POLITICA
Las claves de la remontada de Lula que mira el peronismo como una oportunidad frente a Milei

Por primera vez desde el regreso de la democracia, un candidato presidencial brasileño logró revertir en el balotaje el resultado adverso que había obtenido en la primera vuelta. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió el pasado domingo 25 de octubre su cuarto mandato como presidente de Brasil, después de imponerse con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, en una elección que hasta pocos días antes aparecía desfavorable para el líder del Partido de los Trabajadores (PT).
La remontada tuvo detrás una estrategia política y comunicacional que combinó decisiones de gobierno, una fuerte ofensiva digital y la movilización de millones de electores. Uno de los equipos responsables de ese trabajo fue Nordx, una agencia brasileña que, junto al publicista Sidônio Palmeira, participó en la construcción del relato de campaña y la coordinación de herramientas digitales y tradicionales.
Algo central fue el canal de WhatsApp denominado Ejército de Lula, impulsado por el diputado André Janones, que pasó de aproximadamente 50.000 integrantes a reunir una comunidad de 10 millones de personas. La plataforma permitió distribuir contenidos, coordinar acciones y ampliar la circulación de los mensajes. Pero su utilización no se limitó a la difusión de publicaciones: también buscó orientar a los simpatizantes hacia actividades presenciales y movilizaciones organizadas por el oficialismo.
Toda la coordinación estuvo encabezada por Raul Rabelo, Marcelo Kertész, Tiago César, Chico Kertész y Rafael Marroquim. Los estrategas hablaron con un grupo de periodistas, del que participó Infobae, para dar detalles del histórico proceso electoral.
Los números permiten dimensionar la magnitud del resultado. El 4 de octubre, Bolsonaro había conseguido el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Tres semanas más tarde, el mandatario obtuvo 64.256.232 sufragios contra los 59.826.041 de su adversario. En apenas 21 días, sumó 10,4 millones de votos, mientras que el candidato del Partido Liberal (PL) incorporó 3,7 millones. La diferencia final fue de 4.430.191 sufragios.

Sin embargo, el escenario que enfrentaba Lula excedía la desventaja electoral. A sus 80 años, disputaba su séptima elección presidencial en un país atravesado por una profunda polarización política, con altos niveles de desconfianza institucional y un electorado joven que, en buena medida, conocía su trayectoria a partir de su regreso al poder en 2023.
Fue en ese contexto que Nordx trabajó sobre una premisa central: la historia política de Lula, que había sido uno de sus principales activos electorales durante décadas, ya no era suficiente para garantizarle una nueva victoria.
Para revertir aquel escenario, la agencia desarrolló una estrategia organizada alrededor de siete movimientos complementarios.
1. Recuperar la historia de Lula para una nueva generación
El primer movimiento consistió en volver a presentar al candidato. Una parte importante de los electores más jóvenes conocía a Lula como presidente, pero no necesariamente como el trabajador metalúrgico, dirigente sindical y protagonista de la política brasileña que había construido su liderazgo durante las décadas anteriores.
La agencia buscó reconstruir aquella trayectoria a través de herramientas narrativas diferentes de las que tradicionalmente había utilizado el PT. Una de las piezas fue una adaptación del conocido Rap do Silva, que contaba la historia de un trabajador brasileño cuya identidad recién se revelaba al final: era el propio Lula.

La estrategia también exigió que el propio presidente modificara algunas de sus prácticas de comunicación. Incorporó contenidos grabados con teléfonos celulares, videos de circulación rápida y formatos más cercanos al consumo habitual de las plataformas digitales.
2. Convertir el legado de gobierno en una promesa de futuro
El segundo movimiento partió de una dificultad que el equipo identificó durante la campaña: los logros de las administraciones anteriores de Lula ya no garantizaban, por sí solos, el acompañamiento de los electores.
La respuesta fue utilizar aquellas experiencias como respaldo para nuevas propuestas. La ampliación de beneficios tributarios, las políticas laborales y los programas sociales comenzaron a presentarse no solo como resultados de gestión, sino también como antecedentes de lo que podría ocurrir durante un cuarto mandato.
En ese contexto, la campaña puso el foco sobre la exención del Impuesto a la Renta para quienes percibieran hasta 5.000 reales mensuales, las iniciativas para reducir la jornada laboral y la prohibición de las apuestas online.
También incorporó nuevas promesas, como la ampliación del programa Farmacia Popular para incluir consultas y estudios médicos, y la extensión de Pé-de-Meia, una política de incentivos económicos para estudiantes.
La intención era mostrar que Lula todavía tenía una agenda de transformaciones por delante. El pasado dejaba de ser el argumento principal y pasaba a funcionar como una garantía de cumplimiento.
3. Sacar la discusión del terreno de Bolsonaro y llevarla al bolsillo
Uno de los movimientos más relevantes fue la decisión de disputar el control de la agenda pública. Según explicaron desde Nordx, buena parte del debate político se encontraba dominado por cuestiones institucionales y judiciales que favorecían la narrativa del bolsonarismo. Las controversias alrededor del Supremo Tribunal Federal, las discusiones sobre una eventual amnistía y las denuncias de censura ocupaban un lugar central en el discurso opositor.
La campaña petista intentó desplazar ese enfrentamiento hacia problemas más cercanos a la vida cotidiana de los brasileños: el salario, el endeudamiento, las condiciones de trabajo y la situación económica de las familias.
La prohibición de las apuestas online se convirtió en uno de los principales instrumentos de aquella estrategia. La medida alcanzó un 78% de respaldo, incluido el 70% de quienes manifestaban su intención de votar por Flávio Bolsonaro.
4. Transformar las promesas en medidas concretas antes de la elección
El cuarto frente estuvo estrechamente relacionado con el anterior, pero tenía una particularidad: Lula no era un candidato opositor, sino el presidente en ejercicio. Esa condición le permitía acompañar determinadas propuestas electorales con decisiones efectivas de gobierno.
El 25 de septiembre, el mandatario firmó la medida provisoria que prohibió las apuestas deportivas y los casinos online. El 6 de octubre, dos días después de la primera vuelta, las plataformas que operaban legalmente dejaron de funcionar en Brasil.
La agenda continuó con la reforma laboral destinada a terminar con el régimen conocido como 6×1, que permite trabajar seis días y descansar uno. La iniciativa fue aprobada por el Congreso y promulgada a mediados de octubre.
Finalmente, el 21 de octubre, cuatro días antes del balotaje, Lula sancionó el programa Prospera MEI, destinado a ampliar beneficios y mejorar las condiciones financieras de pequeños emprendedores.
5. Exponer los antecedentes políticos de Flávio Bolsonaro
El quinto movimiento estuvo dirigido directamente contra el adversario. Sin embargo, según la reconstrucción de los estrategas, la intención no era aumentar el volumen de las descalificaciones, sino concentrarse en episodios concretos de su trayectoria política.
La campaña recuperó las investigaciones por presuntas irregularidades en el manejo de recursos de su antiguo despacho legislativo, las controversias vinculadas con el Banco Master y sus antecedentes como dirigente político desde una edad temprana.
También hizo referencia al homenaje que Bolsonaro había realizado a Adriano da Nóbrega, un exintegrante de la Policía Militar de Río de Janeiro vinculado con organizaciones criminales y acusado de homicidio.
Otro de los ejes estuvo relacionado con su imagen entre el electorado femenino. Las piezas de campaña recuperaron declaraciones de Michelle Bolsonaro sobre conflictos familiares y episodios de presunto maltrato, cuestionamientos que Flávio rechazó.
6. Una campaña «figital»: convertir las redes sociales en movilización callejera
El sexto movimiento fue una de las principales apuestas de la agencia: integrar la comunicación digital con la militancia territorial. Nordx utilizó el concepto figital, una combinación de acciones físicas y digitales, para describir una estrategia que buscaba evitar que las redes sociales funcionaran como un universo separado de la campaña tradicional.
Los números difundidos por el equipo muestran la magnitud de esa operación. Durante la campaña, las publicaciones vinculadas con Lula acumularon 111 millones de interacciones, frente a los 31 millones registrados por Flávio Bolsonaro. La diferencia resultaba especialmente significativa porque ambos espacios habían comenzado la segunda vuelta con niveles de interacción relativamente similares, según las mediciones de la agencia.
7. La última misión: conseguir que los electores fueran a votar
El último movimiento estuvo concentrado en la participación electoral. Lula necesitaba movilizar a quienes no habían concurrido a votar en la primera vuelta. La estrategia incluyó un despliegue de contenidos durante las horas previas al balotaje, con una transmisión especial denominada Live de la Remontada, que permaneció 24 horas al aire desde la finalización del debate de Globo hasta la víspera de la elección.
Según las estadísticas presentadas por la agencia, la transmisión acumuló 21,7 millones de reproducciones y alcanzó un pico de 773.000 espectadores simultáneos. El objetivo era mantener activa la conversación pública y transformar el acompañamiento de los simpatizantes en participación efectiva.
Los resultados oficiales mostraron una reducción de la abstención del 21,08% en la primera vuelta al 19,22% en el balotaje. Fue uno de los niveles más bajos de ausentismo registrados en las últimas décadas para una elección presidencial brasileña. La mayor participación coincidió con una expansión territorial del voto petista. Lula consiguió revertir los resultados en 213 municipios de 18 estados, de los cuales 76 pertenecen a Minas Gerais. En San Pablo, además, sumó más de 2,1 millones de votos respecto de la primera vuelta.
Las lecciones para el peronismo
El kirchnerismo duro fue la facción del PJ que más se entusiasmó con el triunfo de Lula. El paralelismo se cuenta solo: un dirigente popular, con tres pasos por el Ejecutivo, condenado, detenido y liberado, que con 80 años (CFK tiene 73) se presentaba frente a un candidato de derecha logrando un triunfo histórico. Pero hay matices. Y Rafael Marroquim, uno de los estrategas de Nordx, no los pasa por alto y lleva cautela cuando Infobae le consulta sobre si una buena campaña digital alcanza para ganar.
“Hay que ponerle relleno a la empanada”, sintetiza. Y agrega: “Antes de las estrategias de movilización hay que poner un engranaje en marcha”. El mensaje va dirigido a la atomización del peronismo y a la falta de un líder claro. “Es muy difícil que se vuelva a ver un liderazgo como el de Lula en mil años”, ejemplifica, contundente, Marroquim.

A favor de la oposición, el estratega relativiza la importancia del tiempo en una campaña y revalida el rol histórico del peronismo: “Sabe dar sorpresas y entender a la opinión pública. El tiempo corto de campaña le hizo bien a Lula para la segunda vuelta. No es cuestión de tiempo sino de la urgencia y que el candidato sepa qué hacer con el tiempo”.
¿Y no hay nada de lo ocurrido con Lula que pueda beneficiar a Milei? Para empezar, ser oficialismo. Y, aunque mermó, el ecosistema libertario entiende mejor el mundo de las redes que el peronismo. El problema, cree Marroquim, son las propuestas del Presidente. De hecho, en Brasil usaron a favor de Lula el emparentamiento entre Milei y Bolsonaro. Los recortes, la motosierra y el futuro de los jubilados estuvieron muy presentes en la campaña.
A la espera de una decisión del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que no es vinculante y no obliga a la justicia argentina a acatar nada, Cristina Kirchner fogoneará una candidatura para 2027 y lo ocurrido con Lula será un anclaje vital. En la misma vereda, pero enfrentados, espera Axel Kicillof, quien también toma nota.
Con el grupo de WhatsApp no alcanza, sin el grupo no se puede.
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POLITICA
La desconfianza entre Milei y Bullrich, la advertencia del FMI al Gobierno y el temor de Trump al efecto Brasil

Javier Milei atravesó una semana de negación. Tema del que no se habla, no existe. Tal vez por eso, no reconoció públicamente el triunfo de Lula da Silva. Nunca lo hará: el Gobierno solo tomó nota de ese resultado. Pero, en simultáneo, el primer mandatario tejía otra historia, plagada de intrigas: la exitosa operación para sacar de Brasil a Flávio Bolsonaro, quien terminó en los Estados Unidos.
Lula es presidente por cuarta vez. El exlíder obrero entró en la historia grande de su país: aún cuando se discrepe con sus medidas de gobierno, demostró que es un sagaz animal político. Batió varios récords: dio vuelta la derrota de la primera vuelta y alcanzó los cuatro mandatos. Ningún líder en un sistema presidencial y verdaderamente democrático lo había logrado, salvo Franklin D. Roosevelt, que gobernó los Estados Unidos entre 1932 y 1944.
Lula, Bolsonaro, Trump y Massa
Hay que mirar de cerca las elecciones de Brasil para extraer algunas conclusiones.
La primera cuestión es por qué perdió Bolsonaro. En la primera vuelta, sus candidatos de derecha ganaron diez de los quince estados más grandes. Ese resultado parece haberlos conformado: dejaron de preocuparse por hacerle campaña y lo dejaron librado a su suerte.
Del otro lado, Lula logró imponerse por varios factores: el acertado uso de las redes, la reducción de dos puntos en la abstención y la recuperación de muchos votantes que en la primera vuelta habían elegido a Bolsonaro. Además, sus candidatos superaban ampliamente las filas del PT.
Sergio Massa, que muy probablemente sea candidato en 2027, dice que “Lula tuvo la inteligencia de armar un liderazgo comprensivo, no hegemónico”. El renovador siempre sostuvo que Lula sería el vencedor, incluso cuando perdió la primera vuelta. Es conocida la relación que el extitular de Economía tiene con Fernando Haddad, exministro de Hacienda de Brasil. Además, cuando Massa fue candidato presidencial en 2023, los equipos de campaña del brasileño estuvieron en Buenos Aires para asesorarlo. El último domingo, Sebastián Galmarini, Cecilia Moreau y Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador, estuvieron en el búnker de Lula.
“En la primera vuelta, Bolsonaro y sus candidatos a gobernador ganaron 10 de los 15 distritos. Esos gobernadores dejaron de empujar en la segunda vuelta y esos votos fueron para Lula. Pero, además, Lula conformó una coalición que excedía al propio PT e incorporó dirigentes de centroderecha y aliados territoriales con posiciones diferentes. Mantuvo unidos a todos esos sectores en el respeto de las diferencias”, dice el ex candidato de 2023.
El mensaje para el kirchnerismo y para el peronismo es claro: los K tienen que estar adentro, pero la coalición debe incluir peronistas, radicales y gobernadores de centro.
En el plano electoral, Cristina recibió un mazazo. El Comité de Descolonización de Naciones Unidas dejó trascender que la revisión de su caso puede demorar meses e incluso varios años. Cristina no es una perseguida: es una condenada sin chances de participar. Ella se ve reflejada en Lula, pero el presidente de Brasil nunca tuvo acusaciones como las de Vialidad, Cuadernos, Hotesur y Los Sauces. Axel Kicillof, por su parte, reunió a intendentes y desafió al peronismo a competir. No acepta el dedo de Cristina.
A diferencia de Milei, el presidente norteamericano, Donald Trump, sí felicitó a Lula, aunque con su peculiar estilo. Criticó el proceso electoral porque le pareció amañado, pero le dejó abierta una puerta cuando el lunes dijo: “Me gusta Lula, me llevo muy bien con él”. Y el jueves, cuando Bolsonaro arribó a Miami, agregó sobre el exmandatario brasileño: “Le dimos un salvoconducto para entrar al país, así que veremos, pero no me involucraré”.
Trump es un negociador y presiona, pero nunca clausura una puerta. Reconoce a Bolsonaro como un líder de la derecha, pero nunca lo admitirá como un presidente que vive en el exilio. Para Trump, el presidente legítimo es Lula.
Elecciones en EE.UU.: los demócratas arriba
Trump, además, ahora tiene otras preocupaciones más acuciantes: el martes enfrenta las elecciones de medio término y sus candidatos no son los favoritos. Se renueva toda la integración de la Cámara de Representantes, que cuenta con 435 miembros; 35 de los 100 escaños del Senado y 36 gobernaciones.
Las encuestas vaticinan un amplio triunfo demócrata en la Cámara baja y uno bastante más ajustado en el Senado. Actualmente, los republicanos tienen apenas cinco representantes más que los demócratas, por lo que a estos les alcanza con una ganancia neta de tres bancas para hacerse con el control. En el Senado, hoy los republicanos tienen 53 escaños y los demócratas, 47. Allí, los demócratas necesitan conservar todos los que tienen y ganar cuatro bancas más.
Pero la elección de gobernadores tiene otra particular significación, porque los 36 estados sometidos a contienda electoral representan más de la mitad de toda la Unión. Los demócratas pueden hacerse con la mayoría de las gobernaciones por primera vez desde 2010. Y la atención estará puesta en Texas, donde el demócrata James Talarico es una figura ascendente y encabeza las preferencias.
El mundo surfea la ola azul conservadora. Brasil fue la excepción. ¿Empezará Estados Unidos a recorrer el camino inverso?
Bolsonaro huyó, no se profugó
Pero volvamos a Brasil. En toda la trama de la huida de Bolsonaro hubo un factor que no puede soslayarse. El juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes apuró una decisión en su contra, ordenó retirarle el pasaporte y le dio al excandidato de derecha el argumento que necesitaba para decir que es un perseguido político. Ya en suelo americano, Bolsonaro intentó decir que era el verdadero presidente de Brasil porque le habían robado la elección. Pero el gobierno de Trump no se lo permitió, porque el resultado electoral resultó incuestionable.
Es fácil juzgar a Bolsonaro: si aceptó ser candidato presidencial, también debería respetar a la Justicia y quedarse en su país para aclarar las denuncias en su contra. Pero también era imaginable que buscaría salir de Brasil. Algo que les viene bien a todos: a Lula, para descalificarlo; al propio excandidato, para victimizarse y decir que es un perseguido; y a la misma derecha, para tener el campo libre y buscar un nuevo líder que intente conservar un electorado de 60 millones de votantes. Tarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, y la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, ya se anotaron en la carrera.
También era previsible que Flávio utilizaría un aeropuerto argentino para partir hacia los Estados Unidos. Para eso, los agentes de inteligencia urdieron un perfecto operativo de distracción y Milei designó a su hombre de mayor confianza, Santiago Caputo, para que colaborara con la DEA. Si los Estados Unidos habían extraído a Maduro de Venezuela, menos problemas iban a tener para hacerlo desde un país amigo como la Argentina.
Ahora, la jueza federal María Eugenia Capuchetti abrió una investigación. Si no hubo orden de captura de Interpol, no hubo delito. La causa puede ser un intento de hacer arqueología judicial, pero raramente llegue a alguna conclusión útil.
También era fácil entrever que Milei y Trump estarían en sintonía. Lo que todavía no resulta claro es cuánto impactará en la relación bilateral. Lo dirá el tiempo. La relación con la Argentina está reducida al nivel de encargado de negocios. ¿Puede resentirse aún más?
El problema no está en que Milei haya ayudado a Bolsonaro a salir rumbo a Estados Unidos, sino en que desaproveche el potencial económico que representa Brasil.
El año pasado, el comercio bilateral entre Brasil y los Estados Unidos superó los 110.000 millones de dólares, casi cuatro veces más que el de Brasil con la Argentina. Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, después de China, país con el que mantiene un intercambio bilateral de 157.000 millones de dólares.
Un deterioro de las relaciones políticas de la Argentina con Brasil puede influir negativamente en materia política. En lo económico, con Lula como presidente, Milei tendrá más obstáculos para intentar liberar el Mercosur. Pero los volúmenes de intercambio bilateral dependerán de la depreciación de las monedas y de si las decisiones de política económica que toma Lula recortan el gasto y enfrían aún más su economía.
Nunca hay que olvidar que el PBI de Brasil es 3,5 veces más grande que el de la Argentina y que el FMI ubicó a ese país como la décima economía mundial. El secretario de Coordinación Económica, Pablo Lavigne, ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil. ¿Acaso podría ser distinto?
Milei tiene un piso alto
Mientras tanto, ¿cómo está el escenario electoral local? Aun en su peor momento, parece tener un piso del 35%.
La última encuesta de Cristian Buttier revela que el 57,5% de los votantes prefiere un cambio en 2027, mientras que el 33,8% lo sigue eligiendo al Presidente. Pero tampoco acepta cualquier cambio, porque Milei le ganaría a Axel Kicillof por diez puntos y, en un balotaje, por tres puntos (esto último está dentro del margen de error).
En una hipotética primera vuelta, Patricia Bullrich queda muy relegada, con el 8,5%, pero mejora mucho si pasa a una segunda vuelta: le sacaría a Kicillof una ventaja de siete puntos, el doble de la que obtendría Milei. Hay encuestas, sin embargo, que ubican a Patricia en un punto de partida muy superior.
Otra encuesta, de Proyección Consultores, de Zunino, le asigna a Milei un 37% de intención de voto.
En otras palabras, Milei, aun en las malas, sigue siendo una opción muy competitiva, pues todas las encuestas lo ubican en un piso del 35%. Patricia puede sumarle mucho, pero también desafiarlo. Algunos gobernadores dicen off the record que la suspensión de las PASO no avanza porque Patricia no la apoya.
Y ella, una vez más, aprovechó para diferenciarse de Milei. Hace una semana, cuando el Presidente dijo que los periodistas debían ser quemados en la hoguera, ella sostuvo que “cruzó un límite”. El miércoles, sobre Lula y la reticencia de Milei a reconocerlo, disparó que lo que “la gente decida en las urnas es su voluntad y se respeta”.
El FMI pide reactivar; CABA se frena
Ya no es solo una parte del Gabinete la que le reclama a Milei reactivar la economía. Ahora también lo hizo el FMI.
El organismo lo planteó hace dos semanas, cuando presentó el Informe de Perspectivas de la Economía Mundial. En los párrafos dedicados a la Argentina expresó su preocupación por la disparidad del crecimiento. Anteayer, volvió a insistir: pidió que el Gobierno tome medidas activas para “impulsar” la economía y “respaldar la demanda interna”, en momentos en que el país está por entrar en recesión técnica.
El FMI temería que Milei, que hizo una buena macroeconomía y paga puntualmente sus compromisos con el organismo, no consiga renovar otro mandato.
Naturalmente, la economía muestra un fuerte dinamismo en provincias como Neuquén y Catamarca —Raúl Jalil recibió a Milei esta semana y asegura que la recaudación aumenta—, además de otras jurisdicciones del sur. Pero hay datos que demuestran que la Argentina marcha a dos velocidades.
Uno de ellos es contundente: en la Ciudad de Buenos Aires, la recaudación impositiva cayó un 10%, un indicador que refleja el freno del comercio y el consumo.
Por último, está la inflación. Las consultoras estiman que el índice de octubre habría cerrado entre el 1,8% y el 2%. Otro dato para tener en cuenta: el rubro alimentos estuvo muy picante y registró numerosas subas.
Todo esto ocurre en un contexto que no es el mejor: el segundo trimestre cerró en recesión y los salarios apenas le ganan a la inflación en términos desestacionalizados, pero siguen atrasados.
Ajustar fue difícil; reactivar puede serlo todavía más. Y quizá los efectos de esas medidas no se sientan hasta entrado el 2027.
Javier Milei, Lula Da Silva, Donald Trump
POLITICA
El Gobierno encara una semana determinante para reorganizarse y aplacar internas antes de la llegada del Papa

Después de varios días en los que la Casa Rosada quedó atravesada por la tensión diplomática con Brasil, el operativo que permitió la salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos y las discusiones internas sobre cómo responder a ese escenario, el Gobierno buscará volver a concentrarse en la agenda local, con el objetivo de llegar más ordenado a la visita del papa León XIV y sancionar leyes que considera importantes antes de que finalice el periodo legislativo.
La semana comenzará con el desafío de reactivar las conversaciones dentro del propio oficialismo que quedaron pendientes por la situación internacional y por los roces entre algunos de sus integrantes.
La mesa política, que habitualmente se reúne los martes en la Casa Rosada, no tuvo encuentro esta semana que pasó y podría volver a convocarse ahora para revisar las negociaciones parlamentarias, la estrategia electoral y el vínculo con los aliados.
Si ocurre, sería la primera vez que la secretaria general, Karina Milei, s vuelva a ver personalmente con la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, quien continúa dando señales de autonomía y marcando sus diferencias frente a algunas decisiones del Gobierno.
La senadora nacional comenzó a alimentar las especulaciones sobre una posible candidatura con el video que publicó en sus redes sociales un día después de anticipar la movida con una enigmática foto suya y la frase “Se vienen cositas…”.

Después de eso, durante una entrevista en Infobae en Vivo, la ex ministra de Seguridad afirmó que está preparada para ser Presidente, aunque aclaró que “una tiene que saber esperar su momento”.
Más recientemente, se diferenció de Milei en temas como la política internacional, principalmente en la reacción. ante las elecciones en Brasil y las declaraciones del mandatario contra periodistas.
La dirigente fue una de las pocas referentes libertarias que pidió reconocer la victoria del socialista Lula da Silva, en momentos en los que el Poder Ejecutivo opta por el silencio y la cautela.
Bullrich no estuvo en la última reunión de Gabinete, una ausencia que desde su entorno atribuyeron tanto a una situación personal como al malestar que le generaron algunas actitudes del mandatario, aunque la dirigente no volvió a hablar públicamente.
Aunque en Balcarce 50 decidieron no confrontarla, sus intervenciones ya forman parte del análisis de algunos de los miembros de la mesa política.
El Presidente, por su parte, se mantiene al margen del conflicto y remarca que las opiniones de la senadora son a título personal y que, si bien no comparte todas sus declaraciones, remarca que “los liberales no son manada”, por lo que hay lugar para las discrepancias.
En tanto, Bullrich no piensa romper con el oficialismo, pero mantiene la estrategia de conservar un perfil propio y dejar abierta su proyección hacia 2027, tanto para una eventual candidatura presidencial como para integrar una fórmula junto a Milei.
Mientras la discusión interna crece, el Gobierno sigue sin resolver una de sus principales prioridades legislativas: la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

En el Senado, Bullrich todavía no cuenta con los votos necesarios para avanzar y las conversaciones con los gobernadores continúan sin una definición cerrada, en un contexto en el que la cúpula libertaria no se pone de acuerdo sobre los tiempos para concretar los acuerdos electorales.
Cuando algunos funcionarios reclaman que las alianzas se hagan lo antes posible para garantizar gobernabilidad, cerca de Karina Milei consideran que no es el momento para las concesiones, ya que nada garantiza que luego las provincias retiren el apoyo si el Gobierno comienza a tener complicaciones.
El PRO tampoco terminó de dar garantías sobre el Presupuesto 2027. Si bien varios de sus dirigentes manifestaron disposición a acompañar la ley de leyes, pidieron modificar aspectos tributarios, incorporar reglas de transparencia para las concesiones viales, extender regímenes de promoción industrial y, sobre todo, resolver los fondos de coparticipación pendientes para la Ciudad de Buenos Aires, un viejo reclamo de este espacio.
Entre otros puntos, el macrismo busca prorrogar las normas vinculadas con los regímenes de promoción automotriz y autopartista, para dar previsibilidad a las empresas del sector. A eso sumó una reducción de la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los huevos y sus derivados, del 21% al 10,5%, con el objetivo de equiparar su tratamiento con el de otras proteínas animales.
En el caso de la Ciudad, el PRO reclama que el Presupuesto incluya las transferencias correspondientes al 1,55% de la coparticipación y que contemple el pago de la deuda acumulada desde abril, que asciende a $628.196.960.411, actualizada por inflación hasta septiembre de 2026.
Asimismo, propone incorporar un régimen para combatir la evasión a través de billeteras virtuales, incorporando un artículo que promueve la adhesión de las provincias a mecanismos armonizados de recaudación.
En ese contexto, esta semana debería realizarse el encuentro quincenal que mantienen La Libertad Avanza y el PRO. De la mesa suelen participar, por el lado libertario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Martín y Eduardo “Lule” Menem, mientras que Cristian Ritondo y Fernando de Andreis representan al macrismo.

Hasta el momento, los aliados no habían recibido la invitación formal, aunque las últimas veces la convocatoria llegó incluso horas antes de la cita, que suele ser los jueves.
La necesidad de cerrar acuerdos se volvió más urgente porque el Congreso tendrá una actividad limitada durante los próximos días. Varios diputados y senadores viajarán a Washington para seguir las elecciones de medio término en los Estados Unidos, un proceso que el oficialismo mira con atención por su alineamiento con Donald Trump y por el impacto que podría tener sobre la política interna norteamericana.
La visita de León XIV también condicionará el calendario parlamentario. El Papa llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre y permanecerá hasta el miércoles 11. El lunes 9 será feriado nacional y, según reconocen en el Congreso, no se espera actividad relevante en ninguna de las dos Cámaras durante todos esos días.
El Presupuesto 2027, la reforma política, la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y distintas iniciativas vinculadas con inversiones forman parte de una agenda que el Gobierno pretende llevar al recinto antes de que termine el período ordinario de sesiones, el 30 de noviembre.
Mientras Santilli negocia con gobernadores y legisladores, y Karina Milei trata de organizar la política interna, el Presidente volverá a viajar a España para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid el 4 y 5 de noviembre.
Será su segunda visita a la capital española en pocas semanas y coincidirá con una campaña electoral intensa, ya que España celebrará elecciones generales el 29 de noviembre.
En esta oportunidad, el mandatario volverá a cruzarse con Pedro Sánchez, anfitrión de la cumbre y uno de los dirigentes con los que Milei mantiene una relación más confrontativa. Durante su último viaje, el libertario calificó al jefe del Gobierno español de “ladrón corrupto” y pidió que la derecha lograra desplazar a los socialistas del poder.
Milei se reunió entonces con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de sus principales aliadas en España, pero no tuvo un encuentro presencial con Santiago Abascal. El líder de Vox mantuvo una videollamada con el mandatario argentino, aunque no viajó a Madrid por cuestiones de agenda.
La próxima cumbre será diferente porque tendrá un formato institucional y reunirá a jefes de Estado y de Gobierno de toda Iberoamérica. Milei tendrá que compartir el espacio con Sánchez. La agenda del viaje también se da después de la crisis con Brasil, pero Lula da Silva no viajará y será reemplazado por su canciller, Mauro Vieira.
El regreso del Presidente coincidirá con los últimos preparativos para recibir a León XIV, cuya visita tiene una dimensión política y social que genera expectativa en el Gobierno.
La Iglesia viene manifestando críticas sobre la situación social en el país, en especial por el impacto de la situación económica, la pobreza y las políticas de discapacidad.
En la Casa Rosada esperan que el Pontífice mantenga un mensaje general sobre los conflictos internacionales, la paz, la exclusión y los desafíos de la humanidad, sin cuestionamientos directos a Milei ni referencias puntuales al rumbo económico.
La secretaria general fue quien siguió de cerca los contactos con el Vaticano y apuesta a que la visita contribuya a descomprimir parte de la tensión política doméstica.
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Mientras el Gobierno busca contener las tensiones internas, Patricia Bullrich relativiza el mensaje de Martín Menem sobre 2027

Patricia Bullrich relativiza las declaraciones de Martín Menem sobre la candidatura presidencial de Javier Milei para 2027, mientras el Gobierno busca contener las tensiones internas y ordenar el armado electoral de La Libertad Avanza. La definición del presidente de la Cámara de Diputados, respaldada públicamente por el mandatario, se produjo después de que la senadora dejara abiertas sus aspiraciones políticas y marcara diferencias con distintas decisiones del Ejecutivo.
En el entorno de Bullrich consideran que Menem se limitó a ratificar la posición de la conducción partidaria y descartan interpretar sus declaraciones como una provocación destinada a forzar una definición electoral. Cerca de la senadora sostienen que el respaldo a la reelección de Milei no impide la convivencia de distintas aspiraciones dentro del oficialismo y remarcan que “la democracia es la base de cualquier coalición política”.
Menem aseguró durante un encuentro con integrantes de la Fundación Universitaria del Río de la Plata que no existen dos candidatos presidenciales dentro de La Libertad Avanza. El titular de Diputados sostuvo que el único postulante del espacio es Milei y destacó su liderazgo político. El mensaje fue amplificado por sectores vinculados con Karina Milei y posteriormente compartido por el propio Presidente, que respaldó así la definición.
En el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia aseguran que las declaraciones de Menem no representan un cambio de estrategia. Sostienen que la candidatura de Milei está fuera de discusión y que no existe margen para proyectos presidenciales alternativos dentro del partido. La conducción libertaria también observa con incomodidad las últimas intervenciones de Bullrich y busca evitar que se profundicen las diferencias durante los preparativos de la campaña.
El malestar se concentra principalmente en las posiciones públicas que la jefa del bloque oficialista en el Senado viene expresando sobre la estrategia económica, la relación con los aliados y distintas decisiones políticas. En Balcarce 50 consideran que sus declaraciones comenzaron a generar un desgaste innecesario y cuestionan que las diferencias se acumulen mientras La Libertad Avanza busca ordenar su estructura para las elecciones del próximo año.
Las críticas también alcanzan al sector que responde a Santiago Caputo, donde cuestionaron que Bullrich reconociera el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil, a diferencia de Milei, que evitó felicitar al mandatario reelecto. En ese espacio consideran que la senadora conserva un papel importante dentro del oficialismo, pero advierten que sus diferenciaciones públicas no deberían convertirse en una constante. La posición coincide con la de la conducción partidaria en la necesidad de evitar nuevas disputas.
A pesar del malestar, en el Gobierno descartan avanzar hacia una ruptura con Bullrich y mantienen la decisión de no responder públicamente a sus cuestionamientos. En la Casa Rosada reconocen que conserva un capital político propio y una capacidad de interlocución que excede a La Libertad Avanza. También consideran que un enfrentamiento abierto tendría consecuencias sobre la negociación legislativa y la construcción de alianzas para 2027.
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