DEPORTE
A cinco años de la muerte del Lole Reutemann: por qué logró algo más importante que un título de Fórmula 1

El martes 7 de julio de 2021 Carlos Alberto Reutemann pasó a la eternidad. Un lustro después se debe valorar su gesta tanto arriba como abajo del auto. El santafesino acarició la gloria en 1981 cuando perdió el título de Fórmula 1 por solo un punto en la definición disputada en un circuito armado en el estacionamiento del Caesars Palace de Las Vegas. Aunque, el recordado Lole dejó un ejemplo de profesionalismo, valores y principios que van más allá de un resultado deportivo cuyo legado es inquebrantable.
A lo largo de su historia, el recordado Lole forjó un camino plagado de honestidad que lo convirtieron en un caballero. Su ejemplo trascendió al deporte y se ganó un respeto en el ambiente de la F1 y del automovilismo nacional que aún continúa.
“Cada cosa que conseguí en mi vida me costó un huevo y la mitad del otro”, dijo Reutemann en una entrevista con CORSA en 2007. Cuánta verdad en sus palabras para alguien que de “chico hacía cinco kilómetros a caballo para ir a una escuela rural”, como recordó una vez. De aquellos días en el campo de Santa Fe a acariciar la gloria en el glamour de la Fórmula 1 y a tener una carrera política de 30 años. En sus inicios podría haberse consolidado en lo económico en el automovilismo nacional, pero apostó por ir a Europa detrás del gran sueño. La luchó y llegó a la cúspide del automovilismo. Y se transformó en un ícono del deporte argentino.
“Llevaba su nacionalidad con mucho estilo y mucha dignidad”, le recordó Sir Jackie Stewart en una entrevista con Infobae. Para Lole, representar al país fue lo máximo y se sacrificó para poder llegar a la F1. “En 1970 en la Argentina se ganaba buena plata. En el Sport Prototipos, los pilotos cobraban muy buenos sueldos. Ellos sacaban por mes lo que yo a duras penas pude ganar en un año en Europa. Recuerdo que a fines del año 1970 me vine de Europa con 1.200 dólares. Hasta en determinado momento pasaba hambre”, confesó.
Aquel sacrificio en sus inicios en Europa no fue un hecho aislado. Siempre fue un trabajador a pleno del automovilismo y su talento al volante lo potenció con esas interminables horas de pruebas en las que se convirtió en uno de los mejores tester de la historia y un especialista para poner a punto un auto.
Se convirtió en ídolo en los años setenta y también le quedó pendiente poder ganar de local, donde más de 80.000 personas lo bancaron en esos veranos inolvidables y en cada salida a pista erizó la piel de una multitud. Sus lágrimas por el abandono en 1980 en su debut en Williams fue una muestra de cuánto amaba correr en su tierra y ese 13 de enero supo que quemó uno de sus últimos cartuchos por ganar de local.
Al año siguiente dio otra muestra de dignidad deportiva y no cedió ante las órdenes de Williams para que lo deje pasar a Alan Jones en Brasil. Pese al cartel venció bajo la lluvia en el extinto circuito de Jacarepaguá. Esa carrera bue una bisagra en la lucha por el título, pero dejó un mensaje de que las victorias no se regalan.
Hace 45 años lideró el Campeonato Mundial de Conductores hasta la última fecha. Su rival, Nelson Piquet, aprovechó un auto fuera de reglamento en las primeras fechas para sumar puntos que le valieron el título. En la definición del título, Carlos tuvo la hidalguía de los grandes y evitó cualquier maniobra polémica.
En su campaña en la F1 obtuvo 12 victorias puntuables, seis poles positions y récords de vuelta, y 45 podios sobre 146 carreras (uno cada tres competencias). En diez años acumuló más de 300 puntos, cifra que, en un mismo período e igual sistema de puntaje, sólo la superó Jackie Stewart. Es el único piloto en haber hecho podios en la F1, el Mundial de Rally y el de Endurance, en su época el de Sport Prototipos.
Según un artículo publicado en la edición 765 de la revista CORSA, en 1980, a nivel mundial la Argentina fue el segundo país en audiencia con 10.000.000 de espectadores de promedio en cada una de las 15 competencias de ese año. En esa época nuestra población era de 27.800.000 habitantes. Es decir, más de un tercio de la gente siguió a Lole. Se ubicó detrás de Brasil (120.000.000 de habitantes en 1980) con 12.000.000 de televidentes por fecha. Aquí, Argentina Televisora Color (hoy TV Pública) transmitió las carreras en directo o en diferido a través de una red de canales del interior y repetidoras que abarcaron todo el país.
Fue tal el furor generado por el santafesino que obligó a cambiar el horario de un Superclásico. El domingo 27 de septiembre de 1981, pudo haber sido campeón de F1. Fue en Canadá, una fecha antes del final. La carrera fue por la tarde de Argentina (como ahora) y el Boca Juniors–River Plate en La Bombonera por el Campeonato Nacional se jugó a la mañana, con Maradona, Brindisi, Gatti y Passarella, Kempes y Fillol, del otro.
Luego de vencer en Mónaco en 1980 y ser tercero en Bélgica, continuó una racha de 15 carreras seguidas en las que sumó puntos en 1980 y 1981, un récord que recién batió el alemán Michael Schumacher entre 2001 y 2003 con una cosecha al hilo en 24 competencias y con el mejor auto de esos años como la Ferrari.
Dejó su sello en las escuderías en las que estuvo y hay una en la que sigue siendo muy querido, Ferrari: en 1991 volvió a Maranello y lo recibieron como un campeón. Cuatro años más tarde desde Italia trajeron una Ferrari 412 T1 con la que giró en el Autódromo de Buenos Aires en el marco de la vuelta de la F1 a Argentina. También se abrazó con Williams pese a lo ocurrido 14 años antes.
El respeto que se ganó en el ambiente vale mucho más que cualquier título y sigue siendo recordado por sus valores como deportista. Por eso siempre fue bien recibido en los Grandes Premios cada vez que quiso asistir en cualquier parte del mundo.
Carlos Alberto Reutemann fue uno de los mejores deportistas argentinos en la historia. En una época sin redes sociales ni seguidores virtuales, ni tendencias; en el mundo real Carlos dejó un sello. Su nombre es sinónimo de respeto en el ambiente internacional. La persona trascendió al deportista y a un año de su partida física, Lole dejó un legado más importante que el haber sido campeón: es el Caballero de la Fórmula 1.
DEPORTE
¡Vuelve el lío con la Copa África! El TAS pone fecha a la decisión que puede quitarle el título a Marruecos

La final de la Copa África 2025 se disputó el pasado 18 de enero en Marruecos, pero aún no tenemos ganador. Sobre el campo venció Senegal, pero en los despachos, Marruecos. El TAS lleva tiempo valorándolo todo para tomar una decisión definitiva que, casi un año después, está cerca de ver la luz.
El Estadio Prince Moulay Abdellah de Rabat fue el escenario de un bochorno histórico. El partido, marcado por decisiones polémicas a favor de Marruecos, se decidió en la prórroga, tras 114 minutos de tiempo reglamentario, y con los jugadores de Senegal marchándose del campo por orden de su entrenador, Pape Thiaw, tras un polémico penalti sobre Brahim Díaz en el último suspiro.
Los jugadores de Senegal celebran la Copa África que luego les fue arrebatada por la CAF / JALAL MORCHIDI / EFE
Contra todo pronóstico, los senegaleses volvieron al terreno de juego, Brahim falló la pena máxima con un ‘Panenka’ horrible y Pape Gueye le dio la victoria a los Leones de Teranga con un zarpazo impresionante directo a la escuadra. Eso es lo que pasó sobre el césped.
La CAF, con Marruecos
El 17 de marzo comenzó realmente el choque en los despachos, cuando la Confederación Africana de Fútbol (CAF) adjudicó el título al equipo marroquí por la «incomparecencia en la final de la Copa Africana de Naciones CAF TotalEnergies Marruecos 2025″ de Senegal. Se armó una buena. Los jugadores y aficionados de los Leones de Teranga estallaron en redes sociales mostrando su rotundo rechazo.
Pape Gueye, autor del gol de la victoria / AP
Senegal llevó la decisión de la CAF al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con sede en Lausana, y desde entonces se analiza lo sucedido con detalle para tomar una decisión. El argumento central de Senegal pasa por cuestionar las consecuencias disciplinarias de lo ocurrido durante la final. La selección había regresado al campo y el encuentro había continuado hasta su conclusión, por lo que considera que el resultado deportivo debe ser respetado.
En el otro lado está Marruecos, que cuenta con el reconocimiento oficial de la CAF como campeón tras la aplicación de la normativa relativa al abandono del terreno de juego sin autorización arbitral.
Noviembre, el mes clave
El pasado 8 de octubre, el TAS celebró una audiencia a puerta cerrada en Lausana para estudiar el caso. Ahora, el tribunal ha confirmado que el panel arbitral prepara un laudo completo, que incluirá tanto la decisión definitiva como sus fundamentos jurídicos.
La resolución está prevista para finales de noviembre de 2026, por lo que todavía habrá que esperar varias semanas para conocer el desenlace de un escándalo monumental. El fallo será determinante para establecer si se mantiene la decisión de la CAF, que reconoce a Marruecos como campeón, o si Senegal consigue que se revoque la sanción y se restituya el resultado de la final ¿Quién debe ganar la final?
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DEPORTE
Una tarde de miércoles con aroma a domingo que cambió la historia del fútbol argentino: a 50 años del debut de Diego Maradona

La cancha de Juan Agustín García y Boyacá. Allá en la lejanía de 1976. Con el aroma a barrio aún impregnado en cada esquina, en las costumbres inalterables de los vecinos. Aquel Argentinos Juniors, que no perdía la distinción del toque que trae en el ADN desde su fundación, pero que en los últimos años debía conformarse con el proletario esfuerzo de tener que ganarse el pan en cada partido, para no tener que caer en las desventuras del fondo de la tabla. Sus hinchas, los habitués del tablón, sabían interiormente, que les esperaba un destino de grandeza. Porque habían nacido y crecido en el credo del fútbol bien jugado. Solo necesitaban una estrella. Y fue la más fulgurante de todas
El debut de Diego Armando Maradona. Esa fecha ya debería estar en los textos escolares, junto con el 25 de mayo de 1810 o el 9 de julio de 1816. Porque el 20 de octubre de 1976, se partió al medio la historia del fútbol argentino. Un chico, del que se venía hablando desde hacía tiempo, coronaba el anhelo de llegar a primera. Pese a que eran tiempos donde no teníamos el permanente bombardeo de datos de la actualidad, ya se sabía de él. El de los Cebollitas, el que hacía jueguitos en los entretiempos, desmintiendo a su edad que apenas arañaba los dos dígitos. El que causó asombro en los exitosos sábados circulares de Pipo Mancera, llevando sus acrobacias a los estudios de televisión.
Era una promesa. Pero no como tantas. ¿Cuántas veces se escuchó la remanida frase “en las inferiores hay un pibe que la rompe”? Acá todos sentían que era de verdad. Que habitaba allí algo distinto. El día soñado podría haber ocurrido un mes antes, pero el destino sabe cuándo tiene que jugar sus cartas, como lo relató el propio Diego en su autobiografía: “Podría haber debutado un mes antes, pero me mandé una… Resulta que en un partido de tercera contra Vélez, en septiembre, el árbitro había sido realmente un desastre. Cuando terminó, me acerqué y le dije, así tranquilamente: ‘Juez, usted es un fenómeno, tendría que dirigir partidos internacionales’. Me dieron cinco fechas por la cabeza y retrasaron el debut”.

El año de Argentinos Juniors había sido irregular hasta allí. En el Metropolitano, luego de la fase de grupos, debió disputar el mini torneo por la permanencia, donde quedó apenas dos puntos por encima de San Telmo, el único descendido. En el Nacional arrancó mejor y en el momento de tener que enfrentar a Talleres, con siete fechas disputadas, estaba segundo en la zona, un punto por detrás de Newell´s.
El histórico partido se programó para el miércoles 20 de octubre a las 16. En su autobiografía, Diego contó cómo se enteró que sería protagonista: “En la práctica del martes en Comunicaciones, se me acercó el técnico que era Juan Carlos Montes y me dijo: ‘Mire que mañana va a ir al banco de primera’. A mí no me salían las palabras, entonces le respondí: ‘¿Qué? ¿Cómo?’. Y él me contestó: ‘Si, va a ir al banco de primera… Y prepárese bien porque usted va a entrar’. Entonces yo agarré, desde ahí mismo, de Comunicaciones, me fui corriendo con el corazón en la boca para contárselo a mis viejos. A los dos segundos, por medio de la Tota, ya lo sabía todo Fiorito”.
En este recorrido de la profesión, uno tuvo el gusto de poder entrevistar a Juan Carlos Montes, quien ya nos dejó. Pero siempre recordaré su don de gente y su humildad para contar, en el living de su casa rosarina, como fue partícipe clave de ese día emblemático: “En aquellos tiempos las cosas eran muy diferentes con respecto a la actualidad con los planteles de fútbol. En Argentinos Juniors apenas tenía a Rodolfo Valgoni como preparador físico y a un delegado del club, que era el que todos los días me insistía en que tenía que ir a ver a un chico de la séptima que la rompía. Yo le respondía que una vez que nos salváramos del descenso en el Metro, íbamos a ir a ver todo lo que quisiera. Una vez cumplido el objetivo, le pedí que lo trajera a la práctica de primera. Al rato, vi como venía caminando despacio un chico bajito, que tenía puesta una camiseta de Newell´s. Cuando lo tuve cerca le dije: ‘¿Me estás cargando poniéndote la camiseta del club donde jugué?’, a lo que tímidamente me contestó: ‘No, señor, es la única camiseta de fútbol que tengo y me la regaló Mario Zanabria’“.

Con el tono calmo que siempre lo caracterizó, siguió relatando aquellas horas imborrables: “Comenzamos la práctica y fue una cosa asombrosa. Nunca había visto nada igual. La habilidad, la desfachatez y la calidad con la que jugaba con tan solo 15 años, ese tal Diego Armando Maradona, eran de otro planeta. A partir de ese momento, le dije que viniera todos los días a entrenar con el plantel de la primera. A los pocos días fui a la AFA para hacer un trámite y me lo encontré a Menotti, que estaba trabajando junto a Ernesto Duchini, preparando al juvenil para el Sudamericano que iba a clasificar al primer mundial de la categoría en 1977. El Flaco me preguntó si tenía algún pibe del club para esa selección. Obviamente mi respuesta fue afirmativa: ‘Hay uno que para mí va a ser un fenómeno. Vení a verlo cuando quieras porque está alternando en primera’. Vinieron, lo vieron, se asombraron y lo convocaron”.
Era una fecha entre semana, pero dentro de lo particular que fue el Nacional 1976, con dos grupos de 8 equipos y otros dos de 9. Ese disparate hizo que las zonas C y D, tuvieran dos jornadas más. La primera de ellas fue la del miércoles 20 de octubre. En la previa, el partido de La Paternal concitaba gran atención, no tanto por la buena campaña del local, sino porque Talleres había sido la revelación de los dos Nacionales anteriores y aquí estaba en levantada. No había comenzado bien en las primeras cuatro jornadas (1 empate y 3 derrotas), pero en ese momento sumaba tres triunfos consecutivos, de una extraordinaria serie que llegaría hasta 9.
Los diarios de la época lo reflejaban, como el caso de edición matutina de Crónica: “Todos los partidos de hoy comenzarán a las 21, excepto el que en La Paternal apurarán Argentinos Juniors y Talleres, que comenzará a las 16 y que, sin dudas, se roba la fecha”. Y más adelante señalaba: “El local Argentinos Juniors (9) se convirtió en la vedette del certamen. Está segundo en su zona y se prepara para recibir a Talleres (7) que está levantando cabeza y quiere demostrar, de una vez por todas, que es el mejor del interior”.

El sueño se iba a hacer realidad para aquel pibe que deslumbraba a todos desde el tiempo de los Cebollitas y así lo evocó: “Cuando llegó el gran día hacía un calor bárbaro. O eso sentía yo, por lo menos. Me puse la camisa blanca y el pantalón de corderoy turquesa, con la botamanga ancha. ¡El único que tenía! Se hablaba de los premios y yo pensaba: ‘Bueno, en ese partido al suplente le toca algo y si entra, un poco más’. Hacía cuentas: ‘Por ahí me compro otro pantalón o algo’. Después perdimos, je, pero igual fue todo muy lindo. A la mañana, cuando salí, mi vieja me acompañó hasta la puerta: ‘Voy a rezar por vos, hijo’, me dijo. Mi viejo pidió permiso para salir antes del laburo para ir a verme y recuerdo que antes de ir a la cancha me avisaron que había llegado a tiempo”.
En la continuidad del relato, Diego describe el candor y la bohemia que aún imperaban en nuestro fútbol hace 50 años. Visto desde el hiper profesionalismo actual, es casi un cuadro surrealista: “Lo primero que me impactó fue la hinchada de Talleres. ¡Había cordobeses por todos lados! Nosotros, los jugadores de Argentinos, nos juntábamos antes del partido a comer en Jonte y Boyacá el clásico bife con puré, con la charla técnica de Montes como postre. Después, cruzábamos caminando hasta la cancha entre la gente. ¡No nos conocía nadie! Y encima eran todos cordobeses con su tonada inconfundible. Ellos tenían un equipazo: Ludueña, Ocaño, Luis Galván, Oviedo y Valencia. Nosotros no teníamos tantas figuras. ¿La verdad? Nos tendrían que haber hecho dieciocho goles. Recuerdo nuestro cuadro de memoria: Munutti; Roma, Pellerano, Gette, Minutti; Fren, Giacobetti, Di Donato; Jorge López, Carlos Álvarez y Ovelar”.
La superioridad que mencionaba Diego en el libro fue una realidad dentro de la cancha. Talleres fue muy superior desde que comenzó el cotejo, haciéndose fuerte a partir de su premisa del buen trato del balón, sobre todo cuando pasaba por los pies de Valencia y Ludueña. Y fue este último, el que, a los 33 minutos, abrió el marcador llegando a definir dentro del área como un centro delantero, a despecho de su posición natural de volante central. Es que ese equipo tenía una movilidad abrumadora e iba a hacer historia.
Así terminó la etapa inicial. Y si el entrenador tenía decidido hacer debutar a Maradona, el score en contra lo terminó de convencer, como lo detalló Diego: “Antes del final del primer tiempo, Montes, que estaba en la otra punta del banco, giró la cabeza y me clavó la mirada, como preguntándome: ¿Se anima? Yo le mantuve la mirada y esa, creo, fue mi respuesta. Enseguida empecé con el calentamiento y en el arranque del segundo entré. En el borde de la cancha, Montes me dijo: ‘Vaya, Diego, juegue como usted sabe… y si puede, tire un caño’. Le hice caso: recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Patricio Cabrera, le amagué y le tiré la pelota por entre las piernas. Pasó limpita y enseguida escuché el Ole de la gente, como una bienvenida. No estuvieron todos los que dicen haber estado, pero las tribunas estaban hasta la manija, no se veía ni un pedacito de tablón”.

Los que habían ido imantados por el posible debut de Maradona, ya sentían que estaba paga la entrada. Desde el primer destello, dejó su huella. La que se acrecentó hasta el infinito y llega hasta nuestros días. Por suerte hubo una interesante cobertura fotográfica que nos permite observar a ese Diego de camiseta roja con la banda blanca cruzando el pecho. Las mangas largas que le quedaban holgadas, pero siempre con la mirada fija en la pelota, los rulos negros enmarcando el rostro de un joven a diez días de cumplir 16 años.
Ese gol que marcó Ludueña en el primer tiempo fue el único de la tarde inigualable. Maradona ya había cautivado a todos y como muestra, baste su mención en el breve comentario que la revista El Gráfico hacía en una pequeña columna, debajo de las formaciones de los equipos en cada partido: “En el segundo tiempo Talleres se apretó contra sus palos para defender el 1-0. Argentinos quedó sepultado en su incapacidad ofensiva. Ni siquiera la inclusión del sorprendente, habilidoso e inteligente ex cebollita Maradona alcanzó para resolver el problema”. La firma es del admirado colega Héctor Vega Onesime, que puntuó con 7 la tarea de Diego.
La historia empezaba a dibujar sus primeros trazos y Juan Carlos Montes nos regaló una anécdota poco conocida del partido siguiente: “A los tres días teníamos que viajar a Rosario para enfrentar a Newell´s, donde yo había sido campeón como técnico en 1974. Le había advertido a Diego que en el medio de ellos estaban Berta y el Tolo Gallego, que, si te agarraban, te liquidaban (risas). Mi consejo fue que no arriesgara demasiado y que no se dejase pegar. Llegamos el sábado a Rosario y apenas me instalé en la habitación del hotel me sonó el teléfono. Era el Gringo Berta, a quien había tenido como jugador hasta principios de ese año. Las primeras palabras tras el saludo fueron: ‘Avisale al pibe habilidoso que traés, que a la primera que toque, va al alambrado’. A lo que le contesté: ‘Quedate tranquilo que ya le dije, pero igual tené cuidado de no quedar pagando, eh’. El tema es que comenzó el partido y Diego otra vez hizo lo mismo: tomó la pelota y en la primera, le tiró un caño”.
Y uno concluye que la historia de nuestro fútbol cambió su rumbo aquella tarde irrepetible. Luego llegarían la Selección, Boca, Barcelona, Nápoli, Sevilla, Newell´s y el regreso a Boca. Los Mundiales, las sanciones, las luces y las sombras. También la fama desmedida, quizás, el único rival al que nunca pudo gambetear como deseaba. Pasaron 50 años del debut. Su legado, desconoce el paso del tiempo.
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DEPORTE
Vasco da Gama vs Boca Juniors: formaciones, hora y dónde ver por tv

Vasco da Gama vs Boca Juniors, por la Copa Sudamericana 2026. Foto: EFE
Boca Juniors visitará a Vasco da Gama este martes 20 de octubre, desde las 21.30, por la revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El encuentro se disputará en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde el Xeneize buscará revertir la derrota por 1-0 sufrida en La Bombonera para meterse en la final del certamen continental.
El equipo de Rodolfo Arruabarrena afrontará una prueba determinante, ya que necesita ganar para mantener viva la ilusión de conquistar un título internacional. Del otro lado, el conjunto brasileño intentará aprovechar la ventaja conseguida en el partido de ida para sellar su clasificación ante su público.
¿Cómo llegan los dos equipos?
Vasco da Gama llega con la ventaja de haber ganado 1-0 en Buenos Aires gracias al gol de Adson. En aquel encuentro, el conjunto brasileño mostró solidez defensiva y consiguió sostener el resultado incluso después de quedarse con un futbolista menos durante el segundo tiempo. Ahora, buscará aprovechar los espacios que pueda dejar Boca en su necesidad de atacar.
El equipo carioca sabe que un empate le alcanzará para avanzar a la final, por lo que podría apostar por un planteo ordenado y esperar el momento indicado para lastimar de contragolpe. La localía y el apoyo de su gente serán factores importantes en una noche decisiva.
Por su parte, Boca Juniors llega después de vencer 2-1 a Talleres por el Torneo Clausura, un resultado que le permitió recuperar confianza antes de viajar a Brasil. Sin embargo, la derrota en la ida lo obliga a mostrar una versión más efectiva en ataque y evitar errores que puedan complicar todavía más la serie.
La principal novedad para Arruabarrena pasa por Leandro Paredes, quien se recuperó favorablemente del desgarro en el isquiotibial derecho y está disponible para jugar. El entrenador deberá decidir si lo incluye desde el arranque o si apuesta por Rodrigo Battaglia para acompañar a Santiago Ascacíbar y Milton Delgado en el mediocampo.
Boca necesita ganar por dos goles de diferencia para clasificarse directamente. Si se impone por un tanto, la serie se definirá mediante una tanda de penales.
Probable formación de Vasco da Gama vs. Boca Juniors, por la Copa Sudamericana
Léo Jardim; Paulo Henrique, Alan Saldivia, Robert Renan, Cuiabano; Thiago Mendes, Santiago Sosa, Alan Lescano; Nuno Moreira, David y Marino Hinestroza. DT: Pedro Emanuel.
Probable formación de Boca Juniors vs. Vasco da Gama, por la Copa Sudamericana
Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Lautaro Blanco; Milton Delgado, Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes o Rodrigo Battaglia; Leonel Flores, Sebastián Villa o Alan Velasco y Miguel Merentiel. DT: Rodolfo Arruabarrena.
Datos del partido entre Vasco da Gama vs. Boca Juniors, por la Copa Sudamericana
- Hora: 21.30
- Estadio: Maracaná.
- Árbitro: Jesús Valenzuela.
- TV: ESPN y Disney+ Premium.
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