CHIMENTOS
“Bicho” Gómez: “Si los grandes de la comedia no nacieron en el circo, en algún momento pasaron por ahí”

Todas las noches, en el Teatro Holiday de Villa Carlos Paz, Marcos “Bicho” Gómez sale a escena entre los aullidos de las chicas que pueblan las butacas: junto a él están Nicolás Cabré y Mariano Martínez. Lo que se lleva el actor y clown, eso sí, es una catarata de aplausos. “Y está muy bien, porque a las chicas que pueden aullar por mí ya se les puede salir la dentadura”, bromea.
Los tres comparten cartel en la comedia “Ni media palabra”, de Pardo Producciones, dirigida por el propio Cabré y su flamante esposa, Rocío Pardo. Y la temporada de verano, para ellos, comenzó fuerte: según las cifras oficiales de AADET (Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales) que divulgó la productora, la obra encabeza los rankings de recaudación, espectadores y porcentaje de sala llena.
— ¿Cómo vivís este momento tan especial en Villa Carlos Paz con el éxito que está teniendo “Ni media palabra”?
— Estrenamos el jueves pasado. Con la obra tenemos muy buenas expectativas, arrancamos muy bien y el público nos acompaña, la comedia gustó mucho. El reencuentro de Mariano y Nico era muy esperado y cuando viene la gente, se lleva la satisfacción de reencontrarse, no solo con ellos, sino con una gran comedia, un producto muy cuidado. Así que estoy muy, muy contento.
— ¿Cómo es compartir escenario con Mariano Martínez y Nicolás Cabré en este formato de trío, y cómo recibiste la convocatoria?
— La verdad, muy bien. Primero fue la convocatoria de Nico: me llamó y me contó que estaríamos nosotros tres. Más allá del reencuentro de ellos, que es hermoso verlos juntos dentro y fuera del escenario, me sumaron a mí, siendo de otra generación, y me tratan con mucho cariño y respeto. Se armó un lindo trío y, con el proyecto de que la comedia siga todo el año, yendo a Buenos Aires, de gira y tal vez a Mar del Plata, se conforma un grupo hermoso. Todo ese tiempo juntos pinta para que nos llevemos recontra bien.
— Ya tenías experiencia previa con ellos, ¿no?
— Con Mariano llevo tres temporadas trabajando juntos arriba del escenario, esta es la cuarta. Con Nico también, aunque antes dirigió la comedia “Tom, Dick y Harry”, pero luego se sumó al elenco.
— ¿Cómo es el recibimiento del público hacia vos, entre dos galanes como Nico y Mariano?
— Las chicas pueden aullar por ellos, pero cuando aparezco yo parece que todo el teatro aplaude (ríe). Y está muy bien, porque a las chicas que pueden aullar por mí ya se le puede salir la dentadura (carcajadas). Y yo también, veo a Mariano Martínez sin camisa todos los días en el camarín y lo aplaudo (ríe). Más allá de eso, siento mucho cariño del público, esa calidez y amor es muy lindo.

— ¿Cómo describirías a tus compañeros?
— Mariano es un gran tipo, muy sencillo. Le cuento a Vero (Verónica Pecollo, su pareja) que me impacta caminar con él y ver cómo la gente lo mira y le grita lo lindo que es. Tiene naturalidad, el ego bien puesto, y compartimos grandes momentos que nos acercan cada vez más. De Nico destaco que maneja muy bien la comedia en escena y ahora, como director, se está descubriendo y lo hace muy bien. Tiene claro lo que quiere, lo que le gusta, y te da libertad para jugar. El ida y vuelta con alguien que te elige, sabe de comedia y acepta el aporte, es buenísimo. Nos vamos conociendo más cada día, son chicos muy talentosos y generosos.
— ¿Qué distingue a “Ni media palabra” de otras comedias en cartel?
— No es una comedia tradicional de puertas, no es una comedia que tenga solo un inicio y un final. Tiene un inicio de una manera y termina completamente diferente. En el medio la situación va cambiando, lo que al principio parece una cosa, después parece otra y termina de una manera totalmente distinta. Eso fue lo que más me gustó cuando me acercaron el libro, el humor es muy particular, me gusta mucho.
— Tu humor y tu registro físico siempre están presentes en tus trabajos. ¿Aquí también? ¿Cómo incorporás ese sello?
— Hago un personaje distinto a los que suelo hacer. Siempre hay algo físico que incorporo a mis personajes, aunque no sean acrobáticos. Hay algo en la postura, en la forma de caminar, es innato en mí.
— ¿De dónde viene esa inspiración para el humor físico? ¿Cuáles son tus referentes?
— Primero, soy cuarta generación de familia circense, siempre estuve haciendo acrobacias y moviendo el cuerpo. Pero sobre todo me inspiré en mi familia, grandes artistas, y en los payasos: mis tíos, mis primos, los amigos de mi viejo. Ese mundo clownesco que viví de chico me llevó a tener una vida muy lúdica. Admiro muchísimo a Chaplin, Buster Keaton, Cantinflas, Pepe Biondi, Sandrini, Tandarica en un momento, Jerry Lewis. Todos eran humoristas muy físicos. Muchos pasaron por el circo, como Biondi, Sandrini, Olmedo, Carlitos Balá, Marrone. Incluso el Teatro Nacional empezó en el circo. Si los grandes de la comedia no nacieron en el circo, en algún punto de su carrera pasaron por ahí. Mi inspiración son, primero, mi familia payasesca y después estos grandes.
— ¿Te entrenás específicamente para cuando tenés esa exigencia física?
— Ya no tanto. Siempre que voy a los doctores me dicen: “Vos te seguís moviendo”, les respondo que ya no tanto. Hay una memoria en el cuerpo, pero a medida que pasan los años esa memoria te avisa: “esto ya no”. Trabajo en el circo desde los cuatro años, era pequeño y ya estaba en el espectáculo, casi como un juego. Con el tiempo, ese juego se convirtió en profesión. Hice acrobacias hasta casi los cincuenta años, y el cuerpo mantiene hábitos y movimientos. Ahora, con más cerveza y vino tinto (ríe), pero algo queda. Solo hago Pilates o algo de ejercicio, cada tanto, para mantenerme.
— Mantenés el lazo con el circo, incluso hoy. ¿Cómo sostuviste esa relación?
— Toda mi familia sigue en el circo: hermanos, primos, tíos, amigos. Tengo una relación especial con mi primo Fabián, dueño de Cirque XXI, que ahora está en Necochea. Le ayudo a armar los espectáculos o a tener una visión de ellos. En vacaciones de invierno siempre hacemos temporada juntos, si tengo la posibilidad y los tiempos lo permiten. Es el reencuentro con mi familia y mis raíces. En ese contexto no soy “el Bicho Gómez” del teatro, no tengo camarín ni me traen agua: soy el Bicho, al le piden que haga un café o se cambie donde pueda. Me da la oportunidad de que mis hijos conozcan ese mundo que viví de chico. En las vacaciones los llevo y los invito a subirse al escenario. Este año, mi hija más chica, Renata, con seis años, me acompañó en escena, con su traje de lentejuelas, bailando y jugando. Eso es muy especial para mí.

— ¿Cómo es tu vida hoy, durante la temporada, compartiendo espacio y rutinas familiares en Carlos Paz?
— Estoy con la familia, por suerte tengo a Vero, que siempre me acompaña. Renata, la más chiquita, nos acompaña porque no le queda otra (risas). Los más grandes, Homero, que tiene dieciocho, y Rocío, veintiocho, a veces vienen, pero ya hacen su vida. Venir de temporada es como vacacionar con la familia: aprovechar los días libres, pasear por la sierra. En Buenos Aires están los colegios y trabajos, pero acá hay más espacio para estar juntos y disfrutar. Es una mezcla hermosa de vacaciones y trabajo.
— Dejando el teatro, vos hiciste en la tele un personaje muy recordado como “El Payaso Mala Onda” ¿cómo ves el presente del medio en relación a tu carrera?
— Con respecto a la carrera, creo que la tele ya no es que no me llama a mí, ya no llama más a nadie (risas). Ahora todo está puesto en los streaming y plataformas. Los canales ahora son más de información y panelistas, ya no se producen esos programas de antes. Cuando la tele vuelva a acomodarse habrá espacio para todos. Me gusta trabajar en tele porque da masividad, pero yo no nací ahí, nací en el teatro y vengo del circo. Formé parte de “La banda de la risa” y mucho teatro independiente en los 80 y 90, y fue ese trabajo teatral el que me llevó a la televisión. Siempre mi prioridad es el teatro: si hago televisión y se complica con una función, aclaro que el teatro es primero, es lo que me gusta y de lo que vivo.
bicho gómez
CHIMENTOS
Las lágrimas Anabel Sánchez, de sufrir bullying a volverse viral, al contar que cumplirá su sueño: “Me voy a Nueva York”

Entre lágrimas, risas nerviosas y una emoción imposible de disimular, Anabel Sánchez anunció que dará uno de los pasos más importantes de su carrera: el próximo 15 de febrero formará parte de la New York Fashion Week. La modelo compartió la noticia con sus seguidores a través de un video en Instagram donde se la vio conmovida, hablando casi sin poder creerlo: “No voy a llorar… ¿Cómo puede ser que esta nena —o sea, yo— el 15 de febrero va a estar desfilando en New York Fashion Week?”.
En ese mismo registro, Anabel dejó ver el impacto que le generó la confirmación: primero, con una mezcla de incredulidad y euforia; después, con una gratitud que fue creciendo a medida que hablaba. “Estamos comenzando el 2026 y Dios me sorprende de esta manera”, dijo, antes de admitir que todavía le cuesta procesarlo. Y como suele ocurrir cuando una noticia así llega de golpe, el anuncio vino acompañado por reacciones espontáneas de su círculo íntimo: “Me estás jodiendo”, “¿Qué?“, ”Te amo”, se ve en las imágenes de su entorno al enterarse de la noticia. En pocos segundos, el video condensa todo: el sueño de una chica que empezó desde abajo, la sorpresa de quienes la rodean y el vértigo de un salto internacional.
Lejos de quedarse solo en el anuncio, la modelo se tomó un instante para reconocer a quienes considera parte del camino. “Esto es realmente gracias a ustedes porque me han conocido en mi estado más vulnerable y decidieron quedarse a apoyarme”, expresó, directa a cámara. En ese tramo, su tono se volvió más sereno: ya no era únicamente la emoción por la pasarela neoyorquina, sino la necesidad de poner en palabras lo que significa sentirse acompañada. “De ahí me dejaron crecer. Realmente gracias”, insistió, antes de cerrar con una frase simple, pero cargada de expectativa: “Y a contar los días para New York”.
La confirmación llega como un nuevo capítulo en una historia que, en los últimos años, se construyó a fuerza de exposición, constancia y resiliencia. Anabel se hizo conocida por aquel casting casero que se viralizó cuando se postuló para una oportunidad vinculada a Vogue, grabado con recursos mínimos y mucha determinación. Desde entonces, su nombre empezó a circular con fuerza en redes y fue sumando experiencias que la acercaron al mundo profesional: pasarelas locales, marcas, eventos y el respaldo de una agencia como Multitalent. En ese recorrido también hubo gestos de figuras del espectáculo y la música que impulsaron su visibilidad, como María Becerra o referentes históricos de la moda argentina como Valeria Mazza, que celebraron su irrupción.
En paralelo, ella misma fue contando el contraste entre el brillo del ambiente fashion y el origen del que viene: una infancia atravesada por violencia familiar, carencias y una lucha cotidiana que marcó su forma de pararse ante el mundo. Esa biografía, que en distintos momentos relató en entrevistas, se transformó en parte de su identidad pública: la chica del conurbano que no negoció su sueño y que, pese a las inseguridades, siguió insistiendo.
La invitación a desfilar en una pasarela de semejante exposición implica, además, un salto de proyección. Para cualquier modelo, formar parte del calendario internacional es abrir una puerta enorme: nuevas vidrieras, contactos, oportunidades y una validación que suele llegar después de años de trabajo. En el caso de Anabel, el impacto se potencia porque su historia siempre estuvo ligada a lo improbable, a la idea de que “desde donde estoy, también se puede”. Y en ese sentido, su propio video lo resume mejor que cualquier análisis: incredulidad primero, emoción después, y finalmente agradecimiento a su entorno y seguidores.
CHIMENTOS
¡Explotó todo! Griselda Siciliani se hartó de Luciano Castro tras ver el pasacalles en su casa: “Ella a él no lo quiere ver más”, explicó Lola Cordero

La separación de Luciano Castro y Griselda Siciliani todavía está muy fresca. Cuando parecía que ambos iban a tomarse un respiro tras la filtración de las infidelidades del actor, un movimiento totalmente sorpresa por parte de él apareció. Hablamos de un pasacalles que fue puesto en la cuadra donde vive la actriz y con un romántico mensaje para que lo perdone.
Pero más allá del gesto de reconquistarla, acá hay dos realidades que chocan. Si bien Castro quiere acercarse a ella con demostraciones tan abiertas como estas, Siciliani no quiere saber nada con la exposición privada de su vida. Y sin dudas, este detalle, por más romántico que parezca, solo hizo que el tema de la separación vuelva a ser parte de la agenda mediática. Y todo terminó mal.
“Ella decidió dar un paso al costado. No pudo con lo mediático, eso fue lo que más le jodió. Lo que me decía es ‘no es el cuerno en sí’, que eso se puede hablar en pareja, se puede perdonar, es otra cosa. Tiene que ver con esta cosa mediática en la que ella se vio envuelta”, contó Paula Varela en Intrusos, luego de hablar con Siciliani y confirmar la ruptura con Luciano.
El cartel que mandó a hacer Castro se podía ver en plena calle. “Te amo Griselda, hasta el final, te extraño mucho. Luciano”, decía el mensaje del actor. La frase cargada de sentimiento y hasta con un fuerte significado íntimo, se viralizó rápidamente. En cuestión de minutos, las redes sociales y todos hablaban de esto, y una vez más volvieron a aparecer memes y bromas alrededor del caso.
CÓMO REACCIONÓ GRISELDA SICILIANI AL PASACALLES QUE LUCIANO CASTRO LE PUSO EN SU CASA
La noticia del pasacalles de Luciano Castro explotó en vivo en Implacables, donde Lola Cordero aportó información clave sobre el presente que vive Griselda Siciliani. Cabe recordar que la actriz regresó hace unos pocos días a Buenos Aires para seguir con sus proyectos laborales, pero poco habló de su vida privada y ahora no se sabía con certeza cómo le cayó este gesto de su ex.
“Yo les digo que Griselda el lunes arrancó la filmación de la película ‘Felicidades’, subió fotos estudiando la letra y ella, en realidad, ahora está absolutamente concentrada en ese rodaje”, arrancó explicando Lola sobre Siciliani. Ahora bien, luego contó que la actriz está harta del tema con Castro y que este gesto solo la molestó mucho más.
“¡A él no quiere verlo más! Lo único que hizo, durante esta semana, fue no soltarle la mano para no dejarlo muy pagando, porque algo de cariño hay. Pero están separados, ella le dijo que es una actriz y no tiene por qué estar teniendo esta exposición”, sentenció la periodista. Todo indica que Griselda solo quiere centrarse en su exitosa carrera y dejar atrás lo sucedido con su ex.
Cordero también sumó otro dato que alimentó el debate. “Pero además acá lo que pasó es que el viernes Sabrina Rojas dijo que ella cree que van a volver, porque Luciano cuando se manda una cagada, después quiere volver, por eso lo del pasacalles también fue relacionado. Pero, si somos muy malpensados, podría ser una empresa de pasacalles que se quiso subir”. ¿Qué pasó realmente? ¿Fue Castro quien mandó a colocar ese pasacalles? ¿Siciliani ya no quiere volver a verlo más?
Griselda Siciliani, Luciano Castro
CHIMENTOS
Matías Alé contó el motivo por el que echó a Alfa de su obra en Mar del Plata: “Me perjudicaba”

La temporada teatral en Mar del Plata, siempre vibrante y competitiva, se sacudió a mediados de enero tras el conflicto entre Matías Alé y Walter “Alfa” Santiago. En ese entonces, el exparticipante de Gran Hermano fue apartado de la obra Asia caliente, y desde ese momento el revuelo mediático y los rumores sobre lo ocurrido no dejaron de crecer. Ahora, semanas después del episodio, Alé decidió explicar en público el verdadero motivo detrás de la polémica decisión, y lo hizo en su paso por Almorzando con Juana (El Trece), aportando detalles inéditos de la interna que marcó uno de los momentos más comentados del verano teatral.
En la charla, Alé habló sobre el presente de la cartelera marplatense y la feroz competencia por llenar las salas. “Hoy el espectador viene a ver un espectáculo y elige… Antes la gente venía primero 15 días a Vacaciones en la Mar del Plata, te venían tres días. A veces elegían tres espectáculos, pero hoy eligen uno. En el caso de ellos, que además la gente tiene la posibilidad de comprarlo en cuotas. Hoy la gente no puede gastar más de quince mil pesos, por más que las entradas sean un poco más caras. Entonces, hoy nosotros trabajamos con lo que es la calle Rivadavia…”, reconoció ante la mesa de Juana Viale. Así, el actor resaltó la importancia de la promoción directa y el contacto con la gente fuera del teatro. “Yo voy a los hoteles con mi cartelito. Promoción a las dos horas… Es la única forma. Después, yo soy una empanada en la calle, en serio. Es la única forma porque si no, no hay manera”, explicó.
En ese contexto, Juana fue directa. “¿Es verdad que iba a estar Alfa?”, indagó la conductor, a lo que Alé respondió: “Estuvo”. La anfitriona fue más allá: “Pero que él no quería ir a la calle. ¿Era verdad que no quería ir a promocionar la obra, que tenía problemas con el vínculo con el público?”. Por su parte, el actor le explicó: “Sí, para mí ya es un tema súper terminado, pero si querés te lo cuento rápidamente…”. Ante la consulta sobre cuándo había ocurrido la desvinculación, profundizó: “El 11 de enero lo tuvimos que correr, yo se lo había avisado. A mí no me gusta ser así, pero lamentablemente su forma poco empática con la gente cuando se acercaba a tener un vínculo con él me perjudicaba, pero no en la boletería… Yo, saben lo que yo soy con la gente y todos me conocen”.
El actor explicó además que siempre priorizó el trato cálido con el público.“Obvio. Mírenme, soy actor, queremos actuar. Y nada, tenía problemas con el contacto social, no le gustaba que lo toquen, que lo abracen, que se yo. Entonces, le sugerí si podía volverse a Buenos Aires”, resumió, admitiendo que la falta de empatía e integración de Alfa terminó siendo contraproducente para el espectáculo. Juana, comprensiva, remató: “Para no… Era contraproducente para el espectáculo”.

Cuando la polémica se hizo pública, allegados a la producción de Asia caliente confirmaron a Teleshow que la decisión de apartar a Alfa fue tomada después de varios reclamos por su interacción con el público y por conductas consideradas inapropiadas para el espectáculo que lideran Alé y Jorge “Carna” Crivelli. La información fue inicialmente difundida por Fede Flowers a través de sus redes sociales, quien explicó que la desvinculación estuvo motivada principalmente por la negativa de Alfa a sacarse fotos con espectadores y familias, así como por el incumplimiento de acuerdos vinculados a actividades promocionales en la peatonal Rivadavia, esenciales para atraer público y potenciar la venta de entradas.
Fuentes cercanas al elenco sumaron detalles. “Es verdad que hace eso. Maltrataba a la gente en la calle que le pedía una foto, a la gente del teatro en el que estaba. También tenía malos modales, como no saludar”, confirmaron a este medio, reforzando que el malestar no solo era externo sino también interno, afectando el clima de trabajo y la dinámica del grupo.
CLIMA NOTICIAS2 días agoA qué hora puede llover hoy en CABA, según el Servicio Meteorológico Nacional
CHIMENTOS2 días agoJulieta Díaz contó por qué no funcionó su noviazgo con Luciano Castro en medio de la separación con Griselda Siciliani
POLITICA3 días agoMaximo Kirchner propuso que Axel Kicillof presida el PJ Bonaerense













