POLITICA
Cardenal Ángel Rossi: “León XIV encontrará una Argentina cascoteada, socialmente bajoneada y en la que se escucha un lenguaje triunfalista”

ROMA.− El cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba y una de las voces más fuertes en defensa de los descartados, no tiene dudas. Para él, el papa León XIV encontrará una Argentina “cascoteada, donde está instalada la maledicencia, que se resiste a buscar qué cosa nos une, socialmente muy bajoneada, donde se escucha un lenguaje triunfalista, pero con una realidad realmente, no me atrevería a decir catastrófica, pero sí muy frágil”.
“A veces ese mensaje no real también es indignante, también desune, también enerva. Sería más lindo poder reconocer que andamos mal y que vamos a intentar entre todos salir, en vez de simular una especie de triunfalismo que no es real”, planteó, sin mencionar, en forma diplomática, al gobierno de Javier Milei.
En una entrevista telefónica con , Rossi, vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina, jesuita y discípulo de Jorge Bergoglio, destacó la visita que hará el Papa al Pequeño Cottolengo Don Orione: un gesto evangélico, en favor de los más frágiles, que comparó con el primer viaje de Francisco a la isla de Lampedusa, símbolo del drama de los migrantes.
De 68 años y creador de la Fundación Manos Abiertas, que desde 1992 brinda ayuda a las personas más pobres en diferentes centros del país, definió la visita de León XIV como “un gesto de mucha delicadeza, porque es un modo de honrarlo a Francisco”.
−Hay una enorme expectativa por la llegada del papa León: ¿cómo lo está viviendo usted, jesuita que fue novicio de Jorge Bergoglio y siempre muy cercano a él?
−Uno se adhiere o siente el testimonio de la alegría y el entusiasmo del pueblo, de la gente. Tengo la sensación, sin desmerecer la propia, que ellos nos superan en esta expectativa, en esta esperanza. Me acordaba de El Principito, de Saint-Exupéry, y en el principio, cuando el zorro le pide al principito que le avise a qué hora va a venir para empezar tres horas antes a disponer el corazón: a medida que se acerque la hora, mi corazón va a latir más fuerte y cuando vos llegues, le dice, mi felicidad será plena. Eso es lo que estamos hoy viviendo espiritualmente como pueblo de Dios. Hay un latir del corazón de nuestro pueblo que va in crescendo, y ese gozo será pleno cuando tengamos en frente al Papa y podamos escucharlo.
−¿Cómo lo vive a nivel personal, como jesuita y discípulo de Bergoglio?
−Como jesuita y como discípulo o hijo de Francisco, de Jorge Bergoglio, si bien algunos unen la venida de León con la no venida de Francisco, su visita es un gesto de mucha delicadeza de parte de él, porque es un modo de honrar a Francisco. Es como seguirle el tranco de huella y poder completar lo que Francisco hubiera querido, sin entrar a ver por qué sí, por qué no. De parte del corazón de León XIV es una delicadeza muy grande.
−En esta breve visita de León XIV, a quien usted conoce bien desde el cónclave, Córdoba resultó una ciudad “premiada”. ¿Por qué cree que se privilegió a Córdoba?
−Sí, ciertamente, es válido sentirnos como premiados, entre comillas, por la visita. Uno lo agradece mucho. Córdoba sería la ciudad que representa el interior, porque lo demás es Capital Federal y provincia de Buenos Aires. León XIV viene a Córdoba, no porque seamos mejor que nadie… Personalmente, no hubiera tenido ningún problema y quizás hubiera hasta deseado que vaya a Santiago del Estero. Córdoba tiene su historia, su tradición religiosa, la realidad geográfica de estar en el corazón de la Argentina y, además, ha sido protagonista en los últimos tiempos de muchos santos y beatos de estas tierras: Angelelli, Brochero, Esquiú, la Madre Tránsito Cabanillas, Catalina de María Rodríguez y figuras como Mamá Antula, santiagueña, pero que anduvo por estos lados. Para el Papa, Córdoba también representa el tema de la santidad de nuestro pueblo.
−Se admitió que no fue fácil armar la agenda de la visita del Papa. ¿Qué significa la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione en la coyuntura actual?
−La visita al Cottolengo es una opción evangélica, es ser fiel al pasaje del capítulo 25 de San Mateo, es ser fiel al buen samaritano, a la opción preferencial −no exclusiva, pero sí preferencial− por los frágiles, por los débiles. Que hoy en el mundo, miserablemente, y en nuestra tierra, muchas veces han quedado medio al costadito del camino. La opción del papa León es como decir que el Evangelio pasa por aquí. Los primeros protagonistas, los más honrados por el Señor, son ellos, los más frágiles. Y en la figura del Cottolengo, de un modo particular, porque hay discapacitados graves y una fragilidad tan manifiesta y tan digna. Es como decirnos: no se dejen seducir por otros ámbitos, este es el nuestro, lo demás viene por añadidura.
−¿Por qué no figura en la agenda oficial el homenaje a Francisco que tendrá lugar en la Catedral, cuando el Papa celebre las vísperas junto a los obispos, el lunes 9 de noviembre?
−El homenaje a Francisco está planteado de un modo sencillo, pero yo creo que toda la visita de León es un homenaje a Francisco. Primero, por la misma decisión de ir al Cottolengo, que es el mismo gesto que tuvo Francisco cuando hizo su primer viaje a la isla de Lampedusa. Es como rendirle un homenaje, reproduciendo, no imitando, pero siendo fiel a la opción del papa Francisco, que no es sino la opción del Evangelio. Y eso no es un invento de Francisco, es animarse a vivir el Evangelio: como suelo decir, Francisco se animó a montar el evangelio en pelo, no le puso aperos, no lo suavizó, y creo que el papa León le sigue la huella en ese sentido de radicalidad y de valentía.
−¿Qué Argentina encontrará el papa León XIV?
−Va a encontrar una Argentina cascoteada: no es la guerra, no son situaciones de catástrofe que tantos pueblos hermanos nuestros sufren. Es, quizás, de otra índole, más suave. Pero hay un deterioro, primero en la unidad. Encontrará una Argentina que se resiste a la unidad, pero se resiste porque a veces fomentamos la desunión con posturas extremas, con la maledicencia, que es el recurso de los mediocres. Está instalada la maledicencia, que no tiende puentes, sino que agudiza las contradicciones.
−¿Puede ampliar esa descripción?
−Va a encontrar una Argentina que se resiste a buscar qué cosa nos une, una Argentina socialmente muy bajoneada, donde se oye un lenguaje triunfalista, pero con una realidad que no me atrevería a decir catastrófica, pero sí muy frágil. Una realidad que contrasta con un mensaje que parecería de otro planeta. Hay algo que está disociado entre el mensaje y la realidad de una Argentina en la que hay muchos que están sufriendo. A veces ese mensaje no real también es indignante, también desune, también enerva. Sería más lindo poder reconocer que andamos mal y que vamos a intentar entre todos salir, en vez de simular una especie de triunfalismo que no es real.
−Hay temor a que se politice la visita, como quedó claro en la inusual conferencia de prensa que se realizó en la Casa Rosada al conocerse la agenda oficial del viaje?
−Sí, es probable que cada una de las partes políticas intente lucrar con su venida. De todos modos, el sentir del pueblo le va a pasar por encima a todas estas mezquindades. Hay que poner la mirada en que viene el pastor. En otra época, Juan Pablo II vino en un planteo diplomático con la guerra con Chile, en 1982. En este caso, no viene el Papa por un tema diplomático, no viene a resolver una guerra, es el pastor que viene a visitar el rebaño. Por lo tanto, rebaños somos todos: todos somos oveja, digamos, oveja es Milei y oveja es Rossi, todos somos rebaño, cada uno en el lugar donde Dios nos ha puesto, pero hay que ubicarse así. Las mezquindades quedarán muy en el fondo, con toda la devoción, con toda la fe y todo el cariño de la gente manifestada al sucesor de Pedro.
−¿Qué espera usted de esta visita?
−Siempre estas visitas son como cuando estábamos en el colegio: y al final de la clase la maestra nos dejaba deberes para la casa. Además de la esperanza que ya estamos viviendo, del baño de gozo que nos daremos cuando ya esté junto a nosotros, el gran desafío es que su visita no quede como un hecho que comenzó y terminó el 11 de noviembre, sino que tenga inercia. En ese instante comenzará el momento más fuerte: bajar a los gestos, hacer realidad lo que seguramente van a ser palabras paternales, de pastor, pero también de mucha claridad y de compromiso. Su visita es interpelante y no deberíamos quedar indiferentes, sino preguntarnos qué tenemos que hacer, qué nos sugirió el Papa que hagamos. Si el pastor viene al rebaño, es porque le trae algún mensaje, no es solo un saludo. Trae un desafío, un compromiso. Después de la visita debería notarse que nos visitó el pastor. Y eso depende de nosotros.
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En el peronismo evalúan que la misa en Luján será la mejor opción para marcar presencia en la visita del Papa

El itinerario del papa León XIV en la visita a la Argentina programada entre el 8 y el 11 de noviembre se definió y, en su último día, incluye una misa en Luján que se prevé multitudinaria, con una asistencia que podría llegar a los dos millones de personas. Ese punto de la agenda es el que se evalúa dentro del peronismo como el momento propicio para reunir a su dirigencia y marcar presencia durante la estadía del Sumo Pontífice. Distintas voces consultadas analizaron esa posibilidad en Luján, si bien aún el Partido Justicialista no formalizó ninguna decisión sobre cómo será su actividad durante las jornadas que pasará el Papa en la Argentina.
La misa que León XIV celebrará en Luján se observa dentro del peronismo como una ocasión propicia. Será una actividad de dimensiones enormes y en un distrito que el justicialismo gobierna, con el intendente Leonardo Boto. “Nosotros vamos a acompañar, seguro, en Luján, porque vamos a estar acompañándolo a ‘Leo’ Boto”, afirmó a un intendente peronista bonaerense de buena llegada al sector interno que lidera la expresidenta Cristina Kirchner. Aclaró que, “hasta el momento, no hay algo oficial, ni en el PJ nacional ni en el provincial”.
“Lo de Luján está bien, porque ellos tienen una práctica con las procesiones de todos los años, a las que van más de un millón de personas. Ahora, esperan dos millones”, dijo una fuente del Frente Renovador al coincidir que la misa al aire libre frente a la Basílica Nuestra Señora de Luján se presta para la congregación de referentes peronistas. Habrá un sector especialmente destinado a la dirigencia política.
Un dirigente del Gran Buenos Aires alineado con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, reafirmó la pertinencia de Luján como un lugar para que el peronismo se movilice. “Seguramente, habrá una reunión del consejo [del PJ] y será tema de charla. El ámbito para acompañar es Luján”, indicó el dirigente consultado.
Desde el camporismo, dos fuentes señalaron que no tienen información sobre cómo participarán de la visita papal. “Es una visita muy especial, emocionante”, señaló un hombre de la agrupación, que consideró probable que “cada uno [de los dirigentes] hará lo que considere”, sin una organización mayor.
La misa en Luján, prevista para el miércoles 11 a las 10 horas, será la última actividad del papa León XIV en la Argentina. Al finalizar, partirá hacia el aeropuerto de Ezeiza para seguir su viaje apostólico hacia Perú, país en el que el Papa estadounidense realizó gran parte de su trayectoria religiosa.
El programa del Santo Padre en la Argentina tiene otra cita anotada en un distrito bonaerense gobernado por el peronismo. Se trata de la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en la localidad de Claypole, partido de Almirante Brown (gobernado por el intendente interino Juan Fabiani, que reemplaza al jefe comunal de licencia y actual diputado bonaerense Mariano Cascallares), el lunes 9 de noviembre, a las 9.15. “En Don Orione, será una visita dentro del Cottolengo. No hay marco, ni misa”, advirtió una fuente peronista al rechazar que allí pueda congregarse el partido.
Más allá de la asistencia peronista que se prevé en Luján, el justicialismo se hará presente con sus distintas ramas en otras actividades, como la que el Papa encabezará a las 16.10 del lunes 9, en la Universidad Católica Argentina (UCA), denominada “Encuentro con el Mundo del Trabajo”. Allí habrá presencia de los sindicatos peronistas que integran la CGT y de movimientos sociales, en un encuentro que compartirán con empresarios.
La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), una organización sindical que nuclea a movimientos sociales con fuerte presencia del peronismo, será parte de la jornada en la UCA, en la que el Papa brindará un discurso, pero también movilizará “fuertemente” a los encuentros masivos que encabezará el Sumo Pontífice en la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján, según adelantaron desde la UTEP.
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El director del SMN advirtió sobre el impacto del fenómeno de “El Niño”: “Ya es el más intenso de los últimos 30 años”

El director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Pedro Di Nezio, anticipó que la Argentina enfrentará durante los próximos meses las consecuencias de uno de los fenómenos de El Niño más intensos de los que existen registros y advirtió que el período de mayor riesgo de tormentas e inundaciones podría extenderse hasta abril de 2027. El científico, que asumió la conducción del organismo hace casi tres meses, comparó la intensidad del episodio actual con la de 1997, uno de los antecedentes históricos más relevantes, y explicó que las condiciones climáticas aumentarán las probabilidades de precipitaciones extraordinarias en el Litoral, el centro del país y el norte de Buenos Aires.
“Este Niño va a entrar a la historia, sin dudas”, afirmó en una entrevista con Infobae en la sede del SMN, sobre la avenida Dorrego, en el barrio porteño de Palermo. Di Nezio sostuvo que los episodios de esta magnitud son muy infrecuentes, con una recurrencia aproximada de 30 años, y que la Argentina deberá prepararse para un período prolongado de inestabilidad.
También aclaró que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad en diciembre, aunque sus efectos más importantes sobre el territorio nacional podrían registrarse varios meses después, cuando la acumulación de humedad eleve el riesgo de inundaciones.
La situación ya modificó la planificación interna del organismo. Di Nezio definió que durante el verano se reforzará el trabajo de observación y pronóstico para enfrentar el período en el que podrían registrarse los fenómenos climáticos más extremos. “Todos sabemos que nadie se toma vacaciones hasta mayo. Vamos a estar al pie del cañón todo el verano”, explicó el especialista, que anticipó que el SMN concentrará sus esfuerzos en mejorar la precisión de las alertas y la capacidad de anticipación de tormentas graves.
La advertencia tiene consecuencias económicas y políticas. El aumento de las precipitaciones puede beneficiar a la producción agropecuaria después de varios años de sequías, pero también amenaza a ciudades construidas sobre terrenos bajos, establecimientos ganaderos y regiones donde la infraestructura hidráulica podría resultar insuficiente. El desafío para el Gobierno nacional, las provincias y los municipios será utilizar los pronósticos para anticipar las emergencias y organizar la capacidad de respuesta.
“Los extremos climáticos son inevitables. Después, que se conviertan en una catástrofe depende de nosotros”, sostuvo el titular del organismo.

El científico también planteó otra cuestión relevante para la planificación económica: después de un Niño de esta intensidad aumenta significativamente la probabilidad de que se desarrolle una Niña que podría prolongarse durante más de un año y generar un nuevo ciclo de sequías.
Di Nezio conoce especialmente ese fenómeno. Nacido en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, se recibió de ingeniero mecánico en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y desarrolló buena parte de su trayectoria académica en Estados Unidos. Se especializó en Meteorología y Oceanografía en la Universidad de Miami y luego trabajó en Hawái, donde investigó la interacción entre el océano y la atmósfera y su influencia sobre los ciclos climáticos.
Su regreso a la Argentina comenzó a través de proyectos científicos vinculados con las sequías y la supercomputación. El ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, le ofreció asumir la conducción del SMN, dependiente de esa cartera, con el objetivo de impulsar un proceso de modernización tecnológica y mejorar las capacidades de observación y pronóstico.
Durante la conversación con Infobae, Di Nezio explicó que la Argentina cuenta actualmente con una red de 22 radares meteorológicos, cuya expansión permitió alcanzar una cobertura nacional sin precedentes, especialmente en las regiones más expuestas a tormentas. También anticipó un proyecto de inversión para modernizar unas 150 estaciones meteorológicas distribuidas por el país, incorporar equipamiento automático y ampliar la presencia del organismo en pasos cordilleranos, zonas costeras y bases antárticas.

El Niño actual es comparable con el de 1997 y tendrá su pico en diciembre
—¿Qué tipo de fenómeno de El Niño estamos enfrentando? ¿Puede convertirse en el más intenso del que se tenga registro?
Ya es un Niño muy intenso, incluso en comparación con los más fuertes. Está a la par del de 1997. Los eventos de este tipo son muy infrecuentes: ocurren, aproximadamente, cada 30 años. Un Niño moderado puede presentarse cada tres, cuatro o siete años, pero uno tan intenso como este va a entrar a la historia, sin dudas.
Yo no lo llamaría el peor, porque también tiene efectos beneficiosos. Es comparable en intensidad con el de 1997. De todos modos, el impacto en el hemisferio sur está mediado por la atmósfera. Hay otros factores: el océano Índico también modifica la variabilidad climática y, durante la primavera, entran en juego condiciones que pueden hacer que el efecto sea fuerte, como en 1997, o menor. Por eso todavía hay que seguir monitoreando.
También hay registros históricos de uno muy intenso en 1887. Pero esos datos provienen de un barco que cruzó desde Centroamérica hasta Nueva Zelanda y midió temperaturas una sola vez. Inferimos que fue intenso. Tenemos, como mucho, un siglo de observaciones de la temperatura en el océano Pacífico. Por eso hay que ser cuidadosos con las comparaciones históricas.
—¿Cuándo comenzaron a tener la certeza científica de que se desarrollaría un fenómeno de semejante intensidad?
También es un éxito de la ciencia, porque se pudo predecir. En los primeros meses del año había señales, pero también dudas. En mayo o junio el océano y la atmósfera se acoplan, es decir, empiezan a interactuar, y eso ya determina la evolución del fenómeno.
Yo diría que hacia junio estuvimos seguros de que iba a pasar y, efectivamente, está pasando. Eso permite empezar a prepararse.
Hay muchas provincias y municipios que están actualizando planes de evacuación y preparando la infraestructura. Tenemos tiempo porque todavía no llegó la etapa más intensa de El Niño. El pico será en diciembre.
—¿Cómo se explica que el calentamiento del océano Pacífico pueda generar un período de tormentas extraordinarias en la Argentina?
El Niño es un fenómeno natural que ocurre desde hace siglos. Consiste en un calentamiento anormal de la superficie del océano Pacífico. Y el Pacífico representa un tercio de la circunferencia terrestre. Imaginate si tenés un tercio de algo más caliente de lo normal: eso modifica cómo se mueve el viento.
En la Argentina, ese cambio acerca los patrones de viento al Ecuador, más al norte. Entonces hay más choque entre masas de aire frío y cálido. Eso produce tormentas más graves.
Lo que hace El Niño es cargar el dado: aumenta las probabilidades de que esas tormentas ocurran. No significa que todas las tormentas sean consecuencia de El Niño. Hay tormentas graves en años normales y en años de La Niña.
Durante El Niño se experimentan los patrones normales amplificados. Puede haber tres tormentas graves en el Litoral al mismo tiempo, algo que normalmente no es tan frecuente. Eso exige mucho más la capacidad de respuesta.
El Litoral, el norte bonaerense y el este de Córdoba concentran los mayores riesgos
—¿Cuáles fueron las primeras manifestaciones concretas de este Niño en el país?
Ya empezó a registrarse, sin dudas, en la región de Cuyo, con las nevadas intensas de junio y julio, que continuaron en agosto. También tuvimos una alerta naranja en la Patagonia norte. Es parte de ese patrón de tormentas que se mueve más al norte.
Las nevadas son un problema para la logística y para el cruce de Cristo Redentor, pero la meteorología también ayudó a identificar los momentos sin tormentas para que se pudiera abrir el paso.
Ese efecto en Cuyo fue positivo porque permitió acumular nieve y recursos hídricos. Es una región que lleva muchas décadas de sequía.
Por eso, hablar de variabilidad climática como algo bueno o malo depende de las condiciones en las que encuentre a cada región. Para el agro, por ejemplo, puede ser positivo. Venimos de muchos años de sequías.
—¿Dónde estarán los mayores riesgos durante la primavera y el verano? ¿Cuáles son las provincias más expuestas?
Ahora el impacto empieza a moverse. Dejamos el invierno, cuando era más importante en la Patagonia norte y Cuyo, y, a medida que avanza el año, el patrón se desplaza hacia el Litoral, donde comienza el choque de masas de aire húmedo con el aire frío que entra del sur.
Hablamos de una franja que va desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta Misiones, e incluye el este de Córdoba, Santa Fe y el Litoral, con epicentro en Corrientes y Misiones.
El patrón climático puede moverse. Un Niño puede estar corrido un poco más hacia Brasil y otro, un poco más hacia Córdoba. Depende de las condiciones de cada año. Pero estamos seguros de que en esa región habrá más tormentas graves.
Cuando hablamos de tormentas graves, nos referimos, por ejemplo, a 100 milímetros de lluvia en un día.
A medida que se acumula agua en los suelos, aumenta la humedad y también el riesgo de inundación en las zonas alejadas de los ríos, donde el agua no escurre.
Cerca de los ríos existe el riesgo de crecidas por lluvias que ocurren en lugares alejados. Está pasando ahora con el Uruguay: llueve en Brasil y el río crece acá. Pero eso se puede anticipar con varios días, porque se puede monitorear el avance del agua.
Quizás el mayor riesgo esté en las zonas bajas del interior del Litoral, alejadas de los ríos, donde el agua no escurre. Lo más riesgoso es no tener tiempo para saber qué hacer.
—¿Qué puede pasar en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, especialmente en los municipios que habitualmente sufren inundaciones?
La Capital Federal y el Gran Buenos Aires también tienen riesgos. Quizás el problema del Gran Buenos Aires es que venimos de muchos años de sequías. Entonces fue más fácil desarrollar y urbanizar zonas bajas, y cuando llegan años lluviosos uno advierte que tal vez ese desarrollo está en un área inundable.
Yo no te puedo decir que el 15 de enero va a llover mucho en Tigre. Eso no lo puedo saber. Pero sí sé que este verano habrá muchas posibilidades de que llueva más de lo normal, o más veces de lo normal, en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Sabemos que hay una zona donde el riesgo es más alto y es allí donde tiene sentido prepararse.
Es como un dado cargado. Con El Niño, el seis sale más veces. Eso no significa que vaya a salir siempre, pero aumentan las probabilidades.
El riesgo de inundaciones puede extenderse hasta marzo y abril de 2027
—Usted dice que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad en diciembre. ¿Cuándo podrían producirse las inundaciones más importantes?
Durante el verano, en enero y febrero, pero los efectos más fuertes de los Niños intensos anteriores se registraron en marzo y abril.
¿Por qué? Porque empieza el otoño, hay menos evaporación y se acumula más humedad. Entonces llueve y el agua no alcanza a evaporarse o drenarse.
Los problemas logísticos o de inundación, en general, se concentran más en marzo y abril.
O sea que hasta abril no hay que relajarse. Acá todos sabemos que nadie se toma vacaciones hasta mayo. Vamos a estar al pie del cañón todo el verano porque sabemos que el riesgo se extiende hasta abril.
—Un intendente de La Matanza, Quilmes o Lomas de Zamora, o cualquier municipio que tiene zonas inundables, ¿debería estar preparándose para enfrentar un verano especialmente complicado?
Creo que la información ya se transmitió lo suficiente como para que la mayoría de los municipios en zonas vulnerables hayan actualizado sus planes de evacuación y hecho obras.
Yo soy de Tres Arroyos y me contactó el intendente, preocupado. Los tres arroyos, en todos los Niños pasados, se desbordaron. En 1997 no llegaron a hacerlo porque había obras de terraplenes.
Entonces, este año hay que revisar los terraplenes. Todavía hay tiempo. Supongamos que un intendente aún no lo hizo: tiene hasta noviembre y quizá hasta diciembre o enero, porque lo peor llegará al final.
Una vez que se acumula la humedad, puede caer una tormenta sobre una cuenca, llover 200 milímetros en tres días y hacer crecer los arroyos.
No puedo garantizar que eso vaya a pasar. Lo que sí sé es que este año hay más posibilidades de que ocurra.
Mi recomendación, cuando empezó todo esto en marzo y yo todavía era científico, fue empezar a monitorear y hacer las tareas de las que uno no se arrepentiría, como el mantenimiento.
Si se pensaba mantener los terraplenes el año que viene, quizás convenga hacerlo este año. Si después hay suerte y no llueve, buenísimo: la obra queda hecha.
—¿La Argentina está mejor preparada que cuando ocurrieron los fenómenos de 1983, 1997 y 2015? ¿Qué puede hacer el Estado para reducir las consecuencias?
Estamos mucho mejor preparados. En 1997 no había alertas ni radares. La columna vertebral de las alertas que emitimos son los radares, que nos permiten ver las tormentas y dónde ocurren en todo el país.
En 2015 había cuatro radares instalados: los tres del INTA y el primero de la nueva serie. Ahora tenemos 22. La red siguió expandiéndose y la radarización del país se completó hace pocos meses.
Es una política de Estado que este gobierno mantuvo y expandió.
La diferencia es entre estar ciego y ver. El satélite observa la nube desde arriba. El radar permite conocer su estructura tridimensional, su profundidad y su intensidad. Eso permite identificar tormentas graves y emitir alertas con mucha mayor precisión.
Tenemos información para actuar y minimizar el riesgo. Funciona muy bien la coordinación entre el SMN, la Agencia Federal de Emergencias, las defensas civiles de todo el país, las provincias y los municipios.
Estuvimos en Entre Ríos informando sobre El Niño con la Agencia Federal de Emergencias y con el gobernador. La preocupación es tener capacidad de respuesta: cuántos evacuados puede haber, si eso exige cerrar escuelas o si se pueden mantener las clases mientras se realiza una evacuación.
Lo que puede poner en jaque a un municipio es una tormenta grande, que inunde un barrio entero y que no haya capacidad de respuesta ni dónde alojar a toda esa gente.
Los extremos climáticos son inevitables. Después, que se conviertan en una catástrofe depende de nosotros.

El Niño puede mejorar los rindes, aunque expone al campo y al turismo
—Más allá del riesgo de inundaciones, ¿qué consecuencias económicas puede tener este Niño para la producción agropecuaria y para la Argentina?
Tiene un efecto neto positivo. Si se toman los datos de rendimiento de la Secretaría de Agricultura, el efecto neto en los rindes es positivo durante El Niño.
Tal vez, si es tan intenso, ese beneficio se sature. No aumenta indefinidamente con la intensidad, porque en algún momento aparece el efecto negativo de los campos bajos.
Mi familia tiene campos bajos en la zona de Tres Arroyos. Entonces, en un año Niño, no hay que sembrar los bajos. Todos los chacareros se acostumbraron a sembrarlos durante estos años más secos. Quizás este año no sea para sembrar esos sectores.
También está el problema de la ganadería. Ahora se hace mucha más agricultura y la ganadería quedó en campos más marginales y más bajos. Por eso está más expuesta. Si sos productor del Delta, quizá tengas que tener un plan para evacuar tus animales.
Pero para la macroeconomía del país los impactos son positivos. Venimos de muchos años de sequías y este año sabemos que no vamos a tener La Niña. Hay muy pocas posibilidades de sequía.
Quizás ahora nos encuentre con una macroeconomía más diversificada, con la minería. Creo que este gobierno entiende que no se puede depender del agro y eso es muy positivo.
—¿Y qué ocurre con los efectos sobre el turismo, la infraestructura y las actividades económicas de las provincias del Litoral?
Empieza a pasar esto con las crecidas. Es problemático si sos un operador turístico en las Cataratas, por ejemplo. Imaginate perder varias semanas de actividad por esas crecidas.
Pero se puede monitorear el agua que viene de Brasil. Se sabía que el río iba a subir. Es disruptivo, pero más disruptivo es no saber que eso puede pasar y que te tome por sorpresa.
Hay grupos de monitoreo de las cuencas, con el Consejo Hídrico Federal, el SMN, el Instituto Nacional del Agua y la Agencia Federal de Emergencias, que siguen los ríos.
Nosotros contribuimos con la información. Eso permite tomar decisiones anticipatorias.
La información climática también le sirve al campo para decidir qué sembrar o cómo prepararse para cosechar si los suelos tienen mucha humedad. El SMN genera la información; después, la gestión del riesgo la lleva adelante la Agencia Federal de Emergencias y las decisiones agropecuarias las sugiere el INTA.
Este año la información llegó mucho más rápido a los sectores que la necesitan, en comparación con 2015, 1997 y 1983.
En 1983 la gente no sabía por qué llovía. Imaginate tener todo el país con lluvias, inundaciones y caminos cortados sin saber qué está pasando. Tampoco se sabía que al año siguiente iba a dejar de llover.
Después de un Niño intenso aumenta la probabilidad de una Niña que dure más de un año
—Usted es especialista en las sequías que se producen después de los grandes fenómenos de El Niño. ¿Qué puede pasar cuando termine este período de lluvias? ¿Puede llegar una Niña que se prolongue durante varios años?
Después de El Niño viene La Niña. Y lo que permite este punto en el que estamos, en septiembre de 2026, es que tenemos la máxima capacidad de ver el futuro climático.
Ya sabemos que este Niño va a ser intenso y sabemos que después puede venir una Niña que dure más de un año.
Eso es lo que hice en investigación. Fui pionero científicamente en demostrar que, después de un Niño intenso, las posibilidades de que llegue una Niña de varios años son muy altas.
Entonces aparece ese riesgo, pero también tenemos información y podemos actuar.
Sabemos que este año va a llover mucho y hay que aprovechar esa lluvia, porque después se va a cortar.
Hay que empezar a prepararse también a largo plazo, con base en lo que conocemos de estas variaciones del clima y de estos ciclos.

El SMN retomará mediciones en altura y modernizará 150 estaciones en todo el país
—Usted asumió en un organismo que atravesó despidos, restricciones presupuestarias y un proceso de reestructuración. ¿Cómo está el Servicio Meteorológico frente a un fenómeno de esta magnitud?
En la Argentina hay científicos y personal técnico muy capacitados y apasionados por el trabajo. Conocí a mucha de esa gente antes de venir porque empecé a colaborar con instituciones argentinas hace muchos años.
Estos primeros tres meses fueron de optimizar y de revisar cómo se usan los recursos para cumplir la misión del organismo.
Ahora estamos asegurando, primero, que las alertas sean lo mejor posibles. Nos preocupa especialmente que, si hay una alerta roja, no la emitamos como naranja y después termine siendo mucho más grave de lo previsto.
Los radares nos ayudan a seguir las tormentas, pero también los radiosondeos, que son mediciones de la atmósfera en altura.
Son sensores que se elevan mediante globos y permiten medir la temperatura, la humedad y otras condiciones atmosféricas hasta aproximadamente 10.000 metros de altura, donde vuelan los aviones.
Es información fundamental para conocer cuán inestable está la atmósfera y mejorar el pronóstico de las tormentas graves.
Por una cuestión de evaluación presupuestaria hubo que pausar ese tipo de mediciones, pero las vamos a retomar en cuestión de semanas, dos veces por día, en varios puntos del país.
Como experto en El Niño, sé que pronosticar el tiempo será más desafiante porque habrá más situaciones de choque de masas de aire frío con aire caliente.
Tenemos que saber muy bien cómo está la atmósfera para que no se nos escape ninguna tormenta.
—¿Qué inversiones están previstas para modernizar la red de estaciones meteorológicas y ampliar la capacidad de observación en todo el país?
Parte de los cambios anteriores a mi llegada respondieron a la intención de este gobierno de modernizar el sector público y hacerlo más eficiente.
Los planes para modernizar, automatizar y expandir la red de observaciones están en marcha. Vamos a aumentar los puntos de medición. Las estaciones autónomas están a punto de ser licitadas.
Son estaciones meteorológicas que, en vez de tener una persona que mide cada hora la temperatura, la dirección y velocidad del viento o cuánto llovió, tienen una máquina que mide todo eso y lo informa en tiempo real.
En vez de un informe cada hora, habrá uno cada 10 minutos. Eso permite tener mucha más información, incluso sobre cuán fuerte está lloviendo.
Estamos hablando de transformar el funcionamiento de unas 150 estaciones meteorológicas distribuidas por el país y agregar otras donde hay huecos en la red de observaciones.
Vamos a incorporar estaciones en los pasos cordilleranos, preparadas para el clima de altura, y también en los faros costeros, para medir mejor las condiciones del viento.
El proyecto incluye la Antártida, con estaciones especializadas en las ocho bases argentinas.
Es un cambio grande, que llevará dos o tres años. Cuando empiecen a llegar las estaciones, en enero o febrero, comenzaremos a reemplazar progresivamente los equipos.
También se generarán nuevos trabajos más sofisticados. Es pasar de ser observador a ser una persona que debe mantener equipamiento y asegurar el funcionamiento de varias estaciones en una región.
La información entra directamente en tiempo real, se controla su calidad para evitar errores y después pasa a un sistema global que se utiliza para hacer los pronósticos.
Todo eso tiene que ocurrir en cuestión de minutos, porque una medición de la atmósfera, si llega tarde, ya no sirve.
—Después de desarrollar buena parte de su carrera científica en Estados Unidos, ¿por qué decidió regresar a la Argentina y aceptar la dirección del Servicio Meteorológico? ¿Cuál es su proyecto para el organismo?
Me fui de la Argentina muy joven, a los 23 años. Soy ingeniero mecánico; estudié en el ITBA porque quería ser físico. Después estudié Meteorología y Oceanografía en la Universidad de Miami, porque El Niño es un fenómeno que surge de la interacción entre el océano y la atmósfera.
Me dediqué a estudiar La Niña porque todo el mundo ya había estudiado El Niño. Empezamos a advertir que La Niña podía durar varios años y que eso tenía un impacto enorme en las sequías.
Ahí empecé a volver a la Argentina, porque me consultaban por las sequías. También comencé a colaborar en proyectos vinculados con la supercomputación.
Mi proyecto personal era seguir haciendo ese trabajo de intercambio entre el norte y el sur. Me interesa mucho la cooperación internacional en ciencia. Por eso vine, armé iniciativas de predicción climática y di clases.
Después me ofrecieron dirigir el SMN. Era una forma de contribuir a la Argentina desde este rol, que no esperaba. Y también es una coincidencia que me haya tocado un Niño tan intenso.
Tenemos Clementina, la supercomputadora, y hay que aprovecharla. Me fui de Estados Unidos preocupado porque el primer mundo sigue avanzando. Acá tenemos que recuperar terreno.
La inteligencia artificial democratiza muchas cosas. Nos permite hacer en mucho menos tiempo trabajos que antes demandaban años y equipos enormes de personas.
También queremos mejorar los pronósticos para el Atlántico Sur y la Antártida. Los modelos globales son muy imprecisos en la Antártida y nosotros tenemos presencia permanente, con pronósticos para que opere la logística antártica.
Por nuestra ubicación geográfica, tenemos una responsabilidad y una oportunidad. Si mejoramos el pronóstico, podemos convertirnos en líderes del pronóstico del tiempo en esa región, que cada vez tiene más tráfico de aviones y barcos.
Para mí es un privilegio estar acá y haber tenido la confianza del ministro de Defensa, Carlos Presti, y del presidente Milei para encarar este proceso con todo lo que sé y con toda la gente motivada que tenemos en el Servicio Meteorológico Nacional.
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POLITICA
Malvinas: el ministro de Defensa de Kast respaldó la autodeterminación de los isleños y su relación comercial con Chile

“Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland, pero hay una situación de hecho: un país amigo [refiriéndose al Reino Unido], ¿no es cierto?, hace 200 años ejerce soberanía sobre las islas. Por lo tanto, una cosa es apoyar un reclamo frente a la posición de un país amigo, pero de acuerdo al derecho internacional, respetando la voluntad e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”, afirmó el ministro de Defensa Nacional de Chile, Fernando Barros Tocornal, en una entrevista otorgada a Radio Polar de Magallanes.
Fue una declaración al menos confusa, porque por un lado sostiene el apoyo de Chile a la Argentina en su reclamo de soberanía por las Islas Malvinas y, por otro, habla del reconocimiento a los 200 años de soberanía del Reino Unido en las islas, no lo menciona como un caso de ocupación colonialista y habla de respetar “la voluntad de los isleños”, cuando la posición argentina comienza aclarando diplomáticamente que el punto de partida es no reconocer el derecho a la autodeterminación de los isleños.
El ministro chileno fue más allá y apoyó la operación comercial proyectada entre Punta Arenas y el archipiélago. El mismo 3 de septiembre pasado, cuando el presidente Javier Milei habló por cadena nacional y anunció que se reforzarían las sanciones a las empresas que operen comercialmente en las islas, la empresa naviera chilena Eastern Islands firmó un acuerdo con el gobierno de las islas para sostener una conexión marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino. Al respecto, el funcionario chileno aseveró que la comunidad magallánica tiene “el derecho de ejercer el comercio” y que “no ve ningún inconveniente en el desarrollo de esas actividades”.
Sorprendió también el ministro Barros Tocornal al referirse a los compromisos asumidos por Chile en el Mercosur, porque al ser consultado al respecto, dijo: “Hay un tema puntual que puede ser un poco más conflictivo, que es el tema de las exploraciones petrolíferas y mineras, que hay que analizar en su momento y ver cómo conjuga eso con los compromisos que tomó Chile como país, aunque son de carácter político y no obligatorios legalmente, en Mercosur y Unasur”.
El ministro de José Antonio Kast, aliado de Milei, manifestó así que se podría reconsiderar el compromiso de Chile ante el Mercosur sobre las restricciones, avalando de algún modo el impacto positivo para los intereses de los isleños que podría generar esta ruta marítima sobre las exploraciones de hidrocarburos en el área en litigio, Sea Lion.
En la Declaración del Mercosur de 2011 los Estado asociados, incluido Chile, se comprometieron formalmente a impedir el ingreso a sus puertos de buques de bandera isleña y a no brindar soporte al saqueo de los recursos naturales en disputa. Pero las palabras de Barros sembraron dudas al respecto, sobre todo al compromiso irrestricto de este acuerdo porque, de algún modo, relativizó el peso de los tratados sudamericanos.
Compromiso de La Moneda
La calificación de ese histórico consenso como algo “no obligatorio legalmente” y de carácter “parcial” dejaría sin efecto práctico el compromiso que el presidente Kast firmó el 3 de septiembre de 2026, en formato de una declaración conjunta en el Palacio de La Moneda junto a Milei.
Este acuerdo reafirmó la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes en el marco de los tratados de 1881 y 1984, e incluyó un respaldo explícito de Chile a los derechos soberanos de Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de compromisos para evitar actividades logísticas ilegales de pesca e hidrocarburos en la zona. Todo esto se contrapone con los dichos de Barros Tocornal.
En paralelo, esta semana se conoció que la Falkland Islands Development Corporation, agencia de desarrollo económico del archipiélago, anunció la designación de Josh Smith como su nuevo director general. Smith, que supo ser miembro de la Asamblea legislativa de las islas, tiene una relación muy cercana a las empresas del sur de Chile.
En Chile existen opiniones divididas respecto a la posición de Chile frente a las Malvinas, mucho más luego de las declaraciones de Milei, en septiembre pasado, durante el Foro Madrid en Santiago de Chile. Allí, el presidente argentino elogió las políticas económicas del dictador Augusto Pinochet y reivindicó el período posterior al golpe de Estado de 1973, lo que generó fuerte rechazo por parte de la oposición política, que manifestó su enojo repudiando que un mandatario extranjero glorifique una dictadura que violó los derechos humanos.
Daniel Santa Cruz,Conforme a
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