CHIMENTOS
DJ Pipo: “Soñábamos que la cumbia sea todo en nuestra vida y ahora es así”

Así arranca Nunca Me Faltes, un nuevo formato de entrevistas conducido por Manu Jove para recibir a referentes de la cumbia y la música tropical en un ambiente descontracturado. Y lo hacemos nada menos que con DJ Pipo…
Para algunos, Gonzalo Leonardo, pero para todo amante de la cumbia, es DJ Pipo: animador y músico, que se convirtió en una de las figuras más populares de la nueva escena cumbiera argentina.
Conocido como el “Bizarrap de la cumbia”, ganó notoriedad por su energía arriba del escenario y por revitalizar clásicos del género en sets que se volvieron virales. Tras consolidarse como DJ en Cumbia Konex, su carrera explotó en 2022 con la versión cumbiera de Muchachos junto a Pinky. En 2023 fue uno de los creadores de Un Poco de Ruido, el streaming de cumbia que se transformó en fenómeno masivo, con millones de visualizaciones, giras por el país y shows agotados en escenarios como el Movistar Arena.
Acá, los momentos más destacados de la entrevista:
—Bienvenido, Pipo, arrancamos con vos. Sos el padrino de Nunca Me Faltes.
—¡Qué bueno…!
—Cuando tenés que llenar un formulario, ¿qué ponés en ocupación?
—Todavía no sé, bol…, el otro día me pasó, porque es que hacemos varias cosas, No sé si poner DJ, streamer, influencer o despachante de aduana, que también lo soy.
—¿Despachante de aduana?
—Sí, sí.
—¿Vos te sentís identificado con la palabra artista?
—Me cuesta un poco todavía, porque para mí los artistas siempre fueron como los cantantes que yo admiraba. Y hoy nos toca estar arriba de un escenario.
—¿Cuánto laburaste de despachante de aduana?
—Como diecisiete años, fue mi primer laburo. Arranqué a los dieciocho de cadete y después empecé a estudiar despachante aduanero, me recibí y después empecé a hacer un poquito de carrera ahí dentro de la empresa. Pero siempre, siempre con la cumbia como bandera porque me gustó estar en bandas como se podía… Incluso se me iba el sueldo que ganaba, lo usaba para tomar un avión y volver y llegar el lunes a laburar, ese tipo de cosas. Pero yo estaba feliz porque iba a tocar.
—¿Seguís hablando hoy con los compañeros de la oficina? ¿Te manguean entradas?
—Sí, manguean y obviamente les damos (risas). Pero están contentos por el éxito que tuvo el programa. La verdad es que en mi ambiente no me tenían mucha fe, ¿viste?

—Porque cuando arranca Un poco de ruido vos todavía laburabas en la oficina…
—Sí, nosotros arrancamos Un poco de ruido el 1º de noviembre de 2023 y seguí laburando hasta junio de 2024. El primer el primer show fue en el complejo Art Media, y explotó, se agotaron las entradas en muy poco. Me empezó a pasar que obviamente yo tenía mi laburito, tenía mi sueldito fijo con el que estaba bien. Y ahí como DJ y con Un poco de ruido empezamos a tener unos primeros ingresos, pero más o menos era un poco lo mismo que lo que yo estaba ganando en mi laburo. Y yo pensaba: “Loco, no sé si me voy a animar, ¿y si esto mañana se acaba?”. Pero en un momento dije: Que sea lo que Dios quiera y gracias a Dios nos fue bien, ¿no?
—Te escuché contar que en los comienzos tus viejos te dijeron: “Está todo bien con la cumbia, pero vos estudiá, vos laburá en la oficina…”. ¿Fue así?
—Sí, sí, hasta el día de hoy mis viejos lo reconocen. “La verdad, nosotros no te bancamos”, dicen. Capaz que era otro contexto. Obviamente, ellos tuvieron otro tipo de adolescencia, no tenían las herramientas que hoy tenemos, las redes, las plataformas, que son también son oportunidades de trabajo.
—¿A qué se dedican tus viejos?
—Gente laburante. Mi viejo vende electrodomésticos y mi vieja laburó pero ahora es ama de casa. La verdad, nunca me faltó nada pero tampoco sobraba nada. Siempre fue laburar y laburar. Por eso siempre digo que hay que buscar lo mejor de uno y no aflojar. A mí me pasó después de quince años… Todos los pibes de Un poco de ruido hace mucho que venimos tocando en distintas bandas, algunas más conocidas, otras no tanto. La verdad que lo que menos nos imaginamos en la vida es que se nos iba a dar con un programa de stream (risas). Olvidate. Pero bueno, qué sé yo, así tuvo que ser.
—Y en ese recorrido de quince años, ¿cómo llegás? ¿Cómo te metés en el mundo de la cumbia?

—Fue todo como un camino, ¿no? Y por los amigos del barrio: a todos nos gustaba la cumbia. Tenía un amigo que iba al colegio que tocaba la guitarra en una banda que el cantante era Junior; cuando no era Junior, antes en una banda de barrio, se llamaba Secuestro Express.
—¿Secuestro Express?
Sí, se usaba ese tipo de nombres. Un poco cancelado para hoy, ¿no? Pero en su momento se usaba ese doble sentido de las bandas.
—¿Y ahí conocés a Junior?
—Sí, pegué muy buena onda con Junior, nos hicimos muy amigos y dije “Loco, quiero esto”. Y él me dijo: “Agarrá el peine, el peine fino de los piojos, el rallador de queso y empezá a tratar de sacar el tiempo del güiro”, ¿viste?
—Y arrancaste con el güiro, por cierto, un instrumento fundamental en la cumbia…
—¡Total, es la esencia de la cumbia! Sí hay cumbia, güiro, bajo y tumba no puede faltar. Y el güiro es lo que marca el tiempo.
—¿Y cuando dijiste: “Ah, ya está, esto es lo mío”?
—Costó, obviamente. Y después tenés que adaptarte a la banda, hay distintos tiempos, se toca más rápido, más lento, más jugado, todo tiene su jueguito.
—¿Y cómo terminás en el rol de animador?
—El güiro me había aburrido un poquito y quería empezar a ascender de alguna forma, empezar a alguna relación con la gente, decir “¡Arriba esas palmas!“, esas cosas, y poco a poco se fue dando. Después me pasó de tocar en Yerba también con Junior, y en su momento tuvimos alguna diferencia ahí, ¡éramos muy pibes, dieciocho, diecisiete años teníamos cuando arrancamos! Hoy somos grandes amigos. Y yo estoy agradecido de que me dio una oportunidad grande. Y después yo sentí también un poco que se la pude devolver cuando él vino al programa, algo que se hizo viral y también y le sirvió bastante.

—¿Cómo te llevás con toda esta fama repentina?
—Es hermoso. Sinceramente, nos cambió la vida, es algo soñado. Siempre soñamos con poder vivir de esto, que la cumbia sea todo en nuestra vida y la verdad que es así. Así que nada, yo siempre digo que si el día de mañana se termina Un poco de ruido… o sea, no me lloren porque ya está, no puedo pedir más nada.
—¿Qué cosas te pasaron de esas que te sorprenden, que decís “No lo puedo creer”?
—Qué se yo, un montón de cosas. Que un tal Leo Messi siga el programa, ¿no? Que nos mire, que nos siga, que de vez en cuando nos mande un mensajito incluso. O que La Mona Jiménez nos mande un mensajito diciendo que “¡Aguante!, cosas así. Poder haber grabado un disco de cumbia con Luciano Pereyra… Son cosas muy fuertes que nos pasaron, la verdad. Y creo que uno un poco tiene las cosas que se merece, así que algo habremos hecho un poco bien.
—Aparte hay un vínculo entre la cumbia y el fútbol que es natural, ¿no?
—Lógico, la cumbia y el fútbol van de la mano. Una vez, en una fiesta cuando recién arrancamos, me crucé con Gastón Edul y me dijo “¿Sabés que todos los pibes de la Selección escuchan Un poco de ruido? “¡No me jodas!“, le digo, ”¡no juegues con mis sentimientos, bol…!“ Son cosas que te cuesta creerlas, hasta que me di cuenta que eran verdad, ¿viste?
—Un mito de la cumbia en general, históricamente: las giras, las noches sin dormir, un boliche atrás de otro, lo habrás vivido. ¿Sigue pasando?
—Sigue pasando, el ritmo de las giras te va llevando un poco a eso, que no digo que esté bien, pero lamentablemente son cosas que se dan porque detrás de las bandas hay familias, las bandas son una empresa: los músicos, los sonidistas, los choferes, todos tienen que laburar y obviamente a veces mientras más cantidad de baile haya es más laburo. Pero hay que poner en la balanza, tampoco puedo hacer tantos bailes que me lleven a ir a la ruta a ciento cincuenta kilómetros por hora porque obviamente es un riesgo, entonces hay que buscar un poco el equilibrio en eso. Pero la verdad que sí, sigue pasando, aunque obviamente no es recomendable.
HORARIOS
A partir de este sábado podés disfrutar de los episodios semanales de Nunca Me Faltes por el Canal de YouTube de Infobae.
Fotos: Maximiliano Luna
CHIMENTOS
Lizardo Ponce rompió el silencio sobre su pelea con Martín Cirio: «Había un vínculo de amistad, por ahí él esperaba otra cosa»

Si bien supieron tener una estrecha amistad, Lizardo Ponce y Martín Cirio van por diferentes caminos desde el 2021. Ese año se pelearon en medio de la cancelación a Cirio, quien luego de un controvertido juicio, quedó absuelto respecto a sus dichos. Sin embargo, su vínculo con Lizardo ya estaba roto. No hubo vuelta atrás.
Desde entonces, muchas cosas se dijeron sobre los motivos por los cuales La Faraona no perdonó a Ponce. En una que otra oportunidad, hasta le tiró palitos desde su streaming. Siendo un tema que a los seguidores de ambos les interesa, porque las dudas persisten, fue el conductor de Rumis quien dio su versión de los hechos.
Entrevistado por el personaje de La Tía Sebi, el host amigo de muchas famosas, como Emilia Mernes y Tini, Lizardo rompió el silencio sobre Cirio. “Hay una historia que se está contando hace tres años que a mí me hace mal, que me están apodando y me están diciendo cosas”, lamentó.
“¿Qué pierdo si yo también cuento cómo lo viví?”, agregó. Sobre las acusaciones de haberle soltado la mano a Martín Cirio en aquel momento, Lizardo explicó: “Lo que me pasó es que fui muy amigo de él y muy compañero. Pero la realidad es que, cuando sucedió todo lo que pasó, fui de los primeros en estar”, aseguró.
NO HUBO RECONCILIACIÓN ENTRE MARTÍN CIRIO Y LIZARDO PONCE
“A mí me duele y me resulta extraño que digan que yo le solté la mano cuando yo mandaba cosas que él no se animaba a ver en redes sociales. Me pedía si me podía fijar. Yo le decía esto y lo otro. Seguí en contacto con él, le ofrecí mi ayuda”, destacó Ponce sobre aquellos días difíciles para quien era su amigo.
En esa misma línea de su descargo sobre Martín Cirio, Ponce sumó. “Le dije: ´Che, ¿querés que te vaya a ver, te haga esto o lo otro?´. Pero respeté la decisión de él, que por ahí era que no. Yo me entero de su situación conmigo por un video donde ni siquiera daba mi nombre. Y cuando lo vi, me agarró angustia y desesperación. Lo llamaba y llamaba. Y le dije: ´No podés sacar un video dando a entender que soy yo cuando no lo siento así’”, remató Lizardo, aún dolido por la situación.
“Me dijo: ´Va a estar todo bien. Te voy a escribir y vamos a charlar de todo esto. Pero quedate tranquilo que no te voy a hacer la vida imposible ni hablar mal´. Le dije que cuando esté preparado, hablemos. A partir de ahí, en varias oportunidades se referían hacia mí y empezó a ser un chiste (decir) que le soltaba la mano. Se instaló, me dolió y no me salía hablar, como ahora. Siempre intenté juntarme. La charla estuvo. Entendí que a veces uno se tiene que hacer cargo de las expectativas del otro porque hay un vínculo de amistad, que él por ahí esperaba otra cosa. No me hace ser mal amigo. Me contestó bien. Hoy esta todo bien, y se terminó”, remató Lizardo Ponce sobre Martín Cirio.
Lizardo Ponce, Martín Cirio
CHIMENTOS
Leire Martínez prepara su gira por la Argentina tras su salida de La Oreja de Van Gogh: “Pensé que no lo volvería a vivir”

Hay regresos que no se anuncian: se sienten. Y el de Leire Martínez a la Argentina tiene algo de destino cumplido, de promesa que parecía lejana y hoy se vuelve tangible. En mayo, la artista vasca volverá a cruzar el Atlántico para ofrecer sus primeros conciertos en el país como solista, dentro de la gira internacional que acompaña el lanzamiento de su esperado álbum debut, Historias de aquella niña, que verá la luz el próximo 20 de febrero.
Será un reencuentro cargado de simbolismo. Neuquén, Buenos Aires, Rosario y Córdoba serán las ciudades que recibirán a una voz que durante casi dos décadas fue sinónimo de emoción, estadios colmados y canciones que marcaron generaciones. Pero esta vez, el nombre en lo alto del cartel será el suyo, sin necesidad de compartirlo. Con su historia a cuestas y su identidad reafirmada.
Leire Martínez Ochoa nació el 22 de junio de 1979 en Rentería, País Vasco. En la Ikastola la apodaban de muchas maneras —“la leona”, “la gata”—, pero hubo uno que sobrevivió al paso del tiempo: “Laser”, en honor a sus enormes y expresivos ojos, capaces de iluminar cualquier escenario. Esa niña creativa, apasionada, aventurera y sin miedo a los desafíos es la que hoy vuelve a asomar con fuerza en este nuevo capítulo.
Antes de los estadios y las giras internacionales, estuvo el salto a la televisión. En 2007 participó en Factor X (Cuatro), donde deslumbró con interpretaciones de Julieta Venegas, Anastacia, Vanessa Paradis o incluso Lisa Stansfield. Fue eliminada en la sexta gala, pero su camino recién empezaba.
En febrero de 2008 recibió una llamada que cambiaría su vida. El baterista Haritz Garde la invitaba a audicionar para La Oreja de Van Gogh. Poco después, el grupo la confirmó como su nueva vocalista. El 20 de marzo de ese año se oficializó su incorporación. Durante 17 años, su voz acompañó una etapa fundamental de la banda, consolidando una conexión profunda con el público latinoamericano, especialmente con la Argentina y México.
El 14 de octubre de 2024 se anunció la separación entre Leire y el grupo. La noticia sorprendió a los fanes y desató una ola de apoyo masivo en redes sociales hacia la cantante. Fue un punto de inflexión. Un cierre y, al mismo tiempo, una puerta.
“Lo que durante una época fue algo que daba por sentado, ahora supone uno de los retos más grandes de mi carrera en solitario. Volver con mi directo a EEUU y Latinoamérica”, reveló Leire en diálogo exclusivo con Infobae. Y agregó, conmovida: “Son lugares que han acabado siendo hogar para mí, tan lejos del mío propio, y que durante años me han hecho sentir tan querida. Pensé que eran una etapa y una suerte que no volvería a vivir”.
Respecto del presente y lo vivido desde su salida dle grupo, destacó que “a lo largo de este último año habéis seguido estando ahí y mandándome vuestro cariño más fuerte que nunca, así pues poder reencontrarme con vosotros, volver a mirarnos a los ojos y cantar juntos será un inmenso placer”.
“La sensación de hacerlo además con mi nuevo trabajo y ver cómo se sienten esas canciones entre vosotros será algo mágico para mí. Estoy deseándolo, y ya en breve se hará realidad. Feliz por volver a tener la oportunidad y agradecida por volver a celebrar la vida y la música junto a todos lo que queráis acompañarme”, aseguró.
Es que la Argentina ocupa un lugar especial en esa memoria. “Creo que, más allá de España, los dos países más importantes en mi trayectoria han sido Argentina y México. Nos han hecho sentir como en casa. Hemos recorrido el país de norte a sur, compartido festivales, escenarios, noches mágicas. Abel Pintos fue un descubrimiento en mitad del desierto y de ahí nació una amistad y colaboraciones inolvidables”, recordó.
Volver a subirse a un escenario argentino no era una certeza. “Yo sabía que podía viajar y visitar Buenos Aires cuando quisiera. Pero volver a cantar aquí… eso para mí era impensable no hace mucho. Ver que se materializa es muy importante”, admitió.
Historias de aquella niña no es solo un debut solista. Es un ejercicio de reconstrucción personal. “Para mí era la primera vez en solitario y el contexto cambiaba totalmente. Mi única planificación fue darle forma a un disco y ver qué pasaba. Todo ha ido mucho más rápido de lo que esperaba. Pensé que me iba a costar más la parte creativa, pero todo fluyó”, contó.

El álbum incluye colaboraciones que hablan de vínculos genuinos. Con Edurne, amiga y compañera de profesión, nació una canción “juguetona” surgida de conversaciones íntimas sobre relaciones y vulnerabilidad. Con Abraham Mateo, a quien conoce desde que era un niño y con quien coincidió como jurado en un talent show, se dio una conexión artística renovada. Con Miranda!, la banda argentina que siempre admiró por su originalidad, concretó “un sueño cumplido” tras enviarle una maqueta a Ale Sergi con un simple: “Che, ¿qué opinas?”. La respuesta fue inmediata: querían estar.
Y Andrés Suárez ocupa un lugar especial. “Es amigo, es familia. Fue de los primeros que me animó a intentarlo. Me abrió las puertas de su casa cuando yo dudaba de mi capacidad para crear melodías. Ha sido fundamental”.
La salida del grupo no estuvo exenta de comentarios hirientes, de los que alguna vez destacó que le calaron hondo hasta el punto de empezar a dudar de su capacidad vocal e interpretativa.
“Afortunadamente, a lo largo de estos años he ido adquiriendo ciertas herramientas de vida, a nivel profesional, por supuesto, pero sobre todo también a nivel emocional, que me están ayudando a sostenerme a mí misma y a gestionar todas estas cosas que de pronto son incómodas, dolorosas”, explicó con un tono serio y reflexivo.
Y sobre ese punto, se centró en un universo: “Las redes sociales, fundamentalmente, tienen este factor de la impunidad de que la gente se cree que bajo el epígrafe de libertad de expresión todo vale, y yo soy de las que creen que no, que no todo vale. Una falta de respeto es una falta de respeto al margen de que sea tu opinión. Yo puedo respetar que tengas una opinión, pero quizá no respete tu opinión, porque hay opiniones que no son respetables cuando, insisto, se falta al respeto, cuando son fruto del odio, de la violencia. Entonces, reconozco que me sorprende la facilidad que hay en alimentar todo este tipo de conductas y me da pavor, la verdad, pero intento mantenerme al margen. No es mi guerra. Comprendo y entiendo que es la guerra de otros u otras. Quiero decir, que son aquellas personas que dan ese paso de agredir o de decir determinadas cosas. Ellos sabrán por qué, qué les motiva”.

Es que en esta etapa, tal como lo aclara el título del disco, la cabeza está en pensar en aquella niña. “En este disco hay todo de la niña de Rentería. Más que nunca”, aseguró. El proceso creativo la llevó a mirarse al espejo y reencontrarse con esa chica láser, sin prejuicios, apasionada, capaz de enfrentar retos con ilusión. “A veces, cuando nos hacemos adultos, perdemos esa espontaneidad. Yo me había desconectado de partes importantes de mí. Y volver a encontrarlas ha sido mágico”.
Sus ojos se iluminan, los cierra, recuerda, y los vuelve a abrir: “Yo fui una niña que tenía unas cualidades a muchos niveles. Apasionada, aventurera, con ganas de enfrentar retos, de aprender, de vivir la vida sin prejuicios y sin muchos miedos. Disfrutar y fluir. Y creo que a veces, cuando vamos convirtiéndonos en adultos, perdemos mucha parte de esa espontaneidad, de esa frescura, de esa falta de prejuicios».
Y todo cambia de un momento a otro: “De repente, los prejuicios afloran, los miedos, las inseguridades, estas cosas de cumplir con unos cánones, de lo que socialmente se acepta, de lo que no. Y a veces dejas de escucharte a ti mismo y de qué son las cosas que a ti te hacen feliz. Y yo me había desconectado de varias de esas cosas que he descubierto que eran importantes y que no tenía que desoír, que tenía que seguir escuchando y que tenía que seguir atendiendo y mimando. Por eso creo que más que nunca hay mucho de esa niña de Rentería, porque he vuelto a reencontrarme con ella y a reconectar con esa parte creativa, con esa parte de querer, desde esa ilusión o pasión volver a enfrentar retos y vivir”.

Cuando se le pregunta qué le diría hoy a esa niña, responde sin dudar: “Le diría gracias. Estoy en un momento de mucho agradecimiento. Con lo poquito o mucho que pude en cada momento, he llegado hasta aquí”. Aunque también reconoció que hubo un tiempo en que estuvo enojada por sus propias decisiones: “Sí, pero es verdad que he aprendido a relativizar mucho y todo aquello que no haya hecho, pues ya está, no lo hice. No me voy a flagelar ni me voy a estar culpabilizando. Aprender, yo creo que es importante aprender de lo vivido para tratar de tomar otro tipo de decisiones o hacer las cosas de otra manera”.
En los conciertos argentinos sonarán casi todas las canciones del nuevo disco. Pero también habrá un recorrido por su trayectoria. “No reniego de mi pasado ni lo haré nunca. Muchas de esas canciones son mías. Soy coautora de varias y otras han formado parte de mi vida durante años. La gente las conoció a través de mi voz. Las he defendido, cuidado y querido”.
Temas como Jueves, que el público coreó a lo largo del tiempo, volverán a encontrarla en el centro del escenario. Porque si algo tiene claro es que su historia no se divide en capítulos enfrentados, sino en etapas que dialogan.

Hoy Leire se define desde la aceptación: “Todo es para mejor desde la perspectiva de que es lo que hay. No puedo sufrir por lo que ya no tengo. Lo que tengo es lo que tengo, y con eso sigo adelante. Ha sido maravilloso, fue un aprendizaje increíble. Ahora estoy en otro lugar y quiero disfrutar de lo que venga”.
Y cuando se le pregunta si volvió a hablar con sus excompañeros, su respuesta es breve, serena y contundente: “Es momento de disfrutar”.
En mayo, la Argentina será testigo de esa celebración. La de una artista que aprendió a abrazar sus cicatrices, a honrar su pasado y a volver a empezar. La de aquella niña de ojos láser que, lejos de apagarse, encontró una nueva forma de brillar.
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¡Exclusivo! Cómo está hoy «Bam Bam» Morais, a 19 años de ganar Gran Hermano: «No quise seguir en los medios porque…»

El 2007 fue prolífico para Gran Hermano en la televisión argentina: hubo tres ediciones en un solo año. La primera (que correspondió a la cuarta temporada) fue la más exitosa de la historia: la ganó Marianela Mirra. Luego vino GH Famosos, donde la víctima de la nominación espontánea se la tucumana tuvo revancha: se consagró Diego Leonardi. Y casi de inmediato comenzó la quinta temporada del reality. Allí, Esteban Morais se impuso al resto de los hermanitos.
El joven, más conocido como Bam Bam, tuvo un paso destacado en los 116 días de encierro en la Casa más famosa del país: mantuvo un romance con su compañera Eugenia Puggioni y contó parte de su vida como hijo de un pastor.
Si bien su paso por el formato que conducía Jorge Rial le dio fama y popularidad, luego de hacer teatro, participar de programas de televisión y apostar a una carrera musical, Morais decidió entonces hacer un camino lejos de la exposición mediática.
Priorizó su economía personal antes que la fama o protagonizar escándalos, sobre todo del corazón, ya que Bam Bam supo tener romances con varias mujeres del ambiente artístico. Ahora, desde el anonimato, Morais tiene sus propios emprendimientos y disfruta de lo más importante de su vida: su hija de tres años.
A casi dos décadas de su paso por Gran Hermano, Esteban Morais habló en en exclusiva con Paparazzi para revelar cuál es su presente.
BAM BAM, UN PAPA TODO TERRENO
“Tengo mi local de estética vehicular con Claudio Glober, que se llama Mona Park, y puse una importadora: Morais & Co. Y soy trader profesional. Estudié en la UTN, me recibí, y ahora lo hago desde mi casa o desde cualquier parte del mundo. Tengo una vida súper tranquila”, contó Esteban, con el certificado de su carrera en mano.
“Hice todo para poder trabajar de esto con capital propio. En su momento tuve restaurantes, pero es muy esclavizante: tenés que estar atrás de la cocina. Terminé vendiendo todo eso. En su momento tomé la decisión, no de alejarme de los medios, sino de cobrar”.
“Estuve trabajando en Chile y allá es otra la cultura. Allá te invitan y por ir un rato, cobrás bastante en dólares. Te abre la cabeza. Acá me hablaban para hacer cosas, pero por dos mangos. Ni siquiera te mandaban un remís. Así que fui haciendo mis cosas. Recibí propuestas, pero nada monetariamente interesante”, explicó Bam Bam, sobre la razón por la cual se alejó del medio.
«En cuanto a lo personal, estoy solo -contó Esteban-. Disfruto de mi hija, que es un sol. Es un amor inexplicable. Ahí entendés lo que es el amor verdadero, el amor de tu vida. Cuando la agarré a Martu, ahí lo entendí”.







Bam Bam, Esteban Morais, Gran Hermano
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