Connect with us

CHIMENTOS

Zorrito Quintiero y Fernando Samalea celebran el MTV Unplugged de Charly García: “Detrás de ese genio hay una persona cariñosa”

Published

on


El homenaje recupera un repertorio que, según Zorrito, nunca tuvo la gira que merecía tras la grabación

A tres décadas de Hello! MTV Unplugged, el repertorio acústico de Charly García volverá a escena con varios de los músicos que participaron de aquella histórica grabación. El homenaje por los 30 años del disco llegará al Teatro Coliseo el 19 de octubre, después de una serie de funciones realizadas en La Fábrica, el espacio que funciona en la antigua casa-estudio del músico en el barrio porteño de Palermo.

Advertisement

La propuesta reunirá a Fabián “Zorrito” Quintiero, en teclados y bajo; Fernando Samalea, en batería; y a los hermanos Erica y Ulises Di Salvo, en violín y violoncello. Junto a Emme Vitale y la saxofonista Michelle Bliman, los intérpretes retomarán las canciones que formaron parte del especial registrado para MTV en 1995.

García compró en 1987 una casona de la calle Fitz Roy y la convirtió en su espacio de trabajo. Durante casi dos décadas, hasta 2005, la propiedad alojó ensayos, grabaciones y distintas etapas de su producción artística. Allí se preparó también el MTV Unplugged de 1995, en un momento de expansión del formato de la señal musical.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
La incorporación del violín y el violoncello definió la sonoridad que buscaba Charly García para el Unplugged

El edificio funciona hoy como sala y bar bajo el nombre de La Fábrica, con conciertos programados cada semana desde hace más de un año. Desde ese mismo sitio nació la idea de recuperar en vivo el álbum que García grabó tres décadas atrás.

La producción original debió conciliar la lógica acústica que proponía MTV con el sonido de una etapa marcada por secuencias e instrumentos eléctricos en la obra de García. La formación encontró entonces una versión propia para el repertorio, cuyo resultado quedó plasmado en Hello! MTV Unplugged.

Advertisement
Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Una muñeca que hablaba sola terminó convertida en parte de la escenografía del MTV Unplugged

En diálogo con Teleshow en La Fábrica, Fabián “Zorrito” Quintiero y Fernando Samalea hablaron del regreso a Hello! MTV Unplugged, tres décadas después de la grabación que acompañó a Charly García en Miami. Para los músicos, retomar esas canciones en el espacio que fue casa y estudio del músico modifica el trabajo previo al show del Teatro Coliseo.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Zorrito Quintiero, uno de los protagonistas del histórico Hello! MTV Unplugged de Charly García

– ¿Les vienen recuerdos de esa época?

– Samalea: Muchos, sí. La mente es mecánica y hay una cosa de trance, de evocar, ¿no? También con el sinsabor por la ausencia de María Gabriela, por supuesto, nos deja siempre esa cosa contradictoria. Pero en el fondo es celebrar la música de Charly, ese repertorio maravilloso que él ha creado, intentar estar a la altura y recrearlo, por supuesto, sin, sin pretender reemplazar lo irreemplazable que sería su presencia. Que ojalá en algún momento más adelante, si decide volver a los escenarios, estaremos ahí.

– ¿Qué podemos esperar del show del lunes?

– S: Es hacerle honor a ese repertorio maravilloso. Hay un deseo de mostrarlo a las nuevas generaciones ahora. Tuve la fortuna de grabar en una docena de sus discos, o sea que evidentemente me di unos cuantos gustos y hemos compartido no solamente la música, el humor, las salidas, charlas sobre mitología griega, cine. Charly es muy sensible, muy abierto. Es nuestro Leonardo Da Vinci.

Advertisement
Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Los músicos recordaron la grabación de 1995 en una charla con Teleshow desde La Fábrica

– ¿Cómo surgió hacer esta celebración en el teatro?

– Zorro: Surgió acá (en La Fábrica), porque como ahora la histórica sala de ensayo se transformó en un bar concert muy lindo, estábamos diciendo: “Y acá en nuestra casa”. “¿Y qué por qué no hacemos un Unplugged, que nunca lo tocamos? ¿Y a quién podría? Porque no se trata de reemplazar, no hay reemplazo de nadie. Sino quién nos puede ayudar.

– S: Pasamos años de la vida acá bajo la meta física de Charly, con mucha alegría, muchos discos, muchos ensayos. El ensayo del Unplugged justamente fue acá después de que vinimos de Coronel Díaz. Ese inolvidable show ahí con María Gabriela, el Zorrito, Charly y los hermanos Di Salvo.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Junto a Zorrito Quintiero y los hermanos Di Salvo, Fernando Samalea recupera las canciones del álbum en vivo

– ¿Hablaron con Charly de cómo recibe estos homenajes?

– Z: Charly sabe, sabe bien lo que la gente lo quiere. Le pasa todo el tiempo. Sale de la casa y hay cien chicos queriéndolo abrazar, conocer. Sabe lo que nosotros lo queremos también. Y él disfruta. Él decidió también en este tiempo que le toca salir de los escenarios, no tocar, pero hace otras cosas. Está en el otro lado del escenario. Y disfruta a su manera de su tiempo libre. Viene mucho acá. Lo siente como un lugar suyo. Lo inventó él, como tantas cosas que inventó. Así que está muy tranquilo y nosotros muy agradecidos a todo lo que nos enseñó y nos permitió vivir, porque gracias a él vivimos un montón momentos increíbles.

Advertisement

– ¿La idea de este próximo show es trasladarnos al unplugged, como si estuviéramos ahí?

– Z: Yo creo que sí. Les va a pasar eso, como que van a estar ahí en ese estudio de televisión, porque hubo gente el día que lo grabamos. No sé cómo sortearon o era público que vivía en Miami, ¿no? Que estaba de paso y era una tribuna llena. Era como un teatro con tribuna de Latinos. Más argentinos, pero latinos, porque García era muy conocido en Latinoamérica.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Quintiero vuelve a tocar el repertorio del Unplugged junto a Fernando Samalea y los hermanos Di Salvo

– Zorro, fuiste clave para el desarrollo del Unplugged…

– Z: Me tocó estar en el minuto cero. Entre MTV y Charly hablaba yo primero. Charly, la autoridad máxima, mi capricho es ley, como dice él. Íbamos y veníamos, hicimos muchos ensayos en el living de la casa, hasta que surgió la idea de sumar violín y chelo. Entonces nos dieron el número de los Di Salvo. Hicimos un ensayo, pactamos con Charly para que los pruebe, que vea cómo se sentía. Ya cuando tocaron la primera canción, Charly se convenció de que estaba muy bueno, de que tenía una onda, y ahí se encaminó todo.

Advertisement

– Siempre se menciona que Charly pidió una limusina en Miami. ¿Para qué era? ¿Para despejarse, para componer?

– Z: No, llevame a dar una vuelta, llevame para acá, para allá. También era un living extra, móvil. Algunos fuimos también, por momentos estuvimos ahí y estábamos en un hotel en la calle Ocean Drive, el Clevelander. O sea, imaginate. Yendo a grabar un unplugged con Joe Laney de técnico en las perillas. Estaba todo bien, pero había que terminarlo, dejar grabado el show y fue una jornada larga.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
A 30 años de la grabación, las canciones de Hello! MTV Unplugged regresan al Teatro Coliseo

– ¿Cómo reaccionaron cuando se enteraron del pedido de la limo?

– Z: A Charly siempre le atrajo la limusina, siempre le gustó. El problema es cuando íbamos a un lugar y una vez tuvimos que inventar una limusina. No sé de dónde la sacamos en Uruguay, quería una limo. Ya prácticamente no existen, no se usan más. Pero bueno, hay que darle el gusto.

Advertisement

– S: Sí, con su pátina surrealista y también con su cosa de alianza, ¿no? Charly siempre ha sido muy compañero de sus grupos, y de compartir en un plano amistoso.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Samalea fue parte de la formación que grabó el histórico especial de Charly García en Miami en 1995

– ¿Otra excentricidad que recuerden?

– Z: Y la compra de la muñeca (risas), fue yendo para la grabación, paró en una juguetería y compró la muñequita esa, la que habla. Dijo: “Esto es Unplugged”. Habla sola la muñeca. Después recuerdo que Charly se quedó en Miami, se quedó a ver cómo había salido y cómo sonaba. Cómo MTV iba a editar el show. Yo ya no estaba, pero tengo información que se juntó con Pels a verlo. Charly quería meter mano un poco. Pero obviamente era de MTV. Después se quedó tranquilo. Lo que sí, no imaginábamos lo que iba a ser. Se convirtió en un disco con el tiempo y no imaginamos que iba a ser tan querido. Deberíamos haber salido de gira por todos lados con ese show.

– ¿Lo recuerdan como uno de los trabajos más demandantes que hicieron?

Advertisement

– S: En lo personal, yo nunca sentí que estábamos rindiendo un examen o que él fuese un jefe ni nada por el estilo. Para mí, todo lo contrario, siempre fue como un gran líder que nos dio un lugar hermoso, nos lo sigue dando y que permite que uno saque la mejor versión. Y él lo ha fomentado siempre en nosotros. Charly siempre nos ha dado un hermoso lugar y solo sentimos gratitud por todo eso.

Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Quintiero destacó la lealtad de García con los músicos que integraban su equipo de trabajo

– Z: Tuvo, para mí, un extra por esto de estar en el medio de la negociación. Y también el productor general era amigo nuestro personal, fue el director del videoclip “Funky”, Alejandro Pels. Pero en este momento estaba de director general ahí en MTV en español y bueno, él tenía que defender sus intereses. Charly hacía valer los suyos. Yo iba y venía. Yo sentí alivio al terminar, porque pudimos cumplir con lo pactado.

– ¿Qué significa ser un músico de Charly? Es un distintivo para toda la historia…

– S: Tuve suerte, desde mis veinte años que empezamos a ensayar. Fue una sorpresa y a la vez algo natural. Mágicamente la vida te obliga a vivir las cosas tan importantes de una forma natural, si no te volverías loco. A partir de la integración en sus bandas fue algo completamente natural. Tengo la ilusión intacta y con él y con muchas otras cosas es como la primera vez. Así que también suelo maravillarme con tantas cosas vividas.

Advertisement
Zorro Quintiero y Fernando Samalea ensayan junto a la banda para su show por los 30 años del unplugged de Charly García
Fernando Samalea, baterista de la banda de Charly García, vuelve a interpretar el repertorio de Hello! MTV Unplugged

– Para cerrar, ¿qué aprendieron de Charly?

– Z: Aprendí que un jefe puede ser el mejor jefe del mundo. Puede ser muy leal a un equipo que elige para trabajar. Estuve en muchas situaciones de trabajo en distintas etapas y nunca vi la lealtad de alguien con su gente como la de Charly. Nunca. Me lo hizo sentir a mí. La entrada es gratis. La salida vemos, pero una vez que entrás, sos parte. Yo siempre sentí la protección, el cuidado, el cariño, e incluso me sentí incluido en algunos privilegios también, hasta los hoteles. Él iba al cinco estrellas, nosotros íbamos al cinco estrellas. No había rancho aparte. Y eso destacó siempre en este ambiente. Aprendí el oficio también de tocar, aprendí música. Y aprendí que también detrás de ese genio y esa figura y esa obra hay una persona que es humana, muy cariñosa con la gente que él quiere. Y te hablo de la persona, no te hablo del artista. Hay una persona como vos, como yo, que se hace querer, que te quiere, que a veces te lo dice.

Advertisement
Advertisement

CHIMENTOS

A corazón abierto, Matías Alé habla de los años de vértigo, el delirio místico y la oscuridad, pero también de su renacer, su casamiento y su presente: «Vivo totalmente al día»

Published

on


«¿Qué le dirías a que eras 20 años atrás?». Matías Alé piensa. Sabe —como dice— que «todo pasa rápido, que la vida es un tobogán». Y que dos décadas atrás «estaba grande y ya había perdido a mi viejo». Entonces, este Matías de 49 años propone retroceder algo más, para hablarle a aquel que estaba dejando la adolescencia, y que tenía por delante todo un mundo por explorar.

Advertisement

«Le diría: ‘No dejes de ir a comer un domingo con tu viejo. Dejá de preocupar por el futuro. Escuchá más, asesorate en cuanto a guita. Cuidá la salud, entrená. Rodéate de gente que te quiera de verdad’. Pero también me felicito a mí mismo. No tengo representante, ni padrino, ni sponsor. Ni padre. Nadie me ayuda. Me caí y me levanté 20 mil veces. Me despierto solito a las 7 de la mañana, le pongo huevo a la vida. Me abrazo y felicito. Quien me ayuda como yo, nadie lo hizo».

Este A solas con Paparazzi comienza por el final, en la última respuesta de una entrevista que bien podría resumir la historia de un hombre que vivió varias vidas en una. Porque Matías Alé conoció las mieles del éxito, protagonizó algunos de los romances más mediáticos de la farándula argentina y supo ser uno de sus galanes más codiciados.

Tras una década junto a Graciela Alfano y noviazgos con figuras como Silvina Escudero, Andrea Estévez y Sabrina Ravelli, llegó su casamiento con María del Mar Molar. Pero en pleno auge profesional, entre temporadas teatrales, presencias y programas de televisión, su vida dio un vuelco inesperado: un brote psicótico que derivó en una internación, el final de su matrimonio y un largo proceso de recuperación, en el que contó con el apoyo incondicional de su madre.

Advertisement

Lejos de rendirse, volvió a empezar. Regresó a los escenarios, incursionó en el streaming, participó en películas y se involucró en la producción teatral. Y en medio de esa reconstrucción también encontró nuevamente el amor de la mano de Martina Vignolo, una joven veinteañera con quien se casó en octubre de 2025, y se instaló en Mar del Plata.

La vida le tenía preparado otro giro: en septiembre, una propuesta para conducir un magazine matutino en Net TV lo llevó de regreso a Buenos Aires, donde comenzó una nueva etapa profesional y personal.

Y es este Matías, el que se cayó y volvió a levantarse una y mil veces, quien llegó a Paparazzi, acompañado por su esposa, dispuesto a hablar de todo. De los golpes que no lograron derrotarlo, de su deseo de ayudar a quienes atraviesan situaciones similares y también de su presente económico.

Advertisement

Porque, aunque durante años ganó mucho dinero, viajó, se dio grandes gustos y manejó autos de lujo, hoy reconoce que vive al día, con lo justo y necesario. Una realidad muy distinta de la que muchos imaginan y otra de las tantas vueltas que dio su vida.

“Estoy feliz de esta posibilidad que se me ha dado de poder volver desde Mar del Plata. Me siento cómodo. Estoy en la pantalla de Net en un horario central, de 9 a 11. Esta es nuestra quinta semana. Y estoy feliz porque además puedo hacer lo que me gusta: conducir. Y el programa (A pura mañana) tiene mi sello”, cuenta Matías, entusiasmado.

—Ya tenés un nombre, ¿pero al instalarte en Mar del Plata no tuviste miedo de que quedar afuera o de no poder volver?

Advertisement

—No, no, no. Siempre tuve presente que el medio no se olvida nunca de mí. A veces pueden ser propuestas más interesantes, creativas, algunas propuestas más chicas, algunas que no tienen tanta notoriedad. Marti llegó hoy a la mañana, se queda hasta el jueves, yo me voy a Rosario: nuestro vínculo es muy dinámico, y nuestro laburo también.

Matiás Alé, en Net.

—Porque no hay hijos en el medio todavía. 

—¿Cómo que no? Tenemos un perro salchicha, Río. Estoy desesperado por verlo… 

Advertisement

—En tu carrera hiciste de todo. ¿Pero hay algo que te quedó pendiente, que te gustaría hacer?

—Un buen protagónico de cine. Y haciendo un personaje totalmente antagónico a lo que puedo llegar a hacer yo. Trabajar con Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín, con Guillermo Franceella, alguna de las grandes producciones de (Juan José). Pero sinceramente, tengo 49 años e hice de todo. De todo.

—En tu última película, Maltratada, hiciste de un psicópata maltratador.

Advertisement

—Sí. De hecho, Marti estaba cuando filmamos esa película, íbamos a casa y me decía: «No te conozco». Mi mamá vio la película y me dijo: «Pero vos no sos así. No me gusta verte así». Yo me meto mucho (en el personaje) y lo busco hasta que sale. Y eso debe ser la versatilidad del ir haciendo. Y también hay muchos actores que a veces se les hace difícil conducir, o conductores que se les complica para actuar. Yo me siento cómodo. De hecho, creo que soy un actor que está conduciendo, más allá que tiene mucho de mí.

—La gente cree que los famosos ganan mucho, y vos tenés una larga trayectoria. ¿Es así o te cuesta?

—Yo perdí todo. Gané mucho dinero hace 20 años, cuando había presencias, hacíamos los Bailando, el teatro, Carmen (Barbieri). Muchísimo dinero gané. Y gasté mucho dinero en viajes, en autos, en cosas que vos decís hoy: «¿Para qué gasté tanto en esto?». Bueno, son experiencias, uno aprende. Siempre me supe administrar, pero me rodeé de personas que tal vez no me ayudaban a administrarme o han buscado la oportunidad de hacerme hacer algún negocio, que siempre me fue mal. Y ahora no: vivo totalmente al día. Porque además, estuve ocho años enfermo, pero nunca dejé de trabajar, salvo en el 2016, pero los trabajos que hacía no estaban bien remunerados porque yo no me sentía óptimo, porque no me animaba. Además, fueron muchos años de mantener médicos, medicamentos… Digo que vivo al día, pero vivo bien. Y mientras los míos estén bien y tenga para comer, no necesito mucho más que eso porque ya aprendí que el auto descapotable alemán no te abraza y no te dice «Te amo» cuando estás internado. Entonces, ya no voy por ahí. Y además, nunca me va a faltar una milanesa porque con todo lo que hice, si yo le golpeo la puerta a la señora que vive en este edificio y le digo: «Mire señora, estoy sin trabajo, ¿no me hace un platito de fideos?», me va a dar de comer. Nunca me va a faltar de comer. Y nuestro medio es muy subjetivo a nivel guita. Antes sí se manejaban grandes tortas de valores en publicidad, en la tele, había campaña gráfica, de todo. Además, antes tampoco éramos tantos, éramos siete: «¿A quién llamamos?», «Dale con Alé». Hoy levantás una baldosa y te sale un tiktokero. 

—¿Sentiste que los amigos del campeón desaparecieron en las malas?

—Sí, no queda nadie. Está tipo Corazón valiente, en la mitad de la guerra, pintado a lo Mel Gibson, con el caballo y la lanza, de repente tiran un flechazo en un hombro y te venís cayendo en el caballo, y mirás para atrás y decís: «¿Y los soldados?». Y hay cuatro que son los mismos de siempre, los incondicionales. Los que eran amigos antes de ser un campeón. Mi vieja, obviamente, incondicional. Y para de contar. Pero no está mal que sea así. No los podés juzgar.

Advertisement

—Cuando tuviste un brote psicótico, la salud mental era un tema tabú y hasta te pudo haber incomodado contarlo. Pero ayudaste vos a personas que atraviesan lo mismo.

—En ese momento no estaba bueno ser el loco del medio, ¿entendés? «Pobre Matías, se volvió loco». Pero yo, con la frente en alto, lo transité como pude. Y acá estoy, y salí. A veces uno dice: «¿Por qué me pasó a mí?». Y no es por qué, es ¿para qué? Para comunicarlo, para que la gente sepa que este pibe que hace 10 años estaba internado en un neuropsiquiátrico rezando una Ave María, porque se cruzaron los cables de repente de la cabeza, que puede suceder por estrés, por lo que sea, hoy está acá. Y rehice mi vida: tengo una esposa, tengo trabajo, el medio me sigue abrazando, estoy bien de salud, estoy lúcido, estoy lógico, entiendo, no tomo ninguna medicación, no pasó nunca más nada. Entonces, digo: no está mal transitar eso. No tiene que ser un fantasma. Y me dicen: «El medio fue muy cruel con vos». A mí me cuidaron. Iban a la puerta de la clínica Abril y, más allá de que se buscaba comunicar qué me estaba pasando, yo sentía el cariño: desde afuera los camarógrafos me saludaban. 

—Vos eras el medio. Hasta dormías en los pasillos de América

Advertisement

—En el 2013 dormía en el sillón de Animales Sueltos porque, por ejemplo, terminaba a la una de la mañana, me faltaba hacer la Iglesia Universal, que era lo único que no hacía en América, y a las ocho abría con Pamela David. Era una locura. Era mucho, mucho, mucho… Sí, sí. Pero bueno, eso es que es la inseguridad de uno, como bien decías: «Che, ¿cuándo se va a cortar esto de la cantidad de trabajo? Aprovechá la ola». En ese momento me hubiera gustado que alguien me aconsejara: «No pierdas el tiempo en cosas que después no te van a ser trascendentales a tu vida. No te pierdas nunca un casamiento con un amigo, un bautismo, un asado, un cumpleaños de tu vieja. Elegí tus momentos». Ahora administro mis tiempos. Yo elijo que hoy, esta sea la única nota que tenga. 

—Con Martina, ¿en algún momento se siente la diferencia de edad?

—Sí, ella está hecha pelota. Sí, me estoy empezando a dar cuenta que ya está. ¡Juez! ¡Cambio! (Risas). No, no, así no me sigue el ritmo. Tiene que tomar Redoxon, Danonino, no hay forma de seguir a este anciano, a este tío, como me dice… 

Advertisement

—¿Sos celoso, de los que revisan los celulares?

—No. Primero que no me da un motivo para hacerlo: confiamos mucho, es un encanto. Solamente me daría celos ver que alguien la hace reír más que yo. Puede venir alguien con unos abdominales divinos, pero si viene alguien y la hace reír más que yo, ahí sí me diría: «¿Qué está pasando?». Eso sí.

—Antes, cuando estabas de novio, te decían: «¿Cuándo te casás?». Y después de casarte: «¿Cuándo tenés hijos?».

Advertisement

—Sí, es así, es así… Lo hablamos, obviamente. Tenemos muchas muchas ganas, pero como vos decís… Estamos con ganas de viajar. Hay tiempo para todo. Estamos disfrutando de nuestra pareja. Tratando también de que ella… de alguna manera… No me gusta decir la palabra pobre, porque no es pobre, sino es que… ¡Pobre el chabón que le tocó! Un día estamos en Mar del Plata, después nos venimos, después vamos, y todo. Entonces estamos tratando los dos… Pero bueno, por suerte los dos somos muy independientes y pensamos en el proyecto que nos sirva a los dos. Y en acompañarnos. Todo va a llegar cuando tenga que llegar. Por ahora estamos con Río. 

Matiás Alé y Martina Jazmín Vignolo, el día de su casamiento.

—Tuviste tantas mujeres en tu vida. ¿Alguna te gustaba y no se dio?

—Está el caballo cansado: ahora soy un pony… En su momento sí tuve como un «me gusta ir por ahí», pero eran de otro target, o tal vez no llegaba a vincularme. Actrices, no nuestras, americanas. Jennifer Aniston, por ejemplo. En su momento me encantaba.

—¿Estuviste con alguna famosa internacional? 

Advertisement

—Con Grecia Colmenares.

—¿Fuiste muy infiel? 

—¿Yo? No. Oiga… 

Advertisement

—¿La hacías bien?

—No. Esperá, esperá. Ojo, mirá que entre fantasmas no nos pisamos la sábana, ¿eh? Vamos a aclarar esto: no es que fui muy infiel, no estuve mucho tiempo en pareja. Hay personas que creen que tienen un rótulo y que se adjudican algo que no era, y que no se habló, que no se planteó. No tuve muchas relaciones estables, de años. Inclusive esa persona que supuestamente yo estaba con ella y que yo le fui infiel, también tendría su vida para no ser tan conocida. El malo era yo en la película, pero no era tan así. Yo nunca fui claro en los rótulos, lo que pasa es que tenemos una sociedad que le encanta rotular: «Ahí va el infiel», «Ahí va el loco», «Ahí va el coso», «Ahí va…». Les encanta. Y no hay que rotular a nadie.

—¿Le perdonarías una infidelidad a tu mujer? 

Advertisement

—Me le cagaría la risa. No sé por qué. Es como que no… No sé, no la veo. Qué sé yo. Me reiría. Le diría: «Estás loca. Me hubieras llamado».

—¿En el sexo probaste de todo?

—No estuve con hombres. He estado en lugares donde había hombres también, pero yo no estuve… Sí he transitado la sexualidad con total libertad, sin ningún prejuicio, siendo feliz, y que sea todo de una manera consensuada y con respeto. Cada uno es libre de elegir lo que quiera ser y lo que le da placer, mientras no lastimemos a nadie y siempre esté dentro de los cánones normales de nuestra sociedad. No hay nada más lindo que tener placer, pero no solamente a nivel sexual: placer en comerse una torta, en no sentirse juzgado, placer en que la vida de uno es de uno. Nadie te puede condicionar. Mientras vos respetes los valores, respetes el Código Civil y un montón de cosas, ¿quién te juzga si vos te enamoraste de alguien o si hiciste esto o si te comiste dos hamburguesas? ¿Quién escribió cómo hay que ser en la vida?

Advertisement

—¿Cuántas personas fue lo máximo que hubo en un cuarto? 

—No, qué sé yo…. Era un tres ambientes…. No sé cuántos. Éramos varios. Era pin uno, pin dos, pin tres, pin cuatro… No se va a contar, ¿entendés?

—¿Qué pasó con Graciela Alfano que estaba todo bien y días atrás te criticó?

Advertisement

—Podés preguntarle a Graciela… No sé. Pero Graciela es como es como el clima: te levantás y no sabés con qué te vas a encontrar. O de repente, en el mismo día te encontrás con cuatro estaciones juntas. Pero está bien, es Graciela. Y por algo no estamos juntos. Es su forma de hacer humor. A mí, por lo menos, no me genera diversión. Pero también es su forma de comunicar. Me parece que todos estamos acostumbrados a que Graciela haga eso. Y por algo no nos elegimos desde hace tantos años.

—Hablando de política, en un momento dijiste que querías ser el Brancatelli de Mauricio Macri.

—Eso lo dije cuando estaba reloco: a la semana me internaron porque creía que Dios me hablaba y que tenía que representar un partido político porque iba a salvar al mundo. Estaba reloco. 

—¿Pero te interesa la política?

Advertisement

—No, no. Jamás. Cuando vean que me está interesando, llamen a un psiquiatra. Si digo que quiero ser vocero, el Adorni de alguien, sepan que Mati es a la clínica Abril, sin escalas. Porque no lo sabría hacer. Duermo en paz y sé lo que hago con mi dinero, y que ayudo desde mi lugar. No tengo espalda.

—¿Quién es tu mamá para vos?

—Mi vieja es todo. Cuando me estaba recuperando, dormía en la casa de ella porque no me animaba a vivir solo, no tenía laburo ni guita para comer. Me acostaba y ella me acariciaba, y le decía que me ayude a que no me pase de vuelta. Y estaba así hasta que me quedaba dormido. Podemos pensar distinto, tener diferencias sin relación tóxica y Edipo. Supo ser mamá y papá joven, porque mi padre murió hace 30 años. Al día de hoy, mi vieja me pide que le avise cuando llegue. La amo. Que siga leyendo Paparazzi, que es fanática: me llama para preguntarme cómo entrar a sus notas desde Instagram. En mi primera internación no podía entrar a visitarme porque estaba peleada con mi ex (María del Mar Molar) y se paraba a las 4 de la mañana con baliza, y me mandaba con un seguridad una Gatorade y un postre Yummy.

Advertisement

—¿Le tenés miedo a algo?

—Al dolor físico. Hace dos años que estoy con un dolor de oído y me tiene bastante molesto. Son cosas que uno no puede gobernar. No tengo miedo a perder control porque lo tengo en todo momento. Veo a mi perro con diarrea y me asusto. Si a Marti o mi vieja le pasa algo… No poder ayudar. Este año me operé el oído, la vesícula. Después, cuando me tenga que morir, me iré. Que me recuerden y pongan esta nota.

 

TEMAS


 

Advertisement

Matías Alé, A solas con Paparazzi

Continue Reading

CHIMENTOS

Se filtró la primera foto de Julieta Prandi con un misterioso hombre en Brasil y un detalle llamó la atención

Published

on


Julieta Prandi volvió a ser noticia después de que se conociera la primera foto de su viaje a Brasil junto a un misterioso hombre. En plena repercusión por su escandalosa separación de Emanuel Ortega, la modelo quedó expuesta en una imagen que rápidamente despertó curiosidad y alimentó las especulaciones sobre su presente sentimental.

Advertisement

La fotografía fue difundida por la cuenta oficial de LAM y mostró a la conductora disfrutando de la playa durante su estadía en el país vecino. Mientras ella aparece recostada en una reposera, su acompañante está sentado frente al paisaje. La postal no tardó en generar preguntas sobre la identidad del hombre y el vínculo que mantiene con la modelo.

El viaje había trascendido horas antes, cuando Ángel de Brito respondió una consulta de sus seguidores en Instagram y reveló que Prandi se había ido a Brasil con un amigo. Sin embargo, hasta el momento no se dieron a conocer detalles sobre quién es el hombre que la acompaña ni existen elementos que permitan confirmar que se trate de una nueva pareja.

La aparición de esta imagen se produjo en un momento especialmente delicado para la conductora. Su relación con Ortega terminó apenas 27 días después de su casamiento civil, una ruptura que sorprendió por lo reciente de la boda y por los planes que ambos tenían para disfrutar de una luna de miel en el exterior.

Advertisement
Julieta Prandi descansando en Brasil tras su separación. Foto: X (LAM).

Julieta Prandi, refugiada en Brasil tras su separación

La postal de la modelo en la playa apareció mientras continúa la repercusión por el final de su matrimonio con el cantante. En las últimas horas también circularon versiones cruzadas sobre los motivos de la ruptura: desde el entorno de Ortega habrían señalado los celos y el control como parte del conflicto, mientras que desde el lado de Prandi trascendieron versiones sobre presuntas infidelidades.

El viaje a Brasil también tiene un antecedente particular. Julieta tenía previsto disfrutar de unos días de descanso junto a su marido y había organizado su agenda laboral en función de esa escapada. Incluso decidió bajarse de la conducción de los premios Martín Fierro de Radio, cuya ceremonia fue reprogramada para el 21 de octubre, porque esperaba estar de viaje en esa fecha.

Pero los planes cambiaron por completo después de la separación. En lugar de la luna de miel que imaginaban, la modelo cruzó la frontera para tomarse unos días lejos de la Argentina, acompañada por un amigo cuya identidad todavía no trascendió públicamente.

Advertisement

 

TEMAS


 

Julieta Prandi

Advertisement
Continue Reading

CHIMENTOS

Helmut Ditsch buscó ocho años dónde dejar las cenizas de su esposa y lo hizo película: “El lugar gritó ‘soy la última morada’”

Published

on


Tráiler de la película ‘Helmut. El hielo y la eternidad transitoria’, ópera prima del artista plástico Helmut Ditsch

Tres veces rompió su propio récord de ventas y se convirtió en el artista argentino más cotizado de la historia. Sus óleos monumentales del Glaciar Perito Moreno, el Atlántico y la Cordillera de los Andes cuelgan en colecciones privadas de Europa por cifras que ningún otro pintor nacional alcanzó: 865.000 dólares en 2010 por Das Meer II, 1.500.000 de dólares en 2016 por Cosmigonón y 1.615.900 de euros en 2024 por una nueva obra del Perito Moreno adquirida por la fundación del empresario austríaco Hans Peter Haselsteiner, que en total invirtió 5.560.000 de euros en su producción pictórica. Pero Helmut Ditsch guardaba en silencio una obra distinta, gestada durante ocho años de un encierro creativo que pocos conocían: su debut en el cine como autor, director, guionista y protagonista de Helmut. El hielo y la eternidad transitoria.

Advertisement

La película, de 118 minutos, es una autobiografía ficcionada que nace del duelo por las dos mujeres que marcaron su vida: su madre, Inge, muerta a los 33 años, y su esposa, Marion, fallecida alrededor de los 35. Las dos murieron por cáncer de mama. Después de perder a Marion en 2009, Ditsch dejó de pintar y emprendió una travesía de casi una década por los Alpes y los Andes en busca de un lugar donde depositar sus cenizas. Esa búsqueda se transformó en película. El estreno mundial será el 6 y 7 de noviembre en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (41.ª edición), certamen de categoría A —la misma que ostentan Cannes, Venecia y Berlín— y donde el pintor ya expuso su obra en 2011, en la Plaza del Agua. Aunque pudo hacer la première en el circuito europeo, eligió presentarla en su país: “Mi público está en Argentina, no en Venecia ni en Cannes”.

Helmut Ditsch sobre un caballo frisón en una escena de Helmut. El hielo y la eternidad transitoria (Gentileza Helmut Ditsch)

Ditsch nació en Villa Ballester en 1962, en una familia de abuelos austríacos y alemanes que lo criaron bilingüe. De chico compitió en natación y atletismo en la Sociedad Alemana de Gimnasia del barrio, frecuentó el Teatro Colón con su padre y empezó a pintar, hacer cortos y escribir guiones siendo adolescente. A los 25 emigró a Viena, estudió en la Academia de Bellas Artes y desde allí construyó una carrera sin galerías ni intermediarios, con la venta directa a mecenas. El proyecto cinematográfico, rodado en Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y el salar de Uyuni, fue financiado íntegramente con el dinero de sus cuadros: el presupuesto, que arrancó en 3 millones, de euros terminó cerca de los 6 millones. Antes de este salto al cine, la última noticia pública del artista había sido su reclamo al Gobierno por Triunfo de la naturaleza, la obra retirada de la Casa Rosada. En diálogo con Teleshow desde el castillo donde vive en Austria, confirmó que el asunto sigue sin cambios y que supone que el cuadro permanece allí. Pero no tiene interés en hablar de eso en este momento: ahora lo ocupa la película que les dedicó a las mujeres de su vida.

Helmut Ditsch
Helmut Ditsch protagoniza su película autobiográfica. Cuando murió su esposa Marion, en 2009, dejó de pintar. Volvió a hacerlo para el filme (Gentileza Helmut Ditsch)

— Vos tenés una trayectoria muy consolidada en la pintura. ¿En qué momento entendiste que esta historia no podía resolverse en un lienzo y necesitaba convertirse en una película?

— Casi nadie sabe que dejé de pintar. Desde 2009, cuando murió Marion, hasta que hice la película, no volví a pintar un gran formato. Se me había ido la fuerza y la inspiración; no veía salida. Las últimas palabras de Marion fueron que llevara sus cenizas a la naturaleza. Durante casi diez años busqué ese lugar: recorrí los Alpes, los Andes argentinos y zonas como Laguna Brava. Después de unos 11.000 kilómetros pensé que lo había encontrado, pero al momento de dejar las cenizas sentí una angustia muy grande, como si estuviera haciendo algo mal. Ahí visualicé que ese lugar tenía que ser una obra de arte y apareció la idea de una película. Desde chico había hecho cortos, a los quince, dieciséis años. Escribía guiones, actuaba, tenía una banda de rock. Siempre supe que iba a hacer una película, pero no que iba a ser sobre mí.

Advertisement

— En esa búsqueda también aparecen Inge, tu mamá. ¿Cómo fuiste transformando esos dos duelos tan personales en un relato para el público?

— A mi madre la tengo conmigo desde que partió. Crecí con eso y la siento todos los días. Inge tenía 33 años cuando murió; Marion tenía alrededor de 35. Las dos fallecieron por cáncer de mama y, cuando murió Marion, sentí que la historia se repetía. Ahí se paró mi tiempo y también mi camino artístico. Me decían que un duelo podía durar dos o tres años, pero yo no lograba cerrarlo ni encontrar paz. Cuando entendí que tenía que hacer una película, la pensé como un homenaje a Marion, por todo lo que hizo por mí, y a Inge, que me dio la vida. Hacerla fue un proceso de sanación muy largo, pero fantástico.

Helmut Ditsch
Helmut Ditsch en el afiche de su película para el Festival de cine de Mar del Plata (Gentileza Helmut Ditsch)

— Vos hablás de una autobiografía ficcionada, aunque también decís que muchas escenas son reales. ¿Qué cosas elegiste contar tal como ocurrieron y cuáles transformaste para la película?

— Las escenas las vivo como algo real, pero hay hechos que transformé. A los 18 años perdí un pincel mientras pintaba. Me dormí con él en la mano, soñé que lo dejaba en una mesa y, al despertar, había desaparecido. Lo busqué una semana. Siete años más tarde apareció debajo de mi cama, seco, en un lugar que había revisado muchas veces. En la película esa escena cambia: me duermo, estoy en el mar y una ola me arranca el pincel. Sirve para contar qué significan los sueños y dónde nacen las obras.

Advertisement

— ¿Qué te permitió el cine que quizás un lienzo no podía darte?

— La primera obra de gran formato que hice después de 2009 fue para la película, y está documentada desde el lienzo en blanco hasta el último trazo. Pero el cine me dio la narrativa, el lenguaje, la música, los paisajes y los cuerpos. Nunca sentí una diferencia entre la acción de pintar y este viaje cinematográfico: siguió siendo una pintura, con muchas más herramientas. Y, en parte, es una ópera por la fuerza que tiene la música.

Helmut Ditsch
Helmut Ditsch filmó su película durante ocho años, parte de ellos en la post pandemia (Gentileza Helmut Ditsch)

— Sos productor, guionista, director y protagonista. ¿Cuál de todos esos roles te resultó más difícil?

— Al comienzo pensé que lo más difícil sería producir, conseguir y mover el dinero para hacerla. Pero la dirección fue lo más complejo porque estaba adelante de la cámara y, al mismo tiempo, tenía que saber cuál era el plano y qué necesitaba cada escena. Ahí fue muy importante Suzy Prauss, que es pintora y terminó asumiendo la codirección. Entendía mi mirada de pintor y aportó una mirada femenina necesaria para una película sobre el destino de dos mujeres. Las actrices también me ayudaron a hacer preguntas que yo no me habría animado a formularle a mi madre, como si ella se sentía sola.

Advertisement

— Al principio pensaste en Viggo Mortensen para que hiciera de vos. ¿Qué peso tuvo el consejo que te dio para ponerte adelante y detrás de cámara?

— Fue fundamental. Le mandé la sinopsis mientras filmaba Green Book. Me dijo que no tenía tiempo, pero también que el único Helmut que podía hacer de Helmut era yo. Y me recomendó que dirigiera la película, porque si no iba a salir otra cosa. Eso cambió el paradigma. Yo no tenía que actuar de mí: tenía que olvidarme de las cámaras y ser yo. Antes de empezar ya había una idea y un director, pero a partir de ese consejo entendí que debía estar al frente de todo.

También fue decisivo el casting. Jeanne Goursaud tiene los ojos de Inge y de Marion. Después de buscar mucho estuve por abandonar el proyecto porque no encontraba a las dos mujeres. La vi en una foto de mi sobrina y entendí que era la actriz que faltaba. Joaquín Berthold, por su parte, podía encarnar a mi alter ego: venía del deporte, había ido a colegios alemanes y hablaba alemán.

Advertisement
Helmut Ditsch
Helmut Ditsch y la actriz Jeanne Goursaud (Gentileza Helmut Ditsch)

— La película empezó a filmarse en 2018 y fue cambiando durante años, con la pandemia en el medio. ¿Ese parate te hizo rever muchas cosas?

— No fue un tiempo muerto. Es mi ópera prima y esos siete años fueron como hacer siete películas: aprendí y el proyecto maduró. Habíamos ido a Uyuni, pero no pudimos filmar porque llegó la pandemia; perdimos vuelos, recursos y parte del dinero cuando Avianca se declaró en quiebra antes de devolver pasajes. El tiempo de espera permitió revisar el material, cambiar partes del guion e imaginar nuevas escenas. Si íbamos a volver a Uyuni, queríamos hacer más y mejor. La desventaja fue que el presupuesto inicial, de 3 millones de euros, terminó cerca de los 6 millones. Cualquier evento disparaba los precios: la guerra de Ucrania, por ejemplo, triplicó costos. Yo decía: “¿Pero qué tiene que ver la guerra de Ucrania con filmar en Malta?”.

— Como el proyecto lo financiaste vos, ¿en algún momento pensaste en achicarlo, frenarlo o cambiar la escala?

— Al principio era más pequeño. Pero las escenas que hicimos en Uyuni elevaron el nivel de producción y nos exigieron sostener esa calidad en las demás. Hacía falta más gente, luces y equipo. Nunca pensé en hacer un producto comercial ni en ahorrar para vender. Cuando vi que se iba todo el dinero y que no quedaba una reserva, entendí que era para Marion y para mi mamá. En una próxima película seguramente cuidaré más los costos, pero ésta sentí que se la debía a ellas.

Advertisement
Helmut Ditsch
Helmut Ditsch en una de las escenas filmadas en el Salar de Uyuni (Gentileza Helmut Ditsch)

— Filmaste en Malta, Cerdeña, Viena, los Alpes, Tenerife y Uyuni. ¿Cómo fueron apareciendo esos lugares y qué tenían para la historia?

— Queríamos que la película tuviera un carácter onírico. Mi madre aparece varias veces en forma de visiones, como le pasa a mucha gente con un ser querido. Necesitábamos paisajes que parecieran irreales. Con Matías Meldon, el director de fotografía, estudiamos muchos lugares hasta llegar a Uyuni, que es inhóspito y muy caro para filmar porque hay que llevar todo. Los paisajes no son decorados: expresan una búsqueda y una escapatoria hacia la naturaleza, que fue lo que hice durante diez años.

— Todas las escenas exteriores se hicieron en la blue hour y la golden hour. ¿Qué buscabas con esa decisión?

— Tiene que ver con la paleta que uso al pintar. Siempre documentaba los paisajes justo antes del amanecer o después del atardecer. Le mostré a Matías esos colores y le dije que quería filmar dentro de ese espectro: sin verdes, en la nieve, el salar y lugares vírgenes. Esa decisión condicionó todo, porque había ventanas muy cortas para filmar, pero era necesaria para conservar el lenguaje pictórico de la película.

Advertisement
Helmut Ditsch
Uno de los momentos cumbres de la película de Helmut Ditsch transcurre en el mar (Gentileza Helmut Ditsch)

— Hay escenas de natación, escalada en hielo y caballos que hiciste vos. ¿Por qué era importante hacerlas en primera persona, sin dobles de riesgo?

— Lo que escribí en el guion eran etapas que yo había vivido, salvo la del caballo. Nadie sabía que jamás había hecho equitación, ni siquiera el equipo de producción: si lo sabían, por una cuestión de seguros, me ponían un doble. Cuando me preguntaban, yo decía que venía de Argentina y suponían que era un gaucho. Me había subido una vez a un caballo, pero me caí al toque. Estaba fascinado con los frisones negros, que son una metáfora de escaparse de una realidad que debía enfrentar.

Para la escena de natación entrené muchísimo. Quería nadar mariposa en el Atlántico, en cámara lenta, como una escena de ballet: un cisne que se libera y vuelve al vientre cósmico de la vida, que es el mar. Llegué a nadar unos 6.000 kilómetros en piletas olímpicas y aguas abiertas para una secuencia de cuatro minutos y medio. La natación me mantenía libre en la cabeza y me ayudaba a no sentir el estrés de un proyecto tan grande.

— En la película se hablan alemán, castellano y francés. ¿Cómo trabajaste esos idiomas dentro de la historia?

Advertisement

— Mi primer idioma fue el alemán: con mi madre sólo hablaba alemán. Los recuerdos que tengo de ella están en esa lengua. Recién de chico, cuando empecé a salir a la calle, incorporé el castellano. Para contar a Inge necesitaba el alemán. El francés está ligado a Marion, porque lo hablaba y le encantaba. Quise dejar algo de ella, ya que fue hija única y casi nadie conoce esa parte de su vida. Como la película está subtitulada y no doblada, las tres lenguas terminan jugando con la música como una melodía más.

Helmut Ditsch y Charly García
Helmut Ditsch y Charly García, que aportó canciones como Viernes 3AM para la película (Gentileza Helmut Ditsch)

— La música también parece muy importante. ¿Cómo fue elegir entre tus composiciones al piano, la música clásica y las canciones de Charly García?

— La música fue mi gran inspiración para pintar. No hubo un pintor que me inspirara: fueron los Beatles. Mi madre murió en 1969, cuando había salido Abbey Road, y esa música quedó grabada en el recuerdo. Yo había compuesto parte del soundtrack, con música clásica y baladas. Pero cuando empecé a contar la historia de Inge apareció la música de fines de los 60 y principios de los 70.

Charly fue ocupando el lugar que tenía que ocupar. Usé canciones de Sui Generis y Serú Girán. También grabé coros de Tchaikovsky con el coro de la Ópera de Viena. Los músicos que no conocían a Charly escucharon que sus composiciones estaban a la altura de obras clásicas. Para mí es mi musa inspiradora número uno y uno de los grandes amores de mi vida. Ah, también negociamos dos años para usar una canción de Led Zeppelin, pero el management no autorizó la licencia. Finalmente hay otra gran banda en la película, cuyo nombre prefiero no adelantar.

Advertisement
Helmut Ditsch
Helmut Ditsch presenta su ópera prima en el Festival de Mar del Plata (Gentileza Helmut Ditsch)

— Después de buscar durante tanto tiempo, ¿encontraste el lugar para dejar las cenizas de Marion?

— Sí. Está en la película y esa escena es real: son sus cenizas. No puedo decir mucho más para no spoilear. Cuando terminé, salí del agua completamente liberado. Miré el set, todos estaban llorando y a mí me salía una sonrisa. Se había ido el peso y había quedado una paz enorme. El lugar nos llamó, nos gritó: “Acá, yo soy la última morada”. Habíamos visto tres opciones y ninguna nos conmovió tanto. Es el sitio al que iré cuando me reúna con ella otra vez. Es difícil de acceder y no hay turismo, algo que también fue importante para elegirlo.



Helmut Ditsch

Advertisement
Continue Reading

Tendencias