CHIMENTOS
El desgarrador relato de Jenny Mavinga, la congoleña que ingresó a Gran Hermano: “Fui secuestrada por mi tía”

La casa de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) vivió uno de sus momentos más conmovedores desde el arranque de la edición. Jenny Mavinga, la participante nacida en el Congo y radicada en Argentina desde hace más de dos décadas, decidió abrir su corazón frente a sus compañeros y contar una historia marcada por el abandono, la violencia y la supervivencia. Su relato, crudo y sin filtros, dejó a varios de los jugadores con lágrimas en los ojos.
Con la voz firme, pero cargada de emoción, Mavinga comenzó ubicando su origen y el contexto de su infancia: “El centro de África es muy lejos de acá… vengo de una familia ‘muy quilombo’”, lanzó, como antesala de lo que vendría. Enseguida, recordó una pérdida temprana que cambió su vida para siempre: “Mi mamá murió cuando tenía 4 años. Crecí de casa en casa, de tía en tía”, dijo, describiendo una niñez sin estabilidad ni un hogar fijo.
Pero el relato se volvió todavía más estremecedor cuando reveló el episodio que marcó su historia. “A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de p…”, contó, generando un silencio total en el living. Según explicó, nunca recibió una explicación sobre ese ensañamiento. Y luego detalló el quiebre que le permitió dejar esa vida: “A los 12 años me escapé”.
La confesión tocó una fibra profunda. Mavinga habló de la ausencia emocional que arrastra desde chica y la aceptación dolorosa de lo que no tuvo: “Soy una persona que no sabe lo que es un amor familiar, un amor de padre, de madre. Es algo que me gustaría tener y en esta vida nunca lo voy a tener. Lo acepté. Es muy doloroso, pero lo acepté”. Sus palabras golpearon fuerte en sus compañeros, que la escuchaban en silencio, mientras algunos ya se secaban las lágrimas.
Sin embargo, lejos de quedarse en el lugar de la víctima, Jenny explicó cómo esa falta se convirtió en su motor. “A mis hijas les doy lo que yo quise tener en mi vida. Me considero buena madre sin tener la experiencia y hago todo por mis hijas. Vivo por mis hijas”, afirmó, dejando en claro que su rol como mamá es el eje de su vida.
En su relato, la participante también repasó el momento en que decidió cambiar su destino. “A los 15 años dije: ‘ya me cansé de esa vida’”, recordó. Y describió cómo, siendo adolescente, salió a buscar trabajo y se enfrentó a situaciones de violencia: “Me fui a trabajar de moza. Me cagaban a palos, me acuerdo del primer día. Al segundo día volví a buscar trabajo de nuevo”.

La escena mostró una y otra vez su perseverancia. La africana contó que consiguió empleo en un restaurante francés y habló sin vueltas sobre cómo era mirada su corporalidad: “Me dieron trabajo porque yo era muy flaquita, pero con muchos melones… a los franceses les gustan flaquitas con tetas”, dijo entre risas nerviosas, como quien aprendió a sobrevivir incluso con humor en medio de los golpes.
Fue en ese entorno donde conoció al padre de sus hijas, con quien más tarde decidió emigrar. “A los 15 años conocí a mi primer marido. A los 17 me vine con él. Estuve 13 años casada, después me separé”, detalló. Ya instalada en Argentina, reconstruyó su vida y formó una familia, aunque sin perder de vista el costo emocional de lo vivido.
En uno de los pasajes más potentes de su testimonio, Mavinga dejó en claro su filosofía de vida. “Toda mi vida luché para cambiar mi historia, mostrar todo lo que quisieron poner fin. Solo Dios puede ponerme fin. Hasta que tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando por ser quien quiero ser”, aseguró. En ese momento, algunos compañeros la aplaudieron y se escucharon expresiones de apoyo.

El relato cerró con una confesión íntima que explica por qué decidió entrar al reality: su sueño es terminar su casa. “Hace tres años compré un terreno, construí y terminé hace tres meses. Pero hice la primera parte porque no me alcanzó para hacer las piezas. El living ahora es habitación provisoria”, explicó, describiendo con precisión su realidad cotidiana. Y entonces soltó la frase que terminó de sellar el momento: “Me voy a meter a Gran Hermano para tener mi habitación con mi placard, mirar mis carteras y zapatos, y que mis hijas tengan su habitación. Así que disculpen, pero voy a ganar”. La casa explotó en aplausos.
Antes de cambiar de tema, sumó un detalle que sorprendió a varios: además de su historia de vida, también se define como emprendedora. Contó que tiene una peluquería en La Plata, que es especialista en pelo postizo y bromeó: “Vendí de todo. Me falta abrir una verdulería”. Con su testimonio, Mavinga dejó claro que su paso por Gran Hermano no es solo un juego: es un proyecto personal, una revancha y una oportunidad de mostrar que, incluso después del dolor más profundo, se puede seguir de pie.
CHIMENTOS
¿Bebé en camino? La revelación íntima de Tini Stoessel con un guiño a su embarazo: «Si en un momento me voy es porque estoy con una situación»

El fin de semana en Córdoba tuvo todos los condimentos: música, invitados de lujo y una celebración a todo trapo. Tini Stoessel vivió sus shows en el Kempes con una intensidad especial, no solo por el arranque de su gira Futttura, sino también porque coincidió con su cumpleaños número 29. Y en medio de la fiesta, una frase suya encendió todas las alarmas.
Tini dio dos presentaciones en tierras cordobesas. La primera, atravesada por la lluvia, tuvo un tinte épico y de sensacionalismo. La segunda, en cambio, fue más íntima y festiva, con el agregado de la celebración de su cumpleaños arriba del escenario. En ese contexto, cuando llegó el momento de soplar las velitas, apareció su novio Rodrigo De Paul, llevándose todos los aplausos.
Pero hubo otro episodio que generó revuelo. En medio del show, Tini hizo una aclaración que dejó a todos en shock. Sin filtros, habló de una incomodidad con su vestuario y lanzó una frase con guiños para todos lados. “Si en un momento me voy es porque estoy con una situación… aclaro que no estoy embarazada, por ahora”, disparó.
Lejos de pasar por alto, el comentario de Tini abrió la puerta a un mar de interpretaciones. Porque si bien dijo que no está embarazada, ese “por ahora” movilizó a todos. ¿Está planeando convertirse en madre junto a De Paul? La gran pregunta que de momento no tiene respuesta. Eso sí, la ovación de sus fanáticos ante un comentario de tal magnitud fue efusiva.
EL INESPERADO GUIÑO DE TINI STOESSEL A SU MATERNIDAD JUNTO A RODRIGO DE PAUL
Más allá de ese momento, la noche fue una verdadera celebración. Sobre el escenario estuvieron otras figuras de la música como Ángela Torres, con quien interpretó Si tú te vas y Favorita. También se sumaron Tiago PZK, Khea y Ulises Bueno, como parte de un show que tuvo de todo. Tini festejó su cumple en un lugar ideal: sobre el escenario y llena de amor por quienes la adoran.
Horas antes del segundo recital, Tini ya había mostrado su emoción en redes sociales, donde compartió un mensaje lleno de afecto para su equipo y sus seguidores. Todo esto aparece en un momento donde se viene hablando mucho de ella, protagonizando una pelea inesperada contra Emilia Mernes, apuntada como la mala de la película en esta trama.
Por ese mismo motivo, más allá de que en lo mediático Tini quedó en el foco por su guerra contra Emilia, la cantante también es noticia por esta posibilidad en su maternidad. Algo que, aunque aclaró que no se está dando ahora, definitivamente no descarta que pueda pasar a futuro. Y en definitiva, se traduce en lo sólida que está su pareja con De Paul y sus planes de vida juntos.
Tini Stoessel, Rodrigo de Paul
CHIMENTOS
En plena polémica con Emilia Mernes indican que una amiga suya le copió un particular look a María Becerra en un show

Lo que parecía un simple unfollow entre figuras del pop argentino terminó transformándose en uno de los escándalos más comentados de la escena musical actual. La decisión de María Becerra y Tini Stoessel de dejar de seguir a Emilia Mernes en Instagram fue la chispa que encendió rumores, especulaciones y teorías sobre peleas, celos y distanciamientos. En cuestión de horas, el foco del debate se posó especialmente sobre el vínculo entre María y Emilia, que pasó de la complicidad y las colaboraciones a un presente marcado por el silencio y la distancia. En medio de la vorágine, una tercera figura quedó involucrada: Luísa Sonza, la cantante brasileña y amiga cercana de Emilia, fue apuntada en redes tras ser acusada de plagiar a la Nena de Argentina.
Todo comenzó durante la edición 2026 de Lollapalooza Brasil, festival en el que Sabrina Carpenter fue una de las protagonistas principales. Como parte de su show, la artista estadounidense selecciona a una persona del público para convertirla en su “Juno girl” de la noche. En esta ocasión, la elegida fue Luísa, pero lo que realmente llamó la atención fue el look que llevó en el escenario: un corset amarillo decorado con una pequeña bandera de Brasil en el centro, que mostró tras quitarse un tapado con estampado animal print.
La elección del vestuario no tardó en generar revuelo. Usuarios de redes sociales, atentos a cada detalle, hicieron viral la comparación con el look que Becerra había lucido en la última jornada de Lollapalooza Argentina. En aquel show, la cantante se desabrochó el abrigo y reveló un corset decorado con la bandera argentina, generando un guiño al público local y una ovación inmediata. Incluso, Becerra se permitió bromear en el escenario. “Bueno, ¿puedo ser de ahí yo también?”, frase que quedó grabada en la memoria de los fans.
La similitud entre ambos outfits fue el combustible perfecto para que los usuarios comenzaran a dejar comentarios picantes y comparaciones. “La tipa se re copió de María Becerra con ese corset reciclado”; “El que no conoce a Dios, a cualquier santo le reza”; “La copia nunca es mejor que la original”; “Ponele un poco de ganas, amiga”; “Es igual de copiona que Emilia”; “Con razón es amiga de Emilia”; “Es un corset completamente insípido”; “La tienen que arrestar por mal gusto”; “Podrá copiar como Emilia, pero no igualar a María”, fueron solo algunos de los mensajes que inundaron las redes, dejando claro que la polémica no solo involucra a las protagonistas argentinas, sino que ya trasciende fronteras.
El desgaste del vínculo entre Becerra y Mernes no es algo nuevo, sino el resultado de una serie de gestos y episodios que se fueron acumulando con el tiempo. Desde el distanciamiento en shows y eventos hasta la ausencia de colaboraciones y menciones públicas, la relación entre ambas pasó de la admiración y el compañerismo a una cordialidad distante, marcada por el profesionalismo y la falta de exposición conjunta.
El caso de Sonza y el supuesto plagio de vestuario fue, para muchos, la gota que rebalsó el vaso y que terminó de evidenciar la tensión en el ambiente. La amistad entre la artista brasileña y Emilia, que en el pasado colaboraron en temas como “Bunda” y se mostraron muy cercanas, fue utilizada por los fans para trazar paralelismos y alimentar la idea de un “bando” en la interna pop. El hecho de que Luísa haya elegido un look tan similar al de Becerra en su show de Brasil no hizo más que alimentar la teoría de una competencia silenciosa y una pulseada por la originalidad.
Mientras tanto, ni Emilia ni María se manifestaron al respecto, eligiendo el silencio y la concentración en sus carreras y compromisos profesionales. La industria y los seguidores, sin embargo, no pierden detalle y siguen atentos a cada movimiento, esperando algún gesto, declaración o aparición pública que arroje luz sobre el futuro de la relación entre dos de las voces más influyentes del pop argentino.
CHIMENTOS
Muni Seligmann confesó su culpa por el grave accidente de su bebé y contó qué piensa del familiar que cuidaba a su hijo: “Lo primero que pensé fue lo mal que debía estar esa persona”

El recuerdo todavía le eriza la piel. No fue un grito, ni una caída cualquiera. Fue un ruido distinto. Uno de esos que no se olvidan. Muni Seligmann estaba en su casa cuando escuchó el golpe y, sin saber exactamente por qué, sintió que algo no estaba bien. “Escuché el golpe y supe que algo no estaba bien. Hay ruidos y ruidos, y ese fue distinto”, contó, reconstruyendo ese instante que marcaría un antes y un después.
A los pocos segundos, el llanto de su hijo confirmó el peor presentimiento. Vicente, que en ese momento tenía apenas diez meses, había sufrido un accidente doméstico mientras estaba en el cambiador junto a un familiar de absoluta confianza. Todo ocurrió en un segundo. Un descuido mínimo, de esos que pueden pasar en cualquier casa. Pero Muni no se olvidará jamás de eso.
“Lo primero que preguntaba era cómo se cayó. Nadie sabía. Es un segundo en el que miraste para otro lado, agarraste algo… y pasó”, recordó Muni en una reciente nota con Infobae, todavía atravesada por lo vivido.
La reacción fue inmediata. Lo calmó, lo sostuvo, intentó entender qué había pasado. Pero algo no cerraba. Al tocarle la cabeza, Muni sintió un golpe y decidió no dudar: había que ir al hospital. Lo que vino después fue una cadena de decisiones, estudios y diagnósticos que terminaron en una frase difícil de procesar: fractura de cráneo.
“Cuando bajó la adrenalina apareció todo: el miedo, el llanto, la angustia. Ahí entendí realmente lo que había pasado”, confesó Seligmann, al poner en palabras el momento en que la cabeza deja de actuar y el cuerpo empieza a sentir.
El bebé quedó internado en observación, aunque con el correr de los días su evolución fue positiva. Hoy, ya recuperándose, lleva un pequeño casco por precaución. “Está muy bien. Yo le puse un casquito que es por precaución, pero más que nada por tranquilidad mía. No es algo estrictamente necesario. Él está perfecto. Nosotros estamos bien, aunque todavía estamos sensibles. Cada vez que lo miramos lloramos juntos”, contó la actriz.
Lejos de esconder lo sucedido, Muni decidió compartir la experiencia en sus redes. Y lo que encontró del otro lado la sorprendió. “Los accidentes domésticos tienen algo de tabú. No se cuentan. Y yo pensé: esto pasa, ¿por qué no decirlo?”, explicó. “El 80% me contó algo que también les había pasado. Todos los mensajes estaban atravesados por lo mismo: la culpa”, agregó.
Ahí aparece un punto muy crudo: la culpa. Eso que, según describió, aparece automáticamente. “Si pudiera dar un consejo sería que dejen la culpa de lado. Yo todavía no puedo, pero ojalá otras sí”, reflexionó Muni. Porque, aunque entiende que fue un accidente y que la persona que estaba con su hijo también sufrió, el proceso emocional no es lineal. “Lo primero que pensé fue lo mal que debía estar esa persona. Ya cargaba con suficiente dolor como para agregarle más”, explicó.
Sin embargo, Seligmann también fue sincera sobre lo que aún no puede resolver del todo: “Todavía no y no creo que lo haga. No le pasó nada igual a mi hijo, por suerte está bien, esto va a ser anecdótico y se le va a soldar solo. No sé cómo hubiera sido con un desenlace distinto”.
Así, entre el alivio porque todo terminó bien y la herida emocional que todavía sigue abierta, Muni puso sobre la mesa un tema que todavía le genera ruido en su interior. Ese descuido, por más que sea algo que puede pasar, ella no se lo perdona. Como así tampoco entiende el contexto mismo que se dio todo. Un relato crudo y a flor de piel.
Muni Seligmann
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