POLITICA
Monseñor Braida: “Es importante que el Papa vaya a Don Orione; los más postergados nunca pueden ser la variable de ajuste”

Con un estilo moderado, el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, es una de las voces influyentes en la Iglesia. Desde fines de 2024, está al frente de la estratégica Comisión de Pastoral Social. Bajo su conducción, el órgano de la Conferencia Episcopal Argentina elaboró documentos críticos sobre la gestión de Javier Milei. De hecho, en los últimos meses, alertó sobre los recortes en discapacidad, el récord de morosidad en las familias, el avance de la industria del juego y el intento de flexibilizar los límites a la venta de tierras a extranjeros.
Cuando falta una semana para la visita del papa León XIV, el primer viaje de un pontífice al país desde 1987, en una entrevista con Braida apela a un tono conciliador hacia el Gobierno. No obstante, no suaviza su diagnóstico sobre el contexto social y político: remarca que la Argentina atraviesa una crisis económica y advierte sobre el clima de violencia que emana desde el poder.
-¿Qué significado tiene para la Iglesia la visita de León XIV?
-Es muy importante que el sucesor de Pedro venga a visitar este rebaño y a traernos un mensaje claro, inspirado en el Evangelio, pero que responda a la realidad que vive nuestro país.
-¿Qué se puede esperar del mensaje de León XIV? ¿Tendrá una fuerte carga política?
-Es un país mayoritariamente católico, pero en el que hay realidades que nos escandalizan, como las fuertes diferencias económicas y sociales. Espero que el mensaje del Papa nos aliente a tener mayor compromiso con la realidad que nos toca, para que cada uno pueda vivir con dignidad. Eso requiere la participación de todos.
-¿Con qué contexto social y político se encontrará el Papa? ¿Se topará con una crisis económica, como alertaron varios obispos?
-Sí, hay una crisis económica y, a veces, una crisis de confrontación a nivel dirigencial. Eso es superable. Si cada uno de nosotros pone la mirada en el bien común y en aquellos que están más desprotegidos en la sociedad y nos dejamos interpelar, seguramente se puede llegar a acuerdos. La venida del Papa tiene que tomarnos con un corazón dispuesto a cambiar y renovarnos y, sobre todo, a hacer algo por aquellos que menos tienen. Se requiere una sociedad con más justicia y con mayor compromiso con el prójimo.
-¿Será inevitable que la dirigencia política arrastre al Papa a la grieta y que su mensaje sea interpretado en clave electoral?
-El Papa viene para todos los argentinos. En este tiempo de preparación tenemos que trabajar esa disposición para pensar: viene por mí y me va a dar un mensaje, superando este sectarismo que, cuando se radicaliza, hace mucho daño. Cuando uno quiere sacar provecho para el propio sector, disminuye las posibilidades de crecer.
-La Iglesia dice que León XIV vendrá a unir a los argentinos. ¿Le preocupa que algunos sectores, como rectores de universidades, empresarios o sindicatos, intenten usar su figura para legitimar sus reclamos?
-El Santo Padre sobrevuela estas tensiones y trae un mensaje para todos. A veces hay pensamientos que nos separan, pero hay muchos que nos unen. Hay que poner la mirada en el país. Todos queremos que el país crezca y que el desarrollo sea una posibilidad para todos, especialmente para los más vulnerables. Eso nos saca del centro y nos abre a caminar con otros. Tenemos una chance para soltar toda mezquindad y oportunismo para abrirnos a recibir juntos al Papa.
-El Presidente negó que haya gente que no llega a fin de mes. Después dijo que el país está “mejor que antes” en materia de pobreza. ¿Esa es la realidad social que ve en La Rioja?
-Vemos que hay sectores más postergados. A veces, miramos mucho la realidad urbana, que nos interpela con gente que está pidiendo, que no llega a fin de mes o necesita asistencia, pero quizás el mundo de la ruralidad también está pasando muchas necesidades. Hay pueblos que se van despoblando y escuelas que se van cerrando. Eso ocurre por falta de posibilidades de desarrollo.
-¿Le hizo ruido esa declaración del Presidente sobre la pobreza y la pérdida de poder adquisitivo?
-Más que las declaraciones, hay que mirar la realidad. La dirigencia social y política tiene un rol por su responsabilidad, pero hay que alentar mucho más la participación ciudadana para que entre todos nos sintamos corresponsables para enfrentar las carencias que sufren muchas personas.
-¿Los obispos tienen más diferencias que coincidencias con la gestión de Milei?
-Tenemos la misión de evangelizar y nuestro norte es la doctrina social de la Iglesia. Después nos toca trabajar y dialogar con todos, con el objetivo de que la respuesta llegue al destinatario que más necesita. Por ejemplo, la ley de la discapacidad, que tuvo tantas idas y vueltas, requirió un consenso de todos los sectores.
-¿Están conformes con el acuerdo que se logró en Diputados? Finalmente, el PJ apoyó el proyecto de los libertarios.
—Sí, nuestra tarea fue arrimar voces y criterios para una ley. Después, los diputados y senadores tienen que trabajar y llevar adelante el proyecto. Se dieron pasos importantes que ojalá se puedan replicar en otros ámbitos, como ocurre con el de la ludopatía, que nos preocupa mucho su postergación por el daño que está haciendo al tejido social y a personas concretas.
-¿La decisión de visitar el Cottolengo Don Orione es un mensaje al Gobierno por la política de discapacidad y los recortes en el área?
-Primero, esto es el reflejo del Evangelio. También hay un contexto concreto. La discapacidad pasó por muchas carencias y postergaciones. Cada uno tendrá que recibir el mensaje que el Papa nos quiera dar. El mundo de la vulnerabilidad va a estar representado en el Cottolengo. Que el Papa vaya a ese ámbito concreto, también nos hace ver el tema de los jubilados, la niñez o la salud de mucha gente.
-¿Hubo destrato por parte de Milei a las personas que sufren discapacidad?
-Los más postergados nunca pueden ser una variable de ajuste. Por eso, es importante que el Papa, inspirado por el Evangelio, vaya a este lugar o a la cárcel de Devoto.
-¿Espera que estos gestos del Papa, al visitar sectores vulnerables, generen un cambio en la política oficial de discapacidad?
-Quisiéramos que impacte en todos. En primer lugar, en la Iglesia, dado que necesitamos salir mucho más al encuentro del mundo de la vulnerabilidad. Y ojalá que sensibilice a la persona que tiene mayor poder adquisitivo, al político que tiene la responsabilidad de gobernar o al que tiene que legislar. Hay que trabajar mucho la disponibilidad, para que cada uno se deje cambiar por el mensaje del Papa.
-¿La Iglesia endureció sus críticas al Gobierno desde que se confirmó la visita del Papa?
-Más que endurecer, la Iglesia mantiene el mismo mensaje. Los tiempos de la democracia pasan y esta ley de ludopatía se puede caer en el Senado en noviembre si no se la trata. Hay mucha gente afectada por la ludopatía y las empresas inescrupulosas que ofrecen facilidades para que la gente entre en este mundo y después no pueda salir. Están obrando con la vulnerabilidad humana.
-¿El Gobierno respondió el pedido de la Iglesia para destrabar el tratamiento de la ley de apuestas en línea?
-Quienes tienen responsabilidad de legislar y las riendas de estas empresas deben tomar conciencia del daño que hacen. Coincide con la visita del Papa, pero hay que levantar la voz por los tiempos de la legislación.
-En Brasil, Lula sancionó una ley que pone límites a la industria del juego. En la Argentina, hasta los clubes de fútbol usan publicidad de esas empresas en sus camisetas. ¿La Iglesia pide que se pongan límites?
-Sí, esperamos que haya una regulación y un compromiso de las instituciones. Hay que ponerle un límite a la expansión del juego y trabajar con el que está atrapado.
-¿Por qué no hay instancias de diálogo entre la Iglesia y Milei? Aún no recibió a la conducción del Episcopado.
-Es necesario mayor diálogo con todos los sectores. Quien encabeza la política de un país tiene que hablar con todos, también con la Iglesia.
-¿Le reclaman al Gobierno mayor regulación para frenar la ludopatía?
-Los senadores deben legislar sobre la ludopatía y tienen una responsabilidad como personas y ciudadanos. Hay que aprender a soltar las ideologías para poder estar al servicio de la gente. Si no, vamos a estar siempre luchando por el poder, olvidándonos del servicio para el pueblo.
-Ante el Congreso español, el Papa dijo que “la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”. ¿En la Argentina se instala desde el poder político un clima de agresión y violencia?
-Es un desafío que tenemos. Esto se puede revertir si apostamos a algo distinto. Esperemos que la presencia del Papa sea providencial en este momento para no poner el centro en los discursos duros y agresivos y que haya una apertura al diálogo y al consenso. Tenemos que dialogar para ayudar a que la gente participe más en nuestra democracia y se involucre más poniendo su talento y dones económicos en un mundo más justo.
-¿Qué esperan del encuentro del Papa con el mundo del trabajo en la UCA?
-Elegir el tema del trabajo es muy valioso. Tenemos mucha expectativa. Nos va a dar materia para trabajar más adelante la promoción del trabajo o luchar contra la desocupación.
-¿Qué resultados espera que deje la visita del Papa?
-Esperamos que sea un punto de encuentro de los sectores más diversos. El desafío es recibir todos los mensajes que nos dé y trabajarlos de modo intersectorial.
-¿La Iglesia aún pondera el trabajo de los movimientos piqueteros, que fueron alentados por Francisco?
-Uno de los principios de la doctrina social de la Iglesia es la participación. Cuando uno genera espacios para que la gente participe, siempre es positivo. Los movimientos nacen, buscan soluciones y respuestas.
-¿Hubo dirigentes que usaron el asistencialismo para hacer política? ¿El Papa hablará de la corrupción?
-Como en toda ley humana, puede ser que algunos hayan caído en algo que no está bien. Cada organización debe hacer una autocrítica. Pero no podemos anular un espacio de participación porque algunos cometieron errores. Muchos movimientos sociales han aportado mucho.
-¿León XIV sigue la línea de Francisco?
-León es León, es una persona diferente y quizás tiene otro estilo. Sigue apostando a una Iglesia que dé participación amplia a todos sus miembros y que los aliente a ser protagonistas de un cambio en la sociedad. León profundiza la huella que dejó Francisco y eso es esperanzador.
-¿Qué siente cuando escucha al Presidente insultar a los periodistas o atacar a los que disienten con su proyecto económico?
-Más allá de lo que diga el Presidente, hay que superar todo tipo de agresión y descalificación de toda persona.
-¿Es peligroso que haya hablado de quemar en la hoguera a los que se oponen a su modelo?
-Detrás de todo periodista o trabajador hay una persona. Hay que aprender a mirar con más profundidad. Lo digo por todos. A veces, tenemos la tentación de creer que vamos a estar bien cuando el otro no está. Estamos todos en la misma barca. Cuando el Papa insiste en desarmar las palabras y los gestos, lo dice porque en el mundo hay muchas tensiones y polarizaciones. Todos tenemos que dar un mensaje claro. Si nos unimos, aquel que tenga una mirada adversa respecto del otro tendrá que tomar nota.
-¿En su condición de obispo de La Rioja, en qué medida los gobernadores tienen responsabilidades en las deudas sociales?
-Totalmente. Cada uno tiene su jurisdicción y cada provincia tiene su particularidad. Tiene que haber un diálogo fluido entre la Nación y los gobernadores o municipios. Eso hay que propiciarlo mucho. Esperemos que el mensaje del Papa nos ayude a que cada uno asuma su responsabilidad.
flexibilizar los límites,Matías Moreno,Mariano De Vedia,Conforme a
POLITICA
La recesión pone en jaque los acuerdos de Milei

Un acuerdo político prospera por convicción o por conveniencia. Javier Milei construyó casi de la nada un orden sostenido en su popularidad y el alivio que trajo la baja de la inflación. A su alrededor orbitó una constelación de socios y aliados convencidos de compartir “el rumbo”, un concepto plástico que disimuló disidencias ideológicas y cierta perplejidad ante la conducta del Presidente. En el momento menos indicado, la recesión golpea esa red pragmática que, durante tres años, permitió que existiera algo parecido a un oficialismo.
Patricia Bullrich es el síntoma de una crisis en gestación. Se pegó a Milei después de perder con él, fue el rostro del combate policial a quienes resistían el ajuste, se afilió a La Libertad Avanza (LLA). Hoy, con la economía empantanada, no pierde ocasión de marcar diferencias con el Gobierno y reclamar cambios. Habla con la urgencia de quien ve venir un desastre.
Su pliego de condiciones reprocha la intolerancia de Milei con el periodismo y cualquier forma de disenso, objeta el desprecio a normas básicas de la diplomacia (como abstenerse de participar en campañas de un país extranjero o reconocer la victoria de un antagonista ideológico), exige empatía con los perdedores del modelo, discute la apertura comercial indiscriminada, reivindica el diálogo como consustancial a la política y sugiere repensar el rol del Estado en áreas como la infraestructura. Solo le falta pedir que Milei se peine con gomina y raya al medio.
La rebeldía calculada de Bullrich expone el desorden de la estructura de poder con la que Milei encara su plan de reelección. Mauricio Macri advirtió esta semana que “no se ha avanzado nada” en el acuerdo electoral que negocia desde que Karina Milei se resignó a llamarlo para descongelar una relación marcada por la desconfianza. Las conversaciones con gobernadores “dan todo el tiempo un paso para adelante y dos para atrás”, resume un jefe provincial de peso.
“Los acuerdos políticos sirven para atravesar los momentos de dificultad. Esperamos demasiado para blindarnos cuando todo venía bien. Ahora todo cuesta el doble”, explica un integrante del círculo que define la política libertaria.
Milei se desentiende de esas minucias. Volvió a decir esta semana que él no se encarga de la política sino de la economía, como si su misión fuera aplicar recetas en el vacío sin necesidad de regular las dosis según el contexto. Mantiene el empeño de indultar a Bullrich de pecados por los que encendería hogueras si los cometieran otros.
Pero va acumulando fastidio. En su entorno cuentan que le molestó que la senadora se quejara de las críticas violentas al periodismo en la Fundación Faro, porque la noche del discurso ella lo había saludado con un abrazo y un tuit fervoroso. Todavía menos le gustó que cruzara la línea de reconocer el triunfo de Lula en Brasil cuando había orden de mantenerse en la ambigüedad, en sintonía con Donald Trump.
Martín Menem, gestor político de la hermana presidencial, le envió un recado a Bullrich cuando dijo que en LLA “el único candidato es Milei”. Fue una advertencia, traducen en la Casa Rosada. Una cosa es disentir para mostrar amplitud; otra muy distinta, construir desde dentro un proyecto presidencial alternativo.
Milei por ahora no avala a quienes le sugieren sacar a Bullrich de la jefatura del bloque de senadores de LLA. Sigue convencido de que no hay espacio para aventuras electorales desde el centro hacia la derecha del tablero. “Los argentinos van a tener que elegir entre los populistas y los liberales”, insistió el viernes ante un grupo de estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella. La polarización es la argamasa de un oficialismo hecho de retazos.
Tensión con Macri
Milei minimiza también las quejas de Macri. Los dirigentes del Pro han votado todas las reformas libertarias, pero subsisten como un cuerpo extraño en el ecosistema oficialista. Están condenados a apoyarlo, cree el Presidente, que gobierna rodeado de exmacristas que cambiaron de lealtad.
Las gestiones para un pacto electoral volvieron a encallar. Los libertarios exigen que el Pro acompañe la eliminación o suspensión de las PASO. Los macristas creen que las primarias son el único reaseguro de que el mileísmo cumplirá la promesa de no competir contra los gobernantes locales del partido amarillo. Sobre todo, quieren certezas de que va a respetar la casa matriz del Pro: la Ciudad de Buenos Aires. “Sin las PASO le cedemos la lapicera a Karina”, argumenta un macrista de primera línea.
El juego de Bullrich interpela al Pro y a todos los sectores dialoguistas. Cuando ella empezó con su coqueteo presidencial, instaló una inquietud que circulaba entre los aliados del Gobierno: ¿es factible la reelección con una economía estancada? En estos últimos días la incógnita sumó dramatismo: a un año de las elecciones, ¿está a tiempo Milei de ajustar el plan para recomponer las expectativas sociales y ganar cuatro años más de confianza? En ese terreno germina, aún difusa, la idea de un frente liberal sin Milei.
“No nos vamos a apartar del programa”, repitió el Presidente esta semana. Atribuye a los shocks externos los resultados peores de lo esperado. Todo indica que en las próximas semanas el Indec confirmará la recesión, con dos trimestres de retroceso en la actividad. La inflación sigue amesetada en la zona del 2% mensual.
El ministro Luis Caputo sigue la partitura. Promete que en el segundo trimestre de 2027 empezará a sentirse la recuperación. Hay que pasar el verano, podría decir. Prepara medidas de incentivo dentro del corsé que pone Milei. Y se puso al frente de un reclamo que le llega desde provincias afines: la necesidad de mostrar que el modelo de desarrollo basado en la minería y la energía puede derramar fuera de la región cordillerana.
Esta semana el Ministerio de Economía armó de urgencia una cumbre entre mineras y pymes industriales de todo el país. La disparó un hecho que alarmó al mundillo empresarial: la noticia de que la firma que explota el proyecto minero Vicuña, en San Juan, traerá de China la “ciudad modular” que se levantará frente al yacimiento para albergar a unos 2000 trabajadores. El evento se hizo en Rosario, con el radical Maximiliano Pullaro de anfitrión. Karina Milei viajó para reforzar la convocatoria. La intención fue “popularizar el RIGI”, un régimen tildado por la oposición de proclive al extractivismo y hostil a la producción nacional.
Al ensayo rosarino asistió el jefe de Gabinete, Diego Santilli, preocupado por mostrar sintonía de intereses con los gobernadores que viajaron, como Alfredo Cornejo (Mendoza), Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) o Marcelo Orrego (San Juan).
Son algunos de los que Caputo quisiera ver como integrantes formales de una alianza de gobierno. Presiona para mostrar un bloque unido contra el peronismo porque, cree, eso desinflará la desconfianza de los mercados y facilitará el tránsito hacia el crecimiento. Pero esas conversaciones zozobran en tiempos de estrechez.
El arco de Filoctetes
Los gobernadores que estaban para posar en la foto del mileísmo unido hoy expresan aspiraciones módicas. Le piden a la Casa Rosada un compromiso de no competencia en sus provincias a cambio de apoyo nacional. Los libertarios demandan un pago anticipado con el voto contra las PASO en el Congreso. Pero no les garantizan el fair play electoral: “¿Por qué resignarnos a no ganar provincias en las que somos competitivos?”. Esa lógica hace imposible un pacto con Llaryora porque en Córdoba el mileísmo tiene sus mejores números de todo el país. Complica también alianzas que parecen naturales, como la de Neuquén. Milei viajó este sábado allí a respaldar a la senadora Nadia Márquez, que aspira a competir contra Rolando Figueroa en la tierra de Vaca Muerta. El gesto dio que hablar a gobernadores de todas las latitudes.
Ante los estudiantes de la Di Tella, Milei se describió como el general de una “batalla moral”. Se enredó en los mitos griegos al contar con licencias propias la historia de Filoctetes, el guerrero abandonado en la isla de Lemnos por el olor nauseabundo que desprendía una herida provocada por la mordedura de una serpiente. Cuestionó a Odiseo, uno de los responsables de esa decisión que puso en peligro la campaña de Troya. Lo llamó “Eliseo”, como si fuera un personaje de Francella y no el héroe retratado por Homero y Sófocles. Detalles al margen, usó la historia para repudiar el pragmatismo de Odiseo, que abandona a Filoctetes cuando estorba y vuelve a buscarlo cuando una profecía le advierte que sin su arco y su talento será imposible vencer al enemigo. “Hay que hacer lo que está bien”, aleccionó Milei.
Se presentó otra vez como esclavo de sus valores: prefiere perder a traicionarlos. Es una advertencia para sus potenciales aliados y para los que negocian por él. Que no sueñen con un Milei moderado y consensual. La convicción la aporta él; la conveniencia, que la pongan los demás. Lo suyo es acelerar en las buenas y en las malas.
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POLITICA
Javier Milei inauguró una iglesia evangélica y habló en clave electoral: “No creemos en combatir el populismo con más populismo”

El presidente Javier Milei inauguró este sábado el nuevo templo de una iglesia evangélica en Neuquén y convirtió el acto en una definición contra el populismo de cara a un eventual segundo mandato: sostuvo que su gobierno no buscará responder a esas políticas con nuevas promesas de corto plazo, sino con equilibrio fiscal, respeto por la propiedad y una apelación a los valores judeocristianos.
El presidente participó de la apertura del nuevo auditorio del templo de la Iglesia Bautista Jesús es Rey, conducida por el pastor Hugo Márquez. El espacio, financiado con aportes de la congregación, tiene capacidad para 4.000 personas y fue presentado por Milei como el mayor de la Patagonia.
Milei, quien hizo un discurso cargado de referencias religiosas, afirmó que la obra de la comunidad de fe expresa una forma de organización social que su administración reivindica: una comunidad que crea instituciones sin esperar la intervención estatal. La congregación neuquina también tiene una escuela con 1.700 alumnos y una clínica con 30 especialidades, según destacó durante su discurso.
El mandatario vinculó esa idea con su propuesta política para los próximos años. “Nosotros ya hemos cumplido con nuestras promesas y somos claros a lo que ofrecemos para un segundo mandato. No creemos en soluciones fáciles. No creemos en combatir el populismo con más populismo”, dijo.
“Hoy, desde nuestro gobierno, estamos construyendo un edificio pensado para durar décadas. Estamos sentando las bases para el siglo de oro de la Argentina”, garantizó. Y destacó: “Queremos que el año que viene puedan elegir en paz”. Según su definición, una de las alternativas consiste en profundizar el rumbo de su gobierno; la otra representa “todo aquello que durante el último siglo” llevó al país a perder desarrollo y a acercarse “a la barbarie”.
La ceremonia también tuvo proyección electoral en Neuquén. La senadora nacional de La Libertad Avanza Nadia Márquez, hija del pastor que dirige la iglesia, aparece en la estrategia libertaria para disputar la gobernación en 2027 frente al mandatario provincial Rolando Figueroa, según informó Infobae.
Milei presentó el equilibrio fiscal como una regla moral

El presidente reiteró que su gestión aplica una “moral como política de Estado”, basada en los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. Bajo esa definición, ubicó al equilibrio fiscal como una obligación con las generaciones futuras y con los sectores afectados por la inflación.
Al referirse al gasto público, Milei planteó que el Estado no debe consumir más recursos de los que recauda. “No es justo que el Estado gaste más de lo que recauda y le pase la factura a las siguientes generaciones con deuda o a los más vulnerables con inflación”, afirmó.
El jefe de Estado contrapuso esa posición con la conducta que atribuyó a la dirigencia tradicional. Según su exposición, las promesas de bienestar inmediato derivan en decisiones que deterioran las condiciones económicas y desplazan los costos hacia el futuro.
Para desarrollar esa tesis, recurrió a pasajes bíblicos sobre la tentación y la puerta estrecha. También equiparó las promesas de gratificación inmediata con el funcionamiento de los gobiernos populistas, a los que acusó de utilizar la emisión monetaria para generar una apariencia transitoria de prosperidad.
“Los gobiernos populistas emiten dinero para intentar cumplir con sus promesas imposibles y ganar poder en el proceso”, dijo Milei. A su juicio, esa política puede reducir artificialmente las tasas de interés durante un período breve, pero luego deriva en inflación y en una sociedad concentrada en la supervivencia cotidiana.
El Presidente asoció la inflación con la pérdida de futuro
Milei definió al “infierno” económico como una sociedad sin crédito, industria, comercio ni capacidad de proyectar. En esa descripción, afirmó que el presente se impone sobre el futuro y que la falta de esperanza se vuelve una condición colectiva.
El Presidente vinculó ese diagnóstico con la experiencia argentina antes de su administración. “Es el camino que nos llevó a tener un 70% de niños pobres, una inflación del 200% anual corriendo al uno y medio diario y un nivel de crédito inexistente”, sostuvo.
El mandatario argumentó que la estabilidad y el desarrollo de instituciones reducen la preferencia por el consumo inmediato y permiten invertir, emprender y planificar. Presentó a la libertad económica como el marco para que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida, aun con la posibilidad de fracaso.

Durante la inauguración, Milei afirmó que una sociedad libre no implica ausencia de solidaridad. “Nadie quedará solo, porque una sociedad libre es también una sociedad que ayuda, como ustedes lo hacen cada día”, señaló ante los asistentes.
El acto coincidió con el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes y reunió a referentes de La Libertad Avanza, entre ellos la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem. Figueroa también formó parte de la ceremonia.
Milei cerró su intervención con una nueva referencia religiosa, al comparar su programa de gobierno con la casa construida sobre roca en la parábola de los dos cimientos. “Esa es la Argentina que queremos construir, un país fundado sobre la roca de la justicia, la responsabilidad y el esfuerzo”, afirmó.
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POLITICA
Milei mostró su alegría por la visita del Papa y dijo que ceder en el programa sería conducir a la Argentina “al infierno”

El presidente Javier Milei participó este sábado en la inauguración del nuevo templo evangélico de Jesús es Rey, en Neuquén. Este espacio lo comanda el pastor Hugo Márquez, padre de la senadora nacional libertaria Nadia Márquez, también pastora y presente en el evento.
Tanto la secretaria general, Karina Milei, como el titular de Diputados, Martín Menem, jefes políticos de Márquez, acompañaron a Milei en este segundo acercamiento en lo que va de la semana a sectores evangélicos, a ocho días para la llegada del papa León XIV a la Argentina.
En su discurso, Milei hizo paralelismos constantes entre la economía y la fe. Frente a los evangélicos presentes en el auditorio, celebró la llegada del Papa y remarcó que ceder en el programa económico sería conducir la Argentina “al infierno”. Esto, en medio de las presiones tanto externas como dentro de su propia gestión para que relaje el plan si quiere ser reelecto.
Tras halagar a la familia Márquez por el nuevo templo y por su labor pastoral de “casi 90 años de historia”, Milei planteó que la inauguración llega “en un momento muy especial para la fe” en la Argentina. Así, recordó la llegada del Santo Padre en medio de su acercamiento a los evangélicos.
El lunes, el Presidente y su hermana ya habían aparecido de sorpresa en el Museo de la Casa Rosada para un acto oficial por el Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes (que se celebra en realidad el 31 de octubre, en base a una ley de 2024). Los invitados se impactaron cuando, en plena celebración, entró personal de Casa Militar para informar que los Milei pasarían por ahí. Antes de su llegada, a los asistentes les dieron un sobre para que dejaran sus teléfonos y les ordenaron que no podían ni filmar ni sacarles fotos, según el relato de testigos a .
“En los próximos días tendremos la posibilidad de recibir al Papa, la primera vez que visita la Argentina en casi 40 años”, arengó el Presidente este sábado en su discurso en el templo evangélico y acotó: “Lo esperamos con los brazos abiertos, dichosos de ser bendecidos con su presencia. Un acontecimiento de semejante trascendencia será motivo de inmensa alegría y enriquecimiento espiritual para los argentinos, además de una buena oportunidad para reflexionar sobre los valores judeocristianos que hemos decidido defender”. El auditorio aplaudió.
En la Casa Rosada buscaron bajarle el tono a cualquier tensión con la Iglesia Católica en medio de estas actividades, con el argumento de que esta semana era especial para los evangélicos por conmemorarse su fecha.
Al igual que hizo el lunes, Milei volvió a decir que su gobierno aplica “la moral como política de Estado”, que se basa -según él- en respetar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Bajo esa postura, buscó plantear que su gobierno actúa en base a valores, mientras que vinculó el populismo al infierno y la tentación.
“Este camino es arduo porque es sencillo decirlo pero muy difícil hacerlo. Requiere perseverancia, paciencia y convicción, aún cuando el camino se vuelve cuesta arriba. El equilibrio fiscal es una de las banderas. Estamos comprometidos con bajar impuestos, en la medida que el equilibrio fiscal lo permita”, sostuvo.
“Es sencillo decir que hay que tener las cuentas en orden, pero las presiones para no hacerlo son enormes”, refirió también Milei, en un momento en que hasta funcionarios de su gestión intentan evaluar alternativas que, sin aplicar un “plan platita”, permitan dar un alivio a los sectores golpeados por el ajuste.
“Todos quieren más recursos, una porción mayor de la torta… Usan todos los medios para obtenerla. Lo más sencillo es ceder y venderse como los buenos, pero cualquier alternativa que implique ceder es injusta y destruye la economía. La injusticia es fácil, tentadora, pero conduce a la destrucción”, marcó, en una férrea defensa del programa económico, y destacó: “Lo justo es complejo y requiere aferrarse al mástil de nuestros principios contra viento y marea. Vale la pena hacerlo. El camino de la política tradicional culmina en un desastre, la Biblia lo dice en el libro de Mateo”.
En eso, el Presidente dijo que los políticos tradicionales proponen “soluciones fáciles”, pero recalcó que “el paraíso de un día para otro no existe”.
“Vale la pena analizar por qué tantas veces los seres humanos caemos en las redes del populismo. Debemos preguntarnos por qué el camino que lleva a la perdición es ancho y recorrido por tantos de nosotros. Los humanos anhelamos la inocencia perdida y recuperarla a cualquier precio, queremos de forma genuina volver al paraíso que la transgresión nos robó; de eso se alimentan las políticas más peligrosas del populismo”, analizó.
Dijo, además, que la tasa de interés tiende a disminuir en las sociedades “donde hay paz” y planteó que la emisión masiva de dinero es “muy tentadora” porque “les hace parecer a los hombres que están acercándose al paraíso, cuando en realidad se los está conduciendo al infierno”.
“Los gobiernos populistas emiten para ganar poder”, dijo y siguió: “Los que prometieron el paraíso nos terminaron conduciendo al infierno”.
Siempre en esa línea, el Presidente dijo que los argentinos “conocemos el infierno” porque “lo vivimos con la inflación”, en un proceso económico “que sigue la lógica de la tentación”.
“La política populista toma un anhelo legítimo y lo deforma, imprimiendo papel, decretando subsidios… Y el paraíso siempre termina siendo el mismísimo infierno. ¿Qué es lo más cercano al paraíso? Una sociedad donde hay estabilidad intertemporal, donde el crédito permite trasladar consumo del presente al futuro y viceversa, donde todos pueden innovar, invertir, donde hay comercio libre. Es un mundo donde el proceso de civilización está avanzado para permitir que la libertad se exprese lo mejor posible, también con la posibilidad de fracaso y error. Algunos lograrán más, otros menos, pero todos vivirán vidas dignas», dijo y ahondó: “Elegimos el camino de la moral como política de Estado, que implica esfuerzo, pero vuelve sobre lo que es justo; que nos conduce paso a paso a reconstruir lo más posible el paraíso terrenal que anhelamos”.
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