofreció ir a Morón. Para mí, Morón era lejísimos, yo vivía en Capital. Y a partir de ahí, siguiendo como empleado y después como secretario en el año ’91. Creo que tenía veintiocho años, bastante joven de secretario. Seguí mi carrera en la jurisdicción de San Martín, Morón, que es donde estoy ahora. O sea, ya hace como treinta años que estoy ahí.

—¿Y cómo llega al cargo de juez?

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—Después de ser secretario varios años en Morón, pasé a la Cámara Federal de San Martín, también como secretario, y se abrieron los concursos. En el ’99, 2000, empezaron los concursos. Y claro, antes te enterabas que había una vacante de juez y ya estaba cubierta, porque la designación era a dedo, política. Y yo tenía un secretario, Carlos Compairet, que después fue juez federal también en La Plata, que fue el que me incentivó: “Dale, vamos a meternos en concursos, nos anotamos en todos los concursos”. Yo me anoté en concursos hasta de Ushuaia, de Mendoza, de todo el país. Tenía hijas chicas en ese momento y por ahí podía darme el lujo, hoy creo que no podría. Y ahí empezamos a concursar, quedamos bien en algunos concursos y se dio esto del Juzgado de 3 de Febrero, que por suerte fue en mi jurisdicción, así que no tuve que cambiar de destino, porque imaginate, te vas a Ushuaia, tenés que cambiar de colegio a tus hijos, tenés que hacer otra vida. Así que empecé a concursar en el 2000, 2001, 2002, y en 2003 ya me presenté a este concurso donde quedé bien y empecé un juzgado de cero, porque el juzgado no existía. Y a partir de ahí ya llevo veinte años.

—Me detengo en el proceso de selección de jueces. Usted ahora es candidato al Consejo de la Magistratura. Si fuera electo, en su primer día, ¿qué cambios haría a cómo se eligen los jueces?

—Creo que en el proceso en sí, los exámenes, por ejemplo, hay que mejorarlos en cuanto a los jurados. ¿Qué pasa? Los jurados traían un tema, el examen es anónimo, y los jurados son docentes de la universidad, de universidades nacionales. Y a veces no son especialistas en la materia. A veces un docente de Filosofía del Derecho tiene que preparar un tema de un juez penal económico y obviamente le pedirá a otro. Y a veces uno abre el sobre del examen y ve que es un tema que no es competencia de lo que se tiene que tomar ahora. Entonces creo que hay que capacitar más a los jurados para que los temas sean más acordes a la vacante que se va a cubrir. Y después se hablaba de un banco de datos de exámenes…también podría ser, exámenes bien preparados por profesionales, reservados, por supuesto, y que se abran en cada caso. Y después, los puntajes. Creo que la entrevista personal, que es por ahí lo más cuestionado a veces, ha subido puntajes en algunos casos, por ahí cuestionables, para que alguna gente esté en mejores posiciones. Entonces, si eso se tasara y se dijera, “hasta cinco, diez puntos más por la entrevista personal”, sería más justo. Eso en primer lugar.

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Y después está todo el tema acusatorio ahora, donde la actividad del juez es más oral, más verbal, el juez se sienta y decide con todas las partes presentes. Entonces, ¿cómo armar un examen escrito de algo que es oral? Eso es todo un desafío. Se ha hecho en algunos lugares donde ya está el Código Procesal Penal Federal implementado, algunas veces con éxito y otras veces sin que los postulantes puedan entender cómo resolver el caso.

—En los concursos, ¿los que vienen de la carrera judicial tienen más ventaja que los que están del otro lado del mostrador?

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—Yo creo que tienen ventaja por el oficio, porque uno aprende con el tiempo a redactar una sentencia, a valorar la prueba, cosa que por ahí el abogado no lo tiene. Los puntajes son equiparables, o sea, no hay ventajas de un lado o de otro. Yo creo que la diferencia se hace en la práctica diaria, en el oficio, que la mayoría de los que quedan es del Poder Judicial, o funcionarios o lo que sea, pero por eso, por el oficio, que es fundamental a la hora de hacer una sentencia, de resolver un caso. Quizás el abogado de la matrícula está acostumbrado a estar del otro lado litigando y no adentro, digamos, en la cocina.

—¿Y qué pasa con los tiempos de los concursos? ¿Qué se podría hacer para que la elección de un juez no tarde años?

—Yo creo que se pueden acortar términos. A veces algunos términos son…hay impugnaciones que resolver muchas veces, hay que darle la posibilidad de que los postulantes, si fueron mal calificados, se defiendan, o digan que otros fueron mejor calificados. Eso por ahí lleva un tiempo. Quizás se puede agilizar toda la cuestión de evaluación de antecedentes, porque todo eso va a cada consejero, se reparte y dar un término que sea más bien perentorio. A veces hay consejeros que se toman más tiempo, y después para agilizarlo también lo importante es la segunda etapa, porque muchas veces el concurso tarda, no sé, nueve meses en el consejo, que es un tiempo razonable, y después está en el Ejecutivo años hasta que el Ejecutivo decide elegir uno y mandarle el pliego al Senado. Entonces, todo el proceso a veces, a mí me pasó, que yo fui elegido bastante rápido después del proceso mío, porque di el examen en el 2003 para el Juzgado Federal de 3 de febrero y en nueve meses estaba el concurso, y fue al Ejecutivo. Y después en el Ejecutivo, simplemente para mandar el pliego al Senado, tardaron casi un año. Y es un proceso relativamente simple valorar los antecedentes. Entonces, todo ese proceso, que está compuesto por varias etapas, debería agilizarse. El Senado en general es ágil, el Senado, cuando llegan los pliegos al Senado, el Senado pone fecha y en general, si hay acuerdos, por supuesto, los trata rápidamente.

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—Pasando de nombramiento a remoción. Son los dos extremos de la vida judicial. ¿De qué manera cree que puede agilizarse, por ejemplo, el proceso en caso de una denuncia hacia un juez? ¿Cómo evalúa el proceso de remoción de jueces?

—Lo que hay es dos procedimientos, el disciplinario y el de la acusación, ¿no? La mayoría de las denuncias contra jueces van a la Comisión de Disciplina, porque pueden ser pasibles de una sanción que no significa la remoción, de un llamado de atención, de una multa, de acuerdo a la falta imputada. Pero lo que advertimos con bastante preocupación los jueces es la cantidad de denuncias. O sea, primero que hay mucha facilidad ahora para hacer una denuncia, cualquiera la puede hacer, manda un mail y ya está. Y la cantidad de denuncias que hay, pero vinculadas al contenido de la sentencia. O sea, los jueces, resolvemos de acuerdo a derecho, la parte tiene el derecho a recurrir si no está conforme, la Cámara en su caso resuelve, confirma o no, o puede revocar, pero son cuestiones de opinión, muchas veces de interpretación de la ley. Entonces, mientras un juez resuelva conforme al derecho y a la Constitución no habría razón para hacer una denuncia en el Consejo. A veces se usa como una cuarta instancia, se usa como un método, como una presión: “Vos me resolvés así, yo te denuncio”. O para recusar a los jueces: “No me gusta un juez, entonces lo denuncié en el Consejo, entonces lo recuso en la causa”. Por supuesto que hay una jurisprudencia que dice que la denuncia tiene que ser anterior al hecho, a la causa, porque si no cualquiera recusaría diciendo “lo denuncié”. Entonces, creo que por ahí esos informes que hablan de que solamente un porcentaje muy bajo de las denuncias llegan a tener alguna respuesta sancionatoria para los jueces, es un informe que por ahí no tiene en cuenta la cantidad de denuncias que hay con gente disconforme con los fallos. O sea, habría que hacer un filtro en todo eso. Y para eso había una herramienta que tenía el Consejo antes, que ahora no la está aplicando por decisión del presidente de la comisión, que es el rechazo in limine. O sea, cuando algo era totalmente insustancial digamos, el cuerpo del Consejo rechazaba in limine la denuncia y el juez, porque el juez tiene que estar tranquilo también, para garantizar la independencia del juez. A ningún juez le gusta tener cuatro procesos disciplinarios abiertos, aunque sean sencillos, porque no deja de ser una molestia.

Entonces, creo que hay que agilizar todo eso y desechar lo que es insustancial, que no tiene sentido, o que tiene que ver con contenido de sentencias y quedarse con lo otro que que es muy poco. Dicen que el 80% de las denuncias tienen que ver con contenido de sentencias. Entonces queda poco y con eso poco hay que ver qué hay, si hay algún caso en el que haya que avanzar, ya sea en una sanción disciplinaria o en un jury, quedarse con esos casos y avanzar en eso.

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—Lo que está diciendo es que muchas veces se usa el proceso de denuncia, o de intento de remoción de un juez, para en algún punto limitar la independencia de los jueces, del Poder Judicial.

—Sí, como una forma de presión. Como una forma de presión que a veces puede ser mediática o puede ser justamente a partir de algún abogado disconforme con la sentencia y decir “mirá, si vas a seguir fallando de esta forma, yo te denuncio”.

—¿Cuáles cree que deberían ser las prioridades presupuestarias del Consejo de la Magistratura?

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—Para mí, hoy en día, las prioridades presupuestarias, además de infraestructura que tenga que ver con la parte edilicia, que el Poder Judicial tiene muchas falencias en ese sentido, hoy para mí es la tecnológica. Todo lo que tenga que ver con sistemas, con la inteligencia artificial. O sea, son herramientas que para los jueces son invaluables. Yo creo que hay que darle prioridad a todo lo que es tecnología para que los jueces tengan herramientas para resolver. Y después la infraestructura. Un juez que está en un juzgado que se le cae el techo encima, como ha pasado, tampoco está en las mejores condiciones para resolver y para actuar independientemente. Entonces, hay que atender a las cuestiones de infraestructura y a las tecnológicas, que es lo principal. El mejor ejemplo es lo que me pasó a mí. El edificio del juzgado se crea en el 2006, empieza a funcionar en una casita en Sáenz Peña, que era lo que se consiguió. Se compró un edificio en el 2007, en Caseros. Hubo distintos llamados a licitación, hubo un comienzo de ejecución de obra de una empresa que quedó trunco. ¿Qué pasó? ¿Cuándo nos mudamos? ¿Cuándo terminaron? 2024. O sea, estuvimos dieciocho años con un edificio comprado sin poder mudarnos y ahora estamos en un lugar espectacular, todos los juzgados deberían ser así pero son procesos que a veces se hacen demasiado largos. Yo probablemente, con el tiempo, con el tiempo que estuve en el edificio viejo, me jubile con el nuevo, no pueda estar el mismo tiempo que estuve en el nuevo por mi edad.

—¿Cree que la incorporación de nuevas tecnologías ayudaría a resolver uno de los grandes cuestionamientos que tiene la justicia, que son los plazos, la duración de los procesos?

—Sí, yo creo que sí, que con la ayuda bien empleada y bien instruida de la inteligencia artificial se podrían abreviar muchos plazos, resolver muchas cuestiones que por ahí requieren…o sea, la inteligencia artificial es un auxilio importantísimo. Por supuesto que hay que saber cómo usarlo. Hemos visto a veces gente que no la sabe usar tanto y ha leído la última de lo que a veces la inteligencia artificial te pregunta: “¿Querés que te dé más información o algo así?” Hasta han leído eso, ha quedado muy en evidencia que no han corregido ni actuado porque la inteligencia artificial a veces se equivoca. Entonces, eso ayudado del conocimiento y de la formación, puede ser una muy buena herramienta para agilizar los procesos.

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—¿Para qué sirve la feria judicial? ¿La cambiaría?

—La feria judicial, digamos, no solamente es un receso para los que trabajan en tribunales y para los jueces, sino que también lo es para los abogados. Los abogados tienen permanentemente términos que les corren. Si no hubiera feria judicial, ellos no podrían tener un momento para descansar. No es un privilegio del Poder Judicial, sino que también tiene un sentido práctico. El horario de tribunales, que en un momento era más tarde, empezaba más tarde y se hizo desde las siete y media hasta la una y media para que los abogados pudieran atender a la tarde en sus estudios. Entonces, lo mismo pasa con la feria judicial. En la feria judicial no corren los términos, no hay audiencias fijadas, entonces sirve también para el profesional para que tenga un momento de poder tomarse vacaciones, sobre todo en los estudios chicos, porque en los estudios grandes se pueden reemplazar. Pero el profesional que tiene un estudio chico y atiende él solo con alguno más, si no estaría pendiente, le vence un término en julio o en enero y debería estar presente, contestar. Así que no es solamente para mí una cuestión de privilegio. Lo que sí, también podría ser pasible de alguna corrección si hace falta, en cuanto a que la persona que recién entra ya tiene un mes y medio de vacaciones. Quizás con la antigüedad, más allá de la feria, en la feria se queda mucha gente, se quedan guardias, entonces que aquellas personas que por ahí no tienen la antigüedad suficiente por ahí no tengan todos esos días de vacaciones.

Juan Manuel Culotta es el nuevo invitado de Sr. Juez, el ciclo de entrevistas conducido por Paula Guardia Bourdin

—Estamos a pocos días de las elecciones en el Consejo y como cualquier elección tiene sus internas. Hay una escisión en la lista Celeste. Desde su lista, ¿esa división adentro de la lista Celeste puede terminar teniendo algún impacto positivo para Compromiso Judicial?

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—Sí, yo creo que sí. Yo creo que fue una pena la escisión, porque hay gente, nosotros nos conocemos todos, hay gente muy querida en todos lados. Y creo que la escisión tuvo que ver con la política partidaria que se metió en la interna, que eso es lo que para mí hace daño. Es una opinión personal, por supuesto. Entonces, esa escisión tuvo que ver con sectores que tenían alguna orientación política distinta y no se pusieron de acuerdo con el candidato y creo que es perjudicial para ellos. Sacaron una nueva lista y están compitiendo entre ellos. Los dos se llaman lista Celeste, así que ninguno quiso resignar el nombre. Pero creo que evidentemente esto abre un panorama nuevo, porque los votos de ellos se van a dividir, y nosotros, que en general entramos en un tercer lugar, tenemos muchas posibilidades de entrar en un segundo lugar y a eso vamos. No solamente a eso, sino que queremos que también, por supuesto, si la gente nos acompaña, podamos ingresar dos consejeros, en este caso Maggie Laiño, que es jueza de la Cámara del Crimen acá de Capital, que es la que me acompaña en la fórmula, por decirlo, de los dos primeros consejeros que pueden entrar. Si logramos un número importante de votos, podemos tener dos consejeros.

—¿Dónde reside el equilibrio entre este Consejo más politizado y un Consejo más corporativo?

—En realidad el Consejo no es corporativo en sí, porque tiene muchas corporaciones adentro. Tiene el estamento de los abogados, el estamento de los políticos y el de los jueces. El de los jueces, en realidad, es bastante reducido en función de lo que pasa en otros consejos del mundo. La ley del Consejo habla de que tiene que ser proporcional la representación y hay más políticos que jueces. Tiene mucho peso la parte política todavía en el Consejo. Entonces, lo ideal sería que el Consejo funcione con una representación bien igualitaria y bien paritaria entre jueces, políticos y abogados. De esa forma creo que se despolitizaría más.

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También está el tema de si la Corte integró al Consejo. Ahora la está integrando. Yo viví los dos Consejos, el Consejo de trece y el Consejo de veinte, porque el cambio fue cuando yo estaba de consejero antes. Hay que adaptarse a que también si la Corte preside el Consejo es algo totalmente distinto, porque la Corte tiene una autoridad mucho mayor que la que podría tener un consejero que ocasionalmente es elegido presidente.

—Vuelvo al inicio de su carrera. Hablamos de esta negativa inicial a pensar en una carrera vinculada a la política partidaria. Encontró en su rol de juez y en este rol en el Consejo una veta un poco política. Está cursando en este momento una elección. ¿Le parece que se conectaron algunos puntos ahí?

—Yo creo que sí. Yo creo que sí. Pensándolo de esa forma, esa cuestión política que yo tuve en los ‘80, cuando era muy joven me volvió ahora con esta especie de representación de los jueces, esta representación que asumimos para hacer lo que se llama política judicial: no es política partidaria, sino política judicial. Nosotros somos representantes y la voz de los jueces en el Consejo. Entonces, para mí es un honor que me elijan mis colegas para representarlos. Es una responsabilidad, porque también nos llaman por teléfono y nos dicen: “¿Qué pasa con esto?”. Tratamos de atender todos los llamados de la gente que tiene algún problema disciplinario o que tiene algún problema de infraestructura, que nos ha pasado con los juzgados federales del interior. Y la verdad que sí, que yo me siento otra vez cumpliendo un servicio, como cuando en su momento empecé a estar en actividad en el centro de estudiantes hace varios años.

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Así que sí, de alguna forma se conectan. Yo siempre tuve esa inquietud y ahora ya con esta función que he ejercido y que me puede llegar a tocar de vuelta siento que uno puede brindar un servicio a sus colegas. Y es una cuestión que es casi parte de satisfacción personal, porque yo no logro nada a cambio de eso. O sea, yo logro estar en el Consejo, representarlos, yo en lo personal me llevo el beneplácito de poder estar ayudando a mis colegas. Pero en lo personal es eso, no tengo ninguna ventaja particular de eso, más tratar de resolver estos problemas. Y creo que eso tiene que ver con alguna vocación de servicio que me habrá quedado de aquel entonces.

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POLITICA

Bolsonaro o Lula: un exembajador argentino anticipó cómo puede cambiar la relación con Argentina después del balotaje

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Brasil llega al balotaje presidencial del 25 de octubre con una diferencia de apenas dos puntos entre Bolsonaro y Lula da Silva, un resultado que mantiene abierta la disputa y vuelve a poner bajo la lupa el impacto de la elección sobre el vínculo con Argentina.

Mientras el intercambio comercial tiene dinámica propia, la definición puede modificar el tono político, el diálogo regional y las representaciones diplomáticas entre Brasilia y Buenos Aires.

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“Se va a entender bien con el presidente argentino”, afirmó Juan Pablo Lohlé, exembajador argentino en Brasil, durante una entrevista en Infobae al amanecer, al referirse a un eventual triunfo de Bolsonaro. Para el diplomático, ese resultado facilitaría el vínculo entre ambos gobiernos.

Si, en cambio, Lula se impone en la segunda vuelta, Lohlé prevé una relación bilateral semejante a la actual, aunque considera posible que los dos países recompongan sus representaciones y designen nuevos embajadores. La elección, sostuvo, no altera la necesidad de sostener canales de diálogo entre las dos principales economías del Mercosur.

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El comercio bilateral seguirá al margen del resultado

“Los presidentes pasan y los países quedan”, dijo Lohlé al plantear que las diferencias ideológicas no deberían impedir el entendimiento entre Buenos Aires y Brasilia. En ese marco, señaló que Lula y el presidente argentino tendrían que buscar una relación de trabajo si el candidato brasileño gana el balotaje, como ocurrió entre Jair Bolsonaro y Alberto Fernández.

“El comercio va a seguir como está, porque eso tiene autonomía”, sostuvo el exembajador. Según explicó, las cadenas de valor y las exportaciones entre Argentina y Brasil tienen continuidad más allá de los cambios de signo político en los gobiernos.

Sin embargo, Lohlé advirtió que las distancias entre los mandatarios inciden en el clima de la relación. “Cuando las cabezas no se juntan, los brazos no se abrazan”, resumió al describir los límites que pueden surgir en el plano político aun cuando los intercambios económicos se mantengan.

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El comercio bilateral entre Buenos Aires y Brasilia mantendrá su continuidad con independencia del resultado electoral EFE/ Andre Borges

Competencia abierta entre Bolsonaro y Lula

Lohlé definió como sorpresivo el resultado de la primera vuelta, que dejó a Bolsonaro con una ventaja de dos puntos. A su juicio, el desempeño electoral tomó por sorpresa tanto al espacio del expresidente como al de Lula, que había organizado su cierre en el Hotel Renascença de San Pablo, mientras Bolsonaro aguardó el escrutinio en su casa.

“La pelea eleccionaria comienza ahora”, afirmó. El exembajador señaló que, tras el recuento, las campañas ingresan en una etapa distinta, en la que deberán disputar los votos de quienes no respaldaron a ninguno de los dos candidatos en la primera ronda.

Según Lohlé, el escrutinio empezó con una distancia de diez puntos y luego redujo la brecha hasta los dos puntos finales. También afirmó que existe una corriente electoral favorable a Bolsonaro, aunque remarcó que los números pueden modificarse durante la campaña hacia el balotaje.

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La campaña vuelve a discutir debates, apuestas y aranceles

Lohlé sostuvo que la primera vuelta se desarrolló sin debate presidencial después de que la Cámara Electoral suspendiera el encuentro. Antes de esa decisión, Flavio Bolsonaro había adelantado que tampoco asistiría, según relató el exembajador.

La suspensión del debate televisivo en la primera vuelta limitó la exposición de propuestas ante los electores brasileños REUTERS/Amanda Perobelli

Para Lohlé, la ausencia de ese intercambio perjudicó a los demás candidatos, ya que la televisión permite a los electores conocer las propuestas y perfiles de quienes aspiran a la Presidencia. En las semanas previas a la segunda vuelta, añadió, Lula procuró ajustar su estrategia con medidas vinculadas a las apuestas en partidos de fútbol y al aumento de algunos aranceles.

Consultado sobre las restricciones a las apuestas, respondió que sus efectos pueden variar entre los distintos electorados. Lohlé consideró que los sectores humildes, las mujeres y los jóvenes podrían respaldar los límites por el impacto del gasto familiar en esa actividad, aunque advirtió que la centralidad del fútbol en Brasil también puede producir una reacción adversa.

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Consolidación de la derecha brasileña

El exembajador afirmó que la derecha brasileña se fortaleció desde la primera presidencia de Jair Bolsonaro, al reunir partidos que antes actuaban de forma dispersa y competir con el Partido de los Trabajadores (PT). En ese proceso, sostuvo, la fuerza logró concentrar respaldo y mantener una disputa electoral competitiva.

La diferencia en el Producto Bruto Interno plantea desafíos de escala en la relación bilateral de ambas naciones REUTERS/Brian Snyder

Lohlé señaló que Bolsonaro, preso por un intento de golpe de Estado, promovió la candidatura de su hijo, quien consiguió una victoria de dos puntos en la primera vuelta. Para el diplomático, ese resultado dejó abierto el debate sobre la proyección electoral de la derecha en Brasil.

Al abordar el peso regional del país, recordó una frase atribuida a Henry Kissinger: “Kissinger decía que para mirar América Latina hay que mirar a Brasil”. Lohlé indicó que Brasil tiene un producto bruto cinco veces mayor que el de Argentina y una superficie tres veces superior.

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El exembajador planteó que esa asimetría admite dos lecturas: una relación en la que Brasil ocupe el primer lugar por su escala, o un vínculo entre países soberanos con paridad política.

El acuerdo nuclear entre Argentina y Brasil representa un marco histórico de cooperación pacífica REUTERS/Adriano Machado

El acuerdo nuclear permanece como antecedente de cooperación bilateral

Lohlé destacó el acuerdo nuclear entre Argentina y Brasil como un entendimiento que trasciende las coyunturas políticas. Lo vinculó con la convergencia que construyeron Raúl Alfonsín y José Sarney y con la decisión de ambos países de avanzar por la vía pacífica.

Como contraste, mencionó las tensiones entre India y Pakistán, dos países con armas atómicas. “Argentina y Brasil tienen un acuerdo nuclear”, afirmó Lohlé, para subrayar que ese pacto sigue siendo un marco de cooperación central en la relación bilateral.

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juan pablo lohlé

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POLITICA

“La libertad avanza en Brasil”: el mensaje de Javier Milei tras el triunfo de Flávio Bolsonaro en las elecciones

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El presidente Javier Milei celebró este domingo por la noche la victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales en Brasil, quien obtuvo un 47,03% de los votos frente a su principal contrincante, Lula da Silva, que se llevó el 45,16%. Ambos candidatos se enfrentarán ahora a un balotaje que definirá los comicios el próximo 25 de octubre. El mandatario argentino elogió al dirigente de derecha brasileño y apuntó contra el actual jefe de Estado.

“Felicitaciones, querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos”, escribió en su cuenta de la red social X.

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Y, junto a una fotografía de ambos, añadió: “Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas. ¡Viva la libertad, carajo!“. En la imagen, Milei y Bolsonaro posaron con un estandarte que rezaba la frase ”la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo», un proverbio de Macabeos 3:19 que fue popularizado en la política argentina por La Libertad Avanza (LLA).

Horas antes, Milei había realizado una serie de publicaciones en su cuenta de Instagram. Tanto a lo largo de la jornada como después del cierre de los comicios, el jefe de Estado utilizó el formato de las historias (que duran 24 horas) para respaldar a Bolsonaro.

“Hoy por él”, escribió en uno de sus primeros posteos, acompañado por fotos del expresidente brasileño —detenido en prisión domiciliaria por liderar una organización criminal armada que intentó un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. En la misma línea, Milei compartió la misma imagen que utilizó más tarde en X junto a Flávio Bolsonaro, y que fue tomada durante la visita del candidato brasileño a la Argentina a finales de junio.

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Tras el cierre definitivo de las urnas y cuando los primeros datos comenzaron a dar una amplia ventaja del candidato del Partido Liberal, Milei celebró otra vez con un “¡Viva la libertad, carajo!”, la frase que acuñó durante su campaña y que volvió parte de su discurso oficial.

Uno de los posteos de Milei en Instagram

Milei, protagonista en Brasil

En los días previos a la primera vuelta en Brasil, pocos nombres se mencionaron tanto en la campaña como el del presidente Milei, tal como precisó .

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La semana pasada, tras su paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei dijo en Nueva York que esperaba que Brasil rompa con el “curso socialista decadente” de los últimos tiempos y vuelva a “abrazar las ideas de la libertad”. Agregó que solo su amigo, el senador Flávio Bolsonaro, podía frenar a Lula.

La respuesta llegó ese mismo día. “No, gracias, Milei. Nadie quiere comer carne de burro por aquí”, escribió en X Guilherme Boulos, ministro jefe de la Secretaría General de la presidencia, quien llamó al mandatario argentino “una vergüenza para América Latina y para el valiente pueblo argentino”.

En la campaña de Flavio, la referencia a Milei no fue un guiño. El 14 de septiembre, en un evento organizado por el think tank Esfera Brasil en San Pablo, Daniella Marques, expresidenta de la Caixa Económica Federal y coordinadora del plan económico del senador, dijo que la propuesta “se inspira” en lo hecho por su administración. “Milei es un excelente ejemplo en términos de volver a tener capacidad de inversión y reducción de la burocracia e impuestos”, dijo Marques.

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Milei y BolsonaroEttore Chiereguini – AP

La economista, señalada como favorita para conducir la economía en un eventual gobierno de Bolsonaro, contó que el equipo ya mapeó más de mil normas que pretende derogar. El programa promete un “tesouraço” (tijeretazo): recorte de gastos, eliminación de diez ministerios y un techo para la deuda. La imagen ya estaba en la convención del 25 de julio en San Pablo, cuando con Milei a su lado Flavio levantó una tijera gigante, versión local de la motosierra.

Tras las declaraciones de Marques, el Partido de los Trabajadores (encabezado por Lula) reaccionó con la consigna de que se había “filtrado” el plan económico de Flávio y con alusiones a la “carne de burro”, la misma imagen que después retomó Boulos. La estrategia apuntó a los trabajadores, mostrando los costos sociales del ajuste argentino como anticipo de lo que traería un triunfo bolsonarista.




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POLITICA

Tras el triunfo de Bolsonaro en Brasil, Milei reúne al Gabinete para ordenar la agenda legislativa y avanzar con la reforma electoral

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Luego de dos lunes sin reuniones, el presidente Javier Milei retoma esta mañana las reuniones con el Gabinete ampliado, con el que compartirá detalles de su viaje a París, en el marco de la Argentina Week en Francia, e intentará ordenar la agenda legislativa para lo que resta del año. En esa tarea, la reforma electoral ocupa un lugar central dado que constituye una de las piezas clave de la estrategia oficial para buscar la reelección en 2027.

El mandatario, que llegó a Casa Rosada a las 9.18, se muestra optimista tras el reciente triunfo de Flávio Bolsonaro, quien se impuso sobre Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil del pasado domingo y habrá segunda vuelta el próximo 25 de octubre.

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Tras conocerse los resultados en el país vecino, Milei se mostró muy activo en redes sociales y compartió varios posteos elogiosos del hijo del expresidente Jair Bolsonaro y del avance regional de la derecha. Esta mañana volvió a hacer lo mismo, mientras se trasladaba desde la quinta de Olivos al microcentro porteño.

“Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas. Zurdos empobrecedores, córranse del medio que estamos intentando darle brillo al continente”, fue el mensaje que compartió el libertario en X para celebrar el triunfo de Bolsonaro, antes del intercambio que tiene lugar desde las 10 en el Salón Eva Perón.

El senador brasileño Flavio Bolsonaro (d) con el presidente argentino Javier Milei en Sao Paulo, Brasil, el 25 de julio del 2026. (AP foto/Ettore Chiereguini)

Entre la larga lista de temas por discutir, el Gobierno deberá definir si encuentra margen para un viaje del Presidente a Brasil a respaldar al candidato del Partido Liberal (PL) antes del balotaje, luego de que este prometiera invitarlo si se imponía en los comicios de ayer, en los que aventajó a Lula da Silva con el 47% de los votos frente al 45%.

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En su entorno aseguraban que la agenda internacional de Milei complejiza el plan, debido a que el próximo 14 de octubre deberá volver a Estados Unidos, aunque no descartaban la posibilidad de una visita exprés a Brasil.

En el plano local, el mandatario y su equipo deberán ordenar la agenda legislativa que incluye a la reforma electoral que tanto obsesiona al Poder Ejecutivo. Para eso, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, trabajará para trasladar a votos los acercamientos con los 13 gobernadores que logró el oficialismo en París durante la última semana.

Desde la Jefatura de Gabinete advirtieron que esta semana estará marcada por reuniones individuales con los representantes provinciales con el objetivo de sumar voluntades para la sanción del proyecto.

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Diego Santilli junto a los gobernadores que asistieron al Argentina Week

Aún sin fecha asignada, los alfiles que permanecieron en Buenos Aires se muestran atentos a las directivas de la plana mayor que coordinó lo que en Balcarce 50 llaman “el operativo seducción”, que consistió en convencer a los mandatarios provinciales aliados de acompañar las normativas trazadas por la administración libertaria.

Además de esa ambiciosa reforma, cuya clave es la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), el oficialismo deberá definir el cronograma que contempla el tratamiento de otras iniciativas importantes como la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y el Presupuesto 2027.

A la hoja de ruta se sumó un nuevo desafío que involucra también a los aliados: la necesidad de la Casa Rosada de preservar el DNU 70/2023. El fallo de la Corte Suprema que revocó la sentencia que había declarado inconstitucional la derogación de la Ley de Tierras dejó nuevamente operativo el artículo 154 del DNU y volvió a ubicar al decreto en el centro de la discusión parlamentaria.

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Mientras la oposición busca avanzar con su rechazo en Diputados, el Ejecutivo debate si reflotar la discusión sobre la Ley de Tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, como una alternativa para alcanzar un acuerdo con los bloques dialoguistas y evitar que el DNU quede expuesto.

Como contó este medio, el mes de octubre es clave para avanzar en los proyectos enviados al Congreso. Al respecto, durante su último intercambio, la mesa política discutió la posibilidad de tratar la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional durante la primera semana del mes.

Para la segunda quincena, la idea es habilitar el tratamiento del Presupuesto 2027 en comisiones y de los proyectos de discapacidad y el de morosidad, cuyos articulados fueron consensuados con los aliados.

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Diego Santilli,Gobernadores

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