CHIMENTOS
Mauro Icardi recibió una perimetral tras la denuncia que involucra a su hija y aseguran que podrían detenerlo

Tras el fuerte escándalo por el que Mauro Icardi está acusado de agredir a su hija mayor Francesca Icardi, se conocieron más detalles de cómo avanza la investigación. Fue la conductora de «SQP» , Yanina Latorre quien reveló que el futbolista está dentro del peor de los escenarios. Después de haber recibido una perimetral por la que no podrá acercarse ni contactar a la niña dentro de los próximos 45 años, se supo que podrían haber más accionar judicial.
A través de sus redes sociales, Latorre explicó que la policía solicitó a Icardi los dispositivos de su hija, a lo cual él se negó rotundamente. «La policía se habría apersonado con una orden fiscal y él se habría negado a entregar las pertenencias de Francesca», expresó vía Instagram. De acuerdo con esta versión, el ex de Wanda Nara tendría en su poder tanto la mochila como el teléfono celular y que la menor habría pedido que se los devolviera.
Por otro lado, la conductora aseguró que Mauro niega todas las acusaciones y que el conflicto se habría desencadenado cuando le prohibió a la niña «ir a una juntada». En las últimas horas, Nara además había solicitado una Cámara Gesell para continuar profundizando sobre los hechos y de esta manera, resguardar el bienestar de su hija. «Están evaluando pedir la detención de Icardi», comunicó Latorre, dando a entender que el panorama para el futbolista se vuelve mucho peor.
Eso no fue todo ya que en el último documento que se difundió, se revela que la empresaria acusó a su expareja de posesión de arma de fuego, poniendo en peligro a los menores a su cargo. «Habida cuenta lo manifestado por la Sra. Nara en cuanto Icardi tendría a disposición arma de fuego, también habré de poner ello en conocimiento del Sr. Agente Fiscal de intervención a sus efectos», se puede leer en la resolución judicial.

QUÉ DICE LA RESTRICCIÓN QUE LE IMPUSO LA JUSTICIA A MAURO ICARDI
La Justicia dictó una contundente medida cautelar contra Mauro Icardi luego de la denuncia que presentó Wanda Nara por el presunto episodio de violencia que habría sufrido su hija Francesca. La resolución establece una restricción perimetral y una prohibición absoluta de contacto entre el futbolista y la menor durante 45 días corridos. La decisión fue tomada por el Juzgado de Garantías N° 2 de Tigre, en el marco de una causa por presuntas lesiones leves contemplada bajo la Ley de Violencia Familiar.
Uno de los puntos centrales de la resolución establece que Icardi no podrá acercarse a menos de 100 metros de Francesca. Además, deberá mantener una distancia mínima de 300 metros respecto de su domicilio y de cualquier otro lugar en el que se encuentre la niña. La disposición busca garantizar la protección de la menor mientras avanza la investigación judicial y alcanza todos los espacios en los que pueda estar, no solamente su vivienda habitual.
Pero la restricción no se limita a la distancia física. El futbolista también tiene prohibido comunicarse con su hija por cualquier medio: no podrá llamarla por teléfono, enviarle mensajes, contactarla a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería ni intentar establecer comunicación mediante terceras personas. La resolución advierte que, si incumple alguna de estas disposiciones, podría ser imputado por el delito de desobediencia.
Mauro Icardi, Wanda Nara
CHIMENTOS
Damián Mahler cuenta cómo los Beatles atravesaron su vida: “Es una música que te hace ser quien sos”

Hay una canción de Los Beatles que suena en la casa de Damián Mahler como un juego compartido con su hija. Hay otra, Blackbird, que lo acompaña desde hace años y que todavía lo conmueve por “esa sencillez aparente”. Entre esas dos postales íntimas aparece el corazón de The Beatles Symphonic Fantasy.
En una conversación cruzada por la música, los recuerdos de los discos compactos y la relación con su padre, Damián Mahler habló con Teleshow, sobre por qué los Beatles son mucho más que una banda para él. También anticipó la posibilidad de un futuro homenaje a la obra de su papá, el músico y compositor Ángel Mahler.
Damián Mahler dirige y arregla The Beatles Symphonic Fantasy, espectáculo que llega al Teatro Coliseo el jueves 12 de noviembre, a las 20.30. El músico concibe la propuesta como un recital de rock en el que la orquesta amplifica el repertorio de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, con banda, formación sinfónica y más de dos horas de animaciones.
—¿Cuál es la canción de los Beatles que estás tarareando todo el día?
—Mirá, hay una que es favorita en casa: Hello, Goodbye. Jugamos con mi hija a cambiarle la letra. Dice “you say yes, I say no” y empezamos a cambiar las posibilidades según el humor del momento. Esa es una favorita de la casa.
—¿Y una favorita tuya, más personal, tenés?
—Es medio difícil elegir, pero Blackbird es un tema que siempre me acompaña mucho. Me parece una canción tan simple y profunda a la vez. Hay algo de esa sencillez aparente que me destruye: ese pie marcando el tempo, esa guitarra tan sensible y la letra. Es una obra maestra, como cincuenta más de los Beatles.
—Pensaba en la película I Am Sam, con Sean Penn, que tiene canciones de los Beatles. Mucha gente que quizás no era fanática pudo entender mejor el sentido de las letras y las melodías a través de esa historia…
—Creo que lo que tuvo esa película, que vi de chico, fue que me conmovió mucho sin que yo entendiera en profundidad todo lo que proponía. Después la volví a ver de grande y me destruyó. Salió en 1999, si no me equivoco. Yo tenía 11 años y la vi cerca de su estreno, tal vez en el cine con amigos, porque de chico iba mucho al cine. Esa película refleja algo que parece secundario, pero no lo es: lo que significan los Beatles en la vida de una persona. No son solamente una banda que te gusta. Es una música que te hace ser quien sos. A través de esa música, hay una filosofía, más que una banda a la que uno sigue porque le gusta.
—En tu caso, además, está tu propia mirada como músico. ¿Te da pudor incorporar otros arreglos, otras lecturas y otros colores los temas?
—Lo hacemos constantemente con el profundo respeto que esta música merece. La cuidamos como el tesoro que es e intentamos estar a la altura de lo que más me conmueve de este espectáculo: la consumen personas para quienes los Beatles significan mucho. Para mí, estar a la altura de ese significado y de esa presencia de los Beatles en la vida de quienes nos van a ver es una de las misiones más lindas que nos tocaron con este espectáculo. Vemos padres con hijos, abuelos con nietos; hay mucho cruce de generaciones. Tenemos la posibilidad de darles un momento para atesorar y recordar en familia.
—¿Cuáles fueron los temas que más te costaron recrear o a los que resultó más difícil sumarles esos nuevos colores?
—Toda la música de la primera época, la que es más rock de los años 60, fue la que más me intrigaba. Por un lado, parece más sencilla; por otro, me preguntaba cuál era el rol de la orquesta dentro de esa música. Uno escucha Come Together y en cinco minutos se me ocurren veinte cosas que podría hacer una orquesta dentro de esa canción. Pero tal vez en Love Me Do estaba más limitado en cierto aspecto. Cuando conecté con la potencia y la alegría de esa música, porque era puro gozo y explosión, pensé: “La orquesta tiene que subirse a esto”. A partir de ahí empezó a fluir mucho más fácil.
—Hablás de una primera etapa, ¿cuál sería la otra gran etapa de los Beatles para vos?
—La música de los Beatles tiene por lo menos cuatro etapas, pero para mí hay una división muy marcada entre una música más bailable y la etapa de estudio. A partir de 1966 dejaron de tocar en vivo y empezaron a producir música de estudio, mucho más experimental, con más colores y desarrollo. Por ejemplo, Here Comes the Sun, Something, Come Together, Hey Jude y Lady Madonna forman parte de esa segunda época. En cambio, Love Me Do, Please Please Me, Eight Days a Week, Day Tripper y Help! pertenecen a una primera etapa.
— ¿Te acordás cuál fue el primer tema de los Beatles que escuchaste?
—No me acuerdo del primer tema, pero en casa no se escuchaba mucho a los Beatles, así que los descubrí, entre comillas, solo. Cuando cumplí doce años, mi papá me regaló tres discos compactos, que conservo y tengo conmigo: uno de Kiss, uno de Queen y uno de los Beatles.
—¿Cuál de los Beatles?
—Help!, donde está “Yesterday”. Recuerdo el impacto de escuchar una canción que no tenía nada que ver con lo que venía sucediendo en ese álbum. Pensaba: “Qué raro”. Era una canción con guitarra y cuerdas. La música sinfónica no me resultaba extraña, por supuesto, pero sí esa canción en ese contexto.
—¿Eso fue a que edad?
—A los 12 o 13 años, fue cuando papá me regaló ese disco. Yo escuchaba mucho discos compactos y leía los libritos, las letras, los créditos y todo lo que venía con el álbum. Era una maravilla. Para mí era un plan sentarme a escuchar ese disco que tenía, que me habían regalado o prestado, y sumergirme en el universo que proponía.
—¿Qué va a ver y escuchar el público en el espectáculo?
—Se va a encontrar con una banda de rock y una orquesta. Es un recital de rock con orquesta. No queremos que vengan esperando algo sinfónico dentro de los parámetros más habituales. Es un espectáculo que celebra esta música. Nos conectamos mucho con la idea de un recital de rock, y la orquesta funciona como un potenciador de todo ese material.
—Visual también…
—Claro, hay un desarrollo visual en las pantallas. Son dos horas, o más de dos horas, de animaciones realizadas para el espectáculo por un estudio de animación. Cada canción de los Beatles tiene distintos significados y lecturas. El fanático de los Beatles va a reconocer algunas referencias. En Hey Jude, por ejemplo, se ve el sueño que tuvo McCartney con su madre, que había fallecido, y que lo inspiró a escribir la canción. Todo eso aparece volcado en las pantallas. Es un espectáculo multimedia si se quiere, pensado para que todos los sentidos estén exaltados.
—El show será en el Coliseo y después seguirá su recorrido…
— Sí. La semana pasada estuvimos en Kuwait, por primera vez, y fue increíble. Eso tiene que ver con la cualidad universal de esta música. Parece mentira: uno piensa qué lejos está un lugar y, al mismo tiempo, qué cerca nos deja la música. La música siempre es un elemento que unifica y acerca a las personas. Vamos a Portugal a principios de diciembre para hacer una fecha en un escenario muy grande. Estamos muy entusiasmados. El año que viene también tenemos Europa y volvemos a Medio Oriente.
—¿Por ahora siempre con los Beatles?
—Sí, por ahora con los Beatles.
— Te lo pregunto también por esos tres discos que te regaló tu papá. ¿Hay posibilidad de que algún día hagas algo con otras bandas?
—Mis dos bandas favoritas son Queen y los Beatles, así que Queen va a llegar en algún momento. El año próximo y el otro van a ser años muy fuertes para los Beatles, porque se vienen las películas. Creo que también serán años lindos para el espectáculo, porque va a recibir un poco de ese impulso.
—¿Le pedías consejos a tu papá?
—Se los sigo pidiendo, te digo. Éramos muy compinches en ese sentido. Era algo medio silencioso, entre nosotros dos. Por supuesto, al principio era mucho más “Papá, decime cómo es la vida”. Después tuvimos una relación muy linda: llamados de una o dos horas, o encuentros en los que charlábamos sobre lo que yo quería hacer y cómo hacerlo. Había una necesidad genuina de ver al otro brillar, de verlo en su mayor posibilidad. Creo que eso era lo lindo que teníamos. Con el tiempo, no te diría que se equiparó, pero fuimos encontrando otro lugar. Él empezó a verme como un colega y yo le decía: “No, estás loco, vos sos un demente”. Y él me decía: “No, pero es así”. Yo le respondía: “No, de ninguna manera”.
—¿Pensás en hacer un homenaje a tu papá?
—Sí, lo tengo pensado desde el día cero. Tengo que estar emocionalmente listo para hacerlo, porque la música de papá me hacía llorar muchísimo incluso cuando él estaba vivo. Imaginate ahora. Quiero hacer un homenaje a él, a su música, a todo lo que fue y a lo que sigue siendo para mucha gente. Muchas personas le escriben por Instagram y me dicen: “Estoy cantando esta canción de tu papá, me encanta”, o “Lo tengo siempre presente”. Quiero hacer honor a lo que significa en esta cultura.
CHIMENTOS
“María Gabriela Epumer fue una referente para mí”: la cineasta Andy Testa y la película que la acercó a la guitarrista

En una de las imágenes de Perfume, una mano enciende una cámara. En otras, esa misma cámara acompaña ensayos, estudios de grabación, viajes y recitales. La mano es la de María Gabriela Epumer, guitarrista, cantante y compositora que integró Viuda e Hijas de Roque Enroll, fue una figura clave en la banda de Charly García y desarrolló una carrera solista antes de su muerte, en 2003.
El documental, dirigido por Lucía S. Ruiz y codirigido y guionado por Andrea “Andy” Testa, se construye a partir de 50 horas de registros que la propia Epumer filmó —o filmaron sus allegados— entre mediados de los años 90 y 2002. El material permaneció durante años en cajas que guardó su familia: había cintas de video y audio, fotografías, vestuarios y recortes de prensa.
Perfume, una película de María Gabriela Epumer, tendrá su estreno comercial el 12 de noviembre. Desde el 13 podrá verse los viernes de noviembre en Malba Cine y llegará a salas de distintas ciudades del país con distribución de Moving Pics.
Testa, que conoció primero a Epumer a través de su trabajo con Charly García y asistió de adolescente a un homenaje que se hizo tras su muerte (el 30 de junio de 2003, a los 39 años, los mismos que hoy tiene Testa), define a la música como una referencia personal. En diálogo con Teleshow, la realizadora habló de la confianza de la familia Epumer, de la decisión de dejar que la artista condujera el relato desde sus propios archivos y de una proyección íntima que reunió a Charly con los hermanos de la guitarrista.

—La familia de María Gabriela Epumer les entregó un archivo íntimo y desconocido incluso para ellos. ¿Cómo fue ganar esa confianza?
—El proyecto empezó con Lucía Ruiz, la directora, que se acercó a la familia con la idea de hacer una película sobre María Gabriela. Ellos aceptaron y nos entregaron las cajas: nos dijeron que las tenían guardadas, pero que ni siquiera sabían qué había dentro de las cintas. Fue un gesto de mucha confianza y, al mismo tiempo, una responsabilidad enorme. Ahí aparecieron vestuarios, cientos de fotos, recortes de revistas, material sonoro y unas 50 horas de registros audiovisuales. Primero tuvimos que digitalizar y catalogar todo.
A partir de ese hallazgo, sentimos que la película estaba esperando ser en esas cajas. María Gabriela había registrado muchos momentos de su vida artística: ensayos, salas de grabación, tras bambalinas de recitales, viajes. Hay pasajes íntimos, pero lo que atraviesa el archivo es su deseo de dejar documentado el trabajo de una música y una artista.

—¿Por qué eligieron usar solamente ese archivo y evitar una reconstrucción más convencional de su vida y su carrera?
—Cuando apareció el material, entendimos que tenía una fuerza propia. Si incorporábamos imágenes de otra naturaleza, la película perdía algo de su identidad. Queríamos que fuera ella quien condujera el relato, desde su voz, su cámara y su forma de mirar. El registro empieza aproximadamente en 1995 y llega hasta 2002, un año antes de su muerte. Esa delimitación de tiempo estaba dada por el propio archivo y decidimos respetarla.
El trabajo de guion y montaje fue compartido entre Lucía, Lorena Moriconi y yo, con mucho ida y vuelta. Nos propusimos hilvanar las imágenes con sutileza, encontrarles un ritmo lento pero sin pausa y permitir que el público se detenga en gestos que cuentan mucho. Por ejemplo, María Gabriela prende la cámara, se ve su mano, las líneas de su palma, y después la entrega para que otra persona filme. Ahí aparece su confianza y también una manera de crear con los demás.

Había tomas que en una producción más homogénea se descartarían: el comienzo de una escena antes de que todo esté listo, un desequilibrio de luz, el diafragma automático que vela una imagen o el corte de una cinta. No quisimos corregir esos rastros. Eran parte de la materialidad del archivo y de una relación artesanal con la música. La película no es cronológica: propone un viaje con ella, una entrada a su mundo.
—El viaje de Epumer a La Pampa, junto a su familia y la comunidad ranquel, ocupa un lugar central. ¿Qué encontraron allí?
—En el archivo estaba el registro de un viaje que hizo con su hermana Claudia, su papá y miembros de la comunidad de descendientes ranqueles para la restitución de los restos del cacique Panquitrúz. Las imágenes tienen una espiritualidad muy fuerte: la caminata, los abrazos, los silencios, la forma en que filma.
Nos interesaba que ese momento conviviera con las imágenes de los recitales masivos y de las bandas con las que tocaba, porque esos mundos aparentemente distantes también eran parte de su identidad. Por eso pensamos ese viaje como el corazón de la película. Fuimos a La Pampa para conocer el lugar que ella había filmado. Al llegar, encontramos la pirámide y la figura del zorro sobre la que María Gabriela había hecho zoom. Estaban ahí, aunque el paso del tiempo también se veía en la madera envejecida y en los colores gastados. Eso nos hizo pensar mucho en la ausencia, pero también en que ella estaba muy viva en sus imágenes.

—Charly García autorizó el uso del material desde los inicios del proyecto y después vio la película terminada. ¿Cómo vivieron ese encuentro?
—Cuando ya habíamos digitalizado y catalogado el archivo, empezamos a escribir el proyecto, armar la carpeta y buscar los fondos necesarios para hacer la película. En ese momento tuvimos un primer contacto con Charly, a través de su mánager, Guillermo “Tato” Vega. Necesitábamos su autorización porque sabíamos que era una figura fundamental en la vida de María Gabriela, como ella lo fue en la de él. Charly firmó el permiso para que usáramos los materiales que habíamos seleccionado y eso nos abrió una puerta muy importante.
Pasaron dos años y medio o tres desde aquel contacto hasta que terminamos el armado. Entonces volvimos a comunicarnos para que pudiera ver la película. Era importante por una cuestión ética: trabajábamos con la obra y la vida de una persona que ya no está para decirnos qué le parecía. Queríamos saber qué sentían la familia y las personas cercanas a ella. Con Charly, además, no sabíamos si querría verla completa ni qué le iba a pasar, porque era alguien a quien quiso muchísimo. Intentamos cuidar ese momento, como también cuidamos las proyecciones que hicimos para la familia y los allegados.

—¿Qué pasó durante la proyección en La Fábrica?
—Yo nunca había visto a Charly en persona. Para mí era alguien imposible de conocer, porque su música me acompañó toda la vida. Cuando llegó a La Fábrica, el lugar donde compartió tiempo con María Gabriela mientras componían, ensayaban y grababan, fue un momento muy fuerte. Entra con una presencia que te hace pensar: “Claro, es Charly”. Pero también encontré a un Charly diferente de la imagen televisiva: más humano, muy perceptivo y amoroso.
Durante la función lo íbamos mirando. Él estaba atento a la pantalla, nos miraba a los ojos y seguía la película con concentración. Al terminar, tenía un brillo en los ojos, levantó el pulgar y dijo: “Me encantó”. Después compartimos un rato con pocas palabras, más bien desde la alegría de estar ahí. Estaban Lito y Claudia Epumer, Fernando Kabusacki y otras personas centrales en la vida de María Gabriela. Fue un privilegio ver que una película podía reunirlos alrededor de una hermana, una amiga y una compañera artística. La intención siempre fue celebrarla, no construir una película desde el golpe bajo o la nostalgia.

—Antes de codirigir Perfume, Epumer ya era una referencia para vos. ¿Qué lugar ocupaba en tu historia?
—Yo la conocí primero a través de Charly García, por su voz y por su presencia en esa banda. Al año de la muerte de María Gabriela hubo un recital homenaje en el Dorrego. Yo tenía 15 o 16 años y fui. Me impactó mucho: por un lado, conocí su trabajo como solista cuando ella ya no estaba; por otro, me llevé una especie de llave. Desde entonces fue una referenta musical para mí. Escuchaba Perfume todo el tiempo y sigue siendo un disco que me gusta mucho.
Cuando Lucía me contó que tenía este proyecto entre manos, sentí muchísimo deseo de que la película existiera. Después de trabajar durante tanto tiempo con sus imágenes, la quiero mucho más y la siento muy cerca, aunque nunca la conoció en vida. Intentamos hacer la película con mucho respeto y afecto.
—En un posteo escribiste que “Charly fue mi papá cuando mi papá no estaba”. ¿Cómo atravesó esa experiencia la realización de la película?
—Desde la adolescencia supe que quería dedicarme al cine. Me gustaba escribir y el arte fue una forma de refugio, un lugar afectivo que me contenía. Tuve una infancia muy dura, marcada por el abandono de mi padre y por situaciones de violencia. Con mis hermanas y mi mamá atravesamos momentos complejos, y desde muy chica sentí que tenía que protegerla. A los 39 años, y como mamá de una hija que está por cumplir 11, todavía me pregunto por esa ausencia y por qué no pude tener con él un vínculo como el que hoy veo entre mi hija y su papá.

Mi papá amaba a Charly García. De chica, con mis hermanas, escuchábamos un casete de Parte de la religión y un CD de Sui Generis una y otra vez. Era una herencia contradictoria: a veces sentía que mi papá quería más a Charly que a mí, algo que de chica no podía entender. Pero esa música se convirtió en una compañía propia. Más grande entendí por qué algunas letras se habían quedado en mí. Cuando Charly canta “cuando estés mal, cuando estés solo, cuando estés cansado de llorar, no te olvides de mí”, hay algo que habla directamente de esa pregunta: si alguien en el mundo piensa en mí.
Por eso, cuando Charly vio Perfume, se juntaron muchas cosas personales. La poesía y el arte pueden acompañar, cubrir, ayudar a sentir aquello que a veces no se logra explicar de forma racional. El cine, en este caso, reunió mucho amor. También me confirmó que el arte no es solo una consigna: puede acercar a las personas, ayudarlas a encontrarse con lo que sienten y a estar fuertes junto a otros.
María Gabriela Epumer,Andy Testa
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Ivana Icardi se burló de la denuncia de Wanda Nara contra Mauro Icardi por lesiones hacia su hija: «¡Es una mitómana!»

En medio del escándalo por las denuncias por lesiones que Wanda Nara hizo a Mauro Icardi y que involucra a su hija mayor Francesca, reapareció Ivana Icardi. Se trata de la hermana del futbolista quien está radicada en España y que en varias oportunidades, se pronunció a favor de Mauro. En esta oportunidad, la mujer volvió a ponerse de su lado y desmereció las acusaciones de la niña contra su padre, generando un gran revuelo.
A través de la red social X, Ivana compartió su bronca por lo sucedido con el jugador y trató de mentirosa a la empresaria. «Sin palabras», expresó primero sin hacer referencia al hecho en particular. “¿Cuántas veces tiene que mentir una persona para que se convenzan de que es mitómana? es para un amigo”, escribió dando cuenta de que no cree en las palabras de su sobrina y que considera que todo es «atentado» contra Icardi.
Ante la ola de comentarios negativos, la modelo e influencer de 29 años se defendió de las acusaciones. «¿Por qué les arde que opine? si ustedes hacen lo mismo HIPÓCRITAS», disparó contra los usuarios de esa red social. Entre los mensajes, algunos sostuvieron que Ivana debería defender a la menor ya que es de su sangre y es la verdadera víctima, mientras que otros le recordaron que ella había mencionado que Mauro era una persona narcisista.
Semanas atrás, Ivana le había dirigido unas palabras a Nara mientras era parte del reality español «Supervivientes All Star 3», demostrándole que no la quiere para nada. «El bicho de Wanda Nara ya no está en mi familia, es mi excuñada”. Y le había mostrado su lealtad a la ex Teen Angel, con quien sí tiene buena relación: “Le mando un beso a la China Suárez que es mi guapísima nueva cuñada, que nos está viendo”.
QUÉ DECÍAN LOS CHATS DONDE LA HIJA DE WANDA NARA PEDÍA AUXILIO
La crisis entre Wanda Nara y Mauro Icardi sumó un capítulo de extrema preocupación después de que se conocieran los chats que Francesca, la hija mayor de la expareja, habría enviado para pedir ayuda. En medio de una situación que derivó en una denuncia por presuntas lesiones, la menor intentó comunicarse con su mamá y, al no conseguirlo, recurrió a Martín Migueles, actual pareja de la conductora.
En los mensajes que difundió la periodista Naiara Vecchio, Francesca relató que su papá le había sacado el celular y escribió frases que generaron conmoción: “Me pegaron. Porfa. Vengan” y “Sí, me pegó y arrancó de los pelos. Por favor. Vengan”. También le pidió a Migueles que fuera rápido y manifestó su temor a que Icardi pudiera revisar sus conversaciones. La autenticidad y el contexto completo de los chats deberán ser considerados en el marco de las actuaciones correspondientes.
El episodio ocurrió mientras Wanda estaba grabando MasterChef Celebrity y terminó con la conductora trasladándose hasta la propiedad de Icardi, en Nordelta. Allí intervino la Policía y llegó una ambulancia para evaluar a la menor, que finalmente se retiró del lugar junto a su madre. La denuncia dio origen a una causa por presuntas lesiones y la Justicia dispuso medidas cautelares de protección para Francesca, mientras avanza la investigación para esclarecer qué ocurrió.
Ivana Icardi, Wanda Nara, Mauro Icardi
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