CHIMENTOS
El divertido video de Luisana Lopilato con su hijo Noah: la tonada argentina que sorprendió a sus seguidores

Luisana Lopilato volvió a conquistar a sus seguidores con un video desopilante y entrañable grabado en su casa de Canadá, donde se la vio compartiendo un momento de cocina junto a su hijo mayor, Noah. La actriz, siempre activa en redes sociales, eligió mostrar el costado más cotidiano y divertido de su vida familiar, mientras enseñaba una receta sencilla y dejaba en evidencia el clima de complicidad que la une a sus hijos.
La propuesta era preparar un pastel fácil, con ingredientes al alcance y el aporte de los chicos en cada paso. Luisana y Noah se pusieron manos a la obra con chocolate, almendras y coco, usando un robot de cocina como aliado. Sin embargo, la receta original pronto se vio alterada por la falta de varios ingredientes y apelaron al ingenio para reemplazarlos sobre la marcha. En medio del proceso, la actriz se tentó con unas almendras y aprovechó para hacer una pausa y probar, junto a los chicos, un dátil con crema de maní, invención de Noah que desató risas y comentarios.
Uno de los momentos más divertidos y comentados llegó cuando el niño de 12 años, con ganas de sumar un toque argentino a la preparación, quiso agregar las típicas galletas de chocolate para intensificar el sabor. Luisana, entre risas, se negó rotundamente: “Me las quiero guardar. No me mires con esa cara”, expresó, sin revelar el motivo de su negativa y generando una simpática interacción madre-hijo que los seguidores celebraron en los comentarios.
A pesar de los ingredientes que faltaban, la dupla improvisó y logró un bizcochuelo de chocolate con coco y almendras, que se convirtió en el broche perfecto de la tarde. “No sé si fue la mejor torta y nos faltaban la mitad de los ingredientes, pero divertir, nos divertimos”, escribió la actriz de Casados con hijos en el pie del video.
El video, que en pocas horas alcanzó miles de visualizaciones, recibió una ola de mensajes celebrando el vínculo familiar, la espontaneidad y el orgullo de ver a Noah hablando en perfecto español, con acento argentino. “¡Los amo! Adoro que hablen como argentinos. Sos única”, “Se nota que pasa mucho tiempo con ellos, más argentinos no pueden ser al hablar”, “Lo bien que pronuncia el argentino Noah”, fueron algunos de los mensajes destacados.
Durante la grabación, la actriz también mostró el sweater que llevaba puesto, con la imagen de Michael Bublé, sumando un guiño a su pareja. La espontaneidad, el humor y la conexión que se vio en la cocina reflejaron una tarde especial, donde lo importante no fue la perfección de la receta, sino el disfrute y las risas compartidas. Así, Luisana Lopilato volvió a acercar a su público a la intimidad de su hogar, resaltando el valor de las tradiciones argentinas y la alegría de construir recuerdos en familia, incluso a miles de kilómetros de distancia.

Como lo demuestran la gastronomía y el idioma, es sabido que Lopilato mantiene fuertes las raíces con su país pese a vivir casi en la otra punta del continente. Días atrás, la actriz publicó una serie de fotos en su cuenta de Instagram en la que se la ve en distintos puntos de nuestra geografía, a la vez que deja claro cuánto extraña el país. Y sus deseos de regresar con más frecuencia: “Este año quiero ir a Argentina más de una vez. Volver a perderme en sus paisajes, recorrerla sin apuro y disfrutar todo lo increíble que tiene”, posteó.
Para expresar su vínculo con la tierra, las imágenes la muestran en un recorrido por el Norte argentino, donde ya disfrutó “perdiéndose en sus paisajes”. En la primera imagen se la puede ver sonriendo junto a una llama en la zona de la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy.
CHIMENTOS
Gonzalo Heredia y un nuevo desafío actoral: “Muchas situaciones que viven los personajes las conozco y las he transitado”

A lo largo de los años, la figura de Gonzalo Heredia fue una presencia constante tanto en la pantalla chica como en los teatros de la Avenida Corrientes, apostando siempre por personajes diametralmente distintos en cada desafío. Su carrera lo llevó a construir una versatilidad actoral que lo convirtió en uno de los referentes de su generación, capaz de transitar desde la televisión masiva a proyectos teatrales de búsqueda más íntima y personal.
En su nueva apuesta teatral, Heredia protagoniza, junto a Eleonora Wexler, El estado de la unión, una obra en la que no solo asume el rol principal, sino que también aceptó el desafío de adaptar el texto original de Nick Hornby. Esta doble tarea le permitió poner en juego su mirada sobre los vínculos largos, la crisis de los cuarenta y el amor en tiempos donde todo parece fugaz.
Esta obra llegó a la vida del actor de manera tan casual que parecía destinado a llevarla adelante arriba de las tablas. Invitado a una cena, no pudo contener la curiosidad de analizar la biblioteca del dueño de casa y fue allí cuando vio la obra de Nick Hornby, un escritor que ya lo había cautivado en más de una ocasión. Lo mismo le sucedió con El Estado de la Unión: Un matrimonio en diez partes: el flechazo fue instantáneo, al punto de que aseguró que “lo leí en dos o tres días y me gustó la historia”. Fue así que este proyecto comenzó a tomar forma poco a poco, encontrando en cada paso nuevas razones para concretarse en el escenario.
—Hiciste la adaptación ¿Cómo fue ese proceso de sentarse a escribirla y luego protagonizar?
—Ya he tenido una experiencia. Yo había escrito una obra de teatro, la primera obra que escribí, que se llamó Cómo provocar un incendio, que fue mucho más tedioso en el sentido de que la historia no existía, la escribí en un año y medio, y eso fue un poco más tedioso y desgastante, porque al no haber adaptación sino que era un texto original. Eso sí fue un trabajo arduo. Este texto de Nick Hornby ya entraba como en otro lado, un poco más relajado en ese sentido, era algo más ameno, más cercano también, porque es una historia que a mí me interpela por completo, son dos personajes que hace mucho tiempo están en pareja y que tienen hijos en común y que llega un momento en sus vidas en donde se replantean un poco cómo continuar con todos los interrogantes que uno puede tener después de los cuarenta años o que somos esa generación que estamos criando hijos e hijas y cómo seguir reconstruyendo un amor que es casi de toda la vida y, también el hecho de que esté Andrea Garrote en la dirección y en la adaptación, había algo que me era muy tentador y también fue como muy gratificante. Fue muy fluida la relación, primero como adaptadores, conociéndonos a través de los textos y de las ideas, después pasamos eso al trabajo en el escenario que fue muy ameno, lo sigue siendo. De hecho, hace un rato le mandé un mensaje ya con la nostalgia de que vamos a dejar de vernos cotidianamente en los ensayos.

—¿En algún momento te pasó esto de transpolar tu vida personal a la obra?
—Creo que hay textos en donde obviamente a uno lo interpelan, lo convocan, lo puede entender. Hay textos de la obra que están llenos. Siempre pasa cuando uno agarra un texto o tiene que interpretar un personaje, hay algo de la situación en donde a veces te queda como bastante lejano y hay una construcción donde uno tiene que llegar para que la palabra del texto esté llena. Y en este caso hay muchas situaciones de las que viven estos personajes, las cuales conozco y por momentos he transitado, entonces está más lleno, porque uno sabe de lo que está hablando, lo ha vivido y ha tenido cierta cercanía con esas situaciones. Entonces como cuando hablo de esto de contar historias que a uno le interpelan en la actualidad, hablo un poco de eso, de tener la posibilidad de transformar ciertas situaciones en un hecho artístico, también creo que el arte se trata un poco de eso. Cuando leés una novela, cuando ves una película, cuando ves una obra de teatro, la interpelación y esto de sentirse aludido por ciertos textos o ciertos personajes, creo que es lo que todos buscamos. Y uno como intérprete es lo que busca también que el público, que la gente de alguna forma se modifique o se sienta reflejado en ciertas situaciones.
—¿Cómo fue volver a trabajar con Eleonora Wexler?
—Es con una de las actrices que más trabajé, porque hicimos todo: cine, teatro, televisión y la verdad que tenemos una dinámica, pero no solo una dinámica arriba del escenario, sino ya en la relación, el vínculo que tenemos es muy honesto y eso nos acerca mucho. Tenemos una química arriba del escenario donde ya nos conocemos y sabemos cuáles son los puntos fuertes, los puntos débiles y apoyarnos en esos lugares, pero sobre todo también desde un lugar muy generoso. Creo que lo que más compartimos entre los dos es la generosidad de estar solos arriba del escenario y potenciarnos el uno al otro. Todo el grupo de trabajo es maravilloso.
—¿Cómo lo describirías a Matías?
—Matías es un personaje que creo que puede representar perfectamente lo que vendría a ser un hombre que está entre los cuarenta y los cincuenta años. En una especie de crisis de identidad o de crisis un poco más existencial, en donde se está replanteando todo, desde su trabajo, que es crítico musical y es un trabajo de alguna forma un poco más romántico, que quizás está como mutando o cambiando, y donde eso se lleva a replantearse también esto de: ‘bueno, ¿para qué hago lo que hago? ¿Cuál es el sentido de hacer todo esto?’ Y a eso se le suma la crisis en el vínculo de la pareja y la historia cuenta esa porción de su vida, ese momento exacto en donde está replanteándose absolutamente todo. Y creo que es también lo que nos pasa de alguna forma a los que tenemos entre cuarenta y cincuenta años, que ya dejamos obviamente la adolescencia y dejamos los treinta, estamos casi como en la mitad de la vida y uno tiende a mirar para atrás y a preguntarse: ‘bueno, ¿qué hice con mi vida? ¿cuáles eran los anhelos y las fantasías que tenía para el futuro? ¿se están cumpliendo? ¿qué me queda por delante? ¿a dónde puedo llegar?’. A mí me pasa, había cosas, fantasías o anhelos que tenía a los diecinueve años, que hoy los veo como un poco más infantiles y un poco más inalcanzables y uno empieza como a desprenderse de eso, casi como si fuera una especie como de luto.

—Con todo esto que estás contando, ¿qué le puede llegar a pasar al público al verlo en escena?
—Hay muchos encuentros que tienen estos personajes, muchos temas que se hablan en estos encuentros en donde creo que el público se va a sentir totalmente identificado por los planteos que hacen, por los planteos que tienen en sus propias vidas, por las inseguridades, por estas reflexiones en vivo, de una forma honesta y bastante despiadada por momentos. Estamos hablando de una obra de vínculos, pero sobre todo de vínculos a largo plazo, de valorar lo que uno construyó, de cómo cuidarlo y cómo reconstruirlo y creo que es un tema bastante universal en ese sentido.
—Al principio hablabas de esto de los vínculos efímeros. ¿Por qué crees que es tan importante hoy en día hacer una obra que trate de vínculos de tanto años?
—No quiero caer en los dichos de cada generación tiene como su dicho de que el pasado siempre fue mejor o vivimos como una forma bastante nostálgica, no quiero caer en ese lugar, porque creo que sería caer en lo que nos decían nuestros padres y nuestras madres. Pero creo que hay algo mucho más descartable hoy, estamos viviendo en un momento en donde todo es mucho más descartable, desde los vínculos hasta las noticias, todo lo que estamos viviendo es una época de posverdad, ya no sabés qué es mentira, qué es verdad. Creo que revaluar eso en la propia vida, en el sentido de diseccionarlo, cuáles son los vínculos que uno tiene sólidos en la vida y qué es lo que a uno le sirve. Creo en este momento es muy destacable. Esto es un pensamiento personal, creo que los vínculos verdaderos son los que nos hacen ser como persona, lo que nos impulsa y lo que nos contiene. Hay algo, teniendo, hijos que están viviendo esta generación donde lo inmediato es bastante volátil, entonces como padre me gusta contar una historia así.
—¿Tus hijos la van a ir a ver?
—Sí, van a ir los dos.
—¿Y cómo pensás que pueden llegar a reaccionar?
—No sé. Es una obra en la que hablamos de un amor maduro, pero me gusta tener la fantasía de plantar una semilla, en todo sentido, de intentar no caer en este lugar de enseñanza y de levantar el dedo y decirle lo que tiene que hacer y cómo deberían vivir la vida, sino algo un poco más camuflado, que me vean haciendo cosas, que me vean leyendo, que me vean contando una historia donde se pone sobre la mesa el vínculo duradero. En ese sentido me gusta como tener la fantasía de que algo dentro suyo va a quedar. Uno cuando termina de ver algo que lo conmueve, una película, una obra de teatro, hay algo que resuena dentro tuyo que no se puede muchas veces poner en palabras, pero a largo plazo hay como una arenilla que va como decantando y va como sedimentando un fondo y yo confío en eso.

—Sos actor, escritor, padre, ¿cómo balanceas todas esas facetas?
—Igual no me considero nada. Soy como curioso en todo sentido, con respecto a la paternidad, con respecto a la escritura, a la lectura, a la actuación también. Obviamente que hay algo como mucho más concreto, que es la disciplina a la hora de escribir, de sentarme, de ejecutar esa escritura y darle tiempo, pero todos hoy por hoy, Tenemos diferentes roles en donde de alguna manera intentamos llenar un vacío que cada vez es como un poco más inmenso, pero creo que hay como un cierto orden, cierto esquema, todas las mañanas me siento a, a escribir, ahora estoy escribiendo un ensayo, que se llama Persona personaje, donde habló desde los diferentes roles, pero siempre hablando sobre la construcción de una historia, sobre la construcción de una narración, visto desde los diferentes puntos: desde la actuación, poniéndole el cuerpo, desde la literatura, contando de historias a través de novelas o la adaptación de un texto que ya existe
Necesito como armarme por las mañanas, escribir el ensayo, tener algunas lecturas abiertas también, empecé un espacio en Blender en donde estoy llevando escritores y escritoras contemporáneas, que publicaron en editoriales independientes. A la vez ensayar la obra de teatro.
—¿Cómo se prepararon para el estreno?
—La verdad que muy contento, con ansiedad, porque creo que estábamos en un punto de los ensayos en donde se necesitaba al público, se necesitaba la reacción inmediata a los textos, a las situaciones y terminan de completar el hecho, la obra, la historia, pero con muchas ganas, con mucha felicidad, con mucha alegría también, porque fue un proceso muy hermoso, muy fluido, muy divertido y creo que a la gente le gustó mucho.
Gonzalo Heredia,Eleonora Wexler,obra de teatro,estreno,actor,teatro,espectáculo,cultura
CHIMENTOS
“Me escondía”: la impactante historia de Flor de la V que descolocó a todos

En una nueva emisión de La Noche de Mirtha, Florencia de la V protagonizó uno de los momentos más fuertes de la mesa al compartir una confesión tan íntima como contundente. Lo que comenzó como una charla relajada sobre su presente laboral y su rol en la televisión, terminó derivando en un relato que dejó en silencio a todos los invitados.
Mientras repasaba su actualidad en los medios, donde se mostró plena y agradecida por el lugar que ocupa hoy, Florencia decidió ir más allá y habló de su historia personal. Fue entonces cuando lanzó una frase que impactó de lleno en la mesa: “Hasta el día de hoy le tengo pánico a la policía”.
La declaración no pasó desapercibida para Mirtha Legrand, quien inmediatamente quiso saber el motivo detrás de ese temor. Lejos de esquivar el tema, la conductora explicó que ese miedo tiene raíces profundas en su pasado, cuando las personas trans eran perseguidas y podían ser detenidas simplemente por su identidad.
“Yo me escondía en los taxis”, recordó, al describir cómo vivía aquellos años. Según contó, existía un clima de constante amenaza que la obligaba a moverse con cautela, incluso en situaciones cotidianas. “Nos podían llevar presas”, agregó, dejando en evidencia la crudeza de una época que hoy parece lejana, pero que marcó su vida.
El relato avanzó y la emoción fue en aumento. Florencia también reveló que fue detenida en una oportunidad, en una noche en la que había salido a bailar. Ese episodio, lejos de quedar como una anécdota aislada, forma parte de una historia más amplia de exclusión, miedo y supervivencia.
“Yo no quería ser actriz, yo quería sobrevivir”, confesó, en una de las frases más potentes de la noche. Con esas palabras, dejó al descubierto el contraste entre su presente —como figura consolidada de la televisión— y un pasado atravesado por la vulnerabilidad.
La mesa, que hasta ese momento transitaba entre anécdotas y risas, cambió completamente de clima. Mirtha escuchó con atención y respeto, mientras el resto de los invitados acompañaba en silencio un testimonio que expuso una realidad muchas veces invisibilizada. Así, Florencia de la V volvió a demostrar que, más allá del espectáculo, su voz tiene un peso propio.
Mirtha Legrand, Florencia de la V
CHIMENTOS
Juampi González, del stand-up a la comedia romántica: “Es un juego distinto”

Con una carrera que arrancó en el stand-up y se expandió al streaming, la televisión y las giras por todo el país, Juampi González se consagró como una de las voces más originales de la nueva comedia argentina. Dueño de un humor sagaz y una espontaneidad que cautivó a miles en las redes sociales, Juampi construyó un camino propio, saltando de los micrófonos de bares porteños a los teatros más importantes del país. En exclusiva con Teleshow, el actor y comediante habló de su presente profesional, el salto a nuevos desafíos y el aprendizaje constante que implica animarse a salir de la zona de confort.
A lo largo de los años, logró transformar su pasión por hacer reír en un fenómeno que trasciende formatos. Desde sus primeros monólogos hasta sus personajes virales y la interacción diaria con el público, supo capitalizar la cercanía con los fans y reinventarse en cada etapa. Hoy, lejos de conformarse con los logros alcanzados, González se anima a explorar matices diferentes en Regla de tres simple, la comedia romántica contemporánea que protagoniza junto a Nancy Gay y que lo pone a prueba en el escenario, más allá de los límites del stand-up tradicional.
El regreso al teatro porteño, de la mano de esta obra escrita y dirigida por Hernán Krasutzky, no solo le permitió sumar nuevas herramientas actorales, sino también conectar con un público ávido de historias frescas, risas y emociones genuinas. Entre anécdotas de sus inicios, recuerdos de su familia, y la experiencia de alternar entre el humor más agudo y la reflexión sobre los vínculos actuales, el humorista comparte el detrás de escena de un presente vibrante, en el que la creatividad y el deseo de seguir creciendo son el motor para seguir apostando al arte y al encuentro con la gente.

—Vos venís del stand-up y las redes sociales. ¿Qué tiene el teatro para vos que esos formatos no?
—Yo vengo muy de la comedia estricta. Y ahora que me embarqué en una obra de teatro donde se ven otros matices, donde se juega con otras intenciones, también con el público, tiene su parte sensible, reflexiva, emotiva por momentos. Esto también es una novedad para mí: visitar esos lugares me gusta y me divierte, salirme solamente de la comedia. Creo que acá se le propone más un viaje al espectador, que tiene que comprar desde el minuto cero y después llevarlo al destino que queremos. Es mi primera vez proponiendo eso. Si bien con el stand-up hay una propuesta, la persona por ahí se puede desconectar en algún momento y volver, se va a enganchar igual. Acá la idea es que se embarque desde el primer momento y no perderlo hasta el final.
—¿Cuál fue el puntapié para decir: “Tengo ganas de probar teatro y dejar, no totalmente, la comedia que hacías, que no era tan estructurada”?
—En parte, la propuesta me gustó porque me permitía continuar con ese lado. A la par, si bien ahora por el estreno y los ensayos puse en pausa un poco mi parte de comediante, este sábado arranco con el personal de vuelta y el mes que viene tengo gira. Algo que me gustó es intentar ponerme a prueba en esa dualidad. Yo venía con ganas de hacer teatro, mis personajes en los shows y en las redes son más caricaturas. El detonante principal fue que me presentaran la obra y me gustó, me divirtió, me reí de solo leerla. Con una frecuencia de chiste muy grande, la gente se ríe mucho. Además, que el contacto lo hiciera Nancy Gay, mi compañera de elenco, tremenda comediante y amiga de mucho tiempo, ayudó mucho. Fue un combo: mis ganas, el proyecto y el equipo.
—En tu pasado estudiaste ingeniería. ¿Cuándo dijiste: “Quiero dedicarme a la comedia y dejar ese mundo”?
—Fue cuando terminé la cursada de la carrera. Ahí empecé a tener más tiempo libre y me animé a embarcarme más en la comedia. Más o menos tres años después de la muestra de fin de año del curso de stand-up que hice mientras cursaba ingeniería, ya habiendo terminado la cursada, acepté lo que venía sintiendo: que esto era para mí, que mi desarrollo iba por acá. Siempre sentí un disfrute muy grande en hacer reír, era un poco mi objetivo en los grupos en los que estaba. El rol de hacer reír. No lo concebía como una profesión hasta que vine a Buenos Aires, empecé a hacer cursos, actué, y ver que funcionaba, que me iba bien, que la gente me empezaba a elegir, fue clave. Las veces que funcionaba bien eran muchas más y siempre tuve mucha autoexigencia, así que fue por varios motivos que elegí este camino.

—¿Qué fue lo más desafiante de dejar atrás lo estructurado de una carrera de grado y tirarte a la pileta de la comedia?
—Romper con mandatos familiares y de amigos. Nadie en mi entorno había elegido algo artístico, el salto me quedaba más lejos. Terminé el colegio en Neuquén, donde lo artístico no se incentiva tanto como en Buenos Aires. Vine a estudiar a Capital, lo que facilitó encontrar cursos y ofertas. Lo más desafiante fue animarme y asumir la decisión, y después ver cómo hacer que eso rinda, porque lo artístico conlleva inestabilidad económica. Convertir esa linda sensación en un trabajo suficiente para mantenerme fue un desafío grande.
—¿La obra con Nancy te sacó de tu zona de confort?
—Sí, totalmente. Ensayar, que me dirijan, todo me sacó a una incomodidad linda, que tenía ganas de vivir. Es distinto estar acostumbrado a estar solo en el escenario y ahora amoldarme a otro, generar química. Por suerte con Nancy es fácil porque tenemos un código de humor similar. Pero también fue desafiante. Estoy aprendiendo y supongo que esto será un camino largo, no es que a la cierta función ya está. En mis unipersonales rompo mucho los monólogos, interactúo con el público para divertirme y para que no sean todas iguales. Acá, aprenderme un guion que no escribí yo, es un juego distinto.
—¿Se permiten improvisar o el texto es cerrado?
—Por suerte la obra tiene un guiño al stand-up. No lo hacemos, pero los personajes rompen la cuarta pared y le hablan directo a la gente. Ahí nos sentimos cómodos, nos gusta. Pero todavía improvisar mucho, no nos dejan.
—La obra pone reglas para el amor. ¿Sos de poner condiciones o de tirarte al vacío en una relación? ¿Te conectás con el personaje?
—Tengo conexión con el personaje, afortunadamente me queda cerca. Somos personas bastante calculadoras, medimos los efectos. En este caso, yo no pongo reglas determinantes, pero sí me encontré midiendo más, no tan estructurado como Isidro, que en la tercera cita quiere resolver todo para no enamorarse y no sufrir después.

—¿Creés que el humor es una forma de hablar sobre temas incómodos como el rechazo, el desamor o los problemas para comprometerse?
—Siempre convencido de que el humor es la mejor forma de comunicar y que un mensaje se reciba. Generás una apertura en el espectador y alivianás temas pesados. Reírse de los encuentros y desencuentros de pareja y de las estrategias absurdas para manipular sentimientos es clave. El humor nos permite reírnos de nosotros mismos y vernos en esas situaciones ridículas.
—Hoy con tanta hiperconectividad, ¿creés que el amor está más cerca del algoritmo que del destino?
—Creo que no. Intentamos que suceda, pero la realidad es otra. Buscamos que el algoritmo mande, pero lo que sucede, sucede. Las redes sociales hicieron que las opciones se multipliquen hasta el infinito. Antes era imposible, ahora se pude conocer a alguien de cualquier parte del mundo. Pero eso genera ansiedad y la sensación de que siempre te estás perdiendo algo. Para divertirme, sí fueron un beneficio, pero para vínculos profundos, creo que todo lo contrario: generan superficialidad y es difícil sostenerlo. Todo lo que vemos son relaciones perfectas y eso sube la vara de lo que uno espera, pero la realidad es distinta.
—Si tuvieras que definir la obra en una palabra o frase para el público, ¿cuál sería?
—Una gran comedia romántica con un mensaje que genera debate. Después de la función, la gente se queda charlando, debatiendo. Es una comedia romántica que desenmascara algunas tramas de la actualidad.

—¿Qué otros proyectos tenés para este año?
—A partir de abril voy a estar en un programa de streaming, Viernes 13, que va a salir los viernes a la noche. Es un formato de entrevistas, sketch, bandas en vivo, algo bien de show y entretenimiento. También voy a tener una participación en una película que se filma ahora en abril, La navidad de los García, una comedia de actualidad, una especie de Esperando la carroza renovada. Un personaje bien cómico. Así que preparándome para eso también. Por el momento esas son las novedades.
Lawrence Bernstein,oratoria,comunicación,experto,sonrisa,presentador,asesor,entrenamiento,media
POLITICA3 días agoMilei se pone al frente de la defensa de Adorni y lo suma a un acto por Malvinas en una nueva muestra de respaldo
CHIMENTOS3 días agoOriana Sabatini sorprendió al elegir a una famosa como madrina de Gia, su hija con Paulo Dybala
POLITICA2 días agoLa Armada sorteará 30 lugares en el buque que escoltará la salida de la Fragata Libertad: cómo anotarse











