POLITICA
ADEPA rechaza los agravios del presidente Javier Milei contra editores y periodistas

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) rechazó una nueva serie de agravios del presidente Javier Milei contra periodistas, columnistas y directivos de medios de comunicación a través de publicaciones en la red social X.
En los últimos días, el Presidente volvió a utilizar sus cuentas en redes sociales para insultar a profesionales de la prensa a raíz de sus entrevistas, análisis, opiniones o publicaciones periodísticas.
ADEPA lamenta tener que volver a destacar algo que ha sostenido desde siempre. Quien gobierna, y es objeto de crítica, o considera que la información de un acto de gobierno es errónea, incorrecta o incluso puede evaluarla como sesgada, tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano de nuestra república: ejercer su crítica, aclaración o desmentida, incluso en tono enérgico y vehemente.
Lo que erosiona el debate público y el diálogo democrático son el insulto y el agravio, que afectan no solo al destinatario identificado, sino al conjunto del cuerpo social.
La libertad de expresión protege especialmente la circulación de opiniones sobre quienes ejercen el poder. La réplica ha sido concebida para responder, pero no para avalar los ataques personales.
POLITICA
Cautela en la Casa Rosada frente a los resultados favorables para los demócratas en Estados Unidos

Los primeros resultados de las elecciones en Estados Unidos encontraron al presidente Javier Milei, cuya gestión tiene fuerte alianza con la administración de Donald Trump, en camino a España, donde participará de la Cumbre Iberoamericana.
Milei partió a las 23:00. Para entonces, los demócratas se encaminaban a quedarse con la mayoría del Senado.
En España al Presidente lo espera el canciller Pablo Quirno, otra pieza fundamental de la política exterior libertaria.
La Casa Rosada siguió con atención el devenir de las elecciones legislativas en las que Estados Unidos se jugaba el control del Congreso, a sabiendas de que los pronósticos eran desfavorables para su aliado. Por eso primó la cautela, a diferencia de las elecciones en Brasil.
El interés de la administración de Milei estaba puesto en saber qué cuota de poder conservará Trump, en una votación que comenzó con un avance de los demócratas sobre los republicanos.
Milei y Quirno conocerían los detalles finales de la elección norteamericana en España.
La agenda de Milei en Madrid es acotada. Por fuera de la participación en la Cumbre Iberoamericana, solo incluye un mitin con el líder de Vox, Santiago Abascal, a quien el Presidente en su anterior viaje saludó nada más que por videollamada.
En el contexto de la elección norteamericana, el presidente envió a Washington a dos funcionarios que son laderos de su hermana, la secretaria general, Karina Milei. Se trata del vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, quienes partieron el sábado rumbo a los Estados Unidos.
En la tarde del martes, ambos visitaron la Embajada argentina para participar de un briefing sobre el proceso electoral.
También se encuentra en la comitiva el jefe de la bancada en la Cámara de Diputados, Gabriel Bornoroni.
Minutos antes de que cierren los centros de votación en los distritos más significativos, en la Casa Rosada apelaron a la cautela. “Veamos cómo concluye la jornada”, se repetía en los despachos oficiales.
Por la tarde, Milei estuvo en Balcarce 50 para recibir junto a Karina Milei a representantes de Biniamin y del Consejo de Judea y Samaria. Luego volvió a Olivos, antes de embarcarse a su viaje número 48 al exterior desde que asumió.
A diferencia de las elecciones presidenciales en Brasil, en las que durante el sábado Milei arremetió contra Lula da Silva, el Presidente mantuvo un bajo perfil respecto de Estados Unidos y evitó estridencias en redes sociales al respecto. Esto pese a que su alineamiento es con los republicanos y sobre todo con Trump, que a través del secretario del Tesoro, Scott Bessent, le permitió estabilizar la economía en un momento de máxima dificultad para su gobierno, antes de las legislativas de octubre de 2025.
El gobierno libertario, socio de los Bolsonaro, tuvo un complejo lunes tras la victoria de Da Silva en el balotaje y no hizo felicitaciones oficiales.
En caso de una derrota para Trump, sería un segundo golpe en menos de dos semanas para la administración Milei, que no oculta sus simpatías internacionales y lleva adelante una política exterior más cerca de la ideología que de la diplomacia.
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POLITICA
Llaryora le pidió al Gobierno más medidas para las pymes: “Hay que mover el mercado y la gente no llega a fin de mes”

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, consideró que las últimas medidas anunciadas por el Gobierno nacional representan un avance, pero advirtió que todavía son insuficientes para atender la situación de las pequeñas y medianas empresas. En una entrevista con el programa Solo una vuelta más, de TN, reclamó nuevas herramientas para reactivar la actividad económica y recuperar el consumo.
“Es un buen camino lo anunciado hoy, pero claramente hay que seguir”, sostuvo el mandatario provincial. Y planteó cuál debería ser la prioridad de la administración de Javier Milei: “Tiene que haber medidas claras y concisas para ayudar a las pymes y mover el mercado”.
En ese sentido, cuestionó que la discusión económica quede limitada a los indicadores macroeconómicos y reclamó una mirada sobre las dificultades cotidianas de la población. “Hay que salir de una situación dogmática para entrar en una realidad: la gente no llega a fin de mes”, afirmó.
Llaryora también se refirió a la distribución de los subsidios y consideró que los beneficios destinados al Área Metropolitana de Buenos Aires deberían extenderse al resto del país. “No está mal que haya subsidios al AMBA, pero hagámoslo para toda la Argentina”, planteó.
POLITICA
Una derrota que afecta a Milei

Donald Trump ha sido derrotado, y esa previsible constatación tendrá forzosamente consecuencias en el mundo y en la Argentina. Por lo pronto, Javier Milei perdió a su amigo más cercano y más poderoso en el mundo: toca suponer que el mandatario norteamericano, convertido desde anoche en un pato cojo, ya no contará con las mismas condiciones que tuvo en los últimos dos años, cuando desplegó un enorme predominio político. En el caso argentino, no se trata solo de imaginar a un líder norteamericano más debilitado en el momento en el que Milei deba rendir cuentas en las urnas. El resultado de ese examen marcará la reelección −o no− del actual presidente.
Trump ha sido muy importante para Milei por otras razones también, tal vez la más importante de ella fue su decisiva influencia en el Fondo Monetario Internacional. La Argentina es el principal deudor de ese organismo multilateral. Su deuda, de unos 56.000 millones de dólares, significa el 80 por ciento del total de las deudas de América Latina con el FMI; es cuatro veces más grande que la deuda de Ucrania, un país arrasado por una guerra cruel e injusta desde hace cuatro años, con el organismo.
Los gobiernos argentinos han hecho del incumplimiento de sus promesas al FMI una especie de hábito nacional. Después, necesitaron que alguien los salvara de la bancarrota. Aun cuando Milei es un presidente al que le gusta cumplir los compromisos con los poderosos de este mundo, es cierto que algunas promesas escritas por su gobierno en los acuerdos con el Fondo no se acataron. Fue Trump el que lo amparó siempre a último momento usando la influencia de los funcionarios del Fondo que responden al gobierno norteamericano; no son pocos ni su influencia en menor. Estados Unidos se reservó una cuota crucial de poder en el Fondo, aunque le dejó la dirección general a un europeo. Es probable que esta predisposición de Trump no cambie y también es posible que el Fondo siga aceptando en adelante sus pedidos. Pero, guste o no, una cosa hubiera sido un jefe de la Casa Blanca poderoso, ufanándose de una victoria, y otra cosa es un presidente derrotado que ya muestra, como acaba de consignar el diario The Washington Post, lo signos de la decadencia personal.
En síntesis, la derrota de Trump no le hace bien a Milei. Por eso, el riesgo país superó ayer los 800 puntos básicos, un índice muy alto si se lo compara sobre todo con los casi 400 puntos a los que había descendido en julio pasado. ¿Qué pasó en apenas tres meses para que el riesgo de la economía argentina se duplicara? Fundamentalmente, sucedieron dos hechos. Uno: la economía no logró salir de la desaceleración en la que está ya hace mucho tiempo y, así, el país se acerca peligrosamente a una recesión. La recesión es la peor visita que puede golpear la puerta en vísperas electorales. Para peor, la alternativa de Milei es, hoy por hoy, el peronismo encarnado en la perpetua Cristina Kirchner o en su antiguo ahijado Axel Kicillof. El otro hecho fueron los reiterados estallidos de cólera y odio por parte del Presidente en sus exposiciones públicas. Cualquier observador extranjero, reacio a detenerse en los matices, une las desventuras de la economía con el talante presidencial y saca la conclusión de que cada vez le será más difícil al Presidente ganar en primera vuelta las elecciones presidenciales. El riesgo país es el síntoma de ese escalofrío.
Hablando de elecciones, es veraz también que Trump fue decisivo para que Milei ganara las elecciones legislativas del año pasado. Muchos hablan de esos comicios ganados por un cheque de Washington, pero muchos olvidan que un mes y medio antes Milei había sufrido una dura derrota en la provincia de Buenos Aires, luego de que Kicillof desdoblara las elecciones provinciales; es decir, de que las separara de las nacionales. Muchísimos votantes salieron un mes y medio después en todo el país a votar por Milei para que no ganara el peronismo. ¿El mariscal de la victoria fue Scott Bessent, el poderoso secretario del Tesoro norteamericano, o el peronismo fue el mariscal de la derrota? Cualquier respuesta es relativa.
Vastos sectores sociales, sobre todo los jóvenes, asocian todavía al peronismo con la interminable cuarentena de la pandemia, según la conclusión de varios encuestadores. ¿Por qué, entonces, Kicillof ganó antes las elecciones provinciales bonaerenses? La provincia de Buenos Aires es un conflicto singular y aparte en la Argentina; ahí se concentra la mayor cantidad de electores, pero también el número más alto de pobres. Son los sectores sociales históricamente seducidos por el peronismo.
Esa es una parte de la historia. La otra parte es que Trump y Bessent contribuyeron activamente para que Milei ganara las elecciones porque los mercados habían enloquecido después del triunfo bonaerense del peronismo. Prometieron un swap de 20.000 millones de dólares, de los que el gobierno de Milei usó 2500 millones. Este préstamo fue reintegrado íntegramente al Tesoro norteamericano en enero de este año. Sin embargo, la verdad completa debe consignar que Trump fue seriamente cuestionado en Washington por legisladores demócratas y también por un grupo de republicanos por utilizar recursos del Estado para ayudar a un gobierno amigo en un apuro electoral.
Aquel swap sigue vigente, pero ¿podrá Trump usar ese dinero para ayudar a su aliado Milei en caso de que este lo necesitara en las elecciones presidenciales argentinas? Bessent dijo hace poco que esa ayuda se concretará porque “la Argentina es un aliado muy importante de los Estados Unidos en América Latina”. Bessent es un experto en finanzas, no un político, aunque es cierto que no pocos sectores de la dirigencia norteamericana están predispuestos a apoyar a Milei mientras la opción local sea el peronismo.
La suerte de Milei dependerá también de si Trump acepta que perdió los comicios de ayer y, de la misma manera, del tamaño de la crisis en su futura relación con el Congreso norteamericano, ahora en manos opositoras. Sus opositores demócratas controlarán la Cámara de Representantes (Diputados, aquí) y estarán en condiciones de obstaculizarle los dos años de mandato que le quedan. Son los dos últimos años de la vida presidencial de Trump porque la Constitución de los Estados Unidos le permite al presidente aspirar solo a dos mandatos.
El escepticismo del propio Trump con respecto de los resultados fue explícito mucho antes de que se conocieran los números de las urnas. “Me convertiré en Mr. Veto”, dijo anunciando que vetaría todas las iniciativas del Congreso si este terminaba en poder de sus adversarios. La eventual confrontación permanente de Trump con el Congreso podría afectar la ayuda a Milei. El Congreso norteamericano, a su vez, estará en condiciones de plantear un juicio político al Presidente, un impeachment, si este desobedece al Poder Legislativo. El trámite no es sencillo, pero sí desgastante para el mandatario.
El juicio político a un presidente norteamericano necesita la aprobación de la mayoría simple de la Cámara de Representantes y de los dos tercios del Senado. Aunque el Congreso lo puede asediar al jefe del Ejecutivo norteamericano, el líder de Washington está en condiciones de controlar la política exterior en tanto no provoque estragos irremediables, sobre todo con los aliados históricos de los Estados Unidos. Trump se pavonea con su propensión a cambiar las viejas políticas de Estado de su país. Nunca Europa estuvo más lejos de Washington que en este mandato de Trump. Los separa hasta la mirada de cada uno sobre la tragedia de Ucrania. Mientras casi todas la embajadas europeas en el mundo flamean en sus portales la bandera de cada país y también la de Ucrania, Trump les pidió a los ucranianos que se deshagan de su popular presidente, Volodimir Zelenski. “Es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, alardeó recientemente. Las fricciones entre Washington y los europeos no son una noticia alentadora para la Argentina, que siempre preservó estrechos lazos con los dos, salvo en el gobierno de la viuda de Kirchner. Ella se llevó mal con norteamericanos y con europeos. Es coherente en el error.
La derrota de Trump la incubó él mismo cuando descerrajó la guerra contra Irán sin la garantía de que destituiría definitivamente al criminal régimen de los ayatollahs iraníes. La guerra encareció la energía por la escasez de petróleo, aumentó la inflación en el mundo y terminó por crear el malestar de muchos norteamericanos. Y no solo de los norteamericanos. El mundo es un lugar peor desde la guerra de Irán y desde que el déspota de Moscú decidió agredir sin tregua ni piedad a los ucranianos. Las generaciones más jóvenes se sublevaron −y se siguen sublevando− en muchas ciudades del mundo, que están muy lejos unas de otras. Las realidades políticas y económicas son muy distintas, pero ese clamor global contiene una protesta común, y es por el encarecimiento del costo de vida (la inflación que promovió la suba del precio del petróleo) y el costo de la vivienda, que les impide a las nuevas generaciones el acceso a una casa propia. El propio Milei aceptó hace poco que la economía argentina no progresó como él quería y anunciaba, por las guerras de Irán y de Ucrania. Pero ocurre que su amigo Trump decidió guerrear contra Irán y que no se ocupó de poner fin al martirio de Ucrania. Trump ya los había hecho en su primer mandato con Mauricio Macri: ayudó y perjudicó en la misma medida.
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