CHIMENTOS
Beto Casella tras su regreso a la tele con BTV: “Hay relaciones inquebrantables, que no dependen del canal o del programa”

En las noches de América TV, Beto Casella regresó al centro de la pantalla con BTV, Buena Televisión, su nuevo ciclo tras dos décadas como figura en Bendita. Este retorno no solo marca la vuelta de una de las caras más reconocidas de la televisión argentina, sino también una apuesta renovada en la franja nocturna del canal.
El programa se estrenó en el horario de las 22:00, presentando un panel que es un mix de figuras de larga trayectoria con caras nuevas. Entre ellos, Pachu Peña, Any Ventura, Ale Maglietti, Aníbal Pachano, Mariela Fernández, Agustín Guardis, Walter Queijeiro, Enzo Aguilar, Gabriel Cartaña y Leo Raff, con la locución de Mariano Flax y la colaboración diaria de Franco Casella y la voz de Blonda. Con BTV, además, Mandarina Contenidos suma su cuarto programa a la grilla de América TV.
Con la pintura aún fresca de la primera semana de emisión, Casella (casado con Carolina Wyner, dos hijos de una etapa anterior -Franco y Juan Pablo- y tres nietos –Gabriel y los mellizos Milena y Federico-) conversó con Teleshow acerca de los desafíos de este lanzamiento, las diferencias con las etapas previas y su vida detrás de cámaras.

—¿Cómo estás viviendo estos primeros días de BTV y cuál es tu balance inicial de la experiencia?
—Estamos bárbaro, porque la prueba de los primeros programas había que pasarla y, sobre todo, había que ver qué contenido armás, cuánto material lográs, que no existan problemas técnicos. El feeling con el panel era la prioridad; la verdad, todo funcionó muy bien y ese es nuestro foco ahora: encontrar un producto que nos divierta a todos y nos guste, sin que el rating sea una preocupación desde el inicio.
—¿El rating no es una variable determinante? ¿No seguís el minuto a minuto?
—No, no, no. Me entero del rating por Enzo Aguilar en la radio, pero cuando llego a casa ni lo chequeo. No soy de mirar el minuto a minuto, no tengo el rating en el celular; preferimos hacer un programa con tranquilidad.
—¿Cuál es la principal diferencia entre BTV y lo que fue Bendita durante tanto tiempo?
—En Bendita, el informe que resume el día era mi debilidad, la pata periodística. Ahora, en cambio, hacemos informes temáticos, atemporales; no tanto sobre Wanda o China, aunque si se produce una pelea entre Moria y Cinthia Fernández, mostramos ese momento. También buscamos sumar música, invitados, contenido nuevo. Más de la mitad del programa no tendrá que ver con el ciclo anterior. La intención es ofrecer una propuesta auténticamente nocturna, para ese horario de las diez.
—De todas formas, tu sello personal se mantiene y atraviesa el programa, ¿lo sentís así?
—Eso va a ser inevitable. En todos los programas que hago, mi sello se va a notar, salvo que algún día tenga que cambiar completamente el estilo. Por ahora está claro: la gente dice “vamos a ver a Casella“, y eso se traslada de un canal al otro.
—¿Cómo vivís el reencuentro con panelistas históricos y la dinámica grupal en este nuevo equipo?
—Me llevé gente que sabe lo que hace y por qué está. Es bueno rodearse de personas queridas en el trabajo. El tiempo aporta mucha tranquilidad y hay cero tensión con los compañeros; cuando te toca hablar, tomás la palabra, y si no, nadie se inquieta.
—¿Extrañás algo de Bendita o de aquella etapa anterior?
—Del programa en sí, no extraño nada. Venía de un ciclo que ya sentía como un desgaste, más relacionado con el canal y su contexto que con el contenido en sí. Extraño a mis compañeros, sí, a aquellos que no pude traer. Después de veinte años de compartir todos los días, se generan lazos que van más allá de lo profesional. Hay relaciones que son inquebrantables y no dependen del canal o el programa. Si tras dieciocho años de compartir trabajo uno se va y el vínculo desaparece, no sé qué clase de relación era esa. Yo establezco lazos que duran toda la vida. Extraño a la Negra (Edith Hermida, que quedó al frente de Bendita). Nos extrañamos mutuamente, porque además nos lo decimos, estamos en contacto y nos extrañamos, y nos comprometemos, a veces, a volver a laburar juntos.

—Si no hubiera existido la oferta de América, ¿igual hubieras dejado Bendita y Canal 9?
—Sí, porque tengo esa suerte particular de que todos los años me llaman de todos los canales. Siempre iba a caer alguna propuesta atractiva. En América hay un desafío diferente. Viene de años con una especie de “maldición” en ese horario, así que lo acepté, pero creo que igual me hubiera ido.
—En la última semana recibiste mensajes y saludos de figuras como Charly García, Gustavo Santaolalla o Guillermo Francella. ¿Sentís esa reciprocidad de afecto hacia vos en el medio?
—Entre la radio y la televisión tengo cinco horas y media de aire diarias; abrís el corazón, la gente sabe cómo sos y cómo pensás. Mientras lográs entretener, incluso en momentos complicados como la pandemia, se establece una relación afectiva. Me sigue sorprendiendo que haciendo un programa liviano, tenía televidentes como Charly, Gieco, Santaolalla, Iorio o el Indio Solari. Eso se transforma en un afecto recíproco que valoro mucho, porque no es común que gente así te lo diga públicamente.
—¿Ese afecto lo sentís también dentro del canal, incluso más allá de situaciones puntuales como tu relación con Yanina Latorre?
—Sí, esto lo sabía antes de llegar, y no me preocupa. En un edificio pueden convivir vecinos sin saludarse, y el edificio no se desmorona. El resto me recibió con calidez auténtica, no por compromiso. Ángel de Brito, por ejemplo, me mandó un mensaje muy cariñoso. Pero con él ya nos enviábamos mensajes aún siendo competencia, tenemos una relación relajada. Cuando he visitado otros programas del canal, me sorprendió el recibimiento, como si hubiera llegado George Clooney, y todavía me abruma que me consideren alguien importante, porque tiendo a infravalorarme.

—¿No es falsa modestia?
—No. Tengo el síndrome del impostor. Nunca sentí que era más que mis compañeros de la facultad de periodismo. Tuve suerte, y quizá algo de intuición para aprovecharla, pero cada viernes pienso que esto podría terminar, como si cada semana fuera la última. Eso me permite moverme con tranquilidad, sin tensión. Mi carrera es larga y, mientras no se den cuenta, seguimos adelante (ríe). Con el control remoto te, te dicen: “Ya está”. Y cuando es ya está, viene un gerente y te dice la frase matadora que es: ‘Betito, tenemos un programón para vos, domingo a las nueve, ocho de la noche’
—Te mandan a Groenlandia.
— Exacto, te van a correr de la semana, pero suele ser con esa sutileza que te sacan de pantalla. Y que sé que alguna vez me va a pasar y lo espero con tranquilidad.
—¿Pensaste qué te pasaría si un día la televisión quedara fuera de tu vida? ¿Te angustiaría?
—No, no. Le di mucho amor a la tele, pero no soy de los que dicen “le di mi vida”. Fuera de la tele, no hablo del medio, ni me junto con gente de la televisión a hablar de televisión. Prefiero conversar en un bar, hablar de cine, de fútbol o arreglar el mundo, y no me angustia en absoluto la idea de dejar la pantalla. Si ocurre, solo voy a agradecer las oportunidades recibidas. Estudié periodismo y mi único sueño era firmar una notita en una revista. Todo lo que vino después fue una gran yapa; nada lo planeé.
—No se te suele ver en eventos donde van famosos y hay fotógrafos. ¿Qué hace Beto Casella en sus horas libres?
—Soy muy social, tengo tres o cuatro grupos de amigos según la temática. Los de la infancia en el oeste, de Haedo, otro grupo del secundario y otros del ámbito televisivo, que es otro ambiente distinto. Me gusta disfrutar lo social, ver series, aprovechar el ocio; nunca sentí abstinencia si paso vacaciones sin aparecer en pantalla. Sinceramente, me costaría más alejarme de la radio, que es un amor especial, que de la televisión. Me veo aguantando más en la radio.
—¿Sos familiero?
—Muy familiero. Mi familia es de Calabria y, si no lo fuera, sería raro. Tengo dos hermanos mayores, mantenemos contacto permanente; perdí a mis padres, pero mientras estuvieron, ellos eran la autoridad. Adoro estar en contacto con mis hijos y, ahora, con mis nietos. Cuando crezcan un poco más seguro querré pasar aún más tiempo con ellos.
—¿Pensás en tus nietos cuando hacés televisión? ¿Te genera conciencia sobre el tipo de programa que ofrecés?
—Sí, me importa mucho qué imagen quedará de mí para hijos y nietos. Que puedan decir “el abuelo tuvo una carrera tranquila, sin grandes conflictos” o escuchar a alguien decir: “yo me reía con tu abuelo”. Para mí lo más valioso es lo que ocurre en la calle, ese contacto directo y escuchar de personas que perdieron a su madre, por ejemplo, “eras el único que la hacía reír por las noches”. Ojalá si alguien se cruza con mis nietos recuerde que los acompañé en algún momento.
—Sos muy activo en radio y redes sociales, ¿sentís el impacto de tus mensajes o reflexiones en la vida de la gente?
—Sí, en la radio tengo la costumbre de compartir un mensaje diario. Recibo mensajes por Instagram de mucha gente que me cuenta que tomó decisiones importantes después de escuchar el programa. Eso es muy importante para un comunicador. Si alguna vez alguien detiene a mis nietos para contarles que los ayudé a pensar o a cambiar el rumbo de sus vidas, sería un gran orgullo.
—¿Cómo percibís lo popular hoy en la televisión y el entretenimiento? ¿Dónde pensás que está ese pulso?
—Fui vendedor ambulante muchos años, puerta a puerta, y junto a haber crecido en un barrio humilde como Villa Luzuriaga, eso me dio una mirada sobre lo popular. Hago un ejercicio simple: si mezclás el público que me sigue, tanto en tele como en radio, me da un matrimonio de Lomas de Zamora de entre 35 a 45 años. En las redes veo que el segmento fuerte va de 25 a 45, pero en la tele el público es mayor. Siempre fue intuición; ahora las redes ayudan. Para darte una idea, durante un tiempo en Bendita poníamos algunos informes que contenían por ahí algo sexual o una entrevistada diciendo cosas fuertes. La quinta vez que alguien me escribió: “Che, Betito, yo estaba viendo el programa con mi nene y me dio un poquito de vergüenza”, voy y al día siguiente digo: “No pongan más sexo en el programa”. Igual, no porque tres personas te digan: “No me gusta ese personaje”, te lo vas a sacar de encima. Uno se da cuenta cuando hay una tendencia de mucha gente pensando así, pero esto es pura intuición.
—¿Quiénes considerás actualmente representantes de lo popular? ¿Cambió la idea de popularidad?
—Antes, un artista era popular para todos: Héctor Larrea, Sandro, Palito Ortega. Eso cambió. Hoy la popularidad se fragmentó; puede ser popular Bad Bunny, también el Indio Solari o Calamaro, aunque sus públicos no se crucen nunca. Existen distintas formas de ser popular y de alcanzar la estelaridad, y el fenómeno no se parece en nada al de épocas en que había apenas cuatro canales y figuras enormes como Pepe Biondi, que medía 60 puntos de rating. Todo se segmentó: televisión, arte, noticias, entretenimiento. Ya no hay un solo lugar para lo popular, ni una vía clara para medirlo.
Beto Casella
CHIMENTOS
El tierno mensaje que recibió Luciano Castro de su hija por su cumpleaños: “Mi vida”

El cumpleaños número 51 de Luciano Castro llegó cargado de un significado especial y emociones renovadas. Este año, la celebración del actor estuvo atravesada por un proceso de recuperación personal que le dio un matiz diferente a la fecha, convirtiéndola en una oportunidad para el balance, la gratitud y el reencuentro con sus afectos más cercanos. Lejos de los festejos multitudinarios y el ruido mediático, Castro eligió vivir su día rodeado del cariño de su familia, y especialmente de su hija Esperanza, quien le dedicó un mensaje que conmovió a todos en las redes.
Fue a través de sus historias de Instagram donde Luciano mostró la imagen que subió su hija para homenajearlo. La foto, retro y cargada de ternura, los muestra a ambos sonriendo ante la cámara, en un instante familiar de años atrás. “Feliz cumpleaños a la persona más importante para mí”, escribió Esperanza junto a un emoji de corazón, dejando en claro la profunda conexión que mantiene con su papá. El actor, visiblemente emocionado por el gesto, no dudó en replicar las palabras de su hija en su propio perfil: “Te amo, hija de mi vida”, respondió, sumando así un ida y vuelta de cariño que conmovió a todos sus seguidores.
El saludo de Esperanza no fue el único mensaje cargado de afecto y buenos deseos que recibió Luciano en su día. A lo largo de la jornada, el actor fue destinatario de una verdadera catarata de mensajes tanto de familiares como de colegas y amigos del medio. Entre ellos, uno de los más destacados fue el de Cris Morena, la productora que lo vio crecer profesionalmente en “Jugate Conmigo” y con quien mantiene una relación de respeto y cercanía desde hace décadas. “¡¡¡Feliz cumple Lu!!! Espero que estés abrazadísimo a toda la gente que te quiere en este día tan especial… Yo te abrazo siempre”, escribió Cris en sus redes, recordando el vínculo humano y profesional que los une y sumando un abrazo simbólico en un cumpleaños atravesado por la recuperación y la reflexión.

Este cumpleaños, además, encuentra a Castro en una etapa distinta de su vida personal. A diferencia del año pasado, cuando la celebración fue un evento privado rodeado de figuras del espectáculo, como Griselda Siciliani, en ese entonces su pareja, y expuesto en su perfil de Instagram, este 2026 lo tiene viviendo la soltería y apostando al reencuentro íntimo con sus afectos más cercanos y su propia historia. La diferencia se siente no solo en el clima del festejo, sino también en la manera en que el actor elige mostrarse: más reservado, agradecido y enfocado en el valor de los vínculos reales que construyó a lo largo de cinco décadas de vida y carrera.
Cris Morena le dedicó un emotivo video a Luciano Castro por su cumpleaños (Instagram)
Ante los últimos cambios en su vida personal, la fecha se transformó en un recordatorio de la importancia del apoyo familiar y las redes de contención afectiva. Los mensajes de Esperanza y de Cris, sumados a los saludos de fans y colegas, fueron el reflejo de ese círculo de cariño que lo acompaña en un momento de transformación personal.
En ese contexto, su cumpleaños número 51 entre recuerdos, emociones y la certeza de que, aún en los momentos más difíciles, siempre hay motivos para sentirse acompañado y agradecido. El festejo puede haber cambiado de forma, pero el afecto y la calidez familiar siguen siendo la mejor manera de celebrar un nuevo año de vida. Para Luciano Castro, este 20 de marzo no fue solo un aniversario más, sino la reafirmación de que, con el amor de sus hijos y la contención de sus amigos, todo es posible.
CHIMENTOS
Nico Occhiato anunció la noticia más linda de su vida a sus 33 años: «Nuevo capítulo, en la historia de NDN»

En una mañana muy caliente en el mundillo del streaming, Nico Occhiato paró todo con un notición que enloqueció a su comunidad. En medio del arranque de las nuevas programaciones de Luzu TV y OLGA, estalló el bombazo: Nadie dice nada tendrá su propia serie para Disney+. La plataforma anunció oficialmente el inicio de la producción de la primera ficción inspirada en el programa insignia que conduce Occhiato y la emoción es total.
La confirmación llegó a través de las redes de Luzu, donde compartieron un video que encendió la expectativa de los fans. “Se escribe un nuevo capítulo en la historia. El equipo de #NadieDiceNada va a tener su propia serie de ficción en #DisneyPlus. #LuzuTV”, anunciaron en Instagram, dejando en claro que el universo del programa ahora se expandirá a un formato distinto.
La serie contará con ocho episodios de 20 minutos y estará protagonizada por los propios conductores del ciclo: Nico Occhiato, Flor Jazmín Peña, Momi Giardina, Santi Talledo y Martín Garabal. La producción podrá verse en toda Latinoamérica a través de Disney+, en lo que promete ser una apuesta fuerte para trasladar el fenómeno del streaming al terreno de la ficción.
El proyecto está a cargo de Pampa Films y será dirigido por Nicolás Silbert y Lalo Mark. La idea original pertenece a Santi Talledo y Diego Vago, quienes además se desempeñan como escritores y showrunners, junto a un equipo autoral integrado por Andrés Pascaner, Ramiro Tevez, Sofía González Gil y Lucía Miranda. Súper feliz, Nico subió el video a sus historias y sumó el mensaje justo: “Nos vemo en Disney”.
NICO OCCHIATO REVELÓ CUÁNTO FACTURA LUZU Y SE ARMÓ LA POLÉMICA
A inicios de febrero, a Nico Occhiato se le escapó información confidencial sobre su canal de streaming y expuso lo que ganó en enero. “Enero, el mejor mes en la historia de Luzu en audiencia”, escribió dejando en claro que se trataba de un hito especial para todo el equipo. Ya en el clip, profundizó: “Cuando vamos a ver las estadísticas fue el mejor mes en la historia de Luzu, con 8.200.000 usuarios únicos. Es una locura”.
Lejos de quedarse con ese dato, el conductor de Nadie dice nada siguió repasando otras cifras que reflejan el crecimiento del proyecto. “Solo en enero hubo más de 116.000 nuevos suscriptores. Es impresionante. El total de visualizaciones del mes fue de 91 millones”, detalló.
Y en el medio del clip, apareció un detalle que no generó ruido. Durante algunos segundos, al acercarse a la pantalla, se pudo ver la columna de “ingresos estimados”, donde figuraba una cifra cercana a los 91.458 dólares correspondientes al mes de enero.
Nico Occhiato, Luzu, Disney
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Oriana Sabatini contó cómo fue el parto de su hija y el insólito lugar dónde comenzaron las contracciones

Oriana Sabatini recordó en charla con el streaming Olga cómo inició su trabajo de parto
La jornada en que Oriana Sabatini comenzó el trabajo de parto de su primera hija, Gia, quedó marcada por una situación inesperada: el estadio de la Roma vibraba con la emoción de un partido decisivo y, entre festejos y gritos, la actriz y cantante sintió un dolor diferente en su cuerpo. Acompañada por una amiga, vivió el inicio de un proceso que cambiaría su vida para siempre, justo en el momento en que su pareja, Paulo Dybala, defendía los colores del club italiano.
La anécdota cobra fuerza por el escenario: rodeada de hinchas, en medio de la euforia y la tensión del fútbol, Sabatini detectó la primera señal del parto cuando la Roma anotó el tercer gol frente a la Juventus. Esta coincidencia no solo sorprendió a quienes la escucharon relatarlo en el stream Sería Increíble, sino que le recordó una historia similar compartida por una amiga, que también había comenzado el trabajo de parto en un estadio. “Entré en trabajo de parto en el estadio de la Roma, el tercer gol”, destacó, al establecer el tono entre humor y asombro que atravesó todo el relato.
La espontaneidad de la situación se acentuó porque la fecha prevista para el nacimiento de Gia era el 11 de marzo, pero todo sucedió el 2. La combinación de expectativas, nervios y la atmósfera del fútbol generó un contexto único, donde lo familiar y lo extraordinario se superpusieron.
Mientras la multitud celebraba el gol, Oriana y su amiga saltaron y festejaron como el resto de los espectadores. Sin embargo, al volver a sentarse, una sensación nueva se hizo presente. “Me siento y digo: ‘Ay, no estoy…’. Como que estoy sintiendo algo que no había sentido nunca”, relató. La falta de una referencia precisa sobre cómo se sienten las contracciones contribuyó a la incertidumbre inicial. “Nunca nadie te sabe explicar bien”, comentó al expresar la desconexión entre los relatos de otras personas y la experiencia propia.
La reacción inmediata no fue de alarma, sino de análisis. Sabatini pensó si sería normal lo que sentía y se preguntó si debía compartirlo en ese momento o esperar. La decisión reflejó un equilibrio entre la calma y la cautela, en un ambiente poco habitual para el inicio del trabajo de parto.
La incertidumbre sobre cómo proceder acompañó cada minuto. “¿Qué hago? ¿Les empiezo a contar? Como que esto será normal”, pensó, mientras evaluaba si debía avisar o mantener la tranquilidad. Ante la duda, recurrió a un recurso tecnológico: una aplicación descargada recientemente en su celular, diseñada para monitorear contracciones. “Bueno, las empiezo a contar con una app que me había bajado hace un día en el celu”, explicó.
La aplicación confirmó la regularidad de las contracciones: “Eran cada cinco minutos, duraban todas un minuto y yo dije: ‘Bien, tengo dos opciones: o decir algo y que todo el mundo empiece a paniquear, o jugarla de callada’”. El análisis racional de la situación la llevó a optar por la discreción y priorizar la calma sobre el posible pánico que podría desatarse en el estadio.
Esta decisión estuvo marcada también por la cercanía del hospital y la ausencia de preparación previa: “Yo encima estaba recerca del hospital donde tenía que parir, pero no tenía el bolso, no tenía nada”. La espontaneidad fue la protagonista, pero también la necesidad de organizarse antes de dar el siguiente paso.

La elección de no compartir de inmediato lo que ocurría se sostuvo hasta llegar a casa. “Yo quería volver a mi casa, bañarme, prepararme y después salir”, confesó Sabatini, quien mantuvo su plan y evitó alertar a quienes la acompañaban. “No dije nada. Pero hice eso. Llegué a mi casa, que encima en la loma del cu…, estuve una hora más en la bañera”, relató con humor.
El traslado desde el estadio hasta su domicilio fue una transición donde la protagonista mantuvo el control de la situación, a pesar de la intensidad de las sensaciones. El entorno permaneció ajeno al proceso que se desarrollaba, mientras ella se preparaba en privado para el siguiente paso.
Ya en la intimidad del hogar, el dolor comenzó a intensificarse tras sumergirse en el agua. “Ahí ya el dolor empezó como a ponerse fuerte”, recordó, marcando el momento en que la calma dio paso a la inminencia del nacimiento. La decisión de postergar el aviso y priorizar la organización personal permitió que todo transcurriera de manera ordenada, hasta que el avance del trabajo de parto hizo imposible postergar más las acciones necesarias.
El relato de Oriana Sabatini reconstruye una experiencia donde lo cotidiano y lo imprevisible se mezclan en el escenario menos esperado: un estadio de fútbol, con todo el ruido, la pasión y la imprevisibilidad del deporte. La combinación de recursos personales, apoyo de su entorno y herramientas tecnológicas definió el modo en que transcurrieron las primeras horas del nacimiento de Gia.
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