POLITICA
El Gobierno encara una semana determinante para reorganizarse y aplacar internas antes de la llegada del Papa

Después de varios días en los que la Casa Rosada quedó atravesada por la tensión diplomática con Brasil, el operativo que permitió la salida de Flávio Bolsonaro hacia los Estados Unidos y las discusiones internas sobre cómo responder a ese escenario, el Gobierno buscará volver a concentrarse en la agenda local, con el objetivo de llegar más ordenado a la visita del papa León XIV y sancionar leyes que considera importantes antes de que finalice el periodo legislativo.
La semana comenzará con el desafío de reactivar las conversaciones dentro del propio oficialismo que quedaron pendientes por la situación internacional y por los roces entre algunos de sus integrantes.
La mesa política, que habitualmente se reúne los martes en la Casa Rosada, no tuvo encuentro esta semana que pasó y podría volver a convocarse ahora para revisar las negociaciones parlamentarias, la estrategia electoral y el vínculo con los aliados.
Si ocurre, sería la primera vez que la secretaria general, Karina Milei, s vuelva a ver personalmente con la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, quien continúa dando señales de autonomía y marcando sus diferencias frente a algunas decisiones del Gobierno.
La senadora nacional comenzó a alimentar las especulaciones sobre una posible candidatura con el video que publicó en sus redes sociales un día después de anticipar la movida con una enigmática foto suya y la frase “Se vienen cositas…”.

Después de eso, durante una entrevista en Infobae en Vivo, la ex ministra de Seguridad afirmó que está preparada para ser Presidente, aunque aclaró que “una tiene que saber esperar su momento”.
Más recientemente, se diferenció de Milei en temas como la política internacional, principalmente en la reacción. ante las elecciones en Brasil y las declaraciones del mandatario contra periodistas.
La dirigente fue una de las pocas referentes libertarias que pidió reconocer la victoria del socialista Lula da Silva, en momentos en los que el Poder Ejecutivo opta por el silencio y la cautela.
Bullrich no estuvo en la última reunión de Gabinete, una ausencia que desde su entorno atribuyeron tanto a una situación personal como al malestar que le generaron algunas actitudes del mandatario, aunque la dirigente no volvió a hablar públicamente.
Aunque en Balcarce 50 decidieron no confrontarla, sus intervenciones ya forman parte del análisis de algunos de los miembros de la mesa política.
El Presidente, por su parte, se mantiene al margen del conflicto y remarca que las opiniones de la senadora son a título personal y que, si bien no comparte todas sus declaraciones, remarca que “los liberales no son manada”, por lo que hay lugar para las discrepancias.
En tanto, Bullrich no piensa romper con el oficialismo, pero mantiene la estrategia de conservar un perfil propio y dejar abierta su proyección hacia 2027, tanto para una eventual candidatura presidencial como para integrar una fórmula junto a Milei.
Mientras la discusión interna crece, el Gobierno sigue sin resolver una de sus principales prioridades legislativas: la eliminación o suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

En el Senado, Bullrich todavía no cuenta con los votos necesarios para avanzar y las conversaciones con los gobernadores continúan sin una definición cerrada, en un contexto en el que la cúpula libertaria no se pone de acuerdo sobre los tiempos para concretar los acuerdos electorales.
Cuando algunos funcionarios reclaman que las alianzas se hagan lo antes posible para garantizar gobernabilidad, cerca de Karina Milei consideran que no es el momento para las concesiones, ya que nada garantiza que luego las provincias retiren el apoyo si el Gobierno comienza a tener complicaciones.
El PRO tampoco terminó de dar garantías sobre el Presupuesto 2027. Si bien varios de sus dirigentes manifestaron disposición a acompañar la ley de leyes, pidieron modificar aspectos tributarios, incorporar reglas de transparencia para las concesiones viales, extender regímenes de promoción industrial y, sobre todo, resolver los fondos de coparticipación pendientes para la Ciudad de Buenos Aires, un viejo reclamo de este espacio.
Entre otros puntos, el macrismo busca prorrogar las normas vinculadas con los regímenes de promoción automotriz y autopartista, para dar previsibilidad a las empresas del sector. A eso sumó una reducción de la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los huevos y sus derivados, del 21% al 10,5%, con el objetivo de equiparar su tratamiento con el de otras proteínas animales.
En el caso de la Ciudad, el PRO reclama que el Presupuesto incluya las transferencias correspondientes al 1,55% de la coparticipación y que contemple el pago de la deuda acumulada desde abril, que asciende a $628.196.960.411, actualizada por inflación hasta septiembre de 2026.
Asimismo, propone incorporar un régimen para combatir la evasión a través de billeteras virtuales, incorporando un artículo que promueve la adhesión de las provincias a mecanismos armonizados de recaudación.
En ese contexto, esta semana debería realizarse el encuentro quincenal que mantienen La Libertad Avanza y el PRO. De la mesa suelen participar, por el lado libertario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Martín y Eduardo “Lule” Menem, mientras que Cristian Ritondo y Fernando de Andreis representan al macrismo.

Hasta el momento, los aliados no habían recibido la invitación formal, aunque las últimas veces la convocatoria llegó incluso horas antes de la cita, que suele ser los jueves.
La necesidad de cerrar acuerdos se volvió más urgente porque el Congreso tendrá una actividad limitada durante los próximos días. Varios diputados y senadores viajarán a Washington para seguir las elecciones de medio término en los Estados Unidos, un proceso que el oficialismo mira con atención por su alineamiento con Donald Trump y por el impacto que podría tener sobre la política interna norteamericana.
La visita de León XIV también condicionará el calendario parlamentario. El Papa llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre y permanecerá hasta el miércoles 11. El lunes 9 será feriado nacional y, según reconocen en el Congreso, no se espera actividad relevante en ninguna de las dos Cámaras durante todos esos días.
El Presupuesto 2027, la reforma política, la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y distintas iniciativas vinculadas con inversiones forman parte de una agenda que el Gobierno pretende llevar al recinto antes de que termine el período ordinario de sesiones, el 30 de noviembre.
Mientras Santilli negocia con gobernadores y legisladores, y Karina Milei trata de organizar la política interna, el Presidente volverá a viajar a España para participar de la XXX Cumbre Iberoamericana, que se realizará en Madrid el 4 y 5 de noviembre.
Será su segunda visita a la capital española en pocas semanas y coincidirá con una campaña electoral intensa, ya que España celebrará elecciones generales el 29 de noviembre.
En esta oportunidad, el mandatario volverá a cruzarse con Pedro Sánchez, anfitrión de la cumbre y uno de los dirigentes con los que Milei mantiene una relación más confrontativa. Durante su último viaje, el libertario calificó al jefe del Gobierno español de “ladrón corrupto” y pidió que la derecha lograra desplazar a los socialistas del poder.
Milei se reunió entonces con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de sus principales aliadas en España, pero no tuvo un encuentro presencial con Santiago Abascal. El líder de Vox mantuvo una videollamada con el mandatario argentino, aunque no viajó a Madrid por cuestiones de agenda.
La próxima cumbre será diferente porque tendrá un formato institucional y reunirá a jefes de Estado y de Gobierno de toda Iberoamérica. Milei tendrá que compartir el espacio con Sánchez. La agenda del viaje también se da después de la crisis con Brasil, pero Lula da Silva no viajará y será reemplazado por su canciller, Mauro Vieira.
El regreso del Presidente coincidirá con los últimos preparativos para recibir a León XIV, cuya visita tiene una dimensión política y social que genera expectativa en el Gobierno.
La Iglesia viene manifestando críticas sobre la situación social en el país, en especial por el impacto de la situación económica, la pobreza y las políticas de discapacidad.
En la Casa Rosada esperan que el Pontífice mantenga un mensaje general sobre los conflictos internacionales, la paz, la exclusión y los desafíos de la humanidad, sin cuestionamientos directos a Milei ni referencias puntuales al rumbo económico.
La secretaria general fue quien siguió de cerca los contactos con el Vaticano y apuesta a que la visita contribuya a descomprimir parte de la tensión política doméstica.
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POLITICA
Con críticas al arco político y bajo un fuerte hermetismo, Javier Milei brindó una charla ante estudiantes

El presidente Javier Milei cuestionó en duros términos a la dirigencia política durante una clase magistral ante alumnos de la Universidad Torcuato Di Tella, donde anticipó un libro sobre “la política como moral” y prometió una reducción impositiva si logra gobernar hasta 2031.
Milei sostuvo que una eventual continuidad de su gestión hasta 2031 permitiría devolver USD 500 millones mediante rebajas de impuestos. “¡Vaya que eso es liberarlos!”, exclamó al presentar esa proyección ante los estudiantes.
En esa línea, rechazó además el término “contribuyente” para referirse a quien paga impuestos e insistió en que “los impuestos son un robo”. Adelantó también que, de obtener la reelección, profundizará el proceso de desregulación económica. “No saben lo que se viene el 11 de diciembre de 2027, si reelegimos; hay gente que no va a reconocer más a la Argentina con todo lo que vamos a hacer”, afirmó.
Por otro lado, el mandatario anunció que su próximo libro, que saldrá en noviembre, llevará por eje “la política como moral” y tendrá tres tomos. El tercero reunirá una bitácora de los primeros 30 meses de gobierno en un punteo de 400 hojas, según detalló.

Ante los estudiantes, Milei consideró “raro” dialogar con alguien que no fuera un ministro y dirigió luego sus críticas a los dirigentes políticos, a quienes acusó de priorizar el triunfo electoral por sobre cualquier otro objetivo. “Son capaces de mentir con tal de ganar elecciones, en el fondo lo que están viendo es un ser detestable, ególatra”, sostuvo.
Durante la charla, el Presidente apuntó contra el exministro de Economía Domingo Cavallo, que había calificado de “burrada” el modo en que el Gobierno desarmó el cepo cambiario. “Este impresentable nacionalizó la deuda en 1982, usó a los argentinos para pagar lo que se habían timbeado y le exigió a Erman González hacer el Plan Bonex, así estabiliza cualquiera; nosotros, en cambio, estuvimos remando para limpiar el balance del Banco Central”, señaló Milei.

La actividad estuvo restringida a alumnos de la Universidad Torcuato Di Tella y se desarrolló bajo un operativo que incluyó móviles de la Policía Federal en el acceso, efectivos de Casa Militar en el playón central y controles con escáneres para quienes ingresaban al aula.
El encuentro se realizó en el salón del nuevo taller de diseño, un espacio alargado con varias entradas que se completó a medida que avanzaba el ingreso. Algunos estudiantes llevaron sillas desde otras aulas y otros permanecieron de pie detrás de una cinta dispuesta para mantener despejado un pasillo.
La disertación marcó la reaparición pública del Presidente tras el discurso que había dado en la Fundación Faro.
POLITICA
El costo de una derrota ajena, un operativo que dejó dudas y la interna a tres bandas que bloquea al Gobierno

“Cuando la CIA actúa, nadie se entera”, planteó a Infobae una fuente de Casa Rosada para cuestionar el operativo en redes sociales que destacaba el rol del asesor presidencial, Santiago Caputo, en el despliegue montado para la salida del derrotado Flávio Bolsonaro a Estados Unidos. A casi una semana del triunfo de Luiz Inácio “Lula” da Silva, el presidente Javier Milei sigue sin reconocer la victoria y optó por asumir como propio el costo político de la derrota del referente del Partido Liberal (PL).
Los pasos que tomó el Gobierno a lo largo de la semana sorprendieron a más de uno y generaron varios contrapuntos internos. El episodio más significativo se registró a mitad de semana, cuando, luego del anticipo de este medio y una serie de versiones que movía la propia Casa Rosada, el mayor de los hijos de Jair Bolsonaro huyó con su familia por Puerto Iguazú en un vuelo privado tras la coordinación de Milei y de Donald Trump.
“Al Presidente le chupa un huevo mejorar la relación con Lula. La mirada geopolítica es que en Brasil ganó China y nosotros somos Estados Unidos”, argumentaron desde el entorno del mandatario para justificar sus decisiones. Además, garantizaron que no afectará el vínculo comercial con Brasil que ubican “en niveles históricos”.
Las últimas señales distan de reflejar una buena relación bilateral y en Brasil parecen haberlo percibido. Al cierre de la semana, la Cancillería brasileña convocó a la encargada de negocios de la Argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, tras la salida del país de Bolsonaro. Durante el encuentro, la diplomática aseguró que el dirigente brasileño no tenía pedido de captura, algo que repiten en el Gobierno. Al mismo tiempo, los cancilleres de ambos países, Pablo Quirno y Mauro Vieira, coincidieron en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta.

Sin embargo, la colaboración en la travesía de los Bolsonaro no fue el único episodio que expuso la postura de la Casa Rosada. El lunes siguiente a la remontada histórica de Lula da Silva, Milei evitó referenciar directamente el tema en la reunión de Gabinete que presidió y pese a que se evaluó emitir un comunicado el mismo domingo, el pronunciamiento no llegó ni llegará. El argumento que repiten es que Itamaraty no se expidió en diciembre de 2023, una afirmación que alcanza con contrastar con el mensaje que el propio Lula da Silva todavía conserva en su cuenta de X.
“Es una posición política en la que el Presidente intenta mantener la ideología. Está tratando de sostener banderas para polarizar, pero a varios no nos gusta”, intentó argumentar una fuente de gobierno, con incomodidad. “Ya no tiene mucho sentido seguir con la misma idea”, planteó otro dirigente libertario que transita a diario Casa Rosada.
En la administración libertaria son varios los que creen que Milei asumió buena parte del costo político de la derrota de Bolsonaro, con impacto directo en la imagen del Poder Ejecutivo. El panorama internacional, uno de los terrenos menos adversos para el libertario, se volvió más incierto. Tras la victoria de Benjamín Netanyahu en Israel, en Balcarce 50 siguen de cerca el desempeño del Partido Republicano en las elecciones generales de Estados Unidos del próximo martes.
En sintonía con los antecedentes electorales desfavorables para los oficialismos, una fuente del entorno del libertario da por descontada una derrota republicana en la Cámara de Representantes y no descarta que también pierdan el Senado.
El traspié de Bolsonaro y una potencial derrota de Trump abren un escenario complejo para los aliados regionales de Milei. Si bien los libertarios creen que el impacto de los comicios estadounidenses se hará sentir temporalmente en los mercados, como ocurrió el pasado lunes, se refugian en el argumento de que para las elecciones de 2027 todavía falta mucho tiempo.

Sorpresa y ruidos internos
Una vez más, la primera en alzar la voz públicamente respecto al accionar de la administración libertaria fue la senadora Patricia Bullrich. De manera sutil, la legisladora identificó que Milei fue el único presidente de una región -con fuerte predominio conservador- que evitó pronunciarse y a través de X pidió respetar “la voluntad de la gente en las urnas”. Su ladero, el diputado Damián Arabia profundizó esa postura al señalar que el resultado debe aceptarse, incluso cuando “no es el deseado”.
No obstante, Bullrich no está sola. Son varios los que creen que la inacción de Milei -quien se niega, casi en soledad, a reconocer públicamente los resultados- lo ubica en un escenario de debilidad, aunque el resto prefiere la reserva para expresarlo. “Simplemente no lo entiendo. Es inexplicable”, confesó un alfil violeta ante este medio.
Lo llamativo es que ni el comunicado del Partido Liberal, ni las correcciones del propio Bolsonaro, que se autopercibió presidente por menos de 15 minutos, obligaron al mandatario a revisar su posición. Tampoco que el bolsonarista Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo, admitiera el triunfo de Lula en sintonía con la postura del resto de los partidos conservadores que llamaron a votar al líder de derecha en la segunda vuelta.
“Si no lo admite pone en duda su propia elección”, lo justificaron desde Balcarce 50, donde se niegan a dar el brazo a torcer.

Misión(es) imposible
A mitad de semana, mientras el Gobierno discutía si aceptar asiliar o no a Bolsonaro en el país, un reducido sector de la administración libertaria habilitaba recursos y craneaba el operativo que le permitió a la familia carioca llegar a Estados Unidos.
En Balcarce 50 algunos creen que la jugada expuso a buena parte de la plana de poder, que desconocía los pasos y atribuía las versiones a distintas operaciones de la oposición argentina y brasileña. La única coordinación existente fue entre la administración republicana y la libertaria, pero pocos lo sabían.
Varios aseguran que Milei no tiene el teléfono de Flávio, y sostienen que la comunicación directa con la familia la ejerce a través del exdiputado Eduardo Bolsonaro, ya asilado en territorio norteamericano, con quien tiende a chatear seguido.
Mientras se cocinaban los pasos del operativo, en medio de un intenso hermetismo, un importante funcionario repetía durante la tarde del martes que Bolsonaro estaba en territorio estadounidense y que había pasado por Paraguay. Esa versión quedó completamente desestimada algunas horas más tarde, cuando, de madrugada, la cuenta oficial de X de Migraciones confirmó la colaboración y el paso “legal” de la familia por Misiones.

Varios integrantes del Ejecutivo, entre ellos ministros clave, se enteraron casi sobre la marcha y algunos otros, por los medios de comunicación. “Me enteré al día siguiente por el diario”, confesó un integrante del Gabinete ante este medio.
Aunque se pensó en una comunicación adicional, se evitó extender el tema que generó ruidos internos y una danza de versiones e intento de justificación. La posibilidad de haber quedado afuera del diseño inicial pareció afectar a más de uno. A otros, les molestó la sobreexposición del tema.
“Hay que tener reglas claras. Nos comimos la peli de Peaky Blinders”, se quejaron por los pasillos de Casa Rosada a raíz de la serie de tuits de la militancia digital para destacar el éxito de un operativo atribuido al asesor presidencial. “Parecíamos Brigada Cola”, ironizó otro referente libertario.
Desde el entorno del consultor le bajaron el precio a su rol en el accionar y esgrimieron que las expresiones en las redes surgieron de manera espontánea. “Lo único que se hizo fue autorizar el ingreso y el egreso. Llegó a la frontera e ingresó como cualquier hijo de vecino”, explicaron ante este medio.
La triple interna y la disparidad de diagnósticos
El escenario internacional ocupó una semana clave para el Poder Ejecutivo, que sabe que los tiempos legislativos apremian y que, a medida que pasa el calendario, pierde fuerza la reforma electoral, el Presupuesto 2027 y las normativas previstas para el tramo final del año.
La posibilidad de aplazar una semana más la reunión de mesa política del martes, producto del nuevo viaje de los Milei a España, amenaza con prolongar los debates internos que todavía persisten. La visita del papa León XIV, prevista para la semana próxima, también complica el calendatario de un Poder Ejecutivo que necesita ordenarse de cara al próximo año.

A medida que se achican los plazos, los cruces entre los actores parecen multiplicarse en torno a los distintos temas. Mientras la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, acumula malestar ante cada contrapunto que plantea Bullrich, la senadora, por su parte, se cruzó varias veces con Santiago Caputo -de los que sostienen que no hay que aplicar grandes cambios a los proyectos- por la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Con Milei concentrado en respaldar a sus aliados regionales, desde el karinismo no ocultaban la molestia con Bullrich y no solo evaluaban alternativas para la fórmula de Milei de cara a 2027, sino que uno de sus exponentes, como lo es Martín Menem salió a desmentir la existencia de “dos candidatos a la presidencia de La Libertad Avanza”.
La subtrama abierta se suma a la discusión por los criterios y tiempos a la hora de sentarse a negociar con los gobernadores aliados. Con la menor de los Milei como mediadora, los Caputo y Bullrich insisten en apurar las definiciones, mientras los Menem creen que el oficialismo está en condiciones de establecer sus propios términos en las negociaciones. “Karina está para cerrar, pero cree que tampoco hay que regalarse”, sentenciaron desde su entorno.
Con la reforma electoral como primera parada y los radicales reticentes a acompañar la eliminación de las PASO, pese a los últimos acercamientos, en la mesa política conviven diagnósticos contrapuestos.
Mientras algunos esperan novedades en los próximos días, otros advierten que las diferencias con Alfredo Cornejo (Mendoza), vinculadas a las ambiciones locales de Luis Petri, dificultan el acuerdo y contemplan un nuevo plan electoral para 2027 con las primarias vigentes. Como si lo discutido cada martes quedara sujeto a la interpretación de cada uno de los integrantes de la mesa.
La situación en Brasil y las repercusiones internas de una semana marcada por el giro de la inacción a la colaboración con los Bolsonaro volvieron a exponer las diferencias internas. El Gobierno deberá reordenar su estrategia para avanzar con las reformas antes de que el calendario reduzca el margen de negociación. Borges escribió que “el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río”. La Casa Rosada parece estar más cerca de dejarse llevar por la corriente que de marcar el rumbo.
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La desconfianza entre Milei y Bullrich, la advertencia del FMI al Gobierno y el temor de Trump al efecto Brasil

Javier Milei atravesó una semana de negación. Tema del que no se habla, no existe. Tal vez por eso, no reconoció públicamente el triunfo de Lula da Silva. Nunca lo hará: el Gobierno solo tomó nota de ese resultado. Pero, en simultáneo, el primer mandatario tejía otra historia, plagada de intrigas: la exitosa operación para sacar de Brasil a Flávio Bolsonaro, quien terminó en los Estados Unidos.
Lula es presidente por cuarta vez. El exlíder obrero entró en la historia grande de su país: aún cuando se discrepe con sus medidas de gobierno, demostró que es un sagaz animal político. Batió varios récords: dio vuelta la derrota de la primera vuelta y alcanzó los cuatro mandatos. Ningún líder en un sistema presidencial y verdaderamente democrático lo había logrado, salvo Franklin D. Roosevelt, que gobernó los Estados Unidos entre 1932 y 1944.
Lula, Bolsonaro, Trump y Massa
Hay que mirar de cerca las elecciones de Brasil para extraer algunas conclusiones.
La primera cuestión es por qué perdió Bolsonaro. En la primera vuelta, sus candidatos de derecha ganaron diez de los quince estados más grandes. Ese resultado parece haberlos conformado: dejaron de preocuparse por hacerle campaña y lo dejaron librado a su suerte.
Del otro lado, Lula logró imponerse por varios factores: el acertado uso de las redes, la reducción de dos puntos en la abstención y la recuperación de muchos votantes que en la primera vuelta habían elegido a Bolsonaro. Además, sus candidatos superaban ampliamente las filas del PT.
Sergio Massa, que muy probablemente sea candidato en 2027, dice que “Lula tuvo la inteligencia de armar un liderazgo comprensivo, no hegemónico”. El renovador siempre sostuvo que Lula sería el vencedor, incluso cuando perdió la primera vuelta. Es conocida la relación que el extitular de Economía tiene con Fernando Haddad, exministro de Hacienda de Brasil. Además, cuando Massa fue candidato presidencial en 2023, los equipos de campaña del brasileño estuvieron en Buenos Aires para asesorarlo. El último domingo, Sebastián Galmarini, Cecilia Moreau y Diego Giuliano, presidente del Frente Renovador, estuvieron en el búnker de Lula.
“En la primera vuelta, Bolsonaro y sus candidatos a gobernador ganaron 10 de los 15 distritos. Esos gobernadores dejaron de empujar en la segunda vuelta y esos votos fueron para Lula. Pero, además, Lula conformó una coalición que excedía al propio PT e incorporó dirigentes de centroderecha y aliados territoriales con posiciones diferentes. Mantuvo unidos a todos esos sectores en el respeto de las diferencias”, dice el ex candidato de 2023.
El mensaje para el kirchnerismo y para el peronismo es claro: los K tienen que estar adentro, pero la coalición debe incluir peronistas, radicales y gobernadores de centro.
En el plano electoral, Cristina recibió un mazazo. El Comité de Descolonización de Naciones Unidas dejó trascender que la revisión de su caso puede demorar meses e incluso varios años. Cristina no es una perseguida: es una condenada sin chances de participar. Ella se ve reflejada en Lula, pero el presidente de Brasil nunca tuvo acusaciones como las de Vialidad, Cuadernos, Hotesur y Los Sauces. Axel Kicillof, por su parte, reunió a intendentes y desafió al peronismo a competir. No acepta el dedo de Cristina.
A diferencia de Milei, el presidente norteamericano, Donald Trump, sí felicitó a Lula, aunque con su peculiar estilo. Criticó el proceso electoral porque le pareció amañado, pero le dejó abierta una puerta cuando el lunes dijo: “Me gusta Lula, me llevo muy bien con él”. Y el jueves, cuando Bolsonaro arribó a Miami, agregó sobre el exmandatario brasileño: “Le dimos un salvoconducto para entrar al país, así que veremos, pero no me involucraré”.
Trump es un negociador y presiona, pero nunca clausura una puerta. Reconoce a Bolsonaro como un líder de la derecha, pero nunca lo admitirá como un presidente que vive en el exilio. Para Trump, el presidente legítimo es Lula.
Elecciones en EE.UU.: los demócratas arriba
Trump, además, ahora tiene otras preocupaciones más acuciantes: el martes enfrenta las elecciones de medio término y sus candidatos no son los favoritos. Se renueva toda la integración de la Cámara de Representantes, que cuenta con 435 miembros; 35 de los 100 escaños del Senado y 36 gobernaciones.
Las encuestas vaticinan un amplio triunfo demócrata en la Cámara baja y uno bastante más ajustado en el Senado. Actualmente, los republicanos tienen apenas cinco representantes más que los demócratas, por lo que a estos les alcanza con una ganancia neta de tres bancas para hacerse con el control. En el Senado, hoy los republicanos tienen 53 escaños y los demócratas, 47. Allí, los demócratas necesitan conservar todos los que tienen y ganar cuatro bancas más.
Pero la elección de gobernadores tiene otra particular significación, porque los 36 estados sometidos a contienda electoral representan más de la mitad de toda la Unión. Los demócratas pueden hacerse con la mayoría de las gobernaciones por primera vez desde 2010. Y la atención estará puesta en Texas, donde el demócrata James Talarico es una figura ascendente y encabeza las preferencias.
El mundo surfea la ola azul conservadora. Brasil fue la excepción. ¿Empezará Estados Unidos a recorrer el camino inverso?
Bolsonaro huyó, no se profugó
Pero volvamos a Brasil. En toda la trama de la huida de Bolsonaro hubo un factor que no puede soslayarse. El juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes apuró una decisión en su contra, ordenó retirarle el pasaporte y le dio al excandidato de derecha el argumento que necesitaba para decir que es un perseguido político. Ya en suelo americano, Bolsonaro intentó decir que era el verdadero presidente de Brasil porque le habían robado la elección. Pero el gobierno de Trump no se lo permitió, porque el resultado electoral resultó incuestionable.
Es fácil juzgar a Bolsonaro: si aceptó ser candidato presidencial, también debería respetar a la Justicia y quedarse en su país para aclarar las denuncias en su contra. Pero también era imaginable que buscaría salir de Brasil. Algo que les viene bien a todos: a Lula, para descalificarlo; al propio excandidato, para victimizarse y decir que es un perseguido; y a la misma derecha, para tener el campo libre y buscar un nuevo líder que intente conservar un electorado de 60 millones de votantes. Tarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, y la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle, ya se anotaron en la carrera.
También era previsible que Flávio utilizaría un aeropuerto argentino para partir hacia los Estados Unidos. Para eso, los agentes de inteligencia urdieron un perfecto operativo de distracción y Milei designó a su hombre de mayor confianza, Santiago Caputo, para que colaborara con la DEA. Si los Estados Unidos habían extraído a Maduro de Venezuela, menos problemas iban a tener para hacerlo desde un país amigo como la Argentina.
Ahora, la jueza federal María Eugenia Capuchetti abrió una investigación. Si no hubo orden de captura de Interpol, no hubo delito. La causa puede ser un intento de hacer arqueología judicial, pero raramente llegue a alguna conclusión útil.
También era fácil entrever que Milei y Trump estarían en sintonía. Lo que todavía no resulta claro es cuánto impactará en la relación bilateral. Lo dirá el tiempo. La relación con la Argentina está reducida al nivel de encargado de negocios. ¿Puede resentirse aún más?
El problema no está en que Milei haya ayudado a Bolsonaro a salir rumbo a Estados Unidos, sino en que desaproveche el potencial económico que representa Brasil.
El año pasado, el comercio bilateral entre Brasil y los Estados Unidos superó los 110.000 millones de dólares, casi cuatro veces más que el de Brasil con la Argentina. Estados Unidos es el segundo socio comercial de Brasil, después de China, país con el que mantiene un intercambio bilateral de 157.000 millones de dólares.
Un deterioro de las relaciones políticas de la Argentina con Brasil puede influir negativamente en materia política. En lo económico, con Lula como presidente, Milei tendrá más obstáculos para intentar liberar el Mercosur. Pero los volúmenes de intercambio bilateral dependerán de la depreciación de las monedas y de si las decisiones de política económica que toma Lula recortan el gasto y enfrían aún más su economía.
Nunca hay que olvidar que el PBI de Brasil es 3,5 veces más grande que el de la Argentina y que el FMI ubicó a ese país como la décima economía mundial. El secretario de Coordinación Económica, Pablo Lavigne, ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil. ¿Acaso podría ser distinto?
Milei tiene un piso alto
Mientras tanto, ¿cómo está el escenario electoral local? Aun en su peor momento, parece tener un piso del 35%.
La última encuesta de Cristian Buttier revela que el 57,5% de los votantes prefiere un cambio en 2027, mientras que el 33,8% lo sigue eligiendo al Presidente. Pero tampoco acepta cualquier cambio, porque Milei le ganaría a Axel Kicillof por diez puntos y, en un balotaje, por tres puntos (esto último está dentro del margen de error).
En una hipotética primera vuelta, Patricia Bullrich queda muy relegada, con el 8,5%, pero mejora mucho si pasa a una segunda vuelta: le sacaría a Kicillof una ventaja de siete puntos, el doble de la que obtendría Milei. Hay encuestas, sin embargo, que ubican a Patricia en un punto de partida muy superior.
Otra encuesta, de Proyección Consultores, de Zunino, le asigna a Milei un 37% de intención de voto.
En otras palabras, Milei, aun en las malas, sigue siendo una opción muy competitiva, pues todas las encuestas lo ubican en un piso del 35%. Patricia puede sumarle mucho, pero también desafiarlo. Algunos gobernadores dicen off the record que la suspensión de las PASO no avanza porque Patricia no la apoya.
Y ella, una vez más, aprovechó para diferenciarse de Milei. Hace una semana, cuando el Presidente dijo que los periodistas debían ser quemados en la hoguera, ella sostuvo que “cruzó un límite”. El miércoles, sobre Lula y la reticencia de Milei a reconocerlo, disparó que lo que “la gente decida en las urnas es su voluntad y se respeta”.
El FMI pide reactivar; CABA se frena
Ya no es solo una parte del Gabinete la que le reclama a Milei reactivar la economía. Ahora también lo hizo el FMI.
El organismo lo planteó hace dos semanas, cuando presentó el Informe de Perspectivas de la Economía Mundial. En los párrafos dedicados a la Argentina expresó su preocupación por la disparidad del crecimiento. Anteayer, volvió a insistir: pidió que el Gobierno tome medidas activas para “impulsar” la economía y “respaldar la demanda interna”, en momentos en que el país está por entrar en recesión técnica.
El FMI temería que Milei, que hizo una buena macroeconomía y paga puntualmente sus compromisos con el organismo, no consiga renovar otro mandato.
Naturalmente, la economía muestra un fuerte dinamismo en provincias como Neuquén y Catamarca —Raúl Jalil recibió a Milei esta semana y asegura que la recaudación aumenta—, además de otras jurisdicciones del sur. Pero hay datos que demuestran que la Argentina marcha a dos velocidades.
Uno de ellos es contundente: en la Ciudad de Buenos Aires, la recaudación impositiva cayó un 10%, un indicador que refleja el freno del comercio y el consumo.
Por último, está la inflación. Las consultoras estiman que el índice de octubre habría cerrado entre el 1,8% y el 2%. Otro dato para tener en cuenta: el rubro alimentos estuvo muy picante y registró numerosas subas.
Todo esto ocurre en un contexto que no es el mejor: el segundo trimestre cerró en recesión y los salarios apenas le ganan a la inflación en términos desestacionalizados, pero siguen atrasados.
Ajustar fue difícil; reactivar puede serlo todavía más. Y quizá los efectos de esas medidas no se sientan hasta entrado el 2027.
Javier Milei, Lula Da Silva, Donald Trump

















